La Familia T53... Capitulo 02


Heenim frunció el ceño mientras aparecía en un rincón oscuro de The Rooftop. La música era tan fuerte que sintió que sus oídos iban a comenzar a sangrar en cualquier momento. Esta tenía que ser la razón por la que elegía los calmantes sonidos del jazz para escuchar. El rock y la música rave eran una monstruosidad.

Apartándose desde su rincón oscuro, Heenim empezó a escanear el piso principal del club en busca del príncipe, o al menos a alguien que pudiera decirle en dónde estaba el príncipe. Él no tenía ganas de caminar por el lugar lleno de gente buscando a Yoochun.

Vio al hombre en cuestión salir de un pasillo en el lado opuesto del salón y se dirigió hacia él. La cabeza de Yoochun se giró en su dirección antes incluso de que llegara a él. No era sorprendente. Yoochun parecía ser muy consciente de lo que ocurría en su club.

—Te agradecería unos momentos de tu tiempo, príncipe Yoochun. —Heenim vio a los dos hombres que estaban ligeramente por detrás del príncipe—. En privado.
—Por supuesto. —Yoochun señaló las escaleras—. Vamos arriba a mi mesa. Ahí podemos hablar en privado.

Heenim asintió y siguió a Yoochun por las escaleras a un balcón privado con vistas a la pista de baile. No era tan privado como le hubiera gustado a Heenim, pero supuso que tendría que aguantarse. No le gustaba pedir ayuda a nadie, pero si iba a salvar a su raza, tenía que poner su orgullo masculino a un lado y hablar con el príncipe.

Un hombre pequeño se sentó junto a Yoochun con los brazos cruzados sobre el pecho, mirando quién se atrevía a cruzarse en su camino. Dos grandes hombres que acompañaban al príncipe tomaron posición detrás del príncipe. Se veían intimidantes, pero no tanto como el pequeño hombre que lo miraba.

—Él es mi pareja, Changmin —explicó Yoochun a Heenim cuando lo vio—. Lo conoces, pero nunca los presenté formalmente. Él es también mi Consorapagno.

Bueno, eso explicaba por qué el hombre estaba allí. Incluso Heenim entendía lo que era un Consorapagno. Y la verdad, tener otro par de ojos en su problema podría no ser tan mala idea.

Heenim aún se sentía extraño mientras se acomodaba en el asiento al otro lado de Yoochun y su pareja. Más que nada no quería estar aquí explicando sus problemas al príncipe, pero no podía pensar en nadie más que pudiera ser capaz de ayudarle.

—Mi pueblo está en problemas —Heenim comenzó, sentado con la espalda rígida, mostrando al príncipe que a pesar de que estaba pidiendo ayuda, aún era un hombre orgulloso y fuerte—. Como raza, nos estamos muriendo debido a nuestra continua endogamia y la negativa de mi pueblo para aceptar a nadie que no sea un elfo de la Sombra en nuestro mundo. Si no encontramos una solución pronto, me temo que mi pueblo va a morir.

Yoochun parecía como si considerara las palabras de Heenim.

—¿Cuántos de ustedes quedan?
—Menos de mil. —Y ese número carcomía el corazón de Heenim—. Nosotros solíamos ser decenas de miles. Pero muchos de los nuestros han fallecido y nuestra tasa de mortalidad infantil es tan alta que las mujeres temen quedar embarazadas.
—¿Y sus hombres? —Changmin preguntó.
—Uh... ¿nuestros hombres?
—Los hombres elfos de la Sombra no pueden embarazarse, pequeño —respondió el príncipe.
—Oh.

Hubo un destello de simpatía en los ojos del joven príncipe que hizo que Heenim se preguntara qué sabía el hombre que él no. Sólo que no era lo suficientemente estúpido como para preguntar. Había oído hablar de la feroz posesividad que el príncipe Yoochun mostraba cuando se trataba de sus dos parejas. Le gustaba su cabeza donde estaba.


—Si recuerdo correctamente la historia —dijo el príncipe—, al principio de los tiempo, los elfos de la Sombra eran asexuales. Debido a la sobrepoblación, los ancianos idearon un plan para poner fin a eso. Supongo que funcionó.

