La Familia T52... Capitulo 06


Min Ho entró en el recinto, sin saber con quién tenía que hablar con el fin de matar a su pareja. ¿Estaba en un combate de box ilegal? ¿Su pareja estaba loco? ¿Qué infiernos había poseído a Hyun Joong y a los demás para ir a un combate de boxeo en Nueva York? Había ido con Kim Youngwoon, pidiéndole que su pareja, Leeteuk, los apareciera a él, Yunho y Simba aquí.

El guardián había colocado hechizos más fuertes en la casa y Hyeong Kon estaba limpiando el departamento de Hoshi en este mismo momento. Min Ho sabía que tenía que dejar de pensar en el humano antes de que él regresara a su casa y matara al hombre. Parecía que últimamente todo el mundo estaba perdiendo la cabeza.

—¿Puedo ayudarle? —un hombre vestido con ropa normal preguntó desde su escritorio, viéndose tan interesado como si viera un carro estacionado.
—Estoy aquí por Kim Hyun Joong, Jae Joong y Jae Hyung.
—Espere —dijo el hombre mientras dejaba su taza de café en la mesa, se empujó de su escritorio, y se alejó.

Yunho y Simba estaban detrás de él, Leeteuk eligió quedarse en la puerta. Mientras esperaba, Min Ho se giró para ver el lugar escasamente decorado con artículos de Navidad. Al parecer, este recinto no estaba muy entusiasmado con la alegría de las fiestas al igual que el oficial con el que Min Ho había hablado.

—Aun no entiendo cómo llegaron aquí —murmuró Yunho—. Podría entenderlo de algún lugar más cerca de casa.
—Al parecer tengo que tener una charla con S. Coups sobre su pareja silenciando las alarmas —dijo Min Ho.

Él no mantenía a su pareja ni a ningún otro residente encerrado bajo llave. Pero Woozi sabía que Hyun Joong tenía una inclinación para los problemas. Ni siquiera fue su pareja quien le llamó, había sido Seungyeon de la manada de Eric. Eso por sí solo le molestó a Min Ho.

Sabía que Hyun Joong había creado una red con las parejas de las otras manadas y aquelarres, pero aun así su pareja le hubiera llamado.

Min Ho dio un gruñido cuando el detective regresó con los archivos en la mano en lugar de con Hyun Joong.

—¿Dónde está Hyun Joong? —le preguntó.
—Tiene la audiencia para fijar la fianza en la mañana —respondió el hombre—. Al parecer el ring en el que fue atrapado estaba bajo vigilancia desde hace algún tiempo. Tengo la sensación de que el juez no va a ser suave con él y sus amigos.

La navidad estaba a tan sólo una semana de distancia y Min Ho sabía que si Hyun Joong no estaba libre, infiernos lo pagaría. No había pasado una Navidad alejado de su pareja desde que reclamó a Hyun Joong, y no iba a empezar ahora. Le enfureció tener que irse con las manos vacías esta noche, pero no había nada que pudiera hacer hasta mañana por la mañana.

—¿Puedo verlo?

El hombre miró a Min Ho de arriba abajo, y tenía la sensación de que el hombre lo estaba juzgando por su aspecto. Min Ho odiaba cuando alguien hacía eso. Solo por el hecho de que usara cuero no significaba que fuera un mal tipo... en su mayoría.

El policía estaba vestido simplemente, más como se vestía Yunho. Su beta estaba vestido con pantalones negros y un suéter de cachemira y llevaba un abrigo largo de lana. El hombre se parecía más a un hombre de negocios que a un lobo Timber -especialmente desde que se había cortado todo su maldito cabello.

—Te daré cinco minutos —al fin dijo el hombre.


Siguieron al policía hasta las celdas de detención. Min Ho quería arrancar las barras delante de su pareja y dejarlo libre, cuando vio las sórdidas personas alrededor de las tres parejas. La mayoría parecía que venderían a su propia madre si les dieran un precio justo. Sus dedos se morían de ganas de enseñar a cada uno de los hombres lo que les ocurriría si tocaban a Hyun Joong, Jae Joong, o a Jae Hyung.

