—Wonho – dijo Hyungwon, consiguiendo su
atención.
Wonho levantó la mirada y tomó nota de las
muchas armas que le apuntaban.
No había un montón de templarios en este campo,
pero una docena hombres si había, todos con armas en mano, todavía podría ser
algo mortal. No eran las armas lo que preocupaban a Wonho tanto como las armas
con tranquilizantes. Llevarse un tiro de esos podría ponerles de nuevo en las
cadenas, y esta vez, no sería capaz de distraer a los Templarios hasta que Hyungwon
pudiera convocar suficiente hielo para romper las cadenas.
Fueron entrenados para ello. Sabían qué hacer,
y no implicaba tomar rehenes. Bueno, sí tomaban de rehén a este hombre, pero no
tenían interés en mantenerlo. Sus escamas aparecieron antes de que cualquiera
de los Templarios pudiera disparar. Las escamas fueron suficientes para evitar
que los pequeños dardos rompieran a través de su piel, pero no les protegieron
de las balas, que vinieron después. Sorprendente, puesto que Wonho hubiera
pensado que los hombres alrededor de él no querrían lastimar a su amigo.
Sus transformaciones fueron rápidas sus alas se
extendieron ampliamente y entonces estaban en el aire. El Templario dentro de
las garras de Wonho gritaba y se agitaba. Imbécil.
Los dragones no eran mucho más grandes que sus formas humanas. Wonho era
aproximadamente dos veces su tamaño humano en esta forma y tan fuerte, pero eso
no hacía más fácil llevar colgando a algún imbécil que se movía por debajo de
él. Su puto lado dolía donde había sido herido.
Hyungwon debía haber notado eso, porque no
volaron mucho antes de aterrizar. Sin embargo, cruzaron el río y escogieron una
zona aislada. Les tomaría a los Templarios por lo menos una hora para encontrar
el camino hasta aquí. Les daría tiempo suficiente para descansar y comprobar
sus heridas antes de emprender el vuelo de nuevo. Wonho dejó caer a su
prisionero, y no suavemente, cuando decidió que estaba lo suficientemente cerca
del suelo para que no muriera el hombre que seguía gritando. Además, todavía
lleva su armadura, después de todo.
En el momento en que las garras de Wonho
estaban de vuelta con seguridad en tierra firme, cambió de nuevo en su forma
humana y él jadeó para respirar mientras miraba hacia abajo. Hyungwon estaba a
su lado en un instante.
—¡Wonho! ¿Estás bien? – Preguntó, entonces tomó
nota de las heridas – ¡Joder! Bueno, solo deja que eche un vistazo.
—Ni siquiera tenemos nuestra ropa para vendajes
– dijo a través de los dientes apretados. Le dolía mucho, quemaba más que el
fuego de Shownu y casi tan caliente como el fuego del funeral de Changkyun.
Hyungwon miró de vuelta al Templario, que
estaba haciendo su mejor esfuerzo para parecer pequeño e imperceptible. En un
segundo, Hyungwon dejó el lado de Wonho y luego el Templario estaba gritando,
hubo sonido de ropa rasgándose y Hyungwon regresó con el paño rojo de la falda
del Templario. Wonho tenía que ver lo que pasó, y era divertido ver al hombre
corriendo con el culo al aire en la otra dirección, claramente queriendo llegar
lo más lejos de ellos como fuera posible.
—¿Tenías que robarle los pantalones, también? –
Le preguntó Wonho, y a pesar del dolor, sus labios tiraron hacia arriba en una
sonrisa – ¿Cómo conseguiste quitárselos sin quitarle las botas? ¿Los rompiste?
—Lo creas o no, solo tiré – dijo Hyungwon y
había una gran sonrisa en su cara ahora – Sólo tomé el material rojo. Él no
estaba usando nada debajo.
—¿En serio?
—Viste su culo por ti mismo – dijo Hyungwon.
Wonho no pudo evitar echarse a reír. El dolor
inmediatamente le hizo arrepentirse de ello, pero entonces algo más que dolor,
una mayor emoción más fuerte que el dolor le llenó. ¿Cómo puedo reírme? Changkyun
está muerto y el funeral fue hace solo unos meses, seis meses, casi siete, ni
un año completo, y estoy aquí, desnudo sobre mis manos y rodillas y riéndome
sobre algo que no es divertido en absoluto.
—No parece que ninguna de las balas se haya
quedado dentro – dijo Hyungwon, tirando de Wonho fuera de sus pensamientos
cuando él empujó suavemente en los orificios del lado de Wonho – Has tenido
suerte, éste sólo te rozó, los otros dos fueron a través. Va a sanar bien, pero
tomará un tiempo.
