Silhouette… Capítulo 4




Después de lo que pareció una eternidad, Heechul subió el coche al ferri. Para sorpresa de Siwon, abrió la puerta y se bajó del coche.

— ¿Adónde vas?
— Venga, Siwon —Heechul se asomó al interior del coche—. Hay una puesta de sol precioso.

Salió del coche y estiró las doloridas piernas. Respiró profundamente y disfrutó del aire salado. La brisa le revolvió los cabellos, pero la sintió cálida a pesar del frescor de la noche.

En su impaciencia, Heechul le agarró de la mano y tiró de él hacia la cubierta, donde otras personas se habían congregado. Algunos habían optado por permanecer en los coches, pero otros, como Heechul, se asomaban por la barandilla para contemplar el estallido dorado en el horizonte. Rosas, morados y azules se mezclaban con el oro y se extendían por el cielo que parecía respirar fuego.

— ¿No te parece hermoso?
— Desde luego —Siwon miró a Heechul y asintió.
— Tú no ves muchas puestas de sol.
— ¿Y qué se supone que significa eso?
— Una vez dijiste que estabas demasiado ocupado para verlos —Heechul se encogió de hombros—. Normalmente trabajabas hasta tarde y siempre con prisas. De modo que me empeñé en enseñarte tantas como pude. Y voy a tener que hacerlo otra vez. ¡Mira! ¡Delfines!

Siwon miró hacia donde Heechul señalaba y vio varios ejemplares arquearse y desaparecer bajo el agua.

— Suelen acompañar al ferri —le explicó Heechul—. ¡Míralos otra vez! —Siwon se vio atrapado por la emoción del momento.

Heechul sonrió y le agarró del brazo con ternura. Parecía un gesto de lo más natural y, muy pegaditos el uno al otro, contemplaron los delfines.

Siwon sacudió la cabeza ante la absurdez de la situación. Estaba en un ferri, sin teléfono ni conexión a internet. Se había dejado la BlackBerry en el coche y, sobre todo, estaba viendo jugar a unos delfines, agarrado al appa de su hijo. Había oído hablar de las experiencias cercanas a la muerte y de cómo podían transformar a una persona, pero al parecer su transformación había comenzado antes del accidente.

Acarició el brazo de Heechul con el dorso de la mano antes de besarlo suavemente en la coronilla. Después suspiró. Tenía que admitir que le gustaba la perspectiva de pasar unos días con Heechul en la isla. Y no era solamente por su deseo de recuperar la memoria. Lo abrazó con fuerza por la cintura. Fue un abrazo cálido, nada sexual. Reconfortante. Por extraño que pareciera, se sentía cómodo a su lado. Un completo extraño. Alguien a quien no recordaba haber visto en su vida.

Lo abrazó con fuerza y hundió el rostro entre los fragantes cabellos negros. Y entonces deslizó una mano hasta la redondeada barriga. Heechul se puso rígido durante unos instantes y volvió lentamente el rostro hacia él. Siwon siguió explorando la barriga. Algo que sólo pudo definir como mágico inundó su corazón, provocándole una opresión en el pecho.

Era su hijo.

De alguna manera, lo supo.

Iba a ser padre.

La consciencia lo aturdió y, al mismo tiempo, lo maravilló. No había planeado ser padre, al contrario, era sumamente cuidadoso en sus relaciones sexuales, casi neurótico ante la posibilidad de un embarazo no deseado.

¿Se había descuidado a propósito con Heechul? ¿Había considerado la posibilidad de engendrar un hijo con él? ¿Había considerado él esa posibilidad?

Frunció el ceño al recordar el estallido de ira del joven al afirmar que no le había bastado con engañarlo y abandonarlo, sino que también había tenido que dejarlo embarazado. No parecía la reacción típica de un joven que deseara tener un hijo. Era evidente que ninguno de los dos lo había planeado, pero también lo era que no se habían esforzado mucho por evitarlo.

Lo besó en los labios y Heechul sonrió, acurrucándose contra él. Después suspiró y se apartó.

— Casi hemos llegado. Deberíamos regresar al coche.

Heechul encendió las luces del coche e inició el trayecto hacia su casa. Al ver varios coches aparcados en la carretera cercana a su calle, frunció el ceño. El corazón le empezó a latir con fuerza. ¿Le habría pasado algo a Harabeoji?

