―Le
dejaste que te tocara – dijo Hu Jak y luego sonó otro crack que retumbó en la
sala, y la mejilla de Jian había escocido un medio segundo después.
Jian
odiaba ser golpeado de esa manera. Odiaba cuando era castigado. Estaba
avergonzado de sí mismo porque Hu Jak quería que sintiera vergüenza, pero al
mismo tiempo estaba cabreado. ¡No he
hecho nada malo!
―Los
otros lobos en la Manada toman amantes todo el tiempo – dijo suavemente.
―¿Qué
dijiste? – preguntó Hu Jak, y el hombre dejó de caminar alrededor en la oficina
donde se hizo cargo del negocio de su Manada, impuestos, límites de propiedad y
esas cosas, pero como de costumbre, estaba hecha un completo caos, parecía una
leonera.
Hu
Jak no sabía mucho sobre papeleo o decoración, y había papeles por todo el
escritorio, el suelo y encima de los archivadores, en vez de dentro de ellos,
donde pertenecían.
―Nada
– dijo Jian rápidamente.
Hu
Jak le gruñó, pero él no lo mencionó otra vez. Él continuó su ritmo alrededor
de su oficina.
―¿Qué
te he dicho sobre otros lobos? – preguntó.
―Que
son... – Jian arrastró las palabras. Él no podía decirlo. Él no pudo terminar
esa frase cuando supo que Leesang no era así.
―¿Qué
son? – preguntó Hu Jak y se apoderó de la barbilla de Jian, apretando con
fuerza, y le obligó levantar la cabeza y mirarle a los ojos. Como si todavía
fuera un niño o algo así – Termina la frase.
Jian
tragó.
―Son
territoriales, toman lo que quieren sin preguntar, y raptan a la gente de sus
propias Manadas para utilizarlos para sus propios beneficios.
Hu
Jak asintió con la cabeza.
―Eso
es – dijo, y entonces sus ojos se suavizaron. Su mano en el mentón de Jian pasó
de dura a suave, y puso sus manos sobre los hombros de Jian – No estoy haciendo
esto para hacerte sentir mal. Tienes que saberlo. Pero no conoces a nadie fuera
de este Manada, y si intenta sacarte de aquí, puede hacer a todo tipo de cosas
sin tener que dar ninguna explicación.
―Dijo
que no me quería por mis escamas o mi poder – dijo Jian – Me dijo que no
tendría que dar ninguna de mis escamas o curar a nadie nunca más.
Eso
fue claramente lo peor para decir al Alfa, porque los ojos de Hu Jak
inmediatamente se pusieron rojos, y dejó que sus manos se deslizaran de los
hombros de Jian.
―No
te gusta ayudar a tu Manada, contribuyendo, ¿verdad?
―¡No!
– dijo Jian – ¡Eso no es lo que quise decir!
Hu
Jak actuó como si no hubiera oído una palabra que hubiera venido de su boca.
―Ahora
escúchame y escúchame bien. No eres nada especial, ¿me entiendes? Todo el mundo
en la Manada tiene un trabajo que hacer y este es el tuyo, y si no te gusta
contribuir a ayudar a poner comida en la mesa para que los cachorros puedan
comer, entonces no sé por qué me molesté en darte un hogar durante todos estos
años.
La
barbilla de Jian tembló, y ahora se sintió como un niño. Hu Jak no podría haber
hecho que se sintiera peor, ni aunque lo hubiera hecho a propósito. De hecho, Jian
hubiera preferido que el hombre le hubiera vuelto a abofetear. Habría sido
mejor que oír las palabras que salían de la boca de su Alfa ahora.
―Lo
siento mucho, no quise decir nada de eso – dijo Jian.
―Nos
dijiste que te dolía arrancar tus escamas, por lo que tratamos de tomarlas sólo
cuando las necesitamos.
―¿Necesitas
comprar un camión nuevo? – le preguntó Jian.
Entonces
él consiguió una bofetada y un montón de gritos sobre cómo el camión era
necesario, cuando Jian sabía perfectamente todo el trabajo pesado que debían
hacer cuando salieron los otros Alfas para hacer trabajillos para traer dinero.
