—Soy
Ayno. —Su compañero le tendió la mano. Jacob la tomó, acariciándola con los
dedos mientras miraba los cristalinos ojos azules de Ayno. Sonrió cuando Ayno
miró nerviosamente a su alrededor y luego a él. Su compañero era adorable.
—¿Quieres
venir conmigo? —Jacob hizo un gesto con la mano hacia atrás en la entrada del
club.
No
podía dejar esta noche The Rooftop. No con el Aquelarre del Norte de
visita. No había manera de poder llevar a su compañero a casa y hacerle el amor
dulce y lento, y llevarlo a uno de los cuartos oscuros cuando Ayno no tenía
ningún recuerdo de ellos dos juntos le parecía un poco grosero.
Ayno
miró los muros de ladrillo del club.
—Realmente
no me gusta este lugar. La última vez que estuve aquí, tuve sueños muy
extraños.
Jacob
miró a Daehyun una vez más y luego le sonrió a Ayno.
―Puedo
garantizarte que recordarás nuestra estancia aquí, y no como un sueño.
Ayno
vaciló y luego asintió con la cabeza.
—Está
bien.
Eso
fue un alivio para Jacob. No estaba seguro de qué habría tenido que hacer si su
compañero se hubiera negado. No estaba dispuesto a dejarlo ir. Tomó La mano de Ayno
y lo condujo de nuevo a través de la puerta.
—No
hagas eso otra vez —susurró bajo y amenazadoramente a Daehyun. El vampiro se
encogió de hombros como si estuviera aburrido.
—Es
mi trabajo. Debiste haber dicho algo y no saltarme encima.
Jacob
decidió ignorar a Daehyun antes que matar al bastardo engreído y luego llevó a Ayno
través de la multitud. Vio a Junsu en la pista de baile con Dino, bailando como
si sus pequeñas almas se fueran a salir de sus cuerpos. Se preguntó si Junsu le
ayudaría a Ayno con su nueva vida si le pedía a Yoochun que convirtiera a su
pareja. Eso sería si Ayno estaba de acuerdo.
Jacob
amaría a su pareja, incluso si Ayno decidía quedarse como humano. Los pasos de Jacob
vacilaron al darse cuenta de lo que había acabado de pensar. ¿Acaso ya amaba a Ayno?
¿Era eso posible? Miró a su pareja, viendo la mirada de aprehensión que
estropeaba las hermosas facciones de Ayno. Se dio cuenta que iba a hacer todo
lo necesario para que su pareja fuera feliz. Sabía que eso significaba no
alimentarse de algún otro humano. Ayno era para él, y se sorprendió de
encontrar que ese pensamiento no le molestaba.
Le
dio la mano a su pareja dándole un ligero apretón, cuando lo llevó hacia la
barra.
Jong
Su, el barman, le asintió con la cabeza, mientras caminaba hacia ellos.
—¿Lo
usual?
Jacob
se volvió hacia su pareja.
—¿Qué
quieres tomar? —No estaba seguro de si debía beber un vaso de Crimson, al estar
de píe junto a su humano compañero que no podía recordar quién era él. Tener un
vaso de sangre podía ser un poco demasiado en estos momentos.
Ayno
se acercó un poco más cerca, inclinando levemente el cuello. Las fosas nasales
de Jacob flamearon cuando se dio cuenta que su pareja seguía padeciendo lachtára
tou aímatos. Sabía que si no mordía a su pareja pronto, Ayno empezaría a
sufrir.
Acarició
con sus nudillos el cuello de Ayno mientras le sonreía
—¿Hay
algo que quieras, mi amor?
Ayno
parpadeó un par de veces y luego bajó la mirada hacia sus manos.
—No-no
estoy seguro. Me siento como...
Jacob
sabía exactamente lo que estaba sintiendo.
—¿Por
qué no le das a Jong Su tu orden? —Vio a su pareja aclararse la garganta y
luego asintió con la cabeza en sus manos.
—Una
Coca-Cola, por favor.
Jong
Su cogió un vaso y lo llenó con la oscura bebida gaseosa, deslizándolo hacia Ayno.
