Dragones y Lobos... Capitulo 63


Seongho se arqueó en la cama.

—¡Oh Dios mío! – gimió.

Jungha miró hacia arriba y podía ver la manera en que la boca de Seongho se abrió, cuando él agarró su pelo apretándolo en sus puños y los ruidos que hizo. Dioses, enviaron ondas de palpitante placer hasta la polla de Jungha, y él incluso no se había ni tocado. Él sólo dejó de apretar con sus labios alrededor de la cabeza de la erección de Seongho, dejando a su lengua lamer y provocar en la raja, pero luego decidió que era tiempo para más.

Jungha hundió su boca abajo, abajo, abajo, hasta que él había tomado a Seongho dentro de él y pudo sentir la punta de la polla del chico tocando la parte posterior de su garganta. Entonces él gimió. Las vibraciones de ese ruido tenían las manos de Seongho alcanzando el cabello de Jungha, lo agarró con fuerza cuando caliente crema salpicó hacia dentro de la parte posterior de su garganta. La garganta de Jungha trabajó. Su mandíbula estaba empezando a doler por la falta de práctica en esta área, pero valió la pena. Continuó y se tragó cada gota, la sensación de apretón de Seongho en su pelo se aflojó cuando su cuerpo cedió, su respiración jadeante era el único sonido en el aire.

Curiosamente, la polla del chico estaba todavía dura y gruesa dentro de la boca de Jungha, y estaba más que seguro de que no sólo era a causa de una reacción retrasada a ablandarse. De hecho, Seongho estaba empezando a gemir otra vez cuando Jungha trabajó su polla otra vez y otra vez. Aumentaron sus suspiros, y luego estaba empujando, empujando su polla más profundamente entre los labios de Jungha.

Había escuchado que los hombres lobo tenían un aguante increíble, pero esto es ridículo. Sacó la polla de su boca, admirando brevemente cómo brillaba con la saliva de Jungha en ella y luego miró fijamente a su amante cuando Seongho miró hacia abajo.

—No pares – rogó. Jungha sonrió, y porque lo necesitaba, él se agachó y acarició su polla, una vez y luego dos veces, para aliviar algo del dolor que estaba construyéndose dentro de él.
—Estoy empezando a ver por qué Jino ha estado de buen humor últimamente.
—¿Qué…? – le preguntó Seongho y luego miró hacia abajo en su polla, como si le fuera a dar una respuesta. Tal vez lo hizo, porque entonces él pareció sumar dos y dos. —Ja, ja, porque él está acoplado a mi hermano.
—Que es un lobo Alfa y lo mantendrá claramente muy complacido – dijo Jungha – Tendré que hacer mi mejor esfuerzo para asegurarme de que siempre estés contento mientras estés conmigo. No tengo el tipo de resistencia que tienes tú.

Tendría que asegurarse darle a Seongho un montón de mamadas antes de tener sexo con él, de lo contrario no había muchas posibilidades de que Jungha fuera capaz de mantenerse al día con él.


—Básicamente me prometiste que me follarías tanto como pudieras. Estoy completamente de acuerdo con eso – dijo Seongho, con una sonrisa felina en su rostro. Extraño para un hombre lobo ser capaz de mirar de esa manera, pero las bolas de Jungha se apretaron entre sus piernas, y él estaba empezando a perder el aliento.
—Quiero follarte – dijo él, subiendo a la cama, poniendo sus rodillas a ambos lados de la cintura de Seongho para al menos estar encima del chico – ¿Tienes algún lubricante aquí?

Si no lo tenía, entonces eso sería un problema. Jungha sólo iba a tener que correr hacia su habitación tan rápido como pudiera para agarrar alguno.

—Sí – dijo Seongho, asintiendo con la cabeza y todavía sonaba sin aliento, se sentó.

Jungha tuvo que dejarle así él podría ir a su bolsa. Él lo había traído aquí desde la habitación que habían compartido la noche anterior, pero parecía que no había deshecho el equipaje todavía. Jungha sintió un dolor agudo en el pecho, y realmente, realmente esperaba que no fuera por él, o que Seongho había contemplado marcharse debido a lo mal que Jungha había manejado la situación. Aun así, fue maravilloso conseguir esa perfecta visión del culo de Seongho cuando él se arrodilló y rebuscó a través de sus cosas. Sus manos se movieron rápida y furiosamente, como si no le quedara nada de paciencia para la ropa que estaba encontrando en su camino. Realmente quería encontrar su botella.

