Título de la adaptación: “Experimento
De Amor”
Original de ANA J. PHOENIX
Adaptador(a): Lunis HeeChan
Personajes: SiChul
Tipo: Yaoi, BDMS
Género: Drama, slash, bondage, lemon
Clasificación: +18
Advertencia: Lenguaje fuerte y escenas de sexo
explícito, juegos BDSM, abusos y temas como violaciones, secuestros u hombres
siendo vendidos ó utilizados en este libro que podrían disgustar a algunos
lectores. Leer bajo su responsabilidad.
Descripción:
Cuando Heechul
malgasta todo su dinero, Siwon se ofrece a pagar sus
deudas. Pero su generosidad tiene un precio: Heechul tiene que convertirse en
su mascota de laboratorio. Siwon resulta ser todo lo que Heechul alguna vez ha
querido en un Dom y en un novio. Sólo hay un problema. Siwon solía vivir con el
hermanastro fallecido de Heechul, alguien con quien Siwon todavía podría estar
obsesionado, incluso si él lo niega. Aún así, Heechul quiere a Siwon, y sabe
que sólo hay una manera de conseguirlo.
Siwon no
podía apartar los ojos de la cara pálida de Hankyung y todas esas vendas. Había
estado congelado al lado de esta cama de hospital durante tres días. Desde el
accidente de su mejor amigo. Accidente de tráfico en la calle Main.
Tres días
y ningún cambio en su condición. Le habían dicho a Siwon que dejara de esperar
buenas noticias. Como si hubiera alguna forma de que simplemente se diera por
vencido. Siwon no sabía cómo darse por vencido. Pero Hankyung sólo había
recuperado la conciencia una vez desde el accidente, y sólo por unos pocos
segundos.
Había preguntado
por –Heenim- entonces. Siwon no tenía idea quién diablos era Heenim, pero lo
encontró excavando a través de la libreta de direcciones de Hankyung. Ahora Heenim
estaba aquí, y Siwon lo miraba fijamente. Grosero, sí, pero el hombre parecía preocupado
por su inactivo amigo. Heenim, como resultó, era el hermanastro de Hankyung,
mismo padre diferente madre.
Oficialmente
llamado Heechul. Bien, Hankyung nunca había mencionado un hermano, sin embargo,
mucho menos un hermanastro.
Heechul no
parecía darse cuenta de que lo miraba fijamente. Sus ojos estaban fijos en su
hermano. La mirada de Siwon revoloteó entre los dos cuando Heechul se sentó en
el otro lado de la cama. Ellos tenían el mismo cabello oscuro, marrón tan rico
que casi parecía negro, pero donde Hankyung nunca se preocupó por su peinado, Heechul
llevaba el suyo a la moda. Lo hacía parecer más juvenil, aunque la mirada
sombría en sus ojos sugería que no quería ser tomado a la ligera.
― No va a
despertar de nuevo, ¿verdad? ―Heechul preguntó, aún sin mirar a Siwon.
Siwon tomó
una respiración profunda.
― No es
probable.― No llegaría a tener a Hankyung en casa otra vez. No esta vez.
Incluso su
único momento de consciencia había sido inesperado. Y entonces todo lo que Hankyung
había hecho fue preguntar por su hermanastro. Habían estado viviendo juntos
durante años, pero Siwon no había figurado en sus pensamientos entonces. No, Hankyung
había querido que Siwon encontrara a Heechul.
Heechul
frunció los labios, levantó una mano y la llevó a la cara de su hermano, luego
acarició la parte posterior de su dedo sobre el puente de la nariz de Hankyung,
una vez, dos veces. Siwon levantó una ceja ante Heechul, quien se encontró con
sus ojos brevemente antes de mirar lejos.
― Algo que
hacíamos de niños, ― explicó.
― Ya veo.
A Hankyung
nunca le había gustado hablar de ese tiempo, por lo que Siwon casi no sabía
nada de ello. El padre de Hankyung había sido drogadicto. Una noche su padre le
había disparado a su madre en la cabeza. Eso era todo lo que había compartido.
― ¿Te
quedarás con él, verdad? ―Heechul preguntó, sacando a Siwon de sus
pensamientos.
― Sí, lo
haré.― Siwon miró a la cara pálida de su mejor amigo. No había manera de que
iba a dejar esta habitación antes de que se terminara.
Heechul se
puso de pie.
― Me iré, ―
dijo. ―Gracias por...― Agitó su mano hacia Hankyung, apagándose. ―Es bueno que
te tuvo.― Un calor entró en la voz del hombre que no había estado allí antes,
pero había una grieta en ella también. La voz de Heechul revelaba la emoción
que se escondía de su rostro.
― Heenim…
Heechul se
detuvo en seco, con la mano en el picaporte.
― Es Heechul.
Con eso,
se fue. Siwon miró detrás de él por un momento, luego resopló. No había querido
compartir sus últimos momentos con su mejor amigo de cualquier manera. Tomó la
mano de Hankyung y la acunó en la suya, frotando un pulgar sobre la palma de Hankyung.
Hankyung todavía estaba caliente, pero parecía que ya estuviera muerto.
Sí Siwon
alguna vez veía al bastardo que había hecho esto, le dispararía. No importa que
no poseía un arma de fuego o que nunca había hecho daño a nadie o que no ayudaría a Hankyung. El conductor
que había golpeado a Hankyung había estado borracho, y Siwon nunca lo
perdonaría.
Entretenido
con fantasías de venganza, Siwon miró a la cara de Hankyung y se detuvo. Los
ojos del otro hombre estaban abiertos.
― ¿Hankyung?
Hankyung
miró directamente hacia él; esta vez, él no iba a preguntar por nadie más. Siwon
apretó su mano. Los labios de Hankyung se curvaron como si estuviera a punto de
sonreír. Sus ojos se cerraron de nuevo, pero la expresión pacífica se mantuvo.
