Min
Ho entró en el recinto, sin saber con quién tenía que hablar con el fin de
matar a su pareja. ¿Estaba en un combate de box ilegal? ¿Su pareja estaba loco?
¿Qué infiernos había poseído a Hyun Joong y a los demás para ir a un combate de
boxeo en Nueva York? Había ido con Kim Youngwoon, pidiéndole que su pareja, Leeteuk,
los apareciera a él, Yunho y Simba aquí.
El
guardián había colocado hechizos más fuertes en la casa y Hyeong Kon estaba
limpiando el departamento de Hoshi en este mismo momento. Min Ho sabía que
tenía que dejar de pensar en el humano antes de que él regresara a su casa y
matara al hombre. Parecía que últimamente todo el mundo estaba perdiendo la
cabeza.
—¿Puedo
ayudarle? —un hombre vestido con ropa normal preguntó desde su escritorio, viéndose
tan interesado como si viera un carro estacionado.
—Estoy
aquí por Kim Hyun Joong, Jae Joong y Jae Hyung.
—Espere
—dijo el hombre mientras dejaba su taza de café en la mesa, se empujó de su
escritorio, y se alejó.
Yunho
y Simba estaban detrás de él, Leeteuk eligió quedarse en la puerta. Mientras
esperaba, Min Ho se giró para ver el lugar escasamente decorado con artículos
de Navidad. Al parecer, este recinto no estaba muy entusiasmado con la alegría
de las fiestas al igual que el oficial con el que Min Ho había hablado.
—Aun no entiendo cómo llegaron aquí —murmuró Yunho—.
Podría entenderlo de algún lugar más cerca de casa.
—Al parecer tengo que tener una charla con S.
Coups sobre su pareja silenciando las alarmas —dijo Min Ho.
Él no mantenía a su pareja ni a ningún otro
residente encerrado bajo llave. Pero Woozi sabía que Hyun Joong tenía una
inclinación para los problemas. Ni siquiera fue su pareja quien le llamó, había
sido Seungyeon de la manada de Eric. Eso por sí solo le molestó a Min Ho.
Sabía que Hyun Joong había creado una red con
las parejas de las otras manadas y aquelarres, pero aun así su pareja le
hubiera llamado.
Min Ho dio un gruñido cuando el detective
regresó con los archivos en la mano en lugar de con Hyun Joong.
—¿Dónde está Hyun Joong? —le preguntó.
—Tiene la audiencia para fijar la fianza en la
mañana —respondió el hombre—. Al parecer el ring en el que fue atrapado estaba
bajo vigilancia desde hace algún tiempo. Tengo la sensación de que el juez no
va a ser suave con él y sus amigos.
La navidad estaba a tan sólo una semana de
distancia y Min Ho sabía que si Hyun Joong no estaba libre, infiernos lo
pagaría. No había pasado una Navidad alejado de su pareja desde que reclamó a Hyun
Joong, y no iba a empezar ahora. Le enfureció tener que irse con las manos
vacías esta noche, pero no había nada que pudiera hacer hasta mañana por la
mañana.
—¿Puedo verlo?
El hombre miró a Min Ho de arriba abajo, y
tenía la sensación de que el hombre lo estaba juzgando por su aspecto. Min Ho
odiaba cuando alguien hacía eso. Solo por el hecho de que usara cuero no significaba
que fuera un mal tipo... en su mayoría.
El
policía estaba vestido simplemente, más como se vestía Yunho. Su beta estaba
vestido con pantalones negros y un suéter de cachemira y llevaba un abrigo
largo de lana. El hombre se parecía más a un hombre de negocios que a un lobo
Timber -especialmente desde que se había cortado todo su maldito cabello.
—Te
daré cinco minutos —al fin dijo el hombre.
Siguieron
al policía hasta las celdas de detención. Min Ho quería arrancar las barras
delante de su pareja y dejarlo libre, cuando vio las sórdidas personas
alrededor de las tres parejas. La mayoría parecía que venderían a su propia
madre si les dieran un precio justo. Sus dedos se morían de ganas de enseñar a
cada uno de los hombres lo que les ocurriría si tocaban a Hyun Joong, Jae Joong,
o a Jae Hyung.
