—¿Es
jodidamente serio? —Hang Soo gritó cuando envolvió su mano alrededor del cuello
de Hyung Jun y lo empujó contra la pared. Los labios del hombre estaban tensos,
y sus ojos tenían un salvaje brillo y estaban desenfocados—. ¿Sales a una cita
con un chico? ¡Sabía que trabajar en una florería te convertirá en un jodido
marica! —Su mano lo apretó más fuerte y luego Hang Soo de repente lo dejó en
libertad.
—¡Por
lo menos tengo un trabajo! —Hyung Jun gritó, negándose a dejar que su tío lo
reprendiera. Él también tenía ganas de frotar el dolor en el cuello, pero no le
daría a Hang Soo ese placer—. Tú sólo estás sentado aquí en tu perezoso culo…
Hyung
Jun voló a través de la sala cuando su tío lo golpeó en la mandíbula. Chocó
contra la pared y vio estrellas. Estaba aterrorizado de que Hang Soo le hubiera
tumbado algunos dientes.
—¿Te
crecieron bolas al estar colgado de ese gran sissy marica? —Hang Soo gritó
mientras se abalanzaba hacia Hyung Jun—. Entonces vamos a ver el tamaño real de
tus bolas. —Tomó a Hyung Jun de la parte del frente de su camisa y lo lanzó
contra los libreros.
Hyung
Jun sintió que algo se quebraba en su espalda.
—No
vuelvas a cuestionar mi hombría —Hang Soo dijo mientras movía la pierna y
pateaba a Hyung Jun en las costillas.
Algo
se rompió.
—Sólo
porque no pueda encontrar trabajo no quiere decir que no soy un hombre. —Hang
Soo lo pateó de nuevo. Esta vez el maldito dolor estuvo cerca de hacer que Hyung
Jun perdiera el conocimiento. Se dio la vuelta, sintiendo como si fuera a
vomitar.
Lo
único por lo que rezaba ahora era para que Hang Soo se detuviera. Hyung Jun
sabía que no podía vencer a su tío. El hombre era tres veces el tamaño de Hyung
Jun. Hizo lo único que podía hacer para protegerse y fue quedarse quieto y
esperar que Hang Soo hubiera terminado con él. Tanto como quería cambiar, Hyung
Jun lo sabía bien. Cuando Hang Soo estaba con una rabia como esta, cambiar sólo
provocaría al hombre. Vería el cambio de Hyung Jun como un desafío, incluso si Hyung
Jun sólo cambiara para sanar.
Él
ya estaba siendo más lastimado de lo posible. No había manera de que Hyung Jun
fuera a hacer algo que empeorara diez veces la situación. No quería que las
cosas se volvieran en una paliza en toda regla.
Hang
Soo señaló con su dedo a Hyung Jun, su cara manchada de rabia.
—Si
te veo con Jung Min de nuevo, te mataré. —Su tío se alejó en dirección a la
cocina.
Hyung
Jun no estaba seguro de lo que estaba haciendo, pero sabía que tenía que
escapar. Empujó su cuerpo para ponerse de pie, se dirigió hacia la puerta,
ignorando el dolor en su cuerpo mientras corría escaleras abajo y afuera. Tenía
que encontrar un lugar seguro para poder cambiar y sanar.
Se
tambaleó una cuadra más, su vista iba y venía mientras su cuerpo se sentía como
si estuviera tratando de apagarse. Hyung Jun retuvo las lágrimas de agonía,
negándose a llorar y dejar que su tío venciera. Lo único que era peor que
cambiar frente a su tío era derramar lágrimas. Hang Soo odiaba que Hyung Jun
llorara y le hacía pagar por ello cada vez que no podía evitar que las lágrimas
cayeran.
Así
que había aprendido a sufrir en silencio.
Cuando
por fin levantó la mirada, se encontró de nuevo en el cine. Ese no era un buen
lugar para cambiar, pero la mente de Hyung Jun estaba volviéndose borrosa.
