Dragones y Lobos... Capitulo 101


E’dawn dejó de centrarse en el enorme dolor ardiente que estaba en su lado. La peor parte fue que la bala le había dado justo debajo de su ala, por lo que cada vez que él la batió, el más sorprendente tipo de dolor prácticamente lo cegó. Él casi no podía respirar, apenas podía pensar.

Su única misión era llegar al castillo y dejar a su compañero antes de desplomarse y que cayeran del cielo. E’dawn podría sobrevivir a algo como eso, pero su compañero humano no podría. De una manera extraña, tuvo suerte. Los Templarios probablemente habían disparado con el objetivo de los huesos que conectaban su ala con el resto de su cuerpo. Era generalmente cómo ellos lograron derribar a los dragones del cielo. Un dragón que no podía volar estaba bastante indefenso, pero E’dawn estaba volando, y Hui todavía estaba en su espalda, todavía agarrado firmemente a él mientras que E’dawn se mantenía en el aire.

Un viaje que habría tomado horas para hacer ahora iba a tener sólo cuarenta y cinco minutos o así, quizás menos, ahora que E’dawn estaba en el aire y podía saber dónde iba. Maldita sea, los Templarios me han llevado lejos de casa. Deben haber salido como alma que lleva el diablo fuera de Dodge después del ataque contra el Clan del sur.

E’dawn no había hablado, pero había escuchado un montón, y sabía que los Templarios estaban teniendo problemas con los medios de comunicación y el público ahora. Su imagen fue tirada por tierra, y tenían que mantenerse tranquilos y escondidos.

E’dawn mantenía a ralla el dolor fantaseando acerca de lo que iba a hacer cuando él aterrizara en el Clan. Ya podía ver las caras de sus amigos, felices de verlo vivito y coleando, y E’dawn iba a dejar a todo el mundo pasmado, incluido Hui, cuando levantara la mano del ser humano en el aire y presentara al chico como su compañero.

Fue suficiente para hacerle sonreír, solo pensar en ello. La mirada de Hui sin lugar a dudas valdría la pena. Pero luego el dolor fue peor y peor. Estaba bastante seguro de que Hui estaba tratando de hablar con él, para hacerle preguntas, posiblemente sobre cuando iban por fin a tomar tierra, pero E’dawn no podía decirle nada al chico. Él estaba empezando a sentirse cómo Hui probablemente se había sentido cuando él había sido golpeado en la cabeza por ese cabrón en el sótano de los Templarios.

Sus ojos se estaban volviendo pesados y su estómago se revolvía con náuseas provocadas por el dolor en su ala. Trató de deslizarse por un tiempo solo para no tener que mover el apéndice alrededor, pero de alguna manera eso solo hizo que el dolor se sintiera mucho peor.

Él iba a ponerse enfermo. Iba a vomitar al igual que Hui había hecho. Se rió de la imagen mental de vómito lloviendo del cielo sobre cualquier Templario que estuviera debajo de él, pero luego recordó que él había volado demasiado lejos para eso. No hay ningún Templario al que pueda echarle la pota. Es una verdadera lástima.

La pistola con que le dispararon debía haber sido bastante potente para que la bala hubiera perforado a través de sus escamas. Necesitaba ver a Jino y necesitaba verlo ahora mismo. Él no podía manejar mucho más de esto y lo estaba volviendo loco. No podía llegar al Clan lo suficientemente rápido, y cuando lo hizo, cayó prácticamente en el aterrizaje, agradecido para finalmente poder descansar su ala.


No demasiado pronto, porque ahora que ya no estaba volando, ya no podía moverla, no pensaba que pudiera moverse otro centímetro, mucho menos aletear para mantenerse y a su compañero en el aire.

―¡E’dawn! – dijo Hui, deslizando de su espalda y corriendo hasta su cara.

