—¿Estás
listo para todo el mundo? —Woohyun, el tercero al mando del Príncipe, preguntó
mientras se unía a Daehyun.
—Tanto
como si esperara por un tratamiento de conducto radicular.
Woohyun
se rio entre dientes mientras se apoyaba contra la pared.
―Lo
has oído ya. Vamos a tener una gran concurrencia de humanos.
Daehyun
sabía eso. Cada vez que los vampiros se congregaban en gran número, emitían
algún tipo de feromona, atrayendo a los humanos. El club ya estaba cerca de
estar a toda capacidad, y la noche aún era joven. Ya podía ver la cola
formándose en la puerta.
Gruñendo
de frustración, Daehyun salió a la calle, listo para jugar al gorila y decidir
a quien se admitía en el club. Gruñó cuando vio a dos humanos entrar en una riña.
Sacudió la barbilla. Han Gil, el guardaespaldas de Changmin, se dirigió hacia
él. Daehyun señaló a los dos hombres forcejeando. Han Gil rodó los ojos y luego
salió a la calle para separarlos.
The
Rooftop era
un club donde los vampiros se alimentaban, pero también proporcionaba un
ambiente seguro para los humanos que venían de fiesta. Las peleas eran un
no-no.
Los
que venían al club querían que se hiciera todo lo posible para mantener la
intervención de la policía humana al mínimo. No es que lo necesitaran, pero
jugando bonito pasaban desapercibidos.
Daehyun
vio cómo el vampiro agarró a los dos humanos por los cuellos de sus camisas,
diciéndoles que se perdieran. Los dos hombres parecían frenéticos, como si
quisieran discutir con Han Gil, pero luego asintieron con la cabeza. Su sentido
común prevaleció. Daehyun sonrió ante la desesperación en las caras de los dos
humanos. Si no hubieran estado riñendo, no les habrían pedido que se perdieran.
Han
Gil le sonrió mientras se acercaba.
—Me
trataron de sobornar.
Daehyun
se rio mientras cruzaba sus manos frente a él.
—No
siempre lo hacen. —Les hizo un gesto a las siguientes dos personas en la fila
para que entraran al club mientras tres salían. Daehyun levantó la mano,
limpiando sus mentes a medida que pasaban al lado de él en dirección al
estacionamiento.
Sabía
que Yoochun había permitido tanto al Aquelarre visitante, como a su propio
Aquelarre, alimentarse antes de que comenzara la ceremonia. Una vez que la
ceremonia comenzara, los humanos serían conducidos a la salida. Se lamió el
labio inferior cuando vio al hombre del que quería beber. El pequeño descarado
estaba allí de pie con sus amigos, riendo con ellos, parecía no tener ni idea
de a dónde estaba a punto de entrar.
¿Pero
acaso no todos lo ignoraban? Daehyun dobló un dedo, indicándole al pequeño
humano que quería que se acercara a él.
El
chico miró a su alrededor, sus amigos reían mientras lo empujaban para que
fuera hacia Daehyun. El chico le guiñó el ojo a Daehyun. Oh, sí, iba a
divertirse con este.
—Oye,
Woohyun —gritó Daehyun de nuevo al club. El tercero al mando asintió con la
cabeza a Daehyun.
—¿Qué
pasa?
Daehyun
le sonrió al humano.
—Necesito
que seas el hombre de la puerta.
Woohyun
miró al chico y se echó a reír.
—Seguro
que sabes cómo elegirlos. Si no lo cansas mucho, envíamelo cuando hayas
terminado.
—Lo
haré. —Daehyun le hizo un guiño a Woohyun mientras llevaba al chico al interior
del club.
*****
Jacob,
sentado a la barra, miraba por encima de la multitud de juerguistas humanos. El
club estaba lleno esta noche. Podía sentir en sus colmillos las ganas de beber
de alguien. Se apartó de la barra, caminando entre la multitud, tratando de
averiguar quién le gustaba.
No
pensaba en tener sexo con ellos, pero no se le permitió a Jacob salir esta
noche, por lo que beber de Ayno estaba fuera de cuestión. Se abrió paso entre
la multitud, preguntándose qué estaría haciendo su pareja.
Su
paso vaciló cuando vio a su pareja bailando como un seductor y lujurioso dios
sobre la pista de baile. Eso le enfureció. ¿No le había dicho su pareja que
nunca volvería aquí? ¿Y por qué jodidos estaba bailando como si estuviera
incitando a un vampiro para que se le acercara?
Jacob
gruñó cuando eso precisamente fue lo que sucedió. Un vampiro del Norte se
acercó a Ayno, colocándole las manos encima a su pareja. Jacob apretó los
labios mientras golpeaba a los humanos más cercanos a él para sacarlos fuera de
su camino, dirigiéndose directamente hacia Ayno.
