La Familia T55... Capitulo 08


Hyung Jun se reía mientras Jung Min colocaba el mantel de cuadros sobre la hierba.

—No puedo creer que realmente vayamos a tener un picnic.
—Te dije que lo haríamos —Jung Min dijo mientras tomaba la cesta de la camioneta y la llevaba a la zona del gazebo—. Nunca hice cosas como esta antes.

«Oh». Hyung Jun no sabía qué decir. Jung Min había sido más que atento y todo un caballero. El chico sostenía las puertas para él, esperaba a que Hyung Jun se sentara a la mesa, y le había prometido llevarlo al boliche tan pronto como el lugar estuviera funcionando.

Estaba feliz de estar aquí disfrutando de algo tan pequeño como un picnic. Su pareja no tenía que impresionarlo. Hyung Jun ya estaba impresionado.

—¿Qué trajiste? —preguntó con entusiasmo. Jung Min había preparado la comida de su restaurante y había estado esperando a que Hyung Jun saliera del trabajo.
—Cálmate, cariño. Voy a colocarlo en un minuto. —Jung Min se inclinó y besó a Hyung Jun en su cabello—. Déjame ir a buscar los platos.

Hyung Jun vio a Jung Min caminar de regreso a la camioneta y rápidamente espió dentro de la cesta. Su corazón casi dejó de latir cuando vio una rosa roja colocada arriba de los alimentos. Ahora deseaba no haber mirado. Había echado a perder la sorpresa.

«Dang».

Jung Min regresó con platos, cubiertos y vasos. Incluso traía una botella de vino. El hombre iba por todo lo alto para este pequeño picnic. Hyung Jun metió las piernas debajo de su trasero y se sentó, sonriendo como un gran tonto.

Nunca en su vida había sido más feliz que con Jung Min.

Jung Min tomó asiento frente a Hyung Jun y empezó a sacar la comida. Hyung Jun se dio cuenta de que su compañero no sacó la rosa. La anticipación estaba construyéndose, pero esperaría. De todos modos él no debería de saber.

—Es sólo una comida sencilla —Jung Min dijo mientras colocaba unas cuantas piezas de pollo frito en cada uno de sus platos. También repartió algo de ensalada de col. Hyung Jun tenía hambre. Se había saltado el almuerzo porque el inventario tenía que ser entregado.

Como de costumbre, Jaejoong estaba ocupado con Hyun Joong, por lo que Hyung Jun había hecho todo solo. No le importaba. Realmente amaba trabajar en la florería.

—Ten. —Jung Min descorchó la botella y vertió el pálido y burbujeante líquido en dos vasos.
—Actúas como si estuviéramos celebrando algo —Hyung Jun dijo mientras tomaba un sorbo. Nunca había tomado alcohol antes, por lo que tomó sus tragos despacio.
—Espero que lo estemos.

Hyung Jun estaba un poco perdido. Ellos se habían acoplado, vivían juntos, y la vida parecía ir bien. Ya no estaba quebrado. Después de que él y Jung Min dividieron las cuentas, Hyung Jun guardaba el resto en una cuenta de ahorros que era lo que debió de haber hecho hace años. Se sentía muy bien el saber que tenía dinero para el futuro.

Puede que no fuera mucho ahora, pero estaba trabajando en eso.

Hyung Jun sintió que su corazón se saltó un latido cuando Jung Min sacó la rosa de la cesta. Estaba acostado sobre su lado, sonriéndole a Hyung Jun mientras olfateaba los lindos pétalos rojos.

—Sólo quería que supieras lo afortunado que me siento de tenerte en mi vida —dijo Jung Min—. Ni siquiera sabía lo solo que estaba hasta que llegaste tú.

Bueno, ¿eso era un cumplido? Hyung Jun iba a tomarlo como uno. Había aprendido que a veces a Jung Min le costaba expresarse. No había manera en el infierno que fuera a interrumpirlo.

—Compré esto para ti. —Jung Min le dio a Hyung Jun la rosa.


