La Familia T34... Capitulo 02

Jimin estaba nervioso como el infierno. Él había comenzado siendo agresivo, pero eso fue sólo porque había perdido su enamorada cabeza. Había pasado un largo camino desde que fue el desgarbado chico de quince años que se apareció a la puerta de su padre, aun así no había pasado tanto.

Seguía trabándosele la lengua y era tímido alrededor de los grandes hombres montañas. Durante todo un año cuando llegó a la Villa Starhaus, Jimin estaba encaprichado por Jae Joong, una de las parejas. Pronto se dio cuenta que su gusto iba más hacia los hombres grandes y musculosos. Así que estaba encaprichado con toda la manada de lobos. Esos habían sido muchos días de confusión.

Gracias a Dios ninguna de las parejas lo había colgado de las bolas por babear por sus hombres. Ahora era un hombre adulto. Capaz de tomar sus propias decisiones…y corría como una chica cuando el primer grande y fuerte hombre le coqueteaba.

Jesús, ¿por qué no sólo usaba falda y cargaba una caja de pañuelos desechables? Gracias a los dioses Yoon Gi tenía un buen sentido del humor. El oso era maduro y Jimin amaba eso de él. Caminó al lado de su pareja mientras llegaban a la tienda de motocicletas. Aun no podía creer que tenía pareja.

Siendo humano, y uno de los hijos de la manada, él creyó que estaba fuera de tener suerte en ese departamento. Solo porque vivía con lobos, no significaba que fuera a tener una pareja.

Pero eso estaba lejos de la verdad. Había conseguido a la madre de todas las parejas. Yoon Gi era todo lo que quería en un hombre, y algo más. Su lengua moría por salir y lamer a Yoon Gi de la cabeza a los pies. Sólo podía imaginar tener todos esos deliciosos músculos rodeándolo mientras era empujado contra el colchón o el suelo.

Mierda, estaba teniendo una erección.

—Hey, pequeño Jimin. ¿Qué te trae por aquí? —Jackson Tuan le preguntó a Jimin que caminaba al frente de Yoon Gi.

Jimin señaló con su pulgar sobre su hombro, haciendo su mejor esfuerzo por calmarse, y estar cool a pesar de su erección.

—Estoy con mi pareja —la voz le salió aguda. ¡Maldición! Trataba de oírse casual y se oyó como si fuera un ratón. Jackson sonrió mientras Yoon Gi caminaba a su lado.
—Ya lo veo. —Jackson le dio un guiño y entonces se giró hacia Yoon Gi—. ¿Vienes a recoger tu motocicleta?
—Joder, si —dijo Yoon Gi—. Necesito llevar a pasear a mi pareja. Es su primera vez. —Se carcajeó y vio hacia Jimin, sosteniendo la mano frente a él—. No quise decirlo de esa manera, lo juro.


«Genial». Ahora tenía a Yoon Gi cuidando sus palabras. Eso no es lo que él quería. Jimin sonrió y le dio un guiño a su pareja. No se sentía valiente en absoluto.

—Lo entendí. Es lindo. ―Mentalmente rodó los ojos.

Joder si no era un tonto sentimental. Yoon Gi se iba a alejar de Jimin si no aprendía a relajarse y ajustar. Jimin acomodó el cabello detrás de su oreja mientras veía alrededor de la tienda, desesperado por cambiar el tema.

— Entonces ¿cuál es la tuya?

Yoon Gi sonrió y le mostró una motocicleta negra con rojo. El corazón de Jimin saltó cuando su pareja le mostró su nueva motocicleta. «¡No había una jodida manera!» Se frotó el sudor en sus palmas sobre sus muslos mientras le sonreía a su pareja. Nunca había montado antes y eso lo asustaba como el infierno. Pero no había manera de que huyera.

—Cool.

Yoon Gi y Jackson se reían mientras Yoon Gi tomó la mano de Jimin y lo guió hacia el estante de las chaquetas de piel.

