―Si
vas ahora allí abajo ― silbó Amber, su apretón fuerte en el antebrazo de Ziu,
sus garras excavando en su piel ― entonces lo desollarán vivo frente a ti y te
harán ver cómo se lo comen.
Ziu
sintió su nariz quemar, sentía la rabia dentro de él subiendo a niveles locos
que le hacían difícil pensar, mucho menos respirar. Sus músculos temblaban, y
no debido a la lucha que había tomado para encontrar a estos cabrones.
Dos
días.
Dos
días de vuelo alrededor de la montaña, parando apenas para beber agua y comer
las barras de proteína que Amber había pensado en embalar, y esos dos días lo
habían dejado drenado, sucio y agotado.
Nada
de eso importaba ahora.
Una
adrenalina como la que Ziu nunca tuvo cuando estuvo en batalla temiendo por su
vida surgió a través de él con el tipo de intensidad que vino con ser prendido
en llamas y no ser capaz de moverse, correr o caer al suelo, rodar alrededor, y
apagarlo.
Ziu
no tuvo más remedio que quedarse quieto y ver cómo Ace, su Ace, fue empujado
alrededor por los Alfas en la parte inferior de la colina, se reían cuando
alguien sacó su pie y lo enviaron volando hacia adelante, y luego se burlaron y
se mofaron cuando dejó caer la comida que había estado llevando a los otros cautivos.
Rompió
el maldito corazón de Ziu ver al joven despegar para recoger los pequeños panes
de la tierra sucia y fangosa antes de que fueran totalmente destruidos y luego
apresurarse hacia la esquina donde estaban sentados otros Omegas.
Amontonándose
para calentarse.
Tal vez no tienen
permitido cambiar.
Ziu
estaba seguro de que no tendrían tanto frío, temblando mucho, si estuvieran en
forma de lobo con abrigos de piel gruesa.
Luna
estaba allí, junto con los que habían sido secuestrados desde el Clan hace dos
días.
Hubo
otros. Rostros que Ziu no reconocía en absoluto.
¿Cautivos de otras
Manadas?
¿En qué coño está
pensando Jong Yeon?
No importa, porque va a
dejar de pensar tan pronto como le arranque la puta cabeza.
En
primer lugar, Ziu y Amber habían volado a donde estaba la Manada de Jong Yeon,
su territorio donde estaban sus casas y él y sus Alfas vivían.
El
lugar había sido abandonado.
Había
signos de bloqueos en las puertas, lo que explica por qué el hombre había
decidido salir, aunque él todavía no podía averiguar hacia dónde se dirigía Jong
Yeon. Viajar por el camino con su Manada completa podría ser más fácil para
todos los involucrados, pero entonces podría hacerlo más fácil para coger a
muchos de ellos, también.
En
todo caso, mantenerse en los bosques mientras buscaban un territorio para
asentarse podría haber sido una mejor idea, sobre todo después de lo que habían
hecho.
Ziu
miró a Ace.
Su
rostro estaba manchado con tierra, y su normalmente cabello animado con el
flequillo teñido de azul parecía mucho más blando de lo que Ziu sabía que era.
Sus
ropas estaban sucias.
Eran
las mismas que él había usado el día en que lo había visto Ziu por última vez.
Una camiseta blanca debajo de una camisa a cuadros roja. La única cosa en la
camiseta era una insignia de Nintendo, pero era difícil de ver debido a la
distancia y debido a la suciedad. Ziu estaba bastante seguro de que los
vaqueros de Ace no tenían esas rasgaduras en las rodillas la última vez que lo
había visto.
De
hecho, lo sabía, cuando vio la sangre sobre ellos.
Deben haber forzado a Ace
y los otros rehenes a moverse tan rápido que no importaba si alguno se tropezó.
Ace
no era la única persona que estaba ensangrentada allí abajo, pero
afortunadamente, no era la peor ni de lejos. Después de que terminó de repartir
los panes pequeños, empezó a revisar vendajes, que parecían ser poco más que
harapos que habían sido cortados de otras piezas de ropa.
Luna
estaba allí ayudándole.
Ziu
no estaba todavía seguro de qué pensar acerca de ella, pero Amber suspiró al
ver a su propia amante, vivita y coleando.
―Están
atendiendo a los heridos, le mostré a Luna cómo hacerlo. Ella está diciéndole a
Ace qué hacer. ¿Ves?
