Jacob
cerró la puerta detrás de él. Se quedó en el vestíbulo por un momento, dejando
que Ayno absorbiera su descubrimiento. Se apoyó contra la puerta, esperando que
el humano perdiera el control ante él. Había pasado por eso antes, pero Jacob
siempre había aliviado la mente de su donante, imponiéndole una bruma mental.
Pero
Ayno era su pareja. Jacob no iba a recurrir a esa artimaña. Iba dejar que las
cosas sucedieran de forma natural y esperar lo mejor.
—Lo
soy.
Su
pareja metió una mano en el bolsillo delantero, rascándose la mandíbula con la
otra. Ayno solo se quedó allí tranquilamente, el silencio se extendió sobre
ellos. Jacob se apartó de la puerta, dando un paso hacia el hombre. Cuando su
pareja no huyó, dio otro.
Ayno
le observaba atentamente, parecía asustado, pero se quedó ahí parado. Tenía
curiosidad de saber por qué Ayno parecía casi aliviado, pero no preguntó el
porqué. Jacob sonrió mientras tomaba ambas manos de su compañero con las suyas.
—Ven
aquí, Ayno.
Podía
oír la sangre de su pareja bombeando más rápido por sus venas, los latidos de
su corazón retumbando contra su pecho. Sus ojos se clavaron en las pulsaciones
en el cuello de Ayno. Jacob se inclinó hacia adelante, la punta de su lengua
finalmente sobre la palpitante vena, inhalando profundamente. La punta de su
colmillo raspaba a lo largo de la piel de Ayno, por lo que su compañero se
estremeció.
Jacob
jaló a su pareja más cerca, una mano rozó hacia abajo la espalda de Ayno,
acunando su culo mientras presionaba sus penes juntos. Ayno gimió cuando Jacob
lo empujó contra la pared, sus manos explorando el delgado cuerpo de Ayno.
Su
pareja realmente era hermoso. Era alto, delgado e irresistible.
—¿Me
vas a hacer daño? —Ayno preguntó mientras separaba las piernas, permitiéndole a
Jacob insertar una pierna entre ellas, usando la fricción para darle placer a
su pareja mientras Ayno montaba su pierna.
Jacob
besó la vena en la que sus dientes dolían por hundirse.
―No
—dijo mientras arrastraba sus labios hacia arriba y alrededor de la mandíbula
de Ayno, luego cargó a su pareja en brazos, llevándolo por el pasillo hasta el
dormitorio.
Dejó
a su pareja sobre la cama y se arrastró sobre el delgado cuerpo. Tiró de la
camisa de Ayno y se la sacó por encima de su cabeza, tirándola a un lado
mientras miraba el pecho gloriosamente desnudo de su pareja. Jacob se inclinó
hacia delante, chupando con su boca uno de los discos de color marrón mientras
movía su mano entre ellos. Desabrochó los jeans de Ayno, separó los pliegues y
empujó su mano dentro liberando el pene de su pareja, cerrando sus dedos
alrededor del duro eje.
Se
echó hacia atrás, jalando los jeans de Ayno más abajo por sus piernas,
revelando un pene dolorosamente duro que Jacob moría por probar. Jacob pasó la
lengua por su labio inferior cuando su pene se puso más duro y se presionó
contra la cremallera de sus pantalones. Quería más que nada enterrar su eje
profundamente en el apretado culo de Ayno, pero las necesidades de su compañero
estaban en primer lugar.
Jacob
rozó con sus manos las piernas de su pareja, y luego las empujó hacia atrás,
enterrando su nariz en las bolas de Ayno oliéndolas y luego tomando una esfera
en su boca. Su pareja gemía, sus caderas se movían mientras Jacob se daba un
festín con la embriagadora piel de su pareja. Llamó su atención la palpitante
vena en el muslo de su pareja, tan urgentemente como quería hundir sus
colmillos en la vena que lo reclamaba, Jacob se resistió.
—Chúpame,
por favor —rogó Ayno mientras apretaba el culo fuertemente hacia abajo.
Jacob
soltó un suave gruñido mientras su lengua giró alrededor del arrugado saco
antes de dejar las bolas de su pareja y darle exactamente a Ayno lo que le
estaba pidiendo.