Tenía que acostarse. Al llegar a la manija de la puerta, la mente de Hyung Jun
cayó y se tambaleó hacia atrás, cayendo al suelo.
Su
cuerpo explotó de dolor y Hyung Jun no podía dejar de aullar.
—Oh,
Dios —dijo un hombre mientras salía del cine y luego corría hacia Hyung Jun. Lo
siguiente que Hyung Jun supo era que el chico estaba gritando para que alguien
llamara a una ambulancia.
«Era
demasiado para cambiar». Había una pequeña multitud reunida en torno
al extraño que estaba arrodillado a su lado. Ahora que los residentes humanos
lo habían visto, iba a tener que quedarse en su forma humana y sufrir el dolor.
No
era fácil. Todo lo que Hyung Jun quería hacer era cambiar. Tenía que luchar
contra el cambio con dientes y uñas. No había manera de que pudiera permitir
que su lobo saliera libre cuando tantos humanos estaban alrededor.
—Todo
va a estar bien —decía el hombre cuando Hyung Jun oyó el sonido de una ambulancia
que se acercaba en el fondo, lamentándose por la ciudad y atrayendo tanta
atención no deseada a su situación—. No, mantente acostado —dijo el hombre
empujando suavemente el hombro de Hyung Jun cuando trató de levantarse y
escapar—. No sabes cuán lastimado estás.
«Todo».
Hyung
Jun estaba avergonzado y agradecido cuando la ambulancia se detuvo y los
paramédicos comenzaron a evaluarlo. Sólo quería que el dolor desapareciera... y
la gente. No era así como tenía la intención de conocer a los residentes.
Los
paramédicos levantaron suavemente a Hyung Jun a la camilla y lo llevaron a la
parte trasera de la ambulancia. Estaba agradecido como el infierno cuando
finalmente las puertas se cerraron, impidiendo que los curiosos que murmuraban
unos a otro lo vieran.
El
viaje no fue largo, y luego Hyung Jun se encontró en el hospital y le estaban
tomando radiografías.
—Hola.
—Un médico entró y cerró la puerta después de que Hyung Jun fuera colocado en
una sala del hospital—. Soy el doctor Seong.
Hyung
Jun le dio una sonrisa vacilante, deseando estar en cualquier parte menos aquí
y luego las preguntas comenzaron.
El
médico lo miraba fijo por encima de la tabla mientras preguntaba:
—¿Te
acuerdas de lo que sucedió?
«Sí,
mi tío me golpeó».
—Yo…
—Hyung Jun quería decirle finalmente a alguien lo que estaba pasando, para dar
voz a sus secretos silenciados. Estaban comiéndolo vivo y Hyung Jun sólo quería
que su tío se fuera, que lo dejara solo por el resto su vida. Nadie debería
tener que vivir de la manera que él lo hacía. Pero antes de que pudiera decir
una palabra, su tío entró en la habitación, la indignación desfigurando su
rostro.
«Que
empiece la acción».
—Buen
Dios —su tío exclamó con falsa preocupación—. Un testigo me dijo que fuiste
asaltado, pero no tenía idea de que fuera tan malo.
Y
así, la historia fue presentada al doctor, Hyung Jun sólo asintiendo y
sintiendo como si se estuviera marchitando en el interior mientras su tío
fabricaba un cuento que el médico creía. Y en ese momento, Hyung Jun sabía que
temía a Hang Soo más de lo que quería que la verdad fuera conocida. Tener a un
hombre tres veces su tamaño que le decía que iba a terminar el trabajo si Hyung
Jun decía una palabra de lo que estaba pasando, hacía que Hyung Jun nunca
dijera una palabra.
Y
continuaba el abuso.
Por
mucho que quisiera confiar en el médico, Hyung Jun sabía que tenía las manos
atadas. Hang Soo le haría pagar si hablaba, y su mayor temor era que si Hang
Soo se enfurecía lo suficiente porque alguien supiera lo que estaba haciendo el
hombre iba a matarlo.
