—Por
supuesto que sí.— Kyuhyun frunció el ceño ante el cambiaformas dragón.
—Zhou
Mi, este es Eric. Eric, este es mi compañero.
Eric
hizo una reverencia a Zhou Mi. Zhou Mi asintió.
—Encantado
de conocerte. Usted debe ser el amigo de Kevin.
—¿Sabes
dónde está? Estoy tan feliz. Me preocupaba que terminara mal. Kevin es el más
joven de nuestro grupo y el menos capacitado para cuidar de sí mismo.
—Creo
que lo subestimas,— dijo Kyuhyun. —Kevin se ha manejado a sí mismo bastante
bien.
—Así
que has hablado con él.— La expresión encantada de Eric derritió algo de la
actitud fría de Kyuhyun.
—En
este momento está en casa de mi hijo. Puedo llevarte en la mañana si quieres.—
Ofreció.
—Me
gustaría verlo esta noche.— Eric frunció
el ceño. Obviamente este dragón estaba acostumbrado a salirse con la suya.
—Que
mal. Acabamos de llegar a casa, y no volveremos a salir. Puedes volver a
aparecer en la mañana o quedarte en nuestra habitación de invitados. No pienso
enviarte a casa de mi hijo ahora mismo. Ha tenido un largo día y probablemente
esté tratando de hacer las paces con su compañero.
Eric
gruñó pero Kyuhyun permaneció impasible.
—Su
compañero es un brujo y tú eres poco más que humano. ¿Qué me detiene de hacerte
hacer lo que yo quiero?
Kyuhyun
cogió a Eric por el cuello y lo lanzó contra la pared. Observó
desapasionadamente como el shifter cayó como un trapo en el suelo. Kyuhyun agarró
su Glock del cajón de la mesa del vestíbulo junto a él y apuntó al cambiaformas
dragón.
—Nunca
vengas a mi casa y trates de empujarme.
Un
gruñido bajo salió de Kyuhyun, sus ojos ardían, pero él se negó a cerrarlos
para aliviarlos, no cuando requeriría mantener sus ojos en el cambiaformas a
sus pies. Eric gimió en el suelo. Desnudó su cuello.
—Lo
siento, su alteza. Olvidé mi lugar. Es por usted que me sentí atraído por este
apartamento. Había pensado que era por el olor de Kevin. Ahora reconozco mi
error.
—Bueno.—
La voz de Kyuhyun se hizo eco a través del apartamento, vibrando con energía.
El
sonido crepitante -como electricidad deslizándose por su piel- sobresaltó a Kyuhyun,
pero habiendo sido un maestro en ocultar sus sentimientos por años no olvidaría
las lecciones tan duramente aprendidas.
Zhou
Mi pasó una mano tranquilizadora sobre Kyuhyun.
—Hey
amor, tratemos de no matar al visitante.
—¿Por
qué no?
El
shifter dragón palideció.
—Puedo
esperar hasta mañana.
—Eso
pensé.— Kyuhyun metió la pistola en la parte posterior de la cintura de sus
vaqueros.
—¿Tienes
hambre?— Preguntó Zhou Mi al cambiaformas.
Eric
negó con la cabeza.
—No
gracias.
—Toma
asiento.— Kyuhyun ordenó más que preguntar, pero a Eric no parecía
importarle mientras se dejaba caer sobre el sofá opuesto a ellos.
Todavía
hambriento. Kyuhyun agarró su comida de vuelta fuera de la mesa de café. Si él
no conseguiría más sexo con Zhou Mi, bien podría comer algo.
—¿Kevin
está realmente bien?— Eric preguntó en voz baja.
—Lo
está haciendo bien. Él te mencionó. Kevin dijo que eras un buen líder.— Zhou Mi
lanzó una mirada de reojo a su compañero antes de continuar.
Kyuhyun
dio un mordisco de su cena y sacudió la cabeza por su amistoso compañero. Eric
sonrió con cautela a Zhou Mi.
—Es
como un hermano pequeño para mí. Vi a los fenghuangs volando por la ciudad,
pero se habían ido antes de que pudiera alcanzarlos.
