La Familia T55... Capitulo 03


—¿Quieres salir conmigo? —Jung Min vio la cabeza con abundante cabello marrón de Hyung Jun moverse tan rápido que le sorprendió que el hombre no se causara una contractura. El chico se quedó allí, con los labios entreabiertos, una mirada en blanco en su rostro.

Jung Min hizo un gesto con la mano delante de la cara de Hyung Jun mientras miraba sus ojos color chocolate.

—¿Hola?

El chico miró detrás de él y luego a Jung Min.

—¿Me estás hablando a mí? —Señaló su escuálido pecho.

Jung Min quería reír. Hyung Jun se veía nervioso como el infierno. A pesar de que sólo estaría llevando a Hyung Jun al cine para alejarlo de quien fuera su agresor, tendría un día agradable con el lindo chico.

Jung Min inclinó la cabeza hacia el mostrador.

—No, se lo estoy pidiendo a las rosas que estás podando.

Hyung Jun vio las flores en su mano, como si realmente creyera que Jung Min se lo pedía a la dang cosa podada. Podía ver ahora que iba a tener que ser muy específico al hablar con el chico. Era como hablar con Ha Jin.

—Sí, te estoy hablando a ti, Hyung Jun.

Llevar a Hyung Jun al cine sería bastante inofensivo. El chico no debería de ver demasiado en la invitación. Eran sólo dos amigos yendo a ver una película. Fue una película de terror la que había captado el interés de Jung Min.

—¿Cuándo? —preguntó Hyung Jun, dejando las tijeras de podar en el mostrador. Miraba a Jung Min como si estuviera esperando el remate del chiste. Allí no había uno. Jung Min realmente quería salir con él.

Jung Min miró a su alrededor y vio que el trabajo estaba lento. Eso debería ayudar a que Hyung Jun saliera del trabajo a tiempo.

—¿Qué tal esta tarde, cuando termines el trabajo?
—Infiernos, él puede ir ahora —dijo Jaejoong mientras caminaba desde la parte trasera, el teléfono celular pegado a la oreja—. De todos modos, el negocio está lento hoy.
—Muy bien —dijo, sonriéndole a Hyung Jun.

Jung Min no estaba seguro de por qué, de repente su estado de ánimo se elevó. Hacía años que no había ido al cine, incluso más años desde que había tenido a alguien con quien disfrutar la película.

Casi se sentía un poco mareado.

—Genial. —Hyung Jun guardó las cosas con las que estaba trabajando y salió de detrás del mostrador—. Déjame ir por mi mochila.

Tan pronto como Hyung Jun estuvo fuera de la habitación, Jaejoong se giró hacia él.

—Sé lo que estás haciendo.

Jung Min se dirigió inmediatamente a la defensiva.

—Tan sólo dos chicos pasando el rato.
—No es eso. —Jaejoong hizo un gesto con la mano a Jung Min—. Vas a tratar de averiguar quién le está haciendo daño, ¿verdad?


Jung Min asintió lentamente, sin saber si debía estar diciéndole a Jaejoong su plan. Realmente no conocía al hombre. Si Jaejoong decía algo sobre sus intenciones a Hyung Jun, éste podría cerrarse a Jung Min antes de que descubriera lo que estaba pasando en la vida de Hyung Jun.
Jaejoong miró por encima del hombro y luego se giró hacia Jung Min.

—Eso está bien, estoy decidido a averiguarlo. Me siento mejor al saber que alguien más está tratando de cuidarlo. Si necesitas ayuda, llámame.

Jung Min no esperaba que Jaejoong estuviera de acuerdo con su plan. Inclinó sutilmente la cabeza cuando Hyung Jun se acercó.

—Estoy listo.
—No hagas nada que yo no haría —dijo Jaejoong mientras caminaban hacia la puerta—. No, espera, me gusta hacer todo. No importa.

Jung Min sacudió la cabeza ante Jaejoong mientras caminaba hacia la puerta y a la calle con Hyung Jun. Mientras caminaban hacia el cine, Jung Min estaba haciendo todo lo posible para llegar a algún tipo de conversación. Nunca fue bueno en pequeñas charla. De hecho, apestaba. Cuando había llegado con su oh-tan-brillante plan de salir con Hyung Jun, Jung Min no había pensado antes en la conversación que tendrían. Sabía que tenía que conseguir que el chico hablara para que pudieran llegar a ser amigos y Jung Min pudiera saber quién estaba lastimando a Hyung Jun. Estaba teniendo dificultades para romper el hielo inicial.

