Jung Min.
—¿Qué
pasó? —preguntó Hyuk Jae cuando llegó corriendo a la sala, con Kevin detrás de
él.
—Se
agarró el estómago y dijo que le dolía. Me volví para ir a buscarte y empezó a
convulsionar. ¿Qué diablos está pasando, Hyuk Jae?
—No
lo sé. —Agarró suavemente los hombros de mi pareja y cerró los ojos— ¡Mierda,
mierda, mierda! Su cuerpo está tratando de convertirse por sí solo. Esto no
debería estar sucediendo.
—¿Qué
hacemos? ¡Sálvalo!
Hyuk
Jae empezó a ladrar órdenes, empujándome fuera de su camino. Les gritó a Siwon
y Shindong, que irrumpieron en segundos por las puertas posteriores. Me deslicé
hacia abajo contra la pared, no era capaz de mantenerme viendo a mi compañero
convulsionar sobre la mesa. Iba a ver a mi compañero de morir.
El
tiempo se detuvo, y oí a Hyuk Jae de lejos diciendo que iba a sacar la mayor
cantidad de sangre de Hyung Joon antes de inundarlo con la Siwon y la de Shindong.
Creo que se dio cuenta de que lo que dijo no estaba llegándome, porque entonces
llamó a Nari. Algún tiempo después, me di cuenta de que estaba sentada a mi
lado, sosteniendo mi mano. ¿Cuándo había llegado hasta allí? Todo era como una
neblina de la que no podía salir.
Oí
el pitido intermitente de la máquina, la frecuencia disminuyó hasta que sólo
hubo un pitido largo. Hundí mi cabeza en mis rodillas, sabiendo lo que
significaba. Hyung Joon estaba muerto. Mi compañero se había ido.
—Mátenme
ahora —lloré—. No puedo vivir sin mi pareja.
—Jung
Min, reacciona —gruñó Nari, pegándome muy fuerte en la cabeza y luego otra vez
en mi hombro— Esto es parte obligada de la conversión. Hyuk Jae lo hizo con Heechul.
—¿Qué?
¿Cómo? Está muerto.
—Realmente
no has escuchado una palabra de lo que hemos estado diciendo, ¿verdad?
Me
agarró la cabeza y me hizo mirar por encima a Hyung Joon, justo a tiempo para
ver a Hyuk Jae apuñalarlo con la mayor aguja que había visto nunca.
—Bueno,
vamos a darle descargas —dijo Hyuk Jae mientras tomaba las palas de Kevin. Lo
hizo una vez, pero no ocurrió nada— Vamos, Hyung Joon. Fuiste lo
suficientemente fuerte como para pasar la primera parte de mi plan. Lucha ahora
con todo lo que tienes. —Le dio otra descarga a mi compañero, y su cuerpo se
sacudió violentamente. Entonces grité con alivio cuando oí el monitor del
corazón otra vez— Muy bien, comienza a bombearle la sangre.
Kevin
asintió y accionó algunos interruptores en otra máquina. Hyuk Jae dejó las
palas a un lado y se acercó a nosotros, mirándome.
—¿Está
fuera de shock? ¿Puede oírme?
—¿Qué
está pasando? —le pregunté, pensando que estaba preguntándole a Nari por mí—
¿Qué estás tratando de decirme?
—Todo
—dijo Hyuk Jae con suavidad mientras se arrodillaba frente a mí— Pero sólo voy
a decirte en qué punto estamos. Hemos drenado toda la sangre de Hyung Joon y
luego hemos inyectado la de Shindong en su corazón, consiguiendo que latiera de
nuevo. Eso es bueno. Ese era el principal obstáculo. Ahora vamos a inundar su
cuerpo con la sangre de Shindong y Siwon. Sin embargo no está fuera de peligro,
Jung Min, y todavía no sé cómo se ha saltado varios de los pasos de mi plan,
pero es una buena señal de lo fuerte que es.
