Seguía
trabándosele la lengua y era tímido alrededor de los grandes hombres montañas.
Durante todo un año cuando llegó a la Villa Starhaus, Jimin estaba encaprichado
por Jae Joong, una de las parejas. Pronto se dio cuenta que su gusto iba más
hacia los hombres grandes y musculosos. Así que estaba encaprichado con toda la
manada de lobos. Esos habían sido muchos días de confusión.
Gracias
a Dios ninguna de las parejas lo había colgado de las bolas por babear por sus
hombres. Ahora era un hombre adulto. Capaz de tomar sus propias decisiones…y
corría como una chica cuando el primer grande y fuerte hombre le coqueteaba.
Jesús,
¿por qué no sólo usaba falda y cargaba una caja de pañuelos desechables?
Gracias a los dioses Yoon Gi tenía un buen sentido del humor. El oso era maduro
y Jimin amaba eso de él. Caminó al lado de su pareja mientras llegaban a la
tienda de motocicletas. Aun no podía creer que tenía pareja.
Siendo
humano, y uno de los hijos de la manada, él creyó que estaba fuera de tener
suerte en ese departamento. Solo porque vivía con lobos, no significaba que
fuera a tener una pareja.
Pero
eso estaba lejos de la verdad. Había conseguido a la madre de todas las
parejas. Yoon Gi era todo lo que quería en un hombre, y algo más. Su lengua
moría por salir y lamer a Yoon Gi de la cabeza a los pies. Sólo podía imaginar
tener todos esos deliciosos músculos rodeándolo mientras era empujado contra el
colchón o el suelo.
Mierda,
estaba teniendo una erección.
—Hey,
pequeño Jimin. ¿Qué te trae por aquí? —Jackson Tuan le preguntó a Jimin que
caminaba al frente de Yoon Gi.
Jimin
señaló con su pulgar sobre su hombro, haciendo su mejor esfuerzo por calmarse,
y estar cool a pesar de su erección.
—Estoy
con mi pareja —la voz le salió aguda. ¡Maldición! Trataba de oírse casual y se
oyó como si fuera un ratón. Jackson sonrió mientras Yoon Gi caminaba a su lado.
—Ya
lo veo. —Jackson le dio un guiño y entonces se giró hacia Yoon Gi—. ¿Vienes a
recoger tu motocicleta?
—Joder,
si —dijo Yoon Gi—. Necesito llevar a pasear a mi pareja. Es su primera vez. —Se
carcajeó y vio hacia Jimin, sosteniendo la mano frente a él—. No quise decirlo
de esa manera, lo juro.
«Genial».
Ahora tenía a Yoon Gi cuidando sus palabras. Eso no es lo que él quería. Jimin
sonrió y le dio un guiño a su pareja. No se sentía valiente en absoluto.
—Lo
entendí. Es lindo. ―Mentalmente rodó los ojos.
Joder
si no era un tonto sentimental. Yoon Gi se iba a alejar de Jimin si no aprendía
a relajarse y ajustar. Jimin acomodó el cabello detrás de su oreja mientras
veía alrededor de la tienda, desesperado por cambiar el tema.
—
Entonces ¿cuál es la tuya?
Yoon
Gi sonrió y le mostró una motocicleta negra con rojo. El corazón de Jimin saltó
cuando su pareja le mostró su nueva motocicleta. «¡No había una jodida
manera!» Se frotó el sudor en sus palmas sobre sus muslos mientras le
sonreía a su pareja. Nunca había montado antes y eso lo asustaba como el
infierno. Pero no había manera de que huyera.
—Cool.
Yoon
Gi y Jackson se reían mientras Yoon Gi tomó la mano de Jimin y lo guió hacia el
estante de las chaquetas de piel.
—¿Qué
talla usas?
—Pequeña
—Jimin murmuró, avergonzado de ser el más pequeño en la tienda. Estaba tratando
duro de impresionar a Yoon Gi, pero estaba bien seguro de que estaba haciendo
un pésimo trabajo.
Jimin
se enfocó en los labios de Yoon Gi. Quería otro beso. Ese beso había sido
espectacular, y Jimin moría por otro. Sintió su cara caliente cuando Yoon Gi lo
atrapó viendo su hermosa boca.
