Dragones y Lobos... Capitulo 78


Leesang perdió el control completo de sí mismo. Él no podía parar, aunque hubiera querido, y ahora no quería. Él y su lobo eran una sola mente en ese momento, y todo lo que cualquiera de ellos quería era follar y reclamar lo que era legítimamente suyo.

Suyo, Jian era suyo y de nadie más, y Leesang iba a hacer todo lo posible para sacar al dragón de este infierno y darle la vida que se merecía. Leesang podría haber superado la lujuria animal y la urgencia, pero él todavía tenía el control suficiente para saber que no debería agarrar los brazos de Jian. Uno de ellos resultó herido, gracias a él, y Leesang tenía que ser suave. O, tan suave como su lado animal le permitiera. Tomó los hombros de Jian y empujó su espalda contra la base pesada del árbol en el que el dragón había estado sentado, dándose placer a sí mismo sólo unos minutos antes.

―¡Mph! – dijo Jian, pero entonces llegó arriba y agarrando en la parte posterior del cuello de Leesang y su hombro.

Su brazo lesionado era el que no llegaba al cuello de Leesang. Dios, voy a arrancarle la piel a tiras a Hu Jak por obligar a Jian a usar un poder tan terrible. Jian seguro que sabía besar, sin embargo. En todo caso, fue la forma en que el chico le devolvió el beso, presionando sus labios contra los de Leesang y con entusiasmo acarició su lengua contra la de Leesang haciéndole olvidar todo pensamiento de venganza contra el otro Alfa.

Y los ruidos que hacía. Dios, eran tan dulces, que el pene de Leesang pulsaba como si él estuviera ya dentro del joven, empujando en él, reclamándolo. Leesang se apartó de su beso e inmediatamente cayó de rodillas.

―¿Qué estás haciendo? – le preguntó Jian, pero luego se estremeció y suspiró cuando Leesang presionó su lengua contra el semen seco que todavía estaba en el estómago del chico.

Las manos de Jian inmediatamente alcanzaron el pelo de Leesang y le agarró firmemente. Él gimió y se estremeció, y Leesang estaba dispuesto a apostar que no mucha gente le había dado una mamada antes.

— Sabes tan dulce, joder – dijo Leesang y lamió al chico limpiándole, deleitándose en el conocimiento de que ahora la semilla de Jian estaría dentro de él, justo antes de que él pusiera su semilla en el muchacho – Podría hacer esto durante todo el puto día.
―Uh huh – dijo Jian.

Leesang tuvo que mirar al chico sólo para ver lo que estaba sucediendo con él. Jian estaba mirando para arriba en el dosel de ramas y hojas por encima de su cabeza. Sus ojos estaban abiertos como platos, pero vidriosos. Sí, él definitivamente está disfrutándolo... Aún puedo mejorarlo. Él tiró hacia abajo de la cintura floja de los holgados pantalones cortos que el dragón llevaba, exponiendo su dura polla. Leesang siempre había pensado que los dragones no tenían el vigor sexual que tenían los hombres lobo. Tal vez simplemente estaba cachondo por estar tan cerca de su compañero. Afortunados ellos.


Aún, con cada pulgada de carne que Leesang expuso, reveló cicatrices más largas, más líneas en la piel de Jian que eran pruebas de que le habían arrancado sus escamas. Los pliegues profundos estaban en su vientre, su pecho y había incluso algunos dispersos alrededor de sus piernas, pero ninguno estuvo cerca de su área privada, por lo que Leesang estaba agradecido.

Que le arrancaran escamas de ahí tenía que ser doloroso, él no podía imaginar lo horriblemente doloroso que tenía que ser que las arrancaran de su pene o sus testículos. ¿Los Dragones tienen escamas en esa parte de su cuerpo? Supuso que ahora iba a descubrirlo, teniendo en cuenta que estaba acoplado con este Dragón.

Jian miró hacia abajo con expectación, y con la cara de Leesang tan cerca de su polla, estaba claro lo que quería el chico. Su rostro estaba sonrosado, y había levantado sus manos sobre su boca, como para silenciar cualquier ruido que pudiera hacer, Leesang dudaba de que el chico tuviera el coraje de expresar sus deseos.

