La Familia T35... Capitulo 06

 Jonghyun miró alrededor de la habitación. Parecía que Yeon Soo tenía a todos sus secuaces reunidos alrededor de él como si fuera su corte.

Bufón de la corte sería más apropiado.

Sí, el hijo de puta debe saber que la nueva manada de Jonghyun, no iba a tolerar esta mierda. Por lo menos Jonghyun esperaba que su nueva manada no fuera a consentir esto.

¿Sabían siquiera dónde estaba Jonghyun? Infierno, él estaba jodido. Jonghyun nunca hablaba de su vida antes de entrar en la manada de Eric. Era triste en el mejor de los casos, algo que no le importaba recordar. Él rezó para que a Minhyun le preocupara lo suficiente para venir tras él.

Después de todo, su pareja le arrojó al borde de la basura el día de ayer.

Jonghyun apoyó la barbilla sobre los puños mientras observaba a Yeon Soo pavoneándose por la sala, diciéndole a todo el mundo que su pareja estaba de vuelta y que iba a reclamar a Jonghyun esta noche, delante de todos, así sería oficial.

Jonghyun se estremeció de repulsión.

No había manera de que fuera a permitir que Yeon Soo le reclamara. La idea le ponía enfermo. ¿Cómo había pensado alguna vez que Yeon Soo era un hombre bien parecido? Jonghyun debía haber estado desesperado en ese momento. Habían tenido relaciones sexuales un par de veces, pero no fue nada del otro mundo.

Él se sintió avergonzado de admitirlo ahora.

Eso fue atrás, en los días en que Jonghyun era lo suficientemente estúpido como para pensar que podía cambiar el mundo con sus poderes de Omega. Ahora sólo deseaba poder cambiar su propia vida.

Los ojos de Jonghyun se redujeron sobre Yeon Soo. El hijo de puta estaba bebiendo vino, como si todo estuviera bien en el mundo. Jonghyun admitía a sí mismo que el lobo era un arrogante imbécil. Sin embargo ¿anunciar que iba a ser reclamado delante de toda la sala? ¿Estaba el tipo loco?

—No mires asustado, mi mascota. Lo haré fácil contigo. —Yeon Soo le guiñó el ojo, la fría y calculadora mirada evidente en sus ojos mientras miraba a Jonghyun arriba y abajo como si fuera un pedazo de carne para ser inspeccionado.

Jonghyun quería vomitar. Estaba aterrado de que no sería rescatado a tiempo y que en realidad Yeon Soo le obligaría a tener relaciones sexuales. Se vería obligado, porque no había manera de que Jonghyun fuera a hacer voluntariamente nada con ese hombre nunca más.


—No tengo miedo. Estoy tratando de no vomitar pensando en ello, —dijo Jonghyun sarcásticamente. Gritó cuando Yeon Soo le cruzó la cara con la mano.
—¿Por qué siempre tienes que pelear conmigo? ¿Por qué no puedes ser un buen pequeño Omega y hacer lo que te digo? Te voy a mostrar quién es el Alfa aquí, —Yeon Soo se burló de él.
—Ese no serías tú, beta, —Jonghyun disparó de nuevo.

Él recibió otra bofetada en la cara, esta vez más fuerte. El anillo de Yeon Soo cortó la cara a Jonghyun del golpe. Podía sentir el chorro caliente de sangre corriendo por su sien mientras Yeon Soo lo miraba.

No le importaba si Yeon Soo le golpeaba o hacía algo a su vida. Estaba harto de ver a ese bastardo engreído pavonearse delante de todos, como si fuera verdaderamente el Alfa.

—Esta es la forma de tratar a un perro poco dispuesto, —anunció Yeon Soo a la sala, mientras agarraba a Jonghyun, tirando de él desde su asiento y sacudiéndolo en el suelo. Jonghyun golpeó el duro azulejo, pero se quedó abajo.

¿Cuál sería el propósito de resistirse? ¿Hacer que Yeon Soo lo derribara una vez más?

