Dragones y Lobos T02... Capitulo 45


―Si vas ahora allí abajo ― silbó Amber, su apretón fuerte en el antebrazo de Ziu, sus garras excavando en su piel ― entonces lo desollarán vivo frente a ti y te harán ver cómo se lo comen.

Ziu sintió su nariz quemar, sentía la rabia dentro de él subiendo a niveles locos que le hacían difícil pensar, mucho menos respirar. Sus músculos temblaban, y no debido a la lucha que había tomado para encontrar a estos cabrones.

Dos días.

Dos días de vuelo alrededor de la montaña, parando apenas para beber agua y comer las barras de proteína que Amber había pensado en embalar, y esos dos días lo habían dejado drenado, sucio y agotado.

Nada de eso importaba ahora.

Una adrenalina como la que Ziu nunca tuvo cuando estuvo en batalla temiendo por su vida surgió a través de él con el tipo de intensidad que vino con ser prendido en llamas y no ser capaz de moverse, correr o caer al suelo, rodar alrededor, y apagarlo.

Ziu no tuvo más remedio que quedarse quieto y ver cómo Ace, su Ace, fue empujado alrededor por los Alfas en la parte inferior de la colina, se reían cuando alguien sacó su pie y lo enviaron volando hacia adelante, y luego se burlaron y se mofaron cuando dejó caer la comida que había estado llevando a los otros cautivos.

Rompió el maldito corazón de Ziu ver al joven despegar para recoger los pequeños panes de la tierra sucia y fangosa antes de que fueran totalmente destruidos y luego apresurarse hacia la esquina donde estaban sentados otros Omegas.

Amontonándose para calentarse.

Tal vez no tienen permitido cambiar.

Ziu estaba seguro de que no tendrían tanto frío, temblando mucho, si estuvieran en forma de lobo con abrigos de piel gruesa.

Luna estaba allí, junto con los que habían sido secuestrados desde el Clan hace dos días.

Hubo otros. Rostros que Ziu no reconocía en absoluto.

¿Cautivos de otras Manadas?

¿En qué coño está pensando Jong Yeon?

No importa, porque va a dejar de pensar tan pronto como le arranque la puta cabeza.

En primer lugar, Ziu y Amber habían volado a donde estaba la Manada de Jong Yeon, su territorio donde estaban sus casas y él y sus Alfas vivían.

El lugar había sido abandonado.

Había signos de bloqueos en las puertas, lo que explica por qué el hombre había decidido salir, aunque él todavía no podía averiguar hacia dónde se dirigía Jong Yeon. Viajar por el camino con su Manada completa podría ser más fácil para todos los involucrados, pero entonces podría hacerlo más fácil para coger a muchos de ellos, también.

En todo caso, mantenerse en los bosques mientras buscaban un territorio para asentarse podría haber sido una mejor idea, sobre todo después de lo que habían hecho.

Ziu miró a Ace.


Su rostro estaba manchado con tierra, y su normalmente cabello animado con el flequillo teñido de azul parecía mucho más blando de lo que Ziu sabía que era.

Sus ropas estaban sucias.

Eran las mismas que él había usado el día en que lo había visto Ziu por última vez. Una camiseta blanca debajo de una camisa a cuadros roja. La única cosa en la camiseta era una insignia de Nintendo, pero era difícil de ver debido a la distancia y debido a la suciedad. Ziu estaba bastante seguro de que los vaqueros de Ace no tenían esas rasgaduras en las rodillas la última vez que lo había visto.

De hecho, lo sabía, cuando vio la sangre sobre ellos.

Deben haber forzado a Ace y los otros rehenes a moverse tan rápido que no importaba si alguno se tropezó.

Ace no era la única persona que estaba ensangrentada allí abajo, pero afortunadamente, no era la peor ni de lejos. Después de que terminó de repartir los panes pequeños, empezó a revisar vendajes, que parecían ser poco más que harapos que habían sido cortados de otras piezas de ropa.

Luna estaba allí ayudándole.

Ziu no estaba todavía seguro de qué pensar acerca de ella, pero Amber suspiró al ver a su propia amante, vivita y coleando.

―Están atendiendo a los heridos, le mostré a Luna cómo hacerlo. Ella está diciéndole a Ace qué hacer. ¿Ves?

