La Familia T53... Capitulo 06


Heenim se sentó en el asiento junto a la ventana, viendo cómo Siwon salía. Se frotó la muñeca, odiando el hecho de aún estar usando el maldito brazalete. Lo que no daría ahora mismo por volver a casa y enseñarle a su tribu una lección…

Lo que realmente lo hizo enojar como el infierno era el hecho de que habían venido a atacarlo en la casa Kim. Independientemente de cómo se había sentido Heenim sobre su emparejamiento con Siwon, le agradaban los osos. Eran una familia agradable y decente.

Pero pensar que un oso, en particular, resultara lastimado, hacía que Heenim quisiera matar a todos los miembros de su tribu. Siwon no tenía la culpa de esto.

Heenim la tenía. Había negado a su pareja y mantuvo su olor oculto, sólo porque los elfos de la Sombra no querían al oso. Pero parecía que todo lo que hizo fue en vano. Es cierto que había crecido con lecciones de no aparearse fuera de su propia raza, y Heenim había mantenido esas creencias casi toda su vida.

Pero tan pronto como descubrió que Siwon era para él, su punto de vista había comenzado a cambiar lentamente. El destino no le daría un shifter macho si no estaban destinados a estar juntos, y por suerte se dio cuenta de esto antes de perder a Siwon para siempre.

—No deberías estar fuera de la cama —dijo Baekhyun al entrar en la habitación con una bandeja de comida. Esta casa nunca dejaría de sorprenderlo. Incluso después de que había puesto a esta familia en riesgo, seguían siendo caritativos.
—Me siento mucho mejor —dijo volviendo a mirar por la ventana. Heenim no estaba seguro de lo que iba a hacer ahora. Él no podía volver a casa. No tenía ninguna tribu para dirigir.

Él no tenía nada.

—En ese caso, puedes comer esta sopa. Es casera, así que no dejes que se desperdicie. —Baekhyun dejó la bandeja sobre una mesita junto a la puerta—. Trabajé muy duro en abrir esas latas y calentarlas durante sesenta segundos en el microondas.

Heenim se giró e hizo una mueca en los labios.

—Pensé que habías dicho que era casera.

Baekhyun señaló la bandeja.

—La lata decía estilo casero.

Esta vez Heenim se rio. No era una risa llena, pero incluso la pequeña risa era algo que no había hecho en mucho tiempo.

—Hey, Baekhyun. —Jungwoo entró en el dormitorio, la mirada al instante aterrizó en Heenim—. Pa te necesita.

Heenim pensó que el pequeño elfo del Bosque huiría de la habitación.

En cambio, él se quedó allí sonriendo. ¿Qué infiernos estaba sucediendo? La mayoría de la gente no le sonreía. Le habían dicho a Heenim que parecía que iba a matar a alguien sin remordimientos.

Pero el elfo sólo seguía sonriendo. Si Heenim no se equivocaba y esperaba como el infierno estar equivocado, el hombre tenía una chispa de coquetería en sus ojos.

Baekhyun empujó a Jungwoo hacia la puerta del dormitorio.

—Vamos antes de que Siwon te mate.

Jungwoo lo miró por encima del hombro y le hizo un guiño a Heenim. «Qué hombre tan extraño».


—Espera —dijo Heenim. Cuando Jungwoo regresó, Heenim se espantó—. No tú.

El labio inferior del hombre se deslizó hacia fuera, pero se alejó. «Gracias a Dios».

—¿Dónde puedo encontrar un teléfono? Perdí el mío en la pelea.

Baekhyun señaló con su pulgar por encima del hombro.

—Abajo, en la cocina.

Heenim le dio las gracias y Baekhyun se fue. Tenía que conseguir hablar con Sangyeon. Tal vez podría hacer que el elfo de la Sombra le llevara los archivos y elementos que necesitaba. Sería mucho más fácil a que Heenim tratara de regresar a su casa y su oficina.

La bandeja de la comida estaba en la mesa. Heenim la vio y decidió que no quería que la sopa se desperdiciara. Se tomó la sopa y bebió el té, sintiéndose un poco mejor con algo en el estómago.