Gruñó cuando el pie de Yeon Soo empujó en su espalda, haciéndole quedarse ahí. Lástima que su don de curación no funcionara en este hijo de puta. La persona tenía que desear la curación a fin de que funcionara.

Yeon Soo era la encarnación del demonio. Pensaba demasiado de sí mismo para creer que necesitaba ser curado.

Minhyun era diferente. Podía ver la humanidad y la voluntad de querer curarse en los ojos de su pareja cada vez que miraba a Minhyun. Jonghyun quería llorar al pensar en su pareja. Quería llorar al pensar en Hyunbin también. Los dos hombres eran personas con las que Jonghyun se podía ver pasar el resto de su vida. Le consumía que Minhyun tuviera un pasado tan horrible que impedía que los tres fueran verdaderamente felices. Rezaba para que Minhyun no hubiera querido decir lo que dijo sobre no quererle. No serviría de nada a Jonghyun alejarse de Yeon Soo, si ese fuera el caso.

¿Adónde volvería? Sí, tenía a Hyunbin, y Jonghyun podía sentir los sentimientos desarrollándose por el médico. En sólo ese lapso de tan corto tiempo, Jonghyun fue cayendo por el león de ojos grises. Pero él siempre se sentiría como si la mitad de él hubiera desaparecido si no podía tener a su otra pareja.

—Creo que he esperado bastante tiempo. —Yeon Soo le sonrió, una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Creo que voy a reclamarte ahora.
—Joder que no lo harás, —dijo Jonghyun mientras luchaba por conseguir quitar el pie de Yeon Soo de él.
—¿Todavía luchas contra mí? —Preguntó Yeon Soo mientras recogía a Jonghyun por la parte delantera de la camisa y lo arrojó por la habitación.

Jonghyun golpeó el suelo y se deslizó hasta detenerse. Él parpadeó un par de veces para despejar la cabeza y entonces cambió. Puede que no fuera tan grande como el resto de ellos, pero no iba ser derrotado sin una lucha. Omega o no, Jonghyun estaba dispuesto a dejar a un lado su naturaleza sumisa y pasar a Yeon Soo por sus bolas.

Yeon Soo se echó a reír, al igual que el resto de los shifters en la sala.

—El pequeño perrito está loco. ¿Se supone que voy a tener miedo de ti, Jonghyunenne? —Yeon Soo se burló la última parte, con los ojos reduciéndose a medida que irrumpía a través de la sala.

Jonghyun abría sus mandíbulas mientras retrocedía, su flanco golpeando la pared. Yeon Soo se acercó a agarrarle, pero Jonghyun no iba a permitir eso. Mordió a Yeon Soo en su brazo tan fuerte como pudo y mantuvo su vida en ello.

Yeon Soo aulló, sacando el brazo de su lado. Jonghyun de nuevo voló por la habitación, golpeando la pared del fondo. Estaba aturdido ahora, con la cabeza golpeando la esquina de la mesa al caer al suelo. Intentó levantarse, pero se tambaleó en su lugar y luego cayó al suelo.

A medida que su visión comenzó a desvanecerse, Jonghyun rezó para que alguien viniera a rescatarlo. Si no, su destino estaba a punto de ser sellado.

No había forma de que Yeon Soo alguna vez le permitiera dejarle ir.

*****

Hyunbin caminaba por un lado de la casa, sus pasos mesurados y lentos, sus patas presionando en la tierra seca mientras inhalaba todos los olores a su alrededor.

Él no hizo ningún sonido cuando vio a dos shifters custodiando la puerta de atrás. Sabía que Minhyun había querido que se quedara atrás, pero Hyunbin no hizo caso de eso. Jonghyun era su pareja también, y él estaría condenado si solo se sentara cruzado de brazos mientras Jonghyun lo necesitaba.

Miró sobre su hombro para ver a Minhyun venir detrás de él. Con el sigilo y la gracia de un animal, los dos se acercaron más a la puerta de atrás sin hacer el más mínimo ruido.