Uno de los coches era el del alcalde. ¿Qué hacía allí? Aparcó frente a la puerta y apagó el motor. Su abuelo salió al porche seguido del alcalde Su Geun, que fruncía el ceño, y el sheriff Dong Wook, que no parecía mucho más contento.

— Harabeoji, ¿va todo bien? —Heechul salió del coche—. ¿Estás bien?
— Cariño, estoy bien, siento haberte asustado. El alcalde y el sheriff querían hacerme algunas preguntas — miró a Siwon—. Todos queremos hacerlas.
— ¿Y no podía esperar? —Heechul frunció el ceño mientras miraba al alcalde—. Hemos viajado durante todo el día y estuvimos atascados en la interestatal.

El alcalde empezó a agitar un dedo, como hacía siempre que se ponía nervioso y el sheriff apoyó una mano en su hombro.

— Tranquilo, Su Geun, dale la oportunidad de explicarse.
— ¿Explicar el qué? —exigió saber Heechul.
— Explicar por qué llegó ayer a la isla un ferri cargado de material de construcción, y por qué están preparados para empezar a construir un complejo hotelero en las tierras que vendiste a Tricorp Invesment —contestó el alcalde, agitando el dedo hacia Heechul.
— Debe ser un error, alcalde —Heechul sacudió la cabeza obstinadamente—. He estado toda la semana en Seúl para aclarar este lío. De haber estado programada la construcción, Siwon me lo habría dicho. Además, yo no vendí a Tricorp, vendí a Siwon.
— No ha habido ningún error, Hee —el sheriff hizo un gesto de disgusto—. Yo mismo hablé con los hombres. Les pedí los permisos. Todo es legal, incluso me enseñaron los planos. Toda esa franja de playa va a convertirse en un complejo vacacional con su helipuerto.

Heechul se volvió boquiabierto a Siwon.

— ¿Siwon? —preguntó angustiado, sin apenas poder respirar.

Siwon soltó un juramento mientras se enfrentaba a cuatro miradas acusadoras, aunque la de Heechul era más bien confusa, en su rostro se reflejaba dolor y estupor.

— Escúcheme bien —empezó el alcalde dando un paso al frente.

Siwon miró con dureza al hombre, que reculó.

— Éste es un asunto entre Heechul y yo —proclamó—. Y tal y como ha dicho, estamos cansados del largo viaje. Él está embarazado y agotado. No pienso quedarme aquí de pie en la calle a discutir con ustedes.
— Pero… —el alcalde se volvió hacia el sheriff—. ¿Dong Wook? ¿Vas a permitir que se libre de esto?
— No está haciendo nada ilegal, Su Geun —el sheriff suspiró y se ajustó el sombrero—. Puede que no sea ético, pero no es ilegal. Es el dueño de la tierra. Puede hacer lo que quiera.
— ¿Siwon? ¿Has aprobado tú esto? ¿Es verdad que van a iniciar la construcción? —preguntó Heechul con un hilillo de voz.
— Lo hablaremos en privado —contestó él con voz tenso.
— ¿Quieres que se quede, Hee? —preguntó el sheriff.

Heechul se frotó la sien con una mano, como si no supiera qué contestar. Su mirada reflejaba dolor y un profundo cansancio, como si hubiera perdido toda la energía. Siwon se acercó a él y lo abrazó por la cintura.

— Hablaremos dentro —insistió.
— Se quedará aquí —tras mirarlo inquisitivamente, Heechul se dirigió a los otros dos hombres.
— ¿Y qué pasa con la construcción? —preguntó Su Geun muy agitado—. ¿Qué se supone que voy a decirle a todo el mundo? No fui yo quien le vendió esa tierra a un extraño, pero sucedió conmigo al frente. Jamás seré reelegido si se sabe que la isla se fue al garete durante mi mandato.
— Su Geun, cállate —intervino el abuelo de Heechul—. Mi nieto ya está lo bastante alterado como para que des la lata con tu carrera política.
— Venga, Su Geun. No sirve de nada quedarnos aquí en la calle. Ya tendremos tiempo de aclararlo mañana —asintió Dong Wook mientras empujaba al otro hombre hacia su coche.