—¿Qué talla usas?
—Pequeña —Jimin murmuró, avergonzado de ser el más pequeño en la tienda. Estaba tratando duro de impresionar a Yoon Gi, pero estaba bien seguro de que estaba haciendo un pésimo trabajo.

Jimin se enfocó en los labios de Yoon Gi. Quería otro beso. Ese beso había sido espectacular, y Jimin moría por otro. Sintió su cara caliente cuando Yoon Gi lo atrapó viendo su hermosa boca.

Gracias a Dios su pareja no dijo nada frente a Jackson. Yoon Gi se acercó más, apretó la mano de Jimin y luego la soltó, tomando la chaqueta del estante.

—¿Qué te parece esta?

Jimin asintió aturdido. No le importaba si Yoon Gi hubiera tomado un saco de yute. Lo usaría en cuanto estuviera con el hombre, lo demás no importaba.

Levantó los brazos, permitiendo a Yoon Gi deslizar la chaqueta en su lugar. Su pareja rozó sus dedos en sus desnudos brazos y Jimin gimió. Abrió más los ojos cuando todo su cuerpo se ruborizó cuando Jackson se carcajeó. Apartó los ojos para ver a Yoon Gi y vio que el oso tenía la boca abierta. ¿Dónde estaba un hoyo cuando uno necesitaba que lo tragaran?

Yoon Gi se limpió la garganta y se lamió los labios.

―¿Tengo tu aprobación?

Está bien, esa cosa por luchar lo estaba golpeando de nuevo, pero Jimin plantó sus pies firmemente en el suelo.

—La tienes —dijo mientras una vez más veía los labios de su pareja.

Yoon Gi miró a Jackson.

—¿Podrías darnos un minuto?

Jimin bajó la mirada, viendo el enorme bulto en el frente de los pantalones de Yoon Gi. ¡Buen Dios todo poderoso! ¿Ese realmente era su paquete? Está bien, quizás, él debería de huir. El pitón en los pantalones de Yoon Gi era intimidante como el infierno.

Jackson se disculpó y desapareció hacia el pasillo del fondo en donde Jimin sabía que estaban las oficinas. Su mirada se quedó pegada al pasillo.

Temía levantar la vista para ver a Yoon Gi. También temía bajar la vista y ver una vez más lo que lo tenía en shock. ¿Realmente los penes eran de ese tamaño? Maldición si Jimin no sentía que él tenía entre las piernas un gusano comparado con el pitón del paquete de Yoon Gi.

Gritó cuando su pareja lo levantó del suelo, aplastándolo contra su enorme pecho mientras le gruñía al oído.

El gruñido envió estremecimientos a través del cuerpo de Jimin mientras envolvía sus piernas alrededor de la cintura de Yoon Gi. Tenía que hacerlo. No había otra manera de hacerlo, si no lo hacia quedaría colgado de los brazos de su pareja. Yoon Gi acunó su cara, murmurando en los labios de Jimin.

―Bésame.

Jimin estaba impactado de que Yoon Gi hubiera preguntado. El oso parecía más del tipo de ordenar. Pero él estaba más enfocado en el duro pene que se apoyaba en su culo. ¡Eso era igual a una maldita repisa! ¿En qué exactamente se había metido? Jimin abrió la boca y se presionó contra la de Yoon Gi mientras sentía al oso masajear su culo, sus dedos haciendo un pequeño movimiento circular en su trasero.

Estaba excitado, su piel zumbaba, él estaba flotando, él estaba…

—No de nuevo —su papá Jin Goo, gruñó detrás de él—. ¿Podrías actuar como que te eduqué apropiadamente y no hacer eso en público?

Jimin se estremeció y cerró los ojos. ¿Qué infiernos estaba mal con sus padres últimamente? Sabía que lo protegían, pero maldición. Últimamente ellos actuaban como si el ángel de la muerte lo estuviera persiguiendo con su hoz.

—¿Por qué estás aquí? —preguntó enterrando la cara en el musculoso cuello de Yoon Gi.
—Necesito una pieza para mi motocicleta. ¿Qué estás haciendo TÚ aquí? Espera, ni siquiera quiero saberlo. —Jin Goo sacudía la cabeza mientras cruzaba la tienda de motocicletas—. Sólo por favor….bájate.

