Vínculos T03... Capitulo 02

—¡Mierda! —La voz de Hyung Sik, dura y enojada, tenía a Min Woo corriendo al estudio. 
—¡Está despierto! —Gritó Min Woo. Abandonando a Zhou Mi, corrió por el pasillo hasta el dormitorio donde habían colocado a Hyung Sik.

Min Woo se detuvo en seco cuando la mirada de oro de Hyung Sik le inmovilizó en el lugar. El cambia-formas halcón estaba sentado en la cama, pero no se había movido nada más que eso. 

—Hey, no debes de tratar de levantarte. —Protestó Min Woo.—Todavía tienes que recuperarte.

Por la expresión de culpabilidad de Hyung Sik, Min Woo sabía que eso era exactamente lo que el cambia-formas halcón había estado tratando de hacer.

A Hyung Sik le ardía como el fuego del infierno el moverse, pero el aroma de Min Woo y escuchar el suave timbre de su voz en otra habitación había hecho que instintivamente tratara de buscar a su compañero.

Encontrar que no podía moverse tenía a su halcón gritando en protesta. No podía estar herido. Su Min Woo merecía todo un compañero, alguien que pudiera mantenerle a salvo mientras le seguía y dejaba que extendiera sus alas doradas. Hyung Sik se negó a que su compañero estuviera desprotegido.

La visión de Min Woo de pie al lado de otro hombre hizo que el halcón tratara de llegar hacia adelante. La bestia interior de Hyung Sik ansiaba hundir sus garras en alguien que veía como una amenaza.

—Ven aquí. —Hyung Sik extendió las manos.

Gimió cuando el movimiento envió un dolor punzante a través suyo. Sus brazos y sus piernas le dolían. Había tenido huesos rotos antes. No tantos a la vez, pero sabía cómo esa lesión se sentía. Eun Ho había hecho un trabajo minucioso en asegurarse de que Hyung Sik no pudiera cambiar para reparar el daño que había causado. Cuando pusiera sus manos en el otro cambia-formas halcón, mataría al hijo de puta.

Min Woo estudió a Hyung Sik durante largo rato, como si tratara de determinar el razonamiento detrás de su petición. Después de una breve pausa, se adelantó hasta quedar al lado de la cama y entró dentro de su espacio personal.

—¿Qué?

Hyung Sik puso las manos en las caderas de Min Woo, manteniéndole inmóvil. El cambia-formas águila siempre estaba inquieto cuando estaba nervioso y Hyung Sik casi podía sentir la tensión vertiéndose de él.

—Venía a buscarte. —No había llegado más allá de sentarse, pero la idea había estado allí.
—¿Por qué? —Preguntó Min Woo. —No estás en condiciones de estar buscando a nadie. Debes reestablecerte y descansar un poco. No sé en lo que estabas pensando, tratando de levantarte de la cama. Estás herido. 

Hyung Sik frunció el ceño.


—Tenía que asegurarme de que estabas bien. Ese hijo de puta, Eun Ho, dijo que iría a por ti. ¿Cómo he llegado hasta aquí?
—Disparé a Eun Ho en la cabeza, nunca va a tocar a nadie más. —La sombría sonrisa de satisfacción de Min Woo tenía a la polla de Hyung Sik en aumento.

Su bebé tenía una vena viciosa que Hyung Sik encontró muy atractiva.

—¿Cómo me has encontrado?
—Woozi descubrió dónde estabas, y Tae Hoon te sacó. Maté a Eun Ho, y caminamos lejos. —Resumió Min Woo.

Hyung Sik captó la mirada atormentada en los ojos de Min Woo, y él sabía que no había sido tan fácil como dijo.

Incapaz de resistir la tentación de su compañero, tomó el rostro de Min Woo y tiró de él suavemente. Sus labios se rozaron, y el calor se vertió a través de Hyung Sik con el contacto. Su halcón interior gritó su acuerdo.

Un espasmo de dolor le sacó de su bruma lujuriosa. Hyung Sik se quedó sin aliento a causa del dolor.

Min Woo dio un paso atrás.