Heechul fue en busca de su abuelo y se abrazaron efusivamente.

— Me alegro de que hayas vuelto. Me preocupo mucho cuando viajas, sobre todo a Seúl.

Harabeoji abrazó a Siwon y le dio una palmada en la mejilla.

— Bienvenido, jovencito. Me alegra que encontraras el camino de regreso.

Y con eso se dirigió por un camino de piedra hacia el patio adyacente.

— ¿Estará bien? —preguntó Siwon—. ¿No deberíamos acompañarlo a su casa?
— Vive aquí al lado —Heechul suspiró—. A unos pasos de mi puerta.
— Entiendo. Lo siento.
— Sí, ya sé que no lo recuerdas.

Sin embargo, el tono de voz carecía de la paciencia y comprensión que había demostrado hasta ese momento. Demonios. Tiempo atrás habría asegurado que, tratándose de negocios, no tenía conciencia. El negocio era el negocio. Nada personal. Pero de repente… era muy personal.

— Vamos —dijo Heechul—. Tenemos que llevar el equipaje dentro.
— Entra tú —Siwon apoyó una mano en su brazo—. Yo traeré las maletas.

Heechul se encogió de hombros y entró en su casa, dejando a Siwon en la calle. De modo que era allí donde había pasado tantos días con sus noches. Allí donde su vida, supuestamente, había sufrido un drástico Cambio. Sin embargo, no sintió nada especial.

Tuvo que hacer dos viajes para llevar todo el equipaje. Al entrar, miró a su alrededor, intentando percibir alguna sensación de ese lugar al que Heechul llamaba hogar. Reflejaba completamente su personalidad: soleado, alegre y un poco abarrotado.

Heechul miraba por la ventana, dándole la espalda con los brazos cruzados.

— ¿Sabías lo de la construcción? ¿Diste la orden para que comenzara? —preguntó.
— ¿Quieres que te mienta, Heechul? —él suspiró—. Pues no lo haré. Sí, ordené que comenzara la construcción. Y habría empezado mucho antes de no ser por mi accidente. Mis inversores están impacientes y quieren ver algún progreso a cambio de su dinero.
— Me lo prometiste —exclamó Heechul.

Siwon se mesó los cabellos deseando poder cambiarlo todo.

— Sabes que no lo recuerdo —contestó—. Por lo que yo sé, compré la tierra, cerré el trato y adquirí el derecho a hacer lo que quisiera con la propiedad. En el contrato no figura nada que me indique qué uso debo darle. Jamás habría firmado algo así.

¿Por qué no conseguía recordar? Estaba seguro de no haberle hecho ninguna promesa. Iba contra toda lógica. ¿Cómo iba a comprar una tierra y prometer no construir en él? Se acercó a Heechul y apoyó una mano en su hombro. Heechul dio un respingo y levantó el hombro para apartarse, pero Siwon no se lo permitió.

— Heechul, te repito una vez más que no pretendo hacerte daño. No recuerdo nada. Dices que te hice una promesa, pero no tengo ninguna prueba de ello. La única prueba de que dispongo es el contrato de venta con tu firma al pie de los documentos.

Heechul lo miró con los ojos anegados en lágrimas.

— Desde el principio te dejé claro que no te vendería la propiedad a no ser que me prometieras que no construirías en él a gran escala. Me miraste a los ojos y me prometiste que no entraba dentro de tus planes. Y me mentiste, Siwon. Ya tenías a los inversores, los planos y una agenda planificada. Acabas de decir que tu accidente retrasó el comienzo de la construcción.

Siwon sabía que uno de los dos mentía, y no quería ser él. Pero tampoco que fuera Heechul.

— Maldita sea, Heechul, me niego a sentirme culpable por algo que no recuerdo.
— Deberíamos dormir un poco —contestó Heechul—. No sirve de mucho discutir cuando los dos estamos tan cansados, y yo tan alterado. Te mostraré el cuarto de invitados.

Siwon respiró hondo, sintiéndose como un idiota por lo que estaba a punto de decir.

— Paralizaré temporalmente las obras hasta que aclaremos las cosas entre nosotros y yo recupere la memoria.

Heechul parpadeó perplejo. Aparentemente, era lo último que esperaba oír de él.

