Dragones y Lobos... Capitulo 75


―¡Joder! ¡Cabrón eso duele! – gritó Leesang cuando alcohol fue vertido directamente por la enorme herida en el brazo.
―Putos cazadores. Nunca aprenden – dijo Shin Hu Jak, el Alfa que estaba a cargo de esta Manada.

La manada que Leesang estaba empezando a odiar, teniendo en cuenta que había tenido su coche golpeado tres veces antes de conseguir llegar hasta aquí. Una misión que no quería hacer. Pero, a veces por el bien de la paz y evitar que otros lobos orinaran en el territorio equivocado, las Manadas vecinas pretendían ser amigas de vez en cuando.

―Por favor, dime que alguien apuntó la puta matrícula – dijo Leesang a través de sus dientes. Joder, su brazo tenía una herida bastante mala.
―No tomamos números de matrícula aquí – dijo Hu Jak – Envié a algunos hombres detrás de ellos. Si no los cogen y matan a esos hijos de puta, al menos esos estúpidos paletos sabrán que no tienen que volver por aquí.

Esa forma de hablar, era una de las cosas que cabreó a Leesang. Era como si no se dieran cuenta de cuántos humanos querían saltar sobre la garganta de cada hombre lobo cada vez que mataban a otro ser humano, incluso si fue en defensa propia. Casos como estos, donde no era autodefensa, pero los cazadores habían comenzado definitivamente, fueron siempre las zonas grises con las que a los políticos les gustaba jugar.

―Bien, cualquiera que sea entonces, trataremos con él cuando vuelvan – dijo Leesang.

Ni siquiera quería estar aquí. Su hermano mayor, Hong Seok, era el que solía aguantar esta mierda, pero desde que estaba acoplado a un dragón en la cima de la montaña, tendía a estar ocupado con otras cosas. Bastardo afortunado.

―Definitivamente vas a necesitar algunas puntadas para esto – dijo Hu Jak, y cuando el capullo apretó el brazo de Leesang, como si comprobara lo profundo que el cuchillo había ido, Leesang silbó y se tensó.
―¿Qué coño? – exigió.
―Definitivamente necesitas puntos – Hu Jak fingió que él no había hecho nada en absoluto – Incluso pueden haberte envenenado. Ellos han estado tirando mierda como esa últimamente. ―Perfecto, así que ¿puedo ir y ver a su sanador ahora? – Exigió Leesang.

Incluso se pondría en las manos de un médico humano si el sanador de esta Manada era igual de gilipollas.

―Por supuesto – dijo Hu Jak, y se volvió hacia el hombre alto con el pelo rojo que había estado de pie junto a él – Hey, San E ¿puedes ir por Jian?

Leesang se habría caído de risa por el nombre de él sin no hubiera estado ya sentado en un tocón de un árbol.


―¿San E? – preguntó.
―Apodo, mejor no preguntes – dijo Hu Jak. Leesang iba a hacer su mejor esfuerzo para evitar hacer precisamente eso. ―De todos modos, acerca de nuestro sanador, hay algo que debes saber sobre él – dijo Hu Jak, y pasó su mano sobre su cabeza.

Eso realmente consiguió la atención de Leesang, sobre todo debido a la intensa mirada de Hu Jak. Esta era la primera vez que Leesang veía a esta Manada, y mientras que Hong Seok le había advertido que estas personas eran un poco anticuadas y extrañas, no esperaba esto. Hu Jak tenía todo el aire del Alfa duro, y mientras era un poco bajo, tenía todo lo demás que gritaba “Alfa”.

Tenía los hombros anchos y el pecho robusto para respaldar cualquier amenaza que se hizo. Demonios, incluso tenía tatuajes de cadenas envueltas completamente alrededor de sus brazos y hasta las muñecas donde se supone que más dolía hacerse un tatuaje. Los tatuajes no eran una prueba de que un hombre era fuerte y peligroso, sobre todo hoy en día, pero que sin duda ayudó con la imagen. Y sin embargo aquí estaba Hu Jak balanceándose sobre sus talones, pareciendo increíblemente preocupado.

