Te Prometeré… Capítulo 14



Hyukjae esperó hasta que la puerta se cerró detrás de Siwon, Kangin, y los dos agentes y entonces se volvió hacia la gente que esperaba en la sala de estar con sus maletas empacadas, y colocadas en el suelo a sus pies.

Hyukjae sonrió.

— Voy a abrochar el cinturón a los niños en el coche.— Cogió a Jeno de Ho Dong, tomó a Haru de la mano y caminó hacia la puerta principal—. ¿Por qué no llevas las cosas de todo el mundo y las pones en la parte posterior. Tenemos que salir de aquí rápido.
— Donghae, ¿vas a dejar que él nos diga qué hacer?
— Sí, mamá, voy a hacerlo. Hyukjae está pensando con la cabeza, algo que ninguno de nosotros hemos estado haciendo. Ahora, a menos que quieras quedarte aquí y esperar a que los asesinos lleguen, te sugiero que lleves tu culo a la mini-furgoneta.

Jin Hye se quedó boquiabierta.

Hyukjae no podía dejar de sonreír ante la respuesta de Donghae. Era bueno saber que su amante lo apoyaba, incluso contra su propia madre. Se sentía mejor con cada paso que daba cercano a la furgoneta.

Abrochó los cinturones de seguridad a los niños y esperó a que Donghae cargara todo. Escalando al asiento del conductor, Hyukjae puso en marcha el motor, mientras que Donghae y sus padres se metían adentro. Una vez que todo el mundo estaba sujeto, comenzó el camino.

Los condujo fuera del pequeño vecindario en el que se habían quedado y hacia la autopista. Se movieron por rampas y calles laterales, carreteras principales y sobre rampas, cualquier cosa para deshacerse de cualquiera que pudiera estar siguiéndolos.

Después que dieron vueltas alrededor de una hora, Hyukjae finalmente se detuvo en un pequeño mercado. Aparcó el coche y se dirigió a Donghae.

— ¿Dónde hay algo barato, quitando los moteles de carreteras?

Donghae parpadeó.

— Uh, hay uno a un par de cuadras, el Motel Lamplighter. ¿Por qué?

Hyukjae sonrió.

— Observa y aprende, mi amor.— Hyukjae bajó de la mini-furgoneta y entró en el mercado. Sacó 200 dólares del cajero automático y luego, salió a la calle a la cabina telefónica. Marcó el número que sabía de memoria, Hyukjae habló con la persona que lo cogió durante unos momentos y luego colgó.

Volvió de nuevo a la furgoneta y le entregó el dinero a Donghae antes de arrancar la furgoneta. Por el rabillo de sus ojos, Hyukjae podía ver a Donghae mirando el dinero con la confusión. Sonrió y se fue calle abajo, hacia el motel.

— Quiero que vayas adentro y reserves una habitación para las próximas tres noches —dijo Hyukjae mientras se ponía en el camino de entrada—. Algo pasó en tu casa, un incendio, inundación, diablos, di que alguien condujo a través de tu sala de estar, lo que sea. Simplemente dale una historia. No digas que eres de fuera de la ciudad.
— ¿Por qué no?
— Porque te va a pedir tu licencia de conducir y le dices que vives aquí, a nivel local. Sería muy extraño vivir en la ciudad y alquilar una habitación de un motel. Además, no tienes ningún equipaje. A los moteles les suele gustar que tengas equipaje. Decir que algo le pasó a tu casa es una buena explicación.

Donghae se rió.

— Buen razonamiento.
— Y asegúrate de que le das tu nombre real.
— ¿Por qué? —Donghae quedó sin aliento—. Hay un asesino detrás de nosotros. ¿Por qué diablos iba yo a querer dar a este tipo mi verdadero nombre? Eso es como agitar una bandera roja.
— Y con un poco de suerte, eso conducirá a quienquiera que esté tratando de matarnos aquí.— Hyukjae oyó los gritos de asombro del asiento de atrás y logró no poner los ojos en blanco. Apenas—. No es donde vamos a estar, pero necesitamos que piensen que es donde estamos.