―No tienes que cubrirte la boca – dijo Leesang, y él envolvió sus dedos alrededor de la base pesada del pene de Jian, acariciándolo una vez y luego dos veces, aunque siempre manteniendo sus ojos en el muchacho. Jian no retiró sus manos. Sólo movió la cabeza. ―Vamos, puedes hablar conmigo – dijo Leesang, todavía tranquilo, moviendo su mano.

El eje estaba todavía suave y algo resbaladizo, de lo que Jian se había estado echando antes. Debía haber traído algo con él para mejorarlo. Una crema o un lubricante, que era una buena cosa ya que Leesang no había pensado hacer algo como eso en absoluto. Jian quitó sus manos, pero sólo el tiempo suficiente para responder brevemente.

―Nadie debe oírnos – dijo, y luego él puso sus manos sobre su boca de nuevo. Sus mejillas se pusieron aún más rojas. Aunque no era el mejor plan, Leesang no podía racionalizarlo en su mente. A él no le importaba si alguien les escuchaba. Aunque esto era algo peligroso para él, su parte de lobo estaba con casi todo su control, y deseó que todos en esta Manada supieran que estaba tomando a Jian.

Él solo sonrió a su compañero, se inclinó y presionó sus labios en la cabeza de la polla de Jian. Besando y lamiendo, haciendo que su compañero temblara y gimiera bajo sus manos. Jian podría mantener sus manos allí si eso era lo que quería. Fue sólo un desafío para Leesang conseguir ser tan fuerte como el hombre que realmente quería ser. Jian inmediatamente empujó sus caderas hacia adelante cuando Leesang hundió su boca alrededor de la corona hinchada y, a continuación, el eje del pene de Jian.

Como Leesang predijo, una de las manos de Jian salió de su boca para presionar contra la parte posterior de la cabeza de Leesang, empujarlo hacia abajo más lejos y más lejos, hasta que Leesang sentía la cabeza de la polla de Jian tocando la parte posterior de su garganta, justo donde él quería que fuese. Él gimió, utilizando las vibraciones a su ventaja y la otra mano de Jian salió de su boca para bajar y agarrar el cabello de Leesang, y él gimió larga y ruidosamente hacia el cielo.

Eso fue exactamente lo que Leesang quería de él, y movió su cabeza, meneó hacia atrás y hacia adelante, dando a su compañero todo lo que merecía tener. Mucho placer y mucho más. Eso es, nunca nadie va a hacerte sentir tan bien como yo. Soy el único que siempre vas a tener otra vez.

Con su lado animal completamente al mando, la lujuria que corría a través de él y el deseo de hacer esto, Leesang se encontró siendo capaz de ir más de lo que normalmente iría. Su mandíbula no se contrajo de dolor, y él no sintió que se ahogaba cuando se hundió abajo tomando toda la polla de Jian. Fue como si hubiera nacido para tomar a este chico, y tal vez lo fue, porque en ese momento no había nadie en el mundo con más talento para hacerlo.

―L-Leesang, voy a, me... me corro, me corro – dijo Jian. Eso fue exactamente lo que quería. Quería el sabor de la semilla de Jian en él una vez más, quería tragar la esencia del chico para que fuera siempre una parte de él.

Él no iba a parar, y cuando Jian gimió en voz alta, su polla se hinchó dentro de la boca de Leesang cuando caliente semen salpicó adentro, Leesang gimió tragándolo todo. Y aun cuando Jian estaba jadeando en busca de aire, sus músculos estaban ya relajados y su cuerpo estaba cerca de desplomarse sobre Leesang, su polla seguía dura. Leesang tuvo que alejarse y mirar al muchacho.

―¿Ves? Es bueno hacer algo de ruido.

Las mejillas de Jian se ruborizaron de un tono más oscuro de rojo. Estaba monísimo.

―¿Qué pasa si alguien nos oyó?
―A lidiar con ellos – dijo y luego miró de vuelta al pene de Jian. Le tocó, y saltó en su mano – Después de que haya cuidado de ti.
―Esto nunca me había pasado antes – dijo Jian rápidamente, sacudiendo la cabeza – Quiero decir, he tenido muchas erecciones, pero nunca tan seguidas.
―Creo que tienes una resistencia mayor a la media – dijo Leesang – ¿Qué estabas usando para lubricar tu pene?
―Por... ¿Qué quieres decir...?

