Heenim
frunció el ceño mientras aparecía en un rincón oscuro de The Rooftop. La música
era tan fuerte que sintió que sus oídos iban a comenzar a sangrar en cualquier
momento. Esta tenía que ser la razón por la que elegía los calmantes sonidos
del jazz para escuchar. El rock y la música rave eran una monstruosidad.
Apartándose
desde su rincón oscuro, Heenim empezó a escanear el piso principal del club en
busca del príncipe, o al menos a alguien que pudiera decirle en dónde estaba el
príncipe. Él no tenía ganas de caminar por el lugar lleno de gente buscando a Yoochun.
Vio
al hombre en cuestión salir de un pasillo en el lado opuesto del salón y se
dirigió hacia él. La cabeza de Yoochun se giró en su dirección antes incluso de
que llegara a él. No era sorprendente. Yoochun parecía ser muy consciente de lo
que ocurría en su club.
—Te
agradecería unos momentos de tu tiempo, príncipe Yoochun. —Heenim vio a los dos
hombres que estaban ligeramente por detrás del príncipe—. En privado.
—Por
supuesto. —Yoochun señaló las escaleras—. Vamos arriba a mi mesa. Ahí podemos
hablar en privado.
Heenim
asintió y siguió a Yoochun por las escaleras a un balcón privado con vistas a
la pista de baile. No era tan privado como le hubiera gustado a Heenim, pero
supuso que tendría que aguantarse. No le gustaba pedir ayuda a nadie, pero si
iba a salvar a su raza, tenía que poner su orgullo masculino a un lado y hablar
con el príncipe.
Un
hombre pequeño se sentó junto a Yoochun con los brazos cruzados sobre el pecho,
mirando quién se atrevía a cruzarse en su camino. Dos grandes hombres que
acompañaban al príncipe tomaron posición detrás del príncipe. Se veían
intimidantes, pero no tanto como el pequeño hombre que lo miraba.
—Él
es mi pareja, Changmin —explicó Yoochun a Heenim cuando lo vio—. Lo conoces,
pero nunca los presenté formalmente. Él es también mi Consorapagno.
Bueno,
eso explicaba por qué el hombre estaba allí. Incluso Heenim entendía lo que era
un Consorapagno. Y la verdad, tener otro par de ojos en su problema
podría no ser tan mala idea.
Heenim
aún se sentía extraño mientras se acomodaba en el asiento al otro lado de Yoochun
y su pareja. Más que nada no quería estar aquí explicando sus problemas al
príncipe, pero no podía pensar en nadie más que pudiera ser capaz de ayudarle.
—Mi
pueblo está en problemas —Heenim comenzó, sentado con la espalda rígida,
mostrando al príncipe que a pesar de que estaba pidiendo ayuda, aún era un
hombre orgulloso y fuerte—. Como raza, nos estamos muriendo debido a nuestra
continua endogamia y la negativa de mi pueblo para aceptar a nadie que no sea
un elfo de la Sombra en nuestro mundo. Si no encontramos una solución pronto,
me temo que mi pueblo va a morir.
Yoochun
parecía como si considerara las palabras de Heenim.
—¿Cuántos
de ustedes quedan?
—Menos
de mil. —Y ese número carcomía el corazón de Heenim—. Nosotros solíamos ser
decenas de miles. Pero muchos de los nuestros han fallecido y nuestra tasa de
mortalidad infantil es tan alta que las mujeres temen quedar embarazadas.
—¿Y
sus hombres? —Changmin preguntó.
—Uh...
¿nuestros hombres?
—Los
hombres elfos de la Sombra no pueden embarazarse, pequeño —respondió el
príncipe.
—Oh.
Hubo
un destello de simpatía en los ojos del joven príncipe que hizo que Heenim se
preguntara qué sabía el hombre que él no. Sólo que no era lo suficientemente
estúpido como para preguntar. Había oído hablar de la feroz posesividad que el
príncipe Yoochun mostraba cuando se trataba de sus dos parejas. Le gustaba su
cabeza donde estaba.
—Si
recuerdo correctamente la historia —dijo el príncipe—, al principio de los
tiempo, los elfos de la Sombra eran asexuales. Debido a la sobrepoblación, los
ancianos idearon un plan para poner fin a eso. Supongo que funcionó.