Ahora necesitaba llegar a la cocina. Después de bajar con cuidado los escalones, Heenim llegó abajo, sintiendo un dolor pulsante en su muslo. No estaba acostumbrado a sentir dolor. Heenim era un luchador muy bueno y generalmente se desviaba de cualquier arma que fuera en su camino. Pero con la pulsera y herido como estaba, el elfo que lo apuñaló había conseguido la ventaja.

Cojeó hasta la cocina, se apoyó en el mostrador mientras el sudor cubría su piel. ¿Cómo infiernos trataba la gente con el dolor? Estaba dispuesto a arrancarse la maldita pierna sólo para obtener un poco de alivio.

Al ver el teléfono en la pared, Heenim lo tomó y marcó el número del celular de Sangyeon. Tomó una silla y la colocó junto a la pared, tomando asiento y quitándole presión a la pierna herida.

—Sangyeon.
—Soy Heenim. —Apoyó la parte posterior de la cabeza contra la pared. Habían pasado muchas cosas en un período tan corto. Ni siquiera había tenido tiempo para absorberlo todo—. ¿La gente del pueblo ya se tranquilizó?
—Me temo que no, amigo. La tribu está furiosa de que tengas un shifter macho de pareja. Exigen tu vida.

Si los elfos de la Sombra dejaran las confrontaciones solo en los pantanos, Heenim podía lidiar con eso. Sabía que no iría a casa de nuevo.

Pero ellos estaban trayendo la lucha a él. A los Lakeland. Le entristecía pensar en matar a cualquiera de los suyos, pero los osos no habían hecho nada malo. Heenim los defendería con su vida de los ataques.

—Necesito que encuentres y me traigas algunas cosas.
—Eso no es posible en este momento —respondió Sangyeon con voz de disculpa—. Ellos me están observando, saben que fui tu segundo y ahora soy líder temporal. La gente piensa que te ayudaré. No quiero llevarlos a tu puerta delantera.

«Demasiado tarde para eso». Heenim entendió las dudas de Sangyeon. Él no podría funcionar eficazmente si la tribu lo consideraba un traidor por ayudar a Heenim. Iba a tener que regresar a los pantanos y obtener los archivos por sí mismo.

Heenim vio a Jungwoo mirar a la cocina. El pequeño fey lo vio y luego desvió la mirada. ¿Qué le pasaba a ese hombre? Estaba actuando como un cachorro que necesitara atención.

Heenim no le hizo caso.

—Muy bien. Me encargaré de esto por mi cuenta.
—¿Estás pensando en regresar? —Sangyeon preguntó—. No sería sabio. Los centinelas han duplicado su turno de guardia para asegurarse de que no pongas un pie en nuestra tierra.

Jungwoo entró en la cocina y tomó asiento ante la mesa. El hombre juntó las manos delante de él, y le sonrió a Heenim.

Heenim le dio a Jungwoo una expresión irritada y se giró en su silla, dándole la espalda al hombre.

—Te llamaré cuando sepa con certeza mis planes. Ahora mismo sólo me voy a curar.
—¿Cómo están tus heridas? —Sangyeon preguntó con inquietud.
—Ya hubiera sanado, pero uno de los miembros de la tribu decidió traer la pelea hasta mí. Me hirió en la pierna, pero nada que no se cure. —Heenim podía sentir que Jungwoo lo observaba. ¿Acaso el hombre no tenía algún trabajo que hacer?
—¿Fue un centinela el que te atacó?
—No —respondió Heenim—. Los dos sabemos que si hubiera sido un centinela, mis lesiones habrían sido mucho peor. —Heenim mismo había entrenado a los centinelas de la tribu de los elfos de la Sombra. Eran un grupo feroz de guerreros que no podían tan fácilmente ser derrotados. Si su atacante hubiera estado entrenado, Heenim habría estado luchando hasta la muerte.

Sin embargo, el atacante lo apuñaló dos veces y huyó cuando uno de los osos llegó tras él. No, no era uno de sus guardias.