—Oh, mierda —murmuró Hyun Joong cuando Min Ho llegó a la línea de visión de su pareja.
—No es lo que parece —Jae Joong se defendió rápidamente—. Lo juro.
—Ven aquí, Hyun Joong —Min Ho ordenó mientras veía a todos y cada uno de los hombres de la celda con su pareja. Vio al hombre más grande y Min Ho sabía que iba a tener una charla con el hombre antes de irse.

Hyun Joong se acercó a los barrotes, su mentón sobresalía con terquedad. Oh, su compañero se lo buscaba.

—¿Quieres contarme cómo sucedió esto?
—Estaba ayudando a alguien —dijo Hyun Joong—. Eso es todo lo que puedo decir.

Min Ho veía con la boca abierta a su pareja.

—Eso es todo lo que puedes… tienes cinco segundos para que me expliques qué estabas haciendo.

Hyun Joong levantó la cabeza, sus ojos amatista fijos en Min Ho.

—No puedo decirte, pero no estaba buscando problemas. Simplemente esta vez me encontraron.

La sinceridad en los ojos de Hyun Joong hizo que Min Ho creyera en el hombre, pero aun así, no explicaba por qué ellos tres estaban en la cárcel.

—Tu audiencia para la fianza será por la mañana. Estaré aquí para eso.

Min Ho saludó al hombre más grande. Bajó la voz para que sólo el humano pudiera oírlo.

—¿Cuánto para asegurarme de que mis tres amigos estén a salvo hasta su audiencia de mañana?

El hombre se frotó la barbilla, y Min Ho oyó al policía vestido de civil aclararse la garganta, diciéndole que su tiempo estaba a punto de terminar.

—Encuéntrame algo que pague más que estas jodidas luchas y es un trato.
—¿Confías en mi como para estar seguro de que mantendré mi palabra? —Min Ho preguntó.
—¿Tú confías en mí? —el hombre respondió.

Min Ho sacó una tarjeta de presentación con la dirección del centro recreativo en ella y se la dio al hombre.

—Ven a verme cuando todo esto se aclare, y voy a hacer valer nuestro acuerdo.

Los gruesos dedos del hombre se curvaron alrededor de la tarjeta mientras asentía.

—Mi nombre es Hong Seok.
— Lee Min Ho —respondió antes de mirar a Hyun Joong—. Mantente fuera de problemas hasta la mañana.

Hyun Joong asintió, pero Min Ho podía ver el ligero matiz de miedo en los ojos del hombre. Sabía que su pareja pasaría una dura noche en la cárcel, pero el pensar que el tiempo se alargara asustaba a todos.

Iba a ser su primera noche lejos de su pareja en más de una década. Tanto si Hyun Joong estaba ayudando a alguien o no, a Min Ho no le gustaba la idea de dormir solo.

—Hasta mañana.
—Hasta mañana —respondió Hyun Joong viendo a Min Ho—. Te amo.

Yunho terminó de hablar con Jae Joong y Jae Hyung y se unió a él, mientras Min Ho acercaba la cara a los barrotes.

—Voy a sacarte, Hyun Joong, y entonces voy a azotar tu piel durante los próximos cinco años por esto. —Eso trajo un brillo a los ojos de su pareja—. Te amo —le dijo antes de salir de la estación de policía.

*****

Ren se paseaba de un lado a otro mientras veía al hombre que tenía el ceño fruncido. No podía dejar al fey solo, pero tenía que ir a rescatar a Hyun Joong, Jae Joong, y Jae Hyung. Esto era un desastre, y no podía encontrar qué hacer.