—¡Mío!
El
otro vampiro siseó, manteniendo férreo control sobre el brazo de Ayno. Su
pareja lo miró como si hubiera visto a un fantasma y luego parpadeó unas
cuantas veces.
—Tú
eres real.
Jacob
quería preguntarle a Ayno qué carajos estaba haciendo aquí, pero él tenía otro
asunto que tratar en este momento. Levantó la pierna, aterrizando su pie en el
pecho del otro vampiro quitándolo de una sola patada.
—¡Mío!
—repitió su reclamo mientras agarraba rápidamente a su pareja.
Jacob
envolvió su brazo alrededor de Ayno, empujando a su pareja a través de la
multitud y hacia la entrada del club. Se dio vuelta para enfrentar al hermoso
hombre.
—¿Qué
demonios estás haciendo aquí?
Ayno
parecía confuso y luego parpadeó.
—No
estoy seguro. Algo dentro de mí me trajo hasta aquí. Estaba en un concierto y
entonces...
Jacob
maldijo. Vaya suerte la que tenía. Al parecer su pareja estaba sufriendo de lachtára
tou aímatos, el ansia de sangre. Era algo raro, pero a veces cuando los
vampiros se alimentan de los humanos, éstos se volvían adictos a la mordida.
Ellos sentían la necesidad de que bebieran su sangre. Tenía que ver con algo en
la saliva del vampiro.
La
saliva se entrelazaba con algo dentro de los glóbulos rojos del humano,
haciéndolo casi enloquecer por ser mordido nuevamente. Jacob tuvo la certeza de
que Ayno estaba sufriendo de lachtára tou aímatos cuando él presionó su
cuerpo contra el de Jacob, inclinando su cuello hacia un lado. Jacob corrió los
nudillos por el cuello de su pareja, sus dientes doloridos por hundirse en esa
suave y flexible carne.
—Ven
conmigo, Ayno.
Jacob
llevó a su lloriqueante pareja de nuevo al club. Guiándolo a uno de los cuartos
oscuros y luego cerró la puerta. Podía ver el deseo en los ojos de Ayno cuando
su pareja se empujó de nuevo contra él.
—Quítate
la ropa, Ayno.
Su
pareja vaciló por un momento y luego se desnudó. Jacob gruñó cuando la cremosa
carne le fue revelada. Jaló a su desnudo compañero a sus brazos, lamiendo el
cuello de Ayno. Su pareja gimió una vez más, tirando del cabello de Jacob,
tratando de llevar su cabeza más cerca. Jacob echó para atrás a su pareja
contra una de las mesas de la habitación.
Jacob
desabrochó sus pantalones y los empujó más debajo de sus muslos. Volcó a Ayno,
presionando su espalda contra la mesa mientras empujaba las piernas de su
compañero hacia atrás y alineando su pene se empujó de un solo golpe al mismo
tiempo en que mordía a Ayno en el cuello. Su pareja gritó cuando Jacob
prácticamente envolvió su cuerpo alrededor de Ayno. Selló su boca alrededor de
la mordedura mientras embestía con su pene el culo de Ayno, haciendo a su
pareja gritar de placer.
—Jacob.
—Ayno exhaló su nombre como si se tratara de una deidad.
Jacob
empujó más fuerte, jalando una de las piernas de Ayno alrededor de su cintura
mientras bebía de la deliciosa y exótica sangre de su pareja.
—Oh,
Dios, Jacob —gritó Ayno mientas su cuerpo se retorcía, semen hizo erupción
entre ellos. Jacob martilló el culo de Ayno unas veces más antes de sellar la
herida y gritar. Deslizó su mano por el pecho plano de su pareja mientras
trataba de controlar su respiración.
Ayno
se estremeció y luego miró a Jacob.
—Pensé
que eras un sueño. Pensé que me estaba volviendo loco.
Jacob
se inclinó hacia adelante, besando al delgado hombre mientras liberaba su pene
con delicadeza.
—Pensé
que no querías volver aquí —dijo comenzando a arreglarse la ropa. Aunque Jacob
sabía que Ayno estaba sufriendo de lachtára tou aímatos, todavía le
molestaba que su pareja no lo hubiera buscado cuando llegó al club.
Ayno
negó con la cabeza mientras se levantaba de la mesa. Tomó su ropa y se vistió.
—No
es como si lo hubiera hecho intencionalmente —dijo de forma mordaz—. Estaba en
un concierto con Gong Chan y luego estaba aquí. Este lugar parece atraerme. Eso
es algo que realmente no aprecio.
Ayno
se frotó las sienes, una vez que se vistió. Honestamente deseaba poder recordar
venir aquí. Una cosa que notó fue que el vacío que había sentido durante todo
el día se había ido. Trató de ignorar a Jacob lo mejor que pudo. El hombre
estaba llegando a él de una manera que Ayno no estaba dispuesto a examinar.