Ziu
hizo un ruido de gruñido.
Sí,
era bastante obvio por cómo ambos pasaron, que Ace estaba siguiendo órdenes ahí
abajo, pero a Ziu ciertamente no le importaba una mierda.
―Sólo
mantente vigilando. Tal vez podamos encontrar una grieta.
―¿Cómo?
Son más que nosotros.
Ziu
hizo todo lo posible para evitar mirarla. Él miró hacia abajo en Jong Yeon en
su lugar cuando el hombre apareció de su tienda, rascando su vientre y luego
estirando sus brazos sobre su cabeza.
El
hombre había tomado una siesta, descansando, mientras los Alfas observaban el
campamento, y los rehenes fueron mantenidos hasta ahora lejos del fuego
viéndose obligados a amontonarse juntos para calentarse.
Ace
también.
Cuando
él y Luna terminaron de comprobar a los heridos, trabajaron uno sobre otro.
Parecían tener una crema de algún tipo, y Ace la aplicó en la parte trasera de
los tobillos de Luna y en sus codos donde estaban sus heridas, y Luna había
aplicado algo en las rodillas de Ace.
¿Estará asustado? ¿Se
preguntará si voy a venir por él?
Él
deseaba poder comunicarse con el chico y decirle que él estaba justo aquí,
vigilándolo ahora mismo y solo esperando el momento justo antes de que pudiera
desatar el infierno sobre esos hombres por lo que estaban haciendo con él.
Amber
parecía estarse cansando de ser ignorada. Ella se inclinó un poco más cerca de Ziu
y comenzó a susurrar una vez más.
―¿Entonces?
¿Cuál es el plan? ¿Qué debemos hacer?
Los
labios de Ziu se adelgazaron, y miró hacia arriba al cielo. Estaba oscuro y no
sólo porque había estado nublado y un poco lluvioso en los últimos días. El sol
detrás de las espesas nubes estaba empezando a bajar. Muchos de los Alfas se
prepararían para dormir en sus pequeñas tiendas.
Ziu
no quería ni pensar acerca de lo que estarían utilizando para mantenerse
calientes. Había muchas probabilidades de que iban a empezar a tirar de los
Omegas en sus tiendas para acurrucarse con un cuerpo cálido.
―Esperaremos
que los Alfas se vayan a dormir, y entonces nos movemos.
―Uh
huh, ¿y si tratan de arrastrar a Luna o Ace en una de esas tiendas?
Amber
era inteligente. Ella estaba preocupada por exactamente por lo mismo que Ziu
estaba.
―Si
vemos alguien allí poniendo sus manos en Ace, o Luna ― añadió, sólo porque
sabía que Amber se preocupaba por ella ― entonces voy allí abajo y empiezo a
arrancar cabezas. Tú vas furtivamente hacia abajo y tranquilamente te los
llevas de aquí. Deja al resto si tienes que hacerlo.
Amber
solo lo miró, sus ojos como si ella estuviera sorprendida de que él pudiera
decir algo tan frío.
Adelgazando
sus labios, ella asintió, su mirada nuevamente en la escena de abajo.
―Lo
pillo ― dijo.
Eso
fue rápido.
Mejor,
por un momento estaba preocupado de que iba a tener que discutir con ella sobre
esto. Me siento mejor sabiendo que estamos en la misma página.
Ziu
volvió sus ojos a Ace.
Su
misión hasta que el sol se pusiera y los Alfas comenzaran a relajarse era
asegurarse de que nadie lastimara a Ace, que nadie lo tocara ni comenzara a
pegarle sin razón. Si alguien lo hacía, entonces joder, él no iba a ser capaz
de detenerse.
Pero
él tampoco pudo evitar que se le hinchara de orgullo el pecho cuando observó la
manera en que Ace se sentó lejos del grupo, y cómo miraba fijamente a los otros
Alfas con desconfianza en sus ojos. Era como si estuviera tratando de
protegerlos.
La
mirada en sus ojos lo decía todo.
Aunque
la cara de Ace podría estar sucia, su ropa mojada y fangosa, volver con su
antigua Manada abusiva todavía no lo había roto. Los Alfas claramente sólo
mantenían su distancia por ahora por opción. Ace no podría luchar ni de coña
con uno de ellos si alguien quería hacer un intento para llegar a uno de los
Omegas o Ace mismo incluso, pero Ziu estaba completamente orgulloso.