—Lo encontré – dijo tirando de la cosa hacia fuera.

Era una botella más pequeña, algo que se oculta fácilmente y cabe en la palma de su mano. Seongho se volvió y con una sonrisa en su cara, corrió hacia la cama y saltó sobre ella, rebotando un poco cuando presionó la botella en las manos de Jungha.

—Aquí tienes – dijo, y entonces él se dejó caer hacia atrás, extendiéndose a sí mismo como si fuera un banquete o una ofrenda. Está de vicio, una verdadera tentación.

—Eres muy guapo, ¿sabes? – dijo Jungha, queriendo dar algún tipo de elogio, abrió la tapa del lubricante y echó un poco en la palma de su mano.

Las mejillas de Seongho se ruborizaron un poco. Esto parecía ser un patrón de algún tipo. Jungha iba a tener que tomar ventaja de la facilidad que tenía su compañero de ruborizarse tanto como fuera posible porque parecía increíblemente delicioso con las mejillas sonrosadas.

—Tú eres un bombón – dijo Seongho. Jungha se detuvo cuando puso la mano en el muslo de Seongho, sugiriendo al chico que abriera más las piernas. Miró fijamente a Seongho, y ahora podía sentir su propia cara ruborizarse. Se levantó todo el camino hasta su cuello y entró en sus orejas.
—Uh, gracias – dijo. Seongho se echó a reír.
—Eres adorable.
—No soy adorable – dijo Jungha. ¡Soy un guerrero! No soy adorable.
—Sí lo eres – contestó Seongho, mucho más seguro con sus palabras y las cosas que quería decir cuando tocó la cara de Jungha una vez más – Ahora, date prisa y pon tus dedos dentro de mí. Prepárame para tu polla.

Jungha iba a hacer precisamente eso. Él utilizó un dedo primero, observando que la roseta de Seongho parecía especialmente apretada a primera vista. Él claramente no había hecho esto en un tiempo. Jungha sólo tendría que tener cuidado. Ambos ya acordaron no tener sexo bruto y salvaje, por lo no debería ser un problema.

—Mmm – dijo Seongho cuando el dedo de Jungha fue insertado hasta su primer nudillo.
—¿Te gusta esto? – le preguntó Jungha, y cuando miró hacia arriba, él se congeló completamente, no podía mover sus dedos y apenas se atrevía a parpadear. Seongho estaba jugando con sus pezones. El chico estaba frotando, pellizcando y provocando lo que aumentó el placer que recibió de los dedos de Jungha. —Eso es sexy – dijo Jungha.
—Haré lo mismo una vez que tu polla esté dentro de mí – dijo Seongho – Confía en mí, se siente de maravilla.

Jungha le creyó. No iba a cuestionar esto en absoluto. También quería ver y sentir las cosas que Seongho estaba sintiendo. Casi podía. A través del enlace que compartieron juntos. ¿Todos los hombres lobo acoplados tienen esto? Jungha iba a preguntarlo cuando su polla no estuviera pensando por él y exigiendo ser forrada por el interior del cuerpo caliente de Seongho. Era en sentido figurado y literalmente. Seongho estaba ardiendo, su temperatura se elevaba cuando él empujaba contra los dedos de Jungha, pero también parecía tan condenadamente bueno cuando lo hizo. No había nadie en el mundo vivo en este momento que se viera mejor que él cuando tenía su cara de sexo. Jungha casi quería sugerirlo para su primera foto de él, algo que él podría colgar en su pared y mirar una y otra vez, durante mucho tiempo.

