La Familia T33... Capitulo 05

 Jacob estaba aplastado. Daehyun había borrado los recuerdos de Ayno acerca de los vampiros. Incluso la noche que habían pasado juntos ya no existía en la memoria de Ayno. Fue un duro golpe para él. No estaba seguro de si debía continuar su conversación con su pareja o ir y matar a Daehyun. Fue un hermoso momento el que habían compartido juntos, un momento que Ayno ya no recordaría. Se estaba inclinando fuertemente hacia la idea de arrancarle hasta la última gota de vida al presumido de Daehyun.

—Soy Ayno. —Su compañero le tendió la mano. Jacob la tomó, acariciándola con los dedos mientras miraba los cristalinos ojos azules de Ayno. Sonrió cuando Ayno miró nerviosamente a su alrededor y luego a él. Su compañero era adorable.
—¿Quieres venir conmigo? —Jacob hizo un gesto con la mano hacia atrás en la entrada del club.

No podía dejar esta noche The Rooftop. No con el Aquelarre del Norte de visita. No había manera de poder llevar a su compañero a casa y hacerle el amor dulce y lento, y llevarlo a uno de los cuartos oscuros cuando Ayno no tenía ningún recuerdo de ellos dos juntos le parecía un poco grosero.

Ayno miró los muros de ladrillo del club.

—Realmente no me gusta este lugar. La última vez que estuve aquí, tuve sueños muy extraños.

Jacob miró a Daehyun una vez más y luego le sonrió a Ayno.

―Puedo garantizarte que recordarás nuestra estancia aquí, y no como un sueño.

Ayno vaciló y luego asintió con la cabeza.

—Está bien.

Eso fue un alivio para Jacob. No estaba seguro de qué habría tenido que hacer si su compañero se hubiera negado. No estaba dispuesto a dejarlo ir. Tomó La mano de Ayno y lo condujo de nuevo a través de la puerta.

—No hagas eso otra vez —susurró bajo y amenazadoramente a Daehyun. El vampiro se encogió de hombros como si estuviera aburrido.
—Es mi trabajo. Debiste haber dicho algo y no saltarme encima.


Jacob decidió ignorar a Daehyun antes que matar al bastardo engreído y luego llevó a Ayno través de la multitud. Vio a Junsu en la pista de baile con Dino, bailando como si sus pequeñas almas se fueran a salir de sus cuerpos. Se preguntó si Junsu le ayudaría a Ayno con su nueva vida si le pedía a Yoochun que convirtiera a su pareja. Eso sería si Ayno estaba de acuerdo.

Jacob amaría a su pareja, incluso si Ayno decidía quedarse como humano. Los pasos de Jacob vacilaron al darse cuenta de lo que había acabado de pensar. ¿Acaso ya amaba a Ayno? ¿Era eso posible? Miró a su pareja, viendo la mirada de aprehensión que estropeaba las hermosas facciones de Ayno. Se dio cuenta que iba a hacer todo lo necesario para que su pareja fuera feliz. Sabía que eso significaba no alimentarse de algún otro humano. Ayno era para él, y se sorprendió de encontrar que ese pensamiento no le molestaba.

Le dio la mano a su pareja dándole un ligero apretón, cuando lo llevó hacia la barra.

Jong Su, el barman, le asintió con la cabeza, mientras caminaba hacia ellos.

—¿Lo usual?

Jacob se volvió hacia su pareja.

—¿Qué quieres tomar? —No estaba seguro de si debía beber un vaso de Crimson, al estar de píe junto a su humano compañero que no podía recordar quién era él. Tener un vaso de sangre podía ser un poco demasiado en estos momentos.

Ayno se acercó un poco más cerca, inclinando levemente el cuello. Las fosas nasales de Jacob flamearon cuando se dio cuenta que su pareja seguía padeciendo lachtára tou aímatos. Sabía que si no mordía a su pareja pronto, Ayno empezaría a sufrir.

Acarició con sus nudillos el cuello de Ayno mientras le sonreía

—¿Hay algo que quieras, mi amor?