—Descansa
mientras voy a ver tus radiografías —dijo el doctor mientras palmeaba la pierna
de Hyung Jun.
Quería
pedirle al hombre que se llevara a Hang Soo con él. Hyung Jun no quería estar a
solas con su tío. Él era el último hombre que Hyung Jun quería ver.
Cuando
la puerta se cerró, su tío se giró hacia él. El monitor de ritmo cardíaco
comenzó a sonar furiosamente, diciendo todo lo que ese hombre lo asustaba.
—Será
mejor que no digas una palabra. —Y luego su tío salió de la habitación con una
mirada de preocupación en su rostro, como si estuviera realmente preocupado por
Hyung Jun.
La
enfermera asomó la cabeza en la habitación.
—¿Está
todo bien?
Hyung
Jun se limitó a asentir. Eso fue todo lo que hizo. Sólo asentir. Pero en su
interior, estaba gritando para que alguien lo salvara. Rogaba en silencio que
la gente viera que su tío era un verdadero monstruo.
Pero
la enfermera sólo sonrió y lo dejó solo. Y así era como estaba: solo. No tenía
otra familia. No tenía a nadie en quien pudiera confiar su feo secreto. Todo lo
que tenía era a Hang Soo, el hombre que estaba destruyendo el mundo de Hyung
Jun golpeándolo en cada momento.
Se
quedó ahí, mirando el techo, preguntándose cómo podía salir de este lío. Tenía
que haber una manera de escapar de su tío sin que Hang Soo fuera tras él. El
hombre no iba a permitir que Hyung Jun se escapara tan fácilmente. No cuando Hyung
Jun cuidaba tan bien de su tío. No cuando Hyung Jun se estaba matando
trabajando para mantener al bastardo perezoso.
Él
había tratado de conseguir su propio lugar un par de veces antes, sobra decir
que su tío siempre lo encontraba y hacía que Hyung Jun pagara por tratar de
deshacerse del saco de basura. La desesperanza lo inundó al saber que no iba a
escapar de Hang Soo y su abuso.
Cuando
la puerta se abrió de nuevo, Hyung Jun se puso tenso, pensando que Hang Soo
estaba regresando. Se sorprendió hasta su núcleo cuando vio a Jung Min entrar
¿Cómo infiernos hizo el chico para saber que estaba aquí?
Jung
Min era su pareja, pero Hyung Jun no estaba seguro que decirle al hombre lo que
estaba sucediendo fuera una sabia idea. Él no era tan tonto como para creer que
Jung Min montaría en su caballo blanco y lo salvaría.
Infiernos,
ayer el hombre había actuado como si estuviera molesto con Hyung Jun y sus
coqueteos. ¿Por qué lo ayudaría con un problema tan personal?
No,
Hyung Jun no podía decir una palabra. Pero estaba contento de ver al hombre,
aunque Hyung Jun no quería que Jung Min lo viera de esta manera.
Abrió
la boca para preguntar a Jung Min cómo sabía que estaba en el hospital, pero
luego su tío volvió a entrar en la habitación. Parecía que Hang Soo estaba
manteniendo una estrecha vigilancia sobre él, observándolo y asegurándose de
que Hyung Jun se pegara a la mentira.
—¿Los
reconociste? —preguntó Jung Min. Obviamente alguien le dijo a Jung Min la
historia inventada de que él fue asaltado.
Su
mano se estremeció con el deseo de señalar a su tío y gritar que él era el que
le había hecho todo esto. En cambio, bajó la cabeza, avergonzado.
—No.
Su
agresor se encontraba allí, en la habitación con él. Aunque Jung Min era un
hombre grande, al igual que Hang Soo. Hang Soo era un shifter. Jung Min no lo
era. Hyung Jun no podía involucrar a su pareja en esto. Hang Soo mataría a Jung
Min. Él no podía vivir con ese conocimiento.