Donghae simplemente arqueó una ceja y lo miró fijamente durante un momento y luego se bajó de la camioneta. Hyukjae no podía dejar de verlo entrar en la oficina del pequeño motel. El hombre se pavoneaba. Era sexy como el infierno.

— ¿Realmente crees que esto va a funcionar, Hyukjae?

Hyukjae miró por el retrovisor al padre de Donghae.

— Espero que sí. No planeo perder a Donghae con un asesino, ahora que lo he encontrado de nuevo.
— ¿De nuevo? —Preguntó Jin Hye en voz alta—. ¿Qué quieres decir con de nuevo?
— Jin Hye —comenzó Ho Dong, sólo para que su esposa lo interrumpiera.
— No, yo quiero saber lo que quiso decir.
— Donghae y yo hemos estado viéndonos durante casi un año ya.
— ¡Un año! —Exclamó Jin Hye—. ¿Por qué no he oído hablar de esto? ¿Por qué Donghae nunca te trajo a casa a conocernos?

Esta vez, Hyukjae no pudo dejar de rodar los ojos.

— Podría haber tenido algo que ver con tu odio a los hombres.
— Tú no sabes de lo que estás hablando —se encolerizó Jin Hye—. Yo no odio a los hombres, me case con uno.
— Y sin embargo, le dijiste a tu hijo que no podía estar con un hombre —dijo Hyukjae—. Ahora, ¿por qué fue eso? Si no tienes nada en contra de los hombres, entonces debe ser porque Donghae es gay. ¿Es eso?
— ¿Está mal, no entiendes eso? —Gritó Jin Hye.
— ¿Por qué? —Preguntó Hyukjae cuando se dio la vuelta en su asiento para mirar a la mujer—. Dame una maldita razón por la que está mal ¿A quién estamos haciendo daño? ¿A quién?

Antes de que Jin Hye pudiera responder, la puerta del pasajero se abrió. Hyukjae miró para ver a Donghae subir a la camioneta. Sostenía una gran llave en la mano.

— Habitación 113. Le pedí una habitación de planta baja.

Hyukjae asintió. Buena idea. Siguió las indicaciones de Donghae y estacionó frente a la habitación 113.

— Ho Dong, ¿podrías llevar a Haru, mientras yo llevo a Jeno? Tenemos que entrar lo más rápido posible.

Ho Dong asintió y desabrochó a Haru, mientras que Hyukjae se acercó y abrió la puerta para sacar al bebé. Los seis corrieron hacia la exigua habitación del hotel, cerrando con llave la puerta detrás de ellos.

Hyukjae se detuvo junto a la puerta, haciendo una mueca al sombrío cuarto. Casi tenía miedo de colocar al bebé abajo. El lugar no sólo era barato, era un asco. Por suerte, no tenían que estar ahí mucho tiempo.

— Donghae, ¿podrías asegurarte de que se traiga todo de la camioneta? —dijo Hyukjae mientras colocaba al bebé en la cama—. Agarra las maletas, las bolsas de bebé, todo. Tenemos todo aquí en la habitación del motel.
— Sé que tienes una respuesta para esto, pero ¿por qué? —Preguntó Donghae—. ¿Y por qué la bolsa del bebé? Acabas de llegar a este caos. Ni siquiera están buscándote.
— Una vez más, se trata de no tomar ningún riesgo. Joon Guk podría habernos puesto un dispositivo de rastreo a cualquiera de nuestras cosas, nuestra ropa, la bolsa del bebé, cualquier cosa. Nos vamos de aquí sólo con la ropa que llevamos sobre nuestra espalda.

Donghae se rió mientras se dirigía hacia la puerta.

— Has visto demasiados programas de policías, cielo.

Mientras Donghae se fue a la camioneta, Hyukjae cogió una funda de almohada. Se la tendió al grupo.