Ayno parpadeó un par de veces y luego bajó la mirada hacia sus manos.

—No-no estoy seguro. Me siento como...

Jacob sabía exactamente lo que estaba sintiendo.

—¿Por qué no le das a Jong Su tu orden? —Vio a su pareja aclararse la garganta y luego asintió con la cabeza en sus manos.
—Una Coca-Cola, por favor.

Jong Su cogió un vaso y lo llenó con la oscura bebida gaseosa, deslizándolo hacia Ayno.

—¿Y tú? —Jong Su le preguntó a Jacob mientras estudiaba a Ayno.

Jacob no podía culpar al vampiro. Ayno parecía tan fuera de lugar mientras miraba a su alrededor inocentemente, la mirada perdida en su rostro. Jong Su le sonrió a Ayno antes de volver su atención hacia Jacob.

—Lo de siempre. —¿Qué otra cosa había para beber? ¿En serio? Él era un vampiro. No era como si pudiera pedir un vaso de leche como Junsu solía beber antes de ser convertido, y que aun bebía. Sólo esperaba que Ayno no se diera cuenta de lo que estaba bebiendo antes de que Jacob pudiera decirle a su pareja que era un vampiro.
—Sabes que todavía estoy enojado contigo.

La cabeza de Jacob giró de golpe para volver a mirar a su pareja.

—Cómo... —¿Cómo diablos Ayno había recordado la discusión? Su mente había sido borrada. No debería tener ningún recuerdo de lo ocurrido. ¿Qué psicótico infierno estaba sucediendo?
—Si significara mucho para ti, no me habrías dejado.

Jacob miró alrededor del club, preguntándose si tal vez no era él quien estaba sufriendo de algún tipo de enfermedad. Tal vez se había golpeado la cabeza antes. No había manera que Ayno recordara.

—Tenía que dejarte, amor. La luz del sol me hubiera hecho mucho daño. —Si Ayno recordaba que era un vampiro, entonces era seguro explicarle las cosas a su compañero.
—Podrías haber dejado una nota —balbuceó Ayno.

Jacob agitó una mano delante de la cara del hombre sexi, preguntándose si tal vez Daehyun no le habría provocado un cortocircuito al cerebro de Ayno. ¿Podía eso suceder? ¿Daehyun le había limpiado el cerebro hasta jodérselo? Había una sola manera de averiguarlo.

Jacob tendría que beber de Ayno. No creía que su pareja se opusiera ya que estaba afectado con lachtára aímatos tou.

—Ven conmigo, Ayno. —Puso su vaso sobre la barra y agarró a su pareja de la mano, llevándolo de nuevo hacia los pasillos traseros. Maldijo cuando vio al vampiro que le había dado problemas adicionales con su pareja.

Iba tener que matar a ese hijo de puta. Él lo sabía. Ese tipo no parecía entender lo que una jodida pareja significaba.

El hombre impulsó su cabeza hacia arriba cuando Jacob se acercaba, una maliciosa sonrisa curvaba sus labios.

—No puedes permanecer a su lado para siempre.

Jacob gruñó y dio vuelta, empujando a Ayno detrás de él mientras se agazapaba.

—Pruébame. —Sí, iba tener que matar a ese hijo de puta.

*****

Junsu le dio un codazo Dino.

—¿Algo malo le sucede a Jacob?

Dino miró más allá de Junsu.

—No estoy seguro, pero ese hombre no es de nuestro Aquelarre.

A Junsu no le gustó que alguien le hiciera jugarretas a su nueva familia. Ellos lo habían tratado muy bien y lo habían aceptado como nadie lo había hecho —excepto Changmin. No iba a permitir que nadie se metiera con uno de los miembros de su familia.

—Creo que tenemos que detenerlo. —Junsu palmeó las manos en su cadera, mirando hacia los pasillos traseros. Sabía que Yoochun y Changmin le tenían prohibido volver ahí, pero, ¿cuándo eso lo había detenido antes?
—Pero no puedes, Príncipe. Estás embarazado. Yoochun y Changmin me echarían al sol sólo para darme una lección, si dejara que te metieras en una pelea. —Dino lo agarró del brazo, haciendo todo lo posible para que Junsu diera marcha atrás.