Juntos redujeron a los dos guardianes en cuestión de segundos. Hyunbin se alegró de que atraparan a los dos lobos con la guardia baja. Su derrota fue tranquila y rápida. Quería darle a Minhyun un “choca esos cinco” por el trabajo en equipo que realizaron juntos.

Hyunbin dejó pasar el tiempo suficiente para abrir la puerta de atrás.

Minhyun gruñó. Hyunbin rodó los ojos por la desaprobación de su pareja. Él era un shifter. Los shifters estaban acostumbrados a verse desnudos unos a otros.

Al parecer, a Minhyun no le preocupaba ese hecho.

A Hyunbin le hizo sentirse orgulloso de que Minhyun se preocupara lo suficiente para causar un alboroto, pero eran los nervios sacudiéndose también. Era un león por el amor de Dios. Él era el que debería proteger a Minhyun y a Jonghyun.

Minhyun empujó al frente, junto con otros dos lobos. Hyunbin sacudió la cabeza mientras cambiaba de nuevo a su forma de león y entró en el interior de la casa. Él era más grande que los lobos, sin embargo, actuaba como si él fuera el más pequeño, necesitando protección. Eso era algo sobre lo que Minhyun y él iban a tener una charla.

Hyunbin se detuvo al oír voces procedentes de otra habitación. Trató de escuchar con atención y averiguar cuántos hombres había allí, pero no pudo descifrar la cantidad. Minhyun le volvió a mirar y le dio un bajo gruñido.

Él creía que no. No había manera de que Hyunbin fuera a quedarse. Él negó con la cabeza y empujó delante de ellos, entrando en la sala y dando un fuerte rugido, dejando a todo el mundo asombrado en el silencio. Hyunbin escaneó la habitación y vio a Jonghyun tumbado arrugado en el suelo. Rugió más fuerte mientras corría por la habitación, empujando su hocico en Jonghyun, tratando de despertarle.

El olor de la sangre llenó sus fosas nasales cuando rugió una vez más, queriendo matar a cada persona en la sala, pero su primera prioridad era conseguir poner a salvo a Jonghyun y examinarlo.

Hyunbin cambió, al oír los combates que tenían lugar detrás de él. Desconectó mientras levantaba en sus brazos a Jonghyun, el alivio inundándole, cuando vio moverse el pecho de su pareja. Jonghyun estaba respirando.

Necesitaba dar atención médica a su pareja, pero necesitaba salir de aquí primero.

Hyunbin se dirigió hacia la puerta de atrás, llevando el cuerpo débil de Jonghyun en sus brazos. Esperaba que hasta el último de los hijos de puta que habían hecho daño a su pareja más pequeña tuvieran lo que se merecían.

Tumbó a Jonghyun en el césped de nuevo mientras hacía una evaluación rápida. Hyunbin quería volver a entrar y dar una seria patada en el culo en cuando vio los moretones en la cara de Jonghyun. Miró el resto del cuerpo de su pareja y vio un moretón en su cadera también. ¿Sólo, qué tuvo que soportar Jonghyun?

—Mi héroe. —Susurró Jonghyun cuando sus párpados se abrieron, una pequeña sonrisa en su rostro—. Me salvaste.

Hyunbin soltó un bufido.

—Me alegra ver que te sientes mejor.
—Mejor ahora que estás aquí.

Hyunbin se preguntaba si a Jonghyun le habían golpeado la cabeza más de lo que pensaba. Nunca había visto a Jonghyun actuar de esta manera antes. Le gustaba el carácter juguetón. A pesar de la situación, Hyunbin sonrió.

—¿Qué más te duele?
—Mi polla. ¿Puedes echar un vistazo a eso?

Hyunbin frunció el ceño mientras miraba el cuerpo de su pareja. Una sonrisa dividió su rostro al notar el bulto en la parte delantera de los pantalones de Jonghyun.