—Oh, lo siento, no lo creo. —La culpa estampada en la cara de Min Woo hizo que Hyung Sik quisiera tranquilizarlo rápidamente.
—No, mi compañero, te necesito. —No dejaría que Min Woo se culpara a sí mismo. No después de todo lo que había hecho por Hyung Sik.
—¿Compañero? —Los ojos oro-marrón de Min Woo se abrieron. 
—Mierda. —Él no había querido decir eso.

El hecho de que por fin lo había admitido, no significaba que quería que Min Woo lo supiera por el momento. Por desgracia, por la luz brillando en los ojos de Min Woo, ya era demasiado tarde para dar la espalda.

—Somos compañeros. Eso lo explica todo. ¿Por qué no lo sabía? —Min Woo frunció el ceño.

Hyung Sik podía sentir el vínculo entre ellos vibrar como si Min Woo acabara de descubrir su conexión. La tensión y la ansiedad de Min Woo zumbaban junto a él.

—Debido a que no eres más que un bebé. —Le tranquilizó Hyung Sik.—Y virgen.

Hyung Sik ni siquiera trató de mantener la satisfacción en su voz. No quería que nadie más tuviera una oportunidad con el cambia-formas águila ahora que había tomado la decisión de instalarse. Él no tenía intención de permitir a Min Woo extender sus alas con nadie más. Nunca.

Min Woo se sonrojó ante las palabras de Hyung Sik, pero se recuperó rápidamente.

—Así que, si hubiera tenido sexo con otra persona, yo hubiera sabido que éramos compañeros.
—Habrías tenido algo en que basar tus experiencias. Si hubieras sido capaz de decir que éramos compañeros, yo no lo sé.—Hyung Sik trató de ser honesto. Nunca antes había mentido a Min Woo, y no iba a empezar ahora.

El sonido de alguien que se despejaba la garganta a regañadientes llevó la atención de Hyung Sik lejos de su compañero. Dirigió su atención al hombre delgado, con el pelo rojo y ojos verde plateados que había entrado con Min Woo.

Hyung Sik deseó tener el sentido del olfato del amigo cocodrilo de Min Woo. Apostaría que este recién llegado apestaba a celos como los pimientos picantes.

Min Woo siguió la mirada de Hyung Sik.

—Oh, lo siento. Este es Zhou Mi. Está en mi clase de física avanzada. Me está ayudando con algunas ecuaciones. 

Zhou Mi se encogió de hombros antes de decir con modestia:

—No estoy en la misma liga que Min Woo. Sólo estoy señalando fallos sin tener ni idea de cómo solucionarlas.

Hyung Sik no le gustó la sonrisa cariñosa que Zhou Mi dio a Min Woo. Ahora que estaba despierto, él definitivamente se aseguraría de que su amistad no iba a ir más lejos. Cualquier persona que tocase a Min Woo perdería algunos dedos, aunque para ello tuviera que contratar a un asesino a sueldo.

—No, en realidad está ayudando. -Min Woo corrigió, volviendo a enfrentar a Hyung Sik. —No estaría ni a la mitad de lo que estoy si Zhou Mi no me ayudase a encontrar los errores en mis ecuaciones.

Hyung Sik quería sentirse mejor para poder arrancar el corazón de Zhou Mi. La mirada de suficiencia que brilló en Zhou Mi sobre el hombro de Min Woo envió una chispa de enojo a través de él.

—Yo siempre estoy encantado de ayudar. —Dijo Zhou Mi.

El impulso de gruñir casi le hizo sonreír. Pronto estaría gruñendo como los cambia-formas felinos que se aparearon a los amigos de Min Woo. Ese pensamiento sobrio hizo que Hyung Sik se relajase en las almohadas.

Min Woo sacó su teléfono y marcó un número.

—Hola, Doctor, Hyung Sik está despierto. Sí, gracias.
—¿Qué tiene el buen médico que decir? —Preguntó Hyung Sik.
—Él está en camino. —Respondió Min Woo.
—Bien, tal vez me pueda decir si es seguro cambiar de nuevo. —Hyung Sik no se curaría si no podía cambiar, y no podía transformarse en un halcón sin el visto bueno.

