¡No puedo respirar!
¡No puedo respirar!
¡Me voy a ahogar!
No.
No iba a dejar que esto suceda. Tenía que empezar a moverse. Leesang estaba en
problemas, y había tomado una bala para proteger a Jian y si no hacía algo
pronto, ambos iban a morir. El agua no era tan profunda. Jian había perdido
mucho oxígeno mientras gritaba presa del pánico. Se dijo a sí mismo una y otra
vez que debían dejar de luchar. Tenía que mantener la calma porque si no lo hacía
entonces sólo iba a ser peor. El agua no
es tan profunda... No es tan profunda.
Él
dejó que ambos fueran hacia el fondo, hasta que Jian pudo sentir sus piernas
tocando la tierra, piedras y fango en la parte inferior. Fue entonces cuando se
empujó a sí mismo hacia arriba, llevándose a Leesang con él. Él abrió la boca
para tomar aire, apenas sujetando a su compañero mientras analizaba con los
ojos alrededor, buscando a Hu Jak con su arma. Él no estaba seguro de lo que
hubiera hecho si hubiera visto al hombre, pero no estaba en ninguna parte para
ser encontrado. Estaban solos. ¿Habrá
pensado que nos ha matado a los dos y ha salido corriendo?
Jian
esperaba que ese fuera el caso. No era un guerrero y no sabía pelear. El agua
estaba más arriba de su cuerpo de lo que él pensaba que sería. Leesang lo había
llevado hasta que llegó al pecho del Guerrero, lo que significó que casi
llegaba al cuello de Jian cuando estaba completamente de pie. Al menos el agua
ayudó a sostener mucho del peso de Leesang así que fácilmente podía sostener la
cabeza del Guerrero sobre el agua.
Leesang
tosió antes de que él comenzara a respirar con normalidad, pero al menos él
estaba respirando. La mancha roja en el agua se extendía, y Jian necesitaba
sacarles pitando fuera del agua. Comenzó a moverse, todavía buscando alrededor
de los árboles por cualquier vista de un arma. Él se sentía mejor cuando
consiguió salir del río.
―Te
tengo. Te tengo. Vas a ponerte bien – dijo Jian.
Esperaba
que su compañero pudiera oírlo, oír sus palabras y luchar para quedarse con él.
Jian no se dio cuenta de que estaba llorando hasta que estuvo fuera del agua y
el sol secó su rostro. Si Leesang se
muere, me moriré. Él no sería capaz de seguir después de haber estado con Leesang
durante un corto período de tiempo. Una eternidad no sería suficiente.
―Por
favor no te mueras. Por favor no te mueras – suplicó Jian.
Fue
tan suave como pudo ser cuando dejó a Leesang sobre la arena húmeda. Había una
herida de salida en su pecho, lo que significaba que la bala no estaba todavía
dentro de él. Esa herida estaba aterradoramente cerca de su corazón, y más
sangre seguía saliendo. Sólo entonces se dio cuenta Jian de que su hombro
estaba herido. Se miró a sí mismo, y con toda la adrenalina que había estado
corriendo a través de él, no había notado el gigantesco tajo que estaba en su
hombro. La bala le había rozado, pero sin lugar a dudas se llevó un montón de
piel con él. Hu Jak debía saber cómo utilizar un arma poderosa.
No
importaba. Jian necesitaba recibir ayuda para su compañero. Agarró los brazos
de Leesang y trató de tirarlo más lejos del río. Sólo consiguió, tal vez, tres
metros antes de que él tuviera que parar para coger aliento. Le estaban
ardiendo los músculos y le daban pinchazos, y él no podía continuar más. Por lo
menos estamos a cubierto de los árboles y no en espacio abierto ya. El sonido
de un disparo en la distancia provocó que el corazón de Jian se acelerara tanto
que le parecía estar oyendo los latidos. Luego hubo otro disparo. Y otro. Es Hu Jak. Tiene que serlo.