Hyung Jun sonrió de oreja a oreja mientras se inclinaba y le daba un beso a Jung Min. El gran hombre iba a hacer que llorara. Levantando la rosa, Hyung Jun inhaló la hermosa fragancia, pensando para sí mismo cuán afortunado iba a estar Jung Min cuando llegaran a casa.

Y entonces sintió que algo golpeó la barbilla.

Levantando la rosas, Hyung Jun se congeló cuando vio los dos anillos de boda metidos entre los pétalos. Con mano temblorosa los tomó y los miró fijamente durante un largo momento antes de mirar a Jung Min.

—Son de oro blanco. No estaba seguro acerca de la plata, por lo que he jugado a…

Hyung Jun se lanzó a los brazos de Jung Min, salpicando de besos toda la cara de Jung Min.

—Sé que estamos emparejados, y es lo mismo que estar casados. —Él le tomó la cara a Hyung Jun—. Sólo quiero que todos sepan que eres mío.

Jung Min tomó los anillos de la mano de Hyung Jun. Sintió las lágrimas reunirse en sus ojos mientras Jung Min deslizaba la banda en su dedo.

Se ajustaba perfectamente.

Había una sola tira en la parte frontal del anillo que contenía tres diamantes blancos. Hyung Jun rápidamente tomó el anillo de la mano de Jung Min antes de que su pareja pudiera ponérselo.

—Ese es mi trabajo —dijo Hyung Jun con lágrimas aun rodando por sus mejillas. Se las secó y luego deslizó el anillo de Jung Min en su lugar.
—Entonces es oficial —dijo Jung Min.

Hyung Jun se secó los ojos de nuevo. Dang cosas no dejaban de caer. Comenzó a llorar aún más duro cuando Jung Min jaló a Hyung Jun a sus brazos y dijo:

—Te amo, Hyung Jun.

Maldición, si el hombre no sabía cómo hacer un picnic.

—También te amo, Jung Min. Me has hecho el hombre más feliz del mundo.

Hyung Jun se acomodó en los brazos de Jung Min, admirando su anillo y el aspecto que tenía en su mano. Dios, él estaba emparejado, casado, como quisieran llamarlo. El hecho era que Jung Min era suyo.

Se rio cuando Jung Min comenzó a mordisquear alegremente su oído.

—Necesito cortarme el cabello —le dijo a su pareja.
—Ni se te ocurra —dijo Jung Min mientras le besaba la mano en la que estaba el anillo—. Me gusta tu cabello de la manera que está.

Ahora sabía que Jung Min era alguien con el que se quedaría.

A su pareja no le importaba que el cabello de Hyung Jun fuera demasiado largo, o que él trabajaba en una florería, ni siquiera que fuera gay -no ser gay hubiera sido un problema.

—Quiero llevarte a casa —los labios de Jung Min recorrían la parte de atrás del cuello de Hyung Jun—, hacer el amor contigo —mordisqueó el hombro de Hyung Jun—, y luego voy a mostrarte cómo pasar un buen momento.

Hyung Jun estaba a favor de eso. Rápidamente empacaron las cosas y las guardaron en la camioneta. Jung Min los llevó a casa. Hyung Jun ni siquiera había terminado de cruzar el umbral antes de que Jung Min estuviera sobre él, desnudándolo en la puerta y llevando a Hyung Jun al sofá.

—¿Impaciente? —Hyung Jun se carcajeaba.
—Mucho —Jung Min contestó mientras pateaba las botas, se desabrochaba el cinturón, y luego deslizó sus jeans de su cuerpo.

Todo lo que Hyung Jun podía hacer era babear. El hombre era un dios de bronce. Hyung Jun quería lamer cada centímetro del cuerpo de Jung Min.

Cuando Jung Min levantó los brazos para quitarse la camisa, Hyung Jun se inclinó hacia delante, puso las manos sobre los bien esculpidos muslos, y tomó el pene de Jung Min en su boca.

—¡Hijo de puta! —Jung Min gritó, sus muslos temblando.