—Está
bien, ¿qué pasa después?
—Básicamente,
su cuerpo pasará por una versión modificada de nuestra transición. Será duro.
Va a convulsionar, y será doloroso, y una vez que esté consciente,
probablemente pasará de nuevo por el dolor, y luego volverá a tener
convulsiones. Sé que no he tenido la oportunidad de explicarte esta parte, pero
va a ser malo. Te va a matar verlo, pero tiene que suceder. No hay vuelta
atrás.
—Sólo
sálvalo. No importa si es difícil para mí. Trae a mi compañero de nuevo.
Mi
voz sonaba horrible y estrangulada, y Hyuk Jae me dio una mirada comprensiva.
—Voy
a hacer todo lo posible —dijo con suavidad, acariciando mi rodilla antes de
ponerse de pie y volver hasta mi compañero.
Suspiré
cuando miré el cuerpo de Hyung Joon. Su color se veía bien y los pitidos del
monitor de frecuencia cardíaca eran fuertes y constantes. Justo cuando empezaba
a relajarme, los ojos de Hyung Joon se abrieron de golpe y gritó antes de girar
su cabeza y vomitar sangre.
—¡Hangeng!
—Nari gritó cuando me lancé a levantarme. Ella me contuvo, más fuerte de lo que
jamás hubiera imaginado en una mujer de su tamaño— No, Jung Min. Mantente fuera
del camino.
—Está
vomitando sangre, Nari —gruñí, tratando de soltarme sin hacerle daño.
—Está
expulsando la sangre enferma que quedaba en su cuerpo. —Oí decir a Hyuk Jae— Eso
es bueno —argumentó cuando Hangeng llegó y prácticamente se sentó en mi pecho—
Eso significa que está funcionando, Jung Min.
—Está
bien, sólo deja que pueda verlo.
Hangeng
asintió y me movió hasta que mi espalda estuvo contra pared, los dos
aferrándome con fuerza uno a cada lado. Hyung Joon dejó de vomitar y el monitor
de frecuencia cardíaca golpeó, latiendo muy rápido. Sentí que mis ojos se
abrían como platos. ¡Rayos! ¿Su corazón va a saltar de su pecho?
—Heechul
también pasó por esta parte. Yo estuve aquí en ese momento —dijo Hangeng con
calma. Asentí dándole a entender que lo había oído, lloriqueando cuando Hyung
Joon comenzó a convulsionar.
Se
sentía como si el ciclo se hubiera prolongado durante días. Sabía que solo
habían sido horas, pero maldita sea, ver a mi compañero con ese dolor, hacía
que pareciera más tiempo. Vomitó sangre unas cuantas veces más y luego su
corazón se aceleró y convulsionó. Lo veía vagamente. Estaba en el infierno y
sólo podía imaginar lo malo que era para mi pareja. Quiero decir, estar jodido
era poco.
Después
de aproximadamente una media hora más, el corazón de Hyung Joon se ralentizó,
no hubo más convulsiones o vómitos. Hyuk Jae se dejó caer sobre el suelo,
delante de nosotros, mirando como si hubiera participado en varios maratones.
Dong
Hae fue rápidamente y le ofreció la muñeca a su compañero para que Hyuk Jae
pudiera centrarse en nosotros. Asintió y bebió de su compañero. Cuando terminó,
pasó la lengua por la herida, cerrándola, y me miró.
—Pasó
la transición. Voy a ser honesto y decirte que no tengo ni idea de qué va a
ocurrir ahora. Sé que Heechul estuvo sediento y excitado, así que sería bueno
que empezaras a beber, para que Hyung Joon no te haga daño si bebe de ti. Pero
su cuerpo no solo acaba de pasar a través de su transición, sino que luchaba
para expulsar el cáncer de su cuerpo, así que puede estar fuera durante unos
días. Simplemente no lo sé.
—Pero
se despertará una vez más, ¿verdad?