—Nos
ocupamos de ellos. Ellos están de vuelta en China. Bueno, la mayoría de ellos,—
dijo Kyuhyun devorando un trozo de cordero.
—¿Cuál
de ellos?
Zhou
Mi se apresuró a llenar el silencio.
—Xiao.
Dijo que había olido a su compañero y quiso quedarse. Desde que parecía estar
sano, no lo hicimos atravesar el portal.
—Hmm.
Supongo que ya lo veremos. ¿Dónde se está quedando?
—En
casa de mi hijo,— dijo Kyuhyun, satisfecho de ofrecer la información.
Eric
suspiró.
—¿Cuáles
son los nombres de los otros tres dragones? Kevin sólo mencionó tu nombre,—
preguntó Zhou Mi.
—
Nam Joon, Ung Jae y Ming Hao. No sé a dónde han ido. Pensé en empezar con Kevin
desde que encontré su rastro primero. Los otros pueden cuidar de sí mismos.
—Kevin
es más fuerte que el crédito que le das.— Kyuhyun tomó un sorbo de vino antes
de bajar la copa con un chasquido. —Él ayudó a planear la captura de las aves
fénix.
—¿Lo
hizo?
La
sorpresa de Eric confirmó las sospechas de Kyuhyun de que subestimaron al
dragón más joven. Se preguntó si los demás siempre habían mimado a Kevin en
nombre de la protección.
—Zhou
Mi estableció el hechizo de transporte, pero Kevin los atrajo en la trampa. Lo
hizo muy bien,— Kyuhyun creía en dar el crédito donde se debía.
—Kevin
siempre ha sido un dragón inteligente,— comentó Eric a regañadientes.
Terminaron
su cena. Zhou Mi rápidamente recogió todo y puso las sobras lejos. Kyuhyun
levantó las cejas a la repentina necesidad de Zhou Mi de ordenar, pero tal vez
tener un extraño shifter dragón en su casa puso a Zhou Mi nervioso. Kyuhyun
atrapó a Zhou Mi empujando su ropa interior debajo del sofá con su pie.
—¿Por
qué no consigo que Eric se establezca mientras te preparas para ir a la cama,—
ofreció Zhou Mi. Los ojos de Kyuhyun quemaron de nuevo por un breve momento.
Negó con la cabeza y luego se puso de pie. —Puedo hacer eso, si quieres.
—No
eres precisamente del tipo hospitalario, bebé. Ve.— Le dio un pequeño empujón a
Kyuhyun.
Kyuhyun
permitió el movimiento poco familiar de su pareja mientras Eric los siguió por
el pasillo. Antes de que pudiera ser empujado completamente a través de la
puerta del dormitorio agarró a Zhou Mi y lo besó a él el tiempo suficiente para
que el hechicero tuviera que agarrarse del marco de la puerta para mantenerse a
sí mismo de pie en el momento en que Kyuhyun había terminado.
—No
tardes mucho.
Eric
asintió en respuesta a la mirada que Kyuhyun le envió sobre el hombro de Zhou
Mi.
—Lo
veré en la mañana, su majestad.
—Sólo
Kyuhyun estará bien. Buenas noches, Eric.
—Buenas
noches.
Kyuhyun
se dirigió al cuarto de baño para una ducha rápida antes de acostarse. Tal vez
si se daba prisa, podía estar desnudo y esperando cuando su compañero
regresara.
*****
Kevin
despertó en incrementos lentos. Parpadeando, jadeó en busca de aire cuando se
dio cuenta de que podía respirar.
¿Dónde
estoy?
—Wow
despacio, cariño.— Un suave tenor le susurró al oído. —Estás bien. Eres humano.
Mira, piel.
Kevin
siguió la dirección de la voz y vio que estaba hecha de piel, no de piedra. Aún
drogado por el sueño trató de ordenar sus pensamientos. Se volvió hacia la
persona a su lado.
—Wow,
eres hermoso,— le espetó. Maldita sea, él no había querido decir eso. La
diversión en los ojos de su compañero de cama le dijo que a él no le importaba.