Él
no sonaba muy lejos, pero estaba lejos de aquí. ¿Quién está disparando? Jian miró a su compañero, que todavía
seguía sangrando y cada vez estaba más pálido, hasta que su piel era diez tonos
más claros que su pelo castaño. Él estaba respirando, pero eso no duraría si
seguía sangrando de esa manera. Jian le había prometido a Leesang que nunca
usaría sus poderes, pero esto era una situación donde Jian sintió que no podía
cumplir su promesa.
Leesang
se moriría aquí mismo porque Jian no era lo suficientemente fuerte para
llevarle, o él podría tomar la lesión para sí y Leesang podría llevarlo a
buscar ayuda. El lobo de Leesang segurísimo no iba a poder curarle lo
suficientemente rápido como para arreglar eso, por lo que Jian tomó la
decisión, y puso sus manos sobre el pecho de Leesang. El dolor era increíble en
su atrocidad. Él silbó entre dientes, y todo su cuerpo se tensó cuando la
agonía le inundó quemando un agujero en él, justo donde estaba el agujero de
bala de Leesang. Se sentía mucho peor de lo que parecía en el cuerpo de Leesang.
Todo
lo que podía ver Jian era un agujero en el pecho del hombre. No comprendió el
dolor interno que estaba allí cuando sus órganos comenzaron a decaer. Sus
costillas se agrietaron y astillaron mientras Leesang se curaba.
La
herida de Leesang desapareció justo enfrente de los ojos de Jian, y lo usó como
motivación para seguir adelante. Cada pequeña herida que vio cerrarse valió la
pena todo el dolor que estaba sintiendo. Sintió una cálida humedad caliente en
su pecho, y sabía que ahora era él quien sangraba, pero él nunca se miró a sí
mismo mientras curaba a alguien, eso nunca le ayudó.
Leesang
abrió la boca y abrió bruscamente los ojos. Aquellos preciosos ojos azules
aterrizaron justo en la cara de Jian y luego se ampliaron con horror mientras
abofeteó las manos de Jian lejos. Jian sonrió. Era demasiado tarde para eso.
―Estás
bien ahora – dijo él.
Leesang
inmediatamente se dio la vuelta y se puso de rodillas, sus manos vacilaron
frente a Jian, como si estuviera preocupado de que Jian colapsaría si estaba
aún tocándolo. Eso podría ocurrir, considerando que Jian sentía como si se
fuera a desmayar y vomitar. El dolor le hacía marearse.
―¿Qué
hiciste...? ¿Por qué hiciste eso? ¡Te dije que nunca usaras tus poderes! ¡Tomé
esa bala por ti! ¡Por ti!
Jian
sabía que su compañero no le estaba gritando realmente, sólo estaba enfadado
por la situación y aterrorizado. En todo caso, estaba débil, tanto emocional
como físicamente y oír la voz elevada de Leesang hizo temblar su mentón.
―Tenía
que hacerlo. No podía llevarte – dijo Jian.
La
mirada de Leesang fue algo que Jian no pudo incluso describir. No tenía ninguna
palabra para eso, pero podría decir que lo que había dicho estaba comiendo a Leesang
por dentro. Odiaba que él hubiera tomado el dolor de su compañero, solo para
darle otro dolor en conjunto.
―Lo
siento – dijo Jian. Él realmente estaba empezando a sentirse mareado. Todo
estaba girando alrededor.
―Está
bien, vas a estar bien – dijo Leesang, y en un movimiento que demostró que era
tan fuerte como había sido antes, él agarró a Jian y lo levantó en brazos antes
de que empezara a correr.
Jian
giró la cabeza y vomitó un poco por culpa del movimiento, pero Leesang estaba
tan concentrado en conseguir llevar a Jian a un sanador que ni siquiera paró, a
pesar de que Jian estaba bastante seguro de que había vomitado un poco en los
pies de Leesang. Leesang no se detuvo. Sólo continuó maldiciendo y murmurando
para sí mismo sobre cómo él no tenía nada aquí para cubrir la herida de Jian.