Tan
orgulloso y tan asustado.
Ace
parecía no molestar a nadie, pero sólo sentándose como estaba, con un palo
pesado en las manos, podría ser suficiente para llamar la atención sobre sí
mismo, especialmente con la forma en que miró a todos los que vinieron cerca de
metro y medio de él.
Ya voy, mi amor.
Simplemente resiste un par de horas más.
*****
Ace
se estremeció, pero no volvió con los otros Omegas.
No pienso moverme de
aquí, incluso si consigo que me maten, y no importa que me esté congelando por
culpa de la lluvia, no pienso moverme, ni en sueños.
Luna
se le acercó en un momento dado, tratado de hacerlo volver al grupo, que él
podría al menos calentarse si se amontonó con los otros, como si fueran todos
un montón de cachorros, con ganas de hacer una pila.
Sería
mucho más fácil si Jong Yeon los dejara cambiar. Sus cuerpos humanos no podían
manejar este tipo de tratamiento.
Amontonarse
con los otros haría las cosas un poco más fáciles.
No, no voy a hacer eso
porque eso parecería que estoy escondiéndome. Yo no voy a esconderme. Voy a
proteger a los otros de Jong Yeon y sus hombres.
Alguien tiene que
hacerlo.
Nadie vendrá a
salvarme, y tengo que confiar en mí mismo. Eso significa mantenerme despierto y
permanecer consciente.
No bajaré la guardia.
Maldita sea… realmente
estoy empezando a desear amontonarme.
Sin
embargo, cuando la lluvia se calmó y un viento frío comenzó, disparándose a
través de su ropa mojada y penetrando profundamente en su carne, en sus huesos.
El
viento frío fue lo peor de todo. Ace tosió para respirar un par de veces.
Al
principio, cuando comenzó esta mañana, había sido sólo para limpiar su
garganta, pero su garganta estaba realmente empezando a doler. Su boca y la
garganta estaban más calientes que el fuego, y su cuerpo estaba congelado.
Los
Alfas habían renunciado a su fuego.
Se
había mantenido vivo durante mucho tiempo. Realmente fue impresionante, pero
con la lluvia y ahora el viento, no era nada más que humo negro. No había nada
que emitiera calor. Los Alfas estaban empezando a girar para sus tiendas secas
y Ace sabía que nadie se molestaría en correr sobre el hoyo de fuego ahora. No
cuando no había ningún punto.
Es
así cómo había sido ayer.
Cuando
la mayoría de los Alfas habían abandonado su fuego para descansar, los Omegas
corrieron hacia adelante, tratando de conseguir los mejores lugares más
cercanos al fuego.
No
esta noche.
También,
apenas como habían hecho las dos últimas noches, algunos de los Alfas se
trasladaron al grupo de Omegas. Un par de mujeres hicieron algunos ruidos de
pánico. Ace se levantó y se interpuso en el camino, su arma en la mano.
El
Alfa, que le sacaba una cabeza de altura, miró hacia abajo y sonrió, como si
nadie se hubiera puesto en su camino antes.
―Apártate
de mi camino, cachorro.
―No
soy un cachorro ― dijo Ace, agarrando su rama con más fuerza. Sentía la
necesidad de toser por la picazón en la parte posterior de la garganta, e hizo
su mejor esfuerzo para evitarlo.
El
Alfa le sonrió.
Se
sentía como si Ace solo hubiera parpadeado cuando abrió los ojos y había dos
Alfas más de pie detrás de él.
―Tú
eres el compañero de Bobby, ¿no?
―No
― dijo Ace, odiando ese nombre. ― Él está muerto. Está pudriéndose en el
infierno.
El
Alfa a la derecha había codeado al del medio, quien había llegado primero.
―Tal
vez deberíamos dejarlo solo. Bobby fue un hijo de puta espeluznante.
Y
un pedófilo, pero Ace no iba a señalarlo.
―¿Por
qué? Él tiene razón. Bobby ha estado muerto durante años. Casi una década y él
no tiene ninguna familia que vaya a preocuparse. Este pequeñajo puede irse a la
mierda.
―¡No
me llames pequeñajo! ― gritó Ace, y él hizo pivotar su rama con fuerza, como si
fuera un bate de béisbol y la quebró en la cara del primer Alfa.
