La Familia T55... Capitulo 10 (Final Temporada)


—Hey, cariño —Jung Min dijo mientras entraba en la tienda, entregándole a Hyung Jun una taza de té caliente. Era justo lo que necesitaba—. ¿Cómo te sientes?

Hyung Jun se sentía un poco débil después de su conversación con Mark. Había cosas de las que había hablado que hizo que Hyung Jun sintiera que iba a vomitar. Pero había atravesado su primera sesión.

Era un comienzo.

Le había prometido a Mark que no iba a tratar de esquivarlo por más tiempo. Sabía que necesitaba esto.

Hyung Jun tomó un sorbo de té, dándole a Jung Min un gesto con la cabeza, sintiendo sus manos temblorosas.

—Mejor.
—Voy a ir a la tienda de motocicletas —dijo Mark—. Tengo que ver a mi pareja. ¿Nos vemos el viernes?

Hyung Jun le dio a Mark una sonrisa.

—Estaré allí. —Y esta vez quería decir eso.

Era doloroso revivir lo que había pasado, pero Hyung Jun estaba determinado en sanar y asegurarse de que su relación con su pareja no sufriera. Frunció el ceño y miró a Jung Min.

—¿Dónde está Jaejoong?
—Su pareja lo recogió en la cafetería. Estamos sólo tú y yo.

Eso sonaba perfecto para Hyung Jun.

—Y… ¿qué es lo que quieres hacer, ya que estamos sólo tú y yo?
—Estaba pensando que podríamos tener otra noche salvaje y aventurera.
—¿Más aventurera que los columpios? No sé si puedo manejarlo. Eres demasiado salvaje para mí —Hyung Jun bromeó mientras se preguntaba qué estaba planeando hacer su pareja. El tipo era refrescante de una manera que Hyung Jun nunca había esperado. Le gustaban las pequeñas cosas de la vida, y Hyung Jun amaba a su pareja por eso.

Jung Min cruzó los brazos sobre su amplio pecho y le dio una sonrisa de suficiencia a Hyung Jun.

—Estaba pensando en dar el máximo en esta ocasión.
—¿Qué, un jungle gym?
—Creído —dijo Jung Min—. Cierra para que podamos salir de aquí. Estaba pensando en llevarte a los bosques y verte correr en tu forma de lobo.

«Malditamente caliente». Había pasado mucho tiempo desde que Hyung Jun tuvo la oportunidad de correr libremente. Tomó las llaves del mostrador y siguió a su pareja a la puerta. Se quedó helado cuando Hang Soo entró en la tienda y cerró la puerta detrás de él. Esto, simplemente, no podía estar sucediendo. Min Ho lo había prohibido.

¿Cómo infiernos había hecho para entrar de nuevo en el pueblo sin que nadie lo viera? Hyung Jun quería gritarle a su tío que se fuera al infierno. Ya se sentía débil y expuesto por su sesión con Mark. El ver a su pesadilla tenía su corazón acelerado y todo su cuerpo sudando.

—¿Crees que me iría tan fácilmente? —Hang Soo preguntó mientras giraba hacia ellos—. ¿Creías que iba a dejarte con él? —Hang Soo señaló con la mano a Jung Min—. ¿Eh?

Jung Min empujó a Hyung Jun detrás de él. Hyung Jun trató de mover a su pareja, pero Jung Min no se movió.

—Tienes que irte, Hang Soo.
—¿O qué? —Hang Soo preguntó desafiante—. Eres un humano. ¿Qué podrías hacerme?

Hyung Jun no quería averiguarlo. Agarró el brazo de Jung Min, tratando de jalar a su pareja. Podrían escapar por la parte posterior.

—Jung Min, por favor —rogó Hyung Jun mientras lo jalaba con fuerza.
—Vas a decirle al Alpha que estabas mintiendo —Hang Soo le dijo a Hyung Jun—. Vas a decirle que fue Jung Min quien te lastimó o te juro por Dios que voy a matarte.
—¿Por qué? —preguntó Jung Min—. ¿Por qué abusas de tu propio sobrino?

Los ojos de Hang Soo lentamente parpadearon hacía Jung Min, con una mirada de disgusto en su rostro.