—¿Muerde? —Ha Jin preguntó mientras permanecía allí, con los brazos cruzados sobre su delgado pecho, viendo nerviosamente al hombre capturado.
—No —respondió Ren—. Pero no confío en él. Probablemente va a decir lo que quieras oír, a fin de liberarse.
—¿Por qué lo secuestraron? —Dong Hae preguntó mientras le quitaba el envoltorio a su barra de chocolate y le daba un mordisco.
—Porque hay grandes hombres azules por ahí tratando de matarlo —dijo Ren—. Y según Hyun Joong, tenemos que mantenerlo con vida.
—Parece bastante inofensivo —dijo Yibo—. Pero todavía no entiendo por qué tenemos que mantenerlo oculto. ¿No deberíamos simplemente decirle a Min Ho que el hombre necesita de nuestra ayuda?

Ren se paseaba por la habitación, preocupado por los hombres que había dejado atrás. Hyun Joong ya debería haber llamado para decirle dónde recogerlos a los tres. No era como que el hombre se arriesgara a ser descubierto. Bueno, quizás, lo haría, pero aun así eso no evitaba que Ren quisiera jalarse el cabello en señal de frustración.

—No, Hyun Joong dijo que lo mantuviéramos oculto.
—¿Entonces por qué estamos aquí? —Ha Jin preguntó.
—Porque necesito ayuda para vigilarlo. —Ren revisó la pulsera que le había colocado en la muñeca a Yuvin para asegurarse de que estuviera perfectamente en su lugar. No necesitaba al hombre desapareciendo y alejándose.
—Creo que él está tratando de hablar —dijo Dong Hae adelantándose y quitándole la mordaza de la boca al hombre—. ¿Qué? —Dio otro mordisco a su barra de chocolate.
—¿Quién infiernos son ustedes? —preguntó el hombre, viendo alrededor desconcertado—. ¿Por qué estoy aquí?
—Nosotros somos quienes hacemos las preguntas —dijo Dong Hae con un medio gruñido y golpeando su palma con la barra de chocolate—. ¿Quién eres y por qué estás aquí?

Ren miró a Dong Hae y se preguntó si el hombre era consciente de que él le había preguntado a Yuvin las mismas preguntas que Yuvin le hizo.

Yuvin vio a Dong Hae, como si hubiera perdido la cabeza.

—Podría haber jurado que pregunté eso.
—Oh, veo que imitas las palabras. —Dong Hae se acercó y colocó el pañuelo en la boca del hombre—. Vigílalo. Él es un ser astuto.
—¿Va a quedarse para Navidad? —Ha Jin preguntó—. Alguien debe asegurarse de que tenga algo bajo el árbol si se va a quedar aquí.

Ren se frotó los ojos.

—Él no es un huésped, Ha Jin. Él es nuestro prisionero.
—Voy a ir a buscarle un poco de pan y agua —dijo Yibo mientras salía de la habitación.

Ren no estaba seguro de si haber dejado que estos hombres supieran sobre Yuvin había sido una buena idea. Si Min Ho descubría quien era este hombre y por qué estaba allí, probablemente desollaría vivo a Mingyu y utilizaría su piel como una maldita alfombra en su oficina.

Todavía no podía entender cómo él había sido arrastrado a todo esto. El hecho de que conociera a Yuvin no significaba que supiera como era el hombre personalmente. ¿Por qué estaba vigilando a este hombre? Si Min Ho descubría lo que Ren estaba haciendo, su piel podría ser arrancada y expuesta debajo de los pies de Min Ho.

—¿Qué infiernos sucede aquí?

Ren tragó saliva, cuando Baekho su pareja, entró en la habitación, con los ojos entrecerrados viendo a Yuvin.

Dong Hae rápidamente corrió hacia la puerta y la cerró, apoyando su espalda en la madera.

—¿Te han seguido?

Baekho miró a Dong Hae y luego se giró hacia Yuvin.

—¿Quién es él?
—Nuestro prisionero —respondió Ha Jin.
—Pero ten cuidado con él —advirtió Dong Hae—. Es un real hablador.

Ren tomó a Baekho por el brazo y jaló a su pareja al otro lado de la habitación. Sabía que no podía mentirle a Baekho.