Jimin gruñó suavemente, algo que había aprendido de vivir con la manada y se deslizó del gran cuerpo de su pareja. Vio la decepción en los grises ojos de Yoon Gi. Jimin suspiró. Necesitaba su propio lugar. Esto sólo no estaba funcionando. Si se quedaba más tiempo con sus papás, iba a estrangular a uno de ellos, o a ambos.

—¿Puedo tener un pase por lluvia para el paseo? —Jimin preguntó mientras un plan se formaba en su cabeza.

Necesitaba ir a su casa y con la manada, encontrar su propio lugar. Había un departamento cerca de la estación de policía del otro lado del pueblo. Si él tuviera su propio lugar, no tendría que preocuparse por ser interrumpido. Tenía algunos pequeños ahorros de trabajar en la Villa Starhaus, trabajos ocasionales, aquí y allá durante años mientras encontraba un trabajo permanente. Y entonces él podría invitar a Yoon Gi.

Quizás podría esperar para esta última parte. Aunque se moría por dejar su estatus de virgen, él sería tomado por un oso. Infiernos, durante su primera vez. Jimin tragó saliva y bajó la vista lentamente hacia el pitón que seguía dentro de los pantalones de Yoon Gi.

Si, infiernos de primera vez.

—Está bien —dijo Yoon Gi mientras pasaba sus dedos por la mandíbula de Jimin. —Pero voy a esperar por eso. Nadie subirá antes de que tú lo hagas.

Jimin entrecerró los ojos mientras veía a su oso, encajando su dedo en el muy sólido pecho.

—De cualquier manera, ¿quién iba a montar? ¿Hmm? ¿Tienes otra pareja en tu bolsillo? —Porque al parecer uno de los bolsillos de Yoon Gi se estaba luciendo.

Yoon Gi le dio un guiño mientras se reía.

—A nadie, querido. —Su pareja lo jaló fuerte hacia su pecho mientras Jimin lo golpeaba.
—No juegues conmigo —le gruñó de nuevo mientras le daba una traviesa mirada a Yoon Gi. No estaba seguro de dónde venía su juguetona conducta, pero le gustaba actuar de esa manera con su pareja. Usualmente se le trababa la lengua y se ruborizaba la mayoría del tiempo alrededor del oso. Quizás él estaba comenzando a relajarse.

Necesitaba hablar con las parejas en la Casa y encontrar cómo ser calmado y casual alrededor del oso. Cool y controlado.

Ellos deberían de saber.

La mitad de ellos tenían parejas desde hace muchísimo tiempo.

—Voy a casa. —Jimin miró los deliciosos labios de Yoon Gi y lamió los suyos, deseando poder conseguir otro espectacular beso antes de irse.

Quería cruzar la tienda, tomar a su papá y sacarlo por la puerta del frente. Qué mal que su papá era del doble de tamaño que Jimin. Jin Goo era muy musculoso y estaba muy tatuado. Él tendría que perder su maldita cabeza para hacerlo.

Yoon Gi le dio un guiño y dejó a Jimin de pie, acortando la distancia le dio un simple beso, quería más. Eso no era suficiente. Estaba a cinco segundos de envolver sus piernas en la cintura del gran hombre cuando oyó que alguien se limpiaba la garganta. ¡Maldición!

Su pareja se carcajeó mientras se inclinaba hacia Jimin y le daba un guiño,

—Te llamaré.
—Será lo mejor —Jimin gruñó dirigiéndose hacia la puerta del frente pero no sin antes ver a su papá de camino hacia afuera. Jin Goo le dio una mirada que decía ‘qué’, totalmente inocente, pero Jimin no cayó en eso. Su papá sabía lo que estaba haciendo.

Maldito obstructor de penes.

Jimin abrió la puerta, le dio una sonrisa a su pareja antes de salir de la tienda. Exhaló fuerte una vez que estuvo afuera. El oso siempre parecía que le incendiaba la sangre.