Heenim no podría haber estado más sorprendido si le hubieran cortado la cabeza. Esto era algo que no sabía. Pero le dio un rayo de esperanza. Juntó las manos y se inclinó hacia delante.

—¿Entonces puede haber una forma de revertir eso?
—Después de tantos años, probablemente no. —Yoochun parecía lamentar el tener que responder de esa manera—. Demasiadas generaciones han nacido. Dudo que, sea lo que fuera lo que hicieron los ancianos, lo puedan revertir después de todo este tiempo. Es necesario buscar otra solución.

«Maldición».

Eso no era lo que quería oír Heenim.

—Estoy dispuesto a escuchar ideas. —En este momento, no podía pensar en todo lo que estaba dispuesto a hacer para salvar a su pueblo. Ya había renunciado a toda esperanza de reclamar a su pareja. Todo lo demás parecía bastante pequeño comparado con eso.
—Haré una investigación y me pondré en contacto contigo.

Heenim asintió y se puso de pie. No importaba lo mucho que lo quisiera de otra manera, no esperaba recibir una respuesta inmediata. Este problema había estado construyéndose durante siglos. No se resolvería durante una noche.

—Te agradezco tu tiempo, príncipe Yoochun. Voy a esperar a que tú... —Un destello de luz verde y el timbre profundo de la risa en el piso principal llamó la atención de Heenim. Casi tropezó cuando se dio cuenta de que su pareja estaba en la pista de baile, envuelto en los brazos de otro hombre.

Heenim sintió un gruñido profundo empezar a construirse en su garganta. Siwon era su pareja. Nadie debía tocarlo. Sus manos picaban por la necesidad de arrancarle la cabeza a alguien. Se agarró del barandal hasta que oyó que se resquebrajaba.

Toda razón y lógica huyó al ver al hombre que debería haber reclamado años atrás con una mirada de satisfacción en su rostro que sólo debería de ser destinada a Heenim. La furia hervía y se derramaba sobre él. Podía no ser capaz de reclamar a Siwon hasta encontrar una solución al odio de su tribu a los extraños, pero no iba a esperar y ver al hombre ser manoseado justo frente a él.

Heenim desapareció del balcón y apareció en la pista de baile justo detrás de Siwon. La necesidad de destripar al desconocido que sostenía a su pareja era tan fuerte que Heenim tuvo que realmente forzarse a darle la espalda al chico. En cambio, agarró el brazo de Siwon, apartándolo del hombre que lo sostenía.

—¡Mío! —Heenim le gruñó al desconocido.
—Mierda que lo soy —Siwon gritó jalando su brazo del control de Heenim—. No me quieres, ¿recuerdas?
—Eres mi pareja —Heenim le recordó en voz baja y mortal.
—¿Estás acoplado?

Heenim le gruñó al hombre con el que Siwon había estado bailando, las palabras del hombre le recordaron a Heenim que él estaba allí.

—Vete antes de que te mate.

Los ojos del hombre se abrieron por un momento antes de que saliera como una bala. Heenim regresó su atención a su pareja. Vio que los ojos de Siwon estaban ligeramente aturdidos y eso lo enfureció más allá del razonamiento, de que el oso estaría en este club girando con otro hombre.

—No es aceptable que te comportes de esa manera.

La sorpresa tensó los rasgos de Siwon.

—¿Qué?
—No puedes salir sin un guardia. —Heenim comenzó levantando un dedo y enlistando todas las razones por las que la conducta de Siwon era inaceptable—. No puedes bailar con otros hombres. ¡No, no puedes!

Heenim se echó hacia atrás y parpadeó rápidamente cuando Siwon bufó y alzó una mano, con la palma hacia afuera.

—Habla con la mano, amigo, porque yo no estoy escuchando tu mierda.
—Siwon…

Los ojos de Heenim se agrandaron cuando Siwon se acercó y luego le gruñó justo en su cara.

—Jódete, Heenim.