— Está bien, necesito los teléfonos celulares de todo el mundo.
— ¿Qué? ¿Por qué? —Preguntó Jin Hye—. Me gusta mi teléfono celular.
— Porque alguien está siguiéndonos a todos —dijo Hyukjae cuando dejó caer su propio teléfono celular en la bolsa—. No sé si tienen uno con micrófonos, si rastrean tu teléfono celular, o qué. Pero me niego a dejar que les pase nada a Donghae y a mis hijos. Dado que Donghae, obviamente, se preocupa por ustedes dos, eso significa que están incluidos en los que yo protejo. Ahora dame el maldito teléfono celular, Jin Hye.

Donghae regresó con las bolsas y las dejó caer sobre la cama, arqueando una ceja a Hyukjae. Ni siquiera discutió cuando Hyukjae le tendió la bolsa a él, sino que simplemente dejó caer su teléfono celular dentro.

— Ahora necesito zapatos, calcetines, cosas del pelo, todo lo demás, excepto las prendas básicas sobre su espalda.
— No hay forma de que vaya a desnudarme frente a ti —espetó Jin Hye.
— No espero que lo hagas —dijo Hyukjae mientras rodaba sus ojos—. Alguien va a venir, a traernos un nuevo conjunto de ropa para que todos nos la pongamos. Y puedes vestirte en el baño.

Hyukjae trataba de ser amable, a pesar de que Jin Hye le estaba dando pelea a cada paso del camino. Por lo menos no dijo lo que realmente quería decir. No querría ver tu escuálido culo de todos modos, no era una buena manera de hacer amistad con la madre de su amante.

— Estás loco, si crees que voy a dejar cualquiera de mis ropas aquí —dijo Jin Hye—. Esto es ridículo. Donghae, él no puede obligarnos a hacer esto, ¿o sí? Ni siquiera es un agente de policía.
— No, no lo soy, y deberías estar contenta por eso. El último policía trató de matarnos a todos —dijo Hyukjae con severidad, finalmente perdiendo el control de su temperamento—. Y si no deseas cambiar tu ropa, dejar tu teléfono celular, o cualquiera de tus otras cosas detrás, es tu elección. Sin embargo, Donghae se va conmigo. Tú puedes muy bien hacer lo que quieras.
— Hyukjae...

Hyukjae se volvió a Donghae, sus manos aterrizando en sus caderas.

— No, yo ya he tenido suficiente de esta mierda. He sido más que agradable con tu madre y ella ha sido una perra todo el tiempo. Me importa una jodida si no le gusta que estemos juntos. Me niego a cederte por ella o por algún asesino psicótico. Eso significa que vamos a hacer esto a mi manera, lo cual es mucho mejor de cómo hemos estado haciéndolo hasta ahora.

Donghae sonrió.

— Maldita sea, me encanta cuando estás acalorado —dijo y le guiñó un ojo—. Muy sexy.

El corazón de Hyukjae dio un vuelco y pudo sentir su cara encendida con la vergüenza, pero no podía evitar verse afectado por las alabanzas de Donghae. Lo hizo sentir calor en su interior. Por desgracia, también lo hizo no enojarse tanto. De repente se sintió mal por la forma en que había hablado a la madre de Donghae.

Hyukjae respiró hondo y se volvió para mirar a Jin Hye.

— Los hombres que están buscándolos han tratado de matar a Donghae ya, al menos dos veces. El policía que se suponía debía protegerlos trabajaba para estos hombres. Yo no me fío de nadie que no conozca.— Se pasó una mano por el pelo mientras trataba de encontrar la manera de hacerle entender el peligro en el que estaban—. Tampoco sé qué conocimientos tecnológicos tienen estos tipos, pero no voy a correr ningún riesgo. Si eso significa deshacerse de todo en un intento por mantenernos a salvo, entonces eso es lo que significa.
— Donghae —dijo Jin Hye, su voz sonando temblorosa—, ¿han tratado de matarte dos veces? ¿Por qué no me lo dijiste?

