Hyung
Jun estaba de pie entre la sala y la cocina, viendo a su pesadilla personal.
¿Cómo lo había encontrado Hang Soo? ¿Había olido a Hyung Jun?
—¿Qué
estás haciendo aquí? —Jung Min preguntó, sosteniendo la puerta, impidiendo la
entrada a Hang Soo.
Hyung
Jun apretó la mano en la pared, escuchando, esperando a ver lo que su tío iba a
hacer. Su corazón estaba latiendo fuera de control y su cuerpo estaba temblando
ligeramente. Cada vez que Hang Soo estaba alrededor, tenía esas reacciones.
Odiaba sentir esa agitación en su interior, como si esperara que el drama y el
abuso comenzaran en cualquier momento. Era una jodida manera de vivir y había
vivido así durante años.
—Vine
a ver a Hyung Jun —Hang Soo dijo con una voz que le decía que realmente no
estaba preocupado. Hyung Jun estaba harto de ese falso tono. Quería gritar que
su tío estaba lleno de mierda. Pero Hyung Jun tenía miedo de que su tío
lastimara a Jung Min.
Así
que se mantuvo en silencio.
Y
se odiaba por su silencio.
—Lo
siento, pero este no es un buen momento. Llama la próxima vez. —Jung Min
comenzó a cerrar la puerta, pero Hang Soo metió el pie, lo que impidió que
cerrara la puerta.
—Sólo
quiero ver cómo está —dijo Hang Soo con más firmeza, con la mano plantada en la
puerta.
Jung
Min se giró para ver a Hyung Jun y Hyung Jun quería gritar no. Se
encogió de hombros. Jung Min suspiró y abrió más la puerta.
—Ahí
está. Él está bien.
Hang
Soo empujó a Jung Min pasando por un lado, mirando alrededor de la casa. Hyung
Jun podría ver el desdén en el rostro de su tío.
—Acogedor
—dijo lentamente, sin ocultar el hecho de que no lo aprobaba.
Su
tío estaba probando a Jung Min.
«Mierda».
—Estoy
bien —dijo Hyung Jun y rápidamente dio un paso adelante, con el corazón presionando
con fuerza su garganta—. Me curé.
Hang
Soo recorrió a Hyung Jun con la mirada, y él conocía esa mirada. Hang Soo
estaba advirtiéndole. No sólo era su tío diciéndole sin palabras que mantuviera
la boca cerrada, sino que era mejor que volviera a casa.
—Nos
vemos en unos días —dijo Hang Soo antes de retirarse y salir por la puerta
principal. La llegada de Hang Soo sólo reafirmó que el hombre podía encontrarlo
en cualquier lugar. La visita fue breve pero impactante.
Hyung
Jun tenía el punto fuerte y claro.
Jung
Min cerró la puerta y se giró hacia Hyung Jun.
—¿Qué
fue todo eso?
—Estoy
hambriento —dijo Hyung Jun, rezando porque el cambio de tema fuera aceptado. Jung
Min no dijo ni una palabra mientras caminaba a la cocina. Hyung Jun lo siguió.
El olor del guiso lo golpeó duro. Su boca se hizo agua cuando Jung Min tomó una
cuchara de madera y comenzó a agitar el contenido de la olla—. Huele muy bien.
Jung
Min le dio una sonrisa llena de orgullo.
—Mi
propia receta.
¿Cómo
Hyung Jun había conseguido tener tanta suerte? No sólo su pareja era muy
caliente como el infierno, el hombre sabía cocinar. Se preguntó si podía
combinar los dos. Quizás hacer que Jung Min se acostara y Hyung Jun podría
lamer el guiso de los músculos del hombre.
Él
empezó a ponerse duro de nuevo.
—No
puedo esperar a probarlo.
Jung
Min tomó dos platos del armario y los llenó.