―¿Qué? ¿Qué ocurre con él?
―Él tiene algunas cicatrices en su cuerpo – dijo Hu Jak – Es un poco sensible, por lo que sería mejor si fingieras no verlas, ¿vale? Ni siquiera hables con él o le mires a los ojos, si puedes evitarlo.

Oh, joder. Soy un alfa, y no voy a dejarme intimidar por un curandero que es sensible sobre su aspecto. Las cicatrices probablemente son sólo las cicatrices del acné o algo… ¿y Hu Jak quiere que no mire a los ojos del hombre, como si fuese algún Omega cobarde y sumiso?

Abrió su boca para decirle eso mismo cuando San E. Dios, qué estúpido nombre, finalmente volvió con su amigo justo detrás. Una mirada y todo lo que Leesang había estado a punto de decir salió volando por la ventana. El hombre, el curandero, era poco más que un niño. Podría ser un adolescente. Tenía cicatrices por todo su cuerpo, pero con la forma en que sus hombros estaban encorvados, cómo mantuvo su cabeza agachada, e incluso la forma en que se apoderó de su codo, daba la impresión de que este joven no iba a ponerse violento con nadie. En todo caso, él como estaba parado y se presentó sólo le hizo lucir aún más joven.

―¿Este es su sanador? – Preguntó Leesang.
―Cuida tu tono – dijo Hu Jak, medio gruñó sus palabras.
―Perdón, perdón – dijo Leesang, aunque sólo fuera para mantener lo que quedaba de paz.

Honestamente no quería que sonara como un insulto. No realmente. Estaba totalmente estupefacto por la visión del joven para intentar siquiera cualquier sarcasmo. Especialmente con la manera en que reaccionó su polla entre sus piernas, y cómo su lobo estaba aullando dentro de su mente. Este no es sólo un chico corriente, no puede serlo.

Leesang inhaló una fuerte bocanada de aire, dejando que su lobo tomara el aroma de la canela y la vainilla. Parecía que el chico acababa de salir de la cocina o algo así, pero fue el olor que estaba justo debajo de eso, lo que hizo que se le hiciera la boca agua. Él nunca había olido este olor, por lo que era extraño que él sabía lo que era sin haberlo experimentado antes. Este joven es mío. Este muchacho, quién demonios sea, Jian, es mi compañero predestinado, mi alma gemela.

Es una preciosidad. Cabello castaño sucio, tan claro y ojos verde musgo que encajaban perfectamente en la cara del muchacho. Oh por favor, por el amor de Dios, que tenga más de dieciocho años. Leesang dejó que sus ojos deambularan arriba y abajo del cuerpo del chico, y muy rápidamente, la parte de pensamiento racional de su cerebro comenzó a empujar a través de la lujuria que sentía, poniéndola a un lado cuando él tomó nota de algunas cosas que simplemente no estaban bien. El chico estaba delgado. Demasiado delgado para alguien de su altura, aunque él no podía medir mucho más que metro setenta.

Leesang ya podía decir que iba a elevarse sobre el hombre cuando llegara el momento de ponerse de pie. Pero eso no fue lo que le molestaba. Él había visto y estado con bastantes personas delgadas para saber que algunos hombres y mujeres podían parecer jóvenes y no podían subir de peso ni para salvar sus vidas.

Este chico, aunque... las ropas que llevaba eran demasiado condenadamente grandes. La camiseta gris podría servir perfectamente como una tienda de campaña. Los pantalones cortos, probablemente encajaban bien en otro Alfa en esta Manada, le pasaban de las rodillas. Llevaba un par de chanclas que realmente necesitan ser substituidas, y era un milagro que el niño lograra mantener los pantalones en sus esbeltas caderas. Debe llevar una correa o algo. Luego Leesang finalmente tomó consciencia de las cicatrices. Esas no son cicatrices de batalla, y definitivamente no son marcas de acné tampoco. Las reconoció. Hace un año o dos no lo habría hecho, pero ahora que muchos de sus hermanos fueron apareados a dragones, había aprendido rápidamente cuáles eran los signos de un dragón que estaba siendo abusado.