—Me
alegra que pienses así.— Una sonrisa cegadora siguió esas palabras.
El
hermoso chico rozó sus labios.
Oh.
Kevin
agarró al humano y les rodó hasta que yacía en la parte superior del hombre
delgado, decidido a mantenerlo allí.
—Hey,
está todo bien. ¿Te acuerdas de ayer?
¿Ayer?
Imágenes
se agolpaban en su mente: convertirse en humano, la búsqueda del rey, perseguir
a los fénix.
—Eres
Heecheol.
—Sí.—
Otra sonrisa recompensó la declaración.
Kevin
tenía otras preguntas, pero la vara dura frotándose contra él hizo todos los
comentarios y consultas menos importantes. Él no tenía que averiguar todo en
ese momento especialmente cuando el hombre caliente debajo de él tenía
necesidades. Envolviendo su puño alrededor de ambas erecciones, las apretó.
—Oh
Dios. Haz eso de nuevo.
Kevin
sonrió.
—Haré
más que eso si quieres.— Pensó por un momento. —Lubricante. Dijiste que
necesito lubricante.
—Siempre.—
Heecheol asintió, sus ojos serios. —Siempre se necesita lubricante.
Kevin
agarró la familiar botella fuera de la mesita de noche de Heecheol.
—Lo
tengo.
Por
un momento se quedó paralizado. No sabía la etiqueta adecuada. ¿Sería grosero
humedecer un dedo y empujarlo dentro de su amante?
—Hey,
¿qué pasa?
Las
suaves manos de Heecheol acariciaron la cara de Kevin hasta que reunió el
suficiente valor para hacer eco de las preocupaciones que se asomaban en su
mente.
—No
quiero hacerte daño.
—No
te preocupes.— Heecheol besó a Kevin, un rápido beso en la boca, demasiado
rápido para que Kevin disfrutara de la sensación de labios contra labios. —Puedo
encargarme de eso. Con el tiempo estarás lo suficientemente cómodo para
prepararme.
—Lo
haré.— Kevin sonrió ante el pensamiento de toda la práctica que necesitaría
antes de poder preparar a Heecheol sin preocuparse.
Heecheol
sonrió.
—No
puedo esperar.
Lanzando
las mantas lejos Heecheol le mostró a Kevin, una vez más lo mucho que le
gustaba ser aflojado para aceptar a Kevin en su cuerpo. Kevin observó con ávido
interés, tomando nota del ángulo que Heecheol utilizó para hacer esos gruñidos.
Oh sí, se aseguraría de sacar esos sonidos de su amante muy pronto.
—Estoy
listo.— Heecheol se quedó sin aliento después de varios minutos de estiramiento
y distribución de lubricante.
—Casi
he pasado mi límite. No sé si podré tener cuidado,— advirtió Kevin.
—Me
estiré bien, ve por ello.
—’¿Condón?
Heecheol
se sonrojó.
—Le
pregunté a Wonwoo anoche. Podemos tener sexo sin uno.—Kevin no sabía si
apreciaba la ayuda de Wonwoo o si se oponía a que Heecheol creyera en su anfitrión
sobre él. Viendo la expresión de lujuria que cruzó por la cara de Heecheol
decidió que no le importaba.
Kevin
se acomodó sobre sus rodillas. Heecheol se dio la vuelta para que Kevin pudiera
entrar fácilmente. Casi detuvo el movimiento, pero decidió dejar al shifter
paloma salirse con la suya. Después de todo, hasta que se acostumbraran el uno
al otro, no había necesidad de volverse demasiado creativos.
Consciente
de su mayor fortaleza, Kevin empujó dentro de forma lenta.
—¡Oh!
Así que bueno.— Heecheol arrastró la voz hasta que la —o— sonaba como doce
sílabas.
Kevin
sonrió mientras se salía para luego introducirse de nuevo.
—¡Más
fuerte!— Heecheol apretó alrededor de la polla de Kevin.
—Tranquilo.
No quiero hacerte daño. Tienes que dejarme estar a cargo. Soy el único que
conoce mi propia fuerza.
Heecheol
gimió.
—¡Por
Favor!