—Estoy de acuerdo. Voy a hacer lo que pueda para calmar la situación. Sólo trata de mantener un perfil bajo hasta que se me ocurra una manera de salir de esto.
—Gracias, Sangyeon. —Heenim colgó el teléfono. Por mucho que agradecía los esfuerzos de su segundo, no había solución. Su pueblo estaba hundido demasiado profundamente en la tradición y la preservación de su modo de vida.

Tenía que encontrar una manera de convencerlos para que llegara sangre nueva a sus filas. Por lo que acababa de suceder, no iba a ser fácil. De hecho, Heenim sabía que iba a ser francamente imposible.

—¿Necesitas ayuda para hacer algo?

Heenim lo miró. ¿Cómo había olvidado que Jungwoo estaba en la habitación con él?

—No.
—¿Estás seguro de que no puedo hacer algo por ti, dulzura?

Heenim levantó las cejas lentamente.

—No.
—¿No, no estás seguro, o no, no necesitas nada? —Jungwoo seguía ahí sentado con esa sonrisa en su cara que estaba empezando a molestar realmente a Heenim.

Él reconocía un coqueteo cuando lo veía. No era ciego.

—Estoy seguro de que no necesito nada. —Heenim se levantó de la silla en la que estaba sentado, su pierna al instante palpitó. Hizo una mueca. Eso fue todo lo que hizo. Una mueca de dolor y Jungwoo estaba a su lado, agarrando el brazo de Heenim para colocarlo alrededor de su hombro.

Heenim arrebató su brazo.

—Me siento muy capaz de caminar sin ayuda.
—Pero si te ves como si estuvieras a punto de caerte —protestó Jungwoo—. ¿Por qué luchas cuando te puedo ayudar?
—Porque soy un hombre muy capaz. No necesito ayuda de nadie.

Su tono era frío, dejando que el pequeño elfo supiera que estaba pasando el límite de Heenim. Jungwoo parpadeó hacia él.

—Todos necesitamos ayuda de vez en cuando.
—Jungwoo, ve a ayudar a Yoon Gi y a Tae Hoon en la parte de atrás. —Youngwoon entró en la cocina, dándole una mirada a Jungwoo que decía que no quería que el fey discutiera con él.

Jungwoo inmediatamente se apresuró a salir por la puerta trasera.

—¿Cómo hiciste eso? —Heenim preguntó.
—¿Qué?
—Deshacerte de él tan rápido. —Heenim necesitaba saber el secreto. Él tenía la sensación de que Jungwoo regresaría. El hombre casi parecía como si estuviera enamorado de Heenim.

Youngwoon soltó una risa profunda.

—Jungwoo es inofensivo. Se pega un poco demasiado rápido y sin invitación, pero necesita atención. Está un poco necesitado.
—¿No están todos tus hijos emparejados? —Heenim preguntó. La pregunta le hizo pensar en Siwon. Si Jungwoo coqueteaba con Siwon, le iba a mostrar al pequeño fey lo que significaba meterse con la pareja de un elfo de la Sombra.
—Todo el mundo sabe que lo que Jungwoo hace no es personal. El chico se enamora de alguien nuevo cada semana. Supongo que él tiene su mira fija en ti. —No era una pregunta, lo que le decía a Heenim que Youngwoon y el resto de la familia veían la conducta de Jungwoo como normal.

No era normal. ¿Cómo podría alguien coquetear con un hombre emparejado? En su tribu, era motivo de muerte. Pero los osos ignoraban los avances de Jungwoo. «Qué extraña familia». Le agradaban las Kim, pero a los ojos de Heenim, eran demasiado indulgente con Jungwoo. El hombre necesitaba que se le enseñara su lugar.

—Veo que te estás sintiendo mejor —dijo Youngwoon.
—Solo con un poco de dolor —admitió Heenim—. Pero lo suficientemente bien para salir de la cama.

Quería preguntar a dónde fue Siwon, pero el orgullo de Heenim no se lo permitía. No quería parecer como si estuviera acosando al oso. Él no acosaba a nadie. Aunque, en secreto, se sintió aliviado de que Siwon le estuviera dando otra oportunidad.

—Bueno, entonces podría utilizar una mano afuera.
—¿Trabajo manual?

Youngwoon le dio a Heenim una mirada cuestionadora.