—Oh,
mierda —murmuró Hyun Joong cuando Min Ho llegó a la línea de visión de su
pareja.
—No
es lo que parece —Jae Joong se defendió rápidamente—. Lo juro.
—Ven
aquí, Hyun Joong —Min Ho ordenó mientras veía a todos y cada uno de los hombres
de la celda con su pareja. Vio al hombre más grande y Min Ho sabía que iba a
tener una charla con el hombre antes de irse.
Hyun
Joong se acercó a los barrotes, su mentón sobresalía con terquedad. Oh, su
compañero se lo buscaba.
—¿Quieres
contarme cómo sucedió esto?
—Estaba
ayudando a alguien —dijo Hyun Joong—. Eso es todo lo que puedo decir.
Min
Ho veía con la boca abierta a su pareja.
—Eso
es todo lo que puedes… tienes cinco segundos para que me expliques qué estabas
haciendo.
Hyun
Joong levantó la cabeza, sus ojos amatista fijos en Min Ho.
—No
puedo decirte, pero no estaba buscando problemas. Simplemente esta vez me
encontraron.
La
sinceridad en los ojos de Hyun Joong hizo que Min Ho creyera en el hombre, pero
aun así, no explicaba por qué ellos tres estaban en la cárcel.
—Tu
audiencia para la fianza será por la mañana. Estaré aquí para eso.
Min
Ho saludó al hombre más grande. Bajó la voz para que sólo el humano pudiera
oírlo.
—¿Cuánto
para asegurarme de que mis tres amigos estén a salvo hasta su audiencia de
mañana?
El
hombre se frotó la barbilla, y Min Ho oyó al policía vestido de civil aclararse
la garganta, diciéndole que su tiempo estaba a punto de terminar.
—Encuéntrame
algo que pague más que estas jodidas luchas y es un trato.
—¿Confías
en mi como para estar seguro de que mantendré mi palabra? —Min Ho preguntó.
—¿Tú
confías en mí? —el hombre respondió.
Min
Ho sacó una tarjeta de presentación con la dirección del centro recreativo en
ella y se la dio al hombre.
—Ven
a verme cuando todo esto se aclare, y voy a hacer valer nuestro acuerdo.
Los
gruesos dedos del hombre se curvaron alrededor de la tarjeta mientras asentía.
—Mi
nombre es Hong Seok.
—
Lee Min Ho —respondió antes de mirar a Hyun Joong—. Mantente fuera de problemas
hasta la mañana.
Hyun
Joong asintió, pero Min Ho podía ver el ligero matiz de miedo en los ojos del
hombre. Sabía que su pareja pasaría una dura noche en la cárcel, pero el pensar
que el tiempo se alargara asustaba a todos.
Iba
a ser su primera noche lejos de su pareja en más de una década. Tanto si Hyun
Joong estaba ayudando a alguien o no, a Min Ho no le gustaba la idea de dormir
solo.
—Hasta
mañana.
—Hasta
mañana —respondió Hyun Joong viendo a Min Ho—. Te amo.
Yunho
terminó de hablar con Jae Joong y Jae Hyung y se unió a él, mientras Min Ho
acercaba la cara a los barrotes.
—Voy
a sacarte, Hyun Joong, y entonces voy a azotar tu piel durante los próximos
cinco años por esto. —Eso trajo un brillo a los ojos de su pareja—. Te amo —le
dijo antes de salir de la estación de policía.
*****
Ren
se paseaba de un lado a otro mientras veía al hombre que tenía el ceño
fruncido. No podía dejar al fey solo, pero tenía que ir a rescatar a Hyun Joong,
Jae Joong, y Jae Hyung. Esto era un desastre, y no podía encontrar qué hacer.
—¿Muerde?
—Ha Jin preguntó mientras permanecía allí, con los brazos cruzados sobre su
delgado pecho, viendo nerviosamente al hombre capturado.
—No
—respondió Ren—. Pero no confío en él. Probablemente va a decir lo que quieras
oír, a fin de liberarse.