—Entonces, Hyung Jun, ¿de dónde eres? —Ese era un tema seguro para hablar. ¿A quién no le gustaba hablar de su ciudad natal?
—Seúl.

Hyung Jun asintió y apartó el cabello marrón oscuro de sus ojos.

Bueno, eso fue una conversación breve. Lo intentó de nuevo, con un tema a la que a la mayoría de los chicos les encantaba hablar

—¿Te gustan los deportes?
—Los odio.

Esto estaba saliendo tan bien…

Tal vez debería cambiar de táctica y dejar que Hyung Jun dijera de qué quería hablar.

—¿Qué te gusta?

Hyung Jun le dio una simple sonrisa, pero por alguna razón, las entrañas del Jung Min se agitaron. Su objetivo era hacerse amigo de Hyung Jun para averiguar quién era su abusador, no interesarse en la manera que el hombre seguía cepillando su lindo cabello o en la forma en que seguía dándole a Jung Min una sonrisa fácil. Cuanto más miraba a Hyung Jun, más Jung Min notaba cuán hermoso era el hombre.

—Me gusta donde trabajo.

Jung Min no sabía nada acerca de flores a excepción de las malas hierbas en su patio trasero. Se estaba quedando sin cosas de qué hablar. Jung Min quería hablar de algo sólo para no seguir fascinado por la manera en que Hyung Jun se veía, olía, hablaba, o caminaba.

Necesitaba una distracción.

—¿De dónde eres? —preguntó Hyung Jun, tomando la conversación que Jung Min dejó caer.
—¿Cómo sabes que no soy de por aquí?
—¿En serio? —preguntó Hyung Jun. Se dio cuenta de que el tipo sabía que no lo era. No estaba seguro de cómo Hyung Jun sabía, pero en realidad no importaba. Esta noche Jung Min iba a tratar de acercarse más a Hyung Jun para poder descubrir quién lo estaba lastimando. Y ciertamente, Jung Min ya estaba teniendo un buen momento.
—No, soy de Gwangju.
—¿En serio? —Eso parecía emocionar a Hyung Jun. Empezó a hacer una y mil preguntas diferentes acerca de lo que era vivir allí. Jung Min se alegraba de tener un tema de conversación con el que estaba familiarizado.

En el momento en que llegaron a la sala de cine, Hyung Jun parecía un poco sonrojado de hablar sin parar. A Jung Min no le importaba en absoluto.

Estaba descubriendo que le agradaba Hyung Jun como persona. El chico era divertido, ingenioso, y tímido como el infierno. Eso era refrescante considerando de quién normalmente se hacía amigo. Jung Min siempre había sido amigo de hombres como él, grandes y robustos.

Tener un amigo como Hyung Jun era bonito. Jung Min no sentía como si tuviera que probarse a sí mismo, y siendo grande y alto se sentía con la necesidad de proteger al hombre más pequeño. La sensación de ser necesitado era algo que no había sentido en mucho tiempo.

Desde su divorcio hace cinco años, e incluso antes de eso, Jung Min se había preguntado cuál era su propósito en la vida. Había oído que a los hombres les gustaba sentirse necesitado, y era verdad. Quizás el tener a Hyung Jun como amigo, no sería tan malo.

Una vez que se enterara de quién estaba lastimando a Hyung Jun, quizás podrían seguir pasando el rato como amigos.

Si es que Hyung Jun pudiera ir más allá de su enamoramiento. El chico seguía mirando a Jung Min con grandes ojos de cervatillo, aunque no le molestaba tanto. Estaba empezando a ver que era la personalidad de Hyung Jun. El tipo de hombre que le recordaba a Ha Jin. Dulce e inocente.

No sabía que le gustaba ese tipo antes -no es que le gustara Ha Jin de alguna manera-, pero eso hacía maravillas para su ego. Jung Min no tendría que fingir, y disfrutaba eso.