Heenim
no podría haber estado más sorprendido si le hubieran cortado la cabeza. Esto
era algo que no sabía. Pero le dio un rayo de esperanza. Juntó las manos y se
inclinó hacia delante.
—¿Entonces
puede haber una forma de revertir eso?
—Después
de tantos años, probablemente no. —Yoochun parecía lamentar el tener que
responder de esa manera—. Demasiadas generaciones han nacido. Dudo que, sea lo
que fuera lo que hicieron los ancianos, lo puedan revertir después de todo este
tiempo. Es necesario buscar otra solución.
«Maldición».
Eso
no era lo que quería oír Heenim.
—Estoy
dispuesto a escuchar ideas. —En este momento, no podía pensar en todo lo que
estaba dispuesto a hacer para salvar a su pueblo. Ya había renunciado a toda
esperanza de reclamar a su pareja. Todo lo demás parecía bastante pequeño
comparado con eso.
—Haré
una investigación y me pondré en contacto contigo.
Heenim
asintió y se puso de pie. No importaba lo mucho que lo quisiera de otra manera,
no esperaba recibir una respuesta inmediata. Este problema había estado
construyéndose durante siglos. No se resolvería durante una noche.
—Te
agradezco tu tiempo, príncipe Yoochun. Voy a esperar a que tú... —Un destello
de luz verde y el timbre profundo de la risa en el piso principal llamó la
atención de Heenim. Casi tropezó cuando se dio cuenta de que su pareja estaba
en la pista de baile, envuelto en los brazos de otro hombre.
Heenim
sintió un gruñido profundo empezar a construirse en su garganta. Siwon era su
pareja. Nadie debía tocarlo. Sus manos picaban por la necesidad de
arrancarle la cabeza a alguien. Se agarró del barandal hasta que oyó que se
resquebrajaba.
Toda
razón y lógica huyó al ver al hombre que debería haber reclamado años atrás con
una mirada de satisfacción en su rostro que sólo debería de ser destinada a Heenim.
La furia hervía y se derramaba sobre él. Podía no ser capaz de reclamar a Siwon
hasta encontrar una solución al odio de su tribu a los extraños, pero no iba a
esperar y ver al hombre ser manoseado justo frente a él.
Heenim
desapareció del balcón y apareció en la pista de baile justo detrás de Siwon.
La necesidad de destripar al desconocido que sostenía a su pareja era tan
fuerte que Heenim tuvo que realmente forzarse a darle la espalda al chico. En
cambio, agarró el brazo de Siwon, apartándolo del hombre que lo sostenía.
—¡Mío!
—Heenim le gruñó al desconocido.
—Mierda
que lo soy —Siwon gritó jalando su brazo del control de Heenim—. No me quieres,
¿recuerdas?
—Eres
mi pareja —Heenim le recordó en voz baja y mortal.
—¿Estás
acoplado?
Heenim
le gruñó al hombre con el que Siwon había estado bailando, las palabras del
hombre le recordaron a Heenim que él estaba allí.
—Vete
antes de que te mate.
Los
ojos del hombre se abrieron por un momento antes de que saliera como una bala. Heenim
regresó su atención a su pareja. Vio que los ojos de Siwon estaban ligeramente
aturdidos y eso lo enfureció más allá del razonamiento, de que el oso estaría
en este club girando con otro hombre.
—No
es
aceptable que te comportes de esa manera.
La
sorpresa tensó los rasgos de Siwon.
—¿Qué?
—No
puedes salir sin un guardia. —Heenim comenzó levantando un dedo y enlistando
todas las razones por las que la conducta de Siwon era inaceptable—. No puedes
bailar con otros hombres. ¡No, no puedes!
Heenim
se echó hacia atrás y parpadeó rápidamente cuando Siwon bufó y alzó una mano,
con la palma hacia afuera.
—Habla
con la mano, amigo, porque yo no estoy escuchando tu mierda.
—Siwon…
Los
ojos de Heenim se agrandaron cuando Siwon se acercó y luego le gruñó justo en
su cara.
—Jódete,
Heenim.