Gracias
a Dios su pareja no dijo nada frente a Jackson. Yoon Gi se acercó más, apretó
la mano de Jimin y luego la soltó, tomando la chaqueta del estante.
—¿Qué
te parece esta?
Jimin
asintió aturdido. No le importaba si Yoon Gi hubiera tomado un saco de yute. Lo
usaría en cuanto estuviera con el hombre, lo demás no importaba.
Levantó
los brazos, permitiendo a Yoon Gi deslizar la chaqueta en su lugar. Su pareja
rozó sus dedos en sus desnudos brazos y Jimin gimió. Abrió más los ojos cuando
todo su cuerpo se ruborizó cuando Jackson se carcajeó. Apartó los ojos para ver
a Yoon Gi y vio que el oso tenía la boca abierta. ¿Dónde estaba un hoyo cuando
uno necesitaba que lo tragaran?
Yoon
Gi se limpió la garganta y se lamió los labios.
―¿Tengo
tu aprobación?
Está
bien, esa cosa por luchar lo estaba golpeando de nuevo, pero Jimin plantó sus
pies firmemente en el suelo.
—La
tienes —dijo mientras una vez más veía los labios de su pareja.
Yoon
Gi miró a Jackson.
—¿Podrías
darnos un minuto?
Jimin
bajó la mirada, viendo el enorme bulto en el frente de los pantalones de Yoon
Gi. ¡Buen Dios todo poderoso! ¿Ese realmente era su paquete? Está bien, quizás,
él debería de huir. El pitón en los pantalones de Yoon Gi era intimidante como
el infierno.
Jackson
se disculpó y desapareció hacia el pasillo del fondo en donde Jimin sabía que
estaban las oficinas. Su mirada se quedó pegada al pasillo.
Temía
levantar la vista para ver a Yoon Gi. También temía bajar la vista y ver una
vez más lo que lo tenía en shock. ¿Realmente los penes eran de ese tamaño?
Maldición si Jimin no sentía que él tenía entre las piernas un gusano comparado
con el pitón del paquete de Yoon Gi.
Gritó
cuando su pareja lo levantó del suelo, aplastándolo contra su enorme pecho
mientras le gruñía al oído.
El
gruñido envió estremecimientos a través del cuerpo de Jimin mientras envolvía
sus piernas alrededor de la cintura de Yoon Gi. Tenía que hacerlo. No había
otra manera de hacerlo, si no lo hacia quedaría colgado de los brazos de su
pareja. Yoon Gi acunó su cara, murmurando en los labios de Jimin.
―Bésame.
Jimin
estaba impactado de que Yoon Gi hubiera preguntado. El oso parecía más del tipo
de ordenar. Pero él estaba más enfocado en el duro pene que se apoyaba en su
culo. ¡Eso era igual a una maldita repisa! ¿En qué exactamente se había metido?
Jimin abrió la boca y se presionó contra la de Yoon Gi mientras sentía al oso
masajear su culo, sus dedos haciendo un pequeño movimiento circular en su
trasero.
Estaba
excitado, su piel zumbaba, él estaba flotando, él estaba…
—No
de nuevo —su papá Jin Goo, gruñó detrás de él—. ¿Podrías actuar como que te eduqué
apropiadamente y no hacer eso en público?
Jimin
se estremeció y cerró los ojos. ¿Qué infiernos estaba mal con sus padres
últimamente? Sabía que lo protegían, pero maldición. Últimamente ellos actuaban
como si el ángel de la muerte lo estuviera persiguiendo con su hoz.
—¿Por
qué estás aquí? —preguntó enterrando la cara en el musculoso cuello de Yoon Gi.
—Necesito
una pieza para mi motocicleta. ¿Qué estás haciendo TÚ aquí? Espera, ni
siquiera quiero saberlo. —Jin Goo sacudía la cabeza mientras cruzaba la tienda
de motocicletas—. Sólo por favor….bájate.