Jung Min decidió que estaba haciendo un nuevo amigo y eso le hizo ver a Hyung Jun con interés. Él estaba empezando a conocer al hombre, eso era todo.

—¿Qué veremos? —Hyung Jun preguntó mientras entraban en el vestíbulo de la sala de cine, el aroma de las palomitas de maíz con mantequilla caliente al instante golpeó a Jung Min.

Jung Min señaló al menú mientras se acercaban a la taquilla.

—¿Una película de miedo? —Hyung Jun preguntó mientras miraba de los títulos a Jung Min—. ¿Me trajiste aquí para ver una película de terror?

Jung Min frunció el ceño cuando se dio cuenta de que Hyung Jun se veía un poco más pálido. No había pensado en el hecho de que el hombre no podría ver películas de terror. ¿A qué chico no le gustaba ver películas de horror?

—Sí —dijo lentamente, esperando que Hyung Jun le digiera que no podía hacerlo, que no podía sentarse durante una hora y cuarenta y cinco minutos viendo ese tipo de película.
—Está bien —finalmente dijo Hyung Jun después de que sus ojos parpadearon hacia el título un par de veces más—. Pero para que lo sepas, no es algo que normalmente vea.

Jung Min parecía estar bateando un mil con Hyung Jun hoy.

Compraron sus palomitas y bebidas y se dirigieron hacia el cine, y buscaron algunos asientos vacíos. Jung Min se alegró de ver que también a Hyung Jun le gustaba sentarse en la parte posterior. Le gustaba su espacio, y odiaba sentir a alguien sentado detrás de él.

Era su propia personal costumbre.

Jung Min dejó el vaso en el pequeño soporte previsto en el brazo de su asiento. Quería colocar el brazo sobre el respaldo de la silla, pero Jung Min simplemente no quería que las cosas se volvieran un poco incómodas. Pero era demasiado grande como para sentarse allí con los brazos metidos en los costados.

Tenía que tomar una decisión. No quería asustar a Hyung Jun, pero... oh, mierda. Jung Min giró su brazo hacia arriba y lo apoyó en el asiento atrás de Hyung Jun mientras cruzaba los tobillos y se acomodaba para ver los previos.

*****

Hyung Jun se mordía la comisura de la boca mientras seguía sentado allí. No estaba seguro de qué hacer. ¿Estaba Jung Min tratando de ser acogedor con él? ¿Se suponía que debería de apoyarse en el gran amigo? Aún seguía conmocionado de que el hombre le pidiera una cita. Hyung Jun había pensado que iba a tener que prácticamente doblarle el brazo al hombre sólo para que fuera a la tienda.

No estaba seguro de qué milagro había sucedido, pero quería disfrutarlo. Su lobo estaba sentado, quejándose, con ganas de acurrucarse más cerca de su pareja. Desafortunadamente, Hyung Jun no era muy bueno leyendo sutiles señales. ¿Y si el hombre estaba solo apoyando su brazo y nada más? No estaba tratando de conseguir un puñetazo. Ya había tenido suficiente de eso.

En lugar de preocuparse acerca de las intenciones de Jung Min, Hyung Jun se relajó en su asiento y vio los previos. Había pasado una eternidad desde que había visto una película en el cine. Se rio interiormente, mientras se preguntaba si Jung Min quería salir después de la cita.

«Ojalá».

Las luces disminuyeron aún más, y Hyung Jun se cuestionó si realmente iba a sentarse y atravesar esto. Había una razón por la que Hyung Jun no veía este tipo de películas.

Él era un gran cobarde. Hyung Jun aún estaba tratando de averiguar incluso por qué había aceptado -oh, Dios, la película había comenzado aterradora. ¿Era el hombre…? -sí, lo era y definitivamente era sangre.

Acercándose un poco más a Jung Min, Hyung Jun hizo todo lo posible por no gritar.

¿Por qué no habían visto una película de acción donde las cosas eran destruidas, o una comedia? Incluso podría haber elegido una historia de amor, aunque dudaba mucho que Jung Min fuera atrapado para ver una de esas.

El chico se veía demasiado varonil para ese tipo de película.

Pero… dang, ¿una de horror?