—Te
daré lo que necesitas. Relájate.— Se negó a lastimar a Heecheol. Sólo la idea
de que podría dañar al hermoso hombre hizo que su corazón doliera.
—Me
relajaré cuando me venga.— Heecheol golpeó las piernas de Kevin. —Maldita sea
cogerme. ¡Ahora!
El
cuerpo de Kevin se estremeció de la risa.
—Lo
hago. Si no puedes decirlo entonces debo estar haciendo algo mal.
Él
se movió de nuevo con movimientos aún más lentos. ¿Cuántos golpes se
necesitaría para enfurecer a un shifter paloma?
—¡Ahora!
Incapaz
de soportar el esfuerzo de retener su propia liberación, Kevin comenzó a hacer
el amor con Heecheol con fuerza cuidándolo hasta que Heecheol hizo un sonido
que Kevin nunca había oído salir de un amante antes.
Esperaba
que tuvieran un buen aislamiento y que no despertaran a nadie más en la casa.
Para un hombre tan delgado, Heecheol era algo ruidoso. Cuando Kevin pudo decir
que estaba a punto de venirse presionó una mano en el colchón y envolvió la
otra alrededor de la polla de Heecheol.
—Córrete
para mí, mi dulce pájaro.
Heecheol
gritó más como un rugido de dragón que como una palomita.
Kevin
sonrió y besó la sudorosa espalda de Heecheol. Heecheol gimió y se empujó contra
Kevin. Kevin se vino dentro del apretado agujero, complacido por el olor de sus
aromas mezclados.
A
pesar de que no eran compañeros, a Kevin no le importaba.
Mantendría
a su linda paloma durante todo el tiempo que pudiera. Tendrían que arrancar a Heecheol
de las garras del cuerpo muerto de Kevin.
Se
salió con tanto cuidado como pudo, consciente de la sensibilidad de Heecheol.
Incluso en la antigua China, él sabía el daño que podía causar por un
tratamiento demasiado áspero. Por supuesto, se había pegado a sus compañeros
shifters, pero aún podrían ocurrir lesiones.
Suspirando
contra el cuello de Heecheol, se deslizó hacia un lado y escondió a Heecheol
contra su cuerpo.
—Tengo
que ir a limpiarme,— murmuró un adormilado Heecheol.
—Ooh,
Iré contigo.— Lo ducha de la otra noche lo había ganado completamente. Que
invento más genial.
Su
ducha fue mojada, llena de vapor y terminó con Heecheol empujado contra la
pared, mientras que Kevin lo tragaba. La belleza de cambiaformas -se recuperó
fácilmente.
Un
golpe en la puerta de la habitación los hizo separarse de mala gana. Kevin
transformó sus escamas, imitando el aspecto de la ropa. Heecheol se puso las
cosas de tela de su cajón.
Una
vez que Heecheol estuvo completamente cubierto, Kevin abrió la puerta.
—¡Eric!—
Kevin se arrojó a su líder, complacido cuando Eric le devolvió el abrazo.
—Te
extrañé, pequeño dragón. Me preocupaba que podrías haber sido comido por algo
más grande.
—Fue
capturado por algo mucho más pequeño,— El tono de Heecheol indicó que él no
apreciaba el reencuentro de Kevin.
—Eric,
este es Heecheol. Está bajo un encantamiento.— Kevin explicó rápidamente.
La
boca de Eric se inclinó hacia arriba en uno de sus lados.
—Creo
que tal vez echó uno en ti.
Kevin
rió.
—En
cierta forma.— Él envolvió una mano alrededor de la nuca de Heecheol y lo
atrajo a su lado.
El
dragón grande inclinó la cabeza mientras los examinaba.
—¿Él
no es tu pareja?
—No.—
Kevin se tragó el suspiro que trataba de escapar. Sólo reclamando a Heecheol
como su compañero Kevin podría dejarlo unirse a los dragones.
Sin
embargo, Kevin se negó a reclamar a Heecheol falsamente para mantenerlo a su
lado.
—Conocí
a Hyesung, afirma que nos petrificó para salvarnos del emperador.