Jimin
gruñó suavemente, algo que había aprendido de vivir con la manada y se deslizó
del gran cuerpo de su pareja. Vio la decepción en los grises ojos de Yoon Gi. Jimin
suspiró. Necesitaba su propio lugar. Esto sólo no estaba funcionando. Si se
quedaba más tiempo con sus papás, iba a estrangular a uno de ellos, o a ambos.
—¿Puedo
tener un pase por lluvia para el paseo? —Jimin preguntó mientras un plan se
formaba en su cabeza.
Necesitaba
ir a su casa y con la manada, encontrar su propio lugar. Había un departamento
cerca de la estación de policía del otro lado del pueblo. Si él tuviera su
propio lugar, no tendría que preocuparse por ser interrumpido. Tenía algunos
pequeños ahorros de trabajar en la Villa Starhaus, trabajos ocasionales, aquí y
allá durante años mientras encontraba un trabajo permanente. Y entonces él
podría invitar a Yoon Gi.
Quizás
podría esperar para esta última parte. Aunque se moría por dejar su estatus de
virgen, él sería tomado por un oso. Infiernos, durante su primera vez. Jimin
tragó saliva y bajó la vista lentamente hacia el pitón que seguía dentro de los
pantalones de Yoon Gi.
Si,
infiernos de primera vez.
—Está
bien —dijo Yoon Gi mientras pasaba sus dedos por la mandíbula de Jimin. —Pero
voy a esperar por eso. Nadie subirá antes de que tú lo hagas.
Jimin
entrecerró los ojos mientras veía a su oso, encajando su dedo en el muy sólido
pecho.
—De
cualquier manera, ¿quién iba a montar? ¿Hmm? ¿Tienes otra pareja en tu
bolsillo? —Porque al parecer uno de los bolsillos de Yoon Gi se estaba
luciendo.
Yoon
Gi le dio un guiño mientras se reía.
—A
nadie, querido. —Su pareja lo jaló fuerte hacia su pecho mientras Jimin lo
golpeaba.
—No
juegues conmigo —le gruñó de nuevo mientras le daba una traviesa mirada a Yoon
Gi. No estaba seguro de dónde venía su juguetona conducta, pero le gustaba
actuar de esa manera con su pareja. Usualmente se le trababa la lengua y se
ruborizaba la mayoría del tiempo alrededor del oso. Quizás él estaba comenzando
a relajarse.
Necesitaba
hablar con las parejas en la Casa y encontrar cómo ser calmado y casual
alrededor del oso. Cool y controlado.
Ellos
deberían de saber.
La
mitad de ellos tenían parejas desde hace muchísimo tiempo.
—Voy
a casa. —Jimin miró los deliciosos labios de Yoon Gi y lamió los suyos,
deseando poder conseguir otro espectacular beso antes de irse.
Quería
cruzar la tienda, tomar a su papá y sacarlo por la puerta del frente. Qué mal
que su papá era del doble de tamaño que Jimin. Jin Goo era muy musculoso y
estaba muy tatuado. Él tendría que perder su maldita cabeza para hacerlo.
Yoon
Gi le dio un guiño y dejó a Jimin de pie, acortando la distancia le dio un
simple beso, quería más. Eso no era suficiente. Estaba a cinco segundos de
envolver sus piernas en la cintura del gran hombre cuando oyó que alguien se
limpiaba la garganta. ¡Maldición!
Su
pareja se carcajeó mientras se inclinaba hacia Jimin y le daba un guiño,
—Te
llamaré.
—Será
lo mejor —Jimin gruñó dirigiéndose hacia la puerta del frente pero no sin antes
ver a su papá de camino hacia afuera. Jin Goo le dio una mirada que decía ‘qué’,
totalmente inocente, pero Jimin no cayó en eso. Su papá sabía lo que estaba
haciendo.
Maldito
obstructor de penes.
Jimin
abrió la puerta, le dio una sonrisa a su pareja antes de salir de la tienda.
Exhaló fuerte una vez que estuvo afuera. El oso siempre parecía que le
incendiaba la sangre.
Jimin
sacudió la pierna, tratando de tener más espacio para su erección. Caminó hacia
su carro compacto y entró. Él iba a perder su virginidad de una manera u otra.