Junsu todavía no podía creer que estuviera embarazado. Eso lo había desconcertado. ¿Cómo puede un hombre quedar embarazado? Se había desmayado cuando el médico le dio la noticia. Changmin se había hecho aplicar algún tipo de inyección, pero Junsu le tenía miedo a las agujas y se había negado. Vaya, tal vez debió haber superado su fobia a las agujas. No era que no quisiera tener al bebé, sólo estaba desconcertado por ello.

—Pero Yoochun aún se está recuperando —replicó, desafiante. ¿Cómo podía el Príncipe darse cuenta si él no estaba aquí?
—Pero Changmin no —dijo Dino nerviosamente mientras señalaba hacia la salita en el segundo piso.

Junsu levantó la vista para ver si Changmin lo estaba observando de cerca. Desde que supieron que estaba embarazado, Changmin lo vigilaba como un halcón. Si alguien lo miraba bizco, Changmin iba directo a por su garganta, poniéndolos en su lugar. Era dulce, pero irritante a veces.

—Ve a distraerlo —dijo Junsu cuando comenzó a ir hacia el pasillo posterior.
—Oh, diablos —chilló Dino mientras corría hacia las escaleras.

Junsu sonrió. Sabía que Dino era su socio en el crimen. Oraba para que el pequeño vampiro encontrara a su pareja. Era demasiado bueno para no estar acoplado. El hombre que reclamara a Dino mejor que fuera agradable, o Junsu le patearía el trasero.

—Qué está sucediendo… —Junsu gritó cuando fue arrojado al piso.

«Oh, mierda».

*****

Ayno estrelló su espalda contra la pared cuando todo el club parecía converger en el pasillo trasero. Joder, estaba a punto de morir y él lo sabía. No había nada más que vampiros rodeándolo. Sólo podían ser vampiros. ¿Por qué un humano iba a interferir en esto?

El sudor corrió por su rostro y sus manos empezaron a sudar cuando un elegante hombre de cabello negro y ojos rojos apareció en el pasillo de la nada, la multitud fue despedida por él. Parecía como si todos en el lugar fueran sus enemigos y estuvieran a punto de morir.

«Mierda, mierda, ¡mierda!»

Ayno miró nerviosamente a su alrededor, preguntándose si iba a salir con vida de esta. De alguna manera la tranquilidad de Jacob lo hizo sentir que estaba a salvo cuando el hombre se acercó a ellos.

—¡Quién lastimó a mi pareja! —gritó el hombre elegante mientras que un hombre más bajo salió disparado hacia adelante, suavemente recogió al hombre que había sido derribado.

Ayno notó el abultado abdomen en el hombre caído y tragó. No estaba seguro de que estuviera viendo bien. Después de todo, era un hombre... tal vez. Era lo suficientemente bonito como para ser una mujer... tal vez. Seguro como el infierno tenía las curvas de una mujer. Ayno estaba jodidamente confundido. Se frotó las sienes mientras observaba la escena desarrollándose frente a él.

Jacob hizo una reverencia y luego se enderezó. Ayno miró entre los dos, preguntándose si el hombre alto iba a dañar a la persona que había vuelto al revés el mundo de Ayno y su interior. La rabia emanó desde su interior ante la idea de que Jacob pudiera ser dañado. Quería agarrar a su amante y correr tan lejos de este lugar como les fuera posible.

—Fue un accidente, Príncipe —dijo el hombre caído mientras el "Príncipe" lo envolvía en sus brazos. El Príncipe se volvió hacia Jacob, un gesto desaprobatorio tiraba en su cara, lo que lo hacía lucir oscuro y ominoso. Ayno se estremeció ante las chispas de ira que disparaban los ojos del hombre.
—¿Es eso cierto, Jacob?

Ayno esperaba con gran expectación mientras la multitud se engrosaba. Podía sentir a los demás vampiros empujándose cada vez más cerca, aglomerándose en su espacio personal, y eso no le gustaba. Estaban demasiado cerca, y todos tenían expresiones enojadas. Los dos más cercanos a él lo miraban como si fuera su próxima comida.