Hyukjae gritó cuando una mano le golpeó en la parte posterior de la cabeza. Se frotó el lugar, cuando se dio la vuelta para mirar a Donghae.

— ¡Hey!
— No le dije a mamá eso a propósito.
— Donghae, ella está en esta mierda tanto como tú. Esa búsqueda te la pusieron a ti y a todos los que te importan. Tu madre tiene que saber lo que está pasando.— Hyukjae señaló a Jin Hye—. Es una mujer inteligente. Dale un poco de maldito crédito. Si no sabe lo que está pasando, ¿cómo esperas que se proteja?
— Así que, ¿qué quieres que hagamos? —Preguntó Jin Hye, para sorpresa de Hyukjae.

Se volvió a mirar a Jin Hye y sonrió.

— Un amigo mío estará aquí en unos pocos minutos. Nos traerá a todos un cambio de ropa. Abandonamos aquí todo para que los chicos malos nos rastreen si quieren, y nos vamos a un lugar seguro en el que el presidente no podría entrar sin una invitación.

Jin Hye parecía que quería discutir, pero luego asintió con la cabeza en su lugar.

— ¿Puedo quedarme con mis joyas? ¿Mi anillo de bodas?

Hyukjae asintió.

— Me gustaría inspeccionar tus joyas, pero no veo por qué no, siempre y cuando no haya dispositivos de seguimiento puestas en ellas.
— ¿De verdad crees que podrían plantar un dispositivo de rastreo en mi anillo de bodas? —Preguntó Jin Hye. Ella miró su anillo como si fuera una serpiente a punto de morderla.
— Probablemente no, ya que dudo que te lo hayas quitado —dijo Hyukjae—. Pero te sorprenderías de lo que pueden poner dentro de este material hoy en día, botones, broches, pinzas para el cabello, todo tipo de cosas. Sólo tenemos que ser prudentes.— Hyukjae se encogió de hombros. —Además, una vez que todo esto haya terminado, lo tendrás todo de nuevo. Esto es sólo temporal.

Jin Hye asintió y se acercó a sentarse en la cama junto a Jeno, dándole palmaditas suaves a la espalda del bebé mientras dormía. Ho Dong se sentó en el suelo a jugar con Haru, que no parecía nerviosa por nada de esto. No era más que una niña pequeña, después de todo. No tenía ni idea del peligro en el que estaban. Hyukjae esperaba que siguiera siendo así.

Hyukjae miró por encima del hombro cuando sintió dos fuertes brazos acariciarle por detrás, y un cuerpo duro pegado al suyo.

— Hola.
— Hola —dijo Donghae. Parecía preocupado, sus cejas oscuras reunidas en un ceño levemente fruncido. —No firmaste para nada de esto. ¿Estás bien?

Hyukjae sonrió y apoyó la cabeza contra el hombro de Donghae.

— Estaré contigo de todas las maneras que pueda conseguirte, con asesino psicópata incluido.
— Te amo, bebé —susurró Donghae contra la cabeza de Hyukjae—. Sabes eso, ¿verdad?
— Eso espero o me voy a sentir muy estúpido cuando todo esto termine.
— Nunca voy a dejar que lo olvides, prometido.

Un repentino golpe en la puerta llamó la atención de todos. Hyukjae sintió a Donghae rígido detrás de él. Jin Hye abrió la boca y acunó al bebé en sus brazos. Ho Dong agarró a Haru y la abrazó en su regazo. Todos los ojos se volvieron hacia la puerta.

Hyukjae levantó la mano para que todos estuvieran en silencio y se acercó a la puerta. Llamó dos veces, hizo una pausa, y luego volvió a llamar. Hyukjae dejó escapar un suspiro de alivio cuando cuatro golpes regresaron. Abrió un poco la puerta y se asomó.