Hyung Jun trabajó el grueso pene, lamiendo y tarareando todo el tiempo. Sintió dos manos grandes y fornidas acariciando su cabello mientras lamía el pre-semen que se derramaba en su lengua.

—Eso es, cariño. Chúpame el pene. Tómalo todo dentro —dijo Jung Min mientras sus dedos seguían recorriendo el cabello de Hyung Jun—. Puedes hacerlo, bebé. Simplemente relaja la garganta.

Hyung Jun contuvo las arcadas y luego hizo lo que Jung Min le pidió. Aunque no era la primera vez que tomaba el pene de su pareja, Hyung Jun aún encontraba el eje del hombre demasiado grande. No era solo que el pene de Jung Min era grueso como el infierno, sino que tenía que ser por lo menos de veinte centímetros.

—Poco a poco, cariño. —Jung Min siseó cuando Hyung Jun tomó otro centímetro.

Él podía sentir la cabeza del pene deslizándose por la garganta. Sus labios se estiraron más, pero Hyung Jun estaba decidido a tomar todo el duro pene.

—Oh, Dios —dijo Jung Min cuando sus piernas temblaron más—. Así es, bebé... así es... así es.

Tomando una respiración profunda por la nariz, Hyung Jun se empujó hacia adelante, sintiendo la erección de Jung Min descender hasta el fondo, hasta que los gruesos vellos en la ingle de Jung Min le hicieron cosquillas en la nariz.

—¡Santa mierda! —Las manos de Jung Min agarraban a Hyung Jun del cabello mientras se hacia atrás y luego hacia adelante. Era una lenta y sensual jodida. El pene del hombre entraba a la garganta de Hyung Jun, y luego lo retiraba.

No necesitaba hacer una fuerte succión. El pene de Jung Min llenaba su boca hasta el punto de que estaba totalmente extendida.

—Oh, cariño —dijo Jung Min con un siseo—. Dios, esto se siente tan malditamente bien.

Y entonces Jung Min retrocedió, dejando que Hyung Jun chupara la cabeza del pene con alegría. También le daba un momento para recuperar el aliento. Envolvió su mano alrededor de la base, tomando varios centímetros, para que fuera más fácil que su pareja lo tomara de nuevo en su boca.

Iba a tener que trabajar en esto. Esperando que, con el tiempo, Hyung Jun fuera capaz de tomar con facilidad —todos los veinte centímetros— el duro como el acero eje de en su garganta.

Jung Min pasó los dedos bajo la barbilla de Hyung Jun. Y Hyung Jun vio que los ojos de color gris azulado de Jung Min lo observaban de cerca, llenos de amor y deseo. No había manera de que pudiera confundir esa mirada con nada más.

Jung Min lo amaba.

Su pareja se apartó. El pene que había estado chupando salió de su boca. Hyung Jun levantó una ceja, preguntando sin palabras lo que Jung Min estaba haciendo.

—Dios, mírate —Jung Min dijo mientras se inclinaba y capturaba los labios de Hyung Jun—. Te ves muy bien cuando me has estado chupando.

El hombre sabía cómo hablar travieso.

Hyung Jun amaba eso.

—Eso fue bueno, muy bueno, bebé. Pero yo quiero algo de este culo. —Jung Min tomó una nalga en cada mano, dando a la carne un ligero apretón. Las sensuales y sucias palabras hicieron que el agujero de Hyung Jun pulsara de necesidad.
—Entonces, jódeme —dijo, sintiendo su cara calentarse por lo que acaba de decir. Podía sentir el pecho de Jung Min retumbar cuando el hombre se carcajeó en el cuello de Hyung Jun.
—Estás aprendiendo.
—¿A qué, hablar sucio? —Hyung Jun preguntó inocentemente.
—Mi dulce pareja. Tú eras virgen cuando te tomé. No espero que sepas…

Hyung Jun agarró los hombros de Jung Min, tocando con su nariz la de su pareja.

—Quiero que empujes tu grueso pene dentro de mi culo y me jodas hasta que esté aullándole a la luna.

Jung Min tragó.

—Bien.