Vio
la ira brillar en los ojos de Hang Soo, una promesa que nadie más veía. Jung
Min estaba aquí. Hang Soo no quería un sobrino gay. Pero Hyung Jun sabía que
era más que eso. Si salía con Jung Min, porque no había manera de que Hyung Jun
le dijera a su tío que el humano era su pareja, entonces había una posibilidad
real de que Hyung Jun se fuera.
Su
tío estaba protegiendo su pequeña inversión. Si Hyung Jun se iba, eso
significaría que Hang Soo tendría que buscar un trabajo de verdad, no sólo
actuar como si estuviera buscando.
Jung
Min tomó una de las sillas de plástico y la movió más cerca de la cama, tomando
asiento. Esa acción le dijo a Hang Soo que Jung Min no iba a irse en algún
momento pronto. Pero ¿qué podía decir Hang Soo? Si él protestaba, podría dejar
ver al hombre lo que realmente era.
Hang
Soo nunca dejaría que nadie más que Hyung Jun viera ese monstruo oscuro y feo.
La
enfermera entró, sonriendo a todo el mundo.
—El
médico indicó medicamentos para el dolor.
Hyung
Jun quería decirle que no le haría ningún bien. Él era un shifter. Los
medicamentos se quemarían en su sistema rápidamente. Pero no podía decirle eso.
Él
asintió.
Siempre
asentía.
—Te
sentirás mejor en un minuto —Jung Min lo tranquilizó. Hyung Jun se dio cuenta
de que la preocupación de Jung Min era genuina. No la falsa de su tío.
El
doctor Seong entró de nuevo con una hoja en su mano.
—Tengo
tus resultados. —Miró a Hang Soo y Jung Min—. ¿Puedo hablar delante de ellos? —Hyung
Jun quería gritar que su tío se fuera con una jodida de su habitación, pero
sabía que la única manera de mantener a Jung Min a su lado era permitir que su
tío se quedara.
—Quizás
su amigo deba esperar afuera —dijo el tío Hang Soo con una sonrisa galardonada,
que decía que le agradaba Jung Min, pero esto era un asunto de familia. Si Jung
Min supiera cuán falso era realmente ese hombre…
—Él
está bien —dijo Hyung Jun, haciendo su mejor esfuerzo para controlar sus
emociones y no hacer que el monitor del corazón delatara lo asustado que
estaba. No quería ir en contra su tío, pero sentía a Jung Min como su tabla de
salvación. No quería que el hombre se fuera.
—Los
rayos X mostraron dos costillas rotas y tu bazo lastimado.
Lo
que preocupaba a Hyung Jun más era que el médico revisara sus análisis de
sangre. Si él lo ordenó, el tipo de laboratorio descubriría su anormalidad en
la sangre. Hyung Jun no estaba seguro de qué hacer al respecto. Estaba en una
ciudad llena de shifters. Tenía que haber precauciones que los wereanimales
tomaran.
La
puerta se abrió de nuevo. Su habitación se estaba convirtiendo en un circo.
Otro doctor entró.
—Doctor
Seong —saludó con una inclinación de cabeza.
—Doctor
Seung Ri —contestó el Dr. Seong.
—Lamento
que hayas tenido que tomar mi caso. Se me hizo tarde.
El
doctor Seong parecía confundido.
—Pero
ni siquiera estabas programado.
Hyung
Jun vio cómo el doctor Seung Ri giraba las palabras mágicas ante el otro doctor
hasta que el doctor Seong saliera de la habitación, dejando el expediente con
el doctor Seung Ri.
¿Y
quién era este tipo?
—Tengo
que hablar con mi paciente, a solas. —El doctor Seung Ri miró a Hang Soo y Jung
Min.
Jung
Min se levantó y caminó hacia la puerta.
—Voy
a estar afuera.
El
tío Hang Soo miró a Hyung Jun cuando nadie estaba viendo y le dio una mirada de
advertencia.