Hyung Jun saltó, cubriéndose la cara cuando la entidad diabólica apareció frente a la dama que él sabía iba a morir, y de alguna espantosa y sangrienta manera. Esa era la forma en como siempre sucedía en las películas de terror.

Era una pena que no pudiera taparse también los oídos.

—¿Qué sucede? —Jung Min susurró al oído de Hyung Jun.

Cuando Hyung Jun separó los dedos y levantó la vista, vio una sonrisa divertida en el rostro del hombre. No era divertido. Hyung Jun estaba muerto de miedo. Iba a tener pesadillas esa noche sobre esta película y el fantasma. Definitivamente dormiría con la luz encendida... y quizás incluso una luz nocturna de respaldo.

Cuando la siguiente escena espeluznante ocurrió, sin pensar, Hyung Jun hundió la cara en un costado de Jung Min. Dios, no quería ver esto, pero tampoco quería arruinar su día. Si a Jung Min le gustaban las películas de terror, Hyung Jun tendría que acostumbrarse a ellas... esperaba. Justo ahora no estaba tan seguro.

Lo que le sorprendió más que las escenas gráficas de la pantalla era el hecho de que Jung Min no lo hubiera apartado.

Aparte de que sus dedos se rozaron ayer cuando Jung Min le había entregado la bolsa con su almuerzo, Hyung Jun no había tocado al hombre. Pero ahora lo estaba tocando. Bueno, la cara y los brazos. No de la manera que él hubiera preferido, pero lo suficientemente cerca.

Hyung Jun tenía que haber muerto e ido al cielo porque sentir todos esos músculos marcados debajo de sus brazos se sentía fantástico. Quería olvidarse de la película, sentarse a horcajadas en las piernas del chico, y lamer cada delicioso músculo que pudiera encontrar.

Y había un montón que encontrar. Jung Min parecía un dios de bronce sentado allí viendo la película. ¿Sabría el hombre lo tentador que era?

Siendo tan sutil como pudo, Hyung Jun inhaló profundamente, tomando el masculino olor del Jung Min. El hombre no llevaba ninguna colonia. ¿Lo qué Hyung Jun olía era natural? En su opinión, ese era el mejor aroma del mundo.

Probablemente podría correrse con sólo olerlo. Su pene estaba duro por el aroma.

—Mira —Jung Min susurró mientras tocaba el hombro de Hyung Jun—. Te lo vas a perder.

Hyung Jun quería perderse la película. Sólo por los horripilantes gritos que podía oír, la película sólo se estaba poniendo más aterradora. No necesitaba ninguna otra cosa más que lo visitara en sus sueños esta noche.

Cediendo, giró la cabeza y de inmediato se arrepintió. Incluso Jung Min saltó en esa escena. Hyung Jun estuvo malditamente cerca de orinarse en sus pantalones. Se acurrucó más profundamente en el costado de su cita, deseando como el infierno que la película terminara.

Cuando miró hacia abajo y vio que Jung Min estaba medio duro, Hyung Jun realmente no estaba seguro de qué pensar. Estaba emocionado e intrigado si eso podía suceder al mismo tiempo. Sería una pena si el hombre tenía una erección por la emoción de la película y no por la cercanía de Hyung Jun.

Bueno, sólo había una manera de averiguarlo. Pero ¿tendría el valor suficiente para probar las aguas? El destino no le habría dado un hombre hetero. Al menos Hyung Jun rezó como el infierno para que el destino no fuera tan retorcido. Su suerte en la vida no había sido estelar hasta ahora.

Al girar la cabeza para ver la película, Hyung Jun dejó que su brazo se deslizara hacia abajo a la cintura de Jung Min de una manera muy sutil. Cuando el hombre no dijo nada, se deslizó un poco más. «Buen Dios». Si el tipo era tan grande sólo medio duro... Hyung Jun tragó, y luego dio una ligera presión a la ingle del hombre con la palma de su mano.

El pene de Jung Min comenzó a engrosarse aún más.

Hyung Jun se sentía drogado por el aroma a limpio y varonil de Jung Min, y era incapaz de evitar que la mano presionara más en la ahora-dura erección de Jung Min. Quería mirar hacia arriba, para ver si su pareja lo veía o a la pantalla, pero Hyung Jun tenía demasiado miedo de que el pequeño hechizo que los rodeaba se rompiera si se asomaba a espiar.

