Leesang
perdió el control completo de sí mismo. Él no podía parar, aunque hubiera
querido, y ahora no quería. Él y su lobo eran una sola mente en ese momento, y
todo lo que cualquiera de ellos quería era follar y reclamar lo que era
legítimamente suyo.
Suyo,
Jian era suyo y de nadie más, y Leesang iba a hacer todo lo posible para sacar
al dragón de este infierno y darle la vida que se merecía. Leesang podría haber
superado la lujuria animal y la urgencia, pero él todavía tenía el control
suficiente para saber que no debería agarrar los brazos de Jian. Uno de ellos
resultó herido, gracias a él, y Leesang tenía que ser suave. O, tan suave como
su lado animal le permitiera. Tomó los hombros de Jian y empujó su espalda
contra la base pesada del árbol en el que el dragón había estado sentado,
dándose placer a sí mismo sólo unos minutos antes.
―¡Mph!
– dijo Jian, pero entonces llegó arriba y agarrando en la parte posterior del
cuello de Leesang y su hombro.
Su
brazo lesionado era el que no llegaba al cuello de Leesang. Dios, voy a
arrancarle la piel a tiras a Hu Jak por obligar a Jian a usar un poder tan
terrible. Jian seguro que sabía besar, sin embargo. En todo caso, fue la forma
en que el chico le devolvió el beso, presionando sus labios contra los de Leesang
y con entusiasmo acarició su lengua contra la de Leesang haciéndole olvidar
todo pensamiento de venganza contra el otro Alfa.
Y
los ruidos que hacía. Dios, eran tan dulces, que el pene de Leesang pulsaba
como si él estuviera ya dentro del joven, empujando en él, reclamándolo. Leesang
se apartó de su beso e inmediatamente cayó de rodillas.
―¿Qué
estás haciendo? – le preguntó Jian, pero luego se estremeció y suspiró cuando Leesang
presionó su lengua contra el semen seco que todavía estaba en el estómago del
chico.
Las
manos de Jian inmediatamente alcanzaron el pelo de Leesang y le agarró
firmemente. Él gimió y se estremeció, y Leesang estaba dispuesto a apostar que
no mucha gente le había dado una mamada antes.
—
Sabes tan dulce, joder – dijo Leesang y lamió al chico limpiándole, deleitándose
en el conocimiento de que ahora la semilla de Jian estaría dentro de él, justo
antes de que él pusiera su semilla en el muchacho – Podría hacer esto durante
todo el puto día.
―Uh
huh – dijo Jian.
Leesang
tuvo que mirar al chico sólo para ver lo que estaba sucediendo con él. Jian
estaba mirando para arriba en el dosel de ramas y hojas por encima de su
cabeza. Sus ojos estaban abiertos como platos, pero vidriosos. Sí, él
definitivamente está disfrutándolo... Aún
puedo mejorarlo. Él tiró hacia abajo de la cintura floja de los holgados
pantalones cortos que el dragón llevaba, exponiendo su dura polla. Leesang
siempre había pensado que los dragones no tenían el vigor sexual que tenían los
hombres lobo. Tal vez simplemente estaba cachondo por estar tan cerca de su
compañero. Afortunados ellos.
Aún,
con cada pulgada de carne que Leesang expuso, reveló cicatrices más largas, más
líneas en la piel de Jian que eran pruebas de que le habían arrancado sus
escamas. Los pliegues profundos estaban en su vientre, su pecho y había incluso
algunos dispersos alrededor de sus piernas, pero ninguno estuvo cerca de su
área privada, por lo que Leesang estaba agradecido.
Que
le arrancaran escamas de ahí tenía que ser doloroso, él no podía imaginar lo
horriblemente doloroso que tenía que ser que las arrancaran de su pene o sus
testículos. ¿Los Dragones tienen escamas
en esa parte de su cuerpo? Supuso que ahora iba a descubrirlo, teniendo en
cuenta que estaba acoplado con este Dragón.
Jian
miró hacia abajo con expectación, y con la cara de Leesang tan cerca de su
polla, estaba claro lo que quería el chico. Su rostro estaba sonrosado, y había
levantado sus manos sobre su boca, como para silenciar cualquier ruido que
pudiera hacer, Leesang dudaba de que el chico tuviera el coraje de expresar sus
deseos.