Las manos del chico eran suaves cuando tomó su largo hocico escamado y mirándolo hacia abajo. La preocupación en los ojos azul y verde del chico. Parecía el color del mar. Era muy agradable.

―Joder, te dispararon. Lo sabía, lo siento – dijo Hui.

E’dawn meneó la cabeza, pero ahora él estaba en peligro de desmayarse.

―E-estoy bien, no te preocupes. Estoy feliz de que estés a salvo – dijo E’dawn. Realmente necesitaba dormir. Todo su cuerpo se sentía cálido.
―¡Socorro! ¡Que alguien nos ayude! – gritó Hui.

No hay necesidad de entrar en pánico. No he perdido tanta sangre. Por supuesto, Hui era su compañero, y aunque él no era todavía consciente de ese hecho, el chico estaría mucho más preocupado por estas cosas. Él no tenía que gritar por ayuda de todos modos. No había un dragón que pudiera caer en la plataforma de aterrizaje en el jardín en medio de la noche sin llamar la atención, y E’dawn ya oía pasos corriendo hacia ellos. Iba a tener que explicar tanto como pudiera antes de desmayarse, como por qué había traído a un humano aquí.

―¡Espera, espera! – gritó Hui, y luego sonaba como si estuviera peleando.

Joder, Hui es un ex Templario. No va a confiar en estos hombres y va a luchar contra ellos. Eso era lo último que necesitaba E’dawn.

―No le hagáis daño, es mi compañero. Ya no es un Templario – dijo E’dawn.

Pensó que vio a Wonho, Lou, Jungha, Hyungwon e incluso Seonhyuk y Win. Todo el mundo estaba aquí. Shownu pronto hizo su aparición, y parecía que venía de la cama. E’dawn sonrió al hombre, encantado de verlo y ver a todos los demás. Shownu mirándolo hacia abajo con una amplia sonrisa en su cara, justo antes de que se diera cuenta de que algo andaba mal.

―Que alguien vaya y consiga a Jino – dijo sobre su hombro.

E’dawn no sabía quién era el que iba, pero Hui ya estaba hablando.

―¿Quién es Jino? ¿Qué está pasando?

E’dawn no pudo ver a su compañero con Shownu de rodillas delante de él, y trató de decirle al hombre que se moviera así él podría verlo, pero solo salieron ininteligibles galimatías de su boca. Otra vez, intentó explicar quién era Hui y lo que se refería a él.

―Él es mío… Ya no es un Templario… Él me dejó escapar de la iglesia de los Templarios… Lo traje conmigo…
— Shh, shh, no pasa nada, nosotros nos encargaremos de él – dijo Shownu, y E’dawn deseaba poder decir algo que pudiera calmar a Hui, porque ahora el chico estaba luchando aún más duro.

E’dawn trató de decirle a Hui que sus amigos no le harían daño, que iba a estar seguro con ellos, pero otra vez, él no podía pronunciar adecuadamente las palabras. Él podía formarlas bien en su cabeza.

―Shownu, mantenlo seguro – decía, pero su boca no funcionaba bien y apenas se entendía lo que intentaba decir.
―Estarás bien. Todo va a salir bien – dijo Shownu – Jino está aquí.

E’dawn se desmayó en el segundo que las manos cálidas del curandero tocaron su cuerpo. La energía de refrigeración que fluía en él era tan relajante que no tuvo más remedio que cerrar los ojos y se dejarse llevar por la oscuridad.

*****

Hui miró con terror cuando E’dawn cambió en su forma humana, pero parecía hacerse contra su voluntad. Sus ojos estaban cerrados y él ciertamente no parecía consciente, pero su cuerpo todavía estaba cambiando mientras que el hombre tenía las manos en el cuerpo de E’dawn.

―¿Está muerto? ¿Está muerto? – exigió Hui, y su corazón se aceleró dentro de su pecho solo de pensar en ello.