Su corazón comenzó a latir más rápido, y su boca se secó, pero Hyung Jun empujó aún más el masaje al duro pene de Jung Min con los dedos. Podía oír el duro e irregular ritmo de la respiración del hombre y sabía que Jung Min se sentía afectado por su tacto, pero no estaba seguro de si su pareja le permitiría ir hasta el final. No podían hacer mucho dado que estaban en un lugar público, pero estaba oscuro y usando la mano o la boca podrían pasar desapercibidos.

Deslizando su mano hasta el pene lleno de sangre de Jung Min, Hyung Jun desabrochó los jeans del hombre. Estaba aterrorizado de que Jung Min lo detuviera, y estuvo más excitado cuando el hombre no lo hizo. Lentamente bajó el cierre, esperando que el sonido no se amplificara en el silencioso cine. Eso era todo lo que la gente necesitaría para girar las cabezas y mirar hacia ellos.

Dios, ¿realmente iba a hacer esto? ¿Atenderlo en un lugar público? Lanzó una oración para que Jung Min no lo detuviera y que nadie les prestara atención. Se alegró como el infierno de haberse sentado en el fondo.

Hyung Jun metió la mano en la ropa interior de Jung Min, masajeó con sus dedos la bulbosa cabeza del pene de su pareja, extendiendo al mismo tiempo el pre-semen. Presionó su pulgar contra la pequeña ranura en la parte superior de la cabeza del pene y escuchó un bajo gemido retumbar en el pecho de Jung Min.

La excitación de su pareja, junto con el líquido transparente que manaba de su pene, llenaba los pulmones de Hyung Jun, haciendo que la boca se le hiciera agua por saborearlo. Si Jung Min no fuera su pareja, no habría manera en el infierno que Hyung Jun estuviera haciendo esto en la primera cita.

Pero Jung Min era su pareja y maldición si no olía delicioso. Hyung Jun tenía que luchar para evitar que sus caninos se alargaran. Su lobo quería aullar ante su pequeña victoria. Su lobo quería rodar en el aroma de Jung Min y marcar al hombre como suyo.

Bajando la cabeza antes de perder el valor, Hyung Jun envolvió sus labios alrededor de la ancha cabeza del pene de su pareja. Oyó que Jung Min tomaba aire y luego se estremeció. Hyung Jun comenzó a chupar, su lengua trazando las venas, sus mejillas se hundían mientras llevaba la gruesa erección del Jung Min más adentro de su boca.

Joder, el hombre era enorme. Hyung Jun tenía serias dudas de poder tomarlo todo. De hecho, sabía que no podía. Pero iba a trabajar la carne que ya tenía en la boca.

Los dedos de Jung Min se deslizaban por el cabello de Hyung Jun, masajeando el cuero cabelludo mientras Hyung Jun chupaba y lamía el pre-semen y lo llevaba más abajo. Haciendo uso de su lengua, Hyung Jun lamió la tierna depresión debajo de la hinchada corona y luego la lengua jodió la pequeña ranura, lamiendo el salado sabor de los deseos de Jung Min.

Otro gemido retumbó a través de Jung Min.

Su pareja movió con fuerza sus caderas, llevando su pene a la boca de Hyung Jun, causando que el cuerpo de Hyung Jun gritara de placer, con una sobrecarga de sensaciones que hizo que Hyung Jun gimiera alrededor del duro pene. También estaba peleando contra su reflejo nauseoso. Sólo tenía la mitad del pene de Jung Min en su boca, pero maldición, eso era más que suficiente.

El cuerpo de Jung Min estaba tan duro y tan caliente contra Hyung Jun que casi le quemaba. Deseaba como el infierno que estuvieran en algún lugar privado para poder rasgar la ropa de su pareja y explorar cada centímetro de su grueso y fornido cuerpo.

Los dedos de su pareja estaban tensos en el cabello de Hyung Jun, sus caderas bombeando más rápido. El pre-semen estaba goteando profusamente, y Hyung Jun sabía que el hombre estaba cerca. Los gemidos de Jung Min eran cada vez más frecuentes, su cuerpo temblaba.