―No
tienes que cubrirte la boca – dijo Leesang, y él envolvió sus dedos alrededor
de la base pesada del pene de Jian, acariciándolo una vez y luego dos veces,
aunque siempre manteniendo sus ojos en el muchacho. Jian no retiró sus manos.
Sólo movió la cabeza. ―Vamos, puedes hablar conmigo – dijo Leesang, todavía
tranquilo, moviendo su mano.
El
eje estaba todavía suave y algo resbaladizo, de lo que Jian se había estado
echando antes. Debía haber traído algo con él para mejorarlo. Una crema o un
lubricante, que era una buena cosa ya que Leesang no había pensado hacer algo
como eso en absoluto. Jian quitó sus manos, pero sólo el tiempo suficiente para
responder brevemente.
―Nadie
debe oírnos – dijo, y luego él puso sus manos sobre su boca de nuevo. Sus
mejillas se pusieron aún más rojas. Aunque no era el mejor plan, Leesang no
podía racionalizarlo en su mente. A él no le importaba si alguien les
escuchaba. Aunque esto era algo peligroso para él, su parte de lobo estaba con
casi todo su control, y deseó que todos en esta Manada supieran que estaba
tomando a Jian.
Él
solo sonrió a su compañero, se inclinó y presionó sus labios en la cabeza de la
polla de Jian. Besando y lamiendo, haciendo que su compañero temblara y gimiera
bajo sus manos. Jian podría mantener sus manos allí si eso era lo que quería.
Fue sólo un desafío para Leesang conseguir ser tan fuerte como el hombre que
realmente quería ser. Jian inmediatamente empujó sus caderas hacia adelante
cuando Leesang hundió su boca alrededor de la corona hinchada y, a
continuación, el eje del pene de Jian.
Como
Leesang predijo, una de las manos de Jian salió de su boca para presionar
contra la parte posterior de la cabeza de Leesang, empujarlo hacia abajo más
lejos y más lejos, hasta que Leesang sentía la cabeza de la polla de Jian
tocando la parte posterior de su garganta, justo donde él quería que fuese. Él
gimió, utilizando las vibraciones a su ventaja y la otra mano de Jian salió de
su boca para bajar y agarrar el cabello de Leesang, y él gimió larga y
ruidosamente hacia el cielo.
Eso
fue exactamente lo que Leesang quería de él, y movió su cabeza, meneó hacia
atrás y hacia adelante, dando a su compañero todo lo que merecía tener. Mucho
placer y mucho más. Eso es, nunca nadie
va a hacerte sentir tan bien como yo. Soy el único que siempre vas a tener otra
vez.
Con
su lado animal completamente al mando, la lujuria que corría a través de él y
el deseo de hacer esto, Leesang se encontró siendo capaz de ir más de lo que
normalmente iría. Su mandíbula no se contrajo de dolor, y él no sintió que se
ahogaba cuando se hundió abajo tomando toda la polla de Jian. Fue como si
hubiera nacido para tomar a este chico, y tal vez lo fue, porque en ese momento
no había nadie en el mundo con más talento para hacerlo.
―L-Leesang,
voy a, me... me corro, me corro – dijo Jian. Eso fue exactamente lo que quería.
Quería el sabor de la semilla de Jian en él una vez más, quería tragar la
esencia del chico para que fuera siempre una parte de él.
Él
no iba a parar, y cuando Jian gimió en voz alta, su polla se hinchó dentro de
la boca de Leesang cuando caliente semen salpicó adentro, Leesang gimió
tragándolo todo. Y aun cuando Jian estaba jadeando en busca de aire, sus
músculos estaban ya relajados y su cuerpo estaba cerca de desplomarse sobre Leesang,
su polla seguía dura. Leesang tuvo que alejarse y mirar al muchacho.
―¿Ves?
Es bueno hacer algo de ruido.
Las
mejillas de Jian se ruborizaron de un tono más oscuro de rojo. Estaba monísimo.
―¿Qué
pasa si alguien nos oyó?
―A
lidiar con ellos – dijo y luego miró de vuelta al pene de Jian. Le tocó, y
saltó en su mano – Después de que haya cuidado de ti.
―Esto
nunca me había pasado antes – dijo Jian rápidamente, sacudiendo la cabeza –
Quiero decir, he tenido muchas erecciones, pero nunca tan seguidas.