—Es débil. Se merecía todo lo que le di. Los débiles deberían de ser asesinados. Somos una raza fuerte y orgullosa. Hyung Jun fue un error en nuestro ADN.

Un sollozo escapó de la garganta de Hyung Jun. Se cubrió la boca, haciendo todo lo que podía para no llorar. Él no iba a darle a Hang Soo eso. Pero lo que su tío estaba diciendo le dolió profundamente.

—Eres un idiota —dijo Jung Min—. Débil es quien lastima a los más pequeños. Un hombre fuerte protege a las personas que necesitan protección.
—Mi corazón está sangrando —dijo Hang Soo dramáticamente antes de cambiar su tono a letal—. Y también el tuyo.

Hyung Jun vio con horror cómo Hang Soo cambió a su enorme lobo. Su tío rodeó a Jung Min y Hyung Jun, un gruñido retumbando en su pecho. Esto no podía estar pasando. Hyung Jun no iba a dejar que Hang Soo lastimara a Jung Min.

Hang Soo chasqueó las mandíbulas, mostrando los dientes a Jung Min. «¡No!» Hyung Jun no iba a dejar que Hang Soo lastimara a su pareja. Hyung Jun dejó que su lobo saliera, su cuerpo inmediatamente cambió. No era tan grande como Hang Soo, pero estaba cansado de su tío. Que lo lastimara a él era una cosa. Pero no había manera en el infierno que dejara que Hang Soo lastimara a Jung Min.

Hyung Jun trató de empujar a Jung Min y pasarlo, pero su pareja movió su cuerpo hacia adelante, agarrando a Hang Soo del cuello y lo levantó del suelo. Lanzó al lobo a través de la tienda, Hang Soo chocó contra la pared y contra el suelo.

Hyung Jun parpadeó con incredulidad.

Hang Soo se levantó y fue tras Jung Min de nuevo. Su compañero tomó un gran florero del piso y lo lanzó... duro. Se estrelló contra la cabeza de Hang Soo, golpeando a su tío y empujando a su tío por lo menos a tres metros.

Hyung Jun parpadeó con incredulidad de nuevo.

Hang Soo aulló y Hyung Jun sabía que el hombre estaba más enojado. Él conocía ese sonido. Había sentido la mano con rabia de Hang Soo cuando había conseguido enfurecerlo antes. Pero Jung Min no retrocedió. Cuando Hang Soo saltó en el aire, Jung Min saltó a un lado. Hang Soo salió volando por el aire y aterrizó contra de uno de los estantes, golpeando el mostrador al suelo.

—Renuncia a esto —Jung Min le gritó a Hang Soo—. Me importa una mierda si soy humano. Vas a acabar con tu puto culo en el suelo.

Hyung Jun cambió de nuevo a su forma humana, sorprendido con su pareja. Hang Soo y Jung Min empezaron a pelear. Hyung Jun corrió alrededor de ellos y rápidamente agarró el teléfono, llamó a Min Ho y le dijo que Hang Soo estaba en la tienda y luchaba con Jung Min.

—Apresúrate.

Arrojó el auricular y agarró un pequeño jarrón del mostrador. Cuando Hang Soo se dio la vuelta para ir tras Jung Min de nuevo, Hyung Jun estrelló el florero en su cabeza. Su tío se dio la vuelta, chasqueando los dientes hacía Hyung Jun.

Con todas sus fuerzas, Hyung Jun empujó las piernas hacia atrás y luego las estrelló contra la cara de Hang Soo. Su tío se vio aturdido por un momento antes de ir tras Hyung Jun.

Hyung Jun no huyó. Estaba enfermo de correr. Su tío podía atacarlo, pero Hyung Jun ya no sería un cobarde.

—No, no lo harás. —Jung Min tomó a Hang Soo por el cuello, jalándolo hacia atrás y lanzando a Hang Soo por la ventana principal.

Se rompió.

Hyung Jun corrió tras su tío, dispuesto a luchar hasta la muerte con el fin de proteger a su pareja cuando vio camionetas llegar a la florería. Hombres muy grandes se bajaron y levantaron a Hang Soo del suelo. El sonido de una motocicleta rugió a través de la noche y luego Min Ho se detuvo.