—¿Y
tú le crees?— Eric entrecerró los ojos como si pudiera penetrar en el cerebro
de Kevin.
—Puede
Ser. Parecía creerlo. Él se ofreció a encontrar al hechicero que maldijo a Heecheol.
—Hmm.—
Eric se frotó la barbilla mientras pensaba. —Tenemos que aprender más acerca de
estos hechiceros y si el emperador sigue vivo. También tenemos que capacitar al
rey dragón. Él sigue actuando como un ser humano.
—Es
posible que desees ir despacio en la cosa de formación del rey dragón. Él es
bastante fuerte-querido,— dijo Heecheol.
—Sí,
aprendí eso ayer por la noche.— El tono triste de Eric le dijo a Kevin que
había sido una dura lección.
—¿Qué
hacemos ahora?— Kevin siempre había dependido de Eric para guiarlo. No veía
ninguna razón para cambiar eso ahora.
—Tenemos
que encontrar a los otros de nuestro grupo. Ellos podrían estar en problemas.
El hechizo nos extendió bastante lejos. Yo estaba en un país llamado Canadá. Me
tomó dos días para llegar hasta aquí. Si los otros sienten el tirón del rey
dragón como yo lo hice, deben llegar pronto. Si ellos no se muestran, tendremos
que tratar de encontrarlos.
—Hyesung
me dio una moneda para ti.— Kevin tomo la moneda de oro de la cómoda de Heecheol
y se la entregó. —Dijo que lo uses si quieres verlo.
Una
expresión melancólica cruzó la cara de Eric. Se metió la moneda en el
bolsillo.
—Gracias.
Eric
miró a su alrededor.
—Si
bien esto es bueno, debemos buscar un lugar para nosotros los dragones para
quedarnos. Quizás Kyuhyun tendrá algunas ideas. Él me envió a decirte que el
desayuno estaba listo.
Kevin
asintió y pasó un brazo alrededor de un repentinamente tranquilo Heecheol. Miró
hacia abajo, pero el shifter paloma se negó a mirarlo de vuelta. ¿Qué había
hecho?
A
lo largo de desayuno, las conversaciones flotaban a su alrededor, Kevin se
preguntó qué había causado la tristeza en su amante.
—¿Kevin
irás con Eric para encontrar un nuevo lugar?— Preguntó Wonwoo.
—Sí,
ya sé que aquí está lleno de gente. No me quiero imponer.
—¿De
qué vas a vivir? No tienen trabajo o comida.— Kyuhyun frunció el ceño.
Kevin
sonrió.
—Somos
dragones de agua podemos vivir en el mar y comer allí. Será hasta que podamos
llegar a nuestro tesoro y vender algunas de nuestras joyas.
Incluso
un joven dragón tenía el suficiente sentido para mantener un tesoro bien
escondido.
—¿Estás
seguro de que tu tesoro está todavía allí?— Preguntó Heecheol.
Alivio
barrió a Kevin de que Heecheol hablara con él.
—Sí.
Los dragones tienen una conexión con su tesoro, pueden sentir cuando están
cerca.
—¿Cómo
lo sienten?— Preguntó Kyuhyun. Su mirada láser cubrió a Kevin en su lugar.
—¿Qué
quieres decir?— Eric interceptó la cuestión, que era una buena cosa, porque Kevin
no estaba seguro de lo que estaba pidiendo Kyuhyun.
—¿Cómo
siente un dragón su tesoro?—, Preguntó Kyuhyun.
Kevin
y Eric se miraron. ¿Cómo le explicas a alguien sobre el instinto? Eric intentó
primero.
—Para
mí, se siente como un tirón, como si hay algún lugar al que tengo que ir.
—Sí,
así es para mí también.— Kevin sonrió, complacido con la descripción de Eric.
—¿Puede
alguien heredar un tesoro?— Preguntó Kyuhyun.
De
repente Kevin sabía por qué Kyuhyun había perseguido esa línea de preguntas.