Siwon
se apartó antes de que Heenim pudiera decir algo más. Heenim se estiró cuando Siwon
se tambaleó, pero Jungwoo estaba allí para capturar a Siwon. Le lanzó una mala
mirada a Heenim y luego levantó el brazo de Siwon sobre sus hombros y pasó su
brazo alrededor de la cintura del hombre. Heenim oía a Jungwoo susurrarle a Siwon
mientras se alejaban, pero maldito sea si podía entender lo que el elfo del
Bosque estaba diciendo.
—Eso
parece ir extremadamente bien.
Heenim
giró la cabeza y envió a Yoochun lo que esperaba fuera una mirada fulminante.
El príncipe era feliz con sus dos parejas. Él no tenía los mismos problemas que
Heenim tenía. No había manera de que pudiera comprender la tensión que tenía Heenim
de no reclamar a su pareja.
—Si
me disculpas, príncipe. —Los ojos de Heenim se estrecharon mientras se giraba
para ver que Siwon y Jungwoo acababan de salir—. Tengo que ir a hablar con
alguien.
—Te
das cuenta de que Siwon es un Kim, ¿verdad?
Heenim
hizo una pausa y miró al príncipe de nuevo.
—Sí,
soy plenamente consciente de su herencia familiar.
—Entonces
sabes lo que pasa cuando arrinconas a un oso.
Heenim
inclinó la cabeza hacia un lado, confundido por las palabras del príncipe.
Siwon
era un guerrero. Heenim había visto luchar al hombre con sus propios ojos. Eso
no significaba que Siwon lo atacara. Heenim se negó a creer que su pareja
tuviera malas intenciones.
El
príncipe caminó suavemente hacia adelante, con los ojos fijos en la puerta que Siwon
acaba de cruzar.
—Arrincona
a un animal salvaje y le atacará.
—Siwon
no es un animal salvaje —gruñó Heenim.
Yoochun
sonrió.
—Si
tú lo dices.
El
príncipe Yoochun estaba fuera de sus cabales. Heenim sacudió la cabeza y
rechazó las palabras del príncipe, mientras seguía a su pareja por la puerta
principal.
*****
Siwon
echaba humo. Estaba más allá de estar enojado. Quería regresar al club y
desgarrar a Heenim. ¿Quién jodidos era para exigir algo a Siwon?
—Cálmate,
gran oso —dijo Jungwoo mientras corría alrededor de Siwon y empujaba las palmas
de sus manos en el pecho de Siwon—. No quieres regresar allí y empezar una
pelea.
—Oh,
sí lo quiero. —Siwon intentó suavemente separarse del lado de Jungwoo,
considerando que Siwon era tres veces más grande, pero Jungwoo era un pequeño
bastardo muy rápido. Corrió frente a Siwon, deteniendo su progreso.
—No,
no lo quieres. Me gusta venir aquí y están a punto de expulsarnos
permanentemente —argumentó Jungwoo—. Vamos a dar un paseo para que te calmes.
—No
quiero calmarme —dijo Siwon con los dientes apretados—. Quiero matar a un elfo
que solía ser azul.
—Si
das una caminata y no te calmas, te ayudaré a enterrar el cuerpo.
Siwon
se quedó inmóvil, mirando fijo a Jungwoo, y luego le dio al hombre una traviesa
sonrisa.
—En
un lugar donde nadie lo encontrará.
—En
lo profundo de los bosques.
—Tienes
un trato. —Siwon le dio la espalda al club y se dirigió hacia la calle. Tenía
que calmarse. Lo sabía. Yoochun tomaría su culo si entraba y limpiaba el piso
con Heenim.
Habían
remodelado no hace mucho tiempo.
No
había duda en su mente de que mierdas se romperían si él iba tras Heenim.
Además, su Pa lo mataría, por actuar como un imbécil. Siwon podría ser un
hombre adulto, pero su Pa aún tenía el poder de asustarlo.
—Hay
un lugar de pescado a la vuelta de la esquina —dijo Siwon—. El muelle de Pa.
¿Tienes hambre?
Jungwoo
le sonrió.
—Los
osos siempre tienen hambre, pero sí, me vendría bien un bocado.
Con
toda honestidad, Siwon no estaba realmente hambriento. El ver a Heenim lo había
lastimado más de lo que debería. Había decidido dejar que el hombre se fuera,
olvidar que su pareja no lo quería. Pero después de la escena en el club, Siwon
sabía que olvidar al hombre no iba a ser una tarea fácil.