Todavía la llevaba al final del día, cuando su amigo en común, Dr. Cho Kyuhyun,
lo declaró muerto.
* * * *
Heechul
vio a Siwon otra vez en el funeral de su hermano. No estaba seguro de porqué
fue, para ser honestos. Normalmente hacía todo lo posible para evitar entrar en
contacto con la muerte. No hay nada que estropee un día como un cadáver. Pero
se habría sentido terrible si se hubiera perdido el funeral de Hankyung. Ya era
bastante malo que se hubieran evitado el uno al otro hasta que, bien, hasta que
era demasiado tarde.
El día
después de que había estado en la clínica privada donde habían tratado a su
hermano, Heechul había ido a casa y se había puesto tan borracho que no
recordaba nada aparte de la muerte devolviéndole la mirada desde el rostro de
su hermanastro. Eso, no pudo ahogarlo. Así que había ido y gastado todo su
dinero restante en su casino favorito. No había llorado, sin embargo. Como un
niño, había derramado suficientes lágrimas por su hermano para que le durara
toda la vida.
Heechul no
conocía a ninguno de los asistentes al funeral, pero ellos miraban en su
dirección y susurraban. Por supuesto. Él se veía como el cadáver, después de
todo, y la mayoría de las personas aquí no sabrían que Hankyung tenía un hermanastro.
Hankyung
había vivido lejos de Heechul, en el otro extremo de Seúl, y probablemente no
había hablado mucho sobre él. Después de todo, Hankyung había sido un maldito
genio, y Heechul... simplemente no lo era.
Al menos
no había mucha gente en la asistencia. Vio al hombre que se había sentado en la
cama de su hermano. Esa era otra cosa que no podía olvidar. Ese rostro.
Quienquiera que fuera este hombre, había amado a Hankyung. Incluso si él no
quería mostrarlo. Heechul captó su mirada cuando bajaron el ataúd al suelo. Siwon
lo encontró más tarde, cuando Heechul estaba a punto de salir corriendo del
cementerio.
― Entonces,
¿Cómo es que Hankyung nunca mencionó que tenía un hermanastro?
Heechul lo
miró, con una ceja arqueada.
― Siempre
tuvo secretos.― Y fue la culpa del propio Heechul haberse convertido en uno de
ellos.
― Supongo,
―Siwon dijo, pero Heechul podía ver que no se lo creía. Bastardo arrogante.
Heechul lo
examinó. El dolor se mantuvo en sus características en la forma de líneas
oscuras bajo los ojos. Hankyung debió haber significado mucho para él. ¿Estaba
queriendo hablar porque Heechul se veía como su amante muerto?
Lamento decepcionarte. No tengo nada
del genio de mi hermano.
― Lo
siento por tu pérdida, ―Heechul dijo.
Siwon le
disparó una mirada escéptica.
― Es tu
pérdida también.
― Yo lo
perdí hace mucho tiempo
― ¿Supongo
que estaban involucrados? ―Heechul preguntó.
Nunca
podría imaginar realmente a cualquier persona con Hankyung. Su hermano había
sido tan brillante como había sido destructivo cuando el péndulo oscilaba de
esa manera. Ambos habían crecido como hombres saludables, de hecho. Saludables
trenes descarrilados.
― Éramos
amigos, ―Siwon dijo.
― ¿Con
beneficios? ―Fue raro estar preguntando sobre la vida sexual de su hermano
muerto, pero la mirada de Siwon en el hospital no había dicho amigos.
No estaba
seguro de cuál era el tipo de Hankyung, pero mirando la forma en que ese traje
se aferraba al cuerpo de Siwon, esa sombra de las cinco en su barbilla, y las
líneas talladas de su rostro, Heechul sabía que él habría hecho un movimiento
ante eso en el lugar de su hermano,
― A veces,
― Siwon confirmó.
― Lo
amabas.
― Como a
un hermano.
― Los
hermanos no follan.― Heechul se obligó a no echar un vistazo a la zona de la
ingle de Siwon y tratar de adivinar si estaba tan bien dotado como el resto de
él sugería. Este no era el lugar correcto, y chico, era el momento equivocado.
Después de todo, era obvio lo que esto era: los restos de una averiada
relación.
― No voy a
sustituir a mi hermano para ti.
― No estoy
buscando un remplazo.
― Bien,
porque yo no soy como Hankyung.
― No, no
lo eres.― Siwon quiso decir lo que dijo y quería que fuera un insulto también. Heechul
podía verlo en esos ojos oscuros. Ojos tan tormentosos como el cielo sobre sus
cabezas.
Mirando
hacia arriba, Heechul se preguntó si iba a llover.
― Me tengo
que ir, ― le dijo a Siwon.
Necesitaba
un café o algo más fuerte. Quizás Gunhee podía ayudarlo con esto último. Siwon
sostuvo una tarjeta de negocios hacia él.
― Llámame,
Heechul. En serio. Sé que Hankyung se hacía cargo de tus problemas financieros.
― ¿Cómo lo
sabes? ―Heechul le arrebató la tarjeta de negocios. ¿Siwon sabía también por
qué tenía problemas de dinero?
― Después
de dejar la clínica, comprobé el teléfono de Hankyung.
Heechul no
tenía que preguntar más. Antes de que hubiera oído del accidente, le había
enviado a su hermano un mensaje, pidiéndole un poco de efectivo.
― ¿Así que
quieres ayudarme?
Siwon se
encogió de hombros.
― Hankyung
hubiera querido que lo hiciera.
Heechul
echó un vistazo a la tarjeta en sus manos. Choi Siwon trabajaba para Innuendo
Inc.1 La compañía que Hankyung había fundado. Hankyung había mencionado a sus
compañeros fundadores una o dos veces.