—Sí.—
Eric asintió. —Se puede heredar un tesoro. Así es como a menudo comienzan los
jóvenes. Si un padre muere, muchas veces sus crías se llevan su tesoro por un
marcador genético. Generalmente habría una repartición del botín entre todos
los descendientes del dragón, si se conocen, pero a veces simplemente luchan y
el ganador guarda el tesoro.
—Eso
es horrible,— dijo Heecheol horrorizado.
—Voy
a luchar por ello,— Wonwoo bromeó con su padre.
Kyuhyun
rio.
—Confía
en mí, ya te he traspasado el tesoro. ¿Sientes algo?
—Siempre
he pensado que la fuente tenía un zumbido extraño, pero me pareció que era la
maldita bomba del agua,— dijo Wonwoo.
Una
expresión pensativa cruzó la cara de Kyuhyun.
—Ahí
es donde yo estaba pensando también.
—Bajo
una fuente sería un excelente lugar para que un dragón de agua ocultara su
tesoro,— Kevin ofreció su consejo.
—Pero
Kyuhyun no es un dragón de agua,— Protestó Eric.
—¿Qué
soy yo? ¿Pensé que habías dicho que era un rey dragón? —Kyuhyun miró a Eric.
Kevin
mordía su labio preocupado mientras observaba el choque de los dos alfas. Eric
tenía que bajar el tono si planeaba ver el próximo siglo. Historias abundaban
de la brutalidad de los reyes dragones.
—Si
eres el descendiente de quien creo, entonces serías el rey de todos los
dragones,— dijo Eric.—Solo somos una pequeña porción de su reino. Hay otros,
además de las bestias del mar.
—Y
sin embargo, yo ya siento que tengo dos seguidores de más,— dijo Kyuhyun,
arrastrando las palabras.
Wonwoo
se rió.
—¿Qué
te parece papá? ¿Vamos a investigar?
—¿Por
qué me siento como un miembro de los chicos Hardy?— Preguntó Kyuhyun
crípticamente.
Heecheol
se rió, llamando la atención de Kevin. Se encogió de hombros cuando Kevin le
dirigió una mirada de perplejidad.
—Es
probable que no entiendas la referencia.
—No,—
Kevin estuvo de acuerdo.
Dudaba
que conseguiría muchas referencias culturales entre la gente de aquí. Una
punzada de soledad lo golpeó. Por lo menos ahora tenía a Eric, incluso si no
sabía por cuánto tiempo el líder dragón se quedaría cerca de él. ¿Los dejaría Eric
después de asegurarse de que los otros estuvieran seguros?
Heecheol
sonrió.
—Olvídalo.
Sólo están diciendo que Kyuhyun y Wonwoo van a ir a jugar de detectives.
Kevin
miraba con desconcierto que todo el grupo se levantó y se arrastraron fuera,
sin darle a su comida un segundo pensamiento. Nadie parecía preocuparse por el
clima frío mientras continuaban sin abrigos, y en algunos casos sin zapatos.
Todos ellos se acercaron a una enorme fuente en el centro del jardín.
—¿Qué
piensas, hijo?
—Hmm,—
Wonwoo examinó la fuente durante un largo momento antes de preguntar. —¿Los
dragones visitan sus escondites?
—Sí—
respondieron Kevin y Eric simultáneamente.
Wonwoo
sonrió, sus ojos azules bailando con diversión.
—Bueno,
si los dragones visitan sus guaridas, y el abuelo deseaba mantener sus bolas,
debió asegurarse de no arruinar el jardín de la abuela mientras lo hacía.
—Buen
punto,— Kyuhyun aprobó. El par examinó la fuente mientras todos los demás
miraban.
Wonwoo
se detuvo en la parte posterior de una gran concha tallada.
—¿Oyes
una vibración adicional aquí?
Kyuhyun
se apresuró a reunirse con él.
—Sí.
Creo que has encontrado algo.— Kevin se sentó en una roca colocada como
decoración del jardín.
—¿No
vas a ayudar?— Heecheol siseó.
Kevin
negó con la cabeza.
—Nunca
se toca el tesoro de otro dragón.
—¿Oyes
algo?— Heecheol ladeó la cabeza inquisitivamente.
—No.
No sintoniza conmigo. El anterior rey probablemente lo sintonizó a sus hijos.