Sin la debida orientación, podría romper completamente sus alas y nunca volvería a volar. De ninguna manera iba a obligar a Min Woo a quedarse con un cambia-formas ave que no volara con su compañero. Preferiría arrancarse sus propios brazos en estos momentos.

Min Woo se retorció los dedos cuando la ansiedad se le vino encima.

—Hubo una gran cantidad de daño.
—¿Qué quieres decir? —Hyung Sik frunció el ceño. —No recuerdo muchas cosas. Eun Ho me atacó por detrás y todo lo que puedo recordar es a él golpeándome con un palo en las piernas, así que no pude levantarme. 
—Bastardo. —Algo oscuro brillaba en los ojos de Min Woo, y el rostro de su dulce cambia-formas cambió por una expresión que hizo que Hyung Sik se alegrara de no haber visto todavía el lado malo de su compañero.

Nunca antes había pensado en Min Woo como un hombre agresivo, pero podría tener que a reconsiderar su opinión.  Después de todo, el destino sólo le concedía a la gente su compañero perfecto.

—Hey. —Hyung Sik cogió la mano de Min Woo en la suya. —Gracias por cuidarme. —La idea de Min Woo corriendo al rescate de Hyung Sik le había hecho admirar a su compañero. Tenía un poco de pena por perderse la oportunidad de ver en acción a Min Woo.
—He ofrecido mis servicios como sanador si el médico  dice que no estás sanando correctamente. —Interrumpió Zhou Mi.—Tengo un poco de sangre Fae y podría ayudar un poco.
—Gracias, pero eso no será necesario. —Dijo Hyung Sik.

A duras penas mantenía su tono calmado. Las uñas de Hyung Sik comenzaron a alargarse. Él empujó sin piedad a su halcón hacia abajo por debajo de su piel. La transformación no era una opción. Todavía no. Eso no le impidió contemplar y picotear los ojos de Zhou Mi.

Algo debió haber mostrado en su mirada, porque el hechicero retrocedió un paso cautelosamente la cama.

—¿Por qué no nos vemos más tarde, Min Woo? Llámame si necesitas algo.
— No lo hará. —Dijo Hyung Sik.

Min Woo dio una mirada reprobatoria a Hyung Sik antes de decirle a su amigo.

—Gracias por tu ayuda.
—No hay problema, nos vemos mañana en la escuela.

Zhou Mi se fue con una última anhelante mirada a Min Woo. Hyung Sik lo dejó ir sin más comentario, teniendo en cuenta eso como una victoria. Después de todo, Min Woo se quedó a su lado y ni siquiera acompañó a su amigo.

—¿El doctor cree que voy a volar otra vez? —Él trató de no dejar que Min Woo supiera lo mucho que su respuesta le importaba.

La triste sonrisa de Min Woo envió escalofríos de temor por la columna de Hyung Sik.

—No lo sabemos. Eun Ho rompió tus brazos y piernas en pequeños pedazos. Es necesario que sanes unos días más antes de que puedas intentar volar. No quiero que te vuelvas a lesionar si hay alguna posibilidad de que puedas curar.

Hyung Sik se tragó la bilis que le subía por la garganta. No podía imaginar que nunca volvería a volar. Su halcón interior gritó en descontento por ese pensamiento. Ambos querían sentir el viento fluyendo a través de sus plumas. Para un cambia-formas ave, volar por el aire era una de las razones de su existencia.

Volar aclaraba la cabeza y calmaba su alma. Si al final él no fuera capaz de cambiar o no pudiera volver a volar, tendría que asegurarse de hacer saber a la bandada que tendrían que cuidar de Min Woo.

Sin embargo, como no habían hecho el amor, no estaban completamente unidos. Entre el rebaño y los buenos amigos de Min Woo, podrían hacerse cargo del cambia-formas águila y asegurarse de que tuviera una buena vida. Después de todo, no todo el mundo tenía un compañero y no todo el mundo encontraba uno, entonces tenía sentido que algunos cambiaformas vivieran y murieran sin vinculación con la supuesta otra mitad de su alma.

Min Woo se sentó junto a Hyung Sik en la cama. Hyung Sik cedió a su instinto de deslizarse más cerca. Al presionar la cara contra el cuello de Min Woo, inhaló el olor de su compañero. Min Woo olía a menta y sol. El cambia-formas águila debió de haber volado antes para estar tan empapado con el perfume de las afueras.