— ¿En serio?
— Lo haría esta misma noche, pero no habrá nadie allí —asintió él—. Mañana me presentaré y me aseguraré de que no se haga nada hasta que yo dé la orden.

Heechul se lanzó en sus brazos y lo abrazó con tanta fuerza que le costaba respirar.

— Cada vez que creo que me has traicionado, haces algo para que cambie de idea —susurró—. Cada vez que pienso que he perdido al Siwon del que me enamoré, haces algo para que sepa que sigue ahí.

Siwon no estaba seguro de gustarle oír eso. Hacía que pareciera una especie de doctor Jekyll y míster Hyde. Demonios, quizás se había vuelto loco.

Hangeng, Jungmin y Yunho lo iban a matar.

* * *

— ¿Qué dices que has hecho?

Siwon alejó el teléfono de la oreja y dio un respingo ante la retahíla de improperios.

— Salgo para la isla. Vamos todos —exclamó Jungmin—. Esto es justo lo que yo temía que ocurriera. Las obras deben comenzar de inmediato.

Siwon paseaba junto al pequeño risco sobre el mar mientras Heechul esperaba en el coche. Los obreros no se habían mostrado muy contentos al saber que las obras se paralizarían, hasta que Siwon les prometió pagarles el salario completo durante la espera.

— No mováis el culo de Seúl —contestó a su amigo—. No necesito tres niñeras. He hecho lo correcto, Jungmin. Hasta saber qué demonios prometí o dejé de prometer, o lo que sucedió la primera vez que vine aquí, lo correcto es esperar.
— ¿Y desde cuándo te preocupas por lo correcto? —preguntó Jungmin—. Estamos hablando de negocios. Cueste lo que cueste, hay que seguir adelante.
— ¿Y qué sabes tú de este trato, Jungmin? ¿Qué es lo que no me estás contando?
— Escucha —contestó su amigo tras un prolongado silencio—, no sé lo que sucedió allí. Lo que sé es que antes de que te marcharas de Seúl dijiste que volverías con un contrato de venta y que te importaba un bledo cómo conseguirlo.

Siwon se dirigió de regreso al coche y vio a Heechul apoyado contra la puerta.

— Pues de momento no voy a cambiar de opinión —continuó tranquilamente la conversación—. Asumo toda la responsabilidad.
— Por supuesto que la asumes —exclamó Jungmin irritado—. Todos hemos hecho sacrificios, Siwon. Con este complejo de vacaciones y la fusión con hoteles Kim Hyun Dong, estamos a punto de ser muy ricos. Seremos la mayor empresa vacacional de lujo del mundo.

Siwon suspiró. Era consciente de los sacrificios hechos por todos. Jungmin incluso iba a casarse con el hijo de Kim Hyun Dong para consolidar el trato. Estaban a punto de conseguir todo aquello que habían deseado.

— Confía en mí, Jungmin. Dame un poco de tiempo. Lo solucionaré, siempre lo hago.
— Una semana, Siwon —contestó su amigo tras emitir un prolongado suspiro—. Si dentro de una semana no han empezado las obras, iré allí con Hangeng y Yunho.

Siwon colgó el teléfono y lo guardó en el bolsillo. Suspiró y se acercó al coche de Heechul. Debía estar cansado, al igual que él, apenas había dormido. Debía concentrarse en recuperar la memoria y aclarar su relación con Kim Heechul.

— ¿Va todo bien? —preguntó Heechul mirándolo de reojo.
— Sí —Siwon arrancó el coche.
— ¿Te apetece desayunar?

Siwon emitió una especie de gruñido. No pareció un «no», de modo que lo tomó por un «sí».

— Te prepararé tu desayuno favorito.
— ¿Mi favorito? —Siwon lo miró de reojo.
— Huevos Benedictina.
— Eso es —murmuró Siwon—. Supongo que ya te lo había dicho.
— Sí.

Por el gesto hosco, era más que evidente que a Siwon no le apetecía hablar. A Heechul le gustaba madrugar, pero a su abuelo no tanto y siempre lo acusaba de estar demasiado animado por las mañanas, y más de una vez le había dicho que se callara y lo dejara en paz.

— Gracias.

Siwon ladeó la cabeza.

