Dos semanas después de haber sido traído al
castillo, y Hui todavía se preguntaba si él había tomado la decisión correcta.
Siempre tenía esos momentos de duda, siempre que E’dawn no estaba a la vista de
él, cuando no podía ser tranquilizado por una sonrisa del guapo hombre, o un
toque cariñoso en el hombro.
Hui estaba todavía tratando de averiguar cómo
era posible que estuvieran unidos, en una unión que era más fuerte que un
matrimonio, después de sólo estar juntos una vez. Dejó de preguntárselo, sin
embargo. Al menos en voz alta. No tenía sentido traer tantas preguntas cuando
todos a su alrededor parecían tomar como un hecho que los apareamientos eran
posibles, y Hui, a pesar de las muy fuertes quejas de al menos la mitad del
Clan, ahora era un compañero de uno de los guerreros dragón.
Más de una vez Hui había sido acorralado en una
esquina por hombres que eran más grandes y más fuertes que él y le dijeron en
términos nada inciertos que se mantuviera lejos de las crías, las mujeres, y
básicamente de cualquier lugar donde a los dragones les gustaba socializar, que
era la mayoría del castillo. Unas veces E’dawn había intervenido, y cuando lo
hizo, había generalmente un poco de sangre implicada cuando llegó y comenzó a
lanzar sus puños alrededor. Otras veces, Hui no le dijo al hombre nada en
absoluto. Había tratado con grupos de chicos duros antes, para saber que podía
cuidar de sí mismo en al menos un par de cosas, sino él no merecería el poco
respeto que tenía.
Además, Hui quería mostrar a estos hombres que
no tenían por qué temerle, que él no era una amenaza, y no iba a raptar a sus
hijos en medio de la noche y llevarlos lejos con algunos Templarios a algún
secreto lugar donde podían ser torturados y arrancarían sus escamas. No es que
les culpara por pensar esas cosas. Por lo único que Hui estaba agradecido era
que los Templarios no eran lo suficientemente psicóticos para tatuar sus
cuerpos con los símbolos Templarios, al menos no hoy en día. Hace años, era
exactamente lo que hicieron, y algunos de los miembros más antiguos todavía
tenían esas marcas en sus cuerpos. En generaciones recientes, sin embargo, los
líderes Templarios se dieron cuenta de que era una manera demasiado fácil de
revelar sus identidades y misiones espía prácticamente eran imposibles cuando
todos los Grandes dragones solo tuvieron que comprobar sus tatuajes.
Hui nunca quiso tener una marca tan odiosa en
su cuerpo, y eso era lo que él estaba empezando a pensar que era. Sobre todo,
después de conocer a tantos dragones que habían perdido seres queridos en el
ataque que su hermano y su madre habían prácticamente dirigido. Estaba tan
feliz de no haber estado aquí durante ese suceso, ahora más que nunca, pero
todavía había dragones que se preocupaban si él era parte de la incursión o no,
o si él sería capaz de dejar de ser un Templario. Todavía lo vieron como tal, y
nunca iba a ser otra cosa que un Templario ante sus ojos.
Ideas como esas eran difíciles de cambiar
cuando él se negó a dar la ubicación de la iglesia hasta su tercer día en la
montaña, y para el momento que Shownu pidió a la policía comprobarlo, los
Templarios se habían marchado. Habían desaparecido completamente, sin dejar
rastro de ellos. Hui sabía que el Padre tendría una excusa para ellos, pero
realmente no sabía a dónde habían ido. Por esa razón, se sintió culpable cuando
oyó que el hombre fue esposado para ser interrogado.
―No importa a cuantos seres humanos hambrientos
alimentara – le había dicho Shownu, dando vueltas alrededor de su oficina y
claramente agitado por haber perdido su ventaja – El hombre no es inocente. Él
estaba dando cobijo a asesinos, dejando que los Templarios permanecieran en su
propiedad. No es el trabajo de un hombre inocente.