—¿Por
qué lo secuestraron? —Dong Hae preguntó mientras le quitaba el envoltorio a su
barra de chocolate y le daba un mordisco.
—Porque hay grandes hombres azules por ahí
tratando de matarlo —dijo Ren—. Y según Hyun Joong, tenemos que mantenerlo con
vida.
—Parece bastante inofensivo —dijo Yibo—. Pero
todavía no entiendo por qué tenemos que mantenerlo oculto. ¿No deberíamos
simplemente decirle a Min Ho que el hombre necesita de nuestra ayuda?
Ren se paseaba por la habitación, preocupado
por los hombres que había dejado atrás. Hyun Joong ya debería haber llamado
para decirle dónde recogerlos a los tres. No era como que el hombre se
arriesgara a ser descubierto. Bueno, quizás, lo haría, pero aun así eso no
evitaba que Ren quisiera jalarse el cabello en señal de frustración.
—No, Hyun Joong dijo que lo mantuviéramos
oculto.
—¿Entonces por qué estamos aquí? —Ha Jin
preguntó.
—Porque necesito ayuda para vigilarlo. —Ren
revisó la pulsera que le había colocado en la muñeca a Yuvin para asegurarse de
que estuviera perfectamente en su lugar. No necesitaba al hombre desapareciendo
y alejándose.
—Creo que él está tratando de hablar —dijo Dong
Hae adelantándose y quitándole la mordaza de la boca al hombre—. ¿Qué? —Dio
otro mordisco a su barra de chocolate.
—¿Quién infiernos son ustedes? —preguntó el
hombre, viendo alrededor desconcertado—. ¿Por qué estoy aquí?
—Nosotros somos quienes hacemos las preguntas —dijo
Dong Hae con un medio gruñido y golpeando su palma con la barra de chocolate—.
¿Quién eres y por qué estás aquí?
Ren miró a Dong Hae y se preguntó si el hombre
era consciente de que él le había preguntado a Yuvin las mismas preguntas que Yuvin
le hizo.
Yuvin
vio a Dong Hae, como si hubiera perdido la cabeza.
—Podría
haber jurado que pregunté eso.
—Oh,
veo que imitas las palabras. —Dong Hae se acercó y colocó el pañuelo en la boca
del hombre—. Vigílalo. Él es un ser astuto.
—¿Va
a quedarse para Navidad? —Ha Jin preguntó—. Alguien debe asegurarse de que
tenga algo bajo el árbol si se va a quedar aquí.
Ren
se frotó los ojos.
—Él
no es un huésped, Ha Jin. Él es nuestro prisionero.
—Voy
a ir a buscarle un poco de pan y agua —dijo Yibo mientras salía de la
habitación.
Ren
no estaba seguro de si haber dejado que estos hombres supieran sobre Yuvin
había sido una buena idea. Si Min Ho descubría quien era este hombre y por qué
estaba allí, probablemente desollaría vivo a Mingyu y utilizaría su piel como
una maldita alfombra en su oficina.
Todavía
no podía entender cómo él había sido arrastrado a todo esto. El hecho de que
conociera a Yuvin no significaba que supiera como era el hombre personalmente.
¿Por qué estaba vigilando a este hombre? Si Min Ho descubría lo que Ren estaba
haciendo, su piel podría ser arrancada y expuesta debajo de los pies de Min Ho.
—¿Qué
infiernos sucede aquí?
Ren
tragó saliva, cuando Baekho su pareja, entró en la habitación, con los ojos
entrecerrados viendo a Yuvin.
Dong
Hae rápidamente corrió hacia la puerta y la cerró, apoyando su espalda en la
madera.
—¿Te
han seguido?
Baekho
miró a Dong Hae y luego se giró hacia Yuvin.
—¿Quién
es él?
—Nuestro prisionero —respondió Ha Jin.
—Pero ten cuidado con él —advirtió Dong Hae—.
Es un real hablador.
Ren tomó a Baekho por el brazo y jaló a su
pareja al otro lado de la habitación. Sabía que no podía mentirle a Baekho.