La
punta de la lengua de Jacob dejó un rastro húmedo hasta llegar al eje de Ayno y
a continuación tomó la cabeza del pene con su boca. Gimió ante su sabor
mientras sus dientes raspaban a lo largo de la carne. Jacob abrió y chupó la
cabeza en forma de hongo, bebiendo el pre-semen de su pareja, como si fuera el
más fino vino.
—Sí
—susurró Ayno mientras meneaba sus caderas.
Jacob
sonrió alrededor del pene de su pareja, sintiéndose autorizado ante sus gemidos
y suplicas. Iba a tener a su pareja gritando su nombre antes de que llegara
hasta el final con él. Su lengua se sumergió en la hendidura, extrayendo el
claro líquido antes de tomar el pene de Ayno, llevándolo hasta su garganta y
tarareando ruidosamente.
—Dios,
sí —Ayno lloriqueó mientras empujaba sus caderas una y otra vez, jodiendo la
boca de Jacob.
Jacob
relajó su garganta, tomando a Ayno por completo hasta que sintió los pequeños
vellos cosquilleando en su nariz. Se encendió cuando se dio cuenta que su
pareja se afeitaba su ingle, solo una fina paja moteaba su piel.
Jacob
bordeaba el agujero de Ayno con su pulgar mientras lamía la gran vena que
corría a un lado del pene de Ayno, sus dientes dolían por probarlo solo una
vez.
Sólo
una.
En
lugar de eso, retrocedió, dejando que sus dientes se arrastraran sobre el eje
de Ayno mientras dejaba salir el pene de su pareja de entre sus labios. Sabía
que bebería de Ayno pronto, así que Jacob se resistió una vez más. La llamada
de la sangre de Ayno lo estaba enloqueciendo, pero la espera era un agradable
juego del cual Jacob estaba disfrutando.
Jacob
fijó las piernas de Ayno sobre la cama, moviéndose de vuelta sobre el delgado
cuerpo de su pareja, rozando con sus uñas a todo lo largo de los costados de su
pareja.
—Voy
a joderte, Ayno.
Los
ojos de su pareja estaban vidriosos cuando asintió con la cabeza y extendió más
sus piernas en clara invitación. Jacob miró en dirección a la mesa de noche y
luego abrió el cajón, encontrando allí guardado un tubo de lubricante. Lo cogió
antes de bajarse de la cama, quitándose la ropa mientras observaba cómo su
pareja lo miraba.
Ayno
estaba allí, jadeando, mirando cada movimiento que Jacob hacía. Sonrió hacia
aquél tímido hombre, su pene duro como roca de solo pensar en tomar a su
pareja, reclamándolo. Ayno le intrigaba. Jacob nunca había conocido a un hombre
tan vulnerable antes y quería saber todo lo que pudiera acerca de quién era
realmente Ayno.
El
hombre lo tentaba en formas que Jacob nunca antes había experimentado, y estaba
dispuesto a ceder a esa tentación una y otra vez. Sólo una vez con Ayno no iba
a ser suficiente. La tentación de alimentarse de él, mientras lo jodía en cada
posible posición, era demasiado fuerte.
Cubrió
sus dedos con lubricante y luego tiró la botella a la cama junto a su pareja.
—Muéstrame
cómo me quieres, Ayno.
Su
pareja ahuecó la parte posterior de sus piernas y las jaló hacia atrás sobre su
pecho, dándole a Jacob una perfecta vista. El arrugado agujero rosado fue
expuesto, temblando, cuando Jacob lubricó el agujero de su pareja y luego
presionó un dedo dentro del cuerpo de Ayno.
Los
labios de Ayno se separaron, sus ojos en blanco, mientras maullaba y se
retorcía, jodiendo el dedo de Jacob con tal desesperación, que hizo sentir a Jacob
terriblemente urgido.
Jacob
llevó el pene de Ayno de nuevo a su boca mientras jodía a su pareja con los
dedos, estirándolo, preparándolo para ser reclamado.
—Jódeme,
Jacob —susurró Ayno mientras su cuerpo se azotaba alrededor.