E’dawn estaba allí, y él tenía su mano en el
hombro de Hui, ofreciendo el apoyo emocional que Hui había necesitado
desesperadamente en ese momento.
―No hay necesidad de pelearse por eso ahora –
declaró E’dawn – Habrían desaparecido, aunque Hui nos hubiera dicho dónde
estaban el primer día. Sabían que era un traidor a su causa, y ni de coña se
habrían quedado allí tocándose los huevos esperando a que enviaras a la policía
tras ellos.
Cada día que pasaba, y cada palabra que salía
de la boca de E’dawn, recordaba a Hui por qué él se estaba enamorando del
hombre. Shownu había detenido su paso y miró hacia abajo en Hui, que estaba
sentado en una de las sillas más pequeñas en la oficina, y pequeñas llamas de
fuego estallaron realmente de la nariz del hombre. Estaba claramente todavía
cabreado y luchaba para conseguir tener más paciencia.
―Muy bien, tienes razón, pero eso no quiere
decir que me tenga que gustar.
Shownu le toleraba porque Hui ahora estaba
acoplado a uno de sus mejores soldados, pero el resto del Clan, los civiles que
perdieron a miembros de su familia, sentían como que no tenían que tolerar el
mal comportamiento de Hui, y fue por eso que se puso de pie en más de una
ocasión, cuando le gritaron e intimidaron por lo que había hecho. No le
importaba. En algún nivel él imaginaba que lo merecía y quería hacer la paz
para estas personas. Él quería probarse a sí mismo, pero no quería servir las
cabezas de su madre y su hermano en un plato para hacerlo.
No fue hasta que se dio cuenta de que Shownu
era serio sobre el uso de la policía que él se sintió como un completo idiota por
no hablar. Shownu no iba a matar a nadie, y él no tenía ninguna intención de
hacerlo, a pesar de toda la venganza que quería el resto de su Clan. Sus planes
eran llevar a los Templarios a la cárcel, al igual que al padre probablemente.
Nadie habría muerto, y Hui destruyó la posibilidad de que estas personas
tuvieran justicia. Podía soportar unos pocos gritos y acusaciones al respecto.
Hui suspiró pesadamente cuando él y E’dawn
volvieron a su habitación desde el comedor. Mucha gente todavía ponía mala cara
en presencia de Hui, pero por suerte, hubo algunos que intentaron entablar
conversaciones corteses con él. Incluso si esas conversaciones eran un poco
torpes de vez en cuando. Principalmente los otros guerreros dragón y sus
compañeros eran los más acogedores. El sanador también era un buen hombre que
le sonrió y estrechó la mano de Hui, aunque su compañero, un gran chico con una
mirada dura, parecía sospechar bastante de Hui aún. Era como si el hombre medio
esperara que Hui fuera a saltar sobre las mesas y estrangulara al doctor.
Se recordó a sí mismo que todavía estaba dando
pasos de plomo, así que era comprensible que mucha gente todavía desconfiara.
Se dio cuenta de que había muchos lobos en este Clan. Al parecer, el chico
grande que estaba acoplado al sanador era un Alfa. Que era casi tan impactante
como cuando él se había enterado de que muchos de los guerreros dragón eran
gays o bisexuales. ¿O tal vez ni si
quiera es importante para ellos?
Todavía era tan nuevo estar en este Clan que no
quería parecer grosero, así que él mantuvo su boca cerrada en su mayor parte, y
cuando salió y caminaba alrededor del castillo con E’dawn, sólo observó la
dinámica de las personas a su alrededor. Después de veinte años de estar tan
aterrado por salir del armario y contarles a su madre y su hermano quién era él
realmente, y lo que quería hacer con su vida, entró aquí y descubrió que todo
el mundo no está sólo bien con su sexualidad. Fue algo tan alucinante, que Hui
todavía apenas podría creerlo.