Eso no era bueno.

—Tuvimos un mal entendido, Príncipe. No vi a tu pareja hasta que fue demasiado tarde.

La mandíbula de Ayno cayó. Estaba a cinco segundos de preguntarle a Jacob por qué no le decía la verdad. Ese hijo de puta que seguía apareciéndose como si fuese una plaga había golpeado al hombre más pequeño, derribándolo. No Jacob.

¿Por qué no le decía eso al Príncipe?

—Quiero a los dos en mi oficina, ¡ahora! —gruñó el Príncipe y luego jaló más cerca al hombre con el vientre hinchado. No iba a decir embarazado, ya que era físicamente imposible. Ayno tragó cuando se dio cuenta que se quedaría a solas con el club entero de vampiros. Tal vez él iba a ser su próxima comida.

Vale, entonces sus sueños no eran sueños y todo esto era real. Maldita sea, si no le hacía falta una copa en estos momentos. El constatar que los vampiros realmente lo habían atacado la primera vez que estuvo aquí y que Jacob realmente se alimentó de él cuando lo había jodido lo estaba golpeando duro, pero ahora Ayno estaba más enfocado en los no-muertos a la vista.

El alivio lo inundó cuando Jacob sostuvo su mano. El Príncipe ojeó a Ayno —quien quería decir su última oración y rogarle para que su muerte fuera rápida y sin dolor, pero no dijo nada. Ayno presionó su cuerpo cerca de Jacob mientras se abrían paso entre la multitud que se había reunido, pero Jacob caminaba demasiado rápido para que Ayno se mantuviera cerca.

Algunos hombres olieron a Ayno, mientras pasaba. Ayno aceleró el paso para mantener el ritmo. El que lo olieran realmente lo estaba aterrorizando. ¿Qué era él, suavizante de telas?

Rápidamente olvidó el ser olido mientras observaba cómo Jacob caminó doblando la esquina y se dirigió hacia un pasillo oscuro. No podía evitarlo. Jacob caminaba tan bien, tan varonil. El pene de Ayno comenzó a endurecerse mientras que su cuello dolía porque Jacob bebiera de él. No podía entender por qué estaba tan desesperado porque Jacob lo mordiera, pero el sentimiento lo estaba montando duro.

Lo que tenía más desconcertado a Ayno era la sensación de hormigueo en sus encías. ¿Desde cuándo él quería morder a alguien? No era un mordedor. Nunca lo había sido. Sabía que algunas personas estaban en eso, pero Ayno no era uno de ellos.

Sacudió la cabeza, tratando de borrar esos pensamientos. Este no era el momento oportuno para desear al oscuro y guapo hombre. Su vida pendía de un hilo, y en todo lo que Ayno podía pensar era en el grueso y largo pene de Jacob llenando cada centímetro de él. Joder, estaba caliente como el infierno mientras se dirigía hacia su sentencia. ¿No era eso retorcido?

Entraron en una elegante oficina, con estanterías y alfombras muy bonitas. Parecían jodidamente costosas. Ayno tenía miedo de caminar sobre éstas o tocar algo.

El Príncipe se sentó detrás de un escritorio oscuro, de madera. Fue entonces cuando Ayno se dio cuenta de lo cansado que el Príncipe parecía. ¿Podían los vampiros cansarse? El Príncipe puso al hombre con el vientre hinchado sobre su regazo. El hombre con el pelo corto que se había unido a ellos en la entrada al pasillo posterior se situó detrás de la silla del Príncipe, casi como si estuviera custodiándolos.

—Quiero una explicación de por qué mi Junsu estaba sobre su culo mientras lleva a mi hijo. —Los colmillos del Príncipe se alargaron, por lo que Ayno prácticamente se conmocionó ante la vista. Quería concentrarse en el hecho de que un hombre estaba embarazado, pero en todo lo que podía concentrarse era en los colmillos.

Maldita sea, eran largos. ¡Las puntas tocaban su jodido mentón!