Al final del discurso, Jian se sentía como un gilipollas ingrato, y quería que
le tragara la tierra y desaparecer del mapa.
―Vale,
si quieres irte lejos con un Alfa que no conoces, que te usará y luego te
tirará a la basura. No dejes que te detenga – dijo Hu Jak. Jian parpadeó.
―¿D-de
verdad?
Hu
Jak se detuvo justo frente a él, y pareció más ofendido que nunca.
―No
pareces demasiado afligido al respecto.
―Perdón
– dijo Jian, y apartó la mirada lejos de los ojos rojos llenos de ira de su
Alfa.
Sostuvo
su brazo, que todavía le dolía y latía del dolor que había tomado de Leesang.
Casi dio la bienvenida al dolor. Por primera vez en su vida, fue un
recordatorio de otra cosa, alguien que quería ver, y no del hecho de que
constantemente estaba haciendo cosas como está a sí mismo.
―Él
es un lobo, tú eres un dragón. Tienes que ver que te está utilizando – dijo Hu
Jak.
―Dijo
que era suyo – respondió Jian – Él me quiere para que sea su compañero.
―¡¿Y
tú te crees esa mierda?!
Tampoco tienes que
decirlo como si fuera la cosa más atroz que jamás has oído en tu vida.
―Tengo
veinte años – contestó Jian – ¿No soy yo quién debe decidir estas cosas?
Todos
los demás lo hicieron y por lo que sabía Jian, no les gritaron o les golpearon.
No lo entendía en lo más mínimo.
Hu
Jak estuvo en silencio varios segundos y cuanto más tranquilo se quedaba, más
se preocupaba Jian de que estaba a punto de perder la calma, como la calma que
precede a la tormenta.
―Bien,
voy a hacer un trato contigo – dijo Hu Jak. Jian miró a los ojos del Alfa. Ya
no estaban rojos ni llenos de ira.
―¿Un
trato?
Hu
Jak cruzó sus brazos, pero continuó mirando hacia abajo a Jian como si fuera el
tonto más grande del mundo.
―Sí,
un trato. No me convence que Leesang no te mintiera sobre todo el apareamiento
solo para poder abrirte de piernas.
Jian
se encogía en esas palabras. Eran unas palabras demasiado sórdidas para
describir algo que se sintió tan bien.
―El
no hizo eso – dijo.
―¿Ah
no? ¿Te mordió?
―¿Cómo
que si me mordió? – le preguntó Jian. Hu Jak sonrió y meneó la cabeza.
―¿Ves?
Ni siquiera sabes los conceptos básicos sobre los hábitos de apareamiento de
los hombres lobo. Supuestamente tiene que morderte en el lado del cuello, donde
el cuello se une con el hombro – dijo, y luego agarró a Jian por la camiseta y
tiró de él, acercándolo. Él estiró el cuello de algodón gris para ver por sí
mismo que no había ninguna herida allí – Veo que no te mordió.
¿Un mordisco me
convierte en su compañero? Jian había visto un montón de hombres lobo en esta Manada
caminando con cicatrices en esa parte de sus cuerpos. Él las había visto, pero
asumió que llevaban esas cicatrices por pelearse y nada más.
―No
sabía lo que eran esos mordiscos – dijo Jian.
―Nunca
hubo una razón para decírtelo. Ninguno de los lobos aquí querría a un dragón
como compañero, por lo que no es algo que había que explicarte cuando tuvimos
la charla de las flores y las abejas.
Jian
podía recordar todavía esa conversación, y había sido humillante para los dos.
―Supongo
que no – dijo.
Hu
Jak era como un padre para él, lo más cercano que tenía a una familia ya que su
Clan había atacado este lugar y fue destruido. Hu Jak se lo había llevado, lo
alimentó, educó y vistió, y Jian estaba actuando como un niño teniendo una
pataleta. Pero entonces recordó algo, y él no podía sacar el pensamiento de su
cabeza hasta que se derramó de su boca.
―¡San
E, Ho Jeong y Eui Jin estaban allí!
―¿Qué?
– preguntó Hu Jak, frunciendo el ceño. Jian asintió con la cabeza.