—Él es hermano de Mingyu. Tiene un problema con
el juego y está en deuda con algunos elfos de las sombras. Si lo encuentran, lo
van a matar, y luego van a venir tras Mingyu y luego por nosotros.
Baekho se giró a ver al fey amarrado.
—¿Es el hermano de Mingyu, gatito?
Ren asintió.
—¿Y Min Ho se va a enojar si lo mantienes aquí?
Una vez más, Ren asintió.
—Entonces cuenta conmigo. —Baekho se acercó a Yuvin—.
Te quedarás aquí y guardaras silencio o me aseguraré de que no tengas dedos
para los juegos de azar, ¿entendido?
Los ojos de Yuvin se abrieron como platos
mientras asentía hacia Baekho.
Yibo entró de nuevo en la habitación.
—Nos hemos quedado sin pan, así que tomé
algunos rollos de canela.
Ren gimió cuando Sungmin entró, viendo a todos.
—Así que es verdad. Secuestraron a un hombre.
Ren miró hacia Yibo.
Yibo se encogió de hombros.
—¿Qué? Él no se lo dirá a nadie.
Ren no le hizo caso y se giró de nuevo hacia Baekho.
—Tengo que encontrar a Hyun Joong, Jae Joong, y
Jae Hyung. Ellos estaban
conmigo cuando encontramos a Yuvin. Tuve que desaparecer y los dejé atrás.
Baekho
chasqueó la lengua.
—Min
Ho fue a pagar la fianza para que los suelten de la cárcel.
—¿Cárcel?
—Ren se sentía como si estuviera a punto de vomitar.
Se
suponía que encontrarían a Yuvin lo secuestrarían y lo traerían de regreso. El
plan era simple. ¿Porque había ido tan mal?
—No
te preocupes, gatito. Sabes que Min Ho los traerá de regreso.
Ren
deseaba estar seguro. Quería golpear a Yuvin por meterlo en este lío. Estaba
feliz decorando la casa para Navidad, y ahora iba a ser desollado vivo.
—¿Cuánto
tiempo tenemos que mantenerlo aquí? —Yibo preguntó mientras sacaba el pañuelo y
acercaba los roles de canela a Yuvin.
—No
tengo ni idea —respondió Ren con honestidad—. Supongo que hasta cuando ya no
pese un precio sobre su cabeza.
Ren
se giró cuando Heecheol asomó la cabeza en la habitación.
—Min
Ho está de regreso y no parece feliz.
¿Cuántas
personas sabían que Yuvin estaba aquí?
*****
Hoshi
necesitaba llegar a sus archivos. Sabía que Jun Seo lo llamaría pronto, pero ni
siquiera tenía su teléfono celular. Sabía que si Jun Seo trataba de llamar y Hoshi
no contestaba, el señor Yong Ha enviaría a un explorador para que averiguara lo
que estaba pasando.
Y
luego estaba Gyeo Ul. Si Gyeo Ul no lograba ponerse en contacto con Hoshi, se
presentaría buscándolo. Eso era algo que Hoshi no quería que sucediera. Nunca
había conocido al tipo, pero las vibraciones que recibía cada vez que hablaban
le decía que Gyeo Ul no era alguien con quien quisiera meterse.
—¿A
dónde vas? —Mingyu dijo mientras se daba la vuelta, y jalaba a Hoshi más cerca
de su caliente cuerpo.
Aun
no podía creer que estuviera acoplado con dos criaturas fey. Era extraño como
el infierno. Si no hubiera visto las extrañas siluetas de las figuras, no lo
habría creído. Nada de esto parecía real.
—Tengo
que regresar a mi departamento. —Hoshi vio que Wonwoo ya había escapado, y
aunque pareciera mentira, ya lo extrañaba.
Mingyu
acarició el cuello de Hoshi mientras pasaba la mano por la espalda de Hoshi.
—No
puedo dejarte ir, guapo.
Dios,
las caricias de Mingyu se sentían como oleadas de fuego que lo recorrían y
hacía que Hoshi quisiera repetir lo que habían hecho antes. Nunca antes había
deseado a dos personas de la manera en que deseaba a Mingyu y a Wonwoo.