Hyung Jun se habría reído, pero estaba demasiado caliente para hacer nada más que correr hasta su habitación, tomar el lubricante, y luego regresar rápidamente abajo. Se detuvo en seco cuando vio a su pareja tendido en el sofá, el pene en la mano, dándole a su gran erección movimientos lentos.

El hombre no dijo una palabra. Sólo movió un dedo y Hyung Jun estuvo a punto de tropezar con sus propios pies para llegar con Jung Min. Su pareja tomó el lubricante de la mano de Hyung Jun y luego palmeó su muslo.

—Ven y siéntate en mí.

Hyung Jun se montó a horcajadas sobre los muslos del hombre. Jung Min lo jaló hacia adelante hasta que estuvieron pecho contra pecho.

Y entonces sintió los dedos del Jung Min jugar en su palpitante agujero.

—No puedo esperar para sentir mi pene aquí. —En la última palabra, Jung Min empujó dos dedos en el culo de Hyung Jun. Se movió, su propio pene frotándose contra el abdomen de Jung Min mientras agarraba los hombros de su pareja con más fuerza.

Hyung Jun gimió cuando los dedos largos y gruesos que parecían llenarlo tan perfectamente rozaron su próstata con cada movimiento de las manos de Jung Min. Hyung Jun jadeó cuando sintió los dedos de Jung Min entrar más profundamente y luego salir. Él empujaba su culo hacia los dedos y sentía que sus bolas se apretaban más.

—No, cariño —Jung Min dijo mientras besaba la barbilla de Hyung Jun—. No te vas a correr de esta manera.
—¿P… por qué? —Hyung Jun preguntó con desesperación. Había estado tan malditamente cerca. Su culo trataba de perseguir los dedos de su pareja cuando Jung Min los sacó.
—Porque te vas a correr cuando te esté jodiendo. —Jung Min alineó su pene, la roma cabeza tocó el agujero de Hyung Jun—. Ahora, baja lentamente tu culo en mi pene, bebé.

Hyung Jun apoyó su mentón en el hombro de Jung Min con un suspiro de placer cuando sentía el pene de su pareja entrar más allá de los apretados músculos, llenándolo completamente.

—Tan bueno, bebé... tan bueno. —Jung Min deslizó sus manos por los costados de Hyung Jun y luego agarró su carne—. Ahora, móntame, cariño.

Esta parecía ser la posición preferida de Jung Min. Hyung Jun se encontraba más arriba de su pareja de lo que estaba debajo de él. Pero le gustaba. Él era capaz de besar al hombre con facilidad cuando Jung Min estaba tan cerca.

Y eso es exactamente lo que hizo. Sus lenguas se batían en un duelo mientras Jung Min empujaba su pene profundamente en el cuerpo de Hyung Jun. Pero después de cinco minutos, Jung Min lo liberó. —Colócate sobre tus manos y rodillas.

Hyung Jun rápidamente se dio la vuelta y presentó su culo. Jung Min no perdió el tiempo. Su pene fue impulsado profundamente en Hyung Jun. Podía sentir las bolas de Jung Min golpearlo cuando el hombre entraba. Empezó a rogarle a Jung Min que lo jodiera más duro. Aún era retenido por el duro cuerpo de su pareja, sus caderas bajaban, necesitaba correrse. Cada empujón golpeaba su glándula y Hyung Jun gemía, mientras se movían juntos.

Jung Min estaba moviéndose poderosamente detrás de Hyung Jun, haciéndole saber que estaba siendo jodido por nada más que músculo crudo. Jung Min agarró las caderas de Hyung Jun entrando y saliendo para encontrarse con el empujón de Hyung Jun.

—Te sientes tan bien —Jung Min susurró mientras su mano se fue al hinchado pene de Hyung Jun y lo acarició al ritmo de su jodida. Hyung Jun sintió que su corazón se aceleraba aún más cuando Jung Min besó un camino a través de su hombro—. Córrete para mí, cariño.