Hyung
Jun se relamió los labios cuando colocó uno de los platos frente a él. Luego Jung
Min dejó un pedazo de pan en un plato y se lo entregó a Hyung Jun.
—Está
hecho en casa.
Dios,
el hombre lo iba a echar a perder. A Hyung Jun no le importaba en lo más
mínimo. Llevó el guiso a la boca y el sabor exploto en su lengua.
—Esto
está realmente bueno —dijo después de tragar.
—Jesús,
gracias —dijo Jung Min mientras sonreía. Hyung Jun no podía creer cómo ese
magnífico hombre era su pareja. Y cuando sonreía... wow.
Cuando
Hyung Jun tomó el pan del plato, levantó la vista y detectó a su tío viéndolo a
escondidas a través de la ventana de la cocina.
«Mierda,
mierda, mierda». ¿Por qué el hombre no sólo desaparecía? Trató de
mirar hacia su comida y no mostrar su sorpresa, pero debió de haber estado
escrita en su cara porque Jung Min se giró y miró. Pero Hang Soo ya no estaba
más en la ventana.
Quizás
Hyung Jun estaba viendo cosas. Quizás tenía tanto miedo de que su tío arruinara
esto para él que estaba viendo cosas que no estaban realmente allí.
Era
posible.
—¿Viste
algo? —preguntó Jung Min.
«Un
hombre despiadado».
Hyung
Jun negó con la cabeza y se puso a comer de nuevo. Una vez que lamió su plato
limpiándolo porque el estofado estaba malditamente bueno Jung Min lo llevó a la
sala y abrió un DVD. Hyung Jun no estaba seguro de qué pensar cuando su pareja
se sentó a su lado y lo jaló hacia él.
¿Realmente
iban a abrazarse mientras veían una película? Oh hombre, él realmente estaba
sobre su pareja.
—Está
bien, entonces no te gustan las películas de terror —dijo Jung Min y luego se
rio fuerte—. A menos que te calienten.
Hyung
Jun se sonrojó al recordar la mamada que le había dado a Jung Min en el cine.
—No,
no me gustan.
—Entonces
iré despacio y vamos a ver algo menos aterrador.
Hyung
Jun sonrió mientras golpeaba el pecho de Jung Min.
—No
me parece divertido.
Cuando
empezó la película, los dedos de Jung Min comenzaron a acariciar suavemente el
brazo de Hyung Jun. No estaba seguro de que el hombre supiera lo que estaba
haciendo, pero algo dentro de Hyung Jun suspiró.
Esta
era la paz que buscaba -lo que había estado buscando. Estaba casi seguro de que
no tenía que preocuparse de que su pareja tuviera una violenta erupción de
rabia. El hombre no iba a encontrar la más mínima cosa de que quejarse y luego
golpear a Hyung Jun como una muñeca de trapo.
No,
Jung Min era atento, cariñoso y le hacía sentirse como si nada en el mundo
pudiera hacerle daño. No era una sensación a la que Hyung Jun estuviera
acostumbrado, pero podría convertirse en adicto rápidamente.
—¿Te
gustaría mudarte?
Hyung
Jun estaba tan absorto en sus pensamientos que tuvo que pensar en lo que Jung
Min simplemente le preguntó. «¿Mudarse?» Hyung Jun quería gritar que sí,
pero una pequeña voz en el fondo de su mente le recordó que su tío Hang Soo le
causaría muchos problemas a Jung Min si Hyung Jun se iba. ¿Podría haber una
posibilidad? ¿Podría, finalmente, encontrar su felicidad sin tener que pagar un
precio mortal?
—Sí
—respondió Hyung Jun antes de perder el valor.
Él
se ocuparía de las repercusiones cuando llegaran a sus manos. Ya era hora de
que comenzara a vivir su vida libre de abusos. Ya era hora de que dejara a su
tío y abrazara lo que el destino le había dado. Era cierto que Hyung Jun estaba
aterrorizado, pero tenía que dejar de permitir que Hang Soo gobernara su vida.