— Por lo que has hecho. Significa mucho, no sólo para mí, también para la gente de la isla.
— Debes comprender que se trata sólo de una solución temporal —Siwon parecía incómodo—. No puedo suspenderlo indefinidamente. Hay muchas personas que dependen de mí y que me han confiado su dinero.
— Pero comprenderás que jamás te habría vendido la tierra si no me hubieras hecho esa promesa —contestó Heechul—. El resultado sería el mismo.
— No hablemos más de ello por ahora —Siwon suspiró y le apretó la mano—. No hay una solución sencilla, recupere o no la memoria.

Por primera vez Heechul consideró su punto de vista. Si había dicho la verdad, no le debía haber resultado nada fácil anular la operación. Por mucho que le hubiera mentido anteriormente, en esos momentos se comportaba honorablemente, y le iba a salir muy caro.

— Comprendo que no es fácil para ti —Heechul lo besó suavemente en la mejilla—, y aprecio el gesto. He recibido la llamada del sheriff y del alcalde.
— ¿Están enfadados contigo? —preguntó.
— Creen que soy joven e ingenuo —Heechul suspiró—. Están demasiado ocupados lamentándolo por mí por haber sido engañado por un seductor.
— Es tu tierra —contestó Siwon irritado—. No puedes permitir que otros te obliguen a quedártela sólo porque no quieran ver cambiar sus vidas.
— Crecí aquí —Heechul se encogió de hombros—. Me consideran un miembro de su familia. Y la familia no se traiciona. Muchos opinan que he hecho exactamente eso, y quizás tengan razón. Sabía que si tú y yo seguíamos juntos, no me quedaría aquí. Sabía que tendría que trasladarme a la ciudad por tus negocios. Y en aquellos momentos no me importó.

Siwon aparcó el coche en el camino de entrada de la casa y apagó el motor.

— O sea que estabas dispuesto a abandonarlo todo por estar conmigo.
— Sí —contestó Heechul—. Es la verdad. Y no lo digo para hacerte sentir culpable.
— No sé qué decir.
— No digamos nada —Heechul sonrió—. Desayunemos. Me muero de hambre. Después iremos a comprarte algunas cosas y quizás luego nos sentemos en la terraza a disfrutar del día.

De repente, y después de que el día no hubiera arrancado demasiado bien, Siwon se sintió animado ante los planes que tenían por delante.

Heechul arrastró a Siwon de tienda en tienda, obligándole a probarse ropa más informal, como unos vaqueros, que ajustaban a la perfección al redondeado trasero y las musculosas piernas. Y una simple camiseta hacía resaltar los impresionantes músculos de su torso.

Siwon salió del probador con gesto incómodo. Iba descalzo. Heechul se encontró babeando por un hombre descalzo y con vaqueros. Y no era la único.

— ¡Oh Dios mío! —exclamó Gunhee—. Cariño, menudo ejemplar tienes ahí. No me malinterpretes, pero no he visto a nadie rellenar unos vaqueros así.

Heechul taladró al vendedor con la mirada, pero tuvo que admitir que tenía razón.

— ¿Contento? —preguntó Siwon con amargura mientras alzaba las manos.
— Desde luego —murmuró Heechul—. Yo y todos los jóvenes de esta isla.
— ¿Incluyo algún otro pantalón como ése? —Gunhee rio.
— Y más Camisetas. Montones de Camisetas. Una blanca, y quizás otra roja.
— El verde tampoco le iría nada mal con esos ojos y cabellos oscuros —aconsejó el joven.
— Mientras vosotros lo decidís, voy a Cambiarme —Siwon puso los ojos en blanco.
— ¡No! —exclamó Heechul—. Déjatelo puesto. Así estarás más cómodo.
— Y los demás también —murmuró Gunhee mientras elegía más ropa.
— ¿Entonces te gusto vestido con vaqueros? —Siwon sonrió.
— Creo que la palabra «gustar», no le hace justicia —contestó Heechul.

A pesar de que Heechul se había prodigado en gestos cariñosos durante todo el día, Siwon no había hecho lo propio, pero en ese momento lo abrazó con ternura.

— A mí también me gustas con vaqueros —observó Siwon con una sonrisa.
— Sí, claro, pero los míos son anchos y con cinturilla elástica.
— Pues se ajustan perfectamente a tu trasero.