Al ver al alto y musculoso, hombre de pelo castaño vestido de negro, Hyukjae abrió la puerta y permitió que él y el otro hombre entraran. Extendió la mano y estrechó la mano del hombre, antes de volverse y hacer frente a los otros en la habitación.

— Me gustaría que todos conocieran al Sr. Yunho, mi jefe de seguridad, y uno de mi personal de seguridad, Yoochun —dijo Hyukjae. Señaló a las personas en la sala, presentándolos uno por uno—. Estos son el señor y la señora Lee, los padres de Donghae, y este es Lee Donghae.— Hyukjae cogió la mano de Donghae y la acercó más. —Él es mío.

Los labios de Yunho se torcieron en una sonrisa y asintió con la cabeza ligeramente.

— Muy bien, Sr. Lee.— Yunho miró alrededor de la pequeña habitación—. ¿Has quitado todo lo que no sea importante?
— Sí, todo, excepto la ropa que llevamos puesta y algunas joyas preciosas—. Hyukjae hizo un gesto a Jin Hye—. Le dije a la señora Lee que podríamos echar un vistazo a su anillo de boda y más, asegurarnos de que no haya dispositivos de rastreo. Significan mucho para ella.
— Lo entiendo perfectamente.— Yunho asintió y se acercó a Jin Hye—. Señora, ¿si me lo permite? —Preguntó, tendiéndole la mano. Jin Hye empezó a quitarse su anillo de bodas, pero Yunho la detuvo. —No veo ninguna razón para que el anillo deje el dedo a menos que sea absolutamente necesario. Me imagino que ha estado ahí por un rato, ¿eh?
— Sí —le susurró Jin Hye, tendiéndole la mano.

Hyukjae vio cómo Yunho tomó la mano de Jin Hye y examinó con detenimiento su anillo. Incluso sacó una pequeña lente y verificó las gemas. Por último, asintió.

— El anillo está muy bien, señora Lee.
— Oh, gracias a Dios —dijo Jin Hye mientras llevaba la mano a su pecho.
— ¿Le importaría terriblemente si comprobara al resto de ustedes?
— Oh, no, creo que no.— Jin Hye puso Jeno en la cama y se levantó.

Yunho chasqueó los dedos y le tendió la mano a Yoochun. Yoochun abrió rápidamente la pequeña maleta plateada en la mano y agarró una vara larga y delgada de metal. Se la entregó a Yunho.

Yunho pasó la vara hacia arriba y abajo en el cuerpo de Jin Hye, haciendo una pausa cuando comenzó a hacer fuertes pitidos ruidosos en el borde de su collar. Estiró la mano y cuidadosamente retiró un pequeño trozo de metal negro que se parecía a una horquilla y se la entregó a Yoochun, quien lo puso en una pequeña caja de metal.

Yunho hizo lo mismo con todos los demás, incluyendo a Haru y a Jeno. En total, se encontraron cinco pequeñas horquillas en forma de dispositivos de seguimiento. Incluso encontró una metida en la ropa de bebé de Jeno.

Una vez que todos los micrófonos fueron colocados en la caja de metal, Yunho se volvió hacia el pequeño grupo. Le entregó a cada uno de ellos un conjunto de ropa deportiva sellada en bolsas de plástico transparente.

— Necesito que cada uno de ustedes se cambien con éstas. Sr. Lee, te necesitaré para cambiar a Jeno y a Haru también.

Hyukjae asintió. Esperaba eso. Hyukjae cambió a Haru y a Jeno, mientras que Jin Hye y Ho Dong se cambiaban en el cuarto de baño. En el momento en que estaban fuera, él y Donghae cambiaron lugares con ellos.

Hyukjae saltó cuando Donghae le dio una palmada en el trasero mientras subía sus pantalones. Miró por encima del hombro al hombre.

— No estás ayudando aquí.
— Balancearme tu culo no me ayuda tampoco.

Hyukjae se echó a reír y movió el culo incluso más y luego subió los pantalones el resto del camino. Se volvió y le dio unas palmaditas en el pecho a Donghae.