Nadie ni siquiera pestañeó o puso mala cara
cuando Shownu y su compañero, Kihyun, se cogieron de la mano o le robó un beso
rápido. ¡Demonios, incluso tienen un
bebé! En un principio, Hui había asumido que era adoptado, pero luego
recordó que los dragones podían impregnar a otros dragones masculinos. Aún más
impactante fue cuando se enteró de que Kihyun no era un dragón o incluso un
mestizo. El hombre era un hombre lobo, y todavía había podido concebir.
Una vez más, esto era un tema sobre el que no
pidió detalles. Era todavía demasiado nuevo para el grupo, y no era asunto
suyo. Aquí la gente odiaba a Hui porque era un ex Templario, no debido a su
sexualidad. Lo cual no era totalmente un problema, y tal vez esa era la razón
por la que no le importó mucho si la gente lo confrontó por haber sido un
Templario en las salas. Fue un buen cambio de lo que él suponía siempre que
recibiría. Demonios, incluso cuando Hui descubrió que E’dawn era el tipo de
hombre que le gustaba usar delineador negro, él había asumido que tendría algunas
cejas levantadas, pero le quedaba muy sexy, por lo que sólo le animó a
utilizarlo más cuando E’dawn le había preguntado si le gustaba. Nadie dijo una
palabra, nadie le juzgó. Era tan maravillosamente aburrido aquí cuando vio cómo
a la gente no le importaba como se vestían, o cuáles eran sus preferencias
sexuales.
Lo único que realmente, realmente sorprendió,
fue cuando se dio cuenta de que Wonho y Changkyun estaban también acoplados a
un hombre llamado Hyungwon. Eran un trío. Juntos como amantes. No lo sabía y no
lo hubiera sabido si E’dawn no se lo hubiera explicado. Él se había
groseramente quedado mirando fijamente a los tres hombres en el comedor por lo
que tuvo que ser un minuto con la boca completamente abierta. Por suerte, ellos
no parecían darse cuenta, y E’dawn sacudió su hombro, consiguiendo su atención
antes de que él pudiera quedarse más pasmado de lo que ya estaba.
Pasó el resto del desayuno robando miradas a
los tres hombres, y habría asumido que E’dawn le estaba tomando el pelo o algo así,
porque aparte de eso Hyungwon estaba sentado a la izquierda de Wonho, y Changkyun
estaba a la derecha, nada que sugería que los tres hombres estaban en una
relación. Demonios, Changkyun parecía ser el foco de la mayoría de la atención
mientras comían. El hombre estaba charlando amablemente, sonriendo y haciendo
bromas para los guerreros dragón. Hui estaba bastante seguro de que Wonho
incluso tenía cogida la mano de Changkyun debajo de la mesa.
No fue hasta que Wonho y Hyungwon terminaron
sus comidas y se pusieron de pie que Hui fue capaz de ver la prueba de la
relación. Wonho y Hyungwon se inclinaron, compartieron un beso breve, y luego Hyungwon
se apartó e hizo lo mismo con Changkyun antes de marcharse de la mesa con
algunos de los otros guerreros. Marchándose para comenzar un cambio de turno. E’dawn
sólo se rió entre dientes cuando Hui parpadeó ante la escena delante de él.
―Todavía están pensando en su relación y
tratando de ser educados sobre el hecho de que los tres están juntos, pero
saben que no les importa al resto de los guerreros. Trata de no mirarles tan
descaradamente la próxima vez que les veas – le advirtió E’dawn. Hui sólo podía
asentir, y luego miró rápidamente a su propio compañero.
―No pienso compartirte con nadie, jamás – dijo,
y él era total y absolutamente sincero.
Él era un chico de un solo hombre. Sólo porque
era gay no significaba que tuviera planes para entrar en una relación con
alguien, y quería lo mismo para E’dawn. E’dawn sólo se reía de él y entonces se
inclinó para besarlo antes de dar su promesa de que él no tenía ninguna
intención de compartir a Hui.