—¿Y
tú? —Jong Su le preguntó a Jacob mientras estudiaba a Ayno.
Jacob
no podía culpar al vampiro. Ayno parecía tan fuera de lugar mientras miraba a
su alrededor inocentemente, la mirada perdida en su rostro. Jong Su le sonrió a
Ayno antes de volver su atención hacia Jacob.
—Lo
de siempre. —¿Qué otra cosa había para beber? ¿En serio? Él era un vampiro. No
era como si pudiera pedir un vaso de leche como Junsu solía beber antes de ser
convertido, y que aun bebía. Sólo esperaba que Ayno no se diera cuenta de lo
que estaba bebiendo antes de que Jacob pudiera decirle a su pareja que era un
vampiro.
—Sabes
que todavía estoy enojado contigo.
La
cabeza de Jacob giró de golpe para volver a mirar a su pareja.
—Cómo...
—¿Cómo diablos Ayno había recordado la discusión? Su mente había sido borrada.
No debería tener ningún recuerdo de lo ocurrido. ¿Qué psicótico infierno estaba
sucediendo?
—Si
significara mucho para ti, no me habrías dejado.
Jacob
miró alrededor del club, preguntándose si tal vez no era él quien estaba
sufriendo de algún tipo de enfermedad. Tal vez se había golpeado la cabeza
antes. No había manera que Ayno recordara.
—Tenía
que dejarte, amor. La luz del sol me hubiera hecho mucho daño. —Si Ayno
recordaba que era un vampiro, entonces era seguro explicarle las cosas a su
compañero.
—Podrías
haber dejado una nota —balbuceó Ayno.
Jacob
agitó una mano delante de la cara del hombre sexi, preguntándose si tal vez Daehyun
no le habría provocado un cortocircuito al cerebro de Ayno. ¿Podía eso suceder?
¿Daehyun le había limpiado el cerebro hasta jodérselo? Había una sola manera de
averiguarlo.
Jacob
tendría que beber de Ayno. No creía que su pareja se opusiera ya que estaba
afectado con lachtára aímatos tou.
—Ven
conmigo, Ayno. —Puso su vaso sobre la barra y agarró a su pareja de la mano,
llevándolo de nuevo hacia los pasillos traseros. Maldijo cuando vio al vampiro
que le había dado problemas adicionales con su pareja.
Iba
tener que matar a ese hijo de puta. Él lo sabía. Ese tipo no parecía entender
lo que una jodida pareja significaba.
El
hombre impulsó su cabeza hacia arriba cuando Jacob se acercaba, una maliciosa
sonrisa curvaba sus labios.
—No
puedes permanecer a su lado para siempre.
Jacob
gruñó y dio vuelta, empujando a Ayno detrás de él mientras se agazapaba.
—Pruébame.
—Sí, iba tener que matar a ese hijo de puta.
*****
Junsu
le dio un codazo Dino.
—¿Algo
malo le sucede a Jacob?
Dino
miró más allá de Junsu.
—No
estoy seguro, pero ese hombre no es de nuestro Aquelarre.
A
Junsu no le gustó que alguien le hiciera jugarretas a su nueva familia. Ellos
lo habían tratado muy bien y lo habían aceptado como nadie lo había hecho
—excepto Changmin. No iba a permitir que nadie se metiera con uno de los
miembros de su familia.
—Creo
que tenemos que detenerlo. —Junsu palmeó las manos en su cadera, mirando hacia
los pasillos traseros. Sabía que Yoochun y Changmin le tenían prohibido volver
ahí, pero, ¿cuándo eso lo había detenido antes?
—Pero
no puedes, Príncipe. Estás embarazado. Yoochun y Changmin me echarían al sol
sólo para darme una lección, si dejara que te metieras en una pelea. —Dino lo
agarró del brazo, haciendo todo lo posible para que Junsu diera marcha atrás.
Junsu
todavía no podía creer que estuviera embarazado. Eso lo había desconcertado.
¿Cómo puede un hombre quedar embarazado? Se había desmayado cuando el médico le
dio la noticia. Changmin se había hecho aplicar algún tipo de inyección, pero Junsu
le tenía miedo a las agujas y se había negado. Vaya, tal vez debió haber
superado su fobia a las agujas. No era que no quisiera tener al bebé, sólo
estaba desconcertado por ello.