—Tengo
cosas que necesito recoger y llamadas telefónicas que hacer.
Hoshi
gritó cuando Mingyu golpeó su desnudo culo.
—¿Aun
tratas de explotarnos, hombre travieso? No puedo dejarte ir.
—Pero
no lo entiendes —dijo Hoshi mientras trataba de salir de debajo del fuerte
agarre de Mingyu.
Era
extraño como el infierno dejar que alguien más lo controlara. Hoshi estaba
acostumbrado a tener el control. Él era el dominante en todas las situaciones.
Era el agitador y el motor, no permitía que nadie tuviera la ventaja. Sin
embargo, se quedó allí, permitiendo que Mingyu le dijera lo que podía y no
podía hacer.
—Entonces
explícame —dijo Mingyu mientras besaba el hombro de Hoshi. Dios, ¿podría el
hombre dejar de pensar en sexo por un minuto? Eso le hacía difícil pensar a Hoshi.
—No
puedo. —No había manera de que Hoshi pudiera decirle a Mingyu por qué fue
enviado aquí.
Ya
la había jodido cuando mencionó decirle al mundo sobre las hadas. Si alguien se
enteraba de que estaba aquí para comprar la ciudad y destruirla, estaba
bastante seguro de que Min Ho haría más que secuestrarlo.
—Entonces
te vas a quedar en la cama conmigo —dijo Mingyu con un travieso brillo en sus
ojos verdes. Hoshi sintió como si estuviera discutiendo con la pared. El hombre
no iba a ceder.
Estaba
a punto de decirle algo a Mingyu para lograr salir como alma que lleva el
diablo de aquí, cuando se oyó que tocaban la puerta. ¿Quién infiernos podría
ser?
—Adelante
—gritó Mingyu.
—¿Estás loco? —Hoshi preguntó, haciendo todo lo
posible para cubrirse—. Estoy desnudo.
—Tienes una manta, guapo —le recordó Mingyu.
La puerta se abrió y un hombre entró con una
caja.
—¿Qué traes ahí, Hyeong Kon? —Mingyu preguntó
como si no estuvieran juntos acostados desnudos en la cama. Era embarazoso como
el infierno. Hoshi quería exigir que el hombre se fuera.
—Las cosas de Hoshi, de su departamento —dijo Hyeong
Kon mientras bajaba la caja.
Hoshi casi saltó de la cama, hasta que recordó
que no llevaba nada más que su traje de nacimiento. Quería golpear a Mingyu
cuando el fey comenzó a acariciar su brazo.
—Gracias, Hyeong Kon —dijo Mingyu cuando el
hombre se giró y cerró la puerta detrás de él—. Por Dios, cometo un error y
todo el mundo quiere cortarme las pelotas.
—¿Qué les hiciste? —Hoshi preguntó mientras se
apresuraba a salir de la cama para revisar sus cosas. Dejó escapar un suspiro de
alivio cuando vio su maletín. Tenía una cerradura de combinación y parecía que
no había sido abierta. Ahora bien, si él sólo tuviera su maldito teléfono.
—Sólo les hice algunas bromas —dijo Mingyu
bruscamente—. No tienen sentido del humor.
Hoshi buscó en la caja y sacó su ropa.
Necesitaba hablar con Min Ho. Quizás el hombre vería que Hoshi realmente no
quería explotarlos. Solo había estado impresionado por el descubrimiento. Eso
era todo. En realidad no había necesidad de mantenerlo aquí.
Hoshi entró al baño tomó una ducha y se vistió,
necesitaba encontrar a Min Ho y tener una charla con él. El hombre se veía bastante
inteligente. Debería de escuchar razones. Además, el secuestro era ilegal.