Siwon se apartó antes de que Heenim pudiera decir algo más. Heenim se estiró cuando Siwon se tambaleó, pero Jungwoo estaba allí para capturar a Siwon. Le lanzó una mala mirada a Heenim y luego levantó el brazo de Siwon sobre sus hombros y pasó su brazo alrededor de la cintura del hombre. Heenim oía a Jungwoo susurrarle a Siwon mientras se alejaban, pero maldito sea si podía entender lo que el elfo del Bosque estaba diciendo.

—Eso parece ir extremadamente bien.

Heenim giró la cabeza y envió a Yoochun lo que esperaba fuera una mirada fulminante. El príncipe era feliz con sus dos parejas. Él no tenía los mismos problemas que Heenim tenía. No había manera de que pudiera comprender la tensión que tenía Heenim de no reclamar a su pareja.

—Si me disculpas, príncipe. —Los ojos de Heenim se estrecharon mientras se giraba para ver que Siwon y Jungwoo acababan de salir—. Tengo que ir a hablar con alguien.
—Te das cuenta de que Siwon es un Kim, ¿verdad?

Heenim hizo una pausa y miró al príncipe de nuevo.

—Sí, soy plenamente consciente de su herencia familiar.
—Entonces sabes lo que pasa cuando arrinconas a un oso.

Heenim inclinó la cabeza hacia un lado, confundido por las palabras del príncipe.

Siwon era un guerrero. Heenim había visto luchar al hombre con sus propios ojos. Eso no significaba que Siwon lo atacara. Heenim se negó a creer que su pareja tuviera malas intenciones.

El príncipe caminó suavemente hacia adelante, con los ojos fijos en la puerta que Siwon acaba de cruzar.

—Arrincona a un animal salvaje y le atacará.
—Siwon no es un animal salvaje —gruñó Heenim.

Yoochun sonrió.

—Si tú lo dices.

El príncipe Yoochun estaba fuera de sus cabales. Heenim sacudió la cabeza y rechazó las palabras del príncipe, mientras seguía a su pareja por la puerta principal.

*****

Siwon echaba humo. Estaba más allá de estar enojado. Quería regresar al club y desgarrar a Heenim. ¿Quién jodidos era para exigir algo a Siwon?

—Cálmate, gran oso —dijo Jungwoo mientras corría alrededor de Siwon y empujaba las palmas de sus manos en el pecho de Siwon—. No quieres regresar allí y empezar una pelea.
—Oh, sí lo quiero. —Siwon intentó suavemente separarse del lado de Jungwoo, considerando que Siwon era tres veces más grande, pero Jungwoo era un pequeño bastardo muy rápido. Corrió frente a Siwon, deteniendo su progreso.
—No, no lo quieres. Me gusta venir aquí y están a punto de expulsarnos permanentemente —argumentó Jungwoo—. Vamos a dar un paseo para que te calmes.
—No quiero calmarme —dijo Siwon con los dientes apretados—. Quiero matar a un elfo que solía ser azul.
—Si das una caminata y no te calmas, te ayudaré a enterrar el cuerpo.

Siwon se quedó inmóvil, mirando fijo a Jungwoo, y luego le dio al hombre una traviesa sonrisa.

—En un lugar donde nadie lo encontrará.
—En lo profundo de los bosques.
—Tienes un trato. —Siwon le dio la espalda al club y se dirigió hacia la calle. Tenía que calmarse. Lo sabía. Yoochun tomaría su culo si entraba y limpiaba el piso con Heenim.

Habían remodelado no hace mucho tiempo.

No había duda en su mente de que mierdas se romperían si él iba tras Heenim. Además, su Pa lo mataría, por actuar como un imbécil. Siwon podría ser un hombre adulto, pero su Pa aún tenía el poder de asustarlo.

—Hay un lugar de pescado a la vuelta de la esquina —dijo Siwon—. El muelle de Pa. ¿Tienes hambre?

Jungwoo le sonrió.

—Los osos siempre tienen hambre, pero sí, me vendría bien un bocado.

Con toda honestidad, Siwon no estaba realmente hambriento. El ver a Heenim lo había lastimado más de lo que debería. Había decidido dejar que el hombre se fuera, olvidar que su pareja no lo quería. Pero después de la escena en el club, Siwon sabía que olvidar al hombre no iba a ser una tarea fácil.