Heechul
levantó la vista hacia Siwon. Debería haberlo sabido...
― ¿Estás
en el negocio de los juguetes sexuales?
― Vende.―
Otro encogimiento de hombros. ―En todo caso, tenemos que hablar de esto. Estaré
esperando tu llamada.
― Está
bien.― Heechul se guardó la tarjeta, no le gustaba la confianza en la voz del hombre.
Por otra parte, cualquiera estaría confiado con una compañía de millones de
dólares respaldándolo.
Heechul se
giró para salir del cementerio. La primera gota de lluvia lo golpeó justo al
pasar las puertas.
*****
Heechul
empujó la moneda en la máquina tragamonedas sin pensar. Las casillas dando
vueltas detrás de sus ojos cuando pulsó el botón, y por un momento, se perdió
en una ráfaga de colores, en la emoción de que esta vez, tal vez ganaría.
No lo
hizo, pero eso no lo detuvo de insertar la siguiente moneda, el zumbido y
repiqueteo de las máquinas a su alrededor fuerte en sus oídos. A otros
jugadores les encantaba el momento en que ganaban, el ruido metálico de monedas
frescas que caían al fondo de la máquina. Heechul amaba el momento en el medio,
cuando las casillas giraban y cualquier cosa podía pasar.
― Ya casi
no tienes.― Gunhee se inclinó hacia él, mirando la copa de monedas de Heechul.
Gunhee
jugaba en la máquina tragamonedas al lado de la suya y debería haberse quedado
allí. Eran amigos, pero Heechul no se sentía con ganas de compañía. Gunhee le
había proporcionado algo de dinero, sin embargo, su parte del dinero de las
propinas que habían conseguido en el café hoy.
― Podrías
conseguirme algunas nuevas monedas, ― Heechul sugirió, mirando a su amigo. Gunhee
parecía preocupado. Siempre parecía preocupado últimamente. Era molesto.
― No soy
tu fuente de ingresos, Heechul.― con eso, Gunhee volvió a su propia máquina.
Gracias a Dios. Pero él tenía razón. Heechul casi no tenía monedas. ¿Cuándo
siquiera había sucedido eso?
― Joder, ―
Heechul murmuró. Necesitaba una victoria.
― ¿Vas a
pagar el alquiler de este mes? ―Gunhee preguntó. Ellos estaban compartiendo
alojamiento porque era más barato. A veces follaban también, porque era fácil y
conveniente.
― No lo sé,
―Heechul dijo, no queriendo la distracción. Necesitaba enfocarse para ganar. No
estaba seguro de que ayudaría, pero necesitaba enfocarse.
― Necesitas
dejar de malgastar todo tu dinero aquí.
― Lo sé.― Heechul
lo despidió.
― En
serio, Heechul.
― Cállate.
Gunhee
suspiró tan fuerte que Heechul lo oyó por encima del ruido de las máquinas. Gunhee
amaba un buen efecto dramático. Heechul lo miró.
― Lo
resolveré, ―Heechul dijo. La cara de Gunhee se iluminó. Heechul giró los ojos.
Había sido engañado.
― Impresionante,
― Gunhee dijo. ―Sabes, creo que puedo conseguirnos algo agradable para el fin
de semana.
― ¿Oh? ―Gunhee
tenía toda la atención de Heechul ahora. Si él estaba ofreciendo un pase, eso
era exactamente lo que Heechul necesitaba. Había pasado demasiado tiempo desde
su última dosis. Si Gunhee pagaba por ello, Heechul lo amaría por siempre. O al
menos durante un par de días.
Gunhee le
sonrió en su especial forma de colegial. Nunca habrías esperado que estuviera
hablando sobre drogas. Heechul le devolvió la sonrisa.
― Tenemos
una cita, ― le dijo a Gunhee.
Gunhee le
sopló un beso a Heechul y luego se concentró de nuevo en su máquina
tragamonedas.
Heechul se
sentía más ligero de lo que había estado antes. No había sentimientos reales
entre él y Gunhee, pero eso era lo que hacía a su amigo seguro. Y a pesar de
que Gunhee no lo sostendría en su contra, Heechul no quería defraudarlo.
Una vez
que la última moneda se había desvanecido en la máquina tragamonedas, para
nunca ser vista de nuevo, Heechul agitó una mano para decir adiós y salió fuera
del casino. La calle estaba oscura y lo suficientemente fría para que se
pusiera su chaqueta antes de marcar el número en la tarjeta de negocios que le
habían dado.
― Innuendo
Inc., Choi Siwon, ¿en qué puedo ayudarle?
El
teléfono distorsionó la voz un poco, pero era el mismo profundo estruendo que Heechul
recordaba del cementerio. ¿Cómo diablos Siwon lograba decir el nombre de esa
compañía sin reírse a carcajadas?
― Estoy
seguro de que hay un número de maneras en que podrías ayudarme.― Heechul no
estaba seguro de por qué agregó su propia insinuación. Él estaba, de todos
modos, seguro de que había un lugar especial en el infierno para gente como
él.
― Oh, es Heenim,
―Siwon dijo.
― Heechul.
― Heechul.
Algo
apretó en el pecho de Heechul. Nadie podía llamarlo así. Nadie vivo, de todas
formas.
― ¿Quieres
que cuelgue?
― Sólo te
estoy molestando.
― No lo
hagas.
― Está
bien. Necesitamos hablar, Heechul.―Siwon dijo el nombre deliberadamente,
haciendo a Heechul fruncir el ceño.
― Llamé.
Así que habla.
― ¿Dónde
estás? Quiero tener esta conversación en persona y en privado.
― Estoy en
un casino.