Mingyu
fue al baño y se duchó. Hoshi revisó sus archivos y releyó el de Min Ho
mientras Mingyu estaba ocupado en el baño. Si Min Ho era fey, entonces eso
podría explicar ¿por qué no había constancia de la primera vez que se postuló
para alcalde? Entre más leía, menos le temía al hombre. Así que Min Ho podía
entrar y salir de los lugares apareciendo, gran cosa. Hoshi había tratado con
reales tiburones en su trabajo por el mundo. No tenía miedo del papá de Wonwoo.
El tipo estaba enojado porque su hijo tenía dos hombres. Él lo superaría.
Seguro
de poder enfrentar al hombre, Hoshi tomó el archivo y cerró el maletín cuando Mingyu
salió del cuarto de baño. Él no esperó al hombre. Hoshi salió de la habitación
y fue en busca de Min Ho.
*****
—¿Es. En. Serio? —Wonwoo preguntó con asombro
mientras veía al hermano de Mingyu y luego veía a Ren—. ¿Ustedes lo
secuestraron? —Esto no era bueno. Min Ho ya quería desollar vivo a Mingyu. Si
se enteraba que Yuvin había puesto a todos en peligro iba a… Wonwoo ni siquiera
estaba seguro de lo que iba a hacer.
Hace unos días, lo único que quería hacer era
ser la pareja de Mingyu. Nada más. Y antes él había pensado estúpidamente que
su vida era complicada. Ahora tenía a Hoshi y Yuvin estaba aquí sentado, atado
y amordazado, lanzándole dagas con la mirada.
El ni siquiera quería preguntar ¿qué otra cosa
podría suceder, por temor de que los cielos se abrieran y relámpagos cayeran
como lluvia en la casa.
—Entonces, ¿qué tienen pensado hacer, tenerlo
encerrado por el resto de su vida? —preguntó mientras veía la pulsera alrededor
de la muñeca.
Wonu sabía que era la que Min Ho tenía en su
escritorio. Neutralizaba el poder de un Fey y le impedía desaparecer. Pero
después de tratar de desaparecer, sabía que el brazalete no era necesario. Min
Ho se había asegurado completamente de que nadie pudiera desaparecer.
—Sí, Hyun Joong no pensó tan lejos —Ren le
respondió.
—En este momento sólo tenemos que mantenerlo
oculto para que los elfos de las sombras no lo encuentren.
—Yo aún voto por entregárselo a Min Ho y que él
decida qué hacer —dijo Yibo.
Wonwoo sintió que su estómago se volvió hielo.
—Oh, no. No podemos dejar que lo descubra. —miró
alrededor—. De todos modos ¿dónde está Hyun Joong? —Él podría ser un buscador
de problemas, pero Wonwoo estaba bastante seguro de que el hombre tendría una
solución a esto. Era un tipo astuto.
—En la cárcel —respondió Ha Jin.
—¿Qué? —Wonwoo presionó sus manos sobre el
vientre mientras veía con la boca abierta a Ha Jin. Todo parecía estar
cayéndose a pedazos a un ritmo rápido. —¿Por qué está en la cárcel? —No había
ninguna razón para hablar con su padre si su pareja estaba detrás de las rejas.
Min Ho estaría furioso ahora. Wonwoo apretó los
dientes y se preguntó si él iba a ser feliz para siempre como todos los demás o
si estaba condenado a una vida de locura. Todo lo que había querido era la
felicidad que veía en las otras parejas. ¿Era eso pedir demasiado? ¿Querer una
familia propia con dos amorosas parejas no estaba en su destino?
Parecía que tenía obstáculos del tamaño del
Empire State
saltándole encima y se hacían cada día más grandes. Le dolía el interior por
tener una vida con sus parejas, en esta casa, con su familia.
Pero
al parecer no iba a conseguir su deseo.
Wonwoo
cruzó la habitación y le quitó el pañuelo de la boca a Yuvin.
—¿Cuánto
le debes a esos bastardos?
Yuvin
lo recorrió con la mirada de la cabeza a los pies, y luego de nuevo otra vez.
—Ya
veo por qué Mingyu te mantiene para él mismo.
—Si
no me contestas, envolveré como regalo tu trasero y te entregaré a esos
henchman. Ahora dime cuánto debes.
—Cincuenta
mil dólares, dulces mejillas.