Y para ilustrar el comentario, deslizó la mano hasta ese punto de su anatomía.

— La isla entera va a chismorrear —murmuró Heechul.
— Como si no lo estuvieran haciendo ya —bufó Siwon—. Creo que toda la población está en la calle para vernos, incluso para felicitarme por paralizar las obras. Y creo que es un secreto a voces que el bebé es mío. ¿Sobre qué más podrían chismorrear?
— Tienes razón.
— ¿Por qué no regresamos a tu casa y te preparo la comida? —Siwon lo besó delicadamente.
— ¿En qué estás pensando? —Heechul arqueó las cejas.
— No lo sé, pero has preparado el desayuno y me has llevado de un sitio a otro toda la mañana. Lo menos que puedo hacer es mimarte un poco. ¿Qué tal los pies?
— Los pies están bien —Heechul rio conmovido—, pero no diría que no a un masaje.
— Creo que podrá arreglarse —Siwon le dedicó una cálida sonrisa.
— ¡Oh, Siwon! —Heechul le rodeó el cuello con los brazos—. Ha sido un día perfecto.

Siwon lo miró con expresión confusa, como si no supiera cómo reaccionar.

— No sabía que comprar vaqueros te hiciera tan feliz —bromeó.
— Sólo cuando te veo con ellos puestos.
— Pues vámonos —Siwon le dio una afectuosa palmada en el trasero—. Tanta compra me ha abierto el apetito.

Heechul entrelazó su mano con la de él, encantado con la cercanía que se había establecido entre ellos. Con o sin recuerdos, Siwon había cambiado nada más desembarcar en la isla. Se parecía más al hombre relajado y de trato fácil del que se había enamorado.

De regreso a su casa, Heechul le indicó que aparcara el coche frente a la casa de su abuelo.

— Quiero ver si está bien. No suelo dejarlo solo tanto tiempo.
— Por supuesto —Siwon asintió—. ¿Quieres que me vaya a tu casa y prepare la comida?
— Sólo si es lo que tú quieres. No me importa que me acompañes, a no ser que te sientas incómodo. Sólo hablaré con él un par de minutos. Para asegurarme de que todo va bien.
— Entonces te acompañaré —contestó él—. Me gustaría recuperar la relación con él. Parecéis muy unidos. ¿Pasé mucho tiempo con él la otra vez?
— Os llevabais estupendamente —Heechul sonrió—. Solías ir a verlo casi todos los días, aunque yo no estuviera.
— Suena… agradable —contestó Siwon, aunque la mera idea le parecía ridícula.
— Lo dices como si no fueras una persona… agradable.
— En más de una ocasión me han aplicado el calificativo de bastardo —Siwon se encogió de hombros—. Sin ir más lejos, esta mañana. Me han llamado de todo: despiadado, prepotente, ambicioso, hijo de perra. Pero, ¿agradable? No.
— Bueno, pues con mi abuelo te portaste de maravilla y yo te amaba por ello —insistió Heechul—. Y conmigo también eras maravilloso. Quizás no te relacionas con la gente apropiada.
— Puede que tengas razón —rio él.
— Deja de preocuparte tanto por lo que eras o no eras —Heechul le apretó el brazo mientras su abuelo les hacía un gesto con la mano para que fueran a su casa—. Quizás fuera el momento del cambio. Aquí podías empezar de cero porque nadie te conocía.
— Pues yo pienso que el secreto está en que eres un joven especial, Kim Heechul.

Heechul volvió a sonreír mientras se bajaba del coche y saludaba a su abuelo con la mano.

— Buenas tardes —Harabeoji sujetó la puerta de mosquitera para que entraran.

Abrazó a su nieto y a continuación hizo lo propio con Siwon.

— Vamos, vamos, entrad. Acabo de preparar una jarra de té. Traeré unos vasos. Sentaos en el porche trasero. Hace un día precioso y el mar está espléndido.

Heechul llevó a Siwon al porche, similar al suyo. La barandilla estaba repleta de tiestos y figuritas decorativas. Aunque parecía un poco caótico, reflejaba muy bien la personalidad de su abuelo. Harabeoji no era muy aficionado a tirar nada. Con el tiempo sí se desprendía de algunas cosas, pero le gustaba coleccionar objetos que hacían más hogareña su casa.