Esa
era mi mayor preocupación. No me importaba si Hyung Joon bebía de mí durante
tres días seguidos y quería sexo oral hasta que me agotara y no pudiera hablar.
Haría cualquier cosa por él. Sólo quería ver sus ojos abiertos.
—No
me gusta garantizar las cosas cuando estoy improvisando —Hyuk Jae levantó una
mano cuando abrí mi boca para protestar— pero no veo ninguna razón por la cual
no se pueda despertar. Ha funcionado, pero no puedo conectar los puntos. Y no
sé si quedará algo del cáncer en él o cómo puede su cuerpo manejar lo que ha
pasado. Así que por ahora, empieza a beber y así estaremos preparados.
—Gracias,
Hyuk Jae —le dije, tomando su mano en la mía y dejándole ver el alivio y la
gratitud en mi cara.
—Es
mi familia, aunque su apellido no sea Lee. —El doctor me guiño un ojo y me
acarició la mano— Tenemos que permanecer juntos, como en una carrera y así es
como sobreviviremos.
—Llámanos
si necesitas algo o Hyung Joon se despierta —dijo Dong Hae poniéndose de pie y
levantado en sus brazos a Hyuk Jae— Mi compañero va a estar descansando en la
habitación de al lado. —Hyuk Jae abrió la boca para discutir, pero la cerró
cuando vio la expresión de Dong Hae— Tienes que descansar.
—Por
supuesto —estuve de acuerdo poniéndome en pie y acercándome a mi pareja.
Hangeng
me trajo unas cuantas bolsas de sangre para empezar y me encontré pasando mis
dedos por los suaves rizos de Hyung Joon. Cuando iba por la tercera, podría
haber jurado que sentía el bamboleo de mi estómago. Normalmente, cuando tomaba
tanta sangre, era porque estaba lesionado, o necesitaba reabastecerme. Pero
este no era el caso en estos momentos. En lugar de eso, estaba prelleno... Si
eso fuera siquiera una palabra.
—Mío
—graznó una voz suave, y sentí una mano en mi entrepierna.
Mi
mirada se encajó en la de Hyung Joon, cuyos ojos apenas estaban abiertos, ya
que se estaba quedando dormido y estaba agotado. Vi sus colmillos estallar
hacia fuera por encima de la parte inferior del labio y quise llorar de alivio.
—Siempre
tuyo —le dije suavemente mordiéndome la muñeca y moviéndola por encima de su
boca— Tienes que beber. —No estaba seguro de si estaba lo suficiente despierto
como para morderme y tomar lo que necesitaba, y pensé en lo que Hyuk Jae me
había dicho.
Hyung
Joon ni siquiera podía levantar la cabeza y no tenía el aspecto ni la energía
para matar una mosca.
Me
dio una ligera inclinación de cabeza y comenzó a beber de mí mientras su mano
acariciaba mi pene a través de mis pantalones vaqueros. Gemí mientras bebía,
sonriendo cuando sentí que sus colmillos entraban en mi carne. Supongo que
estaba funcionando. Cuando terminó, suspiró y se alejó de mi muñeca, sonriendo
como si hubiera saciado su sed.
—¿Por
qué estoy tan cansado? —susurró, mirándome fijamente con sus ojos muy abiertos—Heechul
me dijo que se comportaba de manera hiperactiva, y que estuvo follando con Siwon
durante días.
—Él
no tenía un cáncer contra el que luchar —le contesté, ahuecando sus mejilla— Hyuk
Jae dijo que tu cuerpo ha pasado por mucho y puede tomarte unos días
recuperarte.
—Entonces,
mantente listo para mí. —Hyung Joon me guiñó un ojo y me dio una palmadita en
la ingle— Estoy muy cansado, Jung Min.
—¿Puedes
mantenerte despierto el tiempo suficiente para que Hyuk Jae te eche un vistazo?
—Claro
—murmuró, sus ojos ya cerrados.
Llamé
a Hyuk Jae, y el médico llegó corriendo a la habitación unos minutos más tarde.