—¿Fuiste a volar? —Le preguntó.

Min Woo negó con la cabeza.

—No, todavía no.

Interesante. Su compañero olía natural, a todas las cosas  favoritas del mundo de Hyung Sik. Curioso, inclinó la cabeza, dejando al descubierto su cuello a su compañero.

—¿Qué es lo que hueles? —Le preguntó.

No dando la oportunidad de cambiar de opinión, Min Woo deslizó su nariz a lo largo del cuello de Hyung Sik. Piel de gallina apareció en la piel de Hyung Sik dando una sensación de escalofríos que bailaban a través de su cuerpo. Se tragó un gemido cuando Min Woo frotó la mejilla en la carne de Hyung Sik, marcandolo como suyo.

—No he dicho que me marcases, te dije que me olieras. —Hyung Sik se quejó sintiendo un poco de calor.
—Hueles como mío y ahora también todo el mundo va a saber eso. —Min Woo respondió con sencillez.

Hyung Sik bajó la cabeza para encontrarse con la mirada de Min Woo. Cuando la forma de águila de Min Woo miró hacia él, los ojos de su compañero se habían convertido al oro puro metálico. Hyung Sik se quedó helado. No sabía si el águila aprobaba un simple cambia-formas halcón tratando de relacionarse con su medio humano.

—¿Qué pasa? —Preguntó Min Woo.
—No quería asustar a tu águila. —Explicó Hyung Sik, sintiéndose ridículo.

Min Woo se echó a reír.

—Hyung Sik, sé que eres un motorista rudo, pero tengo a Kyuhyun como mi tutor. Soy mucho más difícil de asustar de lo que piensas. En comparación con él, eres como un pollito. 

Hyung Sik abrió la boca para protestar, pero la cerró de golpe. Recuerdos de la frígida mirada de Kyuhyun le hicieron estar de acuerdo con la evaluación de Min Woo.

—Me parece bien. ¿Dónde están los halcones?

Los halcones no tenían el mismo sentido del olfato como los lobos, osos o incluso los cambia-formas cocodrilo. Sin embargo, podían a menudo sentir cuando otros de sus rebaños estaban cerca. Podía sentirlos cerca. No necesariamente en la casa, pero cerca.

—Están alrededor. —Min Woo se encogió de hombros con indiferencia.
—¿Qué le hiciste a los halcones? —Preguntó Hyung Sik. La falta de inflexión en la voz de Min Woo le dijo que su águila no encajaba bien con el rebaño de Hyung Sik.

Los ojos de Min Woo brillaron de oro de nuevo.

—No tanto como debería haber hecho. Ellos están viviendo en el tercer piso. Won Woo ha estado dándoles cosas para mantenerlos ocupados. Afirmaron que soy su nuevo líder, pero les dije que podían alejar esa idea. Por desgracia, todavía están atrapados por aquí. 

Hyung Sik asintió.

—No se van a ir hasta que yo nombre a alguien nuevo o lo hagas.

Min Woo se puso en pie.

—No puedo tomar el puesto de alfa. ¿Por qué no me dices eso? Pensé que tenía que ser un tanto grande. 
—¿Nadie dijo nada? -Preguntó Hyung Sik, sorprendido.

Min Woo cruzó los brazos sobre el pecho y se negó a encontrarse con los ojos de Hyung Sik.

—No estamos exactamente en los términos de hablar.
—¿Por qué no? —Hyung Sik no entendía por qué su rebaño no quería hablar con Min Woo. Sabía que no tenían problemas con él por ser gay, y que eran perfectamente libres para volver a sus motos y continuar su viaje a través del país.

La lucha total entre Hyung Sik y el resto de la manada derivaba de que Hyung Sik no quería viajar lejos de su compañero. Min Woo era una especie de aves que se anidan y no sería feliz en el camino.

A decir verdad, Hyung Sik se había cansado de ese estilo de vida hace mucho tiempo, pero no fue hasta que conoció a Min Woo que se dio cuenta de la necesidad de sentar la cabeza y que eso le tenía en un estado de picazón durante algún tiempo.

