Vínculos T07... Capitulo 08

Nam Joon oyó a Seok Jin despedirse y algo dentro de él se rompió liberándolo. Sus limitaciones habituales desaparecieron y los sedantes que lo mantenían calmado se disolvieron debajo de la furia ardiendo a través de su cuerpo. Rompió los grilletes que lo atrapaban y con un chasquido de los labios recién cambiados él arrancó la garganta del asistente de laboratorio más cercano.

—Tranquilo, hermano— dijo Eric. Su líder laico atado a una camilla en el otro lado de la habitación. Tubos corrieron por su forma humana a los stands de líquido a su lado.
—Mataron a mi compañero. Voy a destruirlos a todos.

Por primera vez en su larga vida, Nam Joon perdió el control total de su magia. Llegando a él derritió la nieve por encima de ellos y tiró. El agua se precipitó a través de las paredes y derrumbó la fundación. Ellos morirían.

Todos ellos morirían.

Pisando fuerte se transformó en su forma humana para liberar a su líder, cuidando de las agujas que apuñalaban la piel de Eric.

—Es necesario calmarte o nos matarás a todos,— Eric ordenó.
—¿Qué importa? ¡Mi dulce dragón marino está muerto!— Gritó Nam Joon.

Eric se congeló.

—¿Lo sentiste morir?

Nam Joon re-evaluó su intercambio con Seok Jin. Buscando, envió zarcillos de conciencia en toda la instalación. 

—Está herido, no muerto, todavía.

Una fuerte explosión hizo las luces parpadeantes.

—Creo que nuestra caballería llegó— dijo Eric.
—Bueno, tal vez puedan ayudar a salvar a Seok Jin. Vamos arriba y lo encontraremos.— Tomar el ascensor sería casi imposible en forma de dragón y Eric tenía razón, tenía que mantener su magia en control, al menos hasta que se fueran. Inundó con más agua la base. Nunca iban a ser capaces de atrapar a la gente aquí de nuevo.
—¿Crees que alguien más esté aquí?— Preguntó Eric. —¿Otros dragones?
—Kyuhyun puede liberarlos. Tengo que llegar a mi compañero.— Nam Joon se estremeció ante la frialdad de su tono, pero en verdad no le importaba cualquier otra persona en este momento más que Seok Jin.
—Nam Joon, encontré a Seok Jin, está en mal estado.—La voz que Kevin gritó en su cabeza tenía a Nam Joon corriendo hacia sus pasos.
—Ya voy.

Si perdía su compañero el dragón de mar no se iría solo. Kyuhyun podría criar a sus bebés de dragón de mar y los demás se encargarían de su cuidado. Nam Joon se negó a que su compañero se adelantara sin él.

Corriendo al ascensor Nam Joon se precipitó dentro, tan pronto como las puertas se abrieron y pulsó el botón. Eric apenas lo hizo a través de la apertura a tiempo.


—Hay que parar y pensar. Si te encuentras con un grupo de soldados vas a conseguir tu culo tonto disparado antes de que llegues a tu compañero.
—Lo sé. Lo sé. Sólo tengo que llegar a él.— Nam Joon se aferró a su cordura por un solo hilo deshilachado. Su dragón tenía un plan diferente que implicó derribar al mundo para salvar a su compañero. A veces, los dragones no eran los cambiaformas más cuerdos.

Un bajo rugido salió de su garganta. El ruido se hizo eco en el espacio del ascensor pequeño.

—Mantente entero, Nam Joon.— La voz calmada que Eric utilizaba para evitar el pánico no funcionó esta vez. No cuando su pareja podría estar sangrando mientras iban más lento hacia arriba.

Los ding del ascensor y la apertura de puertas apenas terminaba antes de que Nam Joon corriera al pasillo. Nadie estaba de pie en el pasillo. El silencio, frío y misterioso, lleno la sala como una presencia viva como si esperara al monstruo de la película de terror para hacer acto de presencia.

Sollozos suaves le llamaron la atención.

Seok Jin.

—Lo escucho.— Nam Joon corrió por el pasillo hacia el sonido. Un guardia salió de la nada. Nam Joon no se detuvo. Transformó una de sus garras y cortó la yugular del hombre sin detenerse. No habría rescate o segundas oportunidades, esto sólo se convirtió en la casa de la muerte. Cualquiera que se le atravesara se uniría a sus antepasados.