Las
fosas nasales de Jacob flamearon al oír su nombre en los labios de su pareja,
suplicando, rogando por él. Jacob se echó hacia atrás, acomodó su cuerpo entre
las piernas de Ayno mientras alineaba su pene y se empujó hacia delante,
gimiendo con fuerza ante el apretado calor del cuerpo de Ayno rodeando su pene.
Ayno gritó en el mismo instante en que Jacob cayó sobre sus antebrazos,
lamiendo el cuello de su pareja, inhalando su aroma, queriendo saborearlo.
—Hazlo
—declaró Ayno envolviendo sus piernas alrededor de la cintura de Jacob,
empujándolo más profundo en el cuerpo de Ayno. Jacob gruñó y luego hundió sus
colmillos en la carne de Ayno, el dulce néctar explotó en su boca mientras
bebía la sangre de su pareja, sintiéndola recubrir su boca y bañar la parte
posterior de su garganta.
Era
la más dulce sangre que Jacob hubiera probado alguna vez. Era espesa y
decadente, hacía girar la cabeza de Jacob quien luchaba por controlarse
mientras enroscaba sus manos alrededor de los muslos de Ayno, abriendo aún más
sus piernas, embistiendo profundamente con su pene el culo de Ayno.
Jacob
sintió las garras del ansia tomarlo mientras bebía profundamente, deseando que
ese momento nunca llegara a su fin.
Ayno
gritó, cuando calientes chorros de esperma salpicaron entre ellos mientras Jacob
golpeaba con su pene dentro de su flexible y sedosa carne. Bebiendo
profundamente mientras su eje golpeaba brutalmente dentro y fuera el culo de Ayno,
Jacob se descontroló un poco perdido en el momento. Se empujaba dentro del
cuerpo de Ayno para satisfacer sus impulsos mientras gruñía alrededor de la
herida de la mordida. Sabía que si no liberaba pronto a su pareja ambos
estarían en problemas.
—Oh,
mierda —Ayno gritó cuando se corrió una vez más, su pulsante agujero apretó
como si fuera un puño el pene de Jacob ordeñándolo. Su pareja se estremecía
debajo de él, mientras Jacob le daba y tomaba. Era como si no fuera capaz de
tener suficiente de la esencia de su pareja, pero sabía que tenía que parar o
podría drenar al humano.
A
regañadientes, Jacob extrajo sus dientes, lamiendo con la lengua la herida,
sellándola y curándola. Sintió un hormigueo demasiado familiar corriendo por su
columna vertebral, y a continuación Jacob se aferró rápidamente a Ayno cuando
rugió su liberación, martillando el culo de Ayno mientras su pene entraba en
erupción, bañando el estrecho canal de Ayno con su semilla.
Estaba
hecho. Ayno se había enlazado con él ahora.
Jacob
lamió la piel en donde había reclamado a su pareja, a sabiendas de que era
ultrasensible ahora. Ayno se estremeció mientras descansaba debajo de Jacob.
—Duerme,
amor.
Ayno
bostezó y se acurrucó contra el cuerpo de Jacob, metiendo la cabeza debajo de
la barbilla de Jacob, mientras se quedaba dormido.
*****
Jacob,
sentado ante la barra, miraba alrededor del club The Rooftop, mientras
pensaba acerca de cómo había tenido que dejar a su pareja dormido en la cama.
El amanecer llegó muy pronto, y tanto como Jacob hubiera querido quedarse, no
hubiera sido posible.
Además,
tenía una reunión que atender. La jerarquía superior del aquelarre convocó a
una reunión de emergencia esa mañana. Se empujó desde la barra y subió las
escaleras hasta el segundo piso, caminando hacia la sala de reuniones.
Jacob
se detuvo en la puerta cuando vio a Sung Jae sentado en el asiento del
Príncipe. ¿Dónde estaba el Príncipe Yoochun? Tenía una sensación de hundimiento
mientras se sentaba a la mesa. Se sentó allí tranquilamente, mientras la
habitación comenzó a llenarse. Las parejas del Príncipe, Changmin y Junsu,
entraron últimos, tomando asiento a cada lado de Sung Jae. Sus guardaespaldas, Han
Gil y Jin Young, de pie detrás de los pequeños Príncipes.
Jacob
estaba sorprendido por lo bien que Changmin se había adaptado a la vida de
vampiro. El hombre era feroz cuando se trataba de proteger a Junsu y Yoochun.