Lo que no entendía era la conducta de Heenim. Para un elfo que había evitado a Siwon durante años, el hombre seguro que se enfureció cuando vio a Siwon bailar con otro hombre. Siwon sentía que estaba justificado buscar compañía. ¿Qué se suponía que debería de hacer, pasar el resto de su vida sin sexo, languideciendo por un hombre que no lo quería?

Él quería una pareja desde que podía recordar, pero joder sí iba a tener bolas azules debido a que el elfo no se emparejaba fuera de su raza.

Heenim podía besar su culo peludo.

—Siwon —Jungwoo susurró su nombre.

Siwon salió de sus pensamientos cuando vio a un puñado de hombres dirigiéndose hacia ellos. Tenía malas vibraciones acerca de esos hombres. Jungwoo también debió de haberlo sentido así porque el pequeño elfo parecía como si estuviera a punto de orinarse.

—Quítate de delante de mí —dijo Siwon en voz poco audible, pero sabía que Jungwoo lo había oído. El delgado hombre se deslizó detrás de Siwon cuando los extraños comenzaron a rodearlo.
—Parece que tenemos un aperitivo —dijo uno de ellos mientras sus ojos recorrían el cuerpo de Siwon con una mirada hambrienta—. Y uno grande.

Siwon había oído que los rebeldes estaban uniendo fuerzas, eso iba en contra de lo que era un rebelde. Se suponía que eran criaturas solitarias con nada más en su mente. No deberían ser capaces de razonar, y seguro como la mierda no deberían estar en un grupo pequeño.

Pero él sabía que eran vampiros rebeldes por sus irises rojos. Era una señal de que habían cedido a las necesidades más bajas y que habían matado a sus víctimas mientras bebían de ellas.

Siwon dejó salir sus garras y colmillos.

—Ven e intenta drenarme.

El desconocido echó la cabeza hacia atrás y se rio.

—Oh, eso pienso, oso.

Cuando el chico que hablo saltó, sus colmillos relucieron con gran nitidez, y aterrizó delante de Siwon. El cabrón estaba tratando de mostrarse. Bien, así que Siwon utilizó su fuerza bruta y agarró al hombre por el cuello, jalándolo más cerca. Este vampiro acababa de convertirse en rebelde porque Siwon podía ver el miedo en sus ojos rojos.

«¡Qué montón de mierda!»

Siwon estaba en inferioridad numérica. Normalmente, esto no sería un problema.

Pero él no iba a cambiar en una calle de la ciudad. Ya era bastante malo que hubiera cazadores de vampiros, pero Min Ho había advertido a los osos que un tal señor Yong Ha estaba manteniendo una estrecha vigilancia sobre las cosas por aquí, sobre todo en la Villa Starhaus.

Si Siwon cambiaba, pondría también a los shifter entre las ‘especies en peligro’, lo que significaba que tendría que matar a estos hombres en su forma humana. No cambiar iba a ser un obstáculo, pero matar a todos estos hombres en forma humana era factible.

El vampiro que tenía sostenido luchó por salir del agarre de Siwon al mismo tiempo que los demás se acercaban a él y a Jungwoo. Siwon sabía que Jungwoo no era un luchador.

Siwon aulló cuando sintió un conjunto de colmillos hundiéndose en su hombro.

Se dio la vuelta, con el vampiro en sus puños como arma, golpeando a los otros con el cuerpo del vampiro.

Estaba bastante sorprendido al ver a Jungwoo patear violentamente a su lado.

A pesar de que no lo culparía si el elfo se hubiera encogido a su lado, Siwon había esperado eso.

—Vamos a tener tu gran culo abajo —dijo otro de los vampiros en desafío—. Es sólo cuestión de tiempo antes de que te canses, y luego voy a disfrutar cenándote.
—Puedes cenar mi maldito puño. —Siwon golpeó la mandíbula del tipo, haciendo que la cabeza del vampiro fuera hacia atrás.

A pesar de que era bueno para pelear, Siwon sabía que la criatura tenía razón. Sin ser capaz de cambiar, ya se estaba cansando.