—¿Temes ensuciarte las manos?

Heenim se enfadó ante la manera que Youngwoon había expresado su pregunta. Como si Heenim fuera demasiado suave para el trabajo duro.

—Estoy muy acostumbrado al trabajo duro.

Una amplia sonrisa se formó en el rostro de Youngwoon. El aspecto le recordó a Siwon. Y entonces pensó en el beso que habían compartido arriba. Tanto como Heenim quería que el beso avanzara a cosas más agradables, no iba a rogar. Siwon había retrocedido.

Heenim se lo permitió.

—Vamos, el día ya está a más de la mitad.

Eran pasadas las diez de la mañana. ¿Cómo eso era más de la mitad? Heenim empezó a preguntarse acerca de estos osos. Ellos vivían una vida muy diferente a la de los elfos de la Sombra.

Nada más saliendo, Heenim se concentró en el caballo que estaba en el corral. Era grande, negro, y le recordaba a un noble guerrero.

—Es Ermy. —Youngwoon señaló con su gran mano al caballo negro—. Él va a hacer un buen caballo de cría. El problema es que es un poco demasiado juguetón con las damas. Así que no ha llegado a conseguir lo que necesitamos, por lo que tendremos que lograr que fertilice a las yeguas.

Heenim se quedó asombrado con Youngwoon.

—¿Quieres enseñarle el sexo a tu caballo?

La conocedora sonrisa en el rostro de Youngwoon hizo que un escalofrío recorriera su columna.

—No, Heenim. Vamos a recoger su esperma y lo utilizaremos para impregnar a dos yeguas escogidas.

Heenim retrocedió. Visiones que deseaba nunca haber tenido en su vida entraron en su mente y él quería tallarse fuerte para alejar toda esa mierda.

—¡Tienes que estar bromeando!
—Pensé que habías dicho que no tenías miedo de ensuciarte las manos.
—¡Eso es desagradable! —Heenim no iba... no, él no... infiernos, no.
—Deja de verte como si te fueras a desmayar. Sólo necesito que lo sostengas con fuerza mientras que el hombre que contrate extrae su esperma. ¿Sabes lo valioso que son sus soldaditos?

Heenim se sentía un poco mareado.

—¿Quieres que sostenga su cabeza mientras que alguien...? ¿Hay algo más por aquí que pueda hacer? —«Al diablo el orgullo».

Youngwoon soltó una carcajada.

—Ve a ayudar a Eunwoo en el granero.

Heenim rápidamente se giró. Tuvo que obligarse a no correr. No sólo estaba huyendo de la idea de sostener la cabeza del caballo, sino de estar en cualquier lugar cerca cuando comenzara la extracción. Eso era demasiado malditamente extraño.

Cuando entró en el sombrío y fresco establo, Heenim vio al hermano mayor en el otro extremo. Él estaba de rodillas, apoyándose en el interior de una de las caballerizas. El chico levantó la vista cuando Heenim se acercó.

—¿Te sientes mejor? —Eunwoo preguntó.
—Mucho mejor. —Heenim miró hacia abajo para ver a una cabra que estaba con el abdomen hinchado y acostada. Estaba muy claro que el animal estaba preñada—. Youngwoon me sugirió que viniera aquí para echarte una mano.

Eunwoo le indicó a Heenim que se acercara.

—Bien. Rags está teniendo un parto difícil. Voy a necesitar algo de ayuda.

Heenim no se acercó. La cabra hizo un ruido extraño, levantó la cabeza y luego la bajó de nuevo.

—¿Cómo le vas a ayudar? —Heenim preguntó.
—Necesito que sostengas su cabeza mientras meto mis manos en el útero y ayudo al chico a atravesar el canal de parto.

Heenim rápidamente se cubrió la boca, la bilis subió a su garganta. Tragó saliva, y luego volvió a tragar saliva con fuerza.

—¿Quieres que sostenga su cabeza mientras haces qué?

Luchar contra todos y cada centinela de su tribu estaba comenzando a verse prometedor.

—Sólo entra aquí y sostén la cabeza.