La
rama, que había sido casi tan gruesa como un bate de béisbol real, chocó contra
la mejilla del hombre. Los ojos del Alfa se ampliaron, y solo un pequeño
arañazo rojo se materializó en su mejilla, goteando una gota gorda de sangre
carmesí en la parte inferior.
No
parecía estar en estado de shock. Parecía más cabreado que cualquier otra cosa,
y Ace sintió congelarse y no por el frío en el aire.
El
Alfa lentamente volvió su cabeza y miró fijamente hacia abajo en Ace con esos
ojos amplios, vacíos. No, vacíos no era la palabra correcta, sino que estaban
carentes de todo y cualquier cosa que no sea rabia completa.
Ace
sintió que empezaba a temblar mientras sostuvo su pedazo de rama rota.
―Yo...
Su
respiración se enganchó y su corazón se detuvo cuando el Alfa lo agarró por el
cuello.
―¡N-no,
espera!
―Suéltalo.
Los
Alfas rodeaban a Ace y allí estaban más ahora que un segundo pasó, y todo
terminó. Jong Yeon estaba parado a pocos metros de distancia, las manos en los
bolsillos de sus pantalones vaqueros sucios. El pelo del hombre estaba mojado y
presionando hacia abajo en la cabeza, como si se hubiera bañado con gomina.
El
Alfa aferrando la garganta de Ace gruñó, su agarre apretando lo suficiente para
que fuera incómodo y difícil respirar. El idiota probablemente sabía eso muy
bien ya que podía sentir el corazón de Ace latir como loco. El hombre sólo
quería hacerlo retorcerse, y Ace odiaba que aún estuviera funcionando.
―¡Éste
me golpeó! No puedo dejarlo…
El
Alfa inmediatamente dejó de hablar cuando Jong Yeon gruñó, los ojos rojos
mientras sus labios se acurrucaron en un gruñido que reveló dientes afilados.
La
mano del Alfa bajó inmediatamente del cuello de Ace, y él caminó detrás, como
si Ace acabara de incendiarse.
―Así
está mejor ― dijo Jong Yeon y se volvió hacia Ace, con una mirada más feliz en
su rostro, pero Ace no se sentía nada feliz con la vista de él. Casi deseaba
que la mano del Alfa estuviera de vuelta en su cuello. ―Ven conmigo.
Jong
Yeon se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia su tienda, y Ace realmente se
tensó. Miró detrás de él a los Omegas, que le miraban con ojos temerosos y
amplios. Luna especialmente.
―No
era una petición, Ace. Muévete. Ahora.
El
comando de un Alfa sacó algo que Ace no había experimentado en mucho tiempo. La
necesidad de obedecer como un Omega.
Se
odiaba por eso, odiaba que su cuerpo y su cerebro todavía respondieran a este
tipo de cosas cuando estaba seguro de que era libre, pero él comenzó a moverse.
Él
no bajó la cabeza, sin embargo.
Lo
único que podría hacer para tomar represalias fue mirar con furia en cada Alfa
por el que él caminó más allá, entonces fue lo que hizo.
Se
detuvo fuera de la entrada a la carpa de Jong Yeon. La tapa estaba abierta, así
que Jong Yeon por lo menos todavía era capaz de ver que había seguido sus
órdenes e ido con él.
La
tienda de Jong Yeon era más grande que todas las demás. Era el tipo de cosa que
brotó en segundos y se doblada de vuelta junta otra vez para rellenar en una
bolsa que se cierra con cremallera. No era lo suficientemente grande como para
estar parado, pero era espaciosa y tomó un montón de espacio. Ace siempre pensó
que este tipo de tiendas de campaña fueron las clases que compró la gente de la
ciudad. Eran para personas que no quieren acampar en alguna cosilla y querían
sus propias áreas para dormir separadas, si había un montón de gente.
No
era como si Jong Yeon hubiera desempacado mucho. Nadie lo hacía cuando era el
momento de establecerse para la noche.
Pero
en el interior, Ace pudo ver que su saco de dormir fue colocado en medio de la
tienda, Jong Yeon tenía una linterna con pilas y un termo térmico que calentaba
agua para el té. Él también tenía una tablet y, desde la vista de la pantalla,
estaba buscando una propiedad barata que pudiera comprar.
Jong
Yeon se había sentado de rodillas sobre una almohada delgada cuando miró hacia
arriba y se dio cuenta de que Ace no estaba siguiéndolo dentro de la tienda.