Hyung Jun empujó su cabeza hacia abajo, tomando tanto del pene de Jung Min como podía en su boca. Ahí fue cuando la mujer en la pantalla gritó, también lo hizo Jung Min. Su semilla brotó a la garganta de Hyung Jun en chorros calientes.

Jung Min se dejó caer en su asiento, lamentablemente, Hyung Jun se apartó. Dejó salir el flácido pene de su boca y luego se enderezó, como si nada hubiera pasado. Hyung Jun quería abrazarlo, pero no estaba seguro de si debía. Él acababa de tomarlo en el cine, pero eso no quería decir nada. Jung Min coloco su gran y carnosa mano en la parte posterior del cuello de Hyung Jun y lo jaló hacia él.

—Ha sido maravilloso —susurró al oído de Hyung Jun.

Hyung Jun estaba sonriendo como un loco, Jung Min feliz estaba dando su aprobación.

Jung Min acomodó sus jeans y Hyung Jun pasó el resto de la película enterrado en el pecho de Jung Min, ocultando su rostro y disfrutando del maravilloso olor.

*****

Jung Min llegó al apartamento de Hyung Jun. No estaba seguro de qué decir después de la alucinante mamada que acababa de recibir. Había huido de la coqueta atención de Hyung Jun, inseguro del pequeño hombre, pero después de lo que acababa de suceder, Jung Min estaba empezando a desear estar con el chico.

No era sólo por la mamada, aunque eso había sido fantástico y bienvenido. Sino que realmente le agradaba Hyung Jun. Le gustaba proteger a Hyung Jun cuando la película lo asustó. Jung Min iba a sugerir dejarla cuando vio lo aterrado que la película tenía a Hyung Jun, pero Hyung Jun comenzó a tocarlo y Jung Min perdió toda idea razonable.

Lo que no estaba seguro era en corresponder a Hyung Jun por lo que le había dado. Jung Min nunca había chupado un pene en su vida. Ni siquiera estaba seguro de cómo abordar el tema. No era como si fuera a dejar al chico colgado, pero si iba a tomar un pene en su boca por primera vez, seguro que no iba a ser en un lugar público.

Incluso con su experiencia en la universidad, Jung Min nunca había chupado un pene. Había jodido a un chico, el chico le había chupado el pene, pero eso fue lo más lejos a lo que había llegado. Jung Min estaba empezando a imaginar que tanto más haría con Hyung Jun. No estaba seguro de por qué.

—Pase un buen momento —dijo Hyung Jun mientras caminaba al lado de Jung Min, con las mejillas aún rojo flamante—. Gracias por invitarme a salir.

¿Se suponía que tenía que agradecer a Hyung Jun por chupar su pene?

—También he pasado un buen momento. —No podía hacerlo. No podía decir “gracias por la mamada”. Se oía demasiado malditamente insensible en su cabeza. En voz alta, probablemente se oiría diez veces peor.
—¿Nos… nosotros vamos a salir de nuevo? —Hyung Jun llevó la correa de su mochila más alto en su hombro. Al hacerlo, su contusión fue un poco más visible. Jung Min podía sentir la ira tratando de llegar a la superficie, pero la guardó. Los dos pasaron una noche maravillosa, y Jung Min no quería arruinarlo todo.

A pesar de que su objetivo era averiguar quién estaba lastimando a Hyung Jun, Jung Min estaba disfrutando el ligero momento. Además, dudaba que Hyung Jun le confesara todo después de una sola cita.

—Sí. —Sin embargo, aún quería saber quién estaba lastimando a Hyung Jun. También quería pasar más tiempo con el chico—. ¿A dónde te gustaría ir?
—¿Te gusta ir de picnic? —Hyung Jun preguntó mientras miraba a Jung Min a través de su flequillo.
—No lo sé. Nunca he estado en uno —Jung Min admitió honestamente.
—Yo tampoco —dijo Hyung Jun mientras finalmente inclinaba la cabeza hacia atrás y apartaba el cabello de los ojos, mirando directamente a Jung Min. Podía no solo ver la timidez en los ojos marrones del hombre, sino también una emoción formarse—. Creo que podemos tener nuestro primer día de campo juntos.
—Entonces yo llevaré la comida. ¿Qué tal mañana, en el gazebo? —Dios, Jung Min se sentía como un adolescente atolondrado.