—Pero
Yoochun aún se está recuperando —replicó, desafiante. ¿Cómo podía el Príncipe
darse cuenta si él no estaba aquí?
—Pero
Changmin no —dijo Dino nerviosamente mientras señalaba hacia la salita en el
segundo piso.
Junsu
levantó la vista para ver si Changmin lo estaba observando de cerca. Desde que
supieron que estaba embarazado, Changmin lo vigilaba como un halcón. Si alguien
lo miraba bizco, Changmin iba directo a por su garganta, poniéndolos en su
lugar. Era dulce, pero irritante a veces.
—Ve
a distraerlo —dijo Junsu cuando comenzó a ir hacia el pasillo posterior.
—Oh,
diablos —chilló Dino mientras corría hacia las escaleras.
Junsu
sonrió. Sabía que Dino era su socio en el crimen. Oraba para que el pequeño
vampiro encontrara a su pareja. Era demasiado bueno para no estar acoplado. El
hombre que reclamara a Dino mejor que fuera agradable, o Junsu le patearía el
trasero.
—Qué
está sucediendo… —Junsu gritó cuando fue arrojado al piso.
«Oh,
mierda».
*****
Ayno
estrelló su espalda contra la pared cuando todo el club parecía converger en el
pasillo trasero. Joder, estaba a punto de morir y él lo sabía. No había nada
más que vampiros rodeándolo. Sólo podían ser vampiros. ¿Por qué un humano iba a
interferir en esto?
El
sudor corrió por su rostro y sus manos empezaron a sudar cuando un elegante
hombre de cabello negro y ojos rojos apareció en el pasillo de la nada, la
multitud fue despedida por él. Parecía como si todos en el lugar fueran sus
enemigos y estuvieran a punto de morir.
«Mierda,
mierda, ¡mierda!»
Ayno
miró nerviosamente a su alrededor, preguntándose si iba a salir con vida de
esta. De alguna manera la tranquilidad de Jacob lo hizo sentir que estaba a
salvo cuando el hombre se acercó a ellos.
—¡Quién
lastimó a mi pareja! —gritó el hombre elegante mientras que un hombre más bajo
salió disparado hacia adelante, suavemente recogió al hombre que había sido
derribado.
Ayno
notó el abultado abdomen en el hombre caído y tragó. No estaba seguro de que estuviera
viendo bien. Después de todo, era un hombre... tal vez. Era lo suficientemente
bonito como para ser una mujer... tal vez. Seguro como el infierno tenía las
curvas de una mujer. Ayno estaba jodidamente confundido. Se frotó las sienes
mientras observaba la escena desarrollándose frente a él.
Jacob
hizo una reverencia y luego se enderezó. Ayno miró entre los dos, preguntándose
si el hombre alto iba a dañar a la persona que había vuelto al revés el mundo
de Ayno y su interior. La rabia emanó desde su interior ante la idea de que Jacob
pudiera ser dañado. Quería agarrar a su amante y correr tan lejos de este lugar
como les fuera posible.
—Fue
un accidente, Príncipe —dijo el hombre caído mientras el "Príncipe"
lo envolvía en sus brazos. El Príncipe se volvió hacia Jacob, un gesto
desaprobatorio tiraba en su cara, lo que lo hacía lucir oscuro y ominoso. Ayno
se estremeció ante las chispas de ira que disparaban los ojos del hombre.
—¿Es
eso cierto, Jacob?
Ayno
esperaba con gran expectación mientras la multitud se engrosaba. Podía sentir a
los demás vampiros empujándose cada vez más cerca, aglomerándose en su espacio
personal, y eso no le gustaba. Estaban demasiado cerca, y todos tenían
expresiones enojadas. Los dos más cercanos a él lo miraban como si fuera su
próxima comida.
Eso
no era bueno.
—Tuvimos
un mal entendido, Príncipe. No vi a tu pareja hasta que fue demasiado tarde.