Leesang asintió, todavía acariciando la polla de su compañero. Estaba bastante seguro de que Jian no podía correrse tan rápido la próxima vez que sintiera la necesidad, no ahora que él tuvo dos orgasmos tan seguidos, pero no había forma de estar seguro en este momento, así que Leesang pensó que era mejor tomar las cosas lentas y constantes.

Jian rápidamente se agachó y agarró los pantalones cortos que estaban alrededor de sus tobillos. Él agarró sus bolsillos, buscando, hasta que finalmente encontró lo que buscaba y se lo entregó a Leesang. Era apenas una pequeña botella de crema de manos. La clase de tamaño viaje que podía comprarse en cualquier farmacia. Serviría por ahora.

―Date la vuelta – dijo Leesang, poniéndose de pie, y trabajó rápidamente en el cinturón y la bragueta de sus propios pantalones vaqueros.
―Oh… está bien – dijo Jian, e hizo como le dijeron. Joder, no suena precisamente ansioso.

Leesang se puso detrás de él, y él puso sus brazos alrededor de la cintura del chico, abrazándolo contra su pecho.

―Te prometo que la próxima vez que lo hagamos, voy a hacerlo bien. Te traeré flores y velas… y seré romántico, y no lo haremos rápido y al aire libre.
―Está bien, sé que a los lobos os gusta el sexo al aire libre – dijo Jian con un hilo voz. El corazón de Leesang se agrietó un poco por él.
―Pero a los dragones no tanto, y si vas a ser mi pareja, voy a tratarte bien. Eso significa que te daré lo que anhelas y necesitas, también. ¿Has entendido?

Jian continuó temblando, y él asintió con la cabeza. Leesang creyó incluso oír un pequeño resoplido, pero el hombre sonreía cuando él giró su cabeza. Leesang tuvo que inclinarse y colocar otro beso en esa boca hermosa. Jian inmediatamente abrió sus labios para que su lengua pudiera entrar.

―Mmm – dijo Jian, más de esos pequeños ruidos maravillosos a los que Leesang se estaba haciendo cada vez más adicto. Joder, este joven era demasiado hermoso, precioso como una obra de arte, incluso con sus cicatrices.
―No te muevas – dijo Leesang cuando se apartó del muchacho, y luego rápidamente abrió la botella pequeña de crema y vertió un poco en su mano. Esto iba a tener que servir. Frotándola en los dedos y luego extendió las mejillas del culo de Jian, exponiendo su roseta. Estaba apretado. Oh, joder, Leesang ya notaba cómo de ceñido que iba a estar.

Dejó que sus dedos masajearan sobre el agujero de Jian, como si estuviera tratando de frotar la crema en la piel alrededor. No, él sólo quería asegurarse de que esto iba a ser tan suave como fuera posible para él. Hostia, sus estúpidas manos estaban temblando. Leesang iba a perder la maldita cabeza porque él apenas podía mantener a su lobo saltando y golpeando justo en el otro hombre. Estaba tan desesperado por empujar su polla en el culo de Jian que él iba a lastimar al chico si no lo tomaba suavemente.

Pero por la forma en que Jian gimió y tembló, sobre todo cuando Leesang finalmente empujó dos dedos en su apretada entrada, fue casi suficiente para hacer que se corriera allí mismo. Y aún no había tocado su polla todavía.

―¿Te gusta esto? – Preguntó Leesang.

Tenía que seguir hablando. Un lobo no podía hablar, cuanto más hablara Leesang, más podría mantenerse al mando de sí mismo y evitar que su mente racional tomara el asiento trasero para dar el control al animal dentro de él. Jian asintió con la cabeza, sus ojos cerrados en absoluto placer.

―S-sí – La voz de Jian fue saliendo en bocanadas de aire sin aliento. Estaba jadeando y teniendo algunos problemas para conseguir hablar, pero lo estaba haciendo.
―Bien – dijo Leesang, y sólo entonces se dio cuenta de que su voz estaba haciendo lo mismo mientras aumentaba su ritmo cardíaco. Sólo tenía dos dedos dentro del culo de Jian, pero tendría que ser suficiente. Él no podía esperar más.
―Joder, lo siento… Tengo que hacer esto ahora – dijo.