— Esto es precioso —admiró Siwon—. Tranquilo y silencioso. No hay muchas extensiones privadas de playa como ésta. Debe ser increíble ser propietario de todo esto.
— Sí, lo es —Heechul se acomodó en una de las sillas y cerró los ojos con el rostro vuelto hacia el sol—. Toda la isla es así. Por eso somos tan reacios al desarrollo. Pronto la isla será como cualquier otro lugar de vacaciones, con sus camisetas típicas y las tiendas de baratijas.
— Lo que yo compré no fue más que una gota comparada con la extensión de la isla. Podríais tener lo mejor de ambos mundos. La mayor parte de la isla permanecería intacta, un tranquilo oasis, mientras que una sección diminuta se desarrollaría para que otros pudieran acceder a vuestro paraíso.
— Lo cierto es que toda esa parte de compartir nuestro paraíso con otros es, precisamente, lo que rechazamos. Hay muchas otras islas a las que pueden ir los turistas. Nosotros sólo pedimos que nos dejen tranquilos. Muchas personas llegaron aquí tras jubilarse, precisamente porque es un lugar tranquilo.
— Un complejo vacacional no arruinaría la integridad de la isla y daría un impulso a la economía.

Heechul sonrió pacientemente, negándose a enfadarse y arruinar un día perfecto. Además, irritar a Siwon no le haría bien a sus propósitos.

— No necesitamos una inyección de dinero en nuestra economía —contestó con dulzura.
— A todo el mundo le viene bien ganar más dinero —Siwon enarcó las cejas incrédulo.
— No —Heechul sacudió la cabeza—. Muchos de los jubilados que viven aquí eran altos ejecutivos. Algunos incluso eran gerentes de grandes empresas. Tienen más dinero del que podrán gastar en su vida.
— ¿Y los demás? ¿Qué pasa con la gente que ha vivido aquí toda la vida?
— Son felices —Heechul se encogió de hombros—. Tenemos pescadores de gambas de tercera y cuarta generación. Tenemos tenderos locales, restauradores… Básicamente se cubren las necesidades de la isla. Vender recuerdos no es una necesidad. Puede que no tengamos mucho, pero salimos adelante y somos felices.
— Desde luego este lugar es bastante raro —observó Siwon en tono divertido—. Me sorprende que no tengáis conexión a Internet, televisión por cable o antenas de móviles.
— Nos mantenemos al día —contestó Heechul—. Pero no estamos especialmente interesados en destacar. Hay algo en nuestro estilo de vida, nuestra gente y nuestra isla que no puede describirse, sólo experimentarse. Como hiciste durante las semanas que estuviste aquí.
— Y aun así estabas dispuesto a abandonar esta vida. Por mí.
— Sí —asintió Heechul tras un largo silencio—. Di por hecho que tendría que hacer algunos cambios. Merecía la pena… tú merecías la pena.
— Dada tu pasión por esta isla y sus habitantes, me parece increíble que me consideraras merecedor de cualquier sacrificio.
— Te menosprecias, Siwon. ¿No crees merecértelo? ¿No crees que alguien podría amarte tanto como para abandonar algo importante por estar contigo?

Siwon fijó su mirada en el mar, como si no tuviera respuesta.

— A lo mejor es que nunca he conocido a nadie que me tenga en tan alta estima —contestó.
— De nuevo te relacionas con las personas equivocadas. Y desde luego sales con jovenes que no son los adecuados.

La malicia en el tono de voz hizo que Siwon sonriera.