Wonwoo
sentía como si alguien lo hubiera golpeado en el estómago. Él no tenía esa
cantidad de dinero. Infiernos, no tenía ni siquiera una cuarta parte de eso.
—¿Cómo
llegaste a tener ese tipo de deuda?
—Déjame
ir y te lo mostraré.
—Portate
bien. —Dong Hae le gruñó al hombre—. O te patearé el culo.
—¿Dónde
vamos a encontrar esa cantidad de dinero? —Wonwoo preguntó.
—Cariño,
si pudieras conseguir cincuenta mil dólares, lo podría usar en…
Wonwoo
le volvió a meter el pañuelo en la boca.
—En
primer lugar, no soy cariño ni dulces mejillas. Parece que necesitas una
lección de cómo tratar a las personas. En segundo lugar, tus días de juego se
han terminado.
Eso
era si Yuvin vivía después de que Min Ho tratara de matarlo. Se giró hacia Ren.
—¿Por
qué esta Hyun Joong en la cárcel?
Ren
señaló con la cabeza a Yuvin.
—Por
tratar de lograr traer a este imbécil aquí. Yuvin estaba en un combate de boxeo
ilegal. La policía llegó, y Hyun Joong, Jae Joong, y Jae Hyung fueron
detenidos.
Wonwoo
no sabía que Jae Joong y Jae Hyung estaban allí. Yunho y Hyeong Kon iban a
matar a Mingyu. Él lo sabía. Tan pronto como se enteraran de que era el hermano
de Mingyu el que había causado todo esto, encontrarían la manera de culpar a su
pareja. El corazón se le detuvo al pensar en lo que ocurriría.
—¿Min
Ho sabe que todo esto es por el hermano de Mingyu?
—A
menos que Hyun Joong dijera algo, no —respondió Ren.
Wonu
sabía que Hyun Joong no lo delataría, lo que hizo que se sintiera aun peor por
lo que estaba pasando. Tenía que sacarlo de esa escoria.
—¿Dónde
están detenidos?
—Nueva
York —respondió Ren y luego le dijo en qué lugar de Nueva York.
Wonwoo
tenía ganas de lanzar a Yuvin por esto. Ya era bastante malo que estuviera
tratando con su padre furioso por sus parejas. Yuvin tenía que venir a empeorar
las cosas.
—Manténganlo
escondido — dijo mientras salía de la habitación. Tal vez podría escaparse con
sus parejas e ir a Nueva York y rescatar a los tres. Tenía que haber una manera
de lograr que los liberaran y retiraran los cargos.
Wonwoo
se congeló cuando vio caminar a Hoshi hacia la oficina de Min Ho, Mingyu cerca,
detrás de él. ¿Qué infiernos estaban haciendo? Su padre se los comería vivos a
causa del estado de ánimo en el que se encontraba en estos momentos.
Corrió
por el pasillo, pero no llegó a tiempo para impedir que Hoshi entrara en la
oficina de Min Ho. Wonwoo quería gritar de frustración. ¿El hombre estaba loco?
Estaba a punto de perder al maldito humano antes de siquiera llegar a
conocerlo.
Deteniéndose
ante la puerta de la oficina de Min Ho, se quedó allí aguantando la
respiración. Mingyu se quedó junto a la puerta, apoyado en la pared. Cuando Wonwoo
lo vio, Mingyu sólo se encogió de hombros.
—Exijo
que me dejes ir —dijo Hoshi junto al escritorio de Min Ho.
Su
padre estaba sentado en su habitual posición con los pies sobre el escritorio,
las manos cruzadas sobre el vientre, sólo sus ojos eran oscuros, letales.
Min
Ho estudió a Hoshi, sus ojos se oscurecieron aún más, diciéndole a Wonwoo que
ya estaba en el borde.
—Te
sugiero que regreses a tu habitación, humano. Siéntete agradecido de que aun
respiras.
—¿No
sabes quién soy? —Hoshi preguntó con voz tensa, enojada—. Hay gente que puede
estar buscándome al no saber de mi.