—Igual
yo —dijo amablemente mientras le daba a la pierna de Hyung Jun unas suaves
palmaditas.
Hyung
Jun no estaba seguro de lo que el doctor quería, pero estuvo malditamente cerca
de rogarle a Jung Min que se quedara. No quería que su tío le dijera algo a su
pareja en el pasillo que hiciera que Jung Min lo dejara.
—Está
bien, detuve el trabajo del laboratorio y tomé todas tus radiografías.
Hyung
Jun parpadeó hacia el doctor.
—Yo
trabajo con criaturas paranormales. En realidad soy pareja de un lobo gris. La
próxima vez que te encuentres en el hospital, que espero no sea en algún
momento en el futuro cercano, sólo pregunta por mí o el doctor Tae Woo.
—Bien.
—Esto era muy extraño.
—Desafortunadamente,
demasiadas personas te han visto herido. No puedes cambiar y sanar en este
momento. —El médico sacó una jeringuilla del bolsillo y el monitor del corazón
comenzó a sonar violentamente—. Cálmate. Este es un sedante diseñado
expresamente para los no humanos. Funcionará mejor que lo que la enfermera te
dio, y tu sistema no lo quema tan rápidamente.
—Gracias
—dijo Hyung Jun aturdido. Todo lo que quería hacer era salir de aquí y cambiar
para poder sanar. No le hacía falta toda esta no deseada atención. Seguro que
no quería ver a Hang Soo regresar aquí.
—¿Es
el gran hombre tu pareja? —El doctor Seung Ri preguntó mientras guardaba la
jeringa en su bolsillo. Comenzó a escribir en el expediente, pero Hyung Jun
podía decir que estaba esperando una respuesta.
—Sí
—admitió. Se sentía bien al decir la verdad en un mar de mentiras. El doctor Seung
Ri de alguna manera lo hacía fácil. Hyung Jun quería decirle todo. Se sentía
seguro con el médico. Pero él lo sabía bien. Sentirse seguro no era lo mismo
que estar realmente seguro—. Pero no le he dicho a mi tío.
—Te
guardaré el secreto. —El doctor Seung Ri sonrió—. Pero voy a darte de alta y tú
y tu tío pueden…
—¿Me
puedo ir con Jung Min? —Hyung Jun interrumpió.
—Me
han dicho que tu pareja es humano. ¿Cómo vas a ser capaz de cambiar y curarte
con él por ahí? ¿Le has dicho que eres un werelobo?
No,
no lo había hecho. Pero con Jung Min estaba a salvo. Con Hang Soo no lo estaba.
—Sí.
—Se sintió muy mal por mentirle al buen doctor, pero no podía dejar que el
hombre lo diera de alta y lo mandara con la persona que lo había puesto aquí en
primer lugar.
Hang
Soo iba a estar enojado.
El
monitor de corazón comenzó a sonar más rápido.
—La
medicina debe de estar afectándote. —El doctor Seung Ri confundió la ansiedad
de Hyung Jun con los medicamentos—. A veces hace que el corazón se acelere
antes de hacer efecto. —El médico miró a los ojos a Hyung Jun y luego guardó la
pluma—. ¿Cómo te sientes?
«Desesperado».
—Bien.
—Vas
a tener que permanecer aquí toda la noche para mantener la historia, pero voy a
darte de alta con tu pareja a primera hora de mañana.
Hyung
Jun asintió, preguntándose cómo Hang Soo iba a tomar la noticia de que iba a
quedarse en casa de Jung Min.
También
se preguntaba cómo Jung Min iba a manejar la noticia de que llevaría a Hyung
Jun a su casa.
Se
dio la vuelta en la cama, cerrando los ojos y deseando tener una vida
diferente.
*****
Jung
Min estaba en el pasillo, escuchando al tío de Hyung Jun hablar con la policía.
No podía entender cómo Hyung Jun podría haber sido asaltado cuando Jung Min lo
había dejado en su apartamento. No tenía ningún sentido para él. Jaejoong le
había llamado, diciéndole a Jung Min que Hyung Jun había sido llevado al
hospital.