Tenía que dejar de ser un cobarde y disfrutar de la paz y la felicidad que
encontraba en su pareja.
Una
pequeña parte de él rezó para que Hang Soo dejara que fuera feliz por una vez,
pero una gran parte de él —la parte de su cerebro que sabía la verdad—, le
decía que Hang Soo no iba a dejar que se fuera.
El
interior de Hyung Jun se estremeció ante la idea.
Jung
Min se giró y le dio un suave beso a Hyung Jun antes de volver a ver la
película.
—Bueno,
mañana iremos por tus cosas.
Y
un peso de plomo se instaló en el estómago de Hyung Jun.
*****
Jung
Min entró con Hyung Jun a la florería la mañana siguiente. Le sonrió a Jaejoong,
quien estaba al teléfono. El hombre estaba siempre hablando por teléfono.
Jaejoong
le devolvió el saludo a Jung Min antes de continuar con su conversación.
—Mira
de nuevo, Hyun Joong. Te lo juro, ¿cómo te las has arreglado antes de que yo
llegara? Solo ven aquí y pasa el rato conmigo hoy.
—Solo
tienes que hablarme si necesitas algo —dijo Jung Min a Hyung Jun mientras
apartaba el cabello de su pareja de sus ojos. No estaba seguro de cómo, sólo
que rápidamente Jung Min se había enamorado. Hace apenas unos días estaba
luchando consigo mismo sobre qué hacer con el pequeño hombre que parecía
enamorado de él.
Y
ahora estaba acoplado a la persona e iría con él después del trabajo para recoger
sus cosas. «Wow». Eso explotó la mente de Jung Min, pero al mismo
tiempo sabía que Hyung Jun era la persona que había estado buscando durante
toda su vida. El hombre era todo para él.
Hyung
Jun se paró de puntitas y besó a Jung Min.
—Estaré
bien. Tengo mucho trabajo que hacer hoy.
—Jaejoong
—Jung Min llamó—. ¿Vas a salir de la tienda en algún momento hoy?
Jaejoong
sacó el teléfono de su oreja.
—No,
mi mejor amigo vendrá a pasar el rato. Hyung Jun no se quedará solo.
Eso
hizo que Jung Min se sintiera mil veces mejor. Él no quería que su pareja fuera
atacada de nuevo. Hyung Jun aún no le había dicho quién lo había hecho. Jung
Min estaba decidido a averiguarlo, pero no iba a intimidar al hombre por
información.
Cuando
Hyung Jun estuviera listo, le diría a Jung Min. Pero hasta entonces, Jung Min
iba a tomar todas las precauciones que pudiera para mantener a su pareja
segura.
—Voy
a estar bien —dijo Hyung Jun mientras le daba a Jung Min una de esas enamoradas
y tímidas sonrisas—. ¿Vas a venir a almorzar?
—Sí
—respondió Jung Min—. Te traeré algo de comer.
—Sabes
que me estás echando a perder, ¿verdad?
Sí,
Jung Min lo sabía, y no podía evitarlo. Hyung Jun había dado a Jung Min algo
que era muy escaso. El hombre había llenado un vacío en su vida, y Jung Min
planeaba mostrarle a Hyung Jun lo mucho que significaba para él.
—Acostúmbrate
a eso.
Jung
Min le dio a su pareja un último beso antes de dirigirse a Park. Él escaneo las
calles mientras caminaba, buscando a alguien sospechoso. No vio a nadie fuera
de lo común.
Al
entrar en su negocio, Jung Min gruñó. La parrilla no estaba humeando, y no vio
a Chan Hee en ningún lugar. Ryujin, por el contrario, estaba apoyado contra una
pared, hablando por teléfono.
Estaba
a cinco segundos de despedir a ambos.
—¿Cómodo?
—preguntó cuándo se acercó a Ryujin.
Ryujin
saltó el teléfono que se estrelló en el soporte de la pared.