Ziu hizo un ruido de gruñido.

Sí, era bastante obvio por cómo ambos pasaron, que Ace estaba siguiendo órdenes ahí abajo, pero a Ziu ciertamente no le importaba una mierda.

―Sólo mantente vigilando. Tal vez podamos encontrar una grieta.
―¿Cómo? Son más que nosotros.

Ziu hizo todo lo posible para evitar mirarla. Él miró hacia abajo en Jong Yeon en su lugar cuando el hombre apareció de su tienda, rascando su vientre y luego estirando sus brazos sobre su cabeza.

El hombre había tomado una siesta, descansando, mientras los Alfas observaban el campamento, y los rehenes fueron mantenidos hasta ahora lejos del fuego viéndose obligados a amontonarse juntos para calentarse.

Ace también.

Cuando él y Luna terminaron de comprobar a los heridos, trabajaron uno sobre otro. Parecían tener una crema de algún tipo, y Ace la aplicó en la parte trasera de los tobillos de Luna y en sus codos donde estaban sus heridas, y Luna había aplicado algo en las rodillas de Ace.

¿Estará asustado? ¿Se preguntará si voy a venir por él?

Él deseaba poder comunicarse con el chico y decirle que él estaba justo aquí, vigilándolo ahora mismo y solo esperando el momento justo antes de que pudiera desatar el infierno sobre esos hombres por lo que estaban haciendo con él.

Amber parecía estarse cansando de ser ignorada. Ella se inclinó un poco más cerca de Ziu y comenzó a susurrar una vez más.

―¿Entonces? ¿Cuál es el plan? ¿Qué debemos hacer?

Los labios de Ziu se adelgazaron, y miró hacia arriba al cielo. Estaba oscuro y no sólo porque había estado nublado y un poco lluvioso en los últimos días. El sol detrás de las espesas nubes estaba empezando a bajar. Muchos de los Alfas se prepararían para dormir en sus pequeñas tiendas.

Ziu no quería ni pensar acerca de lo que estarían utilizando para mantenerse calientes. Había muchas probabilidades de que iban a empezar a tirar de los Omegas en sus tiendas para acurrucarse con un cuerpo cálido.

―Esperaremos que los Alfas se vayan a dormir, y entonces nos movemos.
―Uh huh, ¿y si tratan de arrastrar a Luna o Ace en una de esas tiendas?

Amber era inteligente. Ella estaba preocupada por exactamente por lo mismo que Ziu estaba.

―Si vemos alguien allí poniendo sus manos en Ace, o Luna ― añadió, sólo porque sabía que Amber se preocupaba por ella ― entonces voy allí abajo y empiezo a arrancar cabezas. Tú vas furtivamente hacia abajo y tranquilamente te los llevas de aquí. Deja al resto si tienes que hacerlo.

Amber solo lo miró, sus ojos como si ella estuviera sorprendida de que él pudiera decir algo tan frío.

Adelgazando sus labios, ella asintió, su mirada nuevamente en la escena de abajo.

―Lo pillo ― dijo.

Eso fue rápido.

Mejor, por un momento estaba preocupado de que iba a tener que discutir con ella sobre esto. Me siento mejor sabiendo que estamos en la misma página.

Ziu volvió sus ojos a Ace.

Su misión hasta que el sol se pusiera y los Alfas comenzaran a relajarse era asegurarse de que nadie lastimara a Ace, que nadie lo tocara ni comenzara a pegarle sin razón. Si alguien lo hacía, entonces joder, él no iba a ser capaz de detenerse.

Pero él tampoco pudo evitar que se le hinchara de orgullo el pecho cuando observó la manera en que Ace se sentó lejos del grupo, y cómo miraba fijamente a los otros Alfas con desconfianza en sus ojos. Era como si estuviera tratando de protegerlos.

La mirada en sus ojos lo decía todo.

Aunque la cara de Ace podría estar sucia, su ropa mojada y fangosa, volver con su antigua Manada abusiva todavía no lo había roto. Los Alfas claramente sólo mantenían su distancia por ahora por opción. Ace no podría luchar ni de coña con uno de ellos si alguien quería hacer un intento para llegar a uno de los Omegas o Ace mismo incluso, pero Ziu estaba completamente orgulloso.