Leesang agarró su gran polla por la base, y eso fue suficiente para enviar una sacudida de placer a través de él. Tuvo que morder su labio inferior para contener el gemido que quería liberar. Eso no era nada comparado con la fiebre de éxtasis que onduló a través de su cuerpo cuando la corona de su polla tocó la estrella rosa de Jian, y luego empujó contra el anillo de músculo.

―Empuja hacia fuera, empuja hacia fuera – dijo Leesang.

Jian gimió, pero hizo como le dijeron, y sólo así, Leesang estuvo dentro. Oh joder, la cabeza de su polla pasó a través del anillo de músculos y entonces él se hundió dentro del cuerpo caliente de Jian. Su lobo interior aulló. El cuerpo entero de Jian se tensó como una cuerda de violín, y permaneció de esa manera incluso después de que Leesang lo penetrara hasta las bolas dentro del chico, todo lo que podía ir. Se recordó a sí mismo ser suave, y besó los hombros de Jian y acarició sus brazos, teniendo cuidado de la lesión que Jian había tomado de él.

―Está casi hecho – dijo – Te sentirás mejor cuando te relajes.
―¡Me duele! – dijo Jian a través de sus dientes.

Él realmente sonaba como si le doliera. No debía haber hecho esto muy a menudo. Hostias, ¿y si no lo ha hecho nunca? Hubiera sido increíble y terrible al mismo tiempo. A Leesang le encantaba la idea de ser el primer y único amante que tendría alguna vez su compañero, pero al mismo tiempo, esta no era la manera correcta para que alguien perdiera su virginidad. Leesang no podía hacer nada al respecto ahora excepto seguir acariciándole y consolando a su compañero. Alcanzó alrededor y suavemente tomó la polla de Jian en su mano. Estaba medio dura. Él realmente debía estar sufriendo si había perdido la mayor parte de su erección.

―Trata de relajarte – dijo Leesang – Te prometo que no me moveré hasta que lo hagas.

Probablemente lo mataría tener que mantener esa promesa, sobre todo ahora cuando sintió que él podría morirse si no se movía, pero mantendría la promesa sin importar que le pasara.

―Respira profundamente y deja que tu cuerpo se relaje. Todo estará bien – dijo Leesang. Jian asintió, e hizo como le dijeron.

Él tomó una respiración profunda por la boca y luego intentó relajarse. Tardó un minuto más o menos, el minuto más largo de la vida de Leesang, pero finalmente, Jian dejó escapar un suspiro, su cuerpo se relajó y los dientes ya no estaban apretados.

―Se siente... se siente mejor – dijo Jian.
―Se pondrá aún mejor – respondió Leesang e interiormente agradeció a Dios que por fin podía empezar a moverse.

Con Jian ya no luchando contra la intrusión que estaba dentro de él, Leesang estaba libre de mover sus caderas hacia atrás y luego avanzar. Esto no iba a ser un polvo rápido, no cuando Jian era claramente tan nuevo en esto, pero era todavía maravilloso, ser capaz de moverse lentamente. Leesang mantuvo sus empujes superficiales. Cuando él tiró hacia atrás sus caderas, su polla no se movió más de un centímetro dentro y fuera del cuerpo de Jian. Su piel no golpeaba una contra la otra, y no era sexo duro y salvaje. Estaban haciendo el amor. Incluso parecía que el animal salvaje dentro de su cabeza sabía cuándo ceder y dejar que una naturaleza más apacible asumiera el mando.

El pene de Jian, que Leesang todavía sostenía en su mano, comenzó a endurecerse. Jian lanzó pequeños gemidos cuando su placer comenzó a construirse y Leesang sabía exactamente cómo el chico se sentía porque podía sentir exactamente lo mismo. Era una construcción lenta, del tipo que rara vez pudo disfrutar ya que el sexo era siempre algo que parecía apresurado, especialmente con él. Esto era maravilloso, y permitió a su cuerpo subir más alto, más intenso de lo que había sido nunca.