Agarró
su camiseta, deslizándola por sobre su cabeza, y luego se dirigió hacia la
puerta. Esta no era la forma en que normalmente actuaba y era un poco
desconcertante. Si Jacob realmente no lo quería aquí, Ayno no iba a quedarse.
No era un masoquista, y no iba a tirársele encima a nadie.
—¿Por
qué no me buscaste cuando llegaste? —preguntó Jacob cuando Ayno tomó la manija
de la puerta.
Ayno
miró su mano mientras consideraba la pregunta de Jacob.
—Sabes,
ni siquiera recuerdo cómo llegué aquí. Mira, ya lo entendí. Tú no me quieres
aquí. No hay problema. —Ayno abrió la puerta y salió, necesitaba estar lo más
lejos posible del hombre que atormentaba sus sueños.
—Ayno,
espera —Jacob lo llamó, pero Ayno no esperaría. ¿Para qué? ¿Para escuchar los
reproches de Jacob de nuevo? No, gracias.
Ayno
se abrió paso hasta la puerta, listo para largarse de allí. Gritando cuando
alguien lo agarró del brazo y lo giró. Era el hombre que había intentado bailar
con él antes.
Ayno
gruñó y trató de jalar su brazo, pero el hombre no lo soltó.
—Mira,
no estoy de humor para esta mierda.
—¿Entonces
por qué estás aquí? —preguntó el hombre apretando su agarre un poco más fuerte.
Ayno
volvió a intentar liberar su brazo, pero el hombre lo sostenía como si fuese un
alicate. Esto no estaba resultando muy bien. Ayno pensó en patear al hombre en
sus testículos por un sofocante segundo, hasta que vio a Jacob venir hacia él.
Simplemente genial. Su noche se estaba convirtiendo en un enorme dolor de
cabeza.
Suspiró
mientras fulminaba con la mirada al hombre que lo sostenía y luego miró al
hombre que venía hacia él. ¿Cómo había logrado meterse en esta situación? Ayno
no estaba seguro, pero estaba más que listo para salir de ella. Los labios de Jacob
se retrajeron amenazadoramente cuando notó que el otro hombre sostenía a Ayno
de su brazo.
—Tienes
cinco segundos para soltar a mi pareja —gruñó Jacob, tirando del otro brazo de Ayno.
¿Qué
era él, una cuerda? Esto no era un tira y afloja, y Ayno rápidamente se cansó
de esta escenita. ¿Y qué demonios era una pareja?
—¿Tu
pareja? —El hombre retrocedió, liberando el brazo de Ayno.
Al
fin. Ayno fulminó con la mirada a Jacob y luego se dirigió hacia la puerta. No
quería entrar a este concurso de quién meaba más lejos. Bueno, nunca había
tenido a dos chicos peleándose por él antes, y descubrió que no le gustaba.
Esperaba que ellos hicieran lo que quisieran hasta que de un momento a otro
sintió un fuerte tirón.
—¡Maldita
sea! —gritó Ayno cuando su brazo fue atrapado de nuevo.
Se
dio la vuelta para ver a Jacob allí de pie con una expresión exasperada en su
rostro. Tragó saliva cuando Jacob pasó la lengua por su labio inferior,
revelando las puntas de sus colmillos. ¿Cómo diablos había olvidado que se
había enredado con un vampiro?
Ayno
miró a su alrededor, dándose cuenta de la multitud por primera vez. Su ritmo
cardíaco se aceleró cuando vio a un hombre chupándole el cuello a otro hombre,
y no precisamente estaba tratando de hacerle un jodido chupetón. Mientras más
observaba a la gente a su alrededor, más se daba cuenta a qué clase de club
había ido.
Una
zona de alimentación.
Ayno
dio un paso atrás, las manos le sudaban mientras se preguntaba si saldría de
aquí en una sola pieza. Claro, hasta ahora Jacob había sido agradable, incluso
si Ayno había pensado que el hombre sólo era un sueño, pero Ayno estaba ahora
en el territorio del hombre. ¿Habrían cambiado las reglas?
—Puedo
oír tu corazón latiendo más rápido. Cálmate, Ayno. No dejaré que nadie te haga
daño —dijo Jacob jalándolo aún más hacia el club―. Estás aquí como mi invitado.
Invitado,
si claro. Era una jodida vaca de sangre, y él lo sabía. Ayno jaló su
brazo fuera del alcance de Jacob y comenzó a retroceder tan rápidamente como
sus pies se lo permitieron, sin quitar los ojos de Jacob ni por un segundo.
—Me
tengo que ir —dijo Ayno rápidamente—. Creo que dejé mi estufa encendida.