—Podría tener que examinar eso.
—Por favor hazlo, —dijo Jonghyun y luego le puso ojitos, al igual que Hyunbin—. Es doloroso.

Hyunbin gimió. Dejó que la parte posterior de sus nudillos se deslizaran en la excitación de Jonghyun, deseando que realmente pudiera cuidar de ello. Si los lobos no se encontraran dentro en una batalla mortal, él se llevaría a Jonghyun a la camioneta de Minhyun y mostraría a Jonghyun qué hábil amante realmente era.

Su cabeza explotó cuando oyó que alguien se acercaba. Hyunbin divisó a Minhyun en camino hacia ellos. Minhyun se dejó caer sobre el césped junto a Jonghyun, pero tuvo cuidado de no tocarlo mientras sus ojos miraban la cara de Jonghyun y luego su cuerpo.

—¿Cómo de malherido está?
—Herida en la cabeza, —respondió Hyunbin—. Tienden a sangrar como el demonio, pero va a estar bien.

Minhyun asintió con la cabeza, los ojos fijos en la erección escondida de Jonghyun. Se lamió los labios mientras sus ojos chocaron con Hyunbin.

—Yeon Soo se escapó. Tenemos que conseguir...

Hyunbin se levantó y gruñó, cambiando cuando un gran lobo se abalanzó sobre ellos. El lobo lo derribó, enviando a Hyunbin a toda velocidad fuera de control. Se estrelló contra Minhyun que cayó... y se estrelló encima de Jonghyun.

Hyunbin rugió mientras incrustaba sus caninos en el cuello del lobo. Él movía la cabeza hacia atrás y adelante violentamente hasta que el lobo se quedó flácido en su boca. Hyunbin colocó al vil hombre abajo y luego dio la vuelta.

Minhyun yacía tumbado sobre el cuerpo de Jonghyun. Sus ojos se abrieron con el miedo cuando él mismo se apartó.

—¡No!

Jonghyun trató de llegar a Minhyun, pero como un cangrejo que se arrastraba hacia atrás, sus ojos recorrieron con la mirada el patio trasero.

—Dios, no, —ahogó un susurro, cuando se dio la vuelta y empujó desde el suelo.
—Minhyun, no puedes estar solo. Tengo que ayudarte, —gritó Jonghyun.

Minhyun sacudió la cabeza.

—No me toques. No tendrás que sufrir también.

Hyunbin corrió hacia Minhyun, pero su pareja era más rápido cuando cambió en su forma de lobo y salió disparado más allá de la línea de árboles. Hyunbin rugió cuando vio al lobo más pequeño correr junto a él. Jonghyun debe haber cambiado también y ahora estaba metido en perseguir a Minhyun.

Hyunbin no tenía más remedio que cambiar y perseguir a los dos. Si estaban preparados para esto o no, la curación de Minhyun estaba a punto de comenzar.

*****

Minhyun corrió tan rápido como pudo. Trató desesperadamente de escapar de los demonios que él sabía que estaban presionándole. Sus pulmones estaban quemando mientras sus patas excavaban en la tierra.

Estaba huyendo de su pasado tan rápido como podía.

Pero parecía que no importaba lo rápido que corriera, no iba a ser suficiente. Minhyun tragaba las millas mientras sus pulmones comenzaban a arder, junto con sus músculos.

No podía frenar.

No podía parar.

El miedo se apoderó de él, como garras afiladas mientras corría lejos de Jonghyun. Minhyun no iba a permitir que su pareja sufriera junto con él. No lo permitiría. El hombre era demasiado pequeño y demasiado frágil para soportar lo que él sabía que se avecinaba.

Y Minhyun sabía lo que venía. Él puso una ráfaga de velocidad. No sólo eran sus parejas los que le perseguían, sino su pasado estaba a la caza rápido, implacable, cuando le alcanzó.

Minhyun tropezó cuando Park Joon Hyun apareció justo delante de él. Tragó duro al darse cuenta de que su pasado lo había finalmente atrapado. No había que correr más.