— ¿Por qué tengo la sensación de que intenté alejarme de ti, pero que tú no lo consentiste?
— De eso nada —Heechul frunció el ceño—. Parecías… —su expresión se volvió pensativa—. Te mostraste muy abierto a lo que sucedió entre nosotros. Y desde luego fuiste tú quien me persiguió.
— Empiezo a pensar que tengo un doble que va por ahí suplantándome. Sé que no paro de decirlo, pero ese hombre al que describes es tan distinto a mí que me parece un completo extraño. Si no lo supiera, diría que el accidente fue anterior a mi llegada aquí.
— ¿Tanto te horroriza?
— No, yo no he dicho eso —Siwon lo miró a los ojos—. No estoy avergonzado ni enfadado. Piensa en cosas que jamás harías. Y ahora imagina que alguien te dice que hiciste todas esas cosas, aunque no las recuerdes. Dirías que se habían vuelto locos ellos, no tú.
— De acuerdo, lo comprendo. No es que no puedas aceptar a la persona que eras.
— Es que no le entiendo —musitó Siwon—. Ni entiendo el porqué.
— A lo mejor al verme decidiste que tenía que ser tuyo, aunque te costara la vida.
— Eso sí lo entiendo —Siwon se acercó a escasos milímetros de su boca—, porque tengo esa sensación cada vez más a menudo.

Continuara...

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15 Comentarios

  1. hola!! siwon sigue sin creer todo lo que hacia en la isla ahora empiezo a dudar que lo quisiera y si solo fingió para conseguir el terreno eso seria horrible espero me equivoque gracias por el cap espero el siguiente bye

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  2. WAAAA n_n!!!! todo es tan bonito ahora que han vuelto... claro excepto por esto de la construcción, te tengo fe Siwon, amas a Hee Chul y no harías nada que lo lastime.

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  3. Awww poco a poco Hee va recuperando a su simba... Espero que todo se solucione pronto <3

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  4. Oh que romántico resultó el viaje en el Ferri, pero lástima que tan bonita velada se haya visto empañada por la construcción que ya está próximo a comenzar pero, para sorpresa y agrado de Heechul, Siwon decidió detener momentaneamente y no le importó la molestia de sus socios o trabajadores, Heechul sutilmente está modificando las costumbres de Siwon y atrayendo al hombre de quien se enamoró, pero Siwon no cree ser la persona que Heechul describe y con quien pasó cuatro maravillosas semanas, aunque está plenamente convencido que el bebé es tanto suyo como de Heechul. ¡¿Pero por qué rayos no puede recordar nada?!... es realmente desesperante.

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  5. pues yo creo que siwon si llego con malas intenciones, tal vez si haya cambiado de idea en el camino y hasta ideado una forma de cumplir su promesa sin arruinar su economía pero con lo que le dijo a jung min tengo para desconfiar de sus intenciones iniciales, lastima para el que Hee sea irresistible.

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  6. Mi Sichul
    Forever~
    Insistió!
    Siwonshis iba con la intención de conseguir las tierras como fuera, pero en el proceso se enamoró y zas~
    Se accidentó!

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  7. Hola

    Oow que feo que siwon siga sin recordar pobre de rella; hojala de verdad se haya enamorado y que no sea solo una estratejeia para que hee le vendiera el terreno, tengo fe en que todo se solucionara. Gracias por el capo :D

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  8. awww..... me encanta el sichul, ese viaje en ferry fue tan romántico....

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  9. Esto es algo muy enredado espero que en el pasado Siwon no jugase con HeeChul solo para conseguir esos terrenos.y si fue así espero que en este nuevo comienzo lo solucione.

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  10. Si fueron malas las intenciones de Siwon la primera vez que viajo a la isla, con esta segunda seguro termina por convencerse de que realmente ama a Hee...

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  11. Waoooo cuanto amor en el aire... Hee reconociendo que estaría dispuesto a dejar su paraíso particular por Siwon y Siwon confesando que cada día comienza a pensar más en que Hee vale su propia vida... mucho amor!
    Pero también está esto de que Siwon una vez estuvo dispuesto a hacer cualquier cosa por conseguir esas tierras será que mintió en un primer momento y luego se enamoró y como van a conciliar la construcción del complejo con la vida tranquila de la isla, esto se ve complexo -.-

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  12. Gran problema tiene Siwon, por un lado estan los negocios y sus amigos como inversionistas y por el otro esta como decirlo su futura familia ( Heechul y su bebe)...a quien por cierto no recuerda... a donde se inclinara la balanza ???

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  13. Siwon es un cabeza dura que se niega a admitir lo que es obvio, el amor de su vida está en frente y debe aferrarse a él antes que sea tarde, ambos se aman y merecen ser felices.

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  14. Lo que me preocupa es que Siwon le mintió a Hee la primera vez.

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