―Creo
que tienes una resistencia mayor a la media – dijo Leesang – ¿Qué estabas
usando para lubricar tu pene?
―Por...
¿Qué quieres decir...?
Leesang
asintió, todavía acariciando la polla de su compañero. Estaba bastante seguro
de que Jian no podía correrse tan rápido la próxima vez que sintiera la
necesidad, no ahora que él tuvo dos orgasmos tan seguidos, pero no había forma
de estar seguro en este momento, así que Leesang pensó que era mejor tomar las
cosas lentas y constantes.
Jian
rápidamente se agachó y agarró los pantalones cortos que estaban alrededor de
sus tobillos. Él agarró sus bolsillos, buscando, hasta que finalmente encontró
lo que buscaba y se lo entregó a Leesang. Era apenas una pequeña botella de
crema de manos. La clase de tamaño viaje que podía comprarse en cualquier
farmacia. Serviría por ahora.
―Date
la vuelta – dijo Leesang, poniéndose de pie, y trabajó rápidamente en el
cinturón y la bragueta de sus propios pantalones vaqueros.
―Oh…
está bien – dijo Jian, e hizo como le dijeron. Joder, no suena precisamente ansioso.
Leesang
se puso detrás de él, y él puso sus brazos alrededor de la cintura del chico,
abrazándolo contra su pecho.
―Te
prometo que la próxima vez que lo hagamos, voy a hacerlo bien. Te traeré flores
y velas… y seré romántico, y no lo haremos rápido y al aire libre.
―Está
bien, sé que a los lobos os gusta el sexo al aire libre – dijo Jian con un hilo
voz. El corazón de Leesang se agrietó un poco por él.
―Pero
a los dragones no tanto, y si vas a ser mi pareja, voy a tratarte bien. Eso
significa que te daré lo que anhelas y necesitas, también. ¿Has entendido?
Jian
continuó temblando, y él asintió con la cabeza. Leesang creyó incluso oír un
pequeño resoplido, pero el hombre sonreía cuando él giró su cabeza. Leesang tuvo
que inclinarse y colocar otro beso en esa boca hermosa. Jian inmediatamente
abrió sus labios para que su lengua pudiera entrar.
―Mmm
– dijo Jian, más de esos pequeños ruidos maravillosos a los que Leesang se
estaba haciendo cada vez más adicto. Joder, este joven era demasiado hermoso,
precioso como una obra de arte, incluso con sus cicatrices.
―No
te muevas – dijo Leesang cuando se apartó del muchacho, y luego rápidamente
abrió la botella pequeña de crema y vertió un poco en su mano. Esto iba a tener
que servir. Frotándola en los dedos y luego extendió las mejillas del culo de Jian,
exponiendo su roseta. Estaba apretado. Oh, joder, Leesang ya notaba cómo de
ceñido que iba a estar.
Dejó
que sus dedos masajearan sobre el agujero de Jian, como si estuviera tratando
de frotar la crema en la piel alrededor. No, él sólo quería asegurarse de que
esto iba a ser tan suave como fuera posible para él. Hostia, sus estúpidas
manos estaban temblando. Leesang iba a perder la maldita cabeza porque él
apenas podía mantener a su lobo saltando y golpeando justo en el otro hombre.
Estaba tan desesperado por empujar su polla en el culo de Jian que él iba a
lastimar al chico si no lo tomaba suavemente.
Pero
por la forma en que Jian gimió y tembló, sobre todo cuando Leesang finalmente
empujó dos dedos en su apretada entrada, fue casi suficiente para hacer que se
corriera allí mismo. Y aún no había tocado su polla todavía.
―¿Te
gusta esto? – Preguntó Leesang.
Tenía
que seguir hablando. Un lobo no podía hablar, cuanto más hablara Leesang, más
podría mantenerse al mando de sí mismo y evitar que su mente racional tomara el
asiento trasero para dar el control al animal dentro de él. Jian asintió con la
cabeza, sus ojos cerrados en absoluto placer.
―S-sí
– La voz de Jian fue saliendo en bocanadas de aire sin aliento. Estaba jadeando
y teniendo algunos problemas para conseguir hablar, pero lo estaba haciendo.
―Bien
– dijo Leesang, y sólo entonces se dio cuenta de que su voz estaba haciendo lo
mismo mientras aumentaba su ritmo cardíaco. Sólo tenía dos dedos dentro del
culo de Jian, pero tendría que ser suficiente. Él no podía esperar más.