—Él es hermano de Mingyu. Tiene un problema con el juego y está en deuda con algunos elfos de las sombras. Si lo encuentran, lo van a matar, y luego van a venir tras Mingyu y luego por nosotros.

Baekho se giró a ver al fey amarrado.

—¿Es el hermano de Mingyu, gatito?

Ren asintió.

—¿Y Min Ho se va a enojar si lo mantienes aquí?

Una vez más, Ren asintió.

—Entonces cuenta conmigo. —Baekho se acercó a Yuvin—. Te quedarás aquí y guardaras silencio o me aseguraré de que no tengas dedos para los juegos de azar, ¿entendido?

Los ojos de Yuvin se abrieron como platos mientras asentía hacia Baekho.

Yibo entró de nuevo en la habitación.

—Nos hemos quedado sin pan, así que tomé algunos rollos de canela.

Ren gimió cuando Sungmin entró, viendo a todos.

—Así que es verdad. Secuestraron a un hombre.

Ren miró hacia Yibo.

Yibo se encogió de hombros.

—¿Qué? Él no se lo dirá a nadie.

Ren no le hizo caso y se giró de nuevo hacia Baekho.

—Tengo que encontrar a Hyun Joong, Jae Joong, y Jae Hyung. Ellos estaban conmigo cuando encontramos a Yuvin. Tuve que desaparecer y los dejé atrás.

Baekho chasqueó la lengua.

—Min Ho fue a pagar la fianza para que los suelten de la cárcel.
—¿Cárcel? —Ren se sentía como si estuviera a punto de vomitar.

Se suponía que encontrarían a Yuvin lo secuestrarían y lo traerían de regreso. El plan era simple. ¿Porque había ido tan mal?

—No te preocupes, gatito. Sabes que Min Ho los traerá de regreso.

Ren deseaba estar seguro. Quería golpear a Yuvin por meterlo en este lío. Estaba feliz decorando la casa para Navidad, y ahora iba a ser desollado vivo.

—¿Cuánto tiempo tenemos que mantenerlo aquí? —Yibo preguntó mientras sacaba el pañuelo y acercaba los roles de canela a Yuvin.
—No tengo ni idea —respondió Ren con honestidad—. Supongo que hasta cuando ya no pese un precio sobre su cabeza.

Ren se giró cuando Heecheol asomó la cabeza en la habitación.

—Min Ho está de regreso y no parece feliz.

¿Cuántas personas sabían que Yuvin estaba aquí?

*****

Hoshi necesitaba llegar a sus archivos. Sabía que Jun Seo lo llamaría pronto, pero ni siquiera tenía su teléfono celular. Sabía que si Jun Seo trataba de llamar y Hoshi no contestaba, el señor Yong Ha enviaría a un explorador para que averiguara lo que estaba pasando.

Y luego estaba Gyeo Ul. Si Gyeo Ul no lograba ponerse en contacto con Hoshi, se presentaría buscándolo. Eso era algo que Hoshi no quería que sucediera. Nunca había conocido al tipo, pero las vibraciones que recibía cada vez que hablaban le decía que Gyeo Ul no era alguien con quien quisiera meterse.

—¿A dónde vas? —Mingyu dijo mientras se daba la vuelta, y jalaba a Hoshi más cerca de su caliente cuerpo.

Aun no podía creer que estuviera acoplado con dos criaturas fey. Era extraño como el infierno. Si no hubiera visto las extrañas siluetas de las figuras, no lo habría creído. Nada de esto parecía real.

—Tengo que regresar a mi departamento. —Hoshi vio que Wonwoo ya había escapado, y aunque pareciera mentira, ya lo extrañaba.

Mingyu acarició el cuello de Hoshi mientras pasaba la mano por la espalda de Hoshi.

—No puedo dejarte ir, guapo.