Tan orgulloso y tan asustado.

Ace parecía no molestar a nadie, pero sólo sentándose como estaba, con un palo pesado en las manos, podría ser suficiente para llamar la atención sobre sí mismo, especialmente con la forma en que miró a todos los que vinieron cerca de metro y medio de él.

Ya voy, mi amor. Simplemente resiste un par de horas más.

*****

Ace se estremeció, pero no volvió con los otros Omegas.

No pienso moverme de aquí, incluso si consigo que me maten, y no importa que me esté congelando por culpa de la lluvia, no pienso moverme, ni en sueños.

Luna se le acercó en un momento dado, tratado de hacerlo volver al grupo, que él podría al menos calentarse si se amontonó con los otros, como si fueran todos un montón de cachorros, con ganas de hacer una pila.

Sería mucho más fácil si Jong Yeon los dejara cambiar. Sus cuerpos humanos no podían manejar este tipo de tratamiento.

Amontonarse con los otros haría las cosas un poco más fáciles.

No, no voy a hacer eso porque eso parecería que estoy escondiéndome. Yo no voy a esconderme. Voy a proteger a los otros de Jong Yeon y sus hombres.

Alguien tiene que hacerlo.

Nadie vendrá a salvarme, y tengo que confiar en mí mismo. Eso significa mantenerme despierto y permanecer consciente.

No bajaré la guardia.

Maldita sea… realmente estoy empezando a desear amontonarme.

Sin embargo, cuando la lluvia se calmó y un viento frío comenzó, disparándose a través de su ropa mojada y penetrando profundamente en su carne, en sus huesos.

El viento frío fue lo peor de todo. Ace tosió para respirar un par de veces.

Al principio, cuando comenzó esta mañana, había sido sólo para limpiar su garganta, pero su garganta estaba realmente empezando a doler. Su boca y la garganta estaban más calientes que el fuego, y su cuerpo estaba congelado.

Los Alfas habían renunciado a su fuego.

Se había mantenido vivo durante mucho tiempo. Realmente fue impresionante, pero con la lluvia y ahora el viento, no era nada más que humo negro. No había nada que emitiera calor. Los Alfas estaban empezando a girar para sus tiendas secas y Ace sabía que nadie se molestaría en correr sobre el hoyo de fuego ahora. No cuando no había ningún punto.

Es así cómo había sido ayer.

Cuando la mayoría de los Alfas habían abandonado su fuego para descansar, los Omegas corrieron hacia adelante, tratando de conseguir los mejores lugares más cercanos al fuego.

No esta noche.

También, apenas como habían hecho las dos últimas noches, algunos de los Alfas se trasladaron al grupo de Omegas. Un par de mujeres hicieron algunos ruidos de pánico. Ace se levantó y se interpuso en el camino, su arma en la mano.

El Alfa, que le sacaba una cabeza de altura, miró hacia abajo y sonrió, como si nadie se hubiera puesto en su camino antes.

―Apártate de mi camino, cachorro.
―No soy un cachorro ― dijo Ace, agarrando su rama con más fuerza. Sentía la necesidad de toser por la picazón en la parte posterior de la garganta, e hizo su mejor esfuerzo para evitarlo.

El Alfa le sonrió.

Se sentía como si Ace solo hubiera parpadeado cuando abrió los ojos y había dos Alfas más de pie detrás de él.

―Tú eres el compañero de Bobby, ¿no?
―No ― dijo Ace, odiando ese nombre. ― Él está muerto. Está pudriéndose en el infierno.

El Alfa a la derecha había codeado al del medio, quien había llegado primero.

―Tal vez deberíamos dejarlo solo. Bobby fue un hijo de puta espeluznante.

Y un pedófilo, pero Ace no iba a señalarlo.

―¿Por qué? Él tiene razón. Bobby ha estado muerto durante años. Casi una década y él no tiene ninguna familia que vaya a preocuparse. Este pequeñajo puede irse a la mierda.
―¡No me llames pequeñajo! ― gritó Ace, y él hizo pivotar su rama con fuerza, como si fuera un bate de béisbol y la quebró en la cara del primer Alfa.