—Huh,
que raro.— La fascinación de Heecheol por el tesoro de Kyuhyun puso una sonrisa
en Kevin. El cambiaformas paloma era una criatura curiosa.
Después
de varios momentos de empuje y empuje y las manos de algunos halcones golpeando
a un lado, Kyuhyun encontró el lugar. Una prensa dura de un pez tallado tenía a
toda la fuente deslizándose hacia un lado.
—Buen
trabajo, papá.— Wonwoo golpeó las palmas con su padre, que parecía bastante
orgulloso de sí mismo y el beso duro que Kyuhyun recibió de Zhou Mi
probablemente no hirió en nada su ego.
Padre
e hijo comenzaron a entrar cuando un gran jaguar bloqueó su entrada.
—Mingyu,
pensé que ibas a salir de la ciudad de nuevo.— Wonwoo hizo una mueca de
desaprobación por el gruñido del gran gato. —Sí, está bien. Papá, ¿te importa
si comprueba primero.
Kyuhyun
agitó una mano hacia el pozo oscuro.
—Siéntete
libre, hijo-en-ley.— Intercambiaron miradas divertidas mientras que el gato
grande entró en el hoyo.
Kyuhyun
siguió, con una pistola firme en su mano derecha. Cuando él consiguió un arma Kevin
no lo supo, pero el cuchillo que Wonwoo sacó de su bota solidificó la relación
entre padre e hijo en su mente. Wonwoo no podría transformarse al igual que su
padre, pero subestimarlo sería lo último que alguien haría.
*****
Kyuhyun
no creía verdaderamente en toda la cosa de dragón hasta ese momento. Claro, el
tatuaje había sido extraño y el repentino impulso de arrancar la garganta de Eric
había sido incómodo, pero hasta que abrieron una puerta secreta él
verdaderamente había pensado que tal vez había un error.
—¿Por
qué la abuela no nos dijo nada?— Susurró Wonwoo.
—No
lo sé.— Kyuhyun deseaba poder saber por qué su madre podría haber retenido esa
crucial información, pero él realmente no sabía.
Su
madre había sido la influencia estabilizadora en su mundo y averiguar que
ocultó toda una mitad de su genética le cortó profundo.
Wonwoo
le dio unas palmaditas en el hombro.
—Lo
averiguaremos, papá.
Kyuhyun
asintió, pero no respondió. Dudaba que alguna vez descifrara la verdad de las
personas hace tiempo muertas, pero tal vez podría aprender lo suficiente para
continuar con su futuro. La parte inferior de las escaleras condujo a la oscuridad.
Zhou Mi susurró algo y una bola de luz flotó por la habitación.
—Mierda
santa,— susurró Wonwoo.
—Tienes
toda la razón,— Kyuhyun concordó. Pilas llenaban la cámara con monedas, barras, anillos y cadenas de oro,
junto con collares de perlas, rubíes, diamantes sueltos gruesos y algunas
piedras que él ni siquiera reconoció.
—Creo
que hemos conseguido los impuestos pagados,— dijo Wonwoo.
Kyuhyun
entró en una pila de monedas.
—Wow.
Sus
dedos hormigueaban.
—¿Estás
bien, papá?— Preguntó Wonwoo. —Tus ojos están brillando.
Kyuhyun
negó con la cabeza. Una sensación difusa y rara lo había llenado por un
momento.
—¿Está
todo bien aquí?— Eric asomó su cabeza.
—¡Mío!
El
cuerpo de Kyuhyun crujió y se estremeció, sus zapatos se rompieron a la mitad.
Cayendo sobre sus manos y rodillas observaba mientras sus manos se
transformaban en garras y su piel se oscurecía a un color translúcido
brillante. Primero brilló blanco, entonces en oro debajo de una bola de luz.
—Joder,
se está volviendo en un dragón,— dijo Wonwoo.
Kyuhyun
giró su cabeza para ver que un ser humano lo miraba con asombro.
Abrió
la boca para hablar, pero todo lo que salió fue una bocanada de humo.
—No
trates de freírme,— dijo el hombre.