Finalmente llegó a la puerta en que sabía que Seok Jin estaba detrás. Tomando valor para abrirla se agachó a tiempo para evitar una corriente de fuego. Él vio al dragón blanco. Suficiente agua se había filtrado en el edificio por lo que Nam Joon fue capaz de tirar de las paredes para apagar al dragón.

—Voy a matarte junto con tu pareja,— el shifter dragón gritó.

Nam Joon vio a Seok Jin en el suelo, y la sangre que salía de las ruinas de su pierna. Kevin se agachó a su lado.

—¿Dónde están los otros?
—Luchando contra los guardias, me enviaron por delante— Kevin gritó.

Kevin no podía transformarse en un dragón sin soltar la presión sobre el torniquete que había hecho alrededor de la pierna de Seok Jin.

Nam Joon tenía que terminar esto antes de que su compañero muriera por la pérdida de sangre. Furia lo transformó en su propio dragón. Sin hablar o avisar, se abalanzó sobre el otro dragón. En una ráfaga de garras y dientes las dos bestias lucharon hasta que el dragón blanco cometió el error de saltar sobre Nam Joon. Esquivándolo, Nam Joon se deslizó por debajo de la bestia y le abrió el estómago. La sangre se vertía sobre él como un torrente furioso.

Nam Joon empujó el cuerpo del dragón blanco de él y sacudió la sangre antes de girar para llegar a Seok Jin.

—Su pulso es débil— dijo Eric, sus dedos presionaron al cuello de Seok Jin.

Nam Joon cambió de nuevo a humano.

—Vamos a llevarlo a casa.— Nam Joon levantó su compañero, el dragón blanco debió quemar accidentalmente la lesión de Seok Jin cerrándola porque aunque había un muñón sangriento donde el pie y la mitad inferior de la pierna derecha habían estado, estaba vivo y apenas sangrado.

Se encontraron con los otros en el camino de vuelta. Partes de cuerpos cubrían el patio como decoraciones de Halloween. Nam Joon se tragó la bilis en la garganta. Si lo hizo a través del día sin perder el contenido de su estómago reclamando silencio, era una victoria personal. Siempre había tenido un estómago débil, lo que le había traído una gran cantidad de burlas de sus compañeros guerreros, pero Nam Joon prefería ser sensible que estar al margen de los horrores de la guerra.

Zhou Mi corrió hacia ellos.

—Tengo un portal creado. Uno de los halcones ha ido a la escuela de medicina, él puede ayudarle.

Nam Joon asintió. Demasiada emoción obstruía la garganta para que pudiera formar palabras. En su lugar, caminó a través del portal y directamente en un dormitorio de repuesto que parecía como si hubiera sido preparado para una sala médica.

—Establécelo aquí.— Un hombre de pelo castaño con ojos dorados señaló.
—Soy el Dr. Jung Ho Seok.

Nam Joon colocó a Seok Jin en la cama.

—Se trata de Seok Jin, es un dragón marino de hoja.

Él parpadeó para contener las lágrimas.

—Y tu compañero— dijo el doctor Jung. El médico le dio una palmadita al brazo de Nam Joon. —Es posible que desees esperar en la otra habitación.

Fue más que una sugerencia una orden.

—¿Puedo esperar allí?— Señaló a una silla en la esquina. —Prometo no ponerme en el camino.
—Siempre y cuando no interfieras, está bien.

El Dr. Jungs examinó a Seok Jin, haciendo ruidos de vez en cuando.

Bajo la atenta mirada de Nam Joon limpiaba las heridas de Seok Jin, le cosió y enganchó una vía intravenosa en el brazo derecho.

—He hecho todo lo posible para que se sienta cómodo. Una vez que esté despierto podemos discutir opciones. Conozco a un par de empresas que hacen prótesis realistas. Como él sólo perdió parte de la mitad inferior de la pierna debe ser capaz de caminar casi normalmente con un reemplazo adecuado.
—Él va a estar devastado,— dijo Nam Joon, viendo a su compañero dormir.
—Está vivo y tú también. Eso ayuda a algunos a atravesarlo. No dejes que se auto compadezca. Haz que cambie tan pronto como sea posible para que pueda sanar.
—Lo haré. Gracias.
—De nada. Dile a Kyuhyun que me llame si necesitas algo más.
—¿No vive aquí?— Aunque no podía recordar haber visto al halcón antes, había un montón de gente de paso.
—No. Estoy trabajando en Medicina de Emergencia en Gangnam, hay suficiente trabajo para mí como para estar aquí tiempo completo.
—Ah bien. Bueno, yo agradezco que hayas venido.— Nam Joon sólo quería estar a solas con su pareja y el médico debe de haber tenido esa sensación porque le dio unas palmaditas en la espalda a Nam Joon y luego salió.