Largas y finas cicatrices, como si tiras de piel hubieran sido arrancadas. Había solamente una en la mejilla, y el resto parece aislarse en sus brazos y piernas. Sin duda había más en la espalda. La más larga de las cicatrices era aproximadamente de cinco centímetros de larga. Eran las cicatrices que se conseguían cuando se arrancaban las escamas a un dragón por la fuerza. No es de extrañar que Hu Jak estuviera tratando de convencerme para que no le mirara. Esos pálidos ojos verdes alcanzaron la cara de Leesang y entonces bajaron otra vez.

Las mejillas cremosas se oscurecieron con color rosado, pero fue la humillación y no el deseo devuelto hacia Leesang. Leesang le estaba mirando, y él iba a sacar la vergüenza fuera del sistema del chico. De forma jodidamente suave.

―Jian, ¿crees que puedes ponerte a trabajar en nuestro amigo? – preguntó Hu Jak, todo sonrisas cuando asintió a Leesang, como si no tuviera ni idea de lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Este hombre había sido un Alfa durante mucho tiempo y con razón. Él sabía que Leesang le había descubierto. Leesang miró de vuelta a Jian, que asintió con la cabeza antes de mojar sus labios.

―Puedo hacerlo.

Joder, su voz es tan condenadamente suave. ¿Tiene miedo de hablar? De cualquier manera, el sonido de esa voz, tan suave como lo había sido, hizo aullar y arañar al lobo de Leesang en la fina capa de fuerza de voluntad que separaba el hombre de la bestia. Enfócate. Necesito concentrarme.

―Ni siquiera me ha mirado todavía – dijo Leesang – Y no tiene ningún kit de primeros auxilios, tampoco.
―No necesita nada de eso – dijo Hu Jak, y entonces miró de vuelta a Jian – Vamos, chiquillo, muéstrale lo que puedes hacer.

Leesang miró de vuelta en el niño, en Jian, así como él asintió con la cabeza y caminó lentamente. El joven se puso de rodillas al lado de Leesang, y entonces fue impresionante ver como las manos se colocaron y cubrieron suavemente la desagradable y enorme herida, que corría a lo largo del lado del brazo de Leesang.

Él suspiró, él no pudo evitarlo. El alivio fue demasiado. Era como un paño húmedo y fresco que se coloca sobre una quemadura. Leesang incluso gimió un poco. Hu Jak, el muy imbécil, le estaba sonriendo.

―Es bueno, ¿verdad?
―Joder, sí – dijo Leesang, y cuando Jian apartó su mano, Leesang vio una especie de luz azul saliendo de sus manos, también llegó a ver la forma en que su carne se estaba tejiendo nuevamente cerrando la herida.

Los hombres lobo sanaban rápidamente, pero no a esa velocidad. Jian estaba haciendo un puto milagro, y Leesang suprimió apenas otro quejido. Hasta que escuchó el silbido suave de Jian. Leesang se centró en ese sonido. Él miró hacia abajo y que le partiera un rayo si la frente de Jian no estaba fruncida, mientras mordía sus labios, como si fuera él que ahora estaba suprimiendo el dolor cuando gotas de sudor brillante se reunieron en su frente y luego fue más que evidente que algo estaba pasando.

Leesang no estaba seguro de por qué sus ojos se sintieron atraídos por ese lugar. Tal vez fue la mancha de color rojo que fue floreciendo sobre la camiseta color gris. La manga era tan condenadamente grande que ocultó la mayor parte del brazo superior de Jian, pero luego incluso no importaba ya que el rojo llegó a ser cada vez más grande.

―¡Estás herido! – dijo Leesang, y llegó más rápido a apartar la manga de lo que Jian podría escapar.
―Leesang – dijo Hu Jak, una clara advertencia, pero Leesang le ignoró.