Había un gran lío en la tienda, pero a Hyung Jun no le importaba. Estaba demasiado ocupado mirando a su pareja.

—Lo golpeaste.

Jung Min limpió la tierra de su camisa, sacudiéndose un poco.

—Te dije que no te preocuparas por mí.
—¡Lo golpeaste! —Hyung Jun saltó a los brazos de Jung Min, envolviendo sus piernas alrededor de la cintura de Jung Min, lo besó una y otra vez—. ¡Realmente le pateaste el culo!

Las cejas de Jung Min se elevaron.

—Me estás viendo como la primera vez que nos conocimos.

Hyung Jun estaba un poco confuso.

—¿Cómo fue eso?
—Enamorado.
—Mi héroe —dijo Hyung Jun con un suspiro. Nunca habría creído que un humano pudiera vencer a Hang Soo, pero su pareja le había demostrado que estaba equivocado. Y Hyung Jun no podía estar más feliz.

Jung Min se rio.

—Tú no lo hiciste tan mal, mi pequeño. Tengo la sensación de que si Hang Soo hubiera regresado le hubieras pateado el culo.

Hyung Jun amaba lo orgulloso que Jung Min se oía. Había estado aterrorizado, pero la necesidad de alejar a Hang Soo había diluido el miedo. Jung Min era suyo y Hyung Jun haría lo que fuera para proteger al humano.

Incluso enfrentar su peor miedo. Había sido un momento aterrador cuando Hyung Jun rompió el florero en la cabeza de Hang Soo, pero también se había sentido liberador, como si estuviera purgando su propia alma.

Min Ho entró en la tienda, viendo el desastre a su alrededor. Sus ojos se levantaron para mirar a Hyung Jun, y si Hyung Jun no se equivocaba, el Alpha se veía como si lo lamentaba.

«No». No había manera de que Min Ho se viera de esa manera.

—Él tenía su advertencia —dijo Min Ho, sus fosas nasales se movían con ira—. Esta vez será castigado... no te molestará de nuevo.
—¿Qué significa eso? —Jung Min preguntó mientras apretaba sus brazos alrededor de Hyung Jun.
—Voy a manejar esto a estilo shifter.

Hyung Jun tuvo la sensación de que sabía lo que quería decir, y él no iba a cuestionar al Alpha. Min Ho tenía razón. Hang Soo había sido advertido. Él debería haberse ido. Ambos estaban allí y vio cómo uno de los grandes hombres empujaba a Hang Soo a la parte trasera de la camioneta y luego se iban.

Jaejoong apareció en la puerta, mirando el desorden a su alrededor.

—Bueno, parece que no necesitas ni a mi loco amigo ni a mi hermano para cuidar de las cosas.
—No —dijo Hyung Jun mientras le sonreía con orgullo a su pareja—. Mi pareja y yo nos hicimos cargo del problema juntos. —Hyung Jun sentía como si él y Jung Min fueran un equipo. Nunca se había sentido tan bien después de tratar con Hang Soo.
—¿Van a matarlo? —Jung Min preguntó mientras miraba detrás de Jaejoong a la calle. ¿Quién diría que iba a golpear a Hang Soo justo en frente de la florería?
—Esa sería mi apuesta —Hyung Jun respondió mientras miraba los bonitos ojos de color gris azulado de su pareja—. Llévame a casa, mi caballero de brillante armadura.

*****

Hyung Jun jaló las sábanas sobre su cabeza, deslizándose por la forma dormida de su pareja.

—Bueno, hola —dijo al medio-duro pene ubicado entre rizos oscuros—. Imaginaba encontrarte aquí.

Llegando a más, Hyung Jun llevó el pene de Jung Min a su boca y le dio una pequeño lamida.

—Mmm —gimió—. Qué gran cosa para despertar. —Se movió un poco más, haciendo todo lo posible para no despertar a Jung Min. Ahora se colocó entre los musculosos muslos del hombre.

Lamió el pene medio-duro de nuevo, Hyung Jun sabía que esta iba a ser su única oportunidad de tener el pene de Jung Min en su boca sin ahogarse con la carne. Así que lo hizo. Chupó el pene en su boca y todo el camino hasta la parte posterior de la garganta.