No había duda de eso. Sólo se preguntaba si sobreviviría a la experiencia. El
bulto de Yoon Gi parecía que podía partir a Jimin a la mitad.
Condujo
a casa, las llantas aplastaron la grava cuando entró, estacionó el carro y se
dirigió a la casa. Alguien tendría que darle un consejo. Hyun Joong era el que
más tiempo llevaba emparejado. Quizás podría decirle cómo manejar a Yoon Gi.
Abrió
la puerta y se apresuró a entrar, cerró la puerta cuando los mellizos Jisung y Jeno
corrieron hacia él.
―¡Jimin!
Les
sonrió a los mellizos y los tomó de la cintura hasta que sus pequeños pies
dejaron el suelo. Los llevó al estudio en donde Minu estaba meciendo en sus
rodillas a su bebé.
—¿Se
te perdió algo? —preguntó dejando a los mellizos en el sofá.
—Siempre
pierdo algo. Si los encuentro en donde se supone que deberían de estar sería un
milagro. Jisung es el líder del desastre.
Jimin
se carcajeaba mientras salía del estudio y fue a buscar a Hyun Joong. Lo
encontró en la cocina con otras tres parejas, Donghae, Ji Yong, y Ren. No
estaba seguro de preguntar frente a esos hombres, pero ¿qué podría perder?
Además nada se mantenía en secreto por mucho tiempo en esa casa.
—Hey,
Jimin —dijo Donghae mientras le sonreía. Jimin tomó asiento ante la mesa,
preguntándose por dónde empezar.
—Yoon
Gi es demasiado grande —soltó y entonces se llevó la mano a la cara. «Qué manera
de ser sutil». Movía sus dedos preguntándose si ellos irían a
reírse.
Donghae
tenía la boca abierta, Ji Yong lo veía extrañamente mientras la cuchara que
sostenía en la mitad del aire escurría algo de salsa, y Ren sonreía de
puntiaguda oreja a puntiaguda oreja. Vio a Hyun Joong que tenía la mano en la
boca, tratando de no reírse. Él gruñó.
—Lo
siento.
El
elf del bosque fue el primero que habló.
—¿Estás
hablando de su altura? —Ren preguntó.
—Infiernos,
no —Hyun Joong bufó—. Él está hablando del tamaño de su polla.
—¡Hyun
Joong! —Donghae palmeó a la pareja de Minho, dándole una mirada de
desaprobación—. No puedes decir eso. Se llama pene ¡Eso es lo correcto!
Ji
Yong se limpió la garganta, dejando la cuchara en la estufa.
—¿Ya
la viste? Esa víbora puede salirse de control, ¿lo sabes? Vas a tener que
luchar y entonces…
—No,
no, no. —Donghae sacudió la cabeza—. Deja de intentar meterlo en problemas.
—Bufó mientras tomaba asiento—. Lo importante es que recuerdes…
—Espera
—Hyun Joong dijo mientras tomaba asiento al lado de Jimin—. Primero, ¿cuál es
exactamente el problema?
Jimin
tragó saliva mientras colocaba las manos frente a él en la mesa y entrelazaba
los dedos juntos.
—Bueno…
—¿Como se suponía que iba a decir que era virgen sin decir que era virgen? Esos
hombres eran veteranos. Él era un novato, un neófito. Jimin no quería oírse
inexperto, pero necesitaba ayuda urgentemente—. Estoy un poco perdido sobre qué
hacer.
—Ohhhh
—Donghae dijo mientras se inclinaba hacia delante, sus manos moviéndose casi
como si estuviera haciendo algún tipo de charada—. ¿Entonces tú nunca…? Tú
sabes…
Jimin
sacudió la cabeza negando mientras Ji Yong silbaba bajo. Podía sentir su cara
arder. Esto era malditamente vergonzoso. Hubiera preferido cortarse su bola
derecha que sentarse ahí a tener esta conversación. Quizás entrar en línea le
ayudaría.
—Eso
no importa.
—Wow.
Viniste con nosotros por un consejo, así que siéntate —dijo Hyun Joong tomando
el brazo de Jimin—. Ahora, ¿cuándo planeas dejar que te joda?