― ¿Cuál?
― Snoqualmie.
― Perfecto.
Estoy enviando un coche.
― Espera.
¿Un coche? ―Siwon le colgó antes de que Heechul pudiera lograr sacar plenamente
la cuestión.
Heechul
miró a su teléfono con incredulidad. Gente rica, esperando que todos sigan sus
órdenes.
* * * *
Siwon se
abstuvo de ir y venir por su oficina mientras esperaba la llegada de Heechul. Había
enviado un chófer para ir a buscar al hombre y traerlo aquí. Lo que tenía que
discutir con Heechul no era algo que pudiera hacer por teléfono.
Se sentó
en su gran silla de jefe de oficina y giró alrededor en ella, tratando de
enfocar sus pensamientos. Esta empresa les había tomado años a Hankyung y a él
para construirla, y ahora, para salvarla, necesitaba al hermanastro de Hankyung.
Se había
dado cuenta de eso un día o dos después del funeral, cuando las cosas dejaron
de estar todas brumosas y borrosas y el dolor de cabeza disminuyó. Se había
dado cuenta de por qué Hankyung había utilizado su minuto de consciencia para
pedirle que buscara a Heenim.
Astuto, bastardo. Astuto, brillante
bastardo.
Siwon
detuvo la silla y se frotó las sienes cuando escuchó la puerta abrirse bajando
las escaleras. Salió de la oficia, a la escalera, y vio a Heenim y su chófer de
pie en el vestíbulo de la entrada. Con un movimiento de cabeza, despidió a su
empleado.
― Gran
lugar, ― Heechul comentó, levantando la mirada para encontrarse con sus ojos.
― Hankyung
lo escogió. Dijo que necesitaba adaptarse a nuestros egos.
Heechul
gimió.
― ¿Vivían
juntos?
Siwon se
encogió de hombros.
― No sé si
sabes que él…
― Era
maníaco. Lo sé.― Heechul miró alrededor del vestíbulo, con la mirada sobre los
viejos carteles de películas enmarcados en las altas paredes antes de volver a Siwon.―
Tú cuidabas de él. Siwon levantó una ceja.
― Eres
rápido.
Era el
turno de Heechul para encogerse de hombros.
― ¿Te
importaría subir? ―Siwon dijo.
― ¿Después
de que ya me arrastraste hasta aquí? Seguro, ¿Por qué no?
Una vez de
vuelta en su oficina, Siwon señaló la silla frente a su escritorio. Heechul se
sentó, una mirada expectante en su rostro mientras Siwon se establecía en su
más cómoda silla giratoria. Inclinándose hacia adelante, tomó nota del magro
cuerpo del hombre una vez más. Nada mal. Por supuesto que no. Heechul se veía
pequeño, pero no flaco. Ágil. Ahora, ¿cómo convencerlo de ayudar?
― Estás
mirando fijamente, ―Heechul dijo.
― Sólo
pensando...
― ¿Qué?
―La forma en que te conduces. Es diferente a la de Hankyung.― Su amigo nunca
había sido tan cauteloso alrededor de Siwon.
Los brazos
cruzados delante de su pecho, Heechul miraba a un lado como si estuviera
interesado en los estantes de libros que se alineaban en la pared del este de
la oficina.
― Somos hermanastros,
― dijo. ―No copias a carbón. Siento decepcionar.
― Oh no, ―Siwon
dijo. ―Lo prefiero de esta manera. Te lo dije, no estoy buscando un reemplazo.
Y antes de que asumas de nuevo: no. Hankyung y yo no estábamos enamorados.― Eso
habría requerido que al menos uno de ellos creyera en esa mierda. Siwon no
habría arriesgado su amistad con Hankyung por la noción tonta del amor. ― Pero
follaban.
― Sabes
qué tipo de empresa construimos, ―Siwon dijo. ―Tomamos algunas cosas para
ponerlas a prueba.
― Suena
como un trabajo divertido.
― En su
mayor parte. Hemos tenido algunos momentos difíciles con la crisis bancaria del
año pasado.
― ¿Por qué
me estás diciendo todo esto?
Siwon
eligió sus siguientes palabras con cuidado.
― Porque
necesito tu ayuda.
Heechul
miró a Siwon. ¿Había escuchado bien? Primero el hombre lo hizo venir todo el
camino hasta aquí, sin hacer preguntas, y ahora, ¿él quería ayuda?
― Vine
aquí porque pensé que podías ayudarme, ― Heechul admitió. Siwon había
mencionado las finanzas antes.
― Puedo.―
Los ojos oscuros de Siwon no dejaron escapar nada mientras miraba a Heechul
desde su descomunal silla de oficina.
Heechul se
echó hacia atrás en su propia silla, con los brazos todavía cruzados frente a
su pecho. No había razón para estar intimidado por la estructura muscular de Siwon.
Se había hecho cargo de tipos más voluminosos que Siwon.
― Pero no
vas a hacerlo por la bondad de tu corazón.
― Quiero
ofrecerte un trabajo.
― Ya tengo
un trabajo.
― Yo pago
mejor.
Heechul se
erizó. Siwon no podía saber cuánto pagaba su trabajo actual. Y sí, tal vez la
paga en la cafetería apestaba, pero la atmosfera y sus colegas eran bastante
impresionantes.
― ¿Qué
clase de trabajo? ―Heechul preguntó, sólo porque nunca dolía conocer tus
opciones, y le había prometido a Gunhee encargarse del problema de la renta.
― Formar
parte de mi equipo de investigación.
― Tu
equipo de investigación, ― Heechul repitió. ― Al igual que en, tu equipo de
investigación de juguetes sexuales.― Le dio a Siwon una mirada larga y dura.