—Lo
siento. —El chico salió corriendo y en diez minutos Jung Min podía oler el
nogal quemándose.
Ahora,
¿dónde infiernos estaba Chan Hee?
—Siento
llegar tarde —Chan Hee gritó mientras corría a través de la puerta, con las
ropas en desorden—. Mi maldito despertador no funcionó.
—Termina
de llevar tu culo a la parte de atrás y empieza a preparar las cosas —Jung Min
le ladró.
—Estoy
en ello.
Realmente
quería despedirlos. El problema era, que con mucho que esos dos eran un dolor
de cabeza, a Jung Min realmente le agradaban. Tenía que hacer que le examinaran
la cabeza.
Trabajaron
toda la mañana y a las once, Jung Min estaba preparando su almuerzo y el de su
pareja. Incluso agregó algo de comida en la bandeja para llevar a Jaejoong y su
amigo que lo visitaba.
Con
todo en una bolsa, Jung Min amenazó a Chan Hee y Ryujin con destriparlos antes
de salir para ir a comer con su pareja. La florería no estaba tan lejos, así
que fue caminando. Era un bonito día, y Jung Min sonrió consigo sí mismo ante
la emoción que se construía por ver a Hyung Jun.
Dios,
era un cursi. Estaba enamorado por primera vez en su vida. Había estado casado
antes, pero Jung Min se había casado con su ex mujer debido a la presión de sus
padres para sentar cabeza y tener hijos. Él en realidad nunca la había amado.
Era joven y tonto en ese momento, escuchaba a sus padres y les daba lo que
querían, incluso un matrimonio.
No
era que no la quisiera. Había tratado de hacer que las cosas funcionaran, pero
él y su ex esposa se habían separado más y más. Cuando ella se enamoró de otro
hombre, Jung Min había estado encantado con apartarse.
Mientras
caminaba, Jung Min vio a unos trabajadores de la construcción, al cartero, y al
tío de Hyung Jun. Jung Min miró al hombre por un momento, pero Hang Soo estaba
caminando hacia los apartamentos sobre la estación de policía.
Sabía
que el hombre se preocupaba por su sobrino, pero Jung Min estaba empezando a no
agradarle el tipo. Se estaba convirtiendo en una molestia. Jung Min aún quería
saber cómo Hang Soo averiguó dónde vivía.
Mientras
caminaba hacia la florería, algo parecía fuera de lugar. No había nadie en el
frente. Dejando la bolsa en el mostrador, Jung Min fue hacia la parte
posterior. Reconoció a Hyun Joong de sus reuniones con Min Ho. El chico estaba
al teléfono hablando con rapidez, parado junto al refrigerador donde se
guardaban las flores.
Jung
Min pasó de Hyun Joong para ver a Jaejoong de rodillas y... joder…
—¿Qué
infiernos ha pasado? —Jung Min gritó cuando vio a Hyung Jun en el suelo
cubierto de sangre.
—No
lo sé —Jaejoong gritó por encima del hombro—. Hyun Joong y yo estábamos en la
parte delantera, sólo bromeando, Hyung Jun estaba atrás haciendo inventario.
Así es como me lo encontré. Te juro que no escuché nada o hubiera venido antes.
Jung
Min movió a Jaejoong un lado y tomó su lugar en el suelo.
—Llama
a una ambulancia.
—Hay
que conseguir que cambie —dijo Jaejoong desesperado—. Él no cambia. He tratado.
Pasando
una mano temblorosa por el cabello marrón de Hyung Jun, Jung Min se acercó más.
—Vamos,
bebé. Necesito que cambies para que puedas sanar.
Destruyó
a Jung Min saber que le había fallado a su pareja. Se suponía que Hyung Jun
estaría seguro aquí. Él no iba a salir lastimado. Jung Min quería matar a quien
hubiera hecho esto. ¿Cómo habían llegado a Hyung Jun sin que Jaejoong o Hyun
Joong vieran al culpable?