Los muslos de Jung Min se movieron un poco, como si estuviera inquieto, y luego su pareja se quedó quieto. Hyung Jun esperó con el pene de su pareja en la boca, con la esperanza de tener un poco más de práctica antes de que se despertara.

Cuándo Jung Min no se movió de nuevo, Hyung Jun lamió la cabeza de pene y luego de nuevo chupó el eje profundo hasta el fondo de su garganta.

El pene de Jung Min comenzó a crecer... rápidamente.

—Realmente espero que no pienses que seguiré dormido con esto.

Hyung Jun lo había pensado, al menos parcialmente. «Tanto como para practicar, mientras Jung Min dormía». El hombre estaba completamente despierto, mirando debajo de las sábanas. Sus ojos azules-grises clavados fijos en Hyung Jun.

—Continúa y termina lo que empezaste.

Abriéndose más, Hyung Jun tomó el pene en su boca. Sólo que esta vez tuvo que luchar. Lo que no esperaba era que Jung Min lo agarrara y lo girara. Chuparle el pene era mucho más divertido cuando Hyung Jun estaba recibiendo también una mamada.

Masajeó el delicado saco mientras movía su lengua por la rendija del pene de Jung Min y fue recompensado por la tensión del cuerpo de su pareja. Jung Min gemía alrededor del pene de Hyung Jun, las vibraciones hacían que sus bolas hormigueaban.

Hyung Jun gimió y se movió alrededor, tratando de chupar el pene de Jung Min mientras jodía la boca de su pareja. La coordinación no iba tan bien. Él lo estaba intentando. Lo hacía en realidad. Pero lo único que estaba haciendo sobre la erección de su pareja era un lío baboso. Estaba demasiado ocupado tratando de empujar su pene a la garganta de Jung Min.

Él no era un multitarea en la cama.

A Hyung Jun casi le dio un ataque cuando Jung Min se apartó.

—¿Por qué te vas?

El hombre le regaló una profunda risa mientras jalaba a Hyung Jun hacía él y luego bajo su gran cuerpo.

—Porque quiero joderte, mi dulce pequeño hombre.

«Oh. Bueno, en ese caso...»

Hyung Jun se arrodilló para alcanzar el lubricante. Justo cuando llegó al cajón, Jung Min comenzó a lamerle el culo. Los ojos de Hyung Jun se cruzaron.

—Santa mierda.

El profundo estruendo de la risa se hizo sentir en su espalda. El hombre sabía cómo excitar a Hyung Jun. Lamió un largo camino alrededor del fruncido agujero de Hyung Jun, provocándolo, y Hyung Jun fue incapaz de moverse.

Un electrizante estremecimiento lo recorrió cuando Jung Min empujó un dedo dentro de su culo. Los hombros de Hyung Jun bajaron a la cama con una larga letanía de chillidos, quejidos y gemidos que salían de su garganta. Todo su cuerpo se estremeció cuando su pareja lo lamía y estiraba.

Parecía imposible amar a Jung Min tanto como él lo hacía. Hyung Jun lo amaba tanto que podía sentir un dolor en su pecho. Jung Min era su mundo, su todo, y Hyung Jun se sentía seguro en los brazos de su pareja.

Lanzó el lubricante mientras aún tenía una mínima coherencia. Jung Min estaba haciendo un trabajo muy bueno robándole todo pensamiento.

—¿Estás listo para mí, cariño? —Jung Min preguntó mientras sus dedos se deslizaban dentro y fuera del culo de Hyung Jun, por lo que los malditos dedos de los pies de Hyung Jun se curvaron.
—¡Dios, sí! —Si estuviera más listo, se correría por toda la cama.

Jung Min se arrodilló detrás de Hyung Jun y alineó su pene con el culo de Hyung Jun. Se estremeció de nuevo, sus dedos se aferraron a la manta mientras se mordía el labio inferior. Se sentía tan bien. Su pareja cubrió la espalda de Hyung Jun y luego tomó en su mano los dedos de Hyung Jun.

—Amo cómo se ven nuestras alianzas de boda juntas.

Mirando hacia abajo, Hyung Jun vio lo que Jung Min quiso decir. La mano de su pareja yacía en la parte superior de la suya, los dedos mucho más grandes del hombre, pero la forma en que los anillos brillaban le recordó el hecho de que Jung Min era suyo y el hombre no iba a ninguna parte.