Eunwoo separó las piernas de la cabra, y Heenim estaba a punto de perder su contenido estomacal. Siempre se había considerado un hombre muy valiente, pero sostener la cabeza de una cabra, mientras que Eunwoo... Heenim se sentía un poco mareado.

—¿Qué estás esperando? —Eunwoo preguntó.

Heenim retrocedió.

—Me olvidé de tomar la medicina que el doctor Seung Ri me dejó. Mi pierna me empieza a palpitar de dolor. —«Una vez más, al diablo el orgullo». Él no estaba dispuesto a sostener la cabeza de la cabra mientras Eunwoo... Heenim salió del granero.

¿Qué estaba mal con esta gente?

—Hey, Heenim —gritó Ho Seok. Estaba sentado encima de un caballo.
—¿Sí? —le preguntó mientras seguía directo hacia la casa. Regresar a la cama parecía la única manera de escapar de la locura de por aquí.
—Tengo que arreglar algunas vallas. ¿Te importaría ayudar?

Arreglar vallas no implicaba sostener la cabeza de un animal. Heenim con mucho gusto arreglaría una valla.

—Puedo ayudar con eso.
—Bien —dijo Ho Seok bajando de su caballo—. Voy a ensillar a Hope y podrás montarlo. Es un caballo realmente manso.

¿Ho Seok quería que Heenim montara un caballo? Nunca había montado un caballo en sus quinientos años. Ellos olían raro.

Heenim vio cómo Ho Seok sacaba al animal.

—No estoy seguro de que pueda montar con puntos de sutura en el muslo. —No había manera de que él montara ese enorme animal.
—Oh infiernos —dijo Ho Seok—. Me olvidé de eso.

Heenim había esquivado la bala.

—Podemos ir en la camioneta.

Heenim tendría que recordar permanecer en la cama por las mañanas.

*****

Siwon entró en el rancho por la tarde. Había contratado a los hombres necesarios para ayudar en el rancho. No debería haber ningún problema para hacer el trabajo, si todos se presentaban. No conocía a la mayoría de los hombres, pero el dueño de la forrajera parecía tener una gran cantidad de información. El hombre conocía a todos los que estaban en extrema necesidad de un trabajo, lo cual era extraño. Daehwi se había hecho cargo de la forrajera no hace mucho tiempo, sin embargo, sabía quién necesitaba un trabajo.

Era triste ver que un hombre que no había estado aquí mucho tiempo supiera más sobre la gente de la villa Starhaus que Siwon. No conocía bien a la gente del pueblo. Tal vez con ellos trabajando aquí, eso cambiaría. Min Ho se enorgullecía de cuidar de esta comunidad y los Kim no podían ser menos.

—¿Conseguiste contratar a todos? —Pa le preguntó cuando Siwon salía de su camioneta.
—Contraté diez hombres. Estarán aquí a primera hora de mañana. —Siwon sabía que tenía que informar a su Pa de todo, pero estaba ansioso por ir a ver a Heenim.

Por mucho que Siwon hubiera querido que el hombre sufriera por su traición de mantener lo que eran el uno para el otro en secreto, ahora que su pareja estaba herido, quería asegurarse de que el elfo estuviera cómodo.

—Él no está en la casa, Siwon.

Siwon se detuvo y se giró lentamente hacia su Pa.

—Entonces, ¿dónde está?

Oh, sí, no le gustaba esa lenta sonrisa que se formó en la cara de su Pa.

—Está afuera arreglando cercas con Ho Seok.
—¿Él está qué? —Siwon sintió su corazón apretarse—. Pero está herido. ¿Lo enviaste a trabajar con una pierna lastimada? —Dejó caer las llaves de la camioneta al suelo, sorprendido de lo que su Pa hubiera hecho. No creía que el hombre fuera cruel, pero enviar a un hombre herido...—. ¿Por qué hiciste eso?

Un ceño sustituyó la expresión divertida.

—¿Es eso lo que piensas de mí? Vaya, voy a darte una bofetada. Para tu información, Heenim bajó las escaleras, diciéndoles a todos que estaba bien. Él quería ponerse a trabajar. —Su Pa puso las manos en las caderas—. Traté de darle algo fácil de hacer, pero creo que Heenim no quiso sostener la cabeza de Ermy mientras nosotros…

Siwon levantó una mano.