Ayno se frotó el cuello, rezando para que éste no le fuera arrancado. Tal vez venir aquí con Jacob no fue buena idea. Estaba comenzando a pensar que habría sido mejor haberse arriesgado a quedarse con la jauría de vampiros, en lugar de con este hombre que parecía que podía hacer que Satanás huyera gritando.

—Yo estaba defendiendo a mi pareja, Príncipe.
—¡Los vampiros no se enlazan con los seres humanos! —gritó el hombre que había estado jodidamente molestando a Ayno—. Ellos son ganado. Gente con quien jugar y de la cual alimentarnos. Aparte de eso, no tienen ningún otro uso.

Ayno agarró la mano de Jacob más duro cuando el Príncipe se inclinó hacia delante, siseándole al baboso ahí de píe soltando chorros de mierda. El hijo de puta tenía que ser un completo arrogante para hacer una afirmación como esa. Ayno se preguntó brevemente si era así como Jacob lo veía. ¿Era sólo ganado o su amante?

Realmente no lo creía. Jacob lo miraba como si él le importara. ¿Alguien que sólo quería jugar con él actuaría de esa manera? Ayno empezó a sentir un maldito dolor de cabeza.

—Mis parejas eran humanos antes de su conversión —dijo el Príncipe amenazadoramente, retorciendo sus labios hacia arriba, mirando a al Sr. Burro con desdén—. Te sugiero que cambies de opinión respecto a ellos antes de que termines comiendo sol.

El hombre parecía bastante apaleado. Le empezó un tic en su mandíbula cuando se inclinó rígidamente.

—Sí, Príncipe.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó el Príncipe, pareciendo como si eso realmente le importara una mierda. A Ayno ya le gustaba el Príncipe. Más o menos. Después de todo, tenía dos enormes jodidos colmillos.

El hombre desvió la mirada, pero no sin antes de que Ayno notara el fulgor malicioso que disparó en Junsu.

—Soy Gyeo Ul, Príncipe.
—Eres parte del aquelarre que está de visita, Gyeo Ul. Harías bien en cuidar de tus modales. Usurpar la pareja de otro está prohibido y es castigado fuertemente. Esta es una única advertencia. Tienes mi permiso para irte. —El príncipe se echó hacia atrás, mimando al pequeño hombre en su regazo e ignorando la manera indignada en que Gyeo Ul había salido de la habitación. Tenía la sensación de que ésta no sería la última vez que verían al imbécil.

¿Qué le importaba? No era como si Ayno fuera a volver a este manicomio. Iba a irse tan lejos como pudiera y no miraría atrás.

Ayno estaba listo para salir como alma que lleva el diablo de allí. Empezó a caminar para alejarse cuando Jacob lo jaló de vuelta. ¿Qué carajo? ¿No dijo el Príncipe que tenían su permiso para irse? Estaba jodidamente confundido. Cuando vio que Jacob no se movía, Ayno apretó su cuerpo en el lado del hombre.

Toda esta noche había sido enormemente única, un jodido loco sueño para él. Nada de esto parecía ser real. Ayno quería regresar al concierto y olvidar que alguna vez había venido aquí. Quería olvidar que soñó todo esto sólo para descubrir que todo esto era real. ¿En qué demonios se había metido?

Sabía que venir a The Rooftop desde la primera vez que lo hizo había sido una estúpida idea, ahora mira lo que le estaba sucediendo, jodidos locos sueños que no eran sueños, hombres embarazados, Príncipes, Aquelarres de visita, y colmillos por todas partes. ¿Dónde estaba esa maldita bebida?

El problema era, que ni siquiera recordaba el haber venido hasta aquí. ¿Existía una salida para este loco paseo? ¿Se le permitiría bajarse en la próxima parada?

—¿Ustedes se han enlazado?
—Sí, Príncipe —respondió Jacob con una leve sonrisa.
—Por la expresión en la cara de tu pareja, yo diría que no es consciente de eso —dijo el Príncipe mientras jalaba al hombre embarazado más cerca.