—Ayno.
Ayno
sacudió la cabeza negativamente. No sabía a qué clase de jodido juego loco Jacob
estaba jugando, pero él no quería ser parte de eso. Había oído hablar de lo que
les sucedía a los humanos que eran utilizados como donantes de sangre por
vampiros. Hasta ahora, había pensado que todo eso era una fantasía, al igual
que sus sueños. Mirando alrededor del club, Ayno sabía que la fantasía era
real.
Estaba
viviendo y respirando una pesadilla.
—Ayno
—dijo Jacob de nuevo, sólo que esta vez, le tendió la mano a Ayno—. Ven
conmigo, amor. No te haré daño, y no voy a dejar que nadie te haga daño.
Ayno
se quedó ahí mirando la mano de Jacob tendida hacia él. Sus emociones
entremezcladas, caóticas. Desesperadamente quería alcanzar y tomar la mano de Jacob,
aceptar lo que el hombre quería darle. Pero también quería correr por su vida
porque estaba casi seguro de que estaba en peligro.
—Todo
esto es real, ¿no? —Ayno susurró.
—Lo
es, mi amor.
Ayno
frunció el ceño.
—¿Por
qué me sigues llamando así? Si esto es real, entonces tú me dejaste. Yo no soy
tu amor.
Ayno
lanzó una última mirada de anhelo a la mano de Jacob, entonces giró sobre sus
talones y se fue atravesando el club. Aparte de todo este asunto de los
vampiros chupasangre, si todo esto era real, entonces Jacob lo había dejado sin
decir una palabra o una nota o... ¡maldita sea!
Ayno
se sentía algo traicionado. Como mínimo, se sentía como una aventura de una
sola noche, un consuelo sexual que no había estado a la altura. Si él lo
hubiera estado, Jacob no lo habría dejado. Esa era la razón por la cual no
quería involucrase con el hombre. Sabía que su corazón iba a ser arrancado de
su pecho.
Y
vaya si no podía oír el desgarre.
Ya
era suficientemente lamentable que finalmente hubiera encontrado a la única
persona que había hecho tronar a su corazón. Ayno nunca había pensado en
encontrar a su verdadero amor en un hombre. ¿Pero para ser usado y luego tirado
a un lado? Eso era humillante. Y Jacob no había venido a buscarlo. Ayno se
había encontrado con él en el club.
Se
acercó a la puerta frontal, notando a un hombre con la mano levantada mientras
pasaba y luego oyó el grito de Jacob. Ayno sintió un zumbido en las orejas
mientras daba un paso fuera del club y luego miró a su alrededor. ¿Cómo
demonios había llegado hasta aquí? Él estaba en el concierto con Gong Chan... y
ahora no lo estaba.
Ayno
miró hacia atrás al edificio de ladrillo, al ver una multitud de pie en la
entrada del club, se preguntó dónde demonios estaba Gong Chan.
—¡Ayno!
Ayno
miró sobre su hombro para ver al hombre caliente que había sido protagonista de
sus sueños últimamente. Vio cómo el hombre se le acercaba.
—Jacob,
¿verdad? —Podría haber jurado que ese era el nombre del hombre de sus sueños.
Era un poco extraño ver al hombre de sus fantasías de pie delante de él.
La
tristeza se apoderó de la cara del hombre mientras se volvía hacia un enorme
tipo parado en la entrada del club. Ayno vio a Jacob lanzarle al hombre una
mirada asesina antes de volver a dar vuelta.
―Sí.
Soy Jacob.
VAV

6 Comentarios
La falta de comunicación o las palabras equivocadas elegidas por Jacob hacen que Ayno dude de su cordura y sentimientos y cuando el vampiro iba a tener la oportunidad de arreglar la situación con su pareja… Daehyun borra la memoria de Ayno… pero quizá no sea del todo malo el volver a empezar, digo yo.
ResponderBorrarwow.... esta pareja si que esta en un lío importante, hay tan poca comunicación entre ellos y encima ahora ayno no recuerda lo que paso dentro del lugar....
ResponderBorrarQue ratos, a caso Jacob me borró la memoriá para poder hablar con el ahhhh Ayno me desespera un poco pero bueno hay que comprenderlo después de que le han borrado más de una vez sus recuerdos
ResponderBorrarWeee al fin me pude poner al corriente con la saga heheheh me había quedado en los especiales de navidad pero ya estamos aqui, tengo mucha curiosidad de como se encuentra yochun después de lo de la.droga acaso quedara con secuela ahhh quiero mas capitulos pero nimodo a esperqr 😃
💜💜💜💜💜
ResponderBorrarCuando no hay comunicacion hay un monton de problemas por delante....
ResponderBorrarVaya parece que habra muchos malos entendidos y muchos problemas...
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