«Minhyun yacía tendido en el suelo, desnudo y como paralizado. Podía ver a tres de los seguidores de Park Joon Hyun sujetando a Yixuan mientras el lobo aullaba y luchaba, tratando desesperadamente de liberarse. El pesar y la rabia llenaban sus ojos cuando miraba a los ojos de Minhyun, pero no sirvió de nada su lucha o su pesar.

Park Joon Hyun había infligido cruelmente su castigo.

—Esto es lo que pasa cuando me desobedeces, Yixuan, —dijo Park Joon Hyun cuando enderezó sus pantalones—. Mis soldados continuamente luchan contra su entrenamiento. Como puedes ver, no sirve de nada. Ganaré. Yo siempre gano. Lo único que has logrado es otro castigo para Minhyun. —Park Joon Hyun miró hacia Minhyun, una sonrisa satisfecha en su rostro—Da las gracias a Yixuan, Minhyun. —Su risa hizo eco en la sala, sonando más maniaco que nada cuando salió de la habitación, sus seguidores, liberando a Yixuan mientras iban detrás del Alfa.

Yixuan se apresuró a Minhyun, recogiéndole del suelo y levantándole en sus brazos.

—Lo siento mucho Minhyun.

Minhyun apartó la cabeza a un lado, la vergüenza llenándole mientras Yixuan llevaba su cuerpo entumecido a su dormitorio. El lobo preparó un baño caliente para Minhyun y luego lo bajó suavemente en él. Minhyun se había callado, apagado sus emociones así no gritaría, hasta que ya no tuviera aliento en sus pulmones. Él gimió cuando Yixuan bañó su cuerpo magullado y ensangrentado.

Él pudo haber encerrado sus emociones, pero su cuerpo gritaba cuando Yixuan dejó que la toalla rozara su cuerpo. Park Joon Hyun había utilizado la fuerza bruta, rompiendo algunos huesos, mientras castigaba a Minhyun por los crímenes de Yixuan.

—Podríamos salir, Minhyun. Llegar lo más lejos de aquí como fuera posible, — dijo Yixuan cuando la toalla lentamente se abrió paso por encima de su piel enrojecida. Minhyun sabía que ninguno de los soldados se marcharía si uno se quedaba atrás.

Minhyun había hecho su protesta conocida. No iba a dejar a la gente del pueblo sola para lidiar con la ira de Park Joon Hyun. Demasiados ya habían muerto a manos del sádico hijo de puta. Tenía que salvar a tantos como pudiera, incluso si eso significaba su propia tortura, su propia cordura.

—Por favor, Minhyun, —exclamó Yixuan mientras pasaba la mano por el pelo de Minhyun—. De todas las personas, tú no deberías estar aquí. Park Joon Hyun no se detendrá hasta que te haya matado.

Una lágrima se deslizó del ojo de Minhyun mientras miraba a la pared del fondo. Se hundió más en su caparazón, negándose a permitir que más lágrimas cayeran. Él no iba a abandonar a la manada que necesitaba su protección frente a las más viles criaturas que caminaban por el planeta»

*****

Jonghyun se aferró a Minhyun mientras yacía allí inerte. El miedo se apoderó de su cuerpo mientras se aferraba a su pareja.

Minhyun no se movía, pero una lágrima solitaria se deslizó de sus ojos. Jonghyun gritó cuando intentaba hacer todo lo posible para ayudar a Minhyun en su viaje. Él veía lo que Minhyun veía y sentía todo por lo que su pareja había pasado. Casi le hizo vomitar mientras estaba allí sosteniendo al hombre que le había robado el corazón. Deseaba que Park Joon Hyun estuviera vivo para que pudiera matarlo.

El hombre se merecía sufrir. La muerte había sido un castigo demasiado fácil para ese hijo de puta.

Mientras se aferraba a su pareja, Jonghyun temía que Minhyun hubiera estado en lo cierto acerca de no salir de esto con su cordura intacta.