—Maravilloso – dijo Wonho, apenas tenía suerte
en absoluto.
Hyungwon cortó el paño rojo en tiras.
—Esto va a tener que servir hasta que podamos
volver al campamento y limpiarlos, pero probablemente deberías ver a Jino.
—No necesito un sanador.
Hyungwon estuvo silencioso por un momento.
—Sí lo necesitas. Te dispararon tres veces.
—Hyungwon – dijo Wonho, un leve gruñido de
advertencia en su voz.
—Sanarás más rápido, y más rápido podremos
volver aquí a cazar a Jeon Wook – dijo él. Sólo la mención del nombre de ese
cerdo fue suficiente para recordar a Wonho porqué él no debería estar riendo, por
qué no debería estar sonriendo, o hacer otra cosa aparte de rastrearlo.
—Estoy lo suficientemente bien para encontrarlo
– dijo Wonho, y cuando se puso de pie él solo, la punzada de dolor paralizó sus
piernas apenas el tiempo suficiente para que tropezara.
Él se habría caído de bruces, si Hyungwon
rápidamente no le hubiera cogido por la cintura y lo hubiera sujetado. Hasta
que fue demasiado doloroso de soportar, ahora eso hizo que las heridas de Wonho
prácticamente estuvieran siendo exprimidas contra el costado de Hyungwon. El
hombre estaba haciendo su mejor esfuerzo para evitar perjudicar a Wonho, eso
era evidente.
—Por favor – dijo Hyungwon – Necesitas un
sanador. Podrías infectarte aquí, y no tenemos muchas fuentes en el campamento.
Por lo menos, Shownu debe de saber que los Templarios están todavía en la zona.
Podrían atacarle cuando él trae a su compañero para que cambie a su lobo y
corra.
Wonho frunció el ceño, odiaba esta conversación
totalmente, pero no había mucho que pudiera decir al respecto. Hyungwon tenía
razón.
—Tienes razón sobre Shownu, especialmente con
tantos otros que se han acoplado con los lobos. Tampoco soy útil para Changkyun
estando así.
—No eres muy útil para mí tampoco – dijo Hyungwon.
Wonho miró al chico y entonces apartó la mirada
rápidamente cuando sintió que se ruborizaba. Era humillante, pero él no podía evitarlo.
El calor en su rostro aumentaba. Hyungwon era un dragón de hielo, no un dragón
de fuego.
—Yo... Lo siento. Siento haberte preocupado –
dijo Wonho.
—Está bien – dijo Hyungwon suavemente – Hey,
mírame.
Wonho no era tan necio para no hacer como le
dijo, porque entonces Hyungwon se inclinó y colocó un suave beso en la boca de Wonho.
Él no se movió, no luchó contra eso. Simplemente lo dejó pasar. Siempre se
sorprendía cuando Hyungwon le daba un beso como este, aunque poco a poco se
estaba acostumbrando a ello. Su corazón golpeaba cuando sucedió, sin embargo.
Al igual que la última vez que habían tenido
sexo, Wonho no podía dejar de pensar en lo suaves y flexibles que eran esos
labios, especialmente para un guerrero. Los labios de Changkyun habían sido
similares, cálidos y acogedores, pero no era lo mismo que esto. Nada ni nadie
sustituiría nunca a Changkyun, pero esa necesidad que Wonho había sentido
mientras que estaban rodando alrededor en la hierba, luchando por el dominio
antes de que Wonho finalmente fuera capaz de poner a Hyungwon de espaldas había
regresado. Necesito tocarle. Anhelo la
sensación de tener un cuerpo cálido junto a mí y ahora que Hyungwon está aquí,
diciéndome que me ama cada día y siempre me está consolando y escuchando… ¿Cómo
voy a dejar escapar esto?
No dijo al hombre que lo amaba, porque Wonho no
lo amaba. Amaba sólo a una persona, y el chico estaba muerto. Cualquiera que
fuera esta cosa dentro de él que se estaba construyendo, y no era amor, tenía
el potencial para convertirse en amor, si no era cuidadoso con sus emociones. Hyungwon
tiró su boca hacia atrás y cuando lo hizo, un color rosa había aparecido en sus
mejillas así, pero también una sonrisa tiraba de su boca. Había amor en sus
ojos, pero él no lo declaró verbalmente como lo hacía generalmente.
Wonho no podía declarársele. Él se estaba
volviendo cariñoso hacia el chico, pero él no lo amaba. No le amo. Wonho sentía que le debía una explicación a sus palabras
anteriores, sin embargo.