Jimin sacudió la pierna, tratando de tener más espacio para su erección. Caminó hacia su carro compacto y entró. Él iba a perder su virginidad de una manera u otra. No había duda de eso. Sólo se preguntaba si sobreviviría a la experiencia. El bulto de Yoon Gi parecía que podía partir a Jimin a la mitad.

Condujo a casa, las llantas aplastaron la grava cuando entró, estacionó el carro y se dirigió a la casa. Alguien tendría que darle un consejo. Hyun Joong era el que más tiempo llevaba emparejado. Quizás podría decirle cómo manejar a Yoon Gi.

Abrió la puerta y se apresuró a entrar, cerró la puerta cuando los mellizos Jisung y Jeno corrieron hacia él.

―¡Jimin!

Les sonrió a los mellizos y los tomó de la cintura hasta que sus pequeños pies dejaron el suelo. Los llevó al estudio en donde Minu estaba meciendo en sus rodillas a su bebé.

—¿Se te perdió algo? —preguntó dejando a los mellizos en el sofá.
—Siempre pierdo algo. Si los encuentro en donde se supone que deberían de estar sería un milagro. Jisung es el líder del desastre.

Jimin se carcajeaba mientras salía del estudio y fue a buscar a Hyun Joong. Lo encontró en la cocina con otras tres parejas, Donghae, Ji Yong, y Ren. No estaba seguro de preguntar frente a esos hombres, pero ¿qué podría perder? Además nada se mantenía en secreto por mucho tiempo en esa casa.

—Hey, Jimin —dijo Donghae mientras le sonreía. Jimin tomó asiento ante la mesa, preguntándose por dónde empezar.
—Yoon Gi es demasiado grande —soltó y entonces se llevó la mano a la cara. «Qué manera de ser sutil». Movía sus dedos preguntándose si ellos irían a reírse.

Donghae tenía la boca abierta, Ji Yong lo veía extrañamente mientras la cuchara que sostenía en la mitad del aire escurría algo de salsa, y Ren sonreía de puntiaguda oreja a puntiaguda oreja. Vio a Hyun Joong que tenía la mano en la boca, tratando de no reírse. Él gruñó.

—Lo siento.

El elf del bosque fue el primero que habló.

—¿Estás hablando de su altura? —Ren preguntó.
—Infiernos, no —Hyun Joong bufó—. Él está hablando del tamaño de su polla.
—¡Hyun Joong! —Donghae palmeó a la pareja de Minho, dándole una mirada de desaprobación—. No puedes decir eso. Se llama pene ¡Eso es lo correcto!

Ji Yong se limpió la garganta, dejando la cuchara en la estufa.

—¿Ya la viste? Esa víbora puede salirse de control, ¿lo sabes? Vas a tener que luchar y entonces…
—No, no, no. —Donghae sacudió la cabeza—. Deja de intentar meterlo en problemas. —Bufó mientras tomaba asiento—. Lo importante es que recuerdes…
—Espera —Hyun Joong dijo mientras tomaba asiento al lado de Jimin—. Primero, ¿cuál es exactamente el problema?

Jimin tragó saliva mientras colocaba las manos frente a él en la mesa y entrelazaba los dedos juntos.

—Bueno… —¿Como se suponía que iba a decir que era virgen sin decir que era virgen? Esos hombres eran veteranos. Él era un novato, un neófito. Jimin no quería oírse inexperto, pero necesitaba ayuda urgentemente—. Estoy un poco perdido sobre qué hacer.
—Ohhhh —Donghae dijo mientras se inclinaba hacia delante, sus manos moviéndose casi como si estuviera haciendo algún tipo de charada—. ¿Entonces tú nunca…? Tú sabes…

Jimin sacudió la cabeza negando mientras Ji Yong silbaba bajo. Podía sentir su cara arder. Esto era malditamente vergonzoso. Hubiera preferido cortarse su bola derecha que sentarse ahí a tener esta conversación. Quizás entrar en línea le ayudaría.