No
dijo por qué.
Al
entrar en la habitación y ver al pequeño hombre magullado y maltratado había
hecho hervir de rabia el interior de Jung Min. No creía la historia de que Hyung
Jun fuera asaltado. Jung Min sabía en sus entrañas que su abusador había hecho
esto. Estaba más que decidido a descubrir quién era el hijo de puta.
Jung
Min se giró cuando el doctor salió de la habitación.
—¿Cómo
está?
Jung
Min podía ver al tío entrecerrar los ojos hacía ellos, pero los policías
seguían hablando con el hombre. Él le informaría al tío de Hyung Jun cuando
terminara.
—Tu
pareja está descansando cómodamente. Le di una dosis de medicamento que le
ayudarán.
«¿Su
qué?»
—Puesto
que no puede cambiar en este momento, tiene que pasar aquí la noche. Pero
mañana lo daré de alta bajo tu cuidado. Así que llévalo a casa y déjalo
cambiar. No sé cuánto Hyung Jun te ha explicado de los werelobos, pero necesita
al menos doce horas seguidas de descanso en su forma de lobo.
Jung
Min sólo parpadeó ante el hombre. No estaba muy seguro de qué hacer con esta
conversación. El hombre no parecía loco. Parecía un buen doctor. Pero estaba
parado aquí diciéndole a Jung Min sobre los lobos. ¿Qué jodidos tenían que ver
los lobos con Hyung Jun?
Quizás
el médico se golpeó la cabeza en la habitación.
Jung
Min sacudió la cabeza lentamente hacia un lado y otro.
—Lo
siento, ¿qué dijiste?
El
doctor Seung Ri miró a Jung Min, y luego parecía que todo el color había
desaparecido de la cara del tipo.
—Mierda,
no te lo dijo, ¿verdad?
—¿Decirme
que? —preguntó Jung Min.
El
doctor Seung Ri agarró a Jung Min por el codo mientras miraba alrededor.
—Entra
aquí.
Normalmente,
Jung Min se habría enojado si alguien lo tratara de esa manera, pero siguió al
doctor Seung Ri que casi lo empujaba a la habitación de Hyung Jun.
—Me
mentiste —el doctor Seung Ri le dijo con enojo a Hyung Jun.
Cuando
Jung Min miró hacia la cama, vio que Hyung Jun estaba inconsciente. El médico
debió haberse dado cuenta de eso después de su declaración porque sus labios
eran una línea tensa.
—¿Sobre
qué te mintió?
—Esto
no es parte de mi trabajo —dijo el doctor mientras dejaba el expediente—.
Maldición. ¿Por qué me mintió sobre algo tan serio?
—¿Quieres
decirme sobre qué te mintió? —Jung Min preguntó con impaciencia. Quería
regresar a toda esa cosa del lobo. ¿Qué fue exactamente lo que el médico quiso
decir acerca de que Hyung Jun cambiara?
—Hyung
Jun es un shifter lobo y tú eres su pareja. Yo realmente odio tener que
decírtelo de esta manera.
Jung
Min miró a la cama y luego al médico.
—Está
bien, ¿es este uno de esos extraños espectáculos donde todos se van a reír en
un minuto? —¿Por qué el doctor no se estaba riendo? ¿Dónde estaban las cámaras
escondidas? Jung Min comenzó a mirar alrededor de la habitación. Incluso buscó
en el pequeño cuarto de baño, pero no había una cámara en ningún lado—. Por
favor no me digas que crees esa mierda que me acabas de decir —dijo Jung Min
mirando la seria expresión del doctor—. Porque si crees que mi amigo es un
hombre que puede transformarse en un lobo, a lo mejor tú eres el que tiene que
estar acostado en la cama.