—Siento mucho lo que he dicho mientras
estábamos en el campamento de los Templarios.
Hyungwon inhaló con una risa.
—¿Estás preocupado acerca de eso?
—Parecías realmente insultado – dijo Wonho –
Habíamos acordado luchar, y quería llamar la atención sobre mí, pero…
—Actué como si me sintiera insultado porque no
quería que los Templarios pensaran que tú y yo estábamos trabajando juntos. Era
el plan y lo seguí. Sé que no querías decir lo que dijiste.
Wonho suspiró.
—Bien, estoy contento entonces y gracias por
lograr escaparte antes de que pudieran arrancarme los dientes.
Hyungwon se inclinó y le besó, otro beso casto,
pero la sangre de Wonho todavía se calentó. Demasiado
pronto. Es demasiado pronto para que esté sintiendo esto. ¿Cómo puedo tener
sentimientos como estos cuando Changkyun está muerto? Pero él lo necesitaba
tanto. Tanto que le dolía el cuerpo por eso. Su cuerpo palpitaba y a pesar del
dolor de su polla endurecida entre ellos. La adrenalina de la batalla y escapar
todavía estaba corriendo a través de él, y su cuerpo estaba reaccionando. Por
supuesto Hyungwon tuvo que darse cuenta. El chico miró hacia abajo, y él sonrió
suavemente. Wonho meneó la cabeza.
—Ni siquiera pienses en decirme que necesito
ver a Jino primero.
Había una advertencia en su voz. Iba a golpear
al chico si Hyungwon bromeaba sobre esto. Él estaba todavía lo suficientemente
bien como para un polvo rápido.
Hyungwon se rió un poco en eso.
—Creo que puedo cuidar de tu problema antes de
que vayamos a ver a Jino. No estás sangrando mucho, de todos modos.
—Bien – dijo Wonho, ocultando cómo de aliviado
estaba interiormente acerca de la decisión – Pero en primer lugar, creo que
deberíamos encontrar algún lugar mejor para hacerlo. No quiero correr el riesgo
de que nuestro desnudo amigo vuelva con todos sus amigos.
—Cierto, no estamos planeando tener una orgía.
Contra su voluntad e incluso aunque sabía que
no debería, Wonho se echó a reír. Wonho no pensaba que amaba a Hyungwon, pero
necesitaba al chico, y eso era un concepto aterrador.
*****
Seongho no podía dormir. Sólo había utilizado
una excusa para poder escapar fuera de esas miradas. Vaya Beta estoy hecho. Corriendo a esconderme de cualquier mirada
piadosa de mi hermano pequeño. Es patético. Él leyó algunos correos de Leesang
y Jeup. Al parecer, Shi Dae todavía seguía dando por culo. Él estaba exigiendo
que Leesang o Jeup fueran acoplados a E’dawn, el último guerrero del dragón
disponible, y al parecer él también estaba insinuando que el último de los
hijos de Yeon Seok también tomara otro dragón como compañero, alguien que no
fuera necesariamente un guerrero del dragón, sólo un dragón normal, como Hong
Seok había hecho con Jino.
Seongho estaba cabreado, y envió un correo
electrónico bastante áspero, de acuerdo con sus afirmaciones de que Shi Dae era
un capullo de mierda y exigiendo que ninguno de ellos aceptara sus chorradas.
Ya había bastantes de sus hermanos acoplados en el Clan del dragón para
asegurar la paz. Sólo quería deshacerse de Leesang y Jeup para obligar a Yeon
Seok a elegir a un heredero entre el Consejo. La forma en que generalmente
trabajaban era tener una pelea entre los miembros del Consejo, y quien fuera el
último hombre en pie era el que llegaría a ser el futuro líder de la Manada.
Lo
odio, ¡maldito hijo de puta! Debería de haberlo matado. O mejor aún, podría
haberlo retado a una lucha, marcándole la cara y rajando sus rodillas, me
hubiera asegurado de que nunca volviera a caminar derecho. Habría valido la
pena ser desterrado de la Manada. Debería haberlo hecho. Debería volver allí
abajo ahora mismo y hacer al hombre sufrir.
Seongho resopló cabreado, agarrando su almohada
y dando un par de puñetazos, imaginando que era la cara de Shi Dae. Después se
sintió mejor, pero estaba bastante disgustado consigo mismo. Sí, era realmente
fácil para él ser duro y pensar en todas las cosas terribles que iba a hacer al
hombre cuando lo viera después de salir corriendo. Alguien llamó a la puerta de
Seongho, y él rápidamente se sentó ya que se abrió lentamente. Los ojos de Jungha
analizaron la habitación antes de que aterrizaron sobre Seongho en la cama. Seongho
se congeló. Joder. Comprendió que no
había estado aquí durante tanto tiempo.