La rama, que había sido casi tan gruesa como un bate de béisbol real, chocó contra la mejilla del hombre. Los ojos del Alfa se ampliaron, y solo un pequeño arañazo rojo se materializó en su mejilla, goteando una gota gorda de sangre carmesí en la parte inferior.

No parecía estar en estado de shock. Parecía más cabreado que cualquier otra cosa, y Ace sintió congelarse y no por el frío en el aire.

El Alfa lentamente volvió su cabeza y miró fijamente hacia abajo en Ace con esos ojos amplios, vacíos. No, vacíos no era la palabra correcta, sino que estaban carentes de todo y cualquier cosa que no sea rabia completa.

Ace sintió que empezaba a temblar mientras sostuvo su pedazo de rama rota.

―Yo...

Su respiración se enganchó y su corazón se detuvo cuando el Alfa lo agarró por el cuello.

―¡N-no, espera!
―Suéltalo.

Los Alfas rodeaban a Ace y allí estaban más ahora que un segundo pasó, y todo terminó. Jong Yeon estaba parado a pocos metros de distancia, las manos en los bolsillos de sus pantalones vaqueros sucios. El pelo del hombre estaba mojado y presionando hacia abajo en la cabeza, como si se hubiera bañado con gomina.

El Alfa aferrando la garganta de Ace gruñó, su agarre apretando lo suficiente para que fuera incómodo y difícil respirar. El idiota probablemente sabía eso muy bien ya que podía sentir el corazón de Ace latir como loco. El hombre sólo quería hacerlo retorcerse, y Ace odiaba que aún estuviera funcionando.

―¡Éste me golpeó! No puedo dejarlo…

El Alfa inmediatamente dejó de hablar cuando Jong Yeon gruñó, los ojos rojos mientras sus labios se acurrucaron en un gruñido que reveló dientes afilados.

La mano del Alfa bajó inmediatamente del cuello de Ace, y él caminó detrás, como si Ace acabara de incendiarse.

―Así está mejor ― dijo Jong Yeon y se volvió hacia Ace, con una mirada más feliz en su rostro, pero Ace no se sentía nada feliz con la vista de él. Casi deseaba que la mano del Alfa estuviera de vuelta en su cuello. ―Ven conmigo.

Jong Yeon se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia su tienda, y Ace realmente se tensó. Miró detrás de él a los Omegas, que le miraban con ojos temerosos y amplios. Luna especialmente.

―No era una petición, Ace. Muévete. Ahora.

El comando de un Alfa sacó algo que Ace no había experimentado en mucho tiempo. La necesidad de obedecer como un Omega.

Se odiaba por eso, odiaba que su cuerpo y su cerebro todavía respondieran a este tipo de cosas cuando estaba seguro de que era libre, pero él comenzó a moverse.

Él no bajó la cabeza, sin embargo.

Lo único que podría hacer para tomar represalias fue mirar con furia en cada Alfa por el que él caminó más allá, entonces fue lo que hizo.

Se detuvo fuera de la entrada a la carpa de Jong Yeon. La tapa estaba abierta, así que Jong Yeon por lo menos todavía era capaz de ver que había seguido sus órdenes e ido con él.

La tienda de Jong Yeon era más grande que todas las demás. Era el tipo de cosa que brotó en segundos y se doblada de vuelta junta otra vez para rellenar en una bolsa que se cierra con cremallera. No era lo suficientemente grande como para estar parado, pero era espaciosa y tomó un montón de espacio. Ace siempre pensó que este tipo de tiendas de campaña fueron las clases que compró la gente de la ciudad. Eran para personas que no quieren acampar en alguna cosilla y querían sus propias áreas para dormir separadas, si había un montón de gente.

No era como si Jong Yeon hubiera desempacado mucho. Nadie lo hacía cuando era el momento de establecerse para la noche.

Pero en el interior, Ace pudo ver que su saco de dormir fue colocado en medio de la tienda, Jong Yeon tenía una linterna con pilas y un termo térmico que calentaba agua para el té. Él también tenía una tablet y, desde la vista de la pantalla, estaba buscando una propiedad barata que pudiera comprar.

Jong Yeon se había sentado de rodillas sobre una almohada delgada cuando miró hacia arriba y se dio cuenta de que Ace no estaba siguiéndolo dentro de la tienda.