E’dawn podría morir. Él no puede estar muerto. No después de todo lo que ha pasado para escapar de los Templarios. ¡No es justo que se muera!

– ¡Dime si él está bien! – exigió Hui, finalmente gritando cuando todo el mundo parecía contento de ignorarle, como si no estuviera aquí.

Sus brazos, que ya estaban siendo sujetados detrás de su espalda por los dos dragones muy grandes detrás de él, apretaron aún más y él silbó entre sus dientes.

―¿Qué te importa, Templario? ¡Tú eres el que hizo esto! – gruñó uno de los hombres grandes como montañas que había a su alrededor.

Tenía el pelo negro de punta con piercings en la nariz y las cejas. Su expresión era aterradora. El ceño más cruel que Hui había visto en su vida. Él sacudió su cabeza, su boca enorme abierta y cerrada.

―Yo no soy... Yo no soy...
―No ¿qué? ¿Eres o no eres un Templario? – preguntó el hombre con el pelo rojizo, el que había estado arrodillado junto a E’dawn un segundo atrás.

Reconoció la descripción de él, pero había otros hombres en esta sala que tenían el pelo rojo de tonos diferentes y longitud, así que pensó lo mejor era asegurarse.

―¿Eres Shownu? – preguntó.

Los dragones que rodeaban a Hui silbaron entre dientes, y la empuñadura en sus muñecas se apretó lo suficiente como para hacerle gruñir. Con un pequeño gesto de la mano, el hombre que Hui iba a asumir era Shownu, calmó a todos. El agarre de las muñecas se volvió menos doloroso, sin embargo.

―Soy Shownu – dijo él – Dirijo este Clan y mi comando solo te mantendrá vivo si respondes mis preguntas correctamente.
―Usted no va a matarme – dijo Hui, no sonando tan valiente como hubiera querido. Él parecía más asustado y desesperado que cualquier otra cosa – Usted... intenta cooperar con las autoridades humanas. Todo el mundo lo sabe.

Shownu entrecerró los ojos hacia abajo en Hui, y nunca se sintió tan pequeño en su vida. No era bajo y delgado, era de tamaño medio, pero estos hombres eran todos tan grandes que era difícil para él incluso fingir ser valiente.

―Tienes razón, últimamente vamos por técnicas menos medievales, pero uno de mis hombres, fue secuestrado y presumiblemente muerto hasta hace apenas cinco minutos, que cayó del cielo, y él dijo varias veces que eres un Templario. Supongo que por el resto de lo que estaba tratando de decir que te tomó como un preso cuando escapó.

Hui tragó duro.

―Lo ayudé a escapar.
―¿Qué has dicho? Dilo otra vez – exigió Shownu.

No era un tono que dejara espacio para la discusión, así que Hui repitió.

―Le ayudé a escapar – dijo él – Le di la llave de sus cadenas.
―Sí, claro – dijo el hombre con el pelo punta detrás de él y el apretón se ajustó tanto que Hui estaba perdiendo la sensación en las muñecas. ―Eso son un montón de chorradas. ¿Por qué un Templario liberaría a un dragón?
―Lou – dijo Shownu, y hubo un amago de una advertencia en su voz. Pero no hizo renunciar a Lou.
―No, en serio. ¿Qué razón tendría un Templario para dejar huir a E’dawn?

Shownu estaba mirando de vuelta a Hui, como si de repente estuviera de acuerdo con el hombre y quería saber cómo.

¡Ni de coña! Ni borracho pienso contarles a estos tíos que me acosté con E’dawn y luego en una súbita rebelión, quise liberarlo porque sentía algo por el hombre. No había absolutamente ninguna manera de que cualquiera de los hombres aquí se fuera a creer algo como eso. Por eso no les contó esa historia.

―Quería dejar los a Templarios. No quiero ser uno de ellos. No estaba a gusto de todos modos.
―Oh, pobreeciitooo – dijo uno de los otros hombres, rodando sus ojos.