Aún no había tomado una ducha o conseguido
estar preparado todavía para la cita. Luego miró el reloj y se dio cuenta que
tenía dos horas antes del cambio de Jungha supuestamente terminara. Seongho
hizo pivotar sus piernas sobre el lado de la cama y se sentó.
—Hey – dijo. Jungha abrió la puerta un poco
más.
—¿Puedo entrar? – preguntó. Seongho tragó duro
y asintió con la cabeza.
Él nunca podría negar nada a este hombre. Jungha
entró, y cerró la puerta suavemente detrás de él y se quedó allí, no se acercó
más. Jungha pudo haber cerrado de golpe la puerta considerando lo acelerado que
latía el corazón de Seongho en ese momento. Él no podía decidir si la fina capa
de sudor que se estaba formando era porque quería correr a él y pedir perdón o
caer de rodillas y darle una lujosa atención a las caderas de Jungha, muslos,
polla y bolas. Su estúpido Lobo estaba ladrando como una tormenta dentro de su
cabeza. No parecía darse cuenta de que saltar sobre Jungha ahora no sería una
buena idea.
Para evitar que él mismo dejara que el lobo
tomara el control, incluso por un segundo, Seongho se quedó inmóvil. Su columna
podría haber estado hecha con una varilla de acero para lo que él sentía que
podía moverse. Jungha se quedó justo donde él estaba. Él no vino siquiera cerca
de Seongho, y su corazón se hundió. ¿Soy
realmente tan repugnante? Tenía que superar esto. Él no quería ser el
cobarde que incluso no podía invocar una disculpa, especialmente una que le
debía.
—Lo siento.
—Lo siento.
Ambos hombres se miraron, aturdidos por haber
hablado al mismo tiempo.
—¿Q-qué? – Preguntó Seongho. Jungha le frunció
un poco el ceño.
—¿Por qué tienes que disculparte? No has hecho
nada malo. Que yo sepa – añadió como una ocurrencia tardía. Fue casi suficiente
para traer una sonrisa a la cara de Seongho. Casi.
—Yo sólo... anoche. Claramente no querías hacer
nada, lo probaste al irte tan rápido. Joder, quiero decir, quiero saber si
estás bien. Lo siento mucho si me aproveché de ti.
Ahora los ojos oscuros de Jungha estaban tan
amplios que Seongho podía ver lo blanco a su alrededor.
—No te aprovechaste de mí. Sé cuándo decirle a
un hombre que no quiero algo – dijo – Y además, estaba encima de ti. Si
realmente hubiera querido parar, dudo que hubieras podido hacer o haber dicho
nada para convencerme de no hacerlo. No soy tan débil.
Seongho estaba frunciendo el ceño ahora.
—No es debilidad – dijo él, irritado sobre la
elección de palabras de Jungha. Los hombros de Jungha se tensaron, cuando se
dio cuenta de lo que él había dicho.
—Yo... perdóname. No creo que era eso lo que
quería decir cuando dije eso. No es cierto.
Seongho suspiró. No quería pensar en Shi Dae,
cuando él estaba aquí con su compañero, tratando de averiguar qué demonios
estaba pasando entre ellos.
—Bien, olvidemos que dijiste nada – dice Seongho
– Borrón y cuenta nueva. Ahora, dime por lo que piensas que tienes que pedir
perdón.
—Por salir tan precipitadamente – dijo Jungha –
Podría haber manejado mejor las cosas.
—No tienes que pedir disculpas, Jungha – dijo Seongho
– Si no estás cómodo entonces no estás cómodo. No quiero obligarte a hacer algo
que no quieres hacer – Ahora era la parte donde Seongho sintió vergüenza otra
vez – Has... me has visto en mi peor momento. No manejé lo que estaba pasando
con Shi Dae muy bien. No quiero hacerte a ti lo mismo.
Los ojos de Jungha se suavizaron.
—¿Te hizo daño? Más de lo que sé que hizo,
quiero decir.
Seongho meneó la cabeza.
—No, era solamente algunas caricias cuando no
lo vi venir o no pude evitar, también le gustaba decir algunas cosas sexuales.
Nunca consiguió más que eso.
Él había sido lo suficientemente fuerte como
para impedir que el hombre abusara de él y lo violara, pero no lo
suficientemente fuerte como para detener al viejo pervertido de pellizcarle el
culo o acariciar su muslo por debajo de la mesa. Y aquí estoy confesando todo eso a un guerrero del dragón. No me
extraña que Jungha piense que soy débil.