Bueno, tal
vez el hombre ocultaba un infierno de cuerpo debajo de ese Armani, y quizás Heechul
habría estado sobre ello en diferentes circunstancias, pero ¿quién diablos
pensaba Siwon que era?
― Yo no
como las sobras de mi hermano.
Si Siwon
se sorprendió por ese comentario, no lo demostró.
― Te lo aseguro,
no soy las sobras de nadie, ― dijo, con una mirada desafiante en su rostro como
si retara a Heechul a venir y tomar un bocado.
― Follabas
a mi hermano, ―Heechul dijo.― Y ahora
estás coqueteando conmigo dos semanas después de su muerte ¿En serio?
― Todo el
sexo entre tu hermano y yo era estrictamente profesional.
― Sí,
síguete diciendo eso. Tú amabas a Hankyung. Vi la forma en que lo mirabas en el
hospital.― Era la forma exacta en que Heechul siempre había querido que alguien
lo mirara a él.
― No lo
amaba de esa manera. Éramos amigos. Te lo dije, no había ningún romance entre
nosotros.
Sí, seguro.
― Supongo
que hay un lugar especial en Narnia para gente como tú.
Heechul no
tenía deseos de salir con alguien que había estado enamorado de su hermano.
Incluso si esa persona era un poco caliente y ofrecía pagarle por ello. Había
ciertas líneas que no iba a cruzar.
― Cree lo
que quieras, Heechul. Pero Hankyung y yo éramos ambos Doms.
Heechul
parpadeó hacia Siwon. ¿Qué fue eso? Otra vez, ¿Qué clase de juguetes sexuales
producía Innuendo Inc.? Esposas, cuero y floggers vinieron a su mente. Algo
tiró en el estómago de Heechul, y tuvo que moverse un poco en su silla.
― Pensé que
sería un sub como yo, ― espetó antes de que pudiera pensar en lo que estaba
diciendo.
Felicidades,
Heechul, bien hecho. La mirada con la que Siwon lo observaba era abrasadora.
Malditamente caliente. Heechul tuvo que mirar hacia otro lado si no quería salir
de aquí con una erección.
De un
segundo a otro, Siwon había cambiado de sexy a casi condenadamente
irresistible. Él es un Dom. Dulce Jesús. Había llegado a Heechul con ese
estúpido, simple comentario, y Heechul no podía dejárselo saber. Sin importar
lo que decía su polla, esta era una mala idea.
― Voy a
mostrarte algo, ―Siwon dijo.
Volviéndose
hacia Siwon, Heechul lo miró salir de su silla de oficina y caminar a la
puerta. Mira esos músculos. ¿Cómo se sentirían en la parte superior de Heechul?
¿Desnudo? Heechul tragó mientras se levantaba. ¡Cara en blanco, cara en blanco!
Esta no era la forma en que se había imaginado que iría esta visita.
― Sígueme,
―Siwon dijo.
Los
condujo fuera de la oficina y por el pasillo, pasando unas pocas puertas.
¿Cuántas habitaciones tenía esta casa, de todos modos? Finalmente, Siwon entró
en una al final del pasillo. Se encontraban en una habitación grande. Las
estanterías se alineaban a un lado de ella, justo como las de la oficina. Un
escritorio, un armario, y una cama extra grande, toda hecho de madera clara,
ocupaba la mayoría del espacio restante. Una alfombra esponjosa de color
naranja decoraba el suelo a sus pies.
― ¿Esta es
tu habitación? ―Heechul preguntó, con el ceño fruncido. ¿Ese – algo- que Siwon
iba a mostrarle iba a ser su pene?
― Correcto.
Siwon se
acercó a él por detrás. Estaba tan cerca ahora que si Heechul hubiera tomado un
paso atrás, habría golpeado directamente al bastardo arrogante. Eso hizo
erizarse los vellos en el cuello de Heechul, sólo de pensar en el duro cuerpo
masculino de Siwon. Pensando en Siwon que parecía tener una gran cosa por los
juguetes sexuales y una gran cosa por Heechul.
― Mira
alrededor un poco más; ¿algo que notes?
La mirada
de Heechul se encontró con un gancho en la pared sobre la cabecera de la cama.
Se quedó completamente inmóvil por un momento, las implicaciones de su
descubrimiento pasando por su mente.
― ¿Qué crees
que pasa por allí? ―Siwon preguntó, viniendo un paso más cerca, ese pequeño
paso lo hizo presionarse contra Heechul.
Heechul
tomó una respiración profunda para ayudarlo a calmarse, pero en su lugar tomó
una bocanada del olor de Siwon, cuero y especias, y eso no ayudó en absoluto.
― Cadenas,
―Heechul dijo.
― Parece
gustarte la idea.― Siwon levantó una mano, frotando suavemente a través de un
mechón de cabello de Heechul, enviando un estremecimiento por la columna de Heechul
y dentro de la zona de su ingle.
¿Había
algún punto en negarlo? Tanto como Heechul odiaba la arrogancia de Siwon, a su
polla no parecía importarle.
― Descubrirás
que no soy tan sumiso como a algunos les gusta, ― dijo Heechul.
― ¿Me
dejarás averiguarlo? ―Siwon tiró del cabello de Heechul, inclinando su cabeza
hacia atrás para hacer que Heechul mirara al hombre.
Heechul
inhaló lentamente, tratando de luchar con la necesidad que estaba
construyéndose en la boca de su estómago. ¿Por qué Siwon tenía que ser más alto
que él? ¿Y por qué diablos eso lo encendía? Debido a que un hombre fuerte
siempre había sido la ruina de Heechul.
― Creo que
realmente deseas esto, Heenim.
― Y yo
creo que necesitas dejar de llamarme así.
Siwon
envolvió su brazo alrededor de la cintura de Heechul, y maldición era un
agradable brazo. Hombre fuerte, fuerte agarre.