— Puedes tener mi culo más tarde, niño grande. Sólo espera hasta llegar a mi casa.
— Entonces, ¿qué pasa con el hombre en la otra habitación? —Le preguntó Donghae. Hyukjae podía oír la cautelosa curiosidad teñida con un poco de celos en la voz de Donghae.
— ¿Yunho? —Hyukjae ocultó su sonrisa tirando de una camisa limpia sobre su cabeza—. Trabaja para Bora. Es el encargado de mantenernos a todos seguros, cuidando la casa de Bora, y asegurándose de que todo funcione correctamente.
— Hyukjae —dijo Donghae de pronto, con el ceño fruncido—, Solo ¿A dónde te mudaste de todos modos? Pasé por tu vieja casa. Está vacía.

Hyukjae asintió.

— Sí, la vendí. Vivo en casa de Bora ahora. Te gustará y podrás conocer a Bora.— Hyukjae miró el hermoso cuerpo de Donghae—. Le vas a encantar.
— ¿Tú crees? —Preguntó Donghae. Parecía preocupado—. ¿No crees que se sentirá raro con el completo asunto del matrimonio? Estoy enamorado de su marido, después de todo.

Hyukjae se echó a reír y sacudió la cabeza.

— No, Bora va a entender. Lo sabe todo sobre ti.
— ¿En serio? ¿Le hablaste a tu esposa acerca de mí?

Donghae se veía tan asombrado que Hyukjae no podía dejar de reír.

— Le dije a mi querida amiga sobre ti, sí. Sólo porque Bora y yo tengamos un pedazo de papel, no nos hace estar casados en el sentido real. Como he dicho, no tenemos ese tipo de relación.

Donghae negó con la cabeza.

— Cuando nos casemos, tendremos ese tipo de relación. Nos casaremos en el sentido real, ¿entiendes?

Hyukjae sonrió al llegar a la manija de la puerta.

— Perfectamente, y yo no lo haría de ninguna otra manera.

Continuara...

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11 Comentarios

  1. Awee hyuk resultó ser muy inteligente... Vet programas de policías e investigación ayuda realmente!!

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  2. Hola!! wow quede sorprendida con la actitud de hyuk es otro espero que estén a salvo, y tuvo razón tenían dispositivos de seguimiento y aparte de eso puso en su lugar a la madre de hae defendiendo a su pareja y su relación gracias por el cap espero el siguiente cap bye

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  3. jajajajja....ese mono ve muchas series de policías pero tenía razón en todo y la manera en que se plantó frente a jin hye fue genial....
    como será la casa de hyuk ???

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  4. Si sirve ver series de policías
    Ame como puso en su lugar a la mamá de hae ya era hora

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  5. hay lindo monito lo que estar enamorado y la mama tan tonta

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  6. jajajja vale aclarar que su matrimonio será real. solo por si acaso.

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  7. Oh si~
    El mono sabe lo que hace!!!
    Y estoy totalmente de acuerdo con Hae~
    Es jodidamente caliente!
    Excelente capítulo!!!
    Ahhh oh si ~

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  8. ay dios que buen capítulo!!!
    Primero ese Hyuk poniendo las tildes sobre la i a esa señora, en serio ya le hacía falta una buena reprimenda, ellos se han elegido mutuamente y punto.
    Luego Hae apoyando a Hyuk Jae n_n
    aayyy no no, realmenteme desespero con este fic, a mas de interesante, esta mas largo que las anteriores >.< waaaaa no puedo esperar!

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  9. jajajaja El monito si que ha visto demasiadas series policíacas!!!... pero en este caso fue de mucha ayuda... Muy inteligente.
    Me encanta la actitud de Hae, apoyando en todo al lindo monito.
    Gracias por el capitulo!!!

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  10. Santo cielo, entonces si les iban siguiendo la pista.
    Me encanta que Hyuk apoye a Hae y bueno que le dejara en claro a la suscrita que protegería a su familia.

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