Hyung
Jun giró lentamente la cabeza y Jung Min se sorprendió al ver el lado izquierdo
de la cara arañada y ensangrentada. Su corazón golpeaba su pecho al verlo.
Nunca en su vida quería ver al pequeño hombre de esa manera de nuevo. Hyung Jun
lo miró y Jung Min vio que su ojo izquierdo estaba hinchado y cerrado. Rabia al
rojo vivo le llenaba.
—Tío.
Jung
Min no estaba seguro de lo que Hyung Jun estaba tratando de decir.
—¿Quieres
que lo busque? —Acababa de ver al tipo. No debería ser muy difícil traerlo. Jung
Min sentía dolor de que Hyung Jun no lo pidiera a él, pero empujó a un lado ese
pensamiento egoísta. Era Hyung Jun quien importaba ahora, no su orgullo herido.
Hyung
Jun tragó saliva mientras una lágrima solitaria resbaló por un lado de su cara.
—No,
me lastima.
Por
un momento, Jung Min estuvo demasiado aturdido para hablar. Había platicado
tonterías con el hombre fuera de su edificio. El tipo parecía verdaderamente
preocupado por su sobrino. Entonces pensó en el hospital, cómo Hang Soo se
aseguró de estar en la habitación cuando alguien más estaba allí. Cómo Hang Soo
había hablado con los policías... hijo de puta. Fue Hang Soo quien le dijo a la
policía que Jung Min había lastimado a Hyung Jun. Hang Soo se había presentado
en su casa en busca de su sobrino.
Jung
Min se sentía como un tonto ciego y cabeza dura. Quería la cabeza de Hang Soo
en un plato, pero en este momento Jung Min tenía que cuidar de su pareja.
Hyung
Jun era lo primero.
Hyung
Jun sería siempre lo primero.
—Necesito
que cambies, bebé —Jung Min le recordó amablemente a Hyung Jun. Hablaría con su
pareja después de por qué no le había dicho lo de su tío. Joder, el doctor casi
había lanzado a Hyung Jun a la atención de Hang Soo.
Tenía
ganas de vomitar.
Hyung
Jun miraba a Jung Min con su ojo bueno, y Jung Min vio que las lágrimas fluían
más rápido antes de que Hyung Jun finalmente cambiara.
—Su
jodido tío —Jung Min dijo mientras se levantaba—. Es su tío el que le ha está
haciendo daño.
Los
ojos de Jaejoong se abrieron y sus labios se abrieron ligeramente.
—¿Por
qué no sumé dos más dos? —preguntó, viéndose como si fuera culpa suya, como si
lo debería de haber sabido desde el principio. Nadie podía saber. Hang Soo era
un maldito buen actor. Había engañado a todos con su preocupación de mierda y
fácil sonrisa.
—Ninguno
de nosotros lo hizo —Jung Min respondió enojado, apretando la mandíbula hasta
el punto de que los dientes deberían haberse roto en su boca—. El hombre… se
presentaba como un familiar que lo cuidaba. Jugó con todos nosotros como tontos.
Jung
Min levantó la cabeza, cuando todo el marco de la puerta de la tienda se llenó
con una enorme presencia. Min Ho estaba allí, viéndose como el hombre letal que
Jung Min sabía que era.
—¿Ha
dicho que su tío hizo esto? — Min Ho preguntó en un tono que haría que
cualquier hombre cuerdo se orinara en sus pantalones. Jung Min nunca había
visto a Min Ho así tan... demoníaco—. ¿El mismo tío al que le permití mudarse a
mi tranquilo pueblo?
La
ira de Jung Min anuló su miedo al hombre frente a él.
—Eso
es lo que dijo Hyung Jun. Ha sido su tío el que lo golpeaba todo este tiempo.
Jung
Min quería a Hang Soo muerto. El hombre no merecía ningún tipo de indulgencia.