—¿Qué es? —Preguntó Hyunbin, mientras se ponía de rodillas al lado de ellos.

Jonghyun miró a Hyunbin, un sentimiento de absoluta desesperación y desamparo envolviéndolo.

—Park Joon Hyun violó a Minhyun.

Hyunbin maldijo cuando se tendía junto a sus dos parejas, envolviendo sus brazos alrededor de ellos. Jonghyun puso su cabeza sobre el pecho de Minhyun, sus lágrimas deslizándose por su rostro cuando apretó sus ojos cerrados.

Otro recuerdo que venía, y Jonghyun no estaba seguro si iba a estar él mismo cuerdo una vez que esto se hubiera acabado.

«Miedo helado se apoderó del corazón de Minhyun mientras corría tan rápido como podía. Los otros soldados lo rodearon, lo mantenían en el centro de su círculo, mientras trataba desesperadamente de escapar de las dos docenas de lobos pisándoles los talones.

Henry se había negado a matar a una mujer y su bebé, y ahora Park Joon Hyun había puesto a sus seguidores sobre los soldados. Minhyun sabía que iba a ser el único que pagara el precio. Siempre era el que pagaba el precio de cualquiera de las insubordinaciones de los soldados. Ellos fueron castigados también, pero ninguno de ellos sufrió tanto como lo hizo Minhyun.

Tan rápido como corrían, los seguidores de Park Joon Hyun se las arreglaron para cerrar la distancia. Minhyun gritó cuando fue abordado.

Podía sentir su cuerpo siendo arrastrado hacia atrás. Su cuerpo fue destrozado, hundiendo sus garras en la tierra para que le dejaran de agarrar. Minhyun cambió a su forma humana cuando los seguidores le ataron alrededor de sus muñecas y tobillos y luego lo ataron de modo que él fuera incapaz de moverse. Le colgaron en el aire, extendido para Park Joon Hyun.

El Alfa se acercó a él, con un largo látigo colgado del hombro. El hombre no dijo nada cuando el látigo golpeó a través del aire, marcando la carne de Minhyun. Apretó los dientes, intentando dar lo mejor para no gritar. Fue entonces cuando se dio cuenta de las piezas de púas incrustadas en el extremo del látigo, goteando con su carne y sangre.

Su respiración era irregular cuando miró a sus hermanos. Ellos estaban luchando para llegar más allá de los seguidores que habían formado una muralla, manteniendo a raya a los soldados mientras Park Joon Hyun continuaba con el látigo a Minhyun hasta que ya no podía sentir los latigazos.

Su cabeza cayó hacia adelante y sus ojos lentamente se cerraron...

*****

—¿Qué diablos quieres decir con que no puedo hacer nada? —Gritó Hyunbin mientras caminaba de un lado a otro, viendo a Minhyun convulsionar en el suelo. Él era un maldito profesional de la medicina, ¿y Jonghyun le decía que no podía hacer una maldita cosa?

Jonghyun se envolvió alrededor de Minhyun, resistiendo para salvar la vida mientras los demás soldados que habían venido con ellos miraban con horror. Algunos de ellos se habían arrodillado cerca de Minhyun, cubriendo sus rostros con sus manos mientras lloraban.

Un hombre llamado Ravi estaba pasando sus manos sobre el pelo de Minhyun, mientras las lágrimas caían de sus ojos y sus hombros se estremecían. Hyunbin saltó cuando Minhyun parecía que estaba convulsionando.

—¿Qué está pasando? —Gritó.
—Él ha estado colgado, y Park Joon Hyun está azotándole con un látigo de nueve colas, —susurró Jonghyun y luego enterró su cara en los músculos del tenso cuello de Minhyun.

Hyunbin se dejó caer, cubriendo a ambas parejas cuando él comenzó a llorar. No tenía idea de que iba a ser así de malo. Se sentía como una mierda por juzgar a Minhyun de regreso en la habitación del hospital. Jonghyun gritó al mismo tiempo, que Minhyun lo hacía. El león de Hyunbin rugió, amenazando con liberarse cuando escuchó las desesperadas súplicas de Minhyun.