Lo
que no entendía era la conducta de Heenim. Para un elfo que había evitado a Siwon
durante años, el hombre seguro que se enfureció cuando vio a Siwon bailar con
otro hombre. Siwon sentía que estaba justificado buscar compañía. ¿Qué se
suponía que debería de hacer, pasar el resto de su vida sin sexo,
languideciendo por un hombre que no lo quería?
Él
quería una pareja desde que podía recordar, pero joder sí iba a tener bolas
azules debido a que el elfo no se emparejaba fuera de su raza.
Heenim
podía besar su culo peludo.
—Siwon
—Jungwoo susurró su nombre.
Siwon
salió de sus pensamientos cuando vio a un puñado de hombres dirigiéndose hacia
ellos. Tenía malas vibraciones acerca de esos hombres. Jungwoo también debió de
haberlo sentido así porque el pequeño elfo parecía como si estuviera a punto de
orinarse.
—Quítate
de delante de mí —dijo Siwon en voz poco audible, pero sabía que Jungwoo lo
había oído. El delgado hombre se deslizó detrás de Siwon cuando los extraños
comenzaron a rodearlo.
—Parece
que tenemos un aperitivo —dijo uno de ellos mientras sus ojos recorrían el
cuerpo de Siwon con una mirada hambrienta—. Y uno grande.
Siwon
había oído que los rebeldes estaban uniendo fuerzas, eso iba en contra de lo
que era un rebelde. Se suponía que eran criaturas solitarias con nada más en su
mente. No deberían ser capaces de razonar, y seguro como la mierda no deberían
estar en un grupo pequeño.
Pero
él sabía que eran vampiros rebeldes por sus irises rojos. Era una señal de que
habían cedido a las necesidades más bajas y que habían matado a sus víctimas
mientras bebían de ellas.
Siwon
dejó salir sus garras y colmillos.
—Ven
e intenta drenarme.
El
desconocido echó la cabeza hacia atrás y se rio.
—Oh,
eso pienso, oso.
Cuando
el chico que hablo saltó, sus colmillos relucieron con gran nitidez, y aterrizó
delante de Siwon. El cabrón estaba tratando de mostrarse. Bien, así que Siwon
utilizó su fuerza bruta y agarró al hombre por el cuello, jalándolo más cerca.
Este vampiro acababa de convertirse en rebelde porque Siwon podía ver el miedo
en sus ojos rojos.
«¡Qué
montón de mierda!»
Siwon
estaba en inferioridad numérica. Normalmente, esto no sería un problema.
Pero
él no iba a cambiar en una calle de la ciudad. Ya era bastante malo que hubiera
cazadores de vampiros, pero Min Ho había advertido a los osos que un tal señor Yong
Ha estaba manteniendo una estrecha vigilancia sobre las cosas por aquí, sobre
todo en la Villa Starhaus.
Si
Siwon cambiaba, pondría también a los shifter entre las ‘especies en
peligro’, lo que significaba que tendría que matar a estos hombres en su
forma humana. No cambiar iba a ser un obstáculo, pero matar a todos estos
hombres en forma humana era factible.
El
vampiro que tenía sostenido luchó por salir del agarre de Siwon al mismo tiempo
que los demás se acercaban a él y a Jungwoo. Siwon sabía que Jungwoo no era un
luchador.
Siwon
aulló cuando sintió un conjunto de colmillos hundiéndose en su hombro.
Se
dio la vuelta, con el vampiro en sus puños como arma, golpeando a los otros con
el cuerpo del vampiro.
Estaba
bastante sorprendido al ver a Jungwoo patear violentamente a su lado.
A
pesar de que no lo culparía si el elfo se hubiera encogido a su lado, Siwon
había esperado eso.
—Vamos
a tener tu gran culo abajo —dijo otro de los vampiros en desafío—. Es sólo
cuestión de tiempo antes de que te canses, y luego voy a disfrutar cenándote.
—Puedes
cenar mi maldito puño. —Siwon golpeó la mandíbula del tipo, haciendo que la
cabeza del vampiro fuera hacia atrás.
A
pesar de que era bueno para pelear, Siwon sabía que la criatura tenía razón.