—Eso no importa.
—Wow. Viniste con nosotros por un consejo, así que siéntate —dijo Hyun Joong tomando el brazo de Jimin—. Ahora, ¿cuándo planeas dejar que te joda?
—¡Hyun Joong! —Donghae gritó mientras Ren y Ji Yong se reían disimuladamente—. Eso se llama hacer el amor. ¡Eso es lo correcto!
—Sí, sí. Detalles. ¿Ahora, cuándo? —Hyun Joong preguntó.

Jimin se encogió de hombros. No es como si lo hubiera cruzado en su calendario o algo así. Quizás debería. Quizás eso podría ayudar. Marcar una cita para perder su virginidad podría ayudarlo.

Jimin estaba tan malditamente perdido.

Todo lo que quería hacer era hacerlo por primera vez. ¿Qué tan complicado podría ser eso?

—Ordena pizza. Eso funcionó para mí —dijo Donghae a su lado mientras le sonreía—. Y no olvides el refresco de naranja.
—¿En serio? —Ren preguntó—. Baekho sólo me tomó y dijo: Tú. Yo. Sexo.
—¿En serio? —Jimin preguntó mientras veía al elf. Eso era caliente.

Está bien, no lo era.

Si lo era.

¡Infiernos!

—No realmente, pero captas la idea —dijo Ren mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho. Jimin estaba confundido. Bueno, más confundido de lo que ya estaba. No se suponía que fuera complicado.
—Lucha con él. Eso funcionó para mi —dijo Ji Yong mientras mezclaba la comida en la estufa y entonces se giró—. Claro, tú lucharías contra un oso, así que podrías llevar algo de soga. Tengo en el establo, si quieres te presto algo.

Jimin pasó la mano por su cara mientras veía a los cuatro hombres. Eso no estaba jodidamente funcionando. Sentía que estaba en una mesa con jóvenes hablando acerca de la mejor manera de intimidar en lugar de su primera vez con su pareja. ¿Nadie le daría el consejo que necesitaba?

—Dale un buen striptease. Eso funcionó conmigo. —Hyun Joong le dio un guiño a Jimin.

Realmente eso no iba a funcionar. Jimin tenía dos pies izquierdos.

—¿De qué están hablando? —Jae Hyung preguntó mientras entraba a la cocina, fue directo a la estufa, inhaló profundamente y se giró para ver a Jimin.
—Nada —dijo Jimin rápidamente mientras trataba de ponerse de pie. Necesitaba salir como del infierno de ahí. Ya se había avergonzado suficiente. Hyun Joong de nuevo tomó su brazo e hizo que Jimin se sentara.
—Jimin va a tener sexo por primera vez. Necesita consejos —Hyun Joong lo dijo como un hecho.

Jimin enterró su cara en sus manos. «Alguien por favor abra un hoyo en algún lugar, así yo puedo caer dentro». Eso no iba a funcionar, y Jimin quería salir corriendo lo más rápidamente posible.

Muy mal que la mano de Hyun Joong lo evitaba. Él bajó sus manos y las dejó sobre su regazo, mientras veía a los hombres alrededor. ¿Cómo podían todos esos hombres no decir lo correcto? De hecho se preguntaba cómo ellos habían seguido siendo parejas por tanto tiempo.

—Tienes que dejar que se haga cargo —dijo Donghae mientras encajaba su índice en su palma. Jimin no tenía ni idea de lo que hablaba el delgado hombre. ¿Que se haga cargo de qué?
—No escuches a estos chicos —dijo Jae Hyung mientras tomaba asiento frente a Jimin—. No importa lo que hagas, sólo no beses a otro chico.

Jimin parpadeó hacia Jae Hyung sorprendido.

—¿Por qué besaría a otro chico?

Jae Hyung movió su mano hacia Jimin.

—Larga historia —dijo frunciendo el ceño y palmeando la mesa—. Sólo no lo hagas, ¿está bien?

Jimin estaba consiguiendo un enorme dolor de cabeza. No besar a otro hombre, usar una soga, bailar para Yoon Gi, dejarlo que actúe como cavernícola y sí, que se haga cargo. ¿Qué era todo eso? También necesitaba el número del repartidor de pizza. Jimin apartó la mano de Hyun Joong y se puso de pie.