—Él gritó cuando nosotros le bajamos, —dijo Ravi través de sus lágrimas.

Todo el círculo de lobos vio cómo Minhyun luchaba y Jonghyun y Hyunbin aguantaban. Era una vista aleccionadora. Hyunbin no tenía idea de qué hacer. Nunca había visto algo como esto, y nunca quería una vez más por el tiempo que le tocara vivir.

«Minhyun podía sentir el aliento caliente y repugnante de Park Joon Hyun flotar en su mejilla cuando el alfa estaba tumbado en su espalda, clavándole en el suelo.

—Sabes que te gusta cuando yo te hago esto. ¿Por qué luchas conmigo, Minhyun? ¿Te gusta rudo? Yo creo que sí.

Minhyun aplastó sus ojos cerrados, mientras su mandíbula apretaba.

Rezó para que Park Joon Hyun terminara con rapidez. Lo peor era cuando Park Joon Hyun sacaba su juego enfermo, haciendo que Minhyun hablara con él. Odiaba a Park Joon Hyun con cada fibra de su ser y deseaba que el hombre estuviera muerto.

Muchas veces, los soldados habían intentado matar al Alfa, pero Park Joon Hyun nunca estaba sin sus seguidores. Parecían pegados al Alfa como un hongo.

Park Joon Hyun sabía que si alguno de los soldados le dejaba solo eso lo mataría. Es por eso que nunca estaba solo.

Minhyun respiró profundamente cuando oyó un grito y luego el peso en su espalda se había ido. Miró hacia arriba para ver a Donghyun luchar contra Park Joon Hyun.

—¡No! —Gritó Minhyun. Sabía que estaba a punto de sufrir diez veces peor ahora que Donghyun había tratado de salvarlo. Se puso de pie, listo para ayudar a Donghyun, rezando para que juntos mataran al hijo de puta, cuando dos pares de manos lo agarraron y luego los seguidores tumbaron a Donghyun en el suelo.

Park Joon Hyun se sacudió el polvo y luego se burló de Minhyun.

—Tú sabes que vas a pagar por esto.

Minhyun gritó cuando fue empujado de nuevo al suelo. Se sentía como si su espalda se hubiera dividido en dos cuando cerró los ojos. No quería mirar a Donghyun, no quería ver la compasión en los ojos del lobo.

La compasión no era para él.

Los dioses lo habían abandonado hace mucho tiempo, y ahora todo lo que Minhyun podía hacer era rezar para poner fin rápidamente a todo esto.

Park Joon Hyun tomó un puñado de su pelo, golpeando su rostro contra el suelo de mármol mientras gruñía su ira. Minhyun sabía que iba a ser golpeado antes de ser follado.

Era un hábito enfermo de Park Joon Hyun.

El hombre era retorcido y cruel, y no tenía absolutamente ninguna humanidad. Minhyun rezó durante lo que le pareció una eternidad para que todo esto terminara, pero continuó el reinado del sádico Park Joon Hyun.

Se hizo un ovillo, sosteniendo su abdomen cuando Park Joon Hyun le dio una patada fuerte en el estómago, haciendo que Minhyun vomitara.

—Enseña a tus chicos a someterse y nada de esto sucederá, —gruñó Park Joon Hyun a Minhyun—. Todo esto podría evitarse si sólo hicieran lo que se les dijera.
—Jódete, —dijo Minhyun cuando escupió el desagradable sabor de su boca.

Park Joon Hyun se puso en cuclillas frente a Minhyun, una sonrisa torcida tirando de su labio superior. —No, Minhyun. No soy yo quien está a punto de ser jodido.

Minhyun desconectó inmediatamente, bloqueando todo lo de fuera mientras Park Joon Hyun estaba allí de pie.

Soñaba con un lugar donde no había ningún Park Joon Hyun, ningún dolor, y ninguna lucha para mantenerse con vida. Minhyun rezó para que tal lugar existiera. Si no, ¿para qué estaba luchando?