De hecho, estaba sintiendo la anticipación formarse dentro de él por pasar más tiempo con Hyung Jun. No era algo que había esperado que sucediera, pero Jung Min no estaba seguro de querer luchar contra ese sentimiento. A él le gustaba la forma en que Hyung Jun le hacía sentir. Había pasado demasiado tiempo, desde que Jung Min se había sentido tan joven y tan entusiasta.

Y entonces pensó en el día de campo. Las cosas que quería llevar ya estaban empezando a formarse en su cabeza, quizás comer con los dedos para poder alimentarse mutuamente. Las emociones lo inundaban como nada que hubiera sentido antes, y vaya si Jung Min podía negar que le gustaba sentirse de esta manera.

—¿Qué quieres que lleve? —preguntó Hyung Jun.

Jung Min no era ningún tonto. Sabía malditamente bien que el presupuesto de Hyung Jun estaba un poco apretado. Podía decirlo por la forma en que el hombre se vestía y la mochila raída que llevaba. No le molestaba a Jung Min. Nunca juzgaba a nadie por sus bienes materiales. Juzgaba a la gente por sus acciones y su carácter.

—A ti mismo.

Hyung Jun bajó la cabeza.

—Puedo hacer eso. —Su rubor se intensificó—. Puedo llevar algunas flores también, si quieres.

Jung Min se rio. Nunca nadie le había dado flores.

—Entonces es una cita. —Jung Min se detuvo en la entrada del edificio de apartamentos, preguntándose si debía besar a Hyung Jun cuando un tipo bastante grande salía del edificio. Era de la misma estatura de Jung Min, pero un poco menos musculoso que él.
—Tío Hang Soo —dijo Hyung Jun rápidamente dando un paso atrás de Jung Min.

Hang Soo giró y le dio a Jung Min una sonrisa cálida y amable mientras extendía la mano.

—Hola, soy el tío de Hyung Jun. ¿Tú eres…?

Jung Min estrechó la mano del hombre, sintiéndose nervioso como el infierno. Él no esperaba ser presentado a la familia tan pronto.

— Park Jung Min.

El tío de Hyung Jun se quedó mirando a Jung Min.

—Te ves familiar —Hang Soo dijo finalmente—. ¿Dónde te he visto antes?
—El Park —respondió Jung Min. No reconoció a Hang Soo, así que el negocio de Jung Min era una opción obvia.
—Oh, sí, ahora me acuerdo. ¿Ustedes dos pasaron un buen momento? —Hang Soo parecía un tipo bastante agradable. Jung Min había visto cómo la familia de Han Min lo repudiaba por ser gay. Hang Soo ni siquiera se inmutó que un hombre estuviera llevando a su sobrino a casa.
—Fuimos a ver una película —Jung Min respondió con sinceridad. Por supuesto, él iba a dejar de lado la parte de la mamada.
—¿La nueva película de terror? —Hang Soo preguntó con divertido interés.

Jung Min asintió.

—Estoy sorprendido de que Hyung Jun aceptara verla. Tiende a mantenerse alejado de ese tipo de películas. ¿Cómo estaba?

Jung Min se quedó allí por los siguientes veinte minutos hablando tonterías con el tío de Hyung Jun. Para cuando se despidió de Hyung Jun, Jung Min tenía una gran sonrisa en su rostro. Quizás salir con el chico no era tan malo.

Y en cuanto a su búsqueda para averiguar quién estaba lastimando a Hyung Jun, Jung Min sabía que podía cruzar a Hang Soo fuera de esa lista. El tipo era demasiado agradable para lastimar a su sobrino.

SS501

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1 Comentarios

  1. Jung Min y Jae Joong cuidaran muy bien de Jun… carambas Min, para estar diciéndose que todo lo que podría haber entre él y Jun solo sería una bonita amistad, lo sucedido en el cine dice todo lo contrario y bien que le gustó… dang!! por qué presiento que algo muy malo va a pasar tras las puertas cerradas??... daaannng!!!!!

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