—Cuando
se ponga mejor, voy a estrangularlo —el doctor Seung Ri murmuró mientras se
acercaba a la cama—. En primer lugar, él es tu pareja. Estoy muy, muy seguro de
que puedes imaginar lo que eso significa.
Pero
Jung Min no quería darse cuenta de eso. Quería saber quién dejó que un médico
loco ejerciera.
—Está
inconsciente, lo que significa que sus reflejos son instintivos. Mira.
Jung
Min se acercó a la cama, asegurándose que el doctor no lastimara a Hyung Jun.
El doctor Seung Ri levantó el brazo de Hyung Jun, sujetándolo por la muñeca y
jaló las uñas del hombre, duro.
—¿Qué
estás haciendo? —Jung Min preguntó con un gruñido—. ¿No crees que está lo
suficiente herido?
Cuando
el doctor jaló con más fuerza, Jung Min vio uñas largas y negras crecer en el
lugar de las uñas normales. Saltó hacia atrás, golpeando la pequeña mesa.
—¿Qué
infiernos?
—Esto
es exactamente por lo que esto no es parte de mi trabajo. Él puede cambiar, Jung
Min. Terminemos con eso. Necesita que lo lleves a casa para que pueda
convertirse a su forma de lobo y sanar.
¿El
doctor quería que hiciera qué?
Levantó
la cabeza cuando la puerta se abrió. Era Jaejoong. El tipo miró la mano de Hyung
Jun y luego a Jung Min.
—Oh,
mierda.
—Exactamente
—dijo el doctor Seung Ri—. Puedes terminar de contarle a Hyung Jun. —El médico
salió, aun viéndose enojado.
—Entonces
—dijo Jaejoong mientras metía sus manos a la espalda y miraba a todas partes,
menos a Jung Min—. Supongo que ahora lo sabes.
—¿Eres…?
—No,
yo soy humano, como tú. Pero estoy acoplado a un lobo Timber.
Jung
Min tragó mientras miraba de Jaejoong a Hyung Jun. El chico parecía tan
indefenso mientras dormía. Se veía tan jodidamente humano. Quizás fue Jung Min
quien se había golpeado la cabeza y estaba alucinando todo eso.
Un
policía entró al cuarto, mirando a Jung Min.
—Tiene
que salir de la habitación, señor.
Jung
Min tenía un mal presentimiento sobre esto.
—¿Para
qué?
—Por
favor, señor, salga de la habitación.
—¿Qué
ha hecho? —preguntó Jaejoong.
—Esto
no es asunto tuyo —dijo uno de los policías mientras miraba a Jaejoong y luego
a Jung Min.
Sabiendo
que estaba cometiendo un gran error, Jung Min salió y fue inmediatamente
esposado.
—¿Qué
jodidos sucede?
—Estás
bajo arresto por asalto y agresión.
—¿Creen
que lo hice? —Jung Min gritó mientras trataba de liberarse, pero los policías
ya lo habían esposado. No había mucho que pudiera hacer.
Jaejoong
estaba de pie fuera de la habitación, con los ojos entrecerrados.
—Jung
Min no lastimó a Hyung Jun.
—De
acuerdo con un testigo, fue él quien agredió al señor Kim Hyung Jun. —El
policía jaló a Jung Min más cerca—. ¿Visitando a tu víctima para asegurarte de
que no te delate?
—¿Cuál
testigo? —Jung Min gruñó—. ¡Dile que me acuse en mi cara! —No podía creer que
estaba siendo arrestado por esto. Infiernos, él estaba tratando de averiguar
quién estaba lastimando a Hyung Jun. Esto era una mierda.
—No
te preocupes —dijo Jaejoong mientras la policía se lo llevaba por el pasillo—.
Te voy a sacar.
Jung
Min no iba a esperar sosteniendo la respiración. Jaejoong era un chico bastante
agradable, pero dudaba que el hombre tuviera dinero para pagar su fianza.
También necesitaba un buen abogado. Él se estaba estableciendo. Jung Min tenía
testigos que podían decirle a la policía dónde estaba en el momento en que Hyung
Jun había sido asaltado. Sus dos empleados estaban con él en el Park.