Dios, las caricias de Mingyu se sentían como oleadas de fuego que lo recorrían y hacía que Hoshi quisiera repetir lo que habían hecho antes. Nunca antes había deseado a dos personas de la manera en que deseaba a Mingyu y a Wonwoo.

—Tengo cosas que necesito recoger y llamadas telefónicas que hacer.

Hoshi gritó cuando Mingyu golpeó su desnudo culo.

—¿Aun tratas de explotarnos, hombre travieso? No puedo dejarte ir.
—Pero no lo entiendes —dijo Hoshi mientras trataba de salir de debajo del fuerte agarre de Mingyu.

Era extraño como el infierno dejar que alguien más lo controlara. Hoshi estaba acostumbrado a tener el control. Él era el dominante en todas las situaciones. Era el agitador y el motor, no permitía que nadie tuviera la ventaja. Sin embargo, se quedó allí, permitiendo que Mingyu le dijera lo que podía y no podía hacer.

—Entonces explícame —dijo Mingyu mientras besaba el hombro de Hoshi. Dios, ¿podría el hombre dejar de pensar en sexo por un minuto? Eso le hacía difícil pensar a Hoshi.
—No puedo. —No había manera de que Hoshi pudiera decirle a Mingyu por qué fue enviado aquí.

Ya la había jodido cuando mencionó decirle al mundo sobre las hadas. Si alguien se enteraba de que estaba aquí para comprar la ciudad y destruirla, estaba bastante seguro de que Min Ho haría más que secuestrarlo.

—Entonces te vas a quedar en la cama conmigo —dijo Mingyu con un travieso brillo en sus ojos verdes. Hoshi sintió como si estuviera discutiendo con la pared. El hombre no iba a ceder.

Estaba a punto de decirle algo a Mingyu para lograr salir como alma que lleva el diablo de aquí, cuando se oyó que tocaban la puerta. ¿Quién infiernos podría ser?

—Adelante —gritó Mingyu.
—¿Estás loco? —Hoshi preguntó, haciendo todo lo posible para cubrirse—. Estoy desnudo.
—Tienes una manta, guapo —le recordó Mingyu.

La puerta se abrió y un hombre entró con una caja.

—¿Qué traes ahí, Hyeong Kon? —Mingyu preguntó como si no estuvieran juntos acostados desnudos en la cama. Era embarazoso como el infierno. Hoshi quería exigir que el hombre se fuera.
—Las cosas de Hoshi, de su departamento —dijo Hyeong Kon mientras bajaba la caja.

Hoshi casi saltó de la cama, hasta que recordó que no llevaba nada más que su traje de nacimiento. Quería golpear a Mingyu cuando el fey comenzó a acariciar su brazo.

—Gracias, Hyeong Kon —dijo Mingyu cuando el hombre se giró y cerró la puerta detrás de él—. Por Dios, cometo un error y todo el mundo quiere cortarme las pelotas.
—¿Qué les hiciste? —Hoshi preguntó mientras se apresuraba a salir de la cama para revisar sus cosas. Dejó escapar un suspiro de alivio cuando vio su maletín. Tenía una cerradura de combinación y parecía que no había sido abierta. Ahora bien, si él sólo tuviera su maldito teléfono.
—Sólo les hice algunas bromas —dijo Mingyu bruscamente—. No tienen sentido del humor.

Hoshi buscó en la caja y sacó su ropa. Necesitaba hablar con Min Ho. Quizás el hombre vería que Hoshi realmente no quería explotarlos. Solo había estado impresionado por el descubrimiento. Eso era todo. En realidad no había necesidad de mantenerlo aquí.

Hoshi entró al baño tomó una ducha y se vistió, necesitaba encontrar a Min Ho y tener una charla con él. El hombre se veía bastante inteligente. Debería de escuchar razones. Además, el secuestro era ilegal.