―Aprenderás que yo soy codicioso también. Nunca
quiero compartir las cosas que más me gustan.
Hui se ruborizó el resto del desayuno por ese
comentario.
Él se dejó caer en su cama, cansado, a pesar de
que el día era todavía temprano. Se sentía como si no consiguiera despertar
todavía, y E’dawn se acercó a él y pasó sus dedos a través del pelo de Hui, no
haciendo ningún comentario sobre su pereza evidente.
―¿Quieres echarte una siesta? – preguntó.
Hui agarró la muñeca del hombre, y cuando él
tiró hacia abajo, E’dawn rápidamente tomó la pista y fue con él, acostado junto
a él. Un ceño preocupado empañaba la frente perfecta de E’dawn, y el hombre
tocó la palma de su mano a la frente de Hui, comprobando su temperatura.
―¿Te sientes bien? ¿Es por tu hermano?
E’dawn había sido cuidadoso con este tema desde
que Hui había venido a vivir a la montaña con él. Era seguro decir que el
hombre había visto suficiente interacción entre los dos para saber que su
relación no era buena, y había sido cuidadoso con las cosas que había dicho
sobre el hombre y las preguntas que le había hecho, desde que había traído a Hui
aquí. Bien, entonces había llegado a la atención de Hui que, al menos según los
Templarios, era considerado como la peor clase de traidor. Después de que la
policía había recogido unos cuantos Templarios más para ser interrogados, había
conseguido que Hui en realidad tuviera una orden de ejecución sobre su cabeza,
y su hermano era el que la había emitido.
―Es un poco de eso – admitió Hui – Pero... Creo
que es por todo. A veces siento que me estoy acostumbrando a este lugar, y
otras veces todavía es demasiado abrumador. No sé qué hacer.
E’dawn cambió para estar más cerca, para que Hui
pudiera sentir el calor del cuerpo del hombre junto a él.
―Todo el mundo se acostumbrará a ti pronto y ya
no tendrás que llevarme pegado a ti como una lapa todo el tiempo.
Hui sonreía.
―Me gusta tu compañía, no te preocupes. No es
un problema para mí.
Y era la verdad. Hui disfrutaba de tener a su
compañero de alrededor. Le gustaba aprender todas las cosas positivas acerca de
la cultura de los dragones que nunca le enseñaron los Templarios, o incluso
hablarlo en una conversación. Se trataba de los viejos tiempos, acerca de cómo
los dragones habían cambiado la cara del país, cómo en la antigüedad eran
ladrones que secuestraban princesas y todo tipo de otras cosas que ahora
rayaban en la ficción.
―Creo que sólo necesito un poco más de
tiempo... No sé, pensar en las cosas que hice.
―Te lo dije, nunca hiciste nada malo – dijo E’dawn
rápidamente.
―Y sé que lo crees, pero creo que ha pasado
bastante tiempo que está claro que no. Tengo que compensar las cosas que hice.
Sé que piensas que no hay nada que tenga que hacer, y te amo por ello, pero
esto es algo que necesito hacer. Quiero ayudar a este Clan. Incluso si eso
significa hablar con Shownu y contarle todo lo que sé sobre cómo trabajan y
piensan los Templarios, eso haré. Sé que él ya tiene otros expertos, pero quizá
le ayudaría alguien que pasó por el entrenamiento, que solía ser un Templario.
Necesito hacer algo para ayudar.
Hui miró a su compañero y esperó una respuesta.
E’dawn sonrió tan ampliamente que Hui hubiera asumido que el hombre solo había
escuchado lo mejor de la historia. Hui asumió que estaba simplemente feliz al
saber que Hui quería ayudar, pero entonces la sonrisa no desapareció, y él
estaba empezando a sospechar.
―¿Qué pasa? – preguntó.
―Ni siquiera sabes lo que has dicho – dijo E’dawn,
sonriendo todavía con esa estúpida sonrisa, y entonces él incluso sacudió la
cabeza, como si pensara que Hui estaba siendo adorable.