—Vale – dijo Jungha – Si me hubieras dicho lo
contrario, podría haber tenido que volver por la montaña y romperle la nariz
otra vez solo para desahogarme.
Seongho se rió un poco en eso.
—Joder, eso sería increíble. Deberías
invitarme. Si decides hacerlo, me refiero. Yo, uh, no sabía qué hacer la
primera vez, así que la próxima vez que desees darle una paliza, házmelo saber
y te grabo con mi teléfono.
Los labios de Jungha se detuvieron en una suave
sonrisa. Él definitivamente no parecía tan aterrador con esa mirada en su
rostro. Entonces Seongho se puso serio.
—¿Por qué te fuiste? – Preguntó Seongho – La
expresión en tu cara cuando lo hiciste, es decir, Dios, pensé que pensabas que
te estaba obligando o algo.
—No, nada de eso – dijo Jungha, y entonces se
rascó la nariz, apartó la mirada brevemente y luego otra vez volvió a Seongho –
Estoy enamorado de alguien.
Los ojos de Seongho se abrieron tanto que se
hizo daño en los párpados.
—¿Qué?
—No, lo siento, eso no es lo que quise decir –
dijo Jungha, y si era cierto, estaba demostrando una vez más lo malo que era
con las palabras – Lo que quiero decir, es que tenía una pareja antes. Ella
murió.
Empatía se hinchó en el pecho de Seongho por la
pérdida de Jungha. Jungha había mencionado brevemente que había tenido un
compañero antes, pero había estado tan a la defensiva y cerrado entonces y no
tan abierto como ahora. Hizo hincharse el dolor dentro de Seongho por el otro
hombre.
—Lo siento.
Jungha asintió con la cabeza.
—Gracias, pero no es culpa tuya.
—¿Esto sucedió debido a los enfrentamientos
entre el Clan y mi Manada? – Seongho tenía que saberlo. Incluso podría explicar
por qué Jungha había entrado en pánico y lo dejó anoche sin terminar el
apareamiento. Él estaba rezando a Dios que no fuera el caso. Nunca quería algo
más en toda su vida.
—No – dijo Jungha, sacudiendo la cabeza. Luego
llegó en su bolsillo y sacó su cartera.
Había una foto dentro, supuso Seongho. Lo que
no esperaba era ver dos fotos dentro. Una era de Jungha, sonriendo para la
cámara con sus brazos alrededor de los hombros de una mujer con las piernas
largas.
Seongho estaba aturdido. Su aliento fue
atrapado en su garganta por lo... feliz que el hombre se veía. Parecía tan
absolutamente diferente. Él y la muchacha bonita estaban en la playa por como
vestían, ambos usando pantalones caqui, de todas las cosas. Jungha llevaba el
torso desnudo mientras la mujer llevaba un top de bikini rosa. Ella se
inclinaba cerca del pecho de Jungha, dando una sensación de paz, su rubio pelo
hacia atrás en una coleta alta. Sus pantalones caqui se enrollaban cortos
exponiendo largas, y preciosas piernas.
El pelo de Jungha estaba fuera de su habitual
trenza y caía alrededor de los hombros bronceados. Casi parecen sacados de una revista. La foto perfecta. La segunda
foto estaba más desgastada. Parecía haber estado dentro de esa cartera por un
buen tiempo, con un poco de decoloración y algunas roturas en los bordes. Lo
más extraño fue el hecho de que Jungha no estaba con la rubia bonita, él estaba
con un hombre joven con el pelo marrón corto. Era un selfie, y aunque los ojos
de ambos hombres estaban cerrados, desde el ángulo del brazo, parecía que él
era el que tomaba la foto. Parecían estar en una cama juntos, aunque la foto
estaba tan cerca que era imposible saberlo. Era una foto relajada. Debieron
hacerla cuando se preparaban para echarse una siesta. Seongho miró a Jungha.
—¿Has tenido más de un compañero?
Monsta X/Beatwin
2 Comentarios
Si no fuera por Hyunwon, en estos momentos Wonho ya estuviera muerto... y si bien ambos están como en una fase de amigos con beneficios... no sé en verdad como irá a terminar, sin que alguien salga herido.
ResponderBorrarla conversación entre Seongho y Jungha, se vio interrumpida por una de las fotos que Jungha tiene con él... en verdad que tuvo más de una pareja???
Al menos seongho y jungha hablaron y aunque esa conversacion no ha terminado, enterarse de que jungha ha tenido otra paraje fue algo fuerte para seongho pero tambien dependera de lo que responda jungha a la pregunta.
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