―Joder,
lo siento… Tengo que hacer esto ahora – dijo.
Leesang
agarró su gran polla por la base, y eso fue suficiente para enviar una sacudida
de placer a través de él. Tuvo que morder su labio inferior para contener el
gemido que quería liberar. Eso no era nada comparado con la fiebre de éxtasis
que onduló a través de su cuerpo cuando la corona de su polla tocó la estrella
rosa de Jian, y luego empujó contra el anillo de músculo.
―Empuja
hacia fuera, empuja hacia fuera – dijo Leesang.
Jian
gimió, pero hizo como le dijeron, y sólo así, Leesang estuvo dentro. Oh joder,
la cabeza de su polla pasó a través del anillo de músculos y entonces él se
hundió dentro del cuerpo caliente de Jian. Su lobo interior aulló. El cuerpo
entero de Jian se tensó como una cuerda de violín, y permaneció de esa manera
incluso después de que Leesang lo penetrara hasta las bolas dentro del chico,
todo lo que podía ir. Se recordó a sí mismo ser suave, y besó los hombros de Jian
y acarició sus brazos, teniendo cuidado de la lesión que Jian había tomado de
él.
―Está
casi hecho – dijo – Te sentirás mejor cuando te relajes.
―¡Me
duele! – dijo Jian a través de sus dientes.
Él
realmente sonaba como si le doliera. No debía haber hecho esto muy a menudo.
Hostias, ¿y si no lo ha hecho nunca? Hubiera sido increíble y terrible al mismo
tiempo. A Leesang le encantaba la idea de ser el primer y único amante que
tendría alguna vez su compañero, pero al mismo tiempo, esta no era la manera
correcta para que alguien perdiera su virginidad. Leesang no podía hacer nada
al respecto ahora excepto seguir acariciándole y consolando a su compañero.
Alcanzó alrededor y suavemente tomó la polla de Jian en su mano. Estaba medio
dura. Él realmente debía estar sufriendo si había perdido la mayor parte de su
erección.
―Trata
de relajarte – dijo Leesang – Te prometo que no me moveré hasta que lo hagas.
Probablemente
lo mataría tener que mantener esa promesa, sobre todo ahora cuando sintió que
él podría morirse si no se movía, pero mantendría la promesa sin importar que
le pasara.
―Respira
profundamente y deja que tu cuerpo se relaje. Todo estará bien – dijo Leesang. Jian
asintió, e hizo como le dijeron.
Él
tomó una respiración profunda por la boca y luego intentó relajarse. Tardó un
minuto más o menos, el minuto más largo de la vida de Leesang, pero finalmente,
Jian dejó escapar un suspiro, su cuerpo se relajó y los dientes ya no estaban
apretados.
―Se
siente... se siente mejor – dijo Jian.
―Se
pondrá aún mejor – respondió Leesang e interiormente agradeció a Dios que por
fin podía empezar a moverse.
Con
Jian ya no luchando contra la intrusión que estaba dentro de él, Leesang estaba
libre de mover sus caderas hacia atrás y luego avanzar. Esto no iba a ser un
polvo rápido, no cuando Jian era claramente tan nuevo en esto, pero era todavía
maravilloso, ser capaz de moverse lentamente. Leesang mantuvo sus empujes
superficiales. Cuando él tiró hacia atrás sus caderas, su polla no se movió más
de un centímetro dentro y fuera del cuerpo de Jian. Su piel no golpeaba una
contra la otra, y no era sexo duro y salvaje. Estaban haciendo el amor. Incluso
parecía que el animal salvaje dentro de su cabeza sabía cuándo ceder y dejar
que una naturaleza más apacible asumiera el mando.
El
pene de Jian, que Leesang todavía sostenía en su mano, comenzó a endurecerse. Jian
lanzó pequeños gemidos cuando su placer comenzó a construirse y Leesang sabía
exactamente cómo el chico se sentía porque podía sentir exactamente lo mismo.
Era una construcción lenta, del tipo que rara vez pudo disfrutar ya que el sexo
era siempre algo que parecía apresurado, especialmente con él. Esto era
maravilloso, y permitió a su cuerpo subir más alto, más intenso de lo que había
sido nunca.
―¿Estás
bien? – Preguntó Leesang. Los ojos de Jian estaban cerrados, y parecía que
estaba en un mundo totalmente distinto a cuando él estaba en la cima del árbol.