Minhyun parpadeó sus ojos cuando la luz brillante inundó la tumba oscura. Park Joon Hyun estaba en la puerta, burlándose de él cuando pasaba los ojos sobre Minhyun. Hacía días, quizá semanas, desde que había sido arrojado allí dentro. Minhyun había perdido la noción del tiempo, acostado en la oscuridad.

—Los otros cedieron, —dijo, mirando complacido—. Tú puedes salir ahora, Minhyun.

Minhyun estiró su cuerpo, arrastrándose hacia la puerta, hacia la luz.

Sus ojos parpadearon rápidamente a medida que el sol brillante lo cegó.

—No creo que tenga más problemas con ellos.

Minhyun tenía miedo de preguntar por qué. Estaba aterrorizado por preguntar por qué. A medida que sus ojos se acostumbraron al brillante día soleado, Minhyun retrocedió con horror.

—Sí, tuve que sacrificar a uno de vosotros para probar mi punto.

Parecía que encerrarte en una cripta no era suficiente.

Minhyun sintió el enfado, las lágrimas calientes caían mientras yacía en el suelo y lloró. Su mejor amigo, el cachorro con el que había crecido, estaba tendido en el suelo en pedazos, una mirada de horror completo capturada para siempre en sus ojos.

Minhyun quería matar a Park Joon Hyun, pero no había sido alimentado en su prisión de piedra, así que estaba demasiado débil para siquiera batear con su puño. Él miró a los ojos de su amigo cuando su pecho se llenó de un oscuro dolor. Minhyun apoyó la cabeza abajo, sintiéndose demasiado cansado para aguantar por más tiempo.

Él no quería seguir adelante. No tenía ningún sentido continuar.

La manada era casi inexistente por el constante sacrificio de Park Joon Hyun. ¿A quién estaba protegiendo ahora?

Minhyun se hizo un ovillo y lloró cuando miró hacia atrás sobre su amigo.

Él quería morir, quería acabar con todo. El suicidio era una forma cobarde, pero Minhyun había estado seriamente contemplándolo últimamente. Sería libre del infierno que estaba viviendo.

A medida que fue sacado del suelo, Minhyun dijo una oración por su mejor amigo, el muchacho que le había sonreído siempre pero ya no más.

Una vez que fue llevado de vuelta a su dormitorio, Minhyun iba a dejar este mundo. No podía hacer esto ya más. Los años de tortura y dolor eran demasiado para que un alma lo soportara.

Algo se había roto finalmente en el interior de Minhyun. Ver a su mejor amigo tumbado en el suelo, mutilado, había sido lo que finalmente le hizo ver que nunca iba a salir de esta.

Minhyun se lanzó sin miramientos a la cama y luego sus brazos y sus piernas agarradas cuando estaba tendido y atado. Sus ojos se abrieron de miedo cuando miró a Park Joon Hyun.

—¿Crees que no sé qué contemplas ahora, Minhyun? —preguntó Park Joon Hyun mientras rodeaba la cama, mirando fulminante a Minhyun—. No te matarás. Ese es mi trabajo.

Park Joon Hyun se inclinó más cerca, sus labios presionando en el oído de Minhyun.

—Nunca escaparás de mí, Minhyun. Nunca dejaré que tu alma descanse en paz»

Nu'est

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4 Comentarios

  1. Minhyun y Hyunbin entraron en acción justo a tiempo y rescatar a Jonghyun de una repugnante violación y hablando de tiempo, llegó el momento de curar las heridas del pasado y no sé qué decir, pues siento un nudo en la garganta tras leer los recuerdos de Minhyun… solo me pregunto, por qué siempre él??

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  2. Que crueldad
    Me estoy poniendo al día aquí y este cap. Es impactante y oscuro.
    Espero que ese bastado cruel sufra mil torturas en el infierno.

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  3. Maldito enfermo torturo ak pibre hasta volverlo loco..

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