Verificó las máquinas conectadas a Hyung Joon e hizo una lectura de las mismas,
escuchó su corazón y unas pocas cosas más.
—Está
bien —anunció Hyuk Jae, mirándome tan aliviado como yo me sentía— Dale unos
días de descanso, y el miércoles le haré una batería completa de pruebas para
asegurarme de que todo salió como queríamos y el cáncer realmente se ha ido. Su
cuerpo necesita tiempo para adaptarse a ser uno de nosotros antes de que lo
revise por completo.
—Está
bien —arrastró las palabras Hyung Joon— Me voy con Morfeo ahora. Te amo, Jung
Min.
Su
respiración se niveló y se durmió antes de que pudiera responderle. Mi corazón
se disparó por su declaración. Me negué a quedarme atrapado en la idea de que
era demasiado pronto para que lo estuviéramos, después de menos dos días de
conocernos. Infiernos, el drama había hecho que ese tiempo pareciera años...
¿Por qué no íbamos a saber ya cómo nos sentíamos?
—Puedes
llevarlo a tu habitación —dijo Hyuk Jae en voz suave mientras desconectaba a mi
compañero de las máquinas médicas— Haré que alguien te lleve un refrigerador
grande con sangre. Vas a necesitarla. Sólo asegúrate de que bebe y come mucho,
porque su cuerpo lo necesita.
—Gracias
de nuevo. Te debo mi vida, Hyuk Jae.
—No,
no me la debes. —Se rio entre dientes, moviendo la cabeza un momento antes de
fijar mi mirada— Dong Hae me dijo cómo salvaste una vez su culo en una misión.
Si no hubieras estado allí y te hubieras lanzado desinteresadamente delante de
ese demonio, mi compañero no hubiera vivido. Nunca me habría reunido con él y
no tendríamos nuestra vida juntos ni a nuestra hija. Tú de todas las personas
no me debes nada por la ayuda, Jung Min.
—Entonces,
¿significa eso que no quieres ni una nota de agradecimiento ni un regalo?
—Levanté una ceja y le di una sonrisa de satisfacción— Porque soy conocido por
hacer magníficos regalos.
—Por
supuesto. Una cesta de frutas suena muy bien. —Se rio y empezó a salir de la
habitación dejando que yo me ocupara de mi compañero— Pero tengo la sensación
de que no es eso lo que querías decir.
—No.
—Le sonreí, sintiéndome agotado por todo lo que había pasado, pero eufórico de
que todo hubiera salido bien.
Levanté
a mi compañero en mis brazos, envuelto en la manta con la que Hyuk Jae lo había
cubierto cuando todo esto comenzó. Me encontré con Hangeng en el vestíbulo.
Llevaba una nevera enorme llena de sangre y nos siguió hasta mi habitación.
Una
vez que metí a Hyung Joon en la cama, le di las gracias a Hangeng cuando se
iba, me quité la ropa, y me metí entre las sábanas junto a mi compañero. Lo
sostuve en mis brazos y le agradecí a los dioses que hubiera sobrevivido y
fuese mío.
Hyung Joon
Me
desperté muriéndome de sed, hambre, y tan duro que me daba miedo que mi pene
pudiera romperse. Sinceramente, no podría decir qué era peor, pero después de
un momento, me di cuenta de que Jung Min me envolvía como si fuera la cosa más
preciosa en el mundo... la sed ganó. Ni siquiera entendía lo que estaba pasando
cuando me salí de sus brazos y hundí mis colmillos en su cuello.
—¡Joder,
bebé! —exclamó, envolviendo sus brazos a mi alrededor y rodándome para que
estuviera a horcajadas— Adviérteme.
Gruñí
una respuesta en cuanto empecé a frotarme contra él como un perro en celo. Jung
Min metió la mano entre nosotros y tomó nuestros dos penes en su mano. La
fricción fue fantástica, y sólo tardé unos segundos en irme. Pero estaba muy
lejos de haber terminado.