Ace apretó sus labios, sabiendo que no tenía ninguna opción sino entrar como le ordenaron, pero odiando el hecho de que él sabía lo que pasaría si Jong Yeon intentaba meterlo dentro.

―Ven aquí y cierra la solapa. Hace frío. Hay una toalla a tu derecha. Sécate antes de venir a sentarte conmigo. Asegúrate de quitarte los zapatos.

Ace apretó sus puños contra su cuerpo e hizo como le dijeron.

Él tuvo que admitir que una toalla para secarse el pelo y la cara lo hizo sentirse mejor. Sus ropas se encontraban todavía empapadas, pero ni de coña iba a sacárselas.

Porque él sabía que era de mala educación, fue un poco más lejos con la toalla secando lo que debía y secó sus pies sucios, asegurándose de que él había manchado de suciedad marrón la toalla blanca. Esperaba que Jong Yeon la necesitara más tarde.

Jong Yeon no comentó sobre eso, sin embargo, y Ace se sentó sobre sus rodillas, lo más lejos de Jong Yeon como pudo sin que pareciera que deliberadamente estaba tratando de alejarse de él.

Que no era mucho. Tal vez era un metro de distancia, justo en el otro lado de la linterna.

Jong Yeon recogió la tablet, y empezó a golpear ligeramente en la pantalla, deslizando sus dedos, simulando como si él y Ace estuvieran disfrutando del silencio.

―¿Cómo eres incluso capaz de permitirte el lujo de tener un ordenador y obtener Internet hasta aquí? Pensé que estaba cortado.
―¿Estás hablando de los avisos que fueron publicados en las puertas de nuestras cabañas?

Ace asintió con la cabeza, manteniendo las manos sobre las rodillas, la toalla alrededor de su cuello.

―Eso fue por elección. Nuestra Manada estaba en deuda, sin duda, pero mi crédito y el crédito de los Alfas, está lo suficiente bien, podríamos habernos establecido si realmente hubiésemos querido. Es mejor volver a empezar, sin embargo. También, quería deshacerme de cualquier dragón que pudiera haber venido a buscarnos.

El corazón de Ace apenas latía pensando en ello.

―¿Hay algún dragón buscándonos?
―Sí.

Los ojos de Ace se ampliaron.

―¿En... en serio?

Jong Yeon se encogió de hombros.

―Por supuesto. No tengo los medios para configurar las cámaras, pero he tenido la propiedad vigilada. Recibí un correo electrónico que dos personas, un hombre y una mujer, volaron hacia abajo, cambiaron, revisaron las cerraduras en las puertas, intentaron mirar a través de las ventanas y luego volaron lejos.
―¿Sólo dos personas? ― El corazón de Ace se hundió. Aunque sabía que él y los otros Omegas no eran exactamente importantes en el Clan, él esperaba que Johnny hubiera enviado a más de dos personas. Parecía como si fuera algo solamente por cortesía, que ni siquiera estaban tratando de encontrarlos.

Ace pensó en Ziu, el Guerrero que era tan grande y cuyo tamaño sólo había sido tan aterrador para Ace al principio, pero era tan suave en comparación con Bobby. Ziu podría ser tan intimidante con el fuego que ardía en sus ojos y ese pelo rubio estilo militar, pero cuando sonreía para Ace y sostuvo su mano, se sentía seguro.

Dios, yo sé que el hombre no me ama. Nunca lo he dejado llegar tan lejos, pero... ¿de verdad? ¿Sólo dos?

Su corazón se hundió más y más profundo.

A menos que Ziu hubiera sido uno de los dragones enviados. Jong Yeon había dicho un hombre y una mujer.

―Dime, Ace, ¿cómo está Taeyong estos días?

La cuestión casi de inmediato retiró a Ace fuera de su aturdida depresión.

Él miró a Jong Yeon.

―Él está felizmente casado, y nunca habla de ti. ¿Por qué?

Él se dio vuelta lejos del Alfa en ese momento, pero desde su visión periférica, era fácil ver la forma en que Jong Yeon estaba gruñéndole. Ace hizo de todo para evitar mirar esos ojos rojos, pero ya era demasiado tarde.

Cuando él giró su cabeza, Jong Yeon apenas logró controlar sus facciones a tiempo para evitar a Ace de ver un resplandor rojo de muerte.