—Te amo mucho —dijo Hyung Jun con un nudo en la garganta—. Nunca pensé que iba a ser tan feliz.

Jung Min le dio un suave beso en el hombro a Hyung Jun y luego movió sus labios a su oreja.

—Yo también, cariño.

Su pareja comenzó a moverse, y Hyung Jun sintió como si una tormenta eléctrica recorriera su sangre. Sus colmillos se alargaron mientras se empujaba hacía el pene de su pareja. Parecía que no era capaz de conseguir suficiente de Jung Min.

—¿Quieres morderme, verdad? —Jung Min bromeó—. ¿Quieres hundir los colmillos en el hombro?

Hyung Jun gimió.

—Sí. —Era una necesidad que tenía sus dientes doloridos. Su lobo quería reclamar a Jung Min, marcar una vez más al hombre como suyo.

Hyung Jun giró la cabeza hacia atrás y aulló mientras Jung Min entraba en su culo.

—Entonces necesito girarte. —Jung Min se retiró, y Hyung Jun estaba malditamente cerca de morder al hombre solo por quitarle su placer. Pero Jung Min fue rápido. Había girado a Hyung Jun y extendido sus caderas, y luego hundió su pene profundamente de nuevo en su culo. —Adelante, muérdeme.

Hyung Jun hundió sus colmillos en el hombro de Jung Min, sintiendo que sus ojos cambiaban a lobo. Jung Min gritó, sus dedos agarrando las caderas de Hyung Jun mientras se empujaba fuerte y su caliente semilla llenaba a Hyung Jun cuando se corrió.

Jung Min tomó el pene de Hyung Jun, siseando cuando Hyung Jun lo mordió con más fuerza, su lobo advirtiéndole a Jung Min que no se separara. Pero el hombre no se iba a separar. Acarició el pene de Hyung Jun con movimientos rápidos, Jung Min consiguió que Hyung Jun se corriera echando la cabeza hacia atrás y gritando su orgasmo.

—Eso es, cariño. Dime lo bien que te hago sentir.

Hyung Jun se estremeció y se retorció en los brazos de su pareja, y Jung Min se aferró a él, asegurándose de que Hyung Jun no se cayera.

—Dios, eres hermoso cuando te corres.
—G… gracias —Hyung Jun jadeó y luego giró la cabeza hacia la puerta—. Alguien está aquí.

Jung Min se retiró de Hyung Jun y rápidamente tomó sus jeans. Hyung Jun hizo lo mismo. Nadie debería estar aquí. Nadie que Hyung Jun conociera.

Agarró su camisa y se limpió el semen de su abdomen, y luego le lanzó la camisa a Jung Min para que se quitara la pegajosa masa de la mano. Hyung Jun se asomó por la ventana y vio a Jaejoong salir de la camioneta. Hyun Joong estaba con él.

«¿Qué hacen aquí?»

—Son Jaejoong y Hyun Joong — dijo Hyung Jun a Jung Min antes de abrir la puerta principal.

Jaejoong se acercó al porche, con los ojos recorriendo el desnudo pecho de Hyung Jun.

—¿Llegamos en un mal momento?

Hyun Joong se rio.

Hyung Jun se sonrojó.

—¿Qué sucede?
—Nos dirigimos a buscar algunos problemas —dijo Jaejoong en un tono bajo para que Jung Min no pudiera oírlo—. ¿Vienes?

Hyung Jun se giró para ver a su pareja, que los estaba mirando, pero podía ver la ligera sonrisa en sus labios. Hyung Jun nunca tuvo a nadie con quien pasar el rato antes. Siempre temía que Hang Soo lo avergonzara.

Girándose, Hyung Jun sonrió.

—¡Vamos!

SS501

Continuará...

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1 Comentarios

  1. Te felicito Jun, has dado un gran paso!!... WOW JUNG MIN, SOLO, WOW, en serio es humano??... a eso me refería Min Ho, ese es el castigo que Hang Soo merece… que forma tan sexy y ardiente de despertar y hacer el amor… noooo, chicos no corrompan al baby!!!... AME LEER A MIS VERDOSOS!!!. GRACIAS!!!!

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