Aunque
el Príncipe Yoochun no necesitaba que lo protegieran, nadie podía decirle eso a
Changmin. También Junsu parecía haber florecido. El pequeño Príncipe ya era muy
bello cuando era humano. Ahora que era un vampiro, Junsu era impresionante.
Sung
Jae se aclaró la garganta mientras miraba alrededor de la mesa.
—Como
todos ustedes habrán notado, el Príncipe ha estado ausente durante algún
tiempo.
Jacob
lo había notado. Como el Príncipe estaba recién acoplado, había asumido que Yoochun
estaba encerrado en su dormitorio subterráneo con Changmin y Junsu, disfrutando
de los beneficios de tener dos parejas.
—Hace
algunas semanas, se le pidió a Yoochun convertir a un humano que había sido
atacado por un vampiro rebelde. Nadie sabía que la sangre del rebelde con la
que había sido infectado el humano estaba contaminada con liquid Wrath.
Maldiciones
se escucharon alrededor de la mesa. Jacob sabía acerca de los efectos que
causaba la droga en los vampiros, pero en Yoochun, sus efectos eran
desconocidos. Era el vampiro original, el fundador de su raza. Yoochun tenía
poderes que nadie entendía completamente.
—¿Qué
pasó con él? —preguntó Jacob inclinándose un poco más cerca.
Sung
Jae, el segundo al mando de Yoochun, negó con la cabeza mientras sus ojos
adquirieron una mirada atormentada.
—Casi
se vuelve loco. Su cuerpo cambió varias veces entre su verdadera forma y su
forma de vampiro. Se ha recuperado y se unirá a nosotros en breve. Costó mucho
sacarlo adelante —dijo Sung Jae pero su rostro se volvió severo—. Pero no te
engañes. No se ha debilitado y sigue siendo el más fuerte entre nosotros.
A
Jacob ni en sueños se le ocurriría desafiar al Príncipe. ¿Era para eso esta
reunión? ¿Para advertirles? Para Jacob eso era innecesario. Sin embargo, podía
ver la necesidad de advertirles a los demás. Si sus enemigos se enteraban de la
enfermedad de Yoochun, habrían tenido que luchar para mantener a todos ellos
fuera del club y evitar que trataran de tomar su lugar.
—Ahora
que estamos aquí reunidos quiero discutir acerca de Jinhyuk —dijo Sung Jae.
Jacob,
junto con algunos otros, sisearon. Jinhyuk había sido el líder del Aquelarre
del Norte. El muy cabrón había tratado de atacar cuando Yoochun estaba llevando
a cabo la ceremonia para convertir a Changmin y Junsu. Yoochun había matado al
hijo de puta, pero ahora tenía el deber de nombrar a otro líder para ese
Aquelarre.
El
Aquelarre al que pertenecía Jacob era la cabeza de todo el Aquelarre. Todos los
demás dependían de ellos tanto a la hora de elegir a un nuevo líder o si tenían
problemas que no podían manejar. Puesto que ellos habían depurado la casa del
Aquelarre del Norte, era el deber del Aquelarre de Yoochun nombrar a un nuevo
líder.
—Yoochun
ha decidido nombrar a Eli como su nuevo líder. ¿Se opone alguien a esta
decisión?
Jacob
conocía a Eli. El hombre era una muy buena opción. Tenía honor y principios que
no iban en contra de los vampiros. No era vil o prejuicioso como lo había sido Jinhyuk.
—Bien
—dijo Sung Jae, mientras hacía sonar el martillo—. Eli será nombrado esta
noche. Su aquelarre estará aquí en el club. Aun así estaremos abiertos para
nuestros propios negocios, Yoochun siente que brindarle alimento al aquelarre
de Eli sería lo más respetuoso y educado que debemos hacer.
Changmin
se echó a reír mientras agitaba la mano delante de él.
—Como
si al Príncipe le preocupara ser amable.
Era
cierto. Yoochun odiaba la política, odiaba hacer parte de ella. Pero siendo el
Príncipe, no tenía elección. Era su deber mantener la paz y dar ejemplo. Jacob
sabía a ciencia cierta que Yoochun prefería ir de fiesta y disfrutar de su
tiempo con sus parejas. Pero así era la vida.