—Esto sería una foto impresionante – dijo Jungha, y entonces él empujó con cuidado un segundo dedo contra ese anillo apretado de músculos. Tomó aproximadamente un segundo antes de que el cuerpo de Seongho aceptara la intrusión.
—¿E-el que lo sería? ¿Yo? – Preguntó Seongho, hinchando respiraciones cuando él acarició su polla a un ritmo lento.
—Sí, tú – replicó Jungha, doblando sus dedos y encontrando la próstata de Seongho profunda dentro de él. Era fácil decir que la encontró cuando Seongho arqueaba su columna una vez más, agarraba su polla con fuerza y gritó. La razón sólo probable de por qué él no se corrió inmediatamente era debido a la forma en que estaba agarrando su polla, pero también porque había tenido un orgasmo ya. Tardaría unos minutos más antes de ser capaz de llegar a ese pico otra vez. —Sí, tú – dijo Jungha – Extendido para mí, jadeando de esta manera con una mano pellizcando y provocando tu pezón, mientras la otra mano está entre tus piernas mientras mis dedos están dentro de tu culo. No tienes idea lo delicioso que te ves.
—Y quieres enseñármelo, ¿verdad? – Preguntó Seongho, una sonrisa complaciente en su rostro.
—Exactamente. Tal vez podríamos hacerlo delante de un espejo la próxima vez que estemos juntos.

Seongho jadeó y gimió cuando Jungha empujó sus dedos aún más profundos dentro de ese espacio apretado y caliente. Provocando la próstata del chico una y otra vez. Varias veces él empujó sus dedos hacia arriba, permitiendo que las puntas de sus dedos acariciaran ese lugar y permanecieran allí unos segundos para que pudiera ver y adorar la hermosa vista de Seongho, su cara llena de placer cuando él agarró su polla con fuerza en su mano. Jungha se apartaba, queriendo mantener a su amante en el borde durante el mayor tiempo posible antes de permitir que se corriera. Seongho finalmente perdió la paciencia completamente, y él le gruñó, sus ojos azules cambiando a su dorado de lobo, incluso algunos de los dientes de su lobo salieron.

—Jungha, en serio, empieza ya o te atizo.

Jungha se rió entre dientes. ¿Cuándo fue la última vez que me sentí lo suficientemente bien para hacer algo como eso? ¿Sólo sonreír y reír? Esto era demasiado bueno para ser verdad, y aunque Jungha no se lo merecía, él iba a tomarlo de todos modos porque era un hombre codicioso.

—Lo que quieras – prometió Jungha, y él sacó suavemente sus dedos fuera del agujero de Seongho, lento y cuidadoso porque no quería causar ningún malestar. Él se levantó y agarró su polla por la base. Solo eso fue suficiente para darle una sacudida de placer – ¿Esto es lo que quieres?
—Sí – dijo Seongho y maldita sea, sus ojos estaban entrecerrados con lujuria, y aun lamió sus labios, como si estuviese ansioso por conseguirlo. Jungha no había visto ese efecto en el porno en internet. —Quiero que te sientas bien – dijo Seongho, acercándose hacia adelante y poniendo sus manos sobre las caderas de Jungha. Jungha sabía inmediatamente lo que su compañero estaba tratando de hacer, pero no, él no podía hacerlo todavía.
—Me harás sentir genial – contestó – Esto se va a sentir de puta madre. No puedo esperar más.
—¿De verdad no puedes esperar? – le preguntó Seongho, sus labios tiraron hacia atrás en una sonrisa.

Jungha alcanzó otra vez la pequeña botella de lubricante con una velocidad que hizo obvio lo desesperado que estaba. Estaba frenético. Su mano temblaba de la emoción liada para arriba dentro de su cuerpo cuando él vertió el material en su mano. Iba a hacer esto. Iba a reclamar a Seongho como suyo, y nunca iba a cometer el error de no proteger a un amante nunca más.

—Recuéstate – mandó Jungha.

Seongho hizo como le dijo. Él ubicó sus manos por encima de él en una pose que era francamente pecaminosa, y extendió sus piernas, exponiendo su polla y bolas y su recientemente ampliado agujero, que aún parecía malditamente apretado. Jungha se apoderó de su verga y la cubrió con el lubricante. Probablemente iba a avergonzarse a sí mismo demasiado pronto, pero a él no le importaba ya. Tenía que hacerlo. No me extraña que Lou estuviera a punto de arrancarle la cabeza a mordidas a Wonho cuando se dio cuenta de que era el compañero de Baron. Jungha no sería capaz de manejarlo si se hubiera enterado de que su compañero, al que tanto necesitaba, iba a ser acoplado a otro.