― Hankyung
no pudo nunca realmente entrar en esto. Nunca usamos ese gancho.
¿Así que Heechul
podía darle algo que Hankyung no pudo, eh? Porque sí, él quería esto. Su polla
estaba pulsando con el pensamiento, subrayándolo. ¿Sería tan malo, realmente?
¿Sólo algo de diversión? Había sido un maldito largo tiempo desde que había
tenido propiamente su cerebro jodido.
― ¿Cómo sé
que vales la pena mi tiempo?
― Sé lo
que estoy haciendo.― No había duda allí.
― No soy
como mi hermano.― Tenían que ser completamente claros en eso.
Siwon se
inclinó hacia abajo para cerrar sus labios sobre los de Heechul. Heechul sintió
la burla de los labios del Dom sólo por un momento, tirando de los suyos, antes
de que Siwon se separara y lo dejara con hambre.
― No, no
lo eres, ― Siwon confirmó.
Arrastró
sus manos por los costados de Heechul, permitiéndole sentir lo largas que eran.
Podrían hacerle perder el control si Siwon era la mitad de bueno de lo que él
anticipaba. Por mucho que él podría no resistir, la imagen de ser encadenado
por este hombre le hizo difícil mantener sus hormonas bajo control.
Siwon
deslizó una mano callosa debajo de la camisa de Heechul, trazando hasta su
pecho, presionando a Heechul de vuelta contra él. La polla de Heechul estaba
empezando a volverse más que un poco interesada mientras Siwon respiraba en su
cuello, el firme cuerpo de Siwon contra él. Si había un punto de retroceder y
detener esta locura antes de que una línea fuera cruzada, era ahora.
Siwon
encontró las protuberancias en el pecho de Heechul y las retorció. El aliento
de Heechul se contuvo en su garganta.
― Carajo, ―Heechul
dijo, tirando de sí mismo lejos de Siwon. Tal vez era imprudente a veces, pero
no era un cabrón en esta escala. ―No puedo hacer esto.
Siwon le
disparó una mirada interrogativa cuando Heechul se dio la vuelta para
enfrentarse a él.
― No sé tú,
―Heechul dijo, ―Pero yo amaba a mi hermano. Y no puedo estar follando al tipo
que él pudo haber amado ni siquiera dos semanas después de su muerte. No se
siente bien. No está bien.
Siwon negó
con la cabeza.
― No es…
― No me
importa cómo definas las cosas.― Él no podía confiar en la visión de un
fabricante de juguetes sexuales en el romance de todos modos. ― Me voy, ―Heechul
dijo. Entonces recordó que había llegado a la casa en coche. Tenía que llamar a
Gunhee para un aventón.
― Caramba,
no te pongas así.― Siwon dio un paso hacia él, y Heechul retrocedió.
― Mantén
una distancia segura, señor.― Si Siwon llegaba demasiado cerca otra vez y
susurraba más sexys promesas en su oído, Heechul no sería responsable de
cualquier acción que pudiera tomar. ― Puedo tener a alguien que te lleve a
casa, pero debes escucharme en primer lugar.―Heechul levantó una ceja a Siwon.
¿Qué podría haber dejado por decir el hombre? ― Hablaba en serio sobre esa
oferta de trabajo, ―Siwon dijo.
― ¿Cuál,
en la que me convierto en tu juguete sexual?
― No mi
juguete sexual. La persona con la que pongo a prueba juguetes. Si llamarte así
te hace sentir mejor.
Heechul
reprimió un gemido. ¿No era todo lo mismo? Lo que era aún más irritante que la
insistencia de Siwon era que Heechul sabía que podía ser persuadido. Él era
persuadido con demasiada facilidad. Todo el tiempo. Cuando veía algo que
quería, salía y lo conseguía. Y Siwon parecía cada vez más como algo que
quería, incluso cuando la parte racional de su cabeza le decía que era una
locura.
― Si no
vas a escucharme, ¿vas por lo menos a escuchar a Hankyung?
― ¿Qué
quieres decir? ―Heechul había estado a punto de ir a la puerta, pero esto le
hizo detenerse. ¿Cómo podría escuchar a su hermano muerto?
― Encontré
una carta para ti cuando estaba limpiando su habitación.
― ¿Y sólo
mencionas esto ahora? ―Heechul entrecerró los ojos a Siwon. ― ¿Qué dice?
― No lo
sé. No la abrí.― Siwon lo miró como si eso debería haber sido obvio, pero él no
sabía la clase de personas con las que Heechul solía pasar el rato. Pocos de
ellos tenían los buenos modales para no abrir algo que les daba curiosidad. ― Está
en mi oficina, sígueme de vuelta.
― Bien, ―
dijo Heechul, cediendo.
Hankyung
le había escrito de vez en cuando. Había aclamado que le gustaba, que era más
personal. Por supuesto, podría simplemente haber llamado o visitado, pero casi
nunca lo hizo. Él ponía las cosas en cartas de modo que Heechul no podía
girarse inmediatamente y arrancarle la cabeza. Algunos días, sin embargo, había
sido agradable encontrar algo más aparte de las facturas que no podía pagar en
su buzón.
Siwon
extendió el sobre azul para él en su oficina. Azul había sido el color favorito
de Hankyung. El de Heechul también. Algunas de las cosas que compartieron, si
no tantas como las personas esperaban de hermanastros del mismo padre.
El sobre
tenía el nombre de Heechul en él, en las ordenadas letras de Hankyung, excepto
que decía Heenim en lugar de Heechul. La única razón por la que Heechul siempre
rasgaba esos sobres y escondía las letras de sus amigos. No los necesitaba
empezando a llamarle por ese estúpido apodo. Sólo era aceptable de Hankyung, e
incluso apenas entonces.