—Se
levanta la sesión.
Jacob
sonrió cuando notó que uno de los vampiros más pequeños corrió a la sala tan
pronto como las puertas se abrieron. Dino se había convertido rápidamente en el
mejor amigo de Junsu. Los dos permanentemente se metían en problemas. Sacudió
la cabeza cuando los dos vampiros corrieron fuera de la habitación.
—Jacob,
¿puedo hablar contigo un momento? —preguntó Sung Jae cuando la sala estuvo
completamente vacía.
—Por
supuesto —dijo Jacob devolviéndose.
Sung
Jae volvió a sentarse en el asiento de Yoochun, señalándole una silla vacía.
—Toma
asiento.
La
curiosidad de Jacob se despertó. Se sentó en una de las sillas, a la espera de
que Sung Jae hablara.
—Hay
unos cuantos del Aquelarre del Norte que le han pedido al Príncipe ser
aceptados en nuestro Aquelarre. Yoochun ha concedido sus transferencias. Me
gustaría que les hicieras un poco más fácil la transición a estos dos hombres. Jinhyuk
no era el más amable de los líderes y algunos de su aquelarre han sufrido
enormemente. Aunque estoy seguro de que Eli será un gran líder, algunos no
quieren quedarse.
Genial.
Justo lo que necesitaba Jacob, ser la niñera de unos vampiros.
—Llegarán
aquí al atardecer y te los presentaré.
Sung
Jae sonrió mientras se levantaba.
—Sé
que no es un trabajo que estuvieras esperando, pero esto proviene del Príncipe.
Bueno,
eso le impedía protestar ahora, ¿no es así? Si se lo hubiera pedido Sung Jae, Jacob
le habría dado un rotundo "infiernos no". ¿Pero Yoochun? No había
manera de que Jacob pudiera negarse.
—Muy
bien.
Se
preguntó mientras caminaba desde la sala si Ayno podría reunirse con él para la
ceremonia de esta noche. Le gustaría mostrar a su pareja al Aquelarre.
Ayno
ya le había expresado su opinión acerca del club The Rooftop, pero Jacob
tenía la esperanza de persuadir a su pareja de reconsiderarlo. Sabía que si
conseguía que Ayno viniera aquí, su pareja pasaría un buen rato. Ayno había
aceptado quien era Jacob mejor de lo que Jacob había esperado.
Con
eso en mente, Jacob se difuminó desde el club a su habitación en la mansión,
extendiéndose sobre su cama, visiones del cuerpo de Ayno retorciéndose debajo
de él bailaron por su mente cuando cerró sus ojos.
*****
Ayno
se despertó sobresaltado. Miró la almohada vacía junto a él. ¿Había sido todo
un sueño? Tenía que haber sido. No había manera de que alguien tan increíble e
impresionantemente guapo, hubiera venido a casa con él y lo hubiera jodido como
si de verdad le importara.
Se
frotó el pecho sintiendo vacío dentro de él mientras arrojaba las sábanas a un
lado y se levantaba de la cama. No estaba seguro de qué le estaba pasando, pero
necesitaba poner su culo en marcha. Ayno entró en el cuarto de baño, echando un
vistazo a su cuello. Tenía que haber sido un sueño porque no había heridas
punzantes que se pudieran ver. Negó con la cabeza, preguntándose si alguna vez
iba a dejar de soñar con vampiros.
¿Por
qué estaba tan obsesionado con ellos últimamente?
Un
vampiro. Sí, claro. Ayno estaba perdiendo la jodida cabeza.
Se
rio entre dientes mientras se metía en la ducha. Lo que hubiera comido, tenía
que alejarse de ello. Eso le hacía tener sueños jodidamente vívidos con un muy
sexi vampiro que lo tomaba mientras bebía de él, dándole los mejores orgasmos
que jamás había experimentado en toda su vida.
Ayno
salió, agarró una toalla y se secó. Sintió ese vacío una vez más, como si
estuviera tratando de carcomerle un agujero en su pecho. Comenzaría por tomar
una taza de café y luego regresaría a su habitación a vestirse.
Sirviendo
una taza, Ayno se quedó mirando hacia afuera al patio trasero. Una parte de él
deseaba que lo de anoche hubiese sido real. Estaba cansado de despertarse solo.