—Me gusta esta posición – dijo Seongho cuando Jungha se vino abajo con él, juntando sus cuerpos – Cara a cara. Es muy agradable.
—Entonces lo haremos de esta manera tanto como quieras.

Seongho asintió con la cabeza.

—Quiero darte muchos besos – dijo, cuando Jungha presionó la punta de su polla contra esa entrada extendida. Él empujó hacia adelante, pero estaba costando un poco.
—Quiero besarte, también – dijo Jungha y luego suspiró cuando la corona de su polla pasó a través del anillo de músculos, y luego se hundió profundamente en ese espacio increíblemente apretado y caliente. Estaba en el puto cielo.

Jungha apenas tuvo su mente en darse cuenta de su compañero y ver su reacción porque Jungha estaba condenado a superar el placer que estaba sintiendo. Fue tan jodidamente fuerte. Tan caliente y tan apretado. Era como si el cuerpo de Seongho fuera un tornillo, el mejor tipo de adicción. Jungha se derrumbó encima del pecho de Seongho con un gemido profundo y retumbante. Brevemente apretó su rostro en el hueco del hombro del chico, tomando nota de las pecas que había antes de apartarse un poco. Seongho ya estaba presionando los besos que quería en los hombros de Jungha y luego su pecho, como había prometido, los dedos del chico encontraron los pezones de Jungha y se deslizó a través de la carne sensible, pellizcándolos y provocándolos, por lo que su cuerpo saltó.

—Joder – dijo Jungha, y tuvo que tirar y empujar hacia delante otra vez. No había manera de que él pudiera detenerse. Mantener el ritmo lento y constante que tanto se prometieron mutuamente iba a ser bastante difícil. ¡Joder! Ya estoy tan cerca.
—No te preocupes por mí, sólo hazlo, córrete dentro de mí – dijo Seongho, y sus manos estaban suaves y cálidas, deslizándose desde el cuello de Jungha a sus hombros y su pecho y brazos.

Seongho supo suscitar reacciones placenteras con solo su toque, y Jungha quería más de él. Además Seongho ha dicho que estaba bien. ¿Quiere decir que no voy a poder hacer que se corra antes que yo? Parecía muy probable, de todas maneras, y Jungha estaba agradecido por ello. Le recompensaré. La boca de Seongho era cálida y húmeda, y él no había estado bromeando cuando había afirmado querer muchos besos. Era bueno que Jungha logró mantener suficiente control sobre su polla para mantener su promesa de ir lento, de lo contrario sus bocas jamás llegarían a juntarse.

El deslizamiento de sus lenguas juntas, los suaves pellizcos de los dientes de Seongho contra el labio inferior de Jungha mientras sus muslos apretaban alrededor de las caderas de Jungha y sus manos se deslizaban a través y alrededor de su pecho y vuelta atrás, era embriagador. Cada uno de esos toques fue una sensación nueva porque lo hacía con Seongho, y todos esos sentimientos trabajaban para construir el placer creciente que estaba en el vientre de Jungha. Sus bolas se apretaron y se levantaron para arriba con cada quejido largo que salió de la boca de Seongho y los dedos del pie se doblaron cuando su polla empujaba hacia adelante y hacia atrás en ese espacio caliente.

—Oh joder, se siente bien – dijo Seongho, cerrando sus ojos con fuerza y jadeando pesadamente. Jungha se aprovechó de su boca abierta y lo besó otra vez.

Hubiera querido ser lento, realmente quería, pero ahora, cuando el final estaba a la vista, su cuerpo tomó el control como siempre lo hizo y su cerebro y fuerza de voluntad se vieron obligados a tomar un asiento trasero para el instinto de follar y correrse. Las caderas de Jungha se aceleraron. Él no estaba haciendo el amor lento y perezoso al chico debajo de él ya, él estaba arando su verga hacia adelante y hacia atrás. Seongho pellizcó en los pezones de Jungha, como si supiera lo que estaba sucediendo. Demonios, él probablemente lo sabía.