Mingyu fue al baño y se duchó. Hoshi revisó sus archivos y releyó el de Min Ho mientras Mingyu estaba ocupado en el baño. Si Min Ho era fey, entonces eso podría explicar ¿por qué no había constancia de la primera vez que se postuló para alcalde? Entre más leía, menos le temía al hombre. Así que Min Ho podía entrar y salir de los lugares apareciendo, gran cosa. Hoshi había tratado con reales tiburones en su trabajo por el mundo. No tenía miedo del papá de Wonwoo. El tipo estaba enojado porque su hijo tenía dos hombres. Él lo superaría.

Seguro de poder enfrentar al hombre, Hoshi tomó el archivo y cerró el maletín cuando Mingyu salió del cuarto de baño. Él no esperó al hombre. Hoshi salió de la habitación y fue en busca de Min Ho.

*****

—¿Es. En. Serio? —Wonwoo preguntó con asombro mientras veía al hermano de Mingyu y luego veía a Ren—. ¿Ustedes lo secuestraron? —Esto no era bueno. Min Ho ya quería desollar vivo a Mingyu. Si se enteraba que Yuvin había puesto a todos en peligro iba a… Wonwoo ni siquiera estaba seguro de lo que iba a hacer.

Hace unos días, lo único que quería hacer era ser la pareja de Mingyu. Nada más. Y antes él había pensado estúpidamente que su vida era complicada. Ahora tenía a Hoshi y Yuvin estaba aquí sentado, atado y amordazado, lanzándole dagas con la mirada.

El ni siquiera quería preguntar ¿qué otra cosa podría suceder, por temor de que los cielos se abrieran y relámpagos cayeran como lluvia en la casa.

—Entonces, ¿qué tienen pensado hacer, tenerlo encerrado por el resto de su vida? —preguntó mientras veía la pulsera alrededor de la muñeca.

Wonu sabía que era la que Min Ho tenía en su escritorio. Neutralizaba el poder de un Fey y le impedía desaparecer. Pero después de tratar de desaparecer, sabía que el brazalete no era necesario. Min Ho se había asegurado completamente de que nadie pudiera desaparecer.

—Sí, Hyun Joong no pensó tan lejos —Ren le respondió.
—En este momento sólo tenemos que mantenerlo oculto para que los elfos de las sombras no lo encuentren.
—Yo aún voto por entregárselo a Min Ho y que él decida qué hacer —dijo Yibo.

Wonwoo sintió que su estómago se volvió hielo.

—Oh, no. No podemos dejar que lo descubra. —miró alrededor—. De todos modos ¿dónde está Hyun Joong? —Él podría ser un buscador de problemas, pero Wonwoo estaba bastante seguro de que el hombre tendría una solución a esto. Era un tipo astuto.
—En la cárcel —respondió Ha Jin.
—¿Qué? —Wonwoo presionó sus manos sobre el vientre mientras veía con la boca abierta a Ha Jin. Todo parecía estar cayéndose a pedazos a un ritmo rápido. —¿Por qué está en la cárcel? —No había ninguna razón para hablar con su padre si su pareja estaba detrás de las rejas.

Min Ho estaría furioso ahora. Wonwoo apretó los dientes y se preguntó si él iba a ser feliz para siempre como todos los demás o si estaba condenado a una vida de locura. Todo lo que había querido era la felicidad que veía en las otras parejas. ¿Era eso pedir demasiado? ¿Querer una familia propia con dos amorosas parejas no estaba en su destino?

Parecía que tenía obstáculos del tamaño del Empire State saltándole encima y se hacían cada día más grandes. Le dolía el interior por tener una vida con sus parejas, en esta casa, con su familia.

Pero al parecer no iba a conseguir su deseo.

Wonwoo cruzó la habitación y le quitó el pañuelo de la boca a Yuvin.

—¿Cuánto le debes a esos bastardos?

Yuvin lo recorrió con la mirada de la cabeza a los pies, y luego de nuevo otra vez.

—Ya veo por qué Mingyu te mantiene para él mismo.
—Si no me contestas, envolveré como regalo tu trasero y te entregaré a esos henchman. Ahora dime cuánto debes.
—Cincuenta mil dólares, dulces mejillas.