―Gracias, creo que entendí todo. —Realmente no lo había hecho, pero si seguía sentado ahí escuchando consejos, estaba seguro que asustaría a Yoon Gi.
—No hay problema, amigo. Ven con nosotros cuando tengas más preguntas. —Hyun Joong se recargó, lanzando el brazo sobre otra silla, viéndose incluso más orgulloso.

Jimin rodó los ojos y dejó la cocina. Eso había sido un desastre. De cualquier manera ¿qué tenía que ver la pizza con todo eso? Subía los escalones para dirigirse a su cuarto cuando vio a Jae Joong. Quizás él podría realmente salvar su día.

—¿Jae Joong?

Jae Joong miró sobre su hombro y le sonrió a Jimin. Tenía que admitir que el hombre era hermoso como el infierno. Podía ver el motivo por el que había tenido un enamoramiento con él.

—¿Si?
—¿Puedo preguntarte algo? —Jimin preguntó mientras caminaba por el pasillo y acortaba la distancia entre ellos. No quería que nadie oyera, mucho menos Wonwoo. Él estaba actuando extraño como el infierno últimamente. Adolescentes. ¿Quién podía entenderlos?
—Seguro. Vamos a mi cuarto. —Jae Joong se reía como un científico loco mientras abría la puerta de su recámara. Jesús, ¿no había nadie cuerdo en esa casa? No estaba tan seguro de haber detenido a Jae Joong. El internet se veía mejor y mejor.
—Toma asiento. No te preocupes por el desorden. Yunho perdió su bota y desgarró el cuarto. Mi hada de la limpieza aún no se aparece. La pequeña perra ha estado desaparecida por días —dijo Jae Joong mientras hacía a un lado un montón de ropa en la cama—. No te preocupes. El desorden no muerde…creo. ―Había una extraña mirada en los ojos de Jae Joong mientras se reía disimuladamente. Jimin no entendió la broma.

Jae Joong apoyó una pierna en la cama y se giró hacia Jimin.

―Está bien, deja tus problemas a mis pies, hermano.

Jimin se dejó caer de espaldas a la cama, suspiró fuerte.

―Está bien, este es el trato, y no te rías.

Jae Joong cruzó su corazón con la punta de su dedo.

—Súper secreto, lo juro. No me reiré. Ahora dime.
—Nunca he tenido sexo y tengo una pareja muy grande.
—Condones, condones, cond… espera, él es tu pareja, quita eso —dijo Jae Joong mientras tamborileaba su dedo en su mentón—. Necesitamos una nueva aproximación. ¿No tuvimos esta conversación antes?
—Sí, cuando tenía quince —Jimin contestó.

Jae Joong palmeó su rodilla.

—Es bueno que tomes mis consejos. Ahora nosotros tenemos que hacer que pierdas tu virginidad.

Jimin apartó su rodilla.

—Eres caliente y todo, pero…

Jae Joong bufó e interrumpió a Jimin.

—Tonto. No estoy hablando acerca de mí. Estoy refiriéndome a la Operación logremos que Jimin joda.

Debería de haberse quedado con su plan del internet.

BTS

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5 Comentarios

  1. Yoon Gi mete la pata cada vez que de sexo habla y Jimin no sabe cómo perder su virginidad sin querer parecer un inexperto… Acaso Jin Goo puso un detector de temperatura en el pene de Jimin??... porque no entiendo cómo le hace para aparecer justo en el momento menos indicado… Lástima que Jimin se dio cuenta demasiado tarde que nunca debió pedir consejos a las parejas… sobre todo a Hyun Joong y a Jae Joong… ay!!

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  2. jajajajaj..... los consejos de las parejas son geniales, pero pobre jimin no sabe que hacer con todo lo que le dijeron ....

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  3. Jajaja definitivamente no hay nadie cuerdo en esa casa pero me encantaron sus consejos...

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  4. Pobre Jimin el Internet es más seguro que toda esa gente loca.

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