―¿Estás bien? – Preguntó Leesang. Los ojos de Jian estaban cerrados, y parecía que estaba en un mundo totalmente distinto a cuando él estaba en la cima del árbol. Incluso empezó a empujar lentamente sus caderas contra los empujes de Leesang.
―Sí – dijo.
―Esto significa que eres mío – dijo Leesang, se inclinó y presionó su boca alrededor del oído de Jian. Sus cuerpos producían tanto calor que era casi insoportable, pero Leesang lo sujetó más cerca – Nadie tiene permitido tenerte otra vez. Eres mío.
―Vale – replicó Jian.

No era exactamente lo que Leesang pensaba que iba a oír, pero funcionaría. Él sólo tenía que dejar que su dragón supiera lo que esto realmente significaba, porque él estaba empezando a tener la sensación de que Jian no le creyó, o simplemente no entendía completamente lo que Leesang había estado diciendo cuando dijo que iba a reclamarle como compañero.

Jian giró su cabeza, y cuando aquellos bonitos ojos verdes miraron los labios de Leesang, fue la única invitación que necesitaba para inclinarse y tomar esa dulce boca una vez más. El placer continuaba creciendo y Leesang se obligó a no ir más rápido, para no empujar sus cuerpos más duro de lo que tenían que ir, pero la acumulación de placer dentro de él se volvió más fuerte y mucho más sensible, todo, sin ninguna ayuda de él.

Soltó el pene de Jian, disfrutando el quejido decepcionado que el chico dejó escapar en la boca de Leesang, pero entonces él gimió nuevamente cuando Leesang dejó sus manos moverse hacia arriba y debajo de la camiseta holgada que Jian todavía llevaba, y encontró los pezones del joven. Jian saltó y resistió en el toque, empujándose a sí mismo más duro contra la polla de Leesang sin significado, y entonces él gimió aún más que antes. Ahora era como el animal salvaje que no podía domar porque él iba a correrse otra vez, gimiendo y mientras Leesang acariciaba su próstata con su polla y pellizcaba sus pezones. En su urgencia por llegar al orgasmo, Jian apartó su boca del beso de Leesang mientras presionaba su cara contra el tronco duro y luego continuó gimiendo y gritando.

―¡Oh joder! ¡Oh Dios mío, sí!
―Joder sí, córrete para mí – dijo Leesang, y gimió cuando el canal de Jian le apretó tan firmemente que él no pudo contenerse más.

Le dolía, pero también era el mejor tipo de dolor y placer que podría haber en la historia del mundo, porque entonces él se corrió con todas sus fuerzas dentro de su compañero. Tuvo que liberar los pezones de Jian y poner sus manos sobre el árbol igual que su compañero estaba haciendo, porque sus garras estaban empezando a salir y no quería arañarlo accidentalmente. Sus garras se clavaron en la corteza, dejando cicatrices en el árbol mismo mientras gruñó y gimió. Se quedó sin aliento cuando terminó, drenándose hasta no había nada más que pudiera dar. Se derrumbó contra la espalda de su compañero y luego escuchó su adorable risita. Nunca había pensado que una risita sería adorable, y menos escuchándola de otro hombre.

―¿Qué es tan gracioso? – Preguntó Leesang.
―Tu piel me hace cosquillas – contestó él.
―¿Qué? – Leesang se miró a sí mismo, y mientras estaba todavía en su mayoría vestido, pelos de lobo habían brotado de sus brazos y piernas, y ahora estaban presionando contra la piel de Jian y la parte trasera de sus muslos, en lo que era muy probable lo que le estaba haciendo cosquillas.

Leesang se rió entre dientes y se apartó de su compañero. Parecía que su lobo había salido un poco después de todo. Cuando Leesang besó a su compañero y ambos se ayudaron uno al otro con sus ropas, él controló a su lobo interior. Iba a preguntar si había un arroyo o un estanque donde limpiarse y esperar prevenir que Hu Jak y su Manada se enteraran de lo que había pasado, cuando el lobo gigante llamado San E, junto con dos otros lobos, se presentaron. Leesang se congeló, y Jian ya no estaba sonriendo mientras miraba a los tres lobos frente a él.