Heechul
abrió el sobre y sacó una sola hoja de papel. Estas eran las últimas palabras
de su hermano para él. Debería estar leyendo esta carta en casa, en algún lugar
privado, alejado de los ojos de Siwon que lo miraban. En algún lugar donde su
reacción no iba a ser juzgada por nadie.
― Consigue
que alguien me lleve de vuelta, ―Heechul dijo.
― ¿Vas a
leerla?
― Lo haré,
pero no aquí.
Siwon
asintió.
― De
acuerdo entonces. Llámame cuando tengas todo resuelto.
― Quizás
lo haré.― A pesar de que Heechul no tenía idea de lo que el hombre aún quería
hablar. Heechul había hecho clara su postura.
* * * *
Heechul
llevó la carta con él a su habitación y cerró la puerta tras de sí. Gunhee
estaba en algún lugar en el apartamento. Heechul escuchó ruidos, pero su
compañero de cuarto no parecía haberse dado cuenta de que estaba en casa
todavía. Era mejor así. De esta manera él no sería molestado sobre su contrato
de alquiler, o acerca de la carta que estaba sosteniendo en sus manos. El apartamento
era pequeño y deteriorado y su habitación estaba abarrotada, pero por ahora era
un refugio seguro.
Heechul se
sentó en su cama sin hacer y desdobló el trozo de papel que había estado dentro
del sobre.
«Hey,
Heenim. Sí lees esto, estoy muerto. Imagina eso.»
― Malditamente
correcto, estás muerto...― Heechul murmuró. Era tan propio de su hermano haber
anticipado hasta lo imposible. ¿Cuántos otros de veinticuatro años de edad
planificaban por adelantado sus muertes?
«Estoy
escribiendo esta carta porque, como sabes, tengo estos estados de ánimo a
veces. A veces es como si sólo quisiera saltar de un edificio, dentro de la
siguiente gran aventura. Tengo a alguien que cuida de mí, pero sabes que yo
planifico el futuro para los peores escenarios. No me siento como si estuviera
muriendo en estos momentos, pero podría suceder. Así que en caso de mi
fallecimiento, hay algo que quiero que sepas. Te amo, Heenim. Siempre lo hice,
siempre lo haré. No me importa que estuviéramos separados. Quiero que estés seguro
de ello. Te dije que siempre te protegería, ¿recuerdas? Cuando éramos niños y
tú estabas tan asustado. No eres más ese niño, pero recuerdo la promesa que
hice. Tal vez no pueda mantenerla cuando esté muerto. Pero si existe una forma,
confía en mí, la encontraré.»
Heechul hizo un sonido que estaba en un lugar entre una risa y un sollozo ante la lectura de esas líneas. Hankyung siempre hacía lo inesperado. Si el fantasma de su hermano se materializara frente a él diciendo que había encontrado esa forma, no habría sorprendido a Heechul en absoluto. Pero la habitación permaneció vacía, horriblemente vacía.
Heechul hizo un sonido que estaba en un lugar entre una risa y un sollozo ante la lectura de esas líneas. Hankyung siempre hacía lo inesperado. Si el fantasma de su hermano se materializara frente a él diciendo que había encontrado esa forma, no habría sorprendido a Heechul en absoluto. Pero la habitación permaneció vacía, horriblemente vacía.
Heechul no
habría perdonado a Hankyung si él se hubiera ido por sí mismo. Entonces él
realmente habría roto su promesa.
«Espero
que puedas sacarte del agujero que cavaste, Heenim. No, para eso, Tú eres mi
hermano. Sé que puedes. La pregunta es, ¿lo harás? ¿Lo harás, Heenim? Eres
mejor que esto. Lo sé.»
Heechul
apretó los labios en una firme línea. Esto había sido una fuente constante de
discusión entre ellos. Hankyung no aprobaba la vida que Heechul había hecho
para sí mismo. No le gustaba el juego o los amigos de Heechul o lo que hacían
juntos. Hankyung probablemente tenía un punto, pero ¿y qué? Heechul no
necesitaba el martillo de la moral de alguien que hizo una vida vendiendo
juguetes sexuales de BDSM y pensaba en suicidarse con la frecuencia suficiente
para tener una nota de suicidio de emergencia. Heechul se burló ante la
carta.
«Quizás
habrás conocido a Siwon para ahora. Sé que puede parecer arrogante, pero no le
des un tiempo demasiado duro. Confío en él. Si me maté, no fue su culpa, ¿está
bien? Él es un buen amigo. Él me ha impedido hacer algo estúpido con más
frecuencia de lo que puedo contar. Y... si yo muero, él va a necesitarte, Heenim.
Él puede ayudarte con tus problemas de dinero también. No te límites a
apartarlo, ¿bien? No en mi consideración tampoco. Puedo prometértelo, estoy
totalmente bien con dondequiera que mete su polla.»
Heechul
casi rió ante esas palabras. Era como si el mundo estuviera conspirando en su
contra. Pero sonó como si Hankyung no hubiera estado enamorado del hombre. Él
confiaba en Siwon, sin embargo, y eso era grande para su hermanastro.
A Hankyung
le gustaba estar en control. Algo más por lo que habían peleado. Hankyung le
había ayudado económicamente, pero nunca le había dado mucho dinero, sólo cada
vez lo suficiente para salir del paso. Le había dicho que no podía confiar en Heechul
con el dinero. Inteligente de él. Heechul había llegado al máximo de todas las
tarjetas de crédito que había tenido. Y algo más.
«Así
que supongo que esto es un adiós, hermano. Sé feliz, Heenim, prométemelo.»
La carta
estaba firmada en grandes letras onduladas. A Hankyung le había gustado
escribir su nombre en grandes letras. Había puesto su nombre en todo lo que era
suyo cuando niño. Una vez había usado un marcador para escribir en el brazo de Heechul.