Planeaba golpear a Hang Soo tanto como él había golpeado a Hyung Jun. La ira no
podía ni empezar a describir cómo se sentía en este momento. La rabia no se
acercaba.
Min
Ho se giró y ahí fue que Jung Min vio al hombre de pie detrás del Alpha.
—Encuentra
a Kim Hang Soo.
El
hombre asintió antes de irse.
—Es
mi pareja —dijo Jaejoong en un tono bajo—. Confía en mí, él encontrará al tío
de Hyung Jun.
—¿Qué
vas a hacer con él? —Jung Min preguntó mientras miraba a Hyung Jun. Ver a su
pareja cambiar no había sido tan difícil como Jung Min pensó que sería. Extraño,
pero ni en lo más mínimo aterrador.
—Va
a ser desterrado de aquí —respondió Min Ho, con los ojos de color gris claro
oscureciéndose por momentos.
Jung
Min tragó, sin saber cómo funcionaba la política de los shifters.
Temía
que Min Ho fuera a desterrar a su pareja porque era el sobrino de Hang Soo. Si
ese fuera el caso, Jung Min renunciaría a su negocio. No había manera de que
fuera a permitir que su pareja fuera expulsado del pueblo y no unirse a él.
—¿Y
Hyung Jun?
—Él
es tu pareja —Min Ho dijo firmemente—. Él es una parte de este pueblo, al igual
que tú. Ambos están bajo mi protección. Hang Soo violó mi protección al
lastimar a Hyung Jun. —Min Ho se acercó más, y parecía como si todo el oxígeno
de la habitación se hubiera ido en un suspiro—. Jodidamente odio el abuso. La
única razón por la que no voy a matarlo es porque Hyung Jun sanará. Pero a él
ya no se le permitirá estar en mi pueblo.
Eso
era lo suficientemente bueno para Jung Min. A pesar de que realmente le
gustaría darle a Hang Soo una maldita lección por herir a Hyung Jun. Al menos Hyung
Jun ya no tendría que preocuparse de esa basura. Pero si Hang Soo era tan tonto
como para regresar, Jung Min iba a golpear al bastardo.
—Quiero
llevarlo a casa, pero no quiero dejar a Chan Hee y Ryujin en el trabajo solos.
Min
Ho le dio una pequeña sonrisa.
—Van
a entrar en razón. Solo tienes que ser paciente —dijo—. Pero voy a enviar a uno
de mis hombres para mantener un ojo en ellos.
—Gracias
—Jung Min dijo mientras levantaba suavemente al pequeño lobo en sus brazos—.
Uh...
—Te
llevaré —dijo Jaejoong mientras se apresuraba a adelantar a Jung Min y
dirigirse a la puerta—. Es lo menos que puedo hacer.
—Yo
también voy —dijo Hyun Joong.
—No
en esta vida —respondió Min Ho—. Tú y Jaejoong juntos no son más que problemas.
Jung
Min no preguntó. Todo lo que quería hacer era llevar a su pareja a casa.
También quería cazar a Hang Soo y golpearlo, pero tenía que centrarse en Hyung
Jun ahora.
Cuándo
Jung Min salió de la tienda, vio a unos hombres grandes esperando afuera.
—Esos
son mis hombres —dijo Min Ho—. Van a seguirte a tu casa y asegurarse de que es
un sitio seguro.
—Gracias.
—Jung Min se subió a la parte trasera de la camioneta que Jaejoong llevaba a
trabajar, acunando al lobo en su regazo mientras Jaejoong se apartaba.
—Lo
siento mucho —dijo Jaejoong mientras miraba a Jung Min por el espejo
retrovisor—. Te juro que no oí nada.
Jung
Min no podía entender cómo Hyung Jun había sido tan gravemente golpeado y no se
hubiera escuchado ningún sonido. Quizás el tipo tenía la puerta del
refrigerador cerrada cuando atacó a su sobrino.