Jung
Min gritó mi nombre y se corrió, disparando sobre su estómago. El olor me
golpeó. Saqué mis colmillos de su cuello y bajé por su firme cuerpo. Cuando
llegué a la ingle, le agarré la mano, que venía en mi camino y lamí su semen de
sus dedos.
—Oh,
Dios, el gusto de tu semen es el mejor —gemí y lo lamí.
Ni
siquiera registré lo que Jung Min estaba haciendo, porque estaba atrapado en mi
diversión. Tan pronto como su mano estuvo limpia, hice lo mismo con su estómago
e ingle. Y entonces necesité más sangre. Estaba tan malditamente sediento, que
me sentía casi maníaco. Sin un pensamiento en mi cabeza de si podría herirlo o
no, me encontré mordiendo donde su pierna derecha se unía con su cuerpo.
—¡Sí!
—Supongo que le gustó— Me estás tomando en lugares en los que nadie ha estado
antes— Sonreí, y pensé otra cosa.
—Lubricante
—gruñí alrededor de su carne.
Lo
siguiente que supe era que un tubo de lubricante era empujado en mi mano.
Rápidamente, me puse un poco en mi dedos y empujé dos en el culo de Jung Min.
Entonces saqué mis colmillos y lo mordí en otro lado de su cuerpo, como un
reflejo, a la vez que frotaba su próstata.
Mi
compañero se volvió loco, arqueándose en el aire, aunque tenía mis colmillos en
él.
—Oh,
Dios, Hyung Joon. Mierda, eres un pequeño vampiro perverso. —Me congelé con la
última frase y saqué mis colmillos, mirando hacia abajo a donde lo había
mordido— ¿Qué pasa?
—Soy
un vampiro —le susurré, con los ojos danzando entre la mordedura y la marca que
le había hecho.
—Sí
—dijo Jung Min, frotando sus manos por mis piernas—Bebiste sangre de mí, ¿no te
parece bien?
—No,
sí, tal vez —Suspiré mientras me pasaba las manos a través de mi cabello— No
estaba pensando. Fue el instinto. Sólo quería beber, estoy muerto de hambre y
estoy caliente, pero no pensé en por qué lo necesitaba tanto.
—¿Estás
bien con ser uno de nosotros? Sé que tienes mucho que asumir en…
—No
recuerdo nada después de decirte que me dolía de estómago. —No había querido
interrumpirlo, más bien es que la noticia se estrelló directamente en mi mente—
Estoy bien con ser uno, sobre todo si me permite vivir. ¿Voy a vivir?
—Hyuk
Jae dice que sí. Sólo quiere que vayas el miércoles para asegurarse de que el
cáncer se ha ido y estás bien. Pero pasaste por la transición, por lo que ahora
eres uno de nosotros.
—Muy
bien, genial. —Asentí, sin dejar de mirar los mordiscos. Un poco de sangre se
deslizaba por su pierna y sentí mis colmillos con mi lengua— Entonces el resto
puede esperar hasta que pueda pensar claramente, porque me parece que no puedo
centrarme muy bien ahora mismo.
—Sangre
y disparates, ¿no?
—¿Eh?
—Miré su cara y vi su hermosa sonrisa.
—Eso
es lo que mi familia solía decir cuando alguien iba a pasar su transición. Mi
papá decía: ‘Sangre y disparates’, es decir sangre y erecciones al mismo
tiempo.
—Eso
es gracioso. —Me reí. Miré a sus ojos, amando cómo el color ámbar atrapaba la
luz— Así que voy a vivir y a estar contigo para siempre. ¿Estás bien con eso?
—Oh
sí —gruñó cuando nos dio la vuelta.
Mis
dedos se deslizaron de su culo. Se me había olvidado que estaban allí, mientras
estuve perdido en mis pensamientos.
—
Te voy a enseñar cuanto, mientras bebes de mí un poco más.