Parpadeando
contra la quemadura detrás de sus ojos, Heechul enterró la carta en el cajón de
su mesita de noche donde guardaba todas las otras cartas de su hermano. Eran
las únicas cosas de valor sentimental en este cuarto. Por haber recolectado
tantas deudas, no poseía muchas cosas. Hacía más fácil despedir a los cobradores
de deudas, sin embargo. No tenía nada que ellos pudieran tomar. Literalmente
nada.
Un golpe
en la puerta hizo a Heechul mirar hacia arriba.
― Adelante,
―Heechul dijo. Gunhee asomó la cabeza en la habitación.
― Ah,
sabía que te había oído entrar. Estoy ordenando pizza, ¿quieres un poco?
― No tengo
dinero, amigo.
― Va por
mi cuenta.― Gunhee le sonrió a Heechul.
A Gunhee
nunca le había importado pagar, a pesar de que estaba trabajando en el mismo
trabajo de mierda en el que Heechul estaba, haciendo el mismo dinero. Sólo que Gunhee
no acababa con todo su dinero en las máquinas tragamonedas.
― No, no
tengo hambre, ―Heechul dijo.
Gunhee le
dio una mirada divertida. Heechul por lo general no rechazaba ofertas de
comida.
― Guarda
tu dinero para ti.
― Hombre,
tu hermano acaba de morir, ¿de acuerdo? Sólo estoy tratando de ser amable.
― Tú
siempre eres amable.― Y tal vez era hora de que Heechul recompensara ese favor.
Gunhee
inclinó la cabeza, observándolo.
― ¿Así
que, pizza?
― Voy a
salir, ―Heechul dijo, levantándose de la cama.
Ya pasaba
de las ocho, pero tenía la sensación de que a Siwon no le importaría una
llamada tardía. Quería que Heechul lo escuchara, y ya que Hankyung había
confiado en él, Heechul al menos podía hacer eso.
― ¿A dónde
vas? ―Gunhee preguntó cuándo Heechul lo pasó.
― Sólo...
obtuve una especie de oferta de trabajo. Te pondré al corriente después, ¿bien?
¿Todavía estamos para mañana? ―Él realmente necesitaba elevarse, sin importar
lo que Siwon tenía que ofrecer.
―
¿Encontraste un mejor trabajo? Sólo estás jodiendo conmigo.
Heechul
sonrió a Gunhee.
― Quizás.―
Sus puestos de trabajo en el café tenían que ser los más jodidos en la ciudad,
pero nadie más le daría alojamiento a empleados no fiables y currículos de
mierda.
― Te veo
mañana.― Heechul no estaba seguro cuando había decidido que no era probable que
volviera esa noche, pero se dio cuenta de que probablemente se quedaría en lo
de Siwon cuando las palabras salieron de su boca.
En el
exterior, Heechul consiguió su teléfono celular fuera de su bolsillo. Marcó y
sostuvo el pequeño dispositivo cerca de su oído para escucharlo sonar sobre el
ruido de los coches pasando.
― ¿Heechul?
―La voz de Siwon sonó en sus oídos. ―¿Listo para escucharme?
― Resulta
que mi hermano es muy bueno en conseguir que haga cosas.
― ¿La
carta?
― Así que
puedes ser rápido también. Bravo, Sr. Bolsas de dinero.― Tal vez no fue
inteligente reírse de Siwon, pero se sentía bien.
La carta
le había dicho que no desquitara su coraje en el hombre, su hermano lo conocía
muy bien pero todavía tenía que hacerlo, sólo un poco. ¿Dónde estaba Siwon
cuando Hankyung había conseguido ser asesinado? Pensar así no era justo, pero
por ahora, no le importaba.
― Hankyung
dijo que me necesitarías. ¿Qué quiso decir con eso?
La línea
quedó en silencio durante unos segundos.
― Preferiría
hablar de eso en persona, ―Siwon dijo entonces. Heechul suspiró.
― Bien...
pero mantendrás esa distancia segura.
Continuará…

7 Comentarios
Wow interesante!! estoy segura que la decisión que acaba de tomar cambiara su vida gracias por el cap espero el siguiente bye.
ResponderBorrarSi se combina, un Dom dueño de una empresa de juguetes sexuales, un sumiso ludópata y en bancarrota, una carta escrita por el difunto amigo del primero y hermano del segundo y una oferta de trabajo que definitivamente cambiará la vida de ambos... se tiene un experimento bastante excitante, si tiene como protagonistas al SiChul y el BDSM... ME APUNTO!!!
ResponderBorrarQue distancia segura ni que ocho cuartos, lo que Siwi quiere es encadenarte a la cama y no soltarte nunca y vos,Hee, aunque lo niegues por lo más sagrado también lo querés.. ..
ResponderBorrarWoooow ya quiero saber como va a avanzar está relación!! Xq Chul si q tiene carácter para q Siwon domine!!
ResponderBorrarGracias por el capítulo!!! Literal deja con ganas de leer más xD
Me encanto ya quiero leer mas de esta adaptacion
ResponderBorrarEsta muy bueno eso de que Siwon sea el Dom y el Hee el Sub.
Me sorprendio que Siwon fuera el CEO de una empresa de jugetes sexuales :P pero por lo que va de este cap eso tendra mucho mucho de la trama asi que esta perfecto *w*
Espero el sig cap gracias ~~
Hasta ahora muy interesante, ya quiero leer el siguiente...
ResponderBorrarjajjaja... ese Heechul al final esta preocupado por su integridad!!??!!... jajaja... parece que Heechul aun conserva un poco de ser docil y acepta el ultimo consejo de su hermanastro
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