Ace
apretó sus labios, sabiendo que no tenía ninguna opción sino entrar como le
ordenaron, pero odiando el hecho de que él sabía lo que pasaría si Jong Yeon
intentaba meterlo dentro.
―Ven
aquí y cierra la solapa. Hace frío. Hay una toalla a tu derecha. Sécate antes
de venir a sentarte conmigo. Asegúrate de quitarte los zapatos.
Ace
apretó sus puños contra su cuerpo e hizo como le dijeron.
Él
tuvo que admitir que una toalla para secarse el pelo y la cara lo hizo sentirse
mejor. Sus ropas se encontraban todavía empapadas, pero ni de coña iba a
sacárselas.
Porque
él sabía que era de mala educación, fue un poco más lejos con la toalla secando
lo que debía y secó sus pies sucios, asegurándose de que él había manchado de
suciedad marrón la toalla blanca. Esperaba que Jong Yeon la necesitara más
tarde.
Jong
Yeon no comentó sobre eso, sin embargo, y Ace se sentó sobre sus rodillas, lo
más lejos de Jong Yeon como pudo sin que pareciera que deliberadamente estaba
tratando de alejarse de él.
Que
no era mucho. Tal vez era un metro de distancia, justo en el otro lado de la
linterna.
Jong
Yeon recogió la tablet, y empezó a golpear ligeramente en la pantalla,
deslizando sus dedos, simulando como si él y Ace estuvieran disfrutando del
silencio.
―¿Cómo
eres incluso capaz de permitirte el lujo de tener un ordenador y obtener
Internet hasta aquí? Pensé que estaba cortado.
―¿Estás
hablando de los avisos que fueron publicados en las puertas de nuestras
cabañas?
Ace
asintió con la cabeza, manteniendo las manos sobre las rodillas, la toalla
alrededor de su cuello.
―Eso
fue por elección. Nuestra Manada estaba en deuda, sin duda, pero mi crédito y
el crédito de los Alfas, está lo suficiente bien, podríamos habernos
establecido si realmente hubiésemos querido. Es mejor volver a empezar, sin
embargo. También, quería deshacerme de cualquier dragón que pudiera haber
venido a buscarnos.
El
corazón de Ace apenas latía pensando en ello.
―¿Hay
algún dragón buscándonos?
―Sí.
Los
ojos de Ace se ampliaron.
―¿En...
en serio?
Jong
Yeon se encogió de hombros.
―Por
supuesto. No tengo los medios para configurar las cámaras, pero he tenido la
propiedad vigilada. Recibí un correo electrónico que dos personas, un hombre y
una mujer, volaron hacia abajo, cambiaron, revisaron las cerraduras en las
puertas, intentaron mirar a través de las ventanas y luego volaron lejos.
―¿Sólo
dos personas? ― El corazón de Ace se hundió. Aunque sabía que él y los otros
Omegas no eran exactamente importantes en el Clan, él esperaba que Johnny
hubiera enviado a más de dos personas. Parecía como si fuera algo solamente por
cortesía, que ni siquiera estaban tratando de encontrarlos.
Ace
pensó en Ziu, el Guerrero que era tan grande y cuyo tamaño sólo había sido tan aterrador
para Ace al principio, pero era tan suave en comparación con Bobby. Ziu podría
ser tan intimidante con el fuego que ardía en sus ojos y ese pelo rubio estilo
militar, pero cuando sonreía para Ace y sostuvo su mano, se sentía seguro.
Dios, yo sé que el
hombre no me ama. Nunca lo he dejado llegar tan lejos, pero... ¿de verdad?
¿Sólo dos?
Su
corazón se hundió más y más profundo.
A
menos que Ziu hubiera sido uno de los dragones enviados. Jong Yeon había dicho
un hombre y una mujer.
―Dime,
Ace, ¿cómo está Taeyong estos días?
La
cuestión casi de inmediato retiró a Ace fuera de su aturdida depresión.
Él
miró a Jong Yeon.
―Él
está felizmente casado, y nunca habla de ti. ¿Por qué?
Él
se dio vuelta lejos del Alfa en ese momento, pero desde su visión periférica,
era fácil ver la forma en que Jong Yeon estaba gruñéndole. Ace hizo de todo
para evitar mirar esos ojos rojos, pero ya era demasiado tarde.
Cuando
él giró su cabeza, Jong Yeon apenas logró controlar sus facciones a tiempo para
evitar a Ace de ver un resplandor rojo de muerte.