La
mandíbula de Ayno cayó. Estaba a cinco segundos de preguntarle a Jacob por qué
no le decía la verdad. Ese hijo de puta que seguía apareciéndose como si fuese
una plaga había golpeado al hombre más pequeño, derribándolo. No Jacob.
¿Por
qué no le decía eso al Príncipe?
—Quiero
a los dos en mi oficina, ¡ahora! —gruñó el Príncipe y luego jaló más cerca al
hombre con el vientre hinchado. No iba a decir embarazado, ya que era
físicamente imposible. Ayno tragó cuando se dio cuenta que se quedaría a solas
con el club entero de vampiros. Tal vez él iba a ser su próxima comida.
Vale,
entonces sus sueños no eran sueños y todo esto era real. Maldita sea, si no le
hacía falta una copa en estos momentos. El constatar que los vampiros realmente
lo habían atacado la primera vez que estuvo aquí y que Jacob realmente se
alimentó de él cuando lo había jodido lo estaba golpeando duro, pero ahora Ayno
estaba más enfocado en los no-muertos a la vista.
El
alivio lo inundó cuando Jacob sostuvo su mano. El Príncipe ojeó a Ayno —quien
quería decir su última oración y rogarle para que su muerte fuera rápida y sin
dolor, pero no dijo nada. Ayno presionó su cuerpo cerca de Jacob mientras se
abrían paso entre la multitud que se había reunido, pero Jacob caminaba
demasiado rápido para que Ayno se mantuviera cerca.
Algunos
hombres olieron a Ayno, mientras pasaba. Ayno aceleró el paso para mantener el
ritmo. El que lo olieran realmente lo estaba aterrorizando. ¿Qué era él,
suavizante de telas?
Rápidamente
olvidó el ser olido mientras observaba cómo Jacob caminó doblando la esquina y
se dirigió hacia un pasillo oscuro. No podía evitarlo. Jacob caminaba tan bien,
tan varonil. El pene de Ayno comenzó a endurecerse mientras que su cuello dolía
porque Jacob bebiera de él. No podía entender por qué estaba tan desesperado
porque Jacob lo mordiera, pero el sentimiento lo estaba montando duro.
Lo
que tenía más desconcertado a Ayno era la sensación de hormigueo en sus encías.
¿Desde cuándo él quería morder a alguien? No era un mordedor. Nunca lo había
sido. Sabía que algunas personas estaban en eso, pero Ayno no era uno de ellos.
Sacudió
la cabeza, tratando de borrar esos pensamientos. Este no era el momento
oportuno para desear al oscuro y guapo hombre. Su vida pendía de un hilo, y en
todo lo que Ayno podía pensar era en el grueso y largo pene de Jacob llenando
cada centímetro de él. Joder, estaba caliente como el infierno mientras se
dirigía hacia su sentencia. ¿No era eso retorcido?
Entraron
en una elegante oficina, con estanterías y alfombras muy bonitas. Parecían
jodidamente costosas. Ayno tenía miedo de caminar sobre éstas o tocar algo.
El
Príncipe se sentó detrás de un escritorio oscuro, de madera. Fue entonces
cuando Ayno se dio cuenta de lo cansado que el Príncipe parecía. ¿Podían los
vampiros cansarse? El Príncipe puso al hombre con el vientre hinchado sobre su
regazo. El hombre con el pelo corto que se había unido a ellos en la entrada al
pasillo posterior se situó detrás de la silla del Príncipe, casi como si
estuviera custodiándolos.
—Quiero
una explicación de por qué mi Junsu estaba sobre su culo mientras lleva a mi
hijo. —Los colmillos del Príncipe se alargaron, por lo que Ayno prácticamente
se conmocionó ante la vista. Quería concentrarse en el hecho de que un hombre
estaba embarazado, pero en todo lo que podía concentrarse era en los colmillos.
Maldita
sea, eran largos. ¡Las puntas tocaban su jodido mentón!
Ayno
se frotó el cuello, rezando para que éste no le fuera arrancado. Tal vez venir
aquí con Jacob no fue buena idea. Estaba comenzando a pensar que habría sido
mejor haberse arriesgado a quedarse con la jauría de vampiros, en lugar de con
este hombre que parecía que podía hacer que Satanás huyera gritando.