Wonwoo sentía como si alguien lo hubiera golpeado en el estómago. Él no tenía esa cantidad de dinero. Infiernos, no tenía ni siquiera una cuarta parte de eso.

—¿Cómo llegaste a tener ese tipo de deuda?
—Déjame ir y te lo mostraré.
—Portate bien. —Dong Hae le gruñó al hombre—. O te patearé el culo.
—¿Dónde vamos a encontrar esa cantidad de dinero? —Wonwoo preguntó.
—Cariño, si pudieras conseguir cincuenta mil dólares, lo podría usar en…

Wonwoo le volvió a meter el pañuelo en la boca.

—En primer lugar, no soy cariño ni dulces mejillas. Parece que necesitas una lección de cómo tratar a las personas. En segundo lugar, tus días de juego se han terminado.

Eso era si Yuvin vivía después de que Min Ho tratara de matarlo. Se giró hacia Ren.

—¿Por qué esta Hyun Joong en la cárcel?

Ren señaló con la cabeza a Yuvin.

—Por tratar de lograr traer a este imbécil aquí. Yuvin estaba en un combate de boxeo ilegal. La policía llegó, y Hyun Joong, Jae Joong, y Jae Hyung fueron detenidos.

Wonwoo no sabía que Jae Joong y Jae Hyung estaban allí. Yunho y Hyeong Kon iban a matar a Mingyu. Él lo sabía. Tan pronto como se enteraran de que era el hermano de Mingyu el que había causado todo esto, encontrarían la manera de culpar a su pareja. El corazón se le detuvo al pensar en lo que ocurriría.

—¿Min Ho sabe que todo esto es por el hermano de Mingyu?
—A menos que Hyun Joong dijera algo, no —respondió Ren.

Wonu sabía que Hyun Joong no lo delataría, lo que hizo que se sintiera aun peor por lo que estaba pasando. Tenía que sacarlo de esa escoria.

—¿Dónde están detenidos?
—Nueva York —respondió Ren y luego le dijo en qué lugar de Nueva York.

Wonwoo tenía ganas de lanzar a Yuvin por esto. Ya era bastante malo que estuviera tratando con su padre furioso por sus parejas. Yuvin tenía que venir a empeorar las cosas.

—Manténganlo escondido — dijo mientras salía de la habitación. Tal vez podría escaparse con sus parejas e ir a Nueva York y rescatar a los tres. Tenía que haber una manera de lograr que los liberaran y retiraran los cargos.

Wonwoo se congeló cuando vio caminar a Hoshi hacia la oficina de Min Ho, Mingyu cerca, detrás de él. ¿Qué infiernos estaban haciendo? Su padre se los comería vivos a causa del estado de ánimo en el que se encontraba en estos momentos.

Corrió por el pasillo, pero no llegó a tiempo para impedir que Hoshi entrara en la oficina de Min Ho. Wonwoo quería gritar de frustración. ¿El hombre estaba loco? Estaba a punto de perder al maldito humano antes de siquiera llegar a conocerlo.

Deteniéndose ante la puerta de la oficina de Min Ho, se quedó allí aguantando la respiración. Mingyu se quedó junto a la puerta, apoyado en la pared. Cuando Wonwoo lo vio, Mingyu sólo se encogió de hombros.

—Exijo que me dejes ir —dijo Hoshi junto al escritorio de Min Ho.

Su padre estaba sentado en su habitual posición con los pies sobre el escritorio, las manos cruzadas sobre el vientre, sólo sus ojos eran oscuros, letales.

Min Ho estudió a Hoshi, sus ojos se oscurecieron aún más, diciéndole a Wonwoo que ya estaba en el borde.

—Te sugiero que regreses a tu habitación, humano. Siéntete agradecido de que aun respiras.
—¿No sabes quién soy? —Hoshi preguntó con voz tensa, enojada—. Hay gente que puede estar buscándome al no saber de mi.