―Ellos
nos encontraron. ¡Tal vez él me habría mordido si ellos no nos hubieran
interrumpido!
Hu
Jak sonrió, y no era la sonrisa de cuando él estaba cabreado y hacía un mal
trabajo en esconderlo. Era genuina.
―Me
alegro de que hayas sacado el tema, muchacho, porque eso es en realidad parte
de mi trato.
Jian
parpadeó, sin entender nada en absoluto.
―¿Lo
es?
―Absolutamente
– respondió Hu Jak – Si él quiere ser tu pareja, entonces le doy la oportunidad
de probarlo. Os doy una hora a solas, totalmente ininterrumpida. Si te muerde
en ese tiempo, entonces puedes irte con él.
El
corazón de Jian se aceleró, pero sólo por medio segundo antes de que la
expresión de Hu Jak se volviera ceñuda.
―Pero
déjame decirte ahora, y es mejor que me escuches bien – dijo Hu Jak, poniendo
su mano en el hombro de Jian – Si él te toma, es mejor que sepas que no podrás
volver aquí.
―Yo...
¿Qué? ¿Por qué? – le preguntó Jian, y ahora el pensamiento de nunca ver a Hu
Jak o Woo Hee o incluso los otros lobos de la Manada que tienden a ignorarlo,
le dejó muerto de miedo. Esto era todo lo que conocía.
―Vas
a tener el olor de un lobo de otra Manada en ti. El hecho de que tienes su olor
por todo tu cuerpo ahora está haciendo que mi propio lobo se ponga completamente
territorial. Yo puedo mantenerle a raya porque eres como un hijo para mí, y te
quiero más que nada en el mundo entero. ¿Pero el resto de la Manada? No tienen
ese mismo apego emocional que yo.
―Pero...
pero... – Jian no podía pensar.
Él
casi no podía respirar. Intentó pensar si cualquiera de los otros Shifter que
se habían acoplado en diversas Manadas había regresado, y algunas imágenes
estallaron en su mente. Él se dirigió hasta Hu Jak, que apenas movió la cabeza.
―¿Cuántas
veces tengo que decirte que no es lo mismo? Eres un dragón. Eran lobos. No se
aplican las mismas reglas. ¿Por qué crees que sólo un lobo en un momento viene
a este Manada para las reuniones? A los Lobos no les gusta cuando los otros
lobos están en su territorio.
―Pero
eso... eso no es justo – dijo Jian.
Sentía
frío, y puso sus brazos alrededor de él para alejar el frío. ¡Se estaba
volviendo loco!
―Sé
que no lo es – dijo Hu Jak, y entonces su mano se dirigió al pelo de Jian en
una caricia suave, como se acaricia a un animal de compañía – Así que, si
realmente quieres ir con él, emparejarte con él, entonces vas a dejar atrás a
las personas que te quieren, que te han criado, por alguien que es
relativamente un desconocido.
Algo
acerca de esto no estaba bien, y todo lo que podía sentir Jian era que estaba
totalmente y absolutamente incómodo sobre todo el asunto, pero también triste. Hu
Jak estaba en lo cierto. Estas fueron las personas que lo habían criado. Lo
habían cuidado cuando pudieron haberlo matado después de que su Clan les
atacara, y ahora él estaba considerando honestamente darles la espalda. Pero...
Leesang...
―Yo...
Hu Jak le creo cuando dice que somos compañeros. Nunca he sentido esto antes.
Es fuerte. No lo conozco, pero te juro que ya lo amo.
Allí,
él dijo las palabras. Ahora sólo tenía que esperar y ver cómo reaccionaba Hu
Jak. Los labios de Hu Jak se adelgazaron, y él suspiró.
―Bien,
si eso es lo que quieres.
Lo
dijo tan casualmente, como si no le importara en absoluto que Jian entrara en
pánico. Se acercó y agarró la camisa de Hu Jak, desesperado por hacerle entrar
en razón.
―¡No
es porque quiera irme! ¡No quiero irme! Pero no puedo evitarlo. ¡Necesito estar
con él!