Kyuhyun
olfateó al ser humano frente a él.
Un
gran jaguar saltó en frente del humano. Amablemente Kyuhyun le olió.
La
gran bestia olía a familia. Kyuhyun sopló en la piel del gato, obteniendo un gruñido.
Los gatos eran quisquillosos de todos modos. Regresó al humano. Sniff. Calidez
se envolvió alrededor de su corazón.
—Niño.
Mi niño.
Wonwoo
rodó los ojos.
—He
crecido ahora, hombre dragón, y yo prefiero a mi padre humano.
Kyuhyun
embistió al humano suavemente con la cabeza, feliz de que su hijo lo
entendiera.
—Hey,
con cuidado amor.— Una dulce voz le hizo volverse hacia el portavoz. Otra
aspiración lo tenía frotándose contra el delgado pelirojo.
—¡Pareja!— Kyuhyun trató de
hablar, pero no salió nada, solo un gruñido.
—Sí
soy tu compañero. Creo que me gustas más como un ser humano. Me puedes cornear
con tus cuernos.
—¿Cuernos?
Zhou
Mi sonrió.
—Son
bastante bonitos.
Kyuhyun
resopló con disgusto. Trató de recobrar su forma humana.
Nada.
Su
cuerpo ni siquiera cosquilleo. No cambió.
—Voy
a ir a preguntar a Eric si sabe algo acerca de primeros cambios—, dijo el hijo
de Kyuhyun.
—Ten
cuidado, Wonwoo,— Zhou Mi gritó.
Wonwoo,
ahora lo recordaba. Nombró a su hijo por el padre de su esposa.
¿Por
qué no podía recordar?
—Aguanta
ahí, amor, te cambiaremos de nuevo en humano en poco tiempo.— Zhou Mi rascó a Kyuhyun
detrás de su oreja derecha.
Kyuhyun
se puso delante de su compañero, bloqueando a Zhou Mi en caso de que tratara de
salir. Dejaría que su hijo vaya, pero no su compañero.
Necesitaba
a alguien que se quedara hasta que pudiera ser humano de nuevo. Su mitad dragón
quería mantener todos sus tesoros, al humano y el oro, en un solo lugar. Aunque con los seres
humanos resultaba un poco más complicado.

11 Comentarios
Wi~ apareció Eric y casi pasa a mejor vida!
ResponderBorrarKdhahdjfkskajhdfjjshs
Genial!
Ahhhhhh
Kevin y Heecheol deben ser pareja! Porfis~
Ahhhhhh
Oh si~
Tienen oro! Un tesoro!!! Oh si~
Wiiii~ Kyu es un jodido dragón!!!!
Ser dragon le cae como guante a kyu, en serio es el cambio perfecto.
ResponderBorrarWow increíble ahora Kyu es un dragón por lo menos reconoce a los que ama!!!
ResponderBorrarWoowowowoowo
ResponderBorrarKyuhyun de verdad cambió a dragón!!!
Y Heecheol me da mucha pena. Tiene que ser la pareja de Kevin. Me niego a lo contrario.
oh ya se transformo en dragon sipi yo quiero uno
ResponderBorrarahhhhh.... kyu cambió a un dragón !!!!
ResponderBorrarentonces era cierto que es descendiente de un rey dragón y que habrá querido decir eric que si kyu es hijo de quien creía es el rey de todos los dragones??????
tntas preguntas.....
cada vez me gusta mas esta historia!!!!!!
Wow!! Por fin kyu cambio a un dragón, y resulta que no es cualquier dragón si no que es el rey de todos los dragones, me encanta esta historia.
ResponderBorrarAme el cambio de kyu ya quiero saber con que habilidades viene el cambio.
ResponderBorrarWooow fue sorprendente que Kyu ya se transformará en dragón y más increíble que encontrará su tesoro ahhh ya quiero el próximo capítulo
ResponderBorrarAhora si Kyu cambio a dragón, al parecer sólo era necesario encontrar sus tesoro.
ResponderBorrarEn verdad espero que Heechul sea pareja de Kevin.
💙💙💙💙💙
ResponderBorrar