Si
hubieran estado vestidos, podían haber utilizado la ropa para taponar la
herida, pero habían venido aquí en sus formas animales. También habló con Jian,
tratando de intentar responder de vez en cuando, Jian hizo todo lo posible para
hacerlo, pero estaba bastante seguro de que los ruidos saliendo de su boca eran
sólo murmullos. Incluso dejó de sentir el viento contra su frío cuerpo. Y se
detuvo completamente la sensación cuando se desmayó. Lo último que escuchó fue
a Leesang gritando su nombre.
―Estoy
bien – dijo o pensó que lo había dicho. Él no podía conseguir que su boca se
moviera correctamente.
*****
Leesang
dio un portazo donde Hu Jak estaba siendo retenido. Vestía ahora sólo un par de
vaqueros, lo único que se había tomado la molestia de ponerse después de haber
traído a su compañero hacia la Manada, desangrándose a causa de Leesang y Hu
Jak. Voy a matar a ese hijo de puta.
Wonho
estaba allí, al igual que Yeon Seok. Ambos estaban interrogando a Hu Jak dentro
de la sala e inmediatamente se levantaron y agarraron a Leesang por los
hombros, impidiéndole acercarse más al capullo.
―¡Te
voy a matar! ¡Me oyes! ¡Te voy a matar, desgraciado!
Hu
Jak no le miró. No dijo una palabra. Sólo mantenía esa cabeza hacia abajo.
Parecía que Wonho lo había molido a palos cuando venían hacia aquí, sin
embargo. Hu Jak tenía un ojo hinchado casi negro, su labio inferior estaba
partido, y esos estúpidos tatuajes de cadenas que tenía alrededor de sus brazos
estaban destrozados ahora por todos los desgarros y cortes que Wonho le había
dado al hombre con sus garras. Bien. Leesang esperaba que estuviera destrozado
y quería hacer algunos daños propios.
―¡Mírame
de una puta vez, cabrón! – le gritó Leesang.
Hu
Jak le miró, y mientras había arrepentimiento en sus ojos, Leesang no iba a
dejarse engañar por él. Cualquier remordimiento que Hu Jak sintiera fue
claramente sólo por sí mismo. Yeon Seok y Wonho apenas le tocaban ahora.
Mantuvieron sus manos sobre los hombros de Leesang, pero sus palmas sólo
rozaban sobre su piel. No querían retenerlo, querían que Leesang mantuviera el
control sobre sí mismo, pero actuarían si intentaba moverse demasiado rápido.
Podía verlo ahora.
―Sé
cómo te sientes – dijo Wonho – Créeme, lo hago, pero no lo dejes ganar así. Si
le rompes en mil pedazos, serás como él, y Jian sigue vivo, ¿verdad?
―Apenas
– dijo Leesang, y casi se ahogó en esa palabra – Por favor dime que llamaste a Shownu,
que puede bajar a Jino, o llevarlo al hospital al que pertenece vuestro Clan.
El
hospital sería mejor ya que Leesang estaba casi seguro de que el sanador de la
Manada o Jino, serían incapaces de hacer mucho por Jian en el estado en que
estaba.
Necesitaba
un médico y un montón de sangre. Aunque su Manada tenía el dinero para un
doctor, un doctor humano no vendría a una Manada solo para ver a un dragón. Los
Dragones tenían sus propios sistemas, sus propios sistemas muy complicados de
atención de la salud.
Sólo
los dragones que ya habían pasado por el aro podrían recibir atención médica
real. Ése era el por qué cada Manada y cada Clan tenían su propio sanador. Leesang
sabía que Shownu tenía acuerdos hechos con el hospital humano más cercano para
su Clan. Él era bastante rico y el tipo de hombre que se preparó para ese tipo
de cosas. A menos que él pudiera de alguna manera falsear el nombre de Jian en
la lista de personas que estaban en su Clan y lo pusieran en su seguro,
entonces estaban completamente solos. Coño,
esto es tercermundista. Hubo progresos por las actividades de los
Templarios, pero no en sanidad.