—¿Ibas a dejar que se acercara a Ermy?
—Él habría estado a salvo —su Pa le aseguró a Siwon—. Pero creo que él es un poco del lado delicado. Lo envié a ayudar a Eunwoo con la cabra, pero de nuevo, tu compañero es delicado.

Delicado no era una palabra que Siwon hubiera asociado con Heenim. El hombre era fuerte, hermoso, y tenía un maldito orgullo. Pero no podía imaginar a Heenim alejándose de cualquier desafío.

—Voy a ver cómo está. Los hombres estarán aquí por la mañana.
—Ya dijiste eso, hijo.

Siwon tomó las llaves del suelo y volvió a subir a su camioneta. Heenim trabajando en el rancho era algo que tenía que ver. Se preguntó si su pareja se había recogido todo el blanco y sedoso cabello, o si era un lío limpiando el sudor de su cuerpo.

Se estaba poniendo duro sólo de pensar en eso.

Condujo por el camino de los pastos hasta que llegó al fondo, Siwon hizo todo lo posible para deshacerse de su erección, pero cuando estacionó su camión y vio a Heenim trabajando duro, con los músculos tensos por el esfuerzo mientras ayudaba a Ho Seok a asegurar el alambre de púas, toda esperanza de tener un pene flácido salió por la ventana.

Heenim tenía una expresión determinada, el sudor empapaba la parte posterior de la camisa, el cabello enmarañado, aferrándose a su pálida piel. Siwon casi se masturbó en la camioneta ante la vista.

También le preocupaba que Heenim no supiera arreglar cercas. Si el alambre de púas se rompía, podría matar a su pareja o a su hermano. Siwon confiaba mucho en las habilidades de Ho Seok, pero Heenim era nuevo en todo esto.

Saliendo de la camioneta, Siwon estuvo malditamente cerca de tragarse su lengua cuando su pareja se quitó la camisa y se limpió la cara, dejando al descubierto pectorales bien formados y un abdomen plano con bordes suaves. Estaba tan pálido que sus pezones marrones se destacaban en marcado contraste con su piel blanca.

—¿Tienes que descansar? —Ho Seok preguntó mientras se enderezaba. El alambre de púas estaba en su lugar, pero Siwon podía ver algunas cosas más que necesitaban reparación.
—Estoy bien —respondió Heenim, pero Siwon podía ver la leve mueca de dolor en el rostro de su pareja. Heenim no estaba bien. Él tenía dolor. Eso era claro por la forma que apretaba sus dientes. ¿Qué estaba tratando de probar el hombre?

Siwon se aclaró la garganta.

—Pa me envió aquí para ayudar. —Era una mentira, pero Siwon no iba a quedarse viendo a Heenim trabajar hasta que sus puntos se rompieran. Las vallas necesitaban ser reparadas porque el ganado iba a regresar durante el verano, pero eso no significaba que su pareja tenía que sufrir para que las cosas estuvieran hechas.

Heenim deslizó sus ojos hacia Siwon de manera encubierta, y Siwon se quitó la camisa, sin duda mostrándose ante el hombre.

—Vamos a hacer esto.

Podía ver la conocedora sonrisa en el rostro de Ho Seok. Su hermano sabía exactamente lo que Siwon estaba haciendo. Heenim seguía dándole miradas furtivas, fingiendo ignorar a Siwon.

—Agarra el cable y tenlo listo para la próxima valla —dijo Ho Seok mientras señalaba el carrete en el suelo. Siwon se inclinó por la cintura, dejando que sus músculos se flexionan mientras agarraba el cable. —¿Puedes terminar aquí? —Ho Seok preguntó—. Tengo que hacer algunas cosas en el pueblo.

Heenim giró la cabeza hacia Ho Seok, entrecerrando los ojos.

—Claro, adelante. —Siwon le despidió con la mano—. Podemos manejar las cosas desde aquí. —Sólo rezaba por terminaron su labor. Siwon tenía otros planes en mente. Él aun no iba a emparejarse con Heenim, pero podrían divertirse haciendo otras cosas igualmente placenteras juntos.