Ace odiaba los ojos rojos del Alfa. Fueron también condenadamente aterradores.

―Sí, bueno, bueno para él, supongo ― dijo Jong Yeon y su termo comenzó entonces a sacar vapor.

Jong Yeon lo agarró, giró el dial para apagar el calentador, y luego él tiró de la tapa, que también funcionó como una taza. Él se la dio a Ace, que la tomó solamente porque no tenía idea qué se suponía que debía hacer justo entonces y vio cómo Jong Yeon había sumergido un saquito de té dentro de su termo caliente. El hombre lo sumergió un par de veces antes de que él estuviera satisfecho que había saturado el agua lo suficiente y entonces se movió para que Ace asegurara sus manos.

Ace lo hizo dándose cuenta de que Jong Yeon tenía la intención de compartir la bebida con él.

Jong Yeon con cuidado vertió el agua y luego dejó el resto para sí mismo, bebiendo directo del termo caliente.

Aunque había luz artificial en la tienda, no era lo suficientemente fuerte como para que Ace viera el color del té. El olor le dijo que era hierbabuena.

Esperó hasta que vio a Jong Yeon tomar una copa antes de que Ace hiciera lo mismo.

Quemó su lengua enseguida, pero el primer trago y la sensación del agua caliente viajando por los tubos de su cuerpo a su estómago, calentándolo desde el interior, sólo le recordó lo frío que todavía estaba.

Tomó otro trago, envolviendo sus manos alrededor de la taza de plástico.

―¿Puedo preguntar algo, Alfa?
―Compartí el té porque es descortés beber sin ofrecer a tu huésped. No soy un bárbaro.

¿En serio piensa que no es un bárbaro? ¿Después de todo lo que ha hecho?

―No iba a preguntar eso ― dijo Ace, aunque tenía que admitir que fue un choque que un Alfa a cargo de una Manada entera de hombres lobo le gustara tomar té en absoluto.

Cada uno tiene sus manías, supongo, a mí gusta teñirme el flequillo de colores de vez en cuando. Ahora lo llevo azul.

―Vale. ¿Qué ibas a preguntar?

Ace tomó otro trago caliente de su té. Estaba bastante seguro de que estaba quemando sus papilas gustativas, pero él quería beber tanto como fuera posible, sólo en caso de ser devuelto a la niebla fría y la lluvia.

―¿Cuál es tu intención con nosotros? ¿Con los otros Omegas?
―Ah, ¿eso es todo? ― le preguntó Jong Yeon, como si no fuera nada.

Ace esperó impacientemente para que él respondiera.

―Ellos eran míos para comenzar, y los quería de vuelta.
―No reconozco a algunos de ellos. ¿De dónde los sacaste?
―Otras Manadas. Fugitivos que pensaban encontrar algo mejor.

Si supieran...

―Pero... atacaste el castillo de Johnny. ¿Por qué hacer todo eso solo porque querías algunos Omegas? ¿No hay otros en el mundo? Acabas de decir que tomaste a algunos de otras Manadas.

Jong Yeon sonrió en eso, esa misma sonrisa pensativa que en realidad hizo a Ace sentirse incómodo.

―Los hay, pero hemos estado teniendo problemas para encontrar más en las últimas semanas y mis Alfas no apareados han estado poniéndose inquietos. Esos pocos ahí afuera que son nuevos, no son suficiente para mantener un equilibrio entre todos los Alfas y Betas. Necesitas un equilibrio para que este tipo de cosas funcione.
―Me di cuenta ― dijo Ace. ― Algunos de ellos llevaron a algunos de los Omegas lejos en el bosque ya.

Los Omegas volvieron siempre con la expresión de alguien que estaba en shock, que estaba deliberadamente reteniendo cada emoción que tenía en blanco, para ser capaces de funcionar de nuevo, aturdidos. Ace apenas logró mantener a un Alfa de llevarse a Luna, aunque odiaba que la protección de Luna significara que alguna otra joven tuvo que tener sexo con un Alfa en su lugar.

Casi había tenido su brazo roto por eso.

―Tú y todos los Omegas, desacoplados, son añadidos. Está en su naturaleza querer servir a sus Alfas.
―No todos ― dijo Ace.