―¿Qué he dicho?
―Has dicho que me amas – dijo E’dawn, y se
inclinó un poco más. Hui se inclinó hacia atrás.
―¿Lo he dicho? No recuerdo haber dicho eso.
―Sí, lo has dicho – dijo E’dawn y él se acercó
más y más, hasta que Hui fue empujado sobre su espalda, y E’dawn estaba
subiendo encima de él, entre sus caderas y mirándole con esa sonrisa
depredadora que tanto le excitaba en su rostro.
Hui sabía de lo que esto se trataba. Le había
dado a E’dawn una pizca de lo que él había estado queriendo escuchar durante
mucho tiempo, y ahora que estaba a su alcance, el hombre no iba a ser negado.
―Vamos, dilo otra vez. Sé que quieres.
La broma de E’dawn realmente estaba haciendo un
buen trabajo haciendo olvidar a Hui lo que lo había estado molestando. Esta fue
la razón por la que había empezado a amar al hombre. Era su personalidad. Era
digno de ser amado. Hui estaba todavía luchando contra la idea de que había
sido acoplado al instante al hombre, pero ahora que él se había permitido a sí
mismo amarle, estaba mucho más cómodo con la palabra compañero. Era más fácil
aceptar que lo amaba, pero a él todavía le gustaba provocar a E’dawn de vez en cuando.
Ahora probablemente no era el momento adecuado.
Hui estaba bastante seguro de que él había admitido que había amado al hombre
un par de veces ya. Al parecer no.
―Te amo – dijo Hui, y dejó que sus manos
acariciaran los fuertes brazos de E’dawn. El pantalón de algodón estaba
apretado en las piernas del hombre debido a la posición en que estaba. Los ojos
de E’dawn estaban completamente abiertos.
―Tú...
Fue como si él no pudiera terminar. Hui se
sentía mal por hacerle esperar tanto tiempo.
―Había pensado que lo sabías – dijo Hui –
Quiero decir, siempre dices que somos compañeros, así que pensé que era obvio.
E’dawn meneó la cabeza, pero al menos con una
feliz sonrisa en su sitio, y ahora, Hui se sintió mejor cuando el hombre más
grande se inclinó hacia abajo y presionó sus bocas en un beso dulce y sensual.
La punta de la lengua de E’dawn lamió en la costura de los labios de Hui, justo
antes de que él se deslizara dentro. Sabía al zumo de fruta que había tomado en
el desayuno, y ese sabor en la lengua del otro hombre fue el mejor sabor en
toda la tierra. Ni siquiera Gordon Ramsey podría hacer algo mejor en cualquier
cocina del mundo.
El beso terminó mucho antes de que lo debería
haber sido, y Hui estaba sin aliento cuando el Guerrero terminó con él. Un poco
mareado. Y completamente excitado. Y E’dawn todavía tenía esa maldita sonrisa
en su rostro. Él no se veía tanto como un guerrero en ese momento. Parecía más
como un niño que acababa de recibir el mejor regalo de cumpleaños y regalos de
Navidad de su vida. El mismo día.
―Sabía que me amabas. Era tan adorable que era
solo cuestión de tiempo antes de que lo admitieras.
Hui sonrió para el hombre aturdido, pero
entonces él frunció el ceño.
―¿Te ha temblado la voz? – preguntó.
―No, en absoluto – dijo E’dawn, y trató de
ocultar el hecho de que estaba restregándose los ojos pretendiendo que se
estaba rascando la frente.
Luego sonrió a Hui otra vez. Parecía que ese
gesto iba a estar pegado en el rostro del hombre, porque no parece que se iba a
ninguna parte, hasta que E’dawn cambió de posición su cuerpo y se movió hacia
abajo de su cuerpo.
―¿Qué estás haciendo? – preguntó Hui, y se
apoyó sobre sus codos.