Wonwoo corrió hacia delante y jaló a Hoshi del brazo mientras Min Ho lentamente se ponía de pie con una mirada asesina en sus ojos color gris claro.

—Al parecer, no sabes quién soy yo —bufó mientras sus ojos se volvían de lobo y sus colmillos salían de su vaina.

Wonwoo verdaderamente temía por Hoshi en este momento. Podía decir por el tic en la mandíbula de Min Ho que estaba a punto de destripar a su pareja.

— Dime, Kwon Hoshi, ¿por qué has venido a Villa Starhaus?

Hoshi tragó saliva y dio un paso atrás, sacudiendo la cabeza rápidamente.

—No eres un hada.

Min Ho gruñó.

Wonwoo jaló a Hoshi.

Mingyu maldijo y llegó a su lado.

—¿Cómo me has llamado? —Min Ho preguntó mientras comenzaba a caminar alrededor de su escritorio. Wonwoo empujó a Hoshi a los brazos de Mingyu.
—Sácalo de aquí.
—No antes de que conteste mi maldita pregunta —dijo Min Ho con un tono letal en su voz—. ¿Por qué has venido aquí, Hoshi?

Wonwoo se giró y vio a su pareja humana, en espera de la respuesta.

Hoshi enderezó la espalda, y miró a Min Ho a los ojos

—Vine a comprar el pueblo para la corporación Yong Ha ellos lo destruirán y construirán un centro comercial y viviendas de lujo.

Wonwoo sintió como si su mundo se hubiera roto justo bajo sus pies. No, eso no podía ser cierto. Su pareja no lo había engañado. Simplemente no podía haberlo hecho. Vio los ojos verdes de Mingyu volverse rojos cuando empujó a Hoshi, viéndose como si el humano le hubiera cortado el corazón.

—Dime, señor Kwon —continuó Min Ho—. ¿Tiene Villa Starhaus una ubicación privilegiada para lo que la corporación Yong Ha planea hacer? Estamos muy lejos de la ruta marcada, no es accesible fácilmente. ¿Por qué una gran corporación quiere esta tierra?
—No es mi trabajo preguntar por qué —respondió Hoshi—. Yo sello acuerdos para empresas que buscan adquirir ciertas propiedades. —Hoshi no se oía tan seguro como lo había hecho hace unos segundos.

Wonwoo se preguntaba a dónde iba Min Ho con esto. Conocía a su padre y sabía que él quería llegar a algo.

—Debería ser ese tu trabajo —respondió Min Ho—. O de lo contrario nunca sabrías cuándo te vas a meter en la cama con el diablo.
—¿Qué has hecho? —Wonwoo le preguntó a su pareja—. ¿Qué has hecho?

Hoshi lo miró.

—Nada. Sólo acepté un contrato. No había nada especial o diferente al respecto.
—No he vivido tanto sin saber un par de cosas —dijo Min Ho, acercándose a Hoshi hasta que estaba sobre el hombre. Wonwoo sabía que debía salvar a su pareja, pero estaba fijo en el suelo, el miedo de lo que Hoshi había hecho lo paralizó.
—Es sólo una empresa de tamaño medio que quiere comprar esta tierra —se defendió Hoshi.
—No —dijo Min Ho mientras sacudía la cabeza—. Hemos investigando al señor Yong Ha durante algún tiempo, Hoshi. Puede que sea el dueño de la corporación Yong Ha, pero también es el líder principal de los cazadores de vampiros, y tú lo acabas de invitar a Villa Starhaus.

SVT

Publicar un comentario

2 Comentarios

  1. Al menos MinHo le dio el beneficio de la duda a Hyun, pero cuando no haya una reja que los separe, ay de él… pero que bueno son guardando secretos chicos, en serio…agallas las que tuvo Hoshi por querer hablar con MinHo de forma civilizada, y si bien el saber que el Alfa de hada no tenía nada, el verdadero impacto fue saber que había traído un peligro enemigo a Starhaus.

    ResponderBorrar