Hui le gruñó al hombre. No le gustaba cuando las personas le hablaban en ese tono condescendiente como si fuera un niño mimado y caprichoso.

―¡Es verdad! Me quería ir, así que le solté.
―Tienes algunos moretones y rasguños la cara – señaló Shownu – Parece como si hubieras estado en una pelea.

Joder. Me había olvidado de eso. Su pelea con su hermano probablemente parecía más como que había estado en una pelea con E’dawn, y que E’dawn había ganado.

―Uno de los otros Templarios me atacó. Mi hermano. No quería que me fuera. E’dawn me salvó, y decidió llevarme con él.

Hui consiguió mirar al lado, justo a tiempo para ver a otro hombre, Jino, si oyó bien ese nombre, llevar a E’dawn fuera de la sala en una camilla con un montón de otras personas. Debían ser los sanadores del Clan, y Hui estaba empezando a sentirse un poco mejor, al menos en cuanto a lo que le preocupaba.

―¿Vivirá? – preguntó Hui, necesitaba saberlo, asegurarse antes de hacer cualquier otra cosa. Los labios de Shownu se adelgazaron.
―Por ahora no es asunto tuyo. Me estás diciendo una parte de la historia, pero todo lo que oí de boca de E’dawn fue que eres un Templario, y que él te trajo. Por ahora, eso te hace nuestro prisionero hasta que sepamos con certeza qué hacer contigo.

Hui se tensó. Esto no estaba yendo nada bien. No, en lo más mínimo.

―¿Qué quieres decir? ¿Qué vas a hacer conmigo?
―Tenemos una agradable mazmorra abajo donde guardamos a los Templarios como tú – dijo Lou.

El hombre estaba cabreado, y Hui estaba perdiendo la paciencia con él.

―¿Cuál es tu maldito problema? ¡Nunca te he hecho nada!
―Eres un Templario – dijo uno de los hombres, con una voz más tranquila esta vez – Los Templarios mataron a un montón de gente no hace mucho tiempo, algunos de ellos eran nuestros amigos. Los Templarios nos han cazado todo el tiempo. Eso es razón suficiente para que no me gustes, aunque lo que digas sea cierto.
―Yo no estuve aquí durante el ataque. Ellos no me llevan con ellos porque no soy un buen guerrero.

Eso parecía ser lo mejor que se le podía haber ocurrido que decir, porque ahora todos a su alrededor lo miraban con ojos horrorizados, completamente abiertos.

―¿Fue el grupo que nos atacó? – preguntó Shownu – ¿Dónde están ahora? Quiero que me cuentes todo sobre tu grupo de Templarios ahora mismo.

Hui se congeló completamente. Su hermano podría haberlo sólo desterrado de su vida y su madre seguramente hizo lo mismo cuando se enteró de lo que había hecho, pero eso no quería decir que quería regalar su ubicación. Estos dragones podrían decidir salir y atacar y matar a todos antes de decidir dejar saber a la policía lo que había sucedido.

Con toda la lucha que había estado sucediendo entre dragones y Templarios durante años, podría reivindicar que los Templarios lo habían comenzado, que técnicamente era así, y luego reclamar autodefensa. Se saldrán con la suya y no habrá nada que yo pueda hacer para impedirlo. Hui meneó la cabeza.

―No puedo.

Shownu pareció apenas impresionado con esa respuesta. Él cruzó sus grandes brazos, que sólo hicieron sus músculos más peligrosos, como si pudiera partir a Hui por la mitad.

―Dejaste los Templarios, así que ¿por qué te importa si nos dices dónde están o no?
―Mi familia está allí – dijo Hui. Shownu se inclinó hacia delante un poco.
―¿Esperas que cualquiera de nosotros respete algún límite después de que tu grupo específico de Templarios entró en nuestro hogar, atacó y mató a una docena de nuestros dragones y resultaron heridos tres docenas más?