—No sabía que tenías un problema con mi rebaño. —Por primera vez, Hyung Sik se preguntó si sería capaz de mantenerse con el rebaño y con su compañero. Ya había demostrado que llevaría a Min Woo a los halcones. Se preguntó si su comportamiento había causado la tensión entre ellos.
—No tenía ningún problema con ellos hasta que dejaron que te torturaran y no levantaron ni una pluma para ayudarte. —El gruñido de Min Woo le dijo que su compañero tenía un gran rencor de culo.

Hyung Sik suspiró. Sabía que tendría que dar explicaciones mucho antes de que las palabras salieran de su boca.

—Yo les dije que no.
—¿Qué? ¿Por qué? —Min Woo miró a Hyung Sik. —Ese idiota de Eun Ho no merecía guiar a tu gente.
—Quería que cualquier aspirante peleara conmigo sin tener que preocuparse por el resto de la manada para atacarlos. No conté con que Eun Ho no seguiría las reglas. Cuando les dije que no interfirieran, no pensé que Eun Ho vendría después, con un palo, a por mí.

Honestamente, se alegró que Min Woo hubiera matado a Eun Ho, así Hyung Sik no tendría que lidiar con un halcón renegado.

Todo el mundo sabía cuáles eran las duras reglas. Tener a alguien descaradamente haciendo caso omiso de las directrices le enfurecía. Él podría estar pagando de forma permanente el precio de la traición de Eun Ho.

—Él merecía morir. —Gruñó Min Woo.

Hyung Sik se preguntó si había subestimado a su  bonito águila todo este tiempo.

—Guau, no sabía que fueras tan duro de corazón, mi dorado. —Dijo Hyung Sik.
—Tú no traicionas a tus amigos. Mataría a todos los halcones antes de dejar que ese psicópata se apoderase de ti otra vez. —Dijo Min Woo.  

Hyung Sik deslizó la mano por la cabeza de Min Woo, acariciándolo.

—No todo el mundo tiene tu leal corazón, mi amor. Algunas personas piensan en sí mismos antes que en sus amigos. 

Tenía que reunirse con la bandada por separado y determinar lo que querían hacer. Estaría más que feliz de liberarlos para que pudieran volar en otro lugar. La reunión podría ir mejor si no llevaba a su volátil compañero.

Min Woo, aparentemente, no perdonaba ni olvidaba.

—Mis amigos no se consideran primero a sí mismos. —Dijo Min Woo con convicción.

Hyung Sik suspiró. No sería fácil explicar la diferencia entre los amigos de Min Woo y las relaciones entre otras personas. La conexión de Min Woo con los otros tres hombres parecía casi como un acoplamiento sin sexo. Todos estaban unidos íntimamente a través de la vida y experiencias comunes. Se esforzó por explicar esa diferencia  a Min Woo.

—Pero tú estás en una situación excepcional. Funciona para los cuatro, pero la jerarquía del halcón es diferente. Soy responsable de mi rebaño. Ellos no son responsables de mí. Si no puedo protegerlos, entonces soy un inútil.
—No eres un inútil. —La ira brilló en los ojos de Min Woo. —Eres un hombre fuerte que ha sido torturado. No sé si realmente somos compañeros o no, pero voy a estar aquí hasta que te pongas en pie y en el aire.
—Sé que lo harás. —Hyung Sik tocó la cara de Min Woo con el dorso de los dedos con una suave caricia. Incluso ese breve movimiento atrapó el aire en sus pulmones mientras el dolor subía por su espalda en un tsunami de agonía. —Tú eres uno de los buenos. Lástima que no estaba allí para verte venir al rescate, blandiendo tus armas. 

Min Woo se echó a reír.

—Si soy uno de los buenos, ¿tú quién eres?
—Uno de los afortunados, porque me perteneces. —No podía dejar las sentidas palabras a pesar de que la declaración debería haberle puesto enfermo.