Nam Joon deslizó su silla a la cama y apoyó la cabeza junto a la cadera de Seok Jin. Alegría de que ambos hubieran logrado salir con vida lo llenó.

Claro, Seok Jin había sufrido una lesión grave, pero sobrevivió y Nam Joon siempre estaría agradecido por ello.

Horas más tarde Nam Joon despertó con la sensación de que alguien le acariciaba la cabeza. Parpadeando rápidamente encontró a Seok Jin despierto y observándolo.

—Hey, ¿cómo te sientes?— Nam Joon se sentó para examinar a su amante.
—Me hice daño. Creo que dañé mi pierna, me duele.

Nam Joon se tragó sus lágrimas. Maldita sea, deseaba que el médico estuviera alrededor.

*****

Seok Jin flotaba acurrucándose, en la parte inferior del tanque. Sus hijos flotaban a su alrededor charlando como lo hacen los niños. Todo el mundo pensó que le haría bien pasar tiempo con los niños, con la esperanza de aumentar su moral. Todavía tenía una cola, pero era extra fina en la parte inferior y carecía de una gran sección de su parche de incubación. Lo más probable era que nunca tendría hijos de nuevo.

Deprimido, Seok Jin examinó su coral falso sin entusiasmo. Tal vez podría convencer a Nam Joon que lo llevara a Australia por un rato. Extrañaba los brillantes arrecifes de coral.

Kris flotó hacia él. El pequeño dragón de mar nadaba en círculos lentos alrededor de Seok Jin empujándolo con su hocico.

—Estoy bien.— Seok Jin envió a través de su vínculo parental. Dañado, traumatizado e inútil, pero bien.

Sully vino a reunirse con su hermano y el par de ellos rodeó a Seok Jin como tratando de ofrecer simpatía por aquello que lo aquejaba. Al parecer el mal humor no estaba permitido. Si estaba como un ser humano Nam Joon trató sacarlo de ello, y en el agua sus hijos eran insistentes en que nadara alrededor.

Los dragones de mar bebés, especialmente aquellos con mitad de sangre dragón de agua, eran mucho más enérgicos de lo que Seok Jin era en un buen día y este no era un buen día. Dos semanas habían pasado desde su lesión y aunque físicamente había sanado e incluso le habían encontrado una prótesis cómoda, todavía le dolía por el resto de su pierna.

Quería su parche de incubación de nuevo a pesar de que las posibilidades de encontrar un sustituto dragón de mar eran escasas, ya ni siquiera se molestaría en mirar.

—Yo no necesito más hijos.— La voz de Nam Joon se hundió en Seok Jin como un bálsamo caliente. Volvió la mirada hacia fuera del acuario.

Su compañero se quedó fuera del cristal al lado de él. Seok Jin no podía distinguir su expresión, pero sintió el dolor que se vertía fuera de Nam Joon como las olas de mar. Nadó a la parte superior del acuario indicando su deseo de salir. Nam Joon llegó dentro y lo agarró luego lo puso en el tapete de malla suave.

Seok Jin cambió, agradecido por la toalla que Nam Joon le estaba entregando. Dejó que su compañero lo llevara a un banco donde se sentó y secó antes de atar con una correa su prótesis. El pie falso se burló de él, por su falta de movilidad.

—Zhou Mi dijo que lo visitáramos, él tiene un hechizo para ti.— Nam Joon le entrego su ropa a Seok Jin, pero no le ayudó más que eso.

Bien. Él podía estar lisiado, pero no significaba que no podía hacer nada y no quería que Nam Joon lo tratara como uno. El dragón había sido solícito desde la lesión de Seok Jin, pero no demasiado, era la culpa que lo carcomía lo que hizo a Seok Jin encogerse.

—Hey, no es tu culpa. Sabía que habría peligro cuando entré.— Seok Jin podía sollozar en el interior, pero nunca quiso que Nam Joon se sintiera responsable.
—Si yo no hubiera sido atrapado...— Nam Joon se alejó como si fuera incapaz de decir las palabras.

Seok Jin terminó de vestirse. Desnudo, sus inseguridades trataban de tomar el relevo y pisotear cualquier esperanza de que pudiera tener una conversación adecuada.