Pero entonces, E’dawn estaba trabajando en el
cinturón de Hui, tirando para abrirlo antes de que sus dedos fueran al botón y
la cremallera de los pantalones vaqueros de Hui. Él tenía su respuesta para
entonces.
―Quiero que te sientas bien. Como tú me hiciste
sentir a mí – dijo E’dawn.
Hui estaba ayudando a que el hombre pudiera
sacarlo de sus pantalones al final, permitiendo que su polla saltara libre,
medio duro y más que un poco ansioso para ese momento. Cuando la palma
caliente, ligeramente áspera de E’dawn se envolvió alrededor del eje, su polla
se hinchó totalmente con el choque de placer, y dejó caer su cabeza hacia atrás
sobre las sábanas detrás de él.
―E-eso es agradable – dijo, y cuando abrió su
boca en un gemido largo, suspirando, convirtiéndose en un grito de éxtasis puro
aturdido cuando la boca caliente de E’dawn lo envolvió completamente.
Todas las sensaciones que Hui había llegado a
asociar con una mamada, caliente y apretado, y sin embargo aterciopelado y
suave al mismo tiempo, lo golpeó de pronto. Él jadeó buscando aire que
absolutamente no podía coger mientras E’dawn trabajaba en él, y cuando Hui intentó
mirar hacia abajo y ver lo que estaba pasando, solo lo hizo todo mucho peor.
Llegó casi solo por ver ese cabello dorado flotando hacia arriba y hacia abajo
alrededor de su polla palpitante. Hui tuvo que apartar la mirada, y luego él
puso sus manos en su propio pelo, aferrándolo firmemente para utilizar el dolor
como una especie de ancla. Cualquier cosa que le impidiera correrse demasiado
pronto.
Demasiado tarde. Por supuesto, él debería haber
sabido mejor y cuando llegó al final, Hui opuso una ligera pelea, pero eso fue
todo. No tenía nada más para dar, y un orgasmo no era algo que estaba destinado
a ser negado por mucho tiempo de todos modos. Él mismo se derramó profundamente
en la boca de E’dawn, y el experto oh-tan-increíble que era E’dawn, tragándose
cada gota sin esfuerzo, como si no le costara nada, y luego continuó
disfrutando. El hombre realmente estaba ordeñando cada gota de semen, hasta que
la succión se volvió ligeramente incómoda más que placentera.
E’dawn siempre sabía cuándo parar. Nunca se
limitó a seguir sin una buena razón, y cuando terminó y subió por el cuerpo de Hui
para darle un beso dulce y profundo, Hui le dio la bienvenida, degustándose a
sí mismo y a zumo de fruta en la lengua de su amante. Iba a dejar que este
hombre hiciera lo que le diera la realísima gana.
E’dawn gimió un poco antes de apartarse, y fue
cuando Hui notó que la polla de su compañero estaba dura bajo sus pantalones.
No le importaba él mismo, solo la mirada en su rostro y el brillo en los ojos
del dragón, que acababan de cambiar.
―Voy a darte diez minutos para recuperarte, y
luego voy a darte vuelta y te mostraré lo mucho que te amo. ¿Suena como un
plan?
Hui se estremeció y él asintió con la cabeza.
―Sí, sólo bésame otra vez. Sabes delicioso.
Pentagon
Continuará...

3 Comentarios
Aww al fin las cosas van encajando poco a poco. Todo es cuestión de tiempo para que mejore su situación y el tema de haber sido templario.
ResponderBorrarA pesar de ser pareja de E´dawn y contar con su amor incondicional, hay un buen grupo de dragones que ven aún a Hui como un enemigo encubierto, y si decir todo lo que sabe con respecto a los templarios es una forma de ganar su confianza, pues que así sea… tiempo al tiempo.
ResponderBorrarOmg... Por fin esta pareja puede ser un poco mas feliz... Solo espero que el resto del clan lo acepte tal cual. Ya no es templario!!! Ahora forma parte del clan!!
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