Sin ser capaz de cambiar, ya se estaba cansando.
—Vete
de aquí, Jungwoo —gritó Siwon.
—No
me voy sin ti.
El
pobre hombre ya había demostrado que apestaba desapareciendo. Siwon había
descubierto que cuanto más joven era un elfo, más propensos eran de aparecer
dentro de una pared de ladrillo. Siwon no iba a convertirse en parte de la
estructura de la casa en el rancho.
Pero
tampoco quería que Jungwoo terminara lastimado si se quedaba aquí.
Cuándo
dos de los rebeldes saltaron y casi lo derriban, escuchó lucha a su espalda. Siwon
estaba confundido. Jungwoo estaba de pie delante de él.
—Creo
que tu pareja está enojado —dijo Jungwoo mientras veía con los ojos abiertos
algo detrás de Siwon.
«¡Simplemente
genial!»
Eso
era todo lo que necesitaba -que Heenim participara.
El
peso fue retirado de la parte posterior de Siwon cuando el líder de los elfos
de la Sombra luchó con pulida y elegante precisión. Siwon odiaba tener que
admitirlo, pero él estaba más que impresionado. Heenim tomó una posición con un
brazo estirado detrás de él mientras escaneaba a sus oponentes. A Siwon le
recordó a un antiguo guerrero.
No,
él no iba a estar enamorado de la agilidad y la letal apariencia de Heenim. No,
no había una jodida oportunidad.
—No
necesito tu ayuda —Siwon gruñó cuando se giró para ver a sus enemigos. Los
rebeldes ya no lo miraban con hambre en sus ojos. Estaban mirando a Heenim con
algo parecido al miedo.
Esto
no era lo que Siwon tenía en mente cuando pensaba en su pareja de pie a su
lado.
Antes
de que pudiera parpadear, Heenim lo agarró y a Jungwoo, y aparecieron en el
rancho.
Maldición,
ahora iba a tener que pedir que lo llevaran a la ciudad para recuperar su
camioneta. Siwon se empujó lejos de Heenim, no le importó lo bien que se sentía
al estar en sus brazos.
—No
te pedí que me rescataras.
Jungwoo
los miró a ambos, inseguro. Heenim miró a Jungwoo y luego levantó el brazo,
señalando hacia la casa. Jungwoo le dio una mirada de disculpa a Siwon antes de
salir hacia la puerta trasera.
—Eres
plenamente consciente de lo peligroso que es este tiempo y ¿optas por caminar
por las calles? —Heenim preguntó, sus pálidas y blancas aletas de la nariz
moviéndose—. Pensé que eras más listo que eso.
Siwon
gruñó, empujando la palma de sus manos en el pecho de Heenim, con fuerza.
—¿Qué
sabes tú acerca de mí? Mierda, eso es. Hasta que aprendas lo que soy y lo que
puedo, mantén tus malditas observaciones para ti mismo.
Heenim
miró a Siwon, sus ojos azul oscuro casi brillando con furia.
—No
arriesgarás tu vida, Siwon.
El
oír su nombre en los labios de Heenim casi fue su perdición, y al ver el
hermoso y largo cabello blanco del hombre, Siwon cerró los dedos para evitar
permitirse tomar un puñado. Caía sobre los hombros y espalda de Heenim. Sin
embargo, la parte superior estaba recogida con una anticuada correa de cuero.
El
hombre era simplemente magnífico.
Y
un bastardo malhumorado.
—¿Qué
infiernos te importa, Heenim? Me has ocultado quién eres durante años. ¿Por qué
la repentina preocupación? —Siwon quería golpear a Heenim y besarlo al mismo
tiempo. Su pene estaba engrosándose mientras miraba al impresionante hombre,
pero Siwon empujó la necesidad que se construía fuera de su mente.
Heenim
no lo quería y Siwon no iba a lanzarse al imbécil. Él tenía su orgullo.
—¿Qué
pasa con la repentina conducta peligrosa? —Heenim contratacó. El elfo había
evadido suficientemente bien otra pregunta de Siwon—. Soy parte del Ultionem.
Presióname y me aseguraré de que nunca estés sin una adecuada guardia de nuevo.