—Yo
estaba defendiendo a mi pareja, Príncipe.
—¡Los
vampiros no se enlazan con los seres humanos! —gritó el hombre que había estado
jodidamente molestando a Ayno—. Ellos son ganado. Gente con quien jugar y de la
cual alimentarnos. Aparte de eso, no tienen ningún otro uso.
Ayno
agarró la mano de Jacob más duro cuando el Príncipe se inclinó hacia delante,
siseándole al baboso ahí de píe soltando chorros de mierda. El hijo de puta
tenía que ser un completo arrogante para hacer una afirmación como esa. Ayno se
preguntó brevemente si era así como Jacob lo veía. ¿Era sólo ganado o su
amante?
Realmente
no lo creía. Jacob lo miraba como si él le importara. ¿Alguien que sólo quería
jugar con él actuaría de esa manera? Ayno empezó a sentir un maldito dolor de
cabeza.
—Mis
parejas eran humanos antes de su conversión —dijo el Príncipe amenazadoramente,
retorciendo sus labios hacia arriba, mirando a al Sr. Burro con desdén—. Te
sugiero que cambies de opinión respecto a ellos antes de que termines comiendo
sol.
El
hombre parecía bastante apaleado. Le empezó un tic en su mandíbula cuando se
inclinó rígidamente.
—Sí,
Príncipe.
—¿Cuál
es tu nombre? —preguntó el Príncipe, pareciendo como si eso realmente le
importara una mierda. A Ayno ya le gustaba el Príncipe. Más o menos. Después de
todo, tenía dos enormes jodidos colmillos.
El
hombre desvió la mirada, pero no sin antes de que Ayno notara el fulgor
malicioso que disparó en Junsu.
—Soy
Gyeo Ul, Príncipe.
—Eres
parte del aquelarre que está de visita, Gyeo Ul. Harías bien en cuidar de tus
modales. Usurpar la pareja de otro está prohibido y es castigado fuertemente.
Esta es una única advertencia. Tienes mi permiso para irte. —El príncipe se
echó hacia atrás, mimando al pequeño hombre en su regazo e ignorando la manera
indignada en que Gyeo Ul había salido de la habitación. Tenía la sensación de
que ésta no sería la última vez que verían al imbécil.
¿Qué
le importaba? No era como si Ayno fuera a volver a este manicomio. Iba a irse
tan lejos como pudiera y no miraría atrás.
Ayno
estaba listo para salir como alma que lleva el diablo de allí. Empezó a caminar
para alejarse cuando Jacob lo jaló de vuelta. ¿Qué carajo? ¿No dijo el Príncipe
que tenían su permiso para irse? Estaba jodidamente confundido. Cuando vio que Jacob
no se movía, Ayno apretó su cuerpo en el lado del hombre.
Toda
esta noche había sido enormemente única, un jodido loco sueño para él. Nada de
esto parecía ser real. Ayno quería regresar al concierto y olvidar que alguna
vez había venido aquí. Quería olvidar que soñó todo esto sólo para descubrir
que todo esto era real. ¿En qué demonios se había metido?
Sabía
que venir a The Rooftop desde la primera vez que lo hizo había sido una
estúpida idea, ahora mira lo que le estaba sucediendo, jodidos locos sueños que
no eran sueños, hombres embarazados, Príncipes, Aquelarres de visita, y
colmillos por todas partes. ¿Dónde estaba esa maldita bebida?
El
problema era, que ni siquiera recordaba el haber venido hasta aquí. ¿Existía
una salida para este loco paseo? ¿Se le permitiría bajarse en la próxima
parada?
—¿Ustedes
se han enlazado?
—Sí,
Príncipe —respondió Jacob con una leve sonrisa.
—Por
la expresión en la cara de tu pareja, yo diría que no es consciente de eso
—dijo el Príncipe mientras jalaba al hombre embarazado más cerca.
Dios,
Ayno no podía hacer que su cabeza aceptara ese hecho. Escuchaba acerca de todo
ese asunto de ser pareja, pero ahora sabía que, con suerte, no iba a morir, lo
del embarazo le parecía fascinante. No podía apartar los ojos de la hinchada
barriga. Era tan... raro.