Incluso empezó a empujar lentamente sus caderas contra los empujes de Leesang.
―Sí
– dijo.
―Esto
significa que eres mío – dijo Leesang, se inclinó y presionó su boca alrededor
del oído de Jian. Sus cuerpos producían tanto calor que era casi insoportable,
pero Leesang lo sujetó más cerca – Nadie tiene permitido tenerte otra vez. Eres
mío.
―Vale
– replicó Jian.
No
era exactamente lo que Leesang pensaba que iba a oír, pero funcionaría. Él sólo
tenía que dejar que su dragón supiera lo que esto realmente significaba, porque
él estaba empezando a tener la sensación de que Jian no le creyó, o simplemente
no entendía completamente lo que Leesang había estado diciendo cuando dijo que
iba a reclamarle como compañero.
Jian
giró su cabeza, y cuando aquellos bonitos ojos verdes miraron los labios de Leesang,
fue la única invitación que necesitaba para inclinarse y tomar esa dulce boca
una vez más. El placer continuaba creciendo y Leesang se obligó a no ir más
rápido, para no empujar sus cuerpos más duro de lo que tenían que ir, pero la
acumulación de placer dentro de él se volvió más fuerte y mucho más sensible,
todo, sin ninguna ayuda de él.
Soltó
el pene de Jian, disfrutando el quejido decepcionado que el chico dejó escapar
en la boca de Leesang, pero entonces él gimió nuevamente cuando Leesang dejó
sus manos moverse hacia arriba y debajo de la camiseta holgada que Jian todavía
llevaba, y encontró los pezones del joven. Jian saltó y resistió en el toque,
empujándose a sí mismo más duro contra la polla de Leesang sin significado, y
entonces él gimió aún más que antes. Ahora era como el animal salvaje que no
podía domar porque él iba a correrse otra vez, gimiendo y mientras Leesang
acariciaba su próstata con su polla y pellizcaba sus pezones. En su urgencia
por llegar al orgasmo, Jian apartó su boca del beso de Leesang mientras
presionaba su cara contra el tronco duro y luego continuó gimiendo y gritando.
―¡Oh
joder! ¡Oh Dios mío, sí!
―Joder
sí, córrete para mí – dijo Leesang, y gimió cuando el canal de Jian le apretó
tan firmemente que él no pudo contenerse más.
Le
dolía, pero también era el mejor tipo de dolor y placer que podría haber en la
historia del mundo, porque entonces él se corrió con todas sus fuerzas dentro
de su compañero. Tuvo que liberar los pezones de Jian y poner sus manos sobre
el árbol igual que su compañero estaba haciendo, porque sus garras estaban
empezando a salir y no quería arañarlo accidentalmente. Sus garras se clavaron
en la corteza, dejando cicatrices en el árbol mismo mientras gruñó y gimió. Se
quedó sin aliento cuando terminó, drenándose hasta no había nada más que pudiera
dar. Se derrumbó contra la espalda de su compañero y luego escuchó su adorable
risita. Nunca había pensado que una risita sería adorable, y menos escuchándola
de otro hombre.
―¿Qué
es tan gracioso? – Preguntó Leesang.
―Tu
piel me hace cosquillas – contestó él.
―¿Qué?
– Leesang se miró a sí mismo, y mientras estaba todavía en su mayoría vestido,
pelos de lobo habían brotado de sus brazos y piernas, y ahora estaban
presionando contra la piel de Jian y la parte trasera de sus muslos, en lo que
era muy probable lo que le estaba haciendo cosquillas.
Leesang
se rió entre dientes y se apartó de su compañero. Parecía que su lobo había
salido un poco después de todo. Cuando Leesang besó a su compañero y ambos se
ayudaron uno al otro con sus ropas, él controló a su lobo interior. Iba a
preguntar si había un arroyo o un estanque donde limpiarse y esperar prevenir
que Hu Jak y su Manada se enteraran de lo que había pasado, cuando el lobo
gigante llamado San E, junto con dos otros lobos, se presentaron. Leesang se
congeló, y Jian ya no estaba sonriendo mientras miraba a los tres lobos frente
a él.
―El
Alfa quiere verte – San E dijo a Jian – Ahora mismo.