—Si
Hyung Jun está de acuerdo —dijo Jaejoong mientras conducía—, hay un Centro de
orientación en la ciudad. Mark es muy bueno en lo que hace. No sabes cuánto
tiempo ha sido objeto de abusos. Hablar con Mark no podía hacerle daño.
—Se
lo diré —dijo Jung Min.
Estaba
de acuerdo con Jaejoong. Jung Min no estaba capacitado para manejar a alguien
que había sufrido del abuso de un familiar por largo tiempo. Ni siquiera estaba
seguro de lo que le iba a decir a su pareja cuando Hyung Jun volviera a su
forma humana.
Se
sentía impotente y perdido.
—Mark
podría ayudarte también, Jung Min. No quiero decir esto, pero las personas que
están cerca de los maltratados a veces también necesitan ayuda.
Si
no supiera bien, Jung Min pensaría que Jaejoong estaba hablando de su
experiencia.
Jung
Min se recostó, sintiendo su cabeza girar. Deseó haberlo sabido antes. Dios,
¿por qué Hyung Jun no había dicho nada? Jung Min se habría encargado de Hang
Soo desde el principio.
Jaejoong
se detuvo en la entrada de la casa de Jung Min y luego abrió la puerta de atrás
para que Jung Min saliera. Otro vehículo se detuvo detrás y, sin decir una
palabra, los hombres estuvieron dentro de la casa de Jung Min, asegurándose de
que Hang Soo no estuviera allí esperando por ellos.
Jung
Min sentía como si estuviera caminando en una niebla. Nunca había tratado con
nada como esto antes, y menos tan personal y cercano. Pero sabía que protegería
a su pequeño lobo con su vida. Hang Soo no estaría en ninguna parte cerca de Hyung
Jun de nuevo.
Él
iba a asegurarse absolutamente de eso. Entró por la puerta principal, y dejó a
su pareja en el sofá.
—Todo
bien —dijo uno de los hombres de Min Ho—. Soy Hyeong Kon. —El hombre extendió
la mano y estrechó la de Jung Min.
—
Park Jung Min.
—No
te preocupes, Jung Min. Vamos a mantener un ojo en el lugar. Si su tío se
acerca a él, lo sabremos.
Jung
Min se sintió aliviado de contar con ayuda para mantener a Hyung Jun seguro.
Iba que mantenerse demasiado ocupado cuidando a su pareja. No quería su
atención dividida.
—Gracias.
Hyeong
Kon salió de la casa, pero Jung Min de alguna manera sabía que el hombre no se
iría demasiado lejos. Tomando la manta de la parte trasera del sofá, Jung Min
la colocó sobre el lobo, haciendo todo lo posible para que Hyung Jun estuviera
cómodo.
Al
entrar en la cocina, se hizo una taza de café, reprendiéndose a sí mismo por no
ver las señales cuando estaban justo en frente de él. Había pensado que era
extraño lo posesivo que Hang Soo era con Hyung Jun, pero nunca colocó las
pistas juntas. Lo que realmente lo enojaba era que conocía los signos. Han Min
había pasado por lo mismo en la universidad.
El
novio de Han Min había actuado de la misma manera que lo hizo Hang Soo -todo
dulce y encantador con todo el mundo, y una total bolsa de mierda con Han Min.
Dios, era un idiota. Jung Min sabía que alguien estaba lastimando a Hyung Jun.
Él debería haber pensado primero en la familia. Pero después de conocer a Hang
Soo, Jung Min había descartado tontamente al hombre por encantador. No había
estado tan involucrado cuando Han Min atravesaba por el abuso. Jung Min había
dejado a Han Min alejarlo de lo que realmente estaba sucediendo, y luego Hang
Soo había hecho lo mismo.
Se
sentía culpable como el infierno, ya que debería haber reconocido las señales. Jung
Min estaba enojado terriblemente por dejar que el bastardo lo engañara.