—Vete de aquí, Jungwoo —gritó Siwon.
—No me voy sin ti.

El pobre hombre ya había demostrado que apestaba desapareciendo. Siwon había descubierto que cuanto más joven era un elfo, más propensos eran de aparecer dentro de una pared de ladrillo. Siwon no iba a convertirse en parte de la estructura de la casa en el rancho.

Pero tampoco quería que Jungwoo terminara lastimado si se quedaba aquí.

Cuándo dos de los rebeldes saltaron y casi lo derriban, escuchó lucha a su espalda. Siwon estaba confundido. Jungwoo estaba de pie delante de él.

—Creo que tu pareja está enojado —dijo Jungwoo mientras veía con los ojos abiertos algo detrás de Siwon.

«¡Simplemente genial!»

Eso era todo lo que necesitaba -que Heenim participara.

El peso fue retirado de la parte posterior de Siwon cuando el líder de los elfos de la Sombra luchó con pulida y elegante precisión. Siwon odiaba tener que admitirlo, pero él estaba más que impresionado. Heenim tomó una posición con un brazo estirado detrás de él mientras escaneaba a sus oponentes. A Siwon le recordó a un antiguo guerrero.

No, él no iba a estar enamorado de la agilidad y la letal apariencia de Heenim. No, no había una jodida oportunidad.

—No necesito tu ayuda —Siwon gruñó cuando se giró para ver a sus enemigos. Los rebeldes ya no lo miraban con hambre en sus ojos. Estaban mirando a Heenim con algo parecido al miedo.

Esto no era lo que Siwon tenía en mente cuando pensaba en su pareja de pie a su lado.

Antes de que pudiera parpadear, Heenim lo agarró y a Jungwoo, y aparecieron en el rancho.

Maldición, ahora iba a tener que pedir que lo llevaran a la ciudad para recuperar su camioneta. Siwon se empujó lejos de Heenim, no le importó lo bien que se sentía al estar en sus brazos.

—No te pedí que me rescataras.

Jungwoo los miró a ambos, inseguro. Heenim miró a Jungwoo y luego levantó el brazo, señalando hacia la casa. Jungwoo le dio una mirada de disculpa a Siwon antes de salir hacia la puerta trasera.

—Eres plenamente consciente de lo peligroso que es este tiempo y ¿optas por caminar por las calles? —Heenim preguntó, sus pálidas y blancas aletas de la nariz moviéndose—. Pensé que eras más listo que eso.

Siwon gruñó, empujando la palma de sus manos en el pecho de Heenim, con fuerza.

—¿Qué sabes tú acerca de mí? Mierda, eso es. Hasta que aprendas lo que soy y lo que puedo, mantén tus malditas observaciones para ti mismo.

Heenim miró a Siwon, sus ojos azul oscuro casi brillando con furia.

—No arriesgarás tu vida, Siwon.

El oír su nombre en los labios de Heenim casi fue su perdición, y al ver el hermoso y largo cabello blanco del hombre, Siwon cerró los dedos para evitar permitirse tomar un puñado. Caía sobre los hombros y espalda de Heenim. Sin embargo, la parte superior estaba recogida con una anticuada correa de cuero.

El hombre era simplemente magnífico.

Y un bastardo malhumorado.

—¿Qué infiernos te importa, Heenim? Me has ocultado quién eres durante años. ¿Por qué la repentina preocupación? —Siwon quería golpear a Heenim y besarlo al mismo tiempo. Su pene estaba engrosándose mientras miraba al impresionante hombre, pero Siwon empujó la necesidad que se construía fuera de su mente.

Heenim no lo quería y Siwon no iba a lanzarse al imbécil. Él tenía su orgullo.

—¿Qué pasa con la repentina conducta peligrosa? —Heenim contratacó. El elfo había evadido suficientemente bien otra pregunta de Siwon—. Soy parte del Ultionem. Presióname y me aseguraré de que nunca estés sin una adecuada guardia de nuevo.