Ace
odiaba los ojos rojos del Alfa. Fueron también condenadamente aterradores.
―Sí,
bueno, bueno para él, supongo ― dijo Jong Yeon y su termo comenzó entonces a
sacar vapor.
Jong
Yeon lo agarró, giró el dial para apagar el calentador, y luego él tiró de la
tapa, que también funcionó como una taza. Él se la dio a Ace, que la tomó
solamente porque no tenía idea qué se suponía que debía hacer justo entonces y
vio cómo Jong Yeon había sumergido un saquito de té dentro de su termo
caliente. El hombre lo sumergió un par de veces antes de que él estuviera
satisfecho que había saturado el agua lo suficiente y entonces se movió para
que Ace asegurara sus manos.
Ace
lo hizo dándose cuenta de que Jong Yeon tenía la intención de compartir la
bebida con él.
Jong
Yeon con cuidado vertió el agua y luego dejó el resto para sí mismo, bebiendo
directo del termo caliente.
Aunque
había luz artificial en la tienda, no era lo suficientemente fuerte como para
que Ace viera el color del té. El olor le dijo que era hierbabuena.
Esperó
hasta que vio a Jong Yeon tomar una copa antes de que Ace hiciera lo mismo.
Quemó
su lengua enseguida, pero el primer trago y la sensación del agua caliente
viajando por los tubos de su cuerpo a su estómago, calentándolo desde el
interior, sólo le recordó lo frío que todavía estaba.
Tomó
otro trago, envolviendo sus manos alrededor de la taza de plástico.
―¿Puedo
preguntar algo, Alfa?
―Compartí
el té porque es descortés beber sin ofrecer a tu huésped. No soy un bárbaro.
¿En serio piensa que no
es un bárbaro? ¿Después de todo lo que ha hecho?
―No
iba a preguntar eso ― dijo Ace, aunque tenía que admitir que fue un choque que
un Alfa a cargo de una Manada entera de hombres lobo le gustara tomar té en
absoluto.
Cada uno tiene sus
manías, supongo, a mí gusta teñirme el flequillo de colores de vez en cuando.
Ahora lo llevo azul.
―Vale.
¿Qué ibas a preguntar?
Ace
tomó otro trago caliente de su té. Estaba bastante seguro de que estaba
quemando sus papilas gustativas, pero él quería beber tanto como fuera posible,
sólo en caso de ser devuelto a la niebla fría y la lluvia.
―¿Cuál
es tu intención con nosotros? ¿Con los otros Omegas?
―Ah,
¿eso es todo? ― le preguntó Jong Yeon, como si no fuera nada.
Ace
esperó impacientemente para que él respondiera.
―Ellos
eran míos para comenzar, y los quería de vuelta.
―No
reconozco a algunos de ellos. ¿De dónde los sacaste?
―Otras
Manadas. Fugitivos que pensaban encontrar algo mejor.
Si supieran...
―Pero...
atacaste el castillo de Johnny. ¿Por qué hacer todo eso solo porque querías
algunos Omegas? ¿No hay otros en el mundo? Acabas de decir que tomaste a
algunos de otras Manadas.
Jong
Yeon sonrió en eso, esa misma sonrisa pensativa que en realidad hizo a Ace
sentirse incómodo.
―Los
hay, pero hemos estado teniendo problemas para encontrar más en las últimas
semanas y mis Alfas no apareados han estado poniéndose inquietos. Esos pocos
ahí afuera que son nuevos, no son suficiente para mantener un equilibrio entre
todos los Alfas y Betas. Necesitas un equilibrio para que este tipo de cosas
funcione.
―Me
di cuenta ― dijo Ace. ― Algunos de ellos llevaron a algunos de los Omegas lejos
en el bosque ya.
Los
Omegas volvieron siempre con la expresión de alguien que estaba en shock, que
estaba deliberadamente reteniendo cada emoción que tenía en blanco, para ser
capaces de funcionar de nuevo, aturdidos. Ace apenas logró mantener a un Alfa
de llevarse a Luna, aunque odiaba que la protección de Luna significara que
alguna otra joven tuvo que tener sexo con un Alfa en su lugar.
Casi
había tenido su brazo roto por eso.
―Tú
y todos los Omegas, desacoplados, son añadidos. Está en su naturaleza querer
servir a sus Alfas.
―No
todos ― dijo Ace.