Tan pronto como Ho Seok se apartó, Heenim recorrió con la mirada el pecho de Siwon.

—Está bien, me tienes solo. ¿Y ahora qué?
—No sé de lo que estás hablando —dijo Siwon mientras comenzaba a caminar hacia la siguiente sección que necesitaba ser reparada—. Sólo vine para ayudar. ¿Cómo iba a saber que Ho Seok nos dejaría?

Trabajaron juntos durante las próximas horas, Siwon asegurándose de hacer casi todo el trabajo duro. No quería que Heenim se lastimara más de lo que ya lo estaba. El obstinado hombre se había negado a ir a sentarse a alguna parte.

Siwon finalmente se levantó, estirando la espalda cuando el sol empezó a ponerse en el cielo.

—Creo que es todo. —Iba a tener que ir a tomar un baño caliente después de la tarde que acababa de tener. Si Heenim lo supiera o no, Siwon había hecho la mayor parte de la obra.

Pero Heenim no había aflojado. Estaba cubierto de sudor y tierra. El chico parecía que había rodado en el suelo. Tan duro como Heenim actuaba, Siwon sabía a ciencia cierta que el hombre no estaba acostumbrado al trabajo manual. Iba a tener que hablar con su Pa para encontrar algo fácil que Heenim hiciera, al menos hasta que sanara.

—Trabajamos hasta la cena —dijo Siwon—. Pero debe haber un plato destinado para cada uno de nosotros.
—¿Trabajas así todos los días? —Heenim preguntó mientras ayudaba a Siwon a cargar las herramientas y materiales en la camioneta.

Siwon se burló.

—Ha sido un día fácil en comparación a la mayoría.
—Veo por qué estás tan grande como un oso. —Heenim cerró de golpe la puerta trasera. Todo lo que Siwon pudo hacer era permanecer allí y mirar a su pareja. ¿Heenim lo había halagado?

Heenim le dio a Siwon una pequeña sonrisa, y Siwon sabía que no era inmune. Era un hombre encantador cuando no estaba siendo un terco imbécil. A Siwon le gustaba el coqueteo de Heenim. Era agradable.

Pero rápidamente la mirada coqueta se había ido. Heenim estaba apretando la mandíbula, y Siwon no creía que todo el sudor en el cuerpo del hombre fuera del trabajo.

Heenim estaba sufriendo.

Y lo demostró cuando cayó al duro suelo.

Siwon le dio la vuelta sobre su espalda y vio su respiración.

Los ojos de Heenim estaban parcialmente cerrados, pero no hablaba. Un pequeño gemido escapó de su garganta.

—Te sobrexcediste hoy —reprendió a Heenim mientras levantaba a su pareja en sus brazos y corrió hacia la parte delantera de la camioneta. Con su corazón acelerado, Siwon acomodó al alto hombre en el interior y colocó el cinturón de seguridad—. Voy a tenerte en casa en un minuto.

Mientras subía en su lado, Siwon tomó el teléfono y llamó al doctor Seung Ri, pidiéndole al hombre que lo viera en el rancho.

No le gustaba que Heenim no dijera ni una palabra, o que sus ojos aún estuvieran parcialmente cerrados. Conduciendo la camioneta tan rápido como pudo sin llegar a ser imprudente y Siwon llegó a la casa en menos de treinta minutos.

El doctor Seung Ri ya estaba ahí.

—¿Qué tan mal?
—No estoy seguro. Se desmayó y no ha dicho una sola palabra desde que te llamé.
—¿Lo tenías afuera trabajando? —el doctor le preguntó con asombro.

Siwon levantó a Heenim del asiento mientras el doctor Seung Ri corría a abrir la puerta delantera.

—No me des sermones, Doc. Fue idea suya, no mía. Dime, ¿puedes discutir la lógica de tu pareja cuando se vuelve un obstinado?

Taeyang gruñó detrás de él.

—No, no puedo. —El médico siguió por las escaleras a Siwon a su dormitorio. Acostaron a Heenim con cuidado, Siwon trabajó en quitarle los pantalones a su pareja.