Dios, Ayno no podía hacer que su cabeza aceptara ese hecho. Escuchaba acerca de todo ese asunto de ser pareja, pero ahora sabía que, con suerte, no iba a morir, lo del embarazo le parecía fascinante. No podía apartar los ojos de la hinchada barriga. Era tan... raro.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del Príncipe mientras miraba a Ayno. Guau. Bueno, Ayno podía ver lo guapo que el hombre realmente era ahora que no parecía que estaba a punto de matarlos a todos con su mirada. Su cuello palpitaba mientras miraba los largos colmillos aun reluciendo en la boca del hombre.

Ayno salió de su estupor cuando sintió un brazo envolviéndose alrededor de su cintura. El Príncipe le sonrió y luego miró a Jacob. Ayno sintió la necesidad de pedirle al Príncipe que lo mordiera. Se desconcertó por tener esos pensamientos. Él sólo estaba interesado en un hombre. Y no era el Príncipe.

—Voy hacer que alguien vigile a Gyeo Ul, mientras que esté aquí.
—Gracias, Príncipe —dijo Jacob mientras jalaba a Ayno hacia la puerta de la oficina.

Jodidas gracias. Estaba cansado de estar ahí como si el Príncipe lo tuviera bajo un microscopio. Ayno fue derechito hacia la puerta sin mirar atrás. No le gustaba sentirse como si le fuera a suplicar a cualquiera que lo mordiera. ¿Acaso se había convertido en una puta?

Jacob rio entre dientes mientras cerraba la puerta de la oficina detrás de ellos.

—¿Tienes prisa? —preguntó mientras envolvía a Ayno en sus brazos.
—Sí. —Ayno hizo un puchero, puso su mano sobre el pecho de Jacob. Joder si no se sentía sólido como una roca bajo su mano—. Estoy en un club al que no recuerdo haber venido. Abordado por un vampiro que no sabe cómo detenerse. Convocado a la oficina del Príncipe de los vampiros en la que pensé que estaba a punto de tener que entregarle mi culo. Y encima de todo un hombre está embarazado. Quiero decir, eso no puede ser posible, ¿verdad?

Jacob extendió la mano y corrió los nudillos por el cuello de Ayno, lo que hizo temblar todo su cuerpo.

—Eso no es justo ―gimió. Inclinó su cuello, su piel zumbando mientras esperaba que lo mordiera. Si alguien no lo mordía pronto, Ayno iba a empezar a arrancarse el cabello.
—Nunca he dicho que jugara limpio, mi amor. —Jacob sonrió, y fue pura seducción. ¿Qué diablos le pasaba? Nunca había dejado que una persona le afectara de esa manera.

Joder, había utilizado eso con las mujeres con las que había salido, donde él era la parte dominante. ¿Cómo era que había cambiado de posición? No se oponía a estar con un hombre. Ayno nunca tuvo que elegir entre uno u otro sexo. Aunque Jacob era el segundo hombre con el cual había dormido, Ayno siempre había pensado que terminaría casado con una mujer.

Ser bisexual no era una molestia para él o su familia, pero tener un futuro al lado de un hombre era algo que no había esperado tener.

Y un futuro con un vampiro, bueno, ni siquiera había estado contemplado en el plano de la realidad. Ayno suspiró. De alguna manera sabía que estaba jodido.

Y no precisamente con un duro pene.

VAV

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5 Comentarios

  1. Demasiada información para el pobre de Ayno en una sola noche, siente como si hubiera entrado a una dimensión desconocida de la cual será muy difícil escapar siendo o aceptando ser pareja de Jacob... punto aparte, me emocionó saber que Junsu esta embarazado!!!

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  2. wow..... pobre ayno, le llego toda la información de golpe y ahora se tiene que acostumbrar a la idea de los vampiros, parejas y hombres embarazados.-

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  3. Ayno esta recibiendo mucha información de todas partes y hasta ahora no a colapsado pero quiere a Jacob con urgencia e inconscientemente quiere ser un vampiro..

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  4. Primero... por que no funcionó la limpieza mental en Ayno? Segundo me encanta que Junsu este embarazado...

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