Jian
tragó duro, y sólo consiguió un paso antes de que Leesang cogiera su mano
deteniéndole.
―¿Qué
quiere Hu Jak de él? – preguntó.
A
Leesang no le gustaba el tono que San E había utilizado. Casi sonaba como si Jian
estaba a punto de ser castigado. Podía estar equivocado. Y será mejor que esté
equivocado.
―Se
te advirtió que permanecieras lejos de él. Hu Jak va a querer verle después de
que te lo follaras.
―Después…
– tardó menos de un segundo en entender el significado de esas palabras –
¡Malditos cabrones de mierda! ¿Nos estuvisteis viéndonos tener sexo todo el
tiempo?
Jian
gimió y agachó su cabeza aún más. Estaba claramente avergonzado, cuando él no
tenía ninguna razón para estarlo. Sin embargo, estos tres idiotas habían estado
observando cómo Leesang reclamaba a su compañero. Claramente uno de ellos había
ido a contárselo a Hu Jak, o le habían llamado. De cualquier manera, Leesang a
no le gustaba esto ni una pizca.
―No
es asunto tuyo – dijo San E, y entonces él miró a Jian – Ven aquí ahora mismo.
―Lo
siento mucho, tengo que ir – dijo Jian.
Todo
rastro de su alegría por su reciente orgasmo se había ido, como si nunca
hubiese estado allí, y cuando Jian extrajo suavemente la mano de la mano de Leesang,
sintió romperse su puto corazón en pedazos. Ellos
no sólo abusan de Jian, le han hecho creer que tiene que permitirlo. Jian
caminó directamente hacia San E, sin encontrarse ni una vez con su mirada, y
esperó simplemente mientras el hombre más grande le miraba por encima del
hombro. Si él pusiera una mano sobre Jian, Leesang se volvería loco y atacaría.
Como le toque un solo pelo me lo cargo,
aunque eso me mate.
San
E no le tocó. La mirada parecía más destinada a intimidar que a cualquier otra
cosa, y finalmente inclinó la cabeza.
―Ve
delante, largo de aquí – dijo.
Jian
obedeció inmediatamente, como si los árboles a su alrededor estuvieran en
llamas. Miró brevemente hacia atrás, y Leesang podía ver la preocupación en sus
ojos antes de que volviera la cabeza para ver por dónde iba y luego desapareció
a través de los arbustos. Leesang odiaba que estuviera fuera de su vista.
Odiaba que fuera a cualquier sitio en el que Leesang no podía protegerlo, y
despreciaba el hecho de que Jian estuviera tan asustado de la Manada, que él
estaba ayudando demasiado. Sus escamas y su poder. Se estaba sintiendo enfermo.
―Mira,
todo esto es culpa mía, ¿vale? – dijo Leesang – Él no se ha tirado a mis
brazos, yo he ido a por él. Así que llama a Hu Jak y dile que soy yo a quién
debe castigar.
―Vas
a ser castigado – dijo San E, y luego asintió a sus amigos, que se adelantaron,
destrozando sus ropas cuando el pelo empezó a brotar sobre sus cuerpos. Leesang
se tensó inmediatamente, luego gruñó y empezó a destrozar su ropa también.
―Ven
a por mí, capullo – dijo, dejando que su lobo saliera a jugar, cayendo abajo a
cuatro patas cuando él gruñó y enfrentó a los dos lobos que lo rodearon.
Si
estos chicos querían tanto patearle el culo, iban a tener que ganarse ese
privilegio.
IMFACT

5 Comentarios
A qué clase de castigo someterá Hu Jak a Jian después de saber que fue tomado por Leesang, su compañero??... sea cual sea… que se prepare… porque el lobo no dejará que le toque un solo pelo, o escama, para que siga utilizándolo en su beneficio… así tenga que matar a esos imbéciles seguidores que lo tienen acorralado… su pareja está en peligro y su lobo lo sabe.
ResponderBorrarese maldito de sam e tuvo que aparecer para acabar con el momento tan hermoso que estaban teniendo juan y leesang...... espero que los demás lleguen a tiempo antes de que les pase algo malo...
ResponderBorrarEsos chismosos y obvio que no quieren que Jian se valla si es su minita de oro y ahora espero que nos los lastimen menos a Jian.
ResponderBorrarOmg omg... Va a arder Troya!!!
ResponderBorrarDios! Aquí estallara la guerra!!!
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