Es
cierto que algunos de los Omegas inmediatamente cayeron de nuevo en sus viejos
papeles y los Omegas incluso habían caminado hacia adelante, ofreciéndose con
ansiosas sonrisas en sus caras para evitar que otros fueran llevados en las
tiendas.
No estoy seguro de
cuánto de eso es instinto y cuánto es sólo la necesidad de conseguir una comida
caliente después, dormir en una tienda cálida y para proteger a los demás de
ser violados.
Yo no podría hacerlo.
Se
odiaba a sí mismo, el hecho de ser tan débil que, como uno de los pocos varones
en el grupo de Omegas, no poder ser lo suficientemente fuerte como para dejar a
un Alfa llevarlo en vez de una a mujer que claramente no quería ir.
―¿No
todos? ― Preguntó Jong Yeon. ― ¿Quieres decir que algunos están acoplados?
―Bueno,
no, eso no es a lo que me refería.
―¿Estás
apareado?
Ace
se tensó, y se preguntó de repente si el té agradable y caliente que había
estado disfrutando en este poco tiempo realmente fue drogado con algo.
―Dime
y sé honesto, ¿has encontrado a un compañero? ― Preguntó Jong Yeon.
La
pregunta fue tan rara en la lengua de Jong Yeon, y Ace abrió su boca con la
intención de mentir y decir que sí, pero la verdad salió de él.
El
omega siempre obediente.
―No.
Nadie me ha reclamado.
Decirlo
en voz alta lo lastimó terriblemente, y se sentía tan equivocado decirlo, como
se había sentido mal por Jong Yeon preguntar.
Necesito a Ziu tanto…
le quiero en ese momento.
Lo
necesitaba tantísimo que su cuerpo palpitaba de dolor por él, extrañándolo y
sintiendo que él lo estaba traicionando.
La
acogedora sonrisa volvió al rostro de Jong Yeon.
―Bueno,
eso es muy bueno.
―Pensé
que estabas enamorado de Taeyong ― preguntó Ace.
¿Soy un completo
bastardo por lanzar a mi amigo a los leones así? Bueno, Taeyong no está aquí, y
yo necesito una distracción.
La
sonrisa se deslizó fuera de la boca de Jong Yeon. Ya parecía viejo, para un
Alfa. Tenía solamente sesenta años, pero él parecía estar en sus cincuenta,
mientras que otros shifters permanecían jóvenes, viéndose como en sus 20 o 30
años hasta los cientos.
El
ceño fruncido en su rostro le hizo parecer años más viejo de lo que él
realmente era y mucho más irritado.
―Me
hubiera encantado tener a Taeyong aquí, donde él pertenece, pero con el olor de
alguien más sobre él, del semen de alguien dentro de él, no. No lo habría
tomado después de lo que hizo, de cómo me mintió. Dime, ¿eras consciente de su
engaño? Sé que al menos uno de sus amigos lo era.
Una
vez más, la necesidad de obedecer, incluso cuando la mentira hubiera sido una
mejor y más segura opción, era demasiado fuerte.
―Sí.
No estaba seguro, pero lo sospeché.
―Porque
ningún Omega está realmente deprimido y dispuesto a negar a su compañero, un
Alfa de una manada entera, por mucho tiempo, ¿no?
Ace
asintió con la cabeza.
―Fui
un tonto, un tonto de verdad y supongo que me merecía aprender mi lección.
―No
quieres lastimarlo, ¿verdad? ― le preguntó Ace. Era extraño estar asustado por
su amigo, aunque sabía que Taeyong estaba seguro en el castillo.
Jong
Yeon vaciló por un momento, pero luego finalmente movió la cabeza.
―No.
Yo todavía amaba y respetaba a su padre. Aunque le enseñaría a Taeyong una
lección, nunca pondría mis garras en él, nunca lo mataría, y sin duda nunca
podría aparearme con él ahora.
Ace
suspiró, un poco demasiado fuerte.
―Tú,
sin embargo, no estás acoplado a nadie.
VAV

1 Comentarios
Hubiera sido de gran ayuda el que Ziu y Ace pudieran comunicarse, así Ace sabría que su compañero junto con Amber son los dragones que los han buscado y que sobre todo ya saben dónde están, así nunca hubiera accedido a la invitación hecha por Jong Yeon, el omega cayó en la trampa y obvio que el Alfa no aceptará un “no”… buuu!!!
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