—¡Hyun
Joong! —Donghae gritó mientras Ren y Ji Yong se reían disimuladamente—. Eso se
llama hacer el amor. ¡Eso es lo correcto!
—Sí,
sí. Detalles. ¿Ahora, cuándo? —Hyun Joong preguntó.
Jimin
se encogió de hombros. No es como si lo hubiera cruzado en su calendario o algo
así. Quizás debería. Quizás eso podría ayudar. Marcar una cita para perder su
virginidad podría ayudarlo.
Jimin
estaba tan malditamente perdido.
Todo
lo que quería hacer era hacerlo por primera vez. ¿Qué tan complicado podría ser
eso?
—Ordena
pizza. Eso funcionó para mí —dijo Donghae a su lado mientras le sonreía—. Y no
olvides el refresco de naranja.
—¿En
serio? —Ren preguntó—. Baekho sólo me tomó y dijo: Tú. Yo. Sexo.
—¿En
serio? —Jimin preguntó mientras veía al elf. Eso era caliente.
Está
bien, no lo era.
Si
lo era.
¡Infiernos!
—No
realmente, pero captas la idea —dijo Ren mientras cruzaba sus brazos sobre su
pecho. Jimin estaba confundido. Bueno, más confundido de lo que ya estaba. No
se suponía que fuera complicado.
—Lucha
con él. Eso funcionó para mi —dijo Ji Yong mientras mezclaba la comida en la
estufa y entonces se giró—. Claro, tú lucharías contra un oso, así que podrías
llevar algo de soga. Tengo en el establo, si quieres te presto algo.
Jimin
pasó la mano por su cara mientras veía a los cuatro hombres. Eso no estaba
jodidamente funcionando. Sentía que estaba en una mesa con jóvenes hablando
acerca de la mejor manera de intimidar en lugar de su primera vez con su
pareja. ¿Nadie le daría el consejo que necesitaba?
—Dale
un buen striptease. Eso funcionó conmigo. —Hyun Joong le dio un guiño a Jimin.
Realmente
eso no iba a funcionar. Jimin tenía dos pies izquierdos.
—¿De
qué están hablando? —Jae Hyung preguntó mientras entraba a la cocina, fue
directo a la estufa, inhaló profundamente y se giró para ver a Jimin.
—Nada
—dijo Jimin rápidamente mientras trataba de ponerse de pie. Necesitaba salir
como del infierno de ahí. Ya se había avergonzado suficiente. Hyun Joong de
nuevo tomó su brazo e hizo que Jimin se sentara.
—Jimin
va a tener sexo por primera vez. Necesita consejos —Hyun Joong lo dijo como un
hecho.
Jimin
enterró su cara en sus manos. «Alguien por favor abra un hoyo en algún
lugar, así yo puedo caer dentro». Eso no iba a funcionar, y Jimin quería
salir corriendo lo más rápidamente posible.
Muy
mal que la mano de Hyun Joong lo evitaba. Él bajó sus manos y las dejó sobre su
regazo, mientras veía a los hombres alrededor. ¿Cómo podían todos esos hombres
no decir lo correcto? De hecho se preguntaba cómo ellos habían seguido siendo
parejas por tanto tiempo.
—Tienes
que dejar que se haga cargo —dijo Donghae mientras encajaba su índice en su
palma. Jimin no tenía ni idea de lo que hablaba el delgado hombre. ¿Que se haga
cargo de qué?
—No
escuches a estos chicos —dijo Jae Hyung mientras tomaba asiento frente a Jimin—.
No importa lo que hagas, sólo no beses a otro chico.
Jimin
parpadeó hacia Jae Hyung sorprendido.
—¿Por
qué besaría a otro chico?
Jae
Hyung movió su mano hacia Jimin.
—Larga
historia —dijo frunciendo el ceño y palmeando la mesa—. Sólo no lo hagas, ¿está
bien?
Jimin
estaba consiguiendo un enorme dolor de cabeza. No besar a otro hombre, usar una
soga, bailar para Yoon Gi, dejarlo que actúe como cavernícola y sí, que se haga
cargo. ¿Qué era todo eso? También necesitaba el número del repartidor de pizza.