Él abrió la boca, y todo el calor fue drenado fuera de su cara cuando vio lo que tenía que ser una herida idéntica a la que Leesang había tenido apenas unos instantes antes. Había una herida abierta, sangrando de forma desagradable, justo en el punto exacto donde Leesang había sido herido antes.

Ahora él entendía el poder de este Dragón. Jian no era un curandero. Él podría tomar el dolor de otras personas y sus heridas, también.

―¿Qué coño? – gritó Leesang, y él de nuevo a Hu Jak – ¡No me dijiste que iba pasar eso! ―¿Importa?
―¿Hice algo mal? – Preguntó Jian, y por primera vez, Leesang se dio cuenta de que el joven le estaba mirando con miedo en sus ojos, pero él echó un vistazo a Hu Jak, como si esperara que el hombre lo salvara.

Oh, mierda. Hu Jak le dio unas palmaditas en el hombro al muchacho, y Leesang gruñó un poco en ese toque, Hu Jak le ignoró.

―Nada, chiquitín. No te preocupes. Ve a la cocina y dile a Woo Hee que te de una porción extra de carne con tu cena.

Jian asintió con la cabeza, pero entonces miró a Leesang, todavía asustado, esperando que lo dejara ir. ¿No lo sabe? ¿Él no siente lo que yo siento?

Leesang no tuvo más remedio, que dejar ir al muchacho. A pesar de la lesión, Jian saltó a sus pies y corrió tan rápido como sus piernas le llevarían lejos de Leesang y lejos de San E y Hu Jak.

―Ese chico necesita un sanador. Uno de verdad. No algo para comer.
―Las proteínas ayudan a los dragones con sus habilidades curativas, al igual que lo hace con los hombres lobo – dijo Hu Jak, levantándose y desempolvándose.
―¡Sabes lo que quiero decir! – Gritó Leesang – Acabas de sugerir que yo podría haber sido envenenado. ¿Qué pasa si él tomó el veneno? Como mínimo necesita puntos de sutura hasta que cure. Y ¿qué coño estaba pasando con todas esas cicatrices de escamas? Él es un dragón. Estoy seguro de ello.
―Al igual que yo puedo decir cuánto quieres follártelo – dijo Hu Jak, mirando directamente a Leesang.

Si Leesang hubiera sido un Shifter gato, entonces él habría bufado. Aun así, apenas pudo mantener a su lobo de atacar. El pequeño gruñido que dejó escapar fue claramente más que suficiente para que San E se involucrase, y el hombre entró en acción.

l se lanzó, demostrando ser más fuerte y más rápido de lo que alguien llamado San E debería ser cuando él rodeó con sus brazos alrededor del cuello de Leesang y le apretó hasta casi cortarle el suministro de aire.

―¡Hey! ¿Qué coño estás haciendo? – gritó Leesang, y las garras alrededor de su garganta sólo se apretaron más.

IMFACT

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6 Comentarios

  1. Espero que Leesang pueda encontrar a aquellos que lastimaron sin compasión a Jian, su pequeña pareja quien posee un extraordinario don, aunque no del agrado del lobo… claro… siempre y cuando “San E” le permita nuevamente respirar con normalidad… por qué el repentino ataque, eh??

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  2. noooooo.... será que jian no sabe que leesang es su pareja??? ojala y lo pueda rescatar rápido para evitar que le sigan sacando escamas....

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  3. Saben que se necesita aquí? Dragones. Enormes dragones escupe fuego que chamusquen a todos esos lobos que están maltratando a jian.
    Ojalá lo rescaten pronto y desgarren a ese mugre alfa.

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  4. O dios que habilidad de Jian pero aparece leesang y son pareja y bueno Jian no siente eso en fin espero que no laltraten mas a Jian y leesang lo salve.

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  5. OMG-!!! Esto se esta complicando!!! Pobre Jian!!!

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  6. Pobre Jian, y aquí vienen mas problemas...

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