«Dulce Niño Jesús». Heenim iba a comando. Siwon cubrió la ingle de su pareja con una pequeña manta y luego dio un paso atrás para que el médico se encargara, pero no pudo sacar la imagen del eje de Heenim de su mente. Nunca antes había visto vello tan blanco y suave rodeando el pene de alguien.

—¿Cómo está?
—Voy a tener que suturarlo de nuevo. Se rompió hasta el último.

El doctor se oía francamente enojado. Siwon lo observó mientras metía la mano en su bolso y sacaba una jeringa.

—¿Qué es eso?
—Para mantenerlo inconsciente mientras trabajo. Él va a tener mucho dolor cuando vuelva en sí.—El doctor Seung Ri inyectó a Heenim y luego comenzó a trabajar—. Si se levanta de la cama una hora antes de que lo dé de alta, voy a traer unas correas y lo ataré.
—Voy a transmitir el mensaje —dijo Siwon cuando su Pa entró en el dormitorio.
—Maldición, chico, no dije que lo hicieras trabajar hasta que sus puntos se reventaran.

Siwon frunció el ceño a su Pa.

—No lo hice. No quiso escuchar cuando le dije que se sentara.

Su Pa echó un vistazo por encima del hombro del doctor Seung Ri.

—Sí, no puedo ver a alguien diciéndole qué hacer. No creo que jamás haya conocido a un hombre más terco.

«Esa era la verdad».

—¿Pueden quedarse en el pasillo? —preguntó el doctor Seung Ri—. Tengo que concentrarme aquí.

Siwon no quería ir a ninguna parte, pero su Pa le dio una palmada en el hombro y lo sacó de la habitación.

—Está en buenas manos.

Taeyang estaba de pie fuera de la puerta de la habitación, con la espalda contra la pared.

—Vamos, hijo. Vamos por una taza de café.

Taeyang miró hacia la habitación y luego de nuevo a Pa.

—Tu pareja está segura —dijo Pa mientras los tres caminaban a las escaleras. La cocina estaba en pleno apogeo, todos cenando. Siwon ya no tenía hambre. Todo lo que quería hacer era ir arriba y hacer que Heenim estuviera bien.
—Toma asiento —Pa le dijo a Taeyang—. Toma un plato y sírvete.
—Gracias —dijo Taeyang e hizo lo que dijo Pa.

Siwon tomó una taza de café y se apoyó en el mostrador, mirando el techo cada pocos segundos.

—Él estará bien hijo. Estoy bastante seguro de que el doctor habría dicho algo si estuviera mal.

Sabía que su Pa decía la verdad, pero hasta que Siwon viera a Heenim, iba a preocuparse. Se quedó allí reprendiéndose por no hacer que Heenim se sentara. Decir al hombre que fuera a casa había estado fuera de la cuestión. Heenim hacía lo que quería. Era evidente en la forma en que caminaba, hablaba y actuaba. A Siwon le gusta tener una pareja con carácter fuerte, pero él sabía que iban a discutir una y otra vez. Tenía la sensación de que iba a estrangular a Heenim antes de que la semana terminara, quizás incluso antes de que la noche terminara si el hombre era tan testarudo.

—No voy a estrangularlo. No voy a estrangularlo. —Era el mantra que Siwon murmuraba mientras entraba en la sala y se acomodaba en una silla a esperar.

Super Junior

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4 Comentarios

  1. Al menos Heenim cuenta con la lealtad de Sangyeon, pero obtener la documentación no será nada, pero nada fácil… sip, definitivamente la chula no es hombre de campo, jajaja… pero lo que no es risible es que abusó de sus fuerzas… este par va a darse de cabezazos hasta que uno de los dos dé su brazo a torcer.

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  2. Heenim es tan terco....... Siwon tendrá que rezar su mantra todo el tiempo por que no creo que pueda detener a hee cuando quiera hacer cualquier cosa....

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  3. No creo que ese mantra funcione con el carácter que tiene HeeChul

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  4. Pero---
    Chale, se le soltaron los puntos, y no solo eso, Heenim es más terco de lo que se pensaban, Siwon, reúne todo tu chi para no ceder a la violencia intrafamiliar xdxd

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