Si
Hu Jak fue capaz de sostener a su lobo lo suficiente para que no se volviera
loco porque olía a Jian como un miembro de una Manada diferente, entonces
quizás sería suficiente. Podría venir de visita de vez en cuando. ¿Sería Woo
Hee capaz de sujetar a su lobo? Ella no se había convertido en su lobo en tanto
tiempo que parecía que tendría el control total sobre su naturaleza animal. Jian
no tendría nada de qué preocuparse cuando se trataba de ella, no es que él
pudiera preguntarle a Hu Jak.
―Sé
que no puedes evitarlo, hijo, no te preocupes – dijo Hu Jak, y luego él tiró
finalmente de Jian más cerca para un abrazo, algo que Jian realmente necesitaba
en ese momento.
Hu
Jak dio unas palmaditas en su espalda y su cabello como si fuera todavía una
cría y eso era algo que a Jian le gustaba. Lo calmó, le recordó que Hu Jak lo
quería y cuidó de él.
―Vamos
a hacer esto, sin embargo. Recuerda, si es tu pareja, entonces no tienes mucha
opción en este sentido, ¿verdad?
Jian
asintió con la cabeza. Hu Jak le apartó lejos de él, mucho antes de que Jian se
hubiera empapado lo suficiente del afecto que Hu Jak raramente le dio.
―Así
que, esto es lo que vamos a hacer. Sólo quiero comprobar que él no se está
aprovechando de ti. Nunca has estado enamorado antes, y él es un hombre lobo
que dice estar acoplado con un dragón. Eso no es exactamente normal, así que
vamos a hacer lo que dije antes. Tiempo ininterrumpido para que te muerda en el
hombro. Voy a traerlo aquí y hablas con él acerca de esto. Si te muerde,
entonces sabrás que él no estaba tratando de conseguir tus escamas.
―No
las quiere – dijo Jian, sacudiendo la cabeza rápidamente.
A
pesar de todo, él no pudo evitar sonreír en el pensamiento de obtener una
cicatriz de apareamiento de Leesang. Hu Jak no había terminado, sin embargo. Él
levantó sus manos, como convocando paciencia.
―Pero
si él no te muerde, no quiere aparearse contigo, entonces vas a tener tu
respuesta, y yo no quiero que te rompa el corazón cuando resulte que no quiere
hacerlo. ¿Entiendes? Te lo estoy advirtiendo ahora mismo.
―No
será así – dijo Jian, y su entusiasmo estaba burbujeando otra vez – Y siempre
puedes venir a visitarme cuando me acople con él. Tú mismo has dicho que te
puedes contener, por lo que no debería ser un problema.
¿Estoy flipando o la
vena bajo el ojo de Hu Jak se está haciendo más grande?
―Tienes
razón, ahora vamos, salgamos de aquí. Puedes entrar en la cabaña de invitados y
esperarle. Te lo mandaré pronto después de que haya tenido unas palabras con
él.
―De
acuerdo – dijo Jian, y prácticamente corrió fuera de la oficina desordenada de Hu
Jak en su entusiasmo por llegar a la cabaña de Leesang. Fue tan deprisa que ni
siquiera vio las caras de los lobos que se le quedaban mirando mientras corría.
No
le importaba. Ni siquiera le importaba si estaba molestando a sus lobos
interiores hasta el punto de que algunos de ellos estaban luchando por no
atacarlo, porque este iba a ser el mejor día de la vida de Jian.
IMFACT

5 Comentarios
Eres un maldito abusador y manipulador Hu Jak!!!... llenándole la cabeza de puras malditas mentiras a Jian, con respecto a su legítimo apareamiento con Leesang!!!... obvio que ya tiene planeado destruir toda esperanza del pequeño dragón de estar con lobo… maldito seas!!!
ResponderBorrarese hu jak es un manipulador de primera.... de seguro hay una trampa en todo esto....
ResponderBorrarY hu jak dice que no manipula pero al dejarlo ir deja ir su dinero facil pero esperemos que Leesang salga al rescate.
ResponderBorrarOmg... Se le va su mejor inversion y quiere quedárselo!!! Claro que va a querer manipularon... Pero no manchen, Ojalá que leesang no lo vea como algo malo
ResponderBorrarEs una trampa cierto? Este esta tramando algo desagradable...
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