La paz que había encontrado en los brazos del vampiro en su sueño era algo que
nunca había experimentado antes. Y lo quería de nuevo.
Vació
el café restante en el fregadero mientras agarraba sus llaves. Pasaría el día
entero con su mamá, limpiando y reparando, no era algo que estuviera deseando
hacer. No es que no amara a su madre entrañablemente, pero la casa no parecía
la misma desde que su padre había fallecido. Parecía vacía y desprovista de
felicidad ahora.
Abriendo
la puerta del coche, Ayno se subió, tomándose unos momentos para mirar las
nubes de otoño. Era un día nublado, igual a como se sentía él en ese momento.
Se frotó el esternón una vez más antes de arrancar su auto. Abrochó el cinturón
de seguridad y luego fue en reversa saliendo de la entrada de su casa, pensando
en su amante imaginario, mientras se dirigía a casa de su madre.
Ayno
se estacionó en el camino de entrada de la casa de su madre, apagó el motor
mientras miraba el que había sido su hogar durante su infancia. Sonrió,
pensando en cómo él y su hermana habían jugado incontables horas en el patio
delantero. Salió de su auto en dirección hacia la puerta principal para un día
lleno de divertidas tareas.
Ayno
cerró de golpe la puerta de entrada, corriendo hacia su habitación para tomar
una ducha. Gong Chan estaría aquí en cualquier momento para ir al concierto.
Sabía que su mamá lo haría trabajaría durante todo el día, y llegaría tarde.
Pateó
para quitarse sus jeans mientras abría la ducha. Ayno había dejado la puerta de
entrada desbloqueada, para permitirle a Gong Chan que entrara. Rápidamente se
bañó y se secó y luego agarró unos jeans y su camiseta de los Rolling Heads,
empujando su cabeza en ella mientras buscaba en su cajón un par de
calcetines.
—¿Listo?
—preguntó Gong Chan entrando por la puerta de su dormitorio.
—Casi.
Estuve todo el día en casa de mamá —dijo Ayno, mientras se dejaba caer a cuatro
patas, para buscar debajo de la cama su otro tenis.
—Tenemos
que darnos prisa si queremos aparcar decentemente.
Ayno
vio el tenis blanco y lo agarró, poniéndoselos y luego atándolos rápidamente.
—Estoy
listo.
Gong
Chan se echó a reír.
—Pasa
un jodido peine a través de esos rizos, hermano.
Ayno
maldijo y corrió hacia el cuarto de baño, peinándose sus caprichosos rizos
hacia atrás antes de tirar el peine en el lavamanos. Salió a la habitación y
agarró su cartera.
—Ahora
estoy listo, a menos que tengas algún otro consejo de higiene.
—Nope.
Pongámonos en marcha.
Ayno
tomó las llaves de su gancho y cerró la puerta, sintiendo como si alguien lo
estuviera observando. Se dio vuelta, buscando alrededor de su patio delantero
antes de encogerse de hombros. Desde aquella noche en el club The Rooftop,
había tenido esa extraña sensación.
Al
diablo con eso. Iba a pasar un buen rato esta noche. Esa extraña sensación
podía esperar hasta que volviera a casa.
—Vámonos
de fiesta —gritó y saltó en el asiento del conductor, dispuesto a olvidarse de
la sensación de vacío que había estado con él desde la mañana.
VAV

5 Comentarios
A que Jacob no se esperaba recibimiento más placentero por parte de su pareja, aunque una nota le hubiera servido de mucho a Ayno a no creer que todo fue un sueño... Yoochun se ha recuperado, Eli será el nuevo líder del aquelarre del Norte y Jacob será el comité de recepción para los nuevos vampiros, cómo reaccionará cuando no encuentre a Ayno en su departamento??
ResponderBorrarjacob tendría que haber dejado al menos una nota........ como reaccionará ayno cuando lo vuelva a ver????
ResponderBorrar💜💜💜💜💜
ResponderBorrarHombre por que demonios no dejo una nota, solo espero que no lo tome tan mal...
ResponderBorrarAyno por lo menos no salio corriendo al ver los colmillos de Jacob y hasta le gusto...
ResponderBorrar