Leesang
nunca había pensado en esto y ahora su compañero podría morir porque él no lo
había hecho.
―Hice
la llamada, y Shownu está trabajando en ello. Va a tomar algún tiempo. Jino va
a ayudar todo lo que pueda.
Esa
era la única buena noticia, puesto que el sanador de la Manada no estaba seguro
de qué hacer con un dragón. Las escamas rojas de Jian habían comenzado a crecer
poco antes de que Leesang consiguiera volver a la Manada, como si su cuerpo
estuviera tratando de protegerle de más daños. Esto hizo que fuera más difícil
para que el sanador de la Manada pudiera trabajar, y Jian continuaba sangrando.
Y mientras Hu Jak siguió mirándolo fijamente. Él estaba desafiando a Leesang
con sus ojos, y el lobo interno de Leesang sentía el desafío. Wonho lo detuvo
nuevamente con un fuerte apretón en su hombro.
―Mírame
– dijo.
Leesang
respondió al mandato dado por una figura de autoridad. Había algo en los ojos
de Wonho que exigió respeto, y Leesang se lo dio. Él fue suave en sus
siguientes palabras, sin embargo.
―Si
tu compañero muere, yo mismo ataré al hijo de puta y veré como le quemas vivo.
¿Vale? Entiendo lo que estás pasando, pero hasta entonces, no le mates. Jian te
ha salvado porque eres mejor que eso, mejor que él.
―No
debería haber usado su poder para empezar.
―No,
pero lo hizo de todos modos. Decidió utilizarlo. Esa fue la razón de que lo
liberaras, para que pudiera tomar sus propias decisiones y aprender a ser él
mismo. No le ordenaste que te sanara porque tuviste una pelea con otro lobo. Él
eligió salvarte porque si no lo hubiera hecho, ahora mismo estarías muerto y él
se preocupa mucho por ti.
Eso
no era muy tranquilizador, pero lo único que hizo que Leesang se sintiera mejor
era el conocimiento de que Wonho no le impediría hacer lo que quisiera hacer
con el maldito hijo de puta si Jian moría. Leesang miró al hombre.
―Te
voy a quemar vivo si él muere.
Hu
Jak no dijo nada. Hostias, esto es
exasperante. Leesang quería herir al hombre, quería hacerle enloquecer con
sus palabras, pero era como si no estuviera teniendo ningún efecto en absoluto,
y estaba volviendo completamente loco a Leesang.
―Deberías
ir y sentarte con tu pareja, hijo – dijo Yeon Seok – Ya hemos llamado a la
policía, y van a estar aquí en cualquier momento para llevárselo.
Leesang
cerró los ojos y suspiró. Joder. La
policía.
Por
primera vez en su vida, Leesang deseaba poder volver a una época en la que las
Manadas enfrentaban estas cuestiones sin que las leyes humanas intervinieran. Wonho
le podría prometer la cabeza de Hu Jak en bandeja de plata todo lo que
quisiera, pero la verdad es que ese tipo de venganza probablemente no podría
tenerla en un par de años si Hu Jak fuera puesto tras las rejas de plata.
Leesang
asintió, y luego se volvió a ir, dejando a Wonho y su padre para hacer lo
tenían que hacer hasta que la policía llegara y se llevara a Hu Jak para
interrogarle. Se detuvo antes de que pudiera llegar a la puerta, sin embargo.
Simplemente se detuvo, su cuerpo congelado, como si no pudiera dar otro paso,
aunque él lo intentó. No es que lo estuviera intentando con todo su ser,
teniendo en cuenta las cosas que quería hacerle a Hu Jak, pero él se volvió
lentamente y miró hacia atrás en el hombre. Hu Jak frunció el ceño un poco,
como si el hombre se preguntara cuál era problema de Leesang.
―¿Hijo?
¿Qué pasa? – preguntó Yeon Seok.