Una
sonrisa se dibujó en el rostro del Príncipe mientras miraba a Ayno. Guau.
Bueno, Ayno podía ver lo guapo que el hombre realmente era ahora que no parecía
que estaba a punto de matarlos a todos con su mirada. Su cuello palpitaba
mientras miraba los largos colmillos aun reluciendo en la boca del hombre.
Ayno
salió de su estupor cuando sintió un brazo envolviéndose alrededor de su
cintura. El Príncipe le sonrió y luego miró a Jacob. Ayno sintió la necesidad
de pedirle al Príncipe que lo mordiera. Se desconcertó por tener esos
pensamientos. Él sólo estaba interesado en un hombre. Y no era el Príncipe.
—Voy
hacer que alguien vigile a Gyeo Ul, mientras que esté aquí.
—Gracias,
Príncipe —dijo Jacob mientras jalaba a Ayno hacia la puerta de la oficina.
Jodidas
gracias. Estaba cansado de estar ahí como si el Príncipe lo tuviera bajo un
microscopio. Ayno fue derechito hacia la puerta sin mirar atrás. No le gustaba
sentirse como si le fuera a suplicar a cualquiera que lo mordiera. ¿Acaso se
había convertido en una puta?
Jacob
rio entre dientes mientras cerraba la puerta de la oficina detrás de ellos.
—¿Tienes
prisa? —preguntó mientras envolvía a Ayno en sus brazos.
—Sí.
—Ayno hizo un puchero, puso su mano sobre el pecho de Jacob. Joder si no se
sentía sólido como una roca bajo su mano—. Estoy en un club al que no recuerdo
haber venido. Abordado por un vampiro que no sabe cómo detenerse. Convocado a
la oficina del Príncipe de los vampiros en la que pensé que estaba a punto de
tener que entregarle mi culo. Y encima de todo un hombre está embarazado.
Quiero decir, eso no puede ser posible, ¿verdad?
Jacob
extendió la mano y corrió los nudillos por el cuello de Ayno, lo que hizo
temblar todo su cuerpo.
—Eso
no es justo ―gimió. Inclinó su cuello, su piel zumbando mientras esperaba que
lo mordiera. Si alguien no lo mordía pronto, Ayno iba a empezar a arrancarse el
cabello.
—Nunca
he dicho que jugara limpio, mi amor. —Jacob sonrió, y fue pura seducción. ¿Qué
diablos le pasaba? Nunca había dejado que una persona le afectara de esa
manera.
Joder,
había utilizado eso con las mujeres con las que había salido, donde él era la
parte dominante. ¿Cómo era que había cambiado de posición? No se oponía a estar
con un hombre. Ayno nunca tuvo que elegir entre uno u otro sexo. Aunque Jacob
era el segundo hombre con el cual había dormido, Ayno siempre había pensado que
terminaría casado con una mujer.
Ser
bisexual no era una molestia para él o su familia, pero tener un futuro al lado
de un hombre era algo que no había esperado tener.
Y
un futuro con un vampiro, bueno, ni siquiera había estado contemplado en el
plano de la realidad. Ayno suspiró. De alguna manera sabía que estaba jodido.
Y
no precisamente con un duro pene.
VAV

5 Comentarios
Demasiada información para el pobre de Ayno en una sola noche, siente como si hubiera entrado a una dimensión desconocida de la cual será muy difícil escapar siendo o aceptando ser pareja de Jacob... punto aparte, me emocionó saber que Junsu esta embarazado!!!
ResponderBorrarwow..... pobre ayno, le llego toda la información de golpe y ahora se tiene que acostumbrar a la idea de los vampiros, parejas y hombres embarazados.-
ResponderBorrar💜💜💜💜💜
ResponderBorrarAyno esta recibiendo mucha información de todas partes y hasta ahora no a colapsado pero quiere a Jacob con urgencia e inconscientemente quiere ser un vampiro..
ResponderBorrarPrimero... por que no funcionó la limpieza mental en Ayno? Segundo me encanta que Junsu este embarazado...
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