Hyung Jun no podía hacer otra cosa que obedecer la orden de Jung Min. Hyung Jun gritó, su cuerpo se tensó, desesperado por la liberación. Los ojos de Hyung Jun giraron hacia su cabeza, y gritó el nombre de Jung Min mientras se corría duro.

Jung Min sostuvo a Hyung Jun, envolviendo sus brazos alrededor del pecho de Hyung Jun, y luego empujándose fuerte hasta que estuvo rugiendo su liberación.

Joder, Hyung Jun estaba agotado.

Jung Min cayó hacia atrás, riéndose mientras tomaba a Hyung Jun con él.

—Ahora voy a mostrarte un buen momento.

¿Esto no era un buen momento? Hyung Jun no estaba seguro de poder manejar más de un buen momento. Simplemente podría matarlo.

—Ve a ducharte y regresa aquí en diez minutos.

Con un gemido de protesta, Hyung Jun se apartó e hizo lo que le pidió su pareja. ¿Cómo infiernos esperaba Jung Min que funcionase después de ser jodido de esa manera? Pero lo hizo, y estuvo de regreso en la planta baja en diez minutos. Jung Min ya estaba en la puerta.

El cabello del hombre estaba húmedo, así que Hyung Jun sabía que su pareja se había duchado en la habitación de invitados. «Qué lástima». Podría haber tenido mucha diversión con Jung Min y el jabón.

—Tu joven culo me va a matar —Jung Min bromeó cuando vio a Hyung Jun mirando su ingle—. Ve a la camioneta.

No estaba seguro de a dónde irían. Jung Min no le había dicho. Así que cuando se detuvieron en el Centro de recreación, Hyung Jun estaba más confundido.

—¿Por qué estamos aquí?
—Ya verás —Jung Min dijo mientras se apeaba del vehículo. Hyung Jun abrió la puerta, vacilante, pero luego siguió a su pareja. Jung Min no fue adentro del Centro.

No, caminó a la parte trasera. Eran casi las diez de la noche. Hyung Jun no estaba seguro de que fuera una buena idea.

Al doblar la esquina, vio a Jung Min de pie en el patio de recreo.

—¿Qué sucede?

Jung Min dio unas palmaditas en el columpio.

—Vamos, toma asiento.

Hyung Jun se encogió de hombros. No estaba seguro de lo que su pareja estaba haciendo, pero se sentó en el columpio a ver lo que estaba pasando.

Rápidamente se agarró de las cadenas cuando Jung Min jaló la parte de atrás para darle vuela.

Hyung Jun voló alto, y volvió a bajar.

—¿Esta es tu idea de un buen momento?

Jung Min estaba sonriendo ampliamente.

—Sí.

Hyung Jun estaba empezando a descubrir que Jung Min sólo era un niño grande. Al hombre le gusta hacer las cosas más extrañas. Hyung Jun no había estado en un parque infantil desde los doce años. Pero dejó la aprehensión fuera y se perdió en el momento mientras Jung Min seguía empujándolo.

—Necesitaba hablar contigo acerca de algo.

Echando la cabeza hacia atrás, Hyung Jun cerró los ojos y disfrutó de la sensación del aire corriendo junto a él.

—Bien.

Jung Min no hablaba, Hyung Jun abrió los ojos, su pareja estaba sentado en el columpio de al lado. Parecía extraño sentado ahí. Jung Min no era un hombre pequeño. El asiento del columpio parecía que se encajaba en los muslos de Jung Min.

Pero fue la expresión de Jung Min lo que tenía a Hyung Jun cerca de detener el movimiento del columpio.

Frotándose la parte posterior de su cuello, Jung Min comenzó.

—Yo tenía un amigo en universidad. Su nombre era Han Min. Estábamos bien y todo. Él estaba saliendo con este chico desde hacía un tiempo. Empecé a notar moretones en él, pero Han Min nunca me decía de dónde venían.

Hyung Jun estaba empezando a sentirse incómodo. Él estaba teniendo el mejor día de su vida. No quería que se arruinara al hablar de este chico Han Min, o Hang Soo.