Siwon sintió su ira estallar mientras se lanzaba hacia el elfo de la Sombra. Cayó sobre Heenim, lanzándolo hasta la hierba. Heenim no luchó contra él. Se quedó allí dándole una dura mirada a Siwon.

—¿Y qué esperas lograr con esto?

Colocando una mano en cada lado de la cabeza de Heenim, Siwon se inclinó más cerca, sus narices casi se tocaban.

—Quiero que me dejes con una jodida vez en paz. Quiero que te quedes fuera de mi vida dado que te niegas a ser un parte permanente de la misma. No vas a ordenarme ni a amenazarme de nuevo.

Siwon se sorprendió hasta los dedos de los pies cuando Heenim fácilmente se movió, Siwon cayó de espaldas, saliendo el aire de sus pulmones.

Heenim estaba a horcajadas sobre el cuerpo de Siwon, su blanco como la nieve cabello creando un íntimo velo mientras se inclinaba hacia Siwon.

—Vas a mantenerte a salvo o voy a asumir la responsabilidad por ti, oso.

Por mucho que Siwon quisiera golpear a Heenim y sacarlo fuera de él, se quedó allí sumergido en el calor de su pareja. Su mente adquirió vida propia con imágenes de los dos en esta misma posición, pero desnudos, que comenzaron a llegarle.

Siwon estaba más duro que una roca.

Estaba jadeando pesadamente.

Tenía la garganta seca mientras no podía dejar de mirar los impactantes ojos azules de Heenim. Cuando Heenim acortó la distancia y devoró los labios de Siwon, él pensó que iba a correrse en sus jeans. No había dudas, ni ternura. El beso fue brutal, posesivo, y sacó un gemido de la garganta de Siwon.

Este era su primer beso y robó el aliento de Siwon.

Alzó la mano y deslizó sus dedos por el largo cabello de Heenim, doblando los dedos lo jaló más cerca. Heenim le mordió el labio inferior, como muestra de quién era el macho dominante de entre ellos, y luego hundió su lengua en la boca de Siwon, malditamente cerca de hacer que Siwon se desmayara.

Había hambre, una necesidad salvaje, y un crudo deseo de posesión en Heenim. Siwon podía sentirlo hundirse en su propia sangre. Heenim no aflojó. Se inclinó más hacia Siwon, sus muslos apretando los costados de Siwon mientras lamía los dientes de Siwon, sus labios, y luego dio a su labio inferior una dura mordida antes de desaparecer, dejando a Siwon sintiéndose frío y solo.

Maldiciendo, Siwon rodó de lado y luego se levantó y se pasó las manos por la cabeza, reprendiéndose por ceder ante Heenim. Lo único que Heenim había estado haciendo fue mostrarle a Siwon quién estaba a cargo.

Y Siwon se había enamorado de eso.

Se sentía como un idiota. Aunque fuera lo último que hiciera, Siwon iba a conseguir sacar a Heenim de su sistema de una vez por todas.

Super Junior

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4 Comentarios

  1. Por culpa de los ancianos, el pueblo de Heenim están extinguiéndose, al menos Yoochun le ha brindado una pequeña esperanza y un gran consejo que no supo entender cuando su instinto de reclamar lo suyo salió a flote… reacción que a Siwon lo hizo ver todo rojo, peor aun, cuando lo salvó y lo marcó como suyo… para volver a desaparecer.

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  2. Eso quiere decir que antes los elfos machos también se embarazaban verdad??? Será posible que heenim logre recuperar esa posibilidad en la actualidad??? Y si tiene un bebe de siwon???....... Esta historia sichul es genial ^^

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  3. Por que la comunicación siempre falta en las parejas cuando se encuentran...
    Siwon tiene que tener cuidado y HeeChul un poco más de tacto..

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  4. Siwon querido no es como decir "no me vuelvo a poner esta camisa nunca más" si tan solo supieras la razón para que Heenim no te reclame :( tiene un gran peso sobre sus hombros

    Me emocionó el comentario de Analía de que los hombres si antes se embarazaban, quizá pueda revertirse eso y así ayudar a la población de elfos, y sobretodo que empiecen a aceptar a otras especies en sus filas, ya que si no lo hacen desaparecerán para siempre

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