—Él
no va a renunciar.
Jung
Min se giró para ver a Hyung Jun en la puerta, la manta envuelta alrededor de
su cuerpo.
—¿Qué
estás haciendo? —Jung Min preguntó mientras caminaba hacia su pareja,
envolviendo a Hyung Jun en sus brazos—. Deberías estar descansando, cariño.
—Tenía
que advertirte —dijo Hyung Jun mientras Jung Min pasaba las manos por el suave
cabello de su pareja—. Estaba demasiado aterrado para decírtelo y no quería
meterte en algo que me avergüenza totalmente. Además, no quería decírtelo
porque Hang Soo es un shifter, tú no lo eres. Él es fuerte, Jung Min.
—Entonces,
¿te guardaste ese secreto sólo para que no me lastimara? —Jung Min quería darle
un sermón a su pareja sobre su decisión de hacer frente a esto solo, pero Hyung
Jun ya había tenido suficiente.
Su
pareja asintió.
Jung
Min colocó un dedo bajo la barbilla de Hyung Jun, levantó la cabeza del hombre
hasta que Hyung Jun lo miró a los ojos. Dios, era tan malditamente hermoso.
—Deja
que me preocupe por mí. No me ocultes nada de nuevo, cariño. Puedo defenderme.
—Pero...
—Nada
de peros —dijo Jung Min con firmeza—. Somos un equipo ahora. No hay más
secretos.
—¿Y
si viene tras de mí de nuevo? —preguntó Hyung Jun—. No va a dejar que su sueldo
se vaya.
—¿Su
sueldo? —Jung Min preguntó, confundido como el infierno—. ¿Qué quieres decir
con eso, Hyung Jun?
Hyung
Jun jaló la manta más fuerte alrededor de sus hombros, y Jung Min podía ver el
cansancio en el rostro del hombre. Tenía que ir a acostarse y lograr descansar
un poco más.
—Mi
tío pretende buscar trabajo, pero siempre soy yo quien termina pagando por
todo. Es un vividor.
Jung
Min sintió que su rabia se elevaba hasta el techo. Toda su vida siempre había
cuidado de sí mismo, sin depender de nadie. Hubo momentos en los que no tuvo ni
un bote donde orinar, pero nunca pidió nada a nadie.
No
hasta que Min Ho le dio un préstamo para el negocio. Esa fue la primera vez que
había aceptado ayuda, y no era una limosna. Jung Min tenía a Min Ho de socio
silente. No podía imaginar a un hombre adulto aprovechándose de otra persona,
especialmente de la familia para vivir.
—Eso
se detiene ahora —dijo Jung Min—. Él no te molestara de nuevo.
Tomando
a su pareja en brazos, Jung Min lo llevó de nuevo al sofá. En lugar de dejar a Hyung
Jun abajo, Jung Min tomó asiento y acunó al hombre en sus brazos.
—Ahora
quiero que descanses un poco.
Hyung
Jun se acurrucó en el pecho de Jung Min y dejó escapar un suspiro de
satisfacción. Jung Min se preguntó si Hyung Jun habría hecho ese ruido antes.
¿Qué tan feliz pudo ser viviendo con Hang Soo? Estaba contento de que Min Ho
hubiera echado al hombre del pueblo.
Ahora
quizás Hyung Jun finalmente podría sentirse a salvo. Jaló al pequeño hombre más
cerca, presionando su mejilla contra el suave cabello de Hyung Jun. Jung Min
iba a asegurarse de que Hyung Jun supiera que era amado y protegido.
SS501

1 Comentarios
Así como tuvo el valor para aceptar la propuesta de Min, Jun también debió contarle sobre el infierno vivido junto a Hang Soo, hubiera evitado que lo lastimara otra vez... felizmente, según sentencia de MinHo esta será la última vez… espero que Min siga el consejo de Jae Joong, ambos necesitan ayuda.
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