—No hice caso de las señales y estúpidamente Han Min no me dijo nada más del asunto. Una noche, mientras estaba estudiando, recibí una llamada del decano. Los policías habían encontrado a Han Min muerto. Su novio era el sospechoso, y con razón. Él había estado abusando de Han Min. —Jung Min pasó la mano por su rostro—. Me golpeé por no exigirle a Han Min que me dijera lo que sucedía. Una pequeña parte de mí aún se siente con culpa.
—Lo siento —dijo Hyung Jun.

No estaba seguro de si se estaba disculpando por la pérdida de Jung Min, o porque no le había dicho a su pareja lo que estaba pasando con su tío Hang Soo. Se sentó ahí deseando que Jung Min cambiara de tema. Hyung Jun no quería volver a pensar en su tío de nuevo. Nunca.

—Te dije esto porque creo que ambos podríamos beneficiarnos de tener a alguien con quien hablar —dijo Jung Min.

Hyung Jun frunció el ceño.

—¿Como un consejero?

Jung Min asintió.

—Sí.
—Pero ¿por qué tú necesitas hablar con uno? —Hyung Jun no estaba seguro de a dónde Jung Min iba con esto. ¿Por qué necesitaba su pareja ver a un profesional? Hyung Jun no quería ver uno. No quería hablar sobre sus asuntos. Él sólo quería que se fueran.
—Porque tengo que aprender que no fue mi culpa que resultaras herido, Hyung Jun. También tengo que aprender cómo tratarte cuando empiezas a llorar en tus sueños.

Hyung Jun estaba mortificado. No tenía idea de que llorara en sueños. Dejó el columpio y corrió a través del parque, tratando de escapar de su humillación.

—¡Hyung Jun! —Jung Min gritó. Hyung Jun lo ignoró mientras cambiaba y corría lo más rápido que podía. ¿Por qué infiernos Jung Min iba a pensar que era su culpa? Hyung Jun no entendía eso. Él no hizo nada para eso.

Estaba desconcertado de que Jung Min lo amara tanto. Estaba herido porque no era suficientemente bueno para que su tío lo amara. Hyung Jun seguía esperando que cayera el otro zapato, destruyendo lo que había tenido con su pareja.

—Maldición, Hyung Jun, ¡detente!

Hyung Jun desaceleró y luego se dejó caer sobre el cemento. Sólo quería que los recuerdos se fueran. Ya era bastante malo que Hang Soo lo hubiera golpeado una y otra vez, pero dejar que un consejero conociera los detalles era un poco más de lo que Hyung Jun podía manejar en este momento. Odiaba llorar dormido y odiaba que Jung Min supiera que lloraba.

Jung Min se acercó a su lado y agarró a Hyung Jun del suelo, lo levantó con sus fuertes brazos.

—No puedes seguir corriendo, bebé. Hay que afrontar lo que te sucedió.

Hyung Jun se movió directo a los brazos de Jung Min y se envolvió alrededor de su pareja. Él nunca, nunca quería perder a Jung Min.

—Iré. Lo prometo.

Jung Min tenía razón. Hyung Jun no podía seguir huyendo.

Su pareja lo llevó a la camioneta y acomodó a Hyung Jun en el asiento del pasajero. Cerró la puerta y se inclinó, acunando la cara de Hyung Jun.

—Voy a estar allí contigo. No estás solo, cariño. Nunca estarás solo de nuevo.

Hyung Jun asintió, limpiándose los ojos. Vio el anillo en el dedo y Hyung Jun vio cómo era llevado a casa. Jung Min era suyo. Su pareja lo amaba. Si el hombre estaba dispuesto a recibir ayuda, también lo haría Hyung Jun.

SS501

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1 Comentarios

  1. OMG!!!! JUNG MIN SORPRENDIÓ A JUN CON ANILLOS DE MATRIMONIO!!!… AAAAA!!! Y SU NOCHE DE BODAS FUE… ARDIENTE!!!… por un momento creí que Jun seguiría huyendo, pero ya no más, Jung Min tiene razón, es hora de enfrentar su pasado, ambos deben hacerlo.

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