—Vamos a ponerlo en nuestro pasado. Podemos dejar que el sentimiento de culpa, la tristeza y la inseguridad nos coman hasta que no quede nada de nuestro vínculo, o podemos seguir adelante.

La sonrisa de Nam Joon hizo que el discurso pomposo valiera la pena. Seok Jin podía no ser capaz de empujar fuera todo el dolor de la pérdida de su parche de incubación o la parte de su pierna, pero él tuvo más suerte que la mayoría. Tenía una familia maravillosa, un compañero como apoyo y un gran grupo de nuevos amigos. Sería un idiota si dejaba que eso se le escapara de las manos a causa de sus inseguridades.

—Te amo.— Necesitaba decirlo y por el alivio en la cara de Nam Joon supo que era lo que necesitaba oír.
—Te amo, también.— Nam Joon se puso de pie y levantó a Seok Jin en sus brazos.
—Puedo caminar.
—Shh, estoy siendo romántico, simplemente déjalo pasar.

Seok Jin se relajó en los brazos de Nam Joon.

—¿Pensé que teníamos que ir a ver a Zhou Mi?
—Zhou Mi puede esperar.

Nam Joon llevó a Seok Jin a su dormitorio. No era grande ni lujoso, la cama estaba contra una pared y dominaba la habitación, pero olía a ellos.

Seok Jin suspiró en la comodidad de la oscuridad. A veces extrañaba los arrecifes de coral, pero nunca le dieron la misma sensación de paz.

—Iremos a visitar Australia en algún momento pronto. Nos merecemos unas vacaciones.— Nam Joon besó a Seok Jin en la frente.
—Sí lo hacemos.— Un tiempo lejos de todo sonaba increíble.

Nam Joon acostó a Seok Jin en la cama y lo despojó de su ropa.

—Me acabo de vestir,— protestó con poco sentimiento.
—Y yo sólo te desnudé.— Señaló la prótesis. —¿Puedo quitarte esto?— Seok Jin se sonrojó, pero asintió con la cabeza. 
—Es feo.
—Nada acerca de ti es feo. Me encanta cada parte de ti.— Nam Joon besó el muñón y nada en su expresión transmitía nada excepto la adoración total.

Conteniendo las lágrimas, Seok Jin le dio a su compañero una sonrisa acuosa.

—Gracias por salvarme.
—Si no hubiera sido por mi…

Seok Jin lo interrumpió.

—No, quiero decir antes. No tenías que sacarme de ese otro acuario, pero lo hiciste y creo que lo hubieras hecho aunque no fuera tu pareja.
—Nadie merece ser mantenido en contra de su voluntad— dijo Nam Joon.

Seok Jin deslizó una mano por el cabello de Nam Joon.

—Gracias por ser mi pareja.
—No tuve mucho que ver con eso, pero de nada.
—El destino hizo un buen trabajo cuando te eligió.— Seok Jin empujó a Nam Joon hacia abajo de él. Presionó su boca en la de Nam Joon antes de dejar que el dragón tomara el control. Su compañero no siempre dominaba su vida sexual, a veces se tomaba las cosas con calma y suavemente, pero en este momento lo que necesitaba era ser reclamado.
—Estoy feliz de ser lo que necesitas.

La mano de Seok Jin tembló cuando él ahuecó la cara de su compañero.

—Y eso es lo que te hace perfecto para mí.

Besar llevó a tocar. La ropa de escamas de Nam Joon desapareció y nada más que suave carne se apretaba contra Seok Jin. Él contuvo el aliento, jadeando ante la sensación.

—¿Soy demasiado pesado para ti?— Preguntó Nam Joon.
—No estás poniendo todo tu peso sobre mí, ¿cómo podrías ser demasiado pesado?

Nam Joon mantuvo la mayor parte de su peso en sus brazos mientras se cernía sobre Seok Jin. Se deslizó por el cuerpo de Seok Jin plantando besos y mordisqueando a su paso, dibujando sobre su piel como si hubiera una prueba más tarde y necesitaba una A para graduarse.

La tercera vez Nam Joon omitió la erección de Seok Jin quien dejó escapar un gemido.

—Tranquilo amor, voy a llegar a allí.
—Ahora. ¡Te necesito ahora!
—Paciencia. Será mucho mejor.
—Si se pone mejor no podré sobrevivir.— En el poco tiempo que habían sido compañeros Nam Joon había descubierto todos los puntos calientes de Seok Jin, y unos pocos que no se había dado cuenta que lo volvían loco.
—Vas a estar bien.