—No
voy a drenarte, ¿verdad? —Sacudió la cabeza y se rio de mi comentario,
acariciándome con sus dedos antes de abrir mis piernas— ¿Cómo sabré cuando he
tenido suficiente o si es demasiado? No quiero herir a nadie.
Jung
Min puso una mirada fría en sus ojos mientras empujaba un dedo dentro de mí.
—¿Necesitas
beber de alguien más aparte de mí? ¿No soy suficiente para ti?
—Yo…
yo no lo sé —balbuceé asustado—. ¿Solo de ti? Yo… yo no sé qu… que cantidad de
sangre necesitan los v… vampiros.
Hizo
un gesto brusco y empujó otro dedo, haciendo tijera.
—No
se te ocurra beber de nadie más que de mí, nunca. Eso es engaño en nuestra raza
y, básicamente, en nuestro mundo, a menos que sea una emergencia, entonces
puedes beber de las muñecas de alguien. Pero sólo bebemos de nuestros
compañeros y de bolsas. Cazar o beber de los seres humanos no está permitido, a
menos que, de nuevo, sea una emergencia.
—No
quiero hacerte daño ni tomar demasiado de ti, Jung Min. —Pareció calmarse, y me
dio un guiño.
—Te
enseñaré cómo se hace. Por ahora, toma lo que necesites, y si llega a ser
demasiado, te pararé. He estado bebiendo desde antes de que te despertaras y me
encanta darte lo que necesitas.
—Siempre
lo haces —le susurré mientras lo empujaba hacia mí.
No
pensé que Jung Min fuera a manejar esto tan bien, pero es que yo no entendía
todo lo relacionado con su raza. Además, mi compañero había pasaba por un
infierno desde que me conoció, así que estaba dispuesto a dejar correr su
reacción. Tenía la sensación de que mi compañero era un hombre muy celoso.
—¿Dónde
estás? —me preguntó suavemente contra mis labios.
—Recordando
todo por lo que hemos pasado desde que me presenté en tu puerta. —No era la
verdad completa, pero tampoco era una mentira.
—Aun
así fue el mejor día de mi vida. Había estado tan triste y solo y, justo el
destino me manda a este bebé caliente a mi puerta. Quise hacer volteretas y
darle las gracias a mi buena estrella.
Me
besó suavemente, y supe que lo que estaba diciendo era verdad. Jung Min me
extendió con rapidez pero a fondo, y momentos más tarde, estaba dentro de mí.
—Te
amo, Jung Min.
—Yo
también te amo—respondió con una amplia sonrisa, inclinando su cuello mientras
seguía empujándose dentro de mí— Siempre te amaré, cada vez más, Hyung Joon.
—Me incliné y le lamí el cuello con una sonrisa en mi cara.
Nunca
había oído una frase de amor por mí de nadie, y fue tan especial y maravillosa
como Jung Min.
Y
era todo mío.
3 Comentarios
Jung Min celoso?, naa que va xD, este capitulo fue perfecto *w* espero el sig
ResponderBorrarPrimero sufriendo porque al cuerpo de Jun ya le urgía ser vampiro >.< ¿qué no se podía esperar tantito? ¿Tan urgido estaba? xDDD
ResponderBorrarNo, pero qué feo =S y Jung Min ahí sufriendo. Lo bueno que estaban Nari y Han al pendiente y lo ayudaron a soportar eso, porque realmente estaba afectado.
Lo bueno que todo salió bien pero tengo un reclamo con la autora u.u
¡¡¡Me quedé con ganas de HyungMin!!! >.<
Todo iba tan bien hasta que Jun se dio cuenta que era vampiro >.< ¿No pudo esperarse la autora a que sucediera el primer round y luego ya que Jun se diera cuenta?
Pero bueno =( En algún fic se me hará >.<
Muchas gracias por compartirlo *-*
La transición fue buena y ahora que es vampiro solo tiene que adaptarse a su nueva vida.
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