Hui abrió la boca para discutir contra eso, pero luego tuvo que cerrar rápidamente la boca otra vez. Él no podía argumentar en contra de eso. Tenía todo el sentido del mundo. ¿Por qué debería importarles si aún quiero a mi hermano y mi madre, cuando a ellos nos les importan estas personas y los que aman?

―Por favor, yo no estaba aquí cuando sucedió – dijo Hui.

Estaba desesperado y no sabía cuánto tiempo iba a poder aguantar cuando estos hombres comenzaran a torturarlo para obtener información. Ellos tenían toda la razón para hacerlo. Pensaban que Hui era un preso tomado por E’dawn. ¿Por qué deberían creerme? ¿Cómo van a creerse que he ayudado a E’dawn a escapar?

Hui no se lo hubiera creído tampoco. Si un dragón hubiera entrado en territorio Templario con un Templario herido, afirmando haberle ayudado, el dragón habría sido colgado y torturado. Sus escamas habrían sido arrancadas para la venta, y nadie habría ni siquiera pestañeado.

―¿Qué quieres hacer con él, Shownu? – Preguntó Lou.

Shownu suspiró, y sorprendió a Hui cuando volvió a mirar a otro hombre junto a él, alguien con el pelo rojizo corto, que era apenas tan grande como él.

―¿Qué opinas, Wonho?

Hui apenas podía girar su cabeza para mirar al hombre. Él quería seguir mirando hacia abajo a sus pies, porque por lo menos entonces no tendría que mostrar completamente esa expresión aterrorizada que había en su rostro. Pero él no podía evitarlo. Él tuvo que mirar. Wonho se rascaba la mandíbula.

―Opino que deberíamos encadenarlo, pero tratarlo con cuidado. E’dawn estaba definitivamente tratando de decirte algo, todo se aclarará cuando se despierte después de un tiempo con Jino.
―Yo voto por encadenarlo – dijo Lou – Boca abajo, y colgarlo sobre uno de los pozos.

Hui tiró para tratar de escapar cuando oyó eso, pero el dragón detrás de él se rió y lo sujetó con más fuerza.

―Relájate, solo estoy bromeando, no tenemos pozos. Te has ganado una celda de la cárcel.
―En todo caso, no fue gracioso, Lou – dijo Shownu, entrecerrando los ojos.

Hui no estaba seguro de lo que Lou hizo después de eso, pero sentía que el hombre se encogía de hombros. Hui apenas podía centrarse en todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Todo lo que sabía era que estaba siendo llevado lejos, y parecía que estaba a punto de adentrarse en la montaña. Probablemente le iban a llevar tan profundo en la montaña, que dudaba que sería capaz de ver el sol cuando finalmente amaneciera.

Pentagon

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6 Comentarios

  1. Maldigo la puntería de los templarios, y alabo la templanza de E´dawn de volar aun con semejante dolor con el objetivo de salvar a Hui de una muerte segura y si bien ambos pudieron llegar al castillo, creo que los balbuceos de E´dawn fueron mal interpretados, si tan solo Hui supiera que es su pareja… recupérate pronto dragón!!!

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  2. Dios cuando e'dwan sepa que encadenaron a su pareja las cosas no se pondran bien pero espero que se recuperenpronto para que diga que Hui es su pareja.

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  3. Sabía que había sido herido. Ahora todos piensan que hui fue el culpable. Despierta pronto edawn para que puedas sacar a tu pareja

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  4. solo espero que la herida de E´dwan no sea grave y despierte pronto para salvar a hui........todo por culpa de los malvados templarios

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  5. OMG... Y sinos estresamos con las historias que procede??? Solo espero qe el dragon sane rápido para que pueda sacar a hubo rápido de la celda xD

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  6. Pobre Hui, por que E'dawn no repitió mas seguido compañero en lugar de templario... bueno solo espero que despierte pronto y aclare todo esto

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