Nam Joon sonó un poco desinteresado por la cordura de su compañero y continuó el lento barrido de besos y lamidas con mordidas ocasionales tirando a Seok Jin en un manojo de nervios necesitados.

—Me encanta tu piel suave— dijo Nam Joon antes de lamer el hueso de la cadera de Seok Jin.
—Tengo otras cosas suaves,— Seok Jin pinchó.
—¿Quieres decir esto?— Nam Joon envolvió con un agarre firme en torno a la erección de Seok Jin. —Bebé, esto está muy duro.
—Mantente así y no va a serlo por mucho tiempo,— Seok Jin prometió, terminó la frase en un jadeo cuando Nam Joon deslizó la mano hacia arriba y abajo del eje de Seok Jin.
—Mejor me ocupo de esto entonces.

Nam Joon sacó un recipiente de lubricante de debajo de su almohada. Un buen truco ya que Seok Jin sabía que no había estado allí la noche anterior.

Después de poner una gran porción de lubricante en los dedos, Nam Joon empujó un dígito en el agujero de Seok Jin. Con una minuciosidad alucinante, Nam Joon preparó a Seok Jin.

—Ahora, sólo hazlo.

Nam Joon se rió.

—¿Sabes cómo odio a correr?
—¿Y sabes cómo me gustaría matarte?

Todavía riendo, Nam Joon enganchó sus brazos por debajo de las piernas de Seok Jin, alineando su erección a la entrada de Seok Jin luego empujó dentro. Seok Jin se resistió ante la sensación. La quemadura fue lenta, la conexión inmediata, entonces el vínculo entre ellos se encendió más brillante conforme Nam Joon continuó fusionándolos en uno solo.

—Tan bueno,— Nam Joon murmuró.

Nam Joon dobló a Seok Jin casi a la mitad y le encantó. No ser tratado como una criatura rota y frágil, pero si como un socio igualitario en su relación tenía a Seok Jin rebosante de alegría. No tuvo mucho tiempo para pensar cuando Nam Joon aumentó su velocidad hasta que vio puntos en la distancia, por mucho tiempo, incluso los golpes se convirtieron en movimientos entrecortados y rápidos cuando comenzó a perder el control.

—Sí. Más. ¡Fuerte!— Gritó Seok Jin. No podía controlar su necesidad de obtener más de su compañero. Necesitaba todo.

Nam Joon le dio todo lo que quería hasta que un tirón rápido de su pene tuvo a Seok Jin estallando entre ellos.

Un bajo gruñido y el chapoteo dentro de él le dijeron que su compañero había encontrado su liberación. En lugar de deslizarse fuera de inmediato, Nam Joon plantó varios besos en la boca, la frente y las mejillas de Seok Jin antes de separar sus cuerpos. 

—Vamos, vamos a tomar un baño y luego iremos a ver lo que quiere Zhou Mi.


Seok Jin prefería baños ahora porque no tenía que tambalearse en un pie mientras se limpiaba. Permitió que Nam Joon le llevara en lugar de ir a buscar sus muletas. Su compañero disfrutó acunando a Seok Jin en sus brazos y  mientras no hiciera su meta el trasladarlo de una habitación a otra todo el tiempo, dejaría a Nam Joon salirse con la suya.

BTS

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7 Comentarios

  1. Awww que hermoso que Nam ni los BBS permitan que el se deprima... Son una pareja tan linda <3

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  2. Que triste como es podoble que seok haya perdido su pierna y en su forma dragón parte en donde incuba sus huevos eso es muy triste espero y mi mi pueda hacer algo respecto a esto me quedo la duda si el dragón blanco en verdad era malo o simplemente fue controlado por el emperador en fin como quiera esta muerto

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  3. Son una familia estupenda, están pasando un duro momento pero todos se preocupan que seok jin no se deprima y le muestran que hay motivos para superar lo que le paso.

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  4. BUENO SALIO VIVO Y TIENE A DOS BEBES QUE REQUIEREN MUCHOS CUIDADOS Y SU PAREJA TAMBIEN

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  5. TT___TT
    Ya no abra mas dragonsitos bebé!????
    Vengan, el dragón blanco no era el rey anciano!???? Qué estaba poseído por el emperador!?????
    Y salieron a si de fácil!????
    De que me perdí!???

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  6. Que bueno que todos se han unido como familia para apoyar a Jin, espero que Mimi pueda hacer algo al respecto de la pierna Jin.
    Siento que ese emperador no ha desaparecido así como así.

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