―El Alfa quiere verte – San E dijo a Jian – Ahora mismo.

Jian tragó duro, y sólo consiguió un paso antes de que Leesang cogiera su mano deteniéndole.

―¿Qué quiere Hu Jak de él? – preguntó.

A Leesang no le gustaba el tono que San E había utilizado. Casi sonaba como si Jian estaba a punto de ser castigado. Podía estar equivocado. Y será mejor que esté equivocado.

―Se te advirtió que permanecieras lejos de él. Hu Jak va a querer verle después de que te lo follaras.
―Después… – tardó menos de un segundo en entender el significado de esas palabras – ¡Malditos cabrones de mierda! ¿Nos estuvisteis viéndonos tener sexo todo el tiempo?

Jian gimió y agachó su cabeza aún más. Estaba claramente avergonzado, cuando él no tenía ninguna razón para estarlo. Sin embargo, estos tres idiotas habían estado observando cómo Leesang reclamaba a su compañero. Claramente uno de ellos había ido a contárselo a Hu Jak, o le habían llamado. De cualquier manera, Leesang a no le gustaba esto ni una pizca.

―No es asunto tuyo – dijo San E, y entonces él miró a Jian – Ven aquí ahora mismo.
―Lo siento mucho, tengo que ir – dijo Jian.

Todo rastro de su alegría por su reciente orgasmo se había ido, como si nunca hubiese estado allí, y cuando Jian extrajo suavemente la mano de la mano de Leesang, sintió romperse su puto corazón en pedazos. Ellos no sólo abusan de Jian, le han hecho creer que tiene que permitirlo. Jian caminó directamente hacia San E, sin encontrarse ni una vez con su mirada, y esperó simplemente mientras el hombre más grande le miraba por encima del hombro. Si él pusiera una mano sobre Jian, Leesang se volvería loco y atacaría. Como le toque un solo pelo me lo cargo, aunque eso me mate.

San E no le tocó. La mirada parecía más destinada a intimidar que a cualquier otra cosa, y finalmente inclinó la cabeza.

―Ve delante, largo de aquí – dijo.

Jian obedeció inmediatamente, como si los árboles a su alrededor estuvieran en llamas. Miró brevemente hacia atrás, y Leesang podía ver la preocupación en sus ojos antes de que volviera la cabeza para ver por dónde iba y luego desapareció a través de los arbustos. Leesang odiaba que estuviera fuera de su vista. Odiaba que fuera a cualquier sitio en el que Leesang no podía protegerlo, y despreciaba el hecho de que Jian estuviera tan asustado de la Manada, que él estaba ayudando demasiado. Sus escamas y su poder. Se estaba sintiendo enfermo.

―Mira, todo esto es culpa mía, ¿vale? – dijo Leesang – Él no se ha tirado a mis brazos, yo he ido a por él. Así que llama a Hu Jak y dile que soy yo a quién debe castigar.
―Vas a ser castigado – dijo San E, y luego asintió a sus amigos, que se adelantaron, destrozando sus ropas cuando el pelo empezó a brotar sobre sus cuerpos. Leesang se tensó inmediatamente, luego gruñó y empezó a destrozar su ropa también.
―Ven a por mí, capullo – dijo, dejando que su lobo saliera a jugar, cayendo abajo a cuatro patas cuando él gruñó y enfrentó a los dos lobos que lo rodearon.

Si estos chicos querían tanto patearle el culo, iban a tener que ganarse ese privilegio.

IMFACT

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5 Comentarios

  1. A qué clase de castigo someterá Hu Jak a Jian después de saber que fue tomado por Leesang, su compañero??... sea cual sea… que se prepare… porque el lobo no dejará que le toque un solo pelo, o escama, para que siga utilizándolo en su beneficio… así tenga que matar a esos imbéciles seguidores que lo tienen acorralado… su pareja está en peligro y su lobo lo sabe.

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  2. ese maldito de sam e tuvo que aparecer para acabar con el momento tan hermoso que estaban teniendo juan y leesang...... espero que los demás lleguen a tiempo antes de que les pase algo malo...

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  3. Esos chismosos y obvio que no quieren que Jian se valla si es su minita de oro y ahora espero que nos los lastimen menos a Jian.

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