Simplemente
no podía entender por qué alguien lo acusaba de un crimen. Alguien lo quería
fuera y Jung Min iba a descubrir quién era ese alguien.
—Crees
que porque eres grande puedes golpear a cualquier persona que desees, ¿verdad?
—preguntó el policía mientras sacaba a Jung Min del hospital hacia la patrulla
que esperaba.
—Yo
no he tocado a nadie.
Jung
Min levantó la vista cuando oyó el sonido de una motocicleta rugir a través del
aire. Tenía un elegante diseño y una fabricación fuerte, entró en el estacionamiento
y una figura alta vestida de piel la montaba.
Esperen…
Jung Min conocía a ese tipo. Aunque el desconocido llevaba un casco, no había
duda para nadie de que el tipo era Lee Min Ho.
—Mierda,
¿qué está haciendo aquí? —uno de los policías murmuró—. Me duele la cabeza cada
vez que viene alrededor.
«Qué
cosa más extraña dijo».
Min
Ho estacionó su motocicleta justo frente a la patrulla y apagó el motor,
quitándose el casco.
—Sólo
venía a verte —dijo, mirando directamente a Jung Min.
—Está
siendo arrestado por agredir al señor Kim —dijo el policía que parecía no
agradarle Min Ho.
—Puedo
ver eso —respondió Min Ho—. La pregunta es: ¿por qué?
Jung
Min no estaba seguro de lo que estaba pasando, pero seguro como el infierno que
esperaba que Min Ho lo sacara de esto.
Jaejoong
salió caminando del hospital, deteniéndose junto a Min Ho.
—Ellos
están arrestando a Jung Min porque dicen que fue quien lastimó a Hyung Jun.
¿Min
Ho era la ayuda de Jaejoong? ¿En serio? Quizás debería de darle una oportunidad
después de todo.
—Contamos
con una declaración de un testigo —dijo el policía mientras trataba de empujar
a Jung Min a la parte trasera del carro. No, él no iba a entrar. «Al
infierno con eso». Él no había hecho nada malo. De lo único que iban
a acusarlo era de resistirse al arresto.
—Quítenle
las esposas —dijo Min Ho.
—¿Qué?
—preguntó el policía—. ¿Lo dices en serio?
—Déjenlo
a mi cuidado.
El
policía negó con la cabeza.
—Tengo
que registrarlo primero.
Jung
Min sintió la boca seca cuando Min Ho se bajó de su motocicleta y se enderezó
en toda su altura. El tipo era amenazador como el infierno. Sus cejas se
juntaron en una mueca amenazadora y un lado de su boca se curvó hacia arriba.
—Dije
que lo dejaran en libertad.
—No
puedes interferir así —sostuvo el policía—. Podrás ser el alcalde, pero ¿desde
cuándo actúas como tal?
«¡Ouch!»
Jung Min estaba seguro de que Min Ho iba a golpear al tipo. En lugar de eso, se
veía un poco culpable. «Mierda». No se suponía que se viera
culpable. El hombre se suponía que debía sacar a Jung Min de este lío.
—Está
bien, llévenlo a la estación. Lo voy a sacar de este lio desde ahí.
Sabiendo
que Min Ho estaba de su lado, Jung Min dejó que los policías lo metieron en el
asiento trasero. Sólo esperaba como el infierno que el alcalde en realidad lo
pudiera sacar de este lío. De lo contrario, estaba jodido.
SS501

1 Comentarios
MALDITO ANIMAL!!!, faltó muy poco para que Hang Soo acabara con la vida de Jun… bien dicen que la mentira tiene patas cortas y la de Jun tomó por sorpresa a JungMin… como siempre, sabiendo que su víctima no hablará por el terror ejercido… un “testigo” acusó a Min de ser el abusador… gracias al cielo que MinHo apareció justo a tiempo.
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