—Córrete dentro de mí. Pon tu olor en mí. Muérdeme en el cuello – dijo Seongho, y esa voz tan sexy, junto con el calor y la caricia mojada de su cuerpo y su polla dentro de su culo era demasiado para aguantar.

Entonces él estaba allí. Su orgasmo fue fuerte, sobre todo porque fue el primero en años que había tenido que no era un producto de su mano izquierda. Sus músculos se tensaron y todo dentro de él cedió, Seongho alcanzó por la parte posterior de su cuello y tiró de su cabeza hacia abajo.
Jungha abrió su boca sin necesidad de que se lo dijera. Fue como si hubiera nacido para hacer esto, y sus dientes aterrizaron en el lado del cuello de Seongho, directo donde la garganta se reunía en el hombro, y mordió con fuerza, lo suficiente como para romper la piel, pero sin causar ningún daño duradero.

—¡Oh! – el brazo de Seongho comenzó a moverse furiosamente cuando él tiró de su polla, y su grito se hizo más fuerte cuando llegó al clímax.

Semilla caliente salpicó entre ellos, y Jungha estaba extrañamente satisfecho con la idea de tener el semen de Seongho sobre él, como si el lobo le hubiera marcando también. La sangre sabía dulce en su lengua, sin ser empalagosa. Este sabor le hizo lamer en la herida, y él no estaba incluso seguro de lo que estaba haciendo, pero al hacerlo detuvo el sangrado, y solo quedaron pequeñas gotas que él lamió.

Jungha no estaba completamente recuperado del orgasmo en el que había caído, pero aún tenía que mirar al chico debajo de él, comprobar su expresión, sus labios, todo. No parece que estuviera sintiendo ningún dolor.

—¿Estás bien? – le preguntó, sólo para estar completamente seguro. Seongho parpadeó perezosamente hacia él, una suave sonrisa todavía en su lugar. Parecía estar a punto de caer dormido.
—Nunca he estado mejor.
—¿No te duele? – le preguntó Jungha, mirando la mordedura – Gritaste cuando te mordí.
—Porque se sintió de vicio – dijo Seongho. Todo, desde su lenguaje corporal, el tono soñoliento de voz sugería que él estaba diciendo la verdad. Jungha suspiró.
—Así que, supongo que ¿atravesamos todo el ritual de apareamiento de los lobos?

Seongho asintió con la cabeza.

—Sí, soy tuyo ahora. Estás pegado a mí.

Jungha no lo describiría cómo estar pegado. Él sonrió a su nuevo compañero, su nueva pareja de vida, lleno de toda clase de esperanzas para el futuro, y lleno de curiosidad por cómo iban a ser sus vidas.

Tenían mucho que aprender uno del otro. Por el momento, sin embargo, Jungha sintió que había compartido bastante. Por lo menos de su parte. Estaban en un buen lugar, y no quería arruinar la atmósfera abriendo su bocaza y dejando escapar que bebió tanto anoche que Shownu le había echado la bronca esta mañana por ir a su turno con una resaca tan estúpida. Al menos él había conseguido quitarse el olor. No quería que su compañero con la nariz sensible de un hombre lobo oliera el alcohol en él.

—¿Todavía quieres salir a nuestra cita? – le preguntó Jungha. Seongho abrió los ojos lentamente y sonrió a Jungha.
—Definitivamente. Después de otra ronda de sexo.

Jungha miró entre ellos y observó cómo, debajo del semen seco en el pecho de Seongho, su polla todavía estaba dura.

—Hostia.
—Vas a disfrutar de estar acoplado a mí.

Beatwin

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5 Comentarios

  1. Por el momento el futuro de la recién formada pareja parece empezar con buen pie y según Seongho, la diversión aún no ha terminado… jeje.

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  2. siiii.... al fin se ha completado el acoplamiento y oficialmente son pareja, solo espero que no ocurra nada que pueda afectar a esta pareja....

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  3. Por fin se acoplaron, ya son pareja super oficialmente xD, y al parecervtodo va bien.

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  4. OMG.. Despues de esa primera noche. Parece qie todo va a estar para ambos... Han logrado pasar una gran barrera y ahora están acomplados totalmente

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  5. Por fin estan acoplados y con todo aclarado ya son pareja o por lo menos estan en proceso de serlo...

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