Wonwoo
corrió hacia delante y jaló a Hoshi del brazo mientras Min Ho lentamente se
ponía de pie con una mirada asesina en sus ojos color gris claro.
—Al
parecer, no sabes quién soy yo —bufó mientras sus ojos se volvían de lobo y sus
colmillos salían de su vaina.
Wonwoo
verdaderamente temía por Hoshi en este momento. Podía decir por el tic en la
mandíbula de Min Ho que estaba a punto de destripar a su pareja.
—
Dime, Kwon Hoshi, ¿por qué has venido a Villa Starhaus?
Hoshi
tragó saliva y dio un paso atrás, sacudiendo la cabeza rápidamente.
—No
eres un hada.
Min
Ho gruñó.
Wonwoo
jaló a Hoshi.
Mingyu
maldijo y llegó a su lado.
—¿Cómo
me has llamado? —Min Ho preguntó mientras comenzaba a caminar alrededor de su
escritorio. Wonwoo empujó a Hoshi a los brazos de Mingyu.
—Sácalo
de aquí.
—No
antes de que conteste mi maldita pregunta —dijo Min Ho con un tono letal en su
voz—. ¿Por qué has venido aquí, Hoshi?
Wonwoo
se giró y vio a su pareja humana, en espera de la respuesta.
Hoshi
enderezó la espalda, y miró a Min Ho a los ojos
—Vine
a comprar el pueblo para la corporación Yong Ha ellos lo destruirán y
construirán un centro comercial y viviendas de lujo.
Wonwoo
sintió como si su mundo se hubiera roto justo bajo sus pies. No, eso no podía
ser cierto. Su pareja no lo había engañado. Simplemente no podía haberlo hecho.
Vio los ojos verdes de Mingyu volverse rojos cuando empujó a Hoshi, viéndose
como si el humano le hubiera cortado el corazón.
—Dime,
señor Kwon —continuó Min Ho—. ¿Tiene Villa Starhaus una ubicación privilegiada
para lo que la corporación Yong Ha planea hacer? Estamos muy lejos de la ruta
marcada, no es accesible fácilmente. ¿Por qué una gran corporación quiere esta
tierra?
—No
es mi trabajo preguntar por qué —respondió Hoshi—. Yo sello acuerdos para
empresas que buscan adquirir ciertas propiedades. —Hoshi no se oía tan seguro
como lo había hecho hace unos segundos.
Wonwoo
se preguntaba a dónde iba Min Ho con esto. Conocía a su padre y sabía que él
quería llegar a algo.
—Debería
ser ese tu trabajo —respondió Min Ho—. O de lo contrario nunca sabrías cuándo
te vas a meter en la cama con el diablo.
—¿Qué
has hecho? —Wonwoo le preguntó a su pareja—. ¿Qué has hecho?
Hoshi
lo miró.
—Nada.
Sólo acepté un contrato. No había nada especial o diferente al respecto.
—No
he vivido tanto sin saber un par de cosas —dijo Min Ho, acercándose a Hoshi
hasta que estaba sobre el hombre. Wonwoo sabía que debía salvar a su pareja,
pero estaba fijo en el suelo, el miedo de lo que Hoshi había hecho lo paralizó.
—Es
sólo una empresa de tamaño medio que quiere comprar esta tierra —se defendió Hoshi.
—No
—dijo Min Ho mientras sacudía la cabeza—. Hemos investigando al señor Yong Ha
durante algún tiempo, Hoshi. Puede que sea el dueño de la corporación Yong Ha,
pero también es el líder principal de los cazadores de vampiros, y tú lo acabas
de invitar a Villa Starhaus.
SVT

2 Comentarios
Al menos MinHo le dio el beneficio de la duda a Hyun, pero cuando no haya una reja que los separe, ay de él… pero que bueno son guardando secretos chicos, en serio…agallas las que tuvo Hoshi por querer hablar con MinHo de forma civilizada, y si bien el saber que el Alfa de hada no tenía nada, el verdadero impacto fue saber que había traído un peligro enemigo a Starhaus.
ResponderBorrarTodo el trabajo solo era una tapadera...
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