Es cierto que algunos de los Omegas inmediatamente cayeron de nuevo en sus viejos papeles y los Omegas incluso habían caminado hacia adelante, ofreciéndose con ansiosas sonrisas en sus caras para evitar que otros fueran llevados en las tiendas.

No estoy seguro de cuánto de eso es instinto y cuánto es sólo la necesidad de conseguir una comida caliente después, dormir en una tienda cálida y para proteger a los demás de ser violados.

Yo no podría hacerlo.

Se odiaba a sí mismo, el hecho de ser tan débil que, como uno de los pocos varones en el grupo de Omegas, no poder ser lo suficientemente fuerte como para dejar a un Alfa llevarlo en vez de una a mujer que claramente no quería ir.

―¿No todos? ― Preguntó Jong Yeon. ― ¿Quieres decir que algunos están acoplados?
―Bueno, no, eso no es a lo que me refería.
―¿Estás apareado?

Ace se tensó, y se preguntó de repente si el té agradable y caliente que había estado disfrutando en este poco tiempo realmente fue drogado con algo.

―Dime y sé honesto, ¿has encontrado a un compañero? ― Preguntó Jong Yeon.

La pregunta fue tan rara en la lengua de Jong Yeon, y Ace abrió su boca con la intención de mentir y decir que sí, pero la verdad salió de él.

El omega siempre obediente.

―No. Nadie me ha reclamado.

Decirlo en voz alta lo lastimó terriblemente, y se sentía tan equivocado decirlo, como se había sentido mal por Jong Yeon preguntar.

Necesito a Ziu tanto… le quiero en ese momento.

Lo necesitaba tantísimo que su cuerpo palpitaba de dolor por él, extrañándolo y sintiendo que él lo estaba traicionando.

La acogedora sonrisa volvió al rostro de Jong Yeon.

―Bueno, eso es muy bueno.
―Pensé que estabas enamorado de Taeyong ― preguntó Ace.

¿Soy un completo bastardo por lanzar a mi amigo a los leones así? Bueno, Taeyong no está aquí, y yo necesito una distracción.

La sonrisa se deslizó fuera de la boca de Jong Yeon. Ya parecía viejo, para un Alfa. Tenía solamente sesenta años, pero él parecía estar en sus cincuenta, mientras que otros shifters permanecían jóvenes, viéndose como en sus 20 o 30 años hasta los cientos.

El ceño fruncido en su rostro le hizo parecer años más viejo de lo que él realmente era y mucho más irritado.

―Me hubiera encantado tener a Taeyong aquí, donde él pertenece, pero con el olor de alguien más sobre él, del semen de alguien dentro de él, no. No lo habría tomado después de lo que hizo, de cómo me mintió. Dime, ¿eras consciente de su engaño? Sé que al menos uno de sus amigos lo era.

Una vez más, la necesidad de obedecer, incluso cuando la mentira hubiera sido una mejor y más segura opción, era demasiado fuerte.

―Sí. No estaba seguro, pero lo sospeché.
―Porque ningún Omega está realmente deprimido y dispuesto a negar a su compañero, un Alfa de una manada entera, por mucho tiempo, ¿no?

Ace asintió con la cabeza.

―Fui un tonto, un tonto de verdad y supongo que me merecía aprender mi lección.
―No quieres lastimarlo, ¿verdad? ― le preguntó Ace. Era extraño estar asustado por su amigo, aunque sabía que Taeyong estaba seguro en el castillo.

Jong Yeon vaciló por un momento, pero luego finalmente movió la cabeza.

―No. Yo todavía amaba y respetaba a su padre. Aunque le enseñaría a Taeyong una lección, nunca pondría mis garras en él, nunca lo mataría, y sin duda nunca podría aparearme con él ahora.

Ace suspiró, un poco demasiado fuerte.

―Tú, sin embargo, no estás acoplado a nadie.

VAV

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1 Comentarios

  1. Hubiera sido de gran ayuda el que Ziu y Ace pudieran comunicarse, así Ace sabría que su compañero junto con Amber son los dragones que los han buscado y que sobre todo ya saben dónde están, así nunca hubiera accedido a la invitación hecha por Jong Yeon, el omega cayó en la trampa y obvio que el Alfa no aceptará un “no”… buuu!!!

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