Jimin apartó la mano de Hyun Joong y se puso de pie.
―Gracias,
creo que entendí todo. —Realmente no lo había hecho, pero si seguía sentado ahí
escuchando consejos, estaba seguro que asustaría a Yoon Gi.
—No
hay problema, amigo. Ven con nosotros cuando tengas más preguntas. —Hyun Joong
se recargó, lanzando el brazo sobre otra silla, viéndose incluso más orgulloso.
Jimin
rodó los ojos y dejó la cocina. Eso había sido un desastre. De cualquier manera
¿qué tenía que ver la pizza con todo eso? Subía los escalones para dirigirse a
su cuarto cuando vio a Jae Joong. Quizás él podría realmente salvar su día.
—¿Jae
Joong?
Jae
Joong miró sobre su hombro y le sonrió a Jimin. Tenía que admitir que el hombre
era hermoso como el infierno. Podía ver el motivo por el que había tenido un
enamoramiento con él.
—¿Si?
—¿Puedo
preguntarte algo? —Jimin preguntó mientras caminaba por el pasillo y acortaba
la distancia entre ellos. No quería que nadie oyera, mucho menos Wonwoo. Él
estaba actuando extraño como el infierno últimamente. Adolescentes. ¿Quién
podía entenderlos?
—Seguro.
Vamos a mi cuarto. —Jae Joong se reía como un científico loco mientras abría la
puerta de su recámara. Jesús, ¿no había nadie cuerdo en esa casa? No estaba tan
seguro de haber detenido a Jae Joong. El internet se veía mejor y mejor.
—Toma
asiento. No te preocupes por el desorden. Yunho perdió su bota y desgarró el
cuarto. Mi hada de la limpieza aún no se aparece. La pequeña perra ha estado
desaparecida por días —dijo Jae Joong mientras hacía a un lado un montón de
ropa en la cama—. No te preocupes. El desorden no muerde…creo. ―Había una
extraña mirada en los ojos de Jae Joong mientras se reía disimuladamente. Jimin
no entendió la broma.
Jae
Joong apoyó una pierna en la cama y se giró hacia Jimin.
―Está
bien, deja tus problemas a mis pies, hermano.
Jimin
se dejó caer de espaldas a la cama, suspiró fuerte.
―Está
bien, este es el trato, y no te rías.
Jae
Joong cruzó su corazón con la punta de su dedo.
—Súper
secreto, lo juro. No me reiré. Ahora dime.
—Nunca
he tenido sexo y tengo una pareja muy grande.
—Condones,
condones, cond… espera, él es tu pareja, quita eso —dijo Jae Joong mientras
tamborileaba su dedo en su mentón—. Necesitamos una nueva aproximación. ¿No
tuvimos esta conversación antes?
—Sí,
cuando tenía quince —Jimin contestó.
Jae
Joong palmeó su rodilla.
—Es
bueno que tomes mis consejos. Ahora nosotros tenemos que hacer que pierdas tu
virginidad.
Jimin
apartó su rodilla.
—Eres
caliente y todo, pero…
Jae
Joong bufó e interrumpió a Jimin.
—Tonto.
No estoy hablando acerca de mí. Estoy refiriéndome a la Operación logremos
que Jimin joda.
Debería
de haberse quedado con su plan del internet.
BTS

5 Comentarios
Yoon Gi mete la pata cada vez que de sexo habla y Jimin no sabe cómo perder su virginidad sin querer parecer un inexperto… Acaso Jin Goo puso un detector de temperatura en el pene de Jimin??... porque no entiendo cómo le hace para aparecer justo en el momento menos indicado… Lástima que Jimin se dio cuenta demasiado tarde que nunca debió pedir consejos a las parejas… sobre todo a Hyun Joong y a Jae Joong… ay!!
ResponderBorrarjajajajaj..... los consejos de las parejas son geniales, pero pobre jimin no sabe que hacer con todo lo que le dijeron ....
ResponderBorrar💜💜💜💜💜
ResponderBorrarJajaja definitivamente no hay nadie cuerdo en esa casa pero me encantaron sus consejos...
ResponderBorrarPobre Jimin el Internet es más seguro que toda esa gente loca.
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