De alguna manera cuando se trataba de Min Woo, sus barreras habituales desaparecían. Sus emociones se desbordaban hasta que soltaba tonterías románticas por el pico como un poeta idiota. Tendría que entregar pronto su tarjeta de rudo. Tal vez debería considerar un nuevo pasatiempo, tal vez Tae Hoon podía enseñarle a pintar. Hyung Sik apenas contuvo un resoplido ante ese pensamiento. Sus talentos artísticos iban más hacia el drenaje de aceite y chapotear en él.

A Min Woo, aparentemente le gustaba un Hyung Sik cursi. El cambia-formas águila se inclinó hacia delante y le dio a Hyung Sik un húmedo beso con la boca abierta.

—Mmm. —Gimió Hyung Sik.

Agarrando a puñados el cabello de Min Woo, Min Woo dejó que tomara el control, sin poder precisar a su compañero en el sitio con su movilidad limitada actual.

Cuando levantó los labios, los dos estaban jadeando y la erección de Min Woo se presionaba contra su pierna. Min Woo pasó la lengua por los labios, haciendo que saliera otro gemido de Hyung Sik.

—Quiero que te mejores, así me puedes joder en este colchón. 

Hyung Sik besó a Min Woo de nuevo, con cuidado de no moverse demasiado.

—En realidad, sabes cómo motivar a un hombre, ¿no?

Le gustaba la imagen que Min Woo pintó en su mente. Una visión de Min Woo atado a los postes de la cama de Hyung Sik y follándole hasta que gritara de placer hizo que el cuerpo de Hyung Sik despertara por completo del sueño. Sus músculos se tensaron mientras extendía sus piernas para dar cabida a su creciente erección.

Antes de que lo pudiera detener, le salió un grito ahogado cuando el dolor rebotó por todo su cuerpo como una bola de pingpong en un partido.

—Shh. —Min Woo deslizó los cuidadosos dedos en Hyung Sik dando círculos suaves como tratando de absorber el dolor de Hyung Sik. —Te tengo, mi amor.

Después de unos minutos, la agonía ardiente se desvaneció.

—Lo tomaste, ¿verdad?

Un nuevo pliegue se formó en la frente de Min Woo.

—Tomé un poco de tu dolor. No todo. —Se apresuró a corregir. —No tengo ese tipo de habilidad.
—Oh, nene, no quiero hacerte daño. La próxima vez, deja que me lo cause. Nunca debería haber dado la espalda a Eun Ho. 
—Pero soy la razón por la que estabas en esa situación desde el principio. Si no estuvieras tratando de salir de la bandada, Eun Ho no te hubiera atacado. —Protestó Min Woo.

Hyung Sik suspiró por encima de su propia estupidez.

—Pensé que tomaría la bandada y seguiría adelante. No pensé que también iba a tratar de tomar el control del bar. No da mucho dinero. Demonios, apenas cubre los gastos. Yo sólo lo compré para que los halcones pudieran tener un lugar de residencia. Quería que tuviéramos algo donde volver. No fue sino hasta que te conocí que me di cuenta de lo importante que se había convertido para mí. 

La sonrisa de Min Woo iluminó toda la habitación o al menos lo hizo para Hyung Sik.


—Siento interrumpir. —Una nueva voz rompió la mirada fija de Hyung Sik a Min Woo. 

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8 Comentarios

  1. ahhh.... que bueno que hyun sik se despertó y aunque no esta del todo recuperado por lo menos ya esta consiente .....

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  2. es un alivio que sik despertara en serio crei que le tomaría más tiempo, ahora falta ver como va lo de la recuperación para que puedan salir a volar juntos.

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  3. Ay Ojalá HyungSik pueda recuperarse completamente :'( y que pueda volar de nuevo

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  4. Lindos! Lindos! Lindos!
    Pajaritos~ la la la
    Sik~ esta muy muy enamorado!
    Mimi casi hace gruñir a Sik jajajaja

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  5. Wooow ese hyung sin aún y con todo el cuerpo roto tiene un libido grande Hahahaha pero quien iba a imaginar que el tierno inocente y virginal min woo es todo un matón hahaha

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  6. Hyung Sik a despertado y está comenzando a ver cosas de Min Woo que no conocía, ahora sólo falta que se unan en cuerpo y alma. Sólo esperar a que el hombre se recupere.

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