Siwon
sintió su ira estallar mientras se lanzaba hacia el elfo de la Sombra. Cayó
sobre Heenim, lanzándolo hasta la hierba. Heenim no luchó contra él. Se quedó
allí dándole una dura mirada a Siwon.
—¿Y
qué esperas lograr con esto?
Colocando
una mano en cada lado de la cabeza de Heenim, Siwon se inclinó más cerca, sus
narices casi se tocaban.
—Quiero
que me dejes con una jodida vez en paz. Quiero que te quedes fuera de mi vida
dado que te niegas a ser un parte permanente de la misma. No vas a ordenarme ni
a amenazarme de nuevo.
Siwon
se sorprendió hasta los dedos de los pies cuando Heenim fácilmente se movió, Siwon
cayó de espaldas, saliendo el aire de sus pulmones.
Heenim
estaba a horcajadas sobre el cuerpo de Siwon, su blanco como la nieve cabello
creando un íntimo velo mientras se inclinaba hacia Siwon.
—Vas
a mantenerte a salvo o voy a asumir la responsabilidad por ti, oso.
Por
mucho que Siwon quisiera golpear a Heenim y sacarlo fuera de él, se quedó allí
sumergido en el calor de su pareja. Su mente adquirió vida propia con imágenes
de los dos en esta misma posición, pero desnudos, que comenzaron a llegarle.
Siwon
estaba más duro que una roca.
Estaba
jadeando pesadamente.
Tenía
la garganta seca mientras no podía dejar de mirar los impactantes ojos azules
de Heenim. Cuando Heenim acortó la distancia y devoró los labios de Siwon, él
pensó que iba a correrse en sus jeans. No había dudas, ni ternura. El beso fue
brutal, posesivo, y sacó un gemido de la garganta de Siwon.
Este
era su primer beso y robó el aliento de Siwon.
Alzó
la mano y deslizó sus dedos por el largo cabello de Heenim, doblando los dedos
lo jaló más cerca. Heenim le mordió el labio inferior, como muestra de quién
era el macho dominante de entre ellos, y luego hundió su lengua en la boca de Siwon,
malditamente cerca de hacer que Siwon se desmayara.
Había
hambre, una necesidad salvaje, y un crudo deseo de posesión en Heenim. Siwon
podía sentirlo hundirse en su propia sangre. Heenim no aflojó. Se inclinó más
hacia Siwon, sus muslos apretando los costados de Siwon mientras lamía los
dientes de Siwon, sus labios, y luego dio a su labio inferior una dura mordida
antes de desaparecer, dejando a Siwon sintiéndose frío y solo.
Maldiciendo,
Siwon rodó de lado y luego se levantó y se pasó las manos por la cabeza,
reprendiéndose por ceder ante Heenim. Lo único que Heenim había estado haciendo
fue mostrarle a Siwon quién estaba a cargo.
Y
Siwon se había enamorado de eso.
Se
sentía como un idiota. Aunque fuera lo último que hiciera, Siwon iba a
conseguir sacar a Heenim de su sistema de una vez por todas.
Super Junior

4 Comentarios
Por culpa de los ancianos, el pueblo de Heenim están extinguiéndose, al menos Yoochun le ha brindado una pequeña esperanza y un gran consejo que no supo entender cuando su instinto de reclamar lo suyo salió a flote… reacción que a Siwon lo hizo ver todo rojo, peor aun, cuando lo salvó y lo marcó como suyo… para volver a desaparecer.
ResponderBorrarEso quiere decir que antes los elfos machos también se embarazaban verdad??? Será posible que heenim logre recuperar esa posibilidad en la actualidad??? Y si tiene un bebe de siwon???....... Esta historia sichul es genial ^^
ResponderBorrarPor que la comunicación siempre falta en las parejas cuando se encuentran...
ResponderBorrarSiwon tiene que tener cuidado y HeeChul un poco más de tacto..
Siwon querido no es como decir "no me vuelvo a poner esta camisa nunca más" si tan solo supieras la razón para que Heenim no te reclame :( tiene un gran peso sobre sus hombros
ResponderBorrarMe emocionó el comentario de Analía de que los hombres si antes se embarazaban, quizá pueda revertirse eso y así ayudar a la población de elfos, y sobretodo que empiecen a aceptar a otras especies en sus filas, ya que si no lo hacen desaparecerán para siempre