Leesang
miró a su padre, su padre que había perdido a un compañero y unas esposas en el
transcurso de su larga vida, por no hablar de unos niños también. Joder, si Leesang
estaba perdiendo su cabeza de esta manera, entonces no era de extrañar que por
un tiempo Yeon Seok se hubiera puesto como un energúmeno. Hubo unos años de su
vida donde él podía recordar que su padre no estaba alrededor. Había estado
demasiado ocupado llorando. Leesang se volvería completamente loco si perdía a Jian.
Esto le hizo ver a su padre como el fuerte hijo de puta que sobrevivió a la
pérdida de tantas personas que amaba.
―Papá...
– Leesang miró a Hu Jak – Creo que puedo curar a Jian.
Hu
Jak apretó sus puños en la mesa de acero a la que fue esposado. Fue muy
revelador.
―¿Qué
quieres decir? – preguntó. Leesang miró a Wonho.
―¿Jino
podría despertar a Jian? ¿Tiene algo para eso?
―Tiene
sales que puede oler para despertarle, creo. Pero, puede que no fuera lo mejor
para él, sin embargo – dijo.
―No,
lo sé, pero solo necesito un minuto – dijo – Una vez le pregunté a Jian si él
podría retribuir el dolor. Él puede tomar el dolor de alguien y sus lesiones, y
cuando le pregunté si podría devolverlas, no dijo sí o no, dijo que no
importaba.
Lo
que era tan bueno como que admitiera que él podría regalar dolor y lesiones. ¿Por qué no lo he visto antes? Hu Jak se
tensó contra la mesa con si le hubiera abofeteado.
―Ni
si te ocurra, no te atrevas ni a pensar en llevarme con él. ¡Tú mismo lo has
dicho, la policía estará aquí pronto! ¿Cómo vais a explicar una bala en mi
pecho?
―Me
importa una puta mierda como voy a explicarlo – dijo Leesang.
Su
padre estaba yendo ya hacia la pared donde se mantuvieron las llaves de los
puños de plata.
―Bien,
levántate, tienes que ir a ver a alguien.
―¿Jino
estará aquí antes que la policía? ¿Tenemos sales aquí que puede oler si él no
llega a tiempo?
―Está
volando hacia abajo – dijo Wonho – Él podría incluso estar ya aquí.
Eso
fue exactamente lo que quería escuchar Leesang.
Hu
Jak gritó y luchó contra los hombres que lo sujetaron, pero él no era rival
para dos Alfas y un guerrero dragón. Lo sacaron de la habitación, dando patadas
y gritando, y Leesang rezaba para que esto funcionara.
IMFACT

6 Comentarios
Yo también rezo para que funcione y para tener una descripción detallada de como ese mugre sufre milímetro a milímetro la sensación de una bala atravesando sus músculos hasta salir al otro lado y de paso como pasa por su hombro llevándose parte de la piel a su paso y espero que el que dos personas ya hallan sufrido tanto por la misma bala no minimice ni un poquito el dolor que va a sentir.
ResponderBorrarMe hubiera gustado que también sintiera lo que siente un dragón cuando le arrancan las escamas pero con que Jian se salve me conformo.
Que suerte que Wonho haya detenido a Leesang de poner fin a la vida de Hu Jak, porque de haberlo hecho, nunca hubiera recordado que Jian puede devolver el dolor y si alguien merece pasar por la agonía del dolor de la muerte, ese es Hu Jak… puedes patalear todo lo que quieras desgraciado… de esta no te salvas… jejeje.
ResponderBorrarmaldito hu jak se merece cualquier cosa que leesang haya pensado.... solo espero que puedan hacer algo a tiempo para salvar a jian....
ResponderBorrarNoooo espero que Jian no muera y por otro lado espero que Hu Jak se quede en la carcer por siempre.
ResponderBorrarOmg Omg!!😱😱😱
ResponderBorrarJian no puede morir!!! Me encanta la idea de Leesang que mejor castigo para el maldito que darle la herida que provocó...
ResponderBorrar