Dragones y Lobos... Capitulo 98


―¿Por qué hablas conmigo y con nadie más?

¿Los ojos del dragón habían centelleado?

―Porque quiero follarte – dijo.

Si Hui hubiera estado comiendo o bebiendo algo, estaba bastante seguro de que se hubiera atragantado.

―¿Qué?

Esos ojos estaban brillando de nuevo. Hui definitivamente veía como centelleaba y cuando miró hacia abajo, la verga del hombre estaba completamente empalmada, oscura con toda la sangre que estaba dentro de ella, y curvada hacia arriba, apuntando hacia el ombligo del hombre.

También era tan hermosa que Hui quería caer de rodillas y ponerla en su boca. El dragón se rió entre dientes.

―Tú también quieres acostarte conmigo. Se nota.

Hui miró inmediatamente a la polla del hombre, su rostro ardiendo por haber sido pillado in fragante. Me cago en la leche, me ha pillado. Tierra trágame.

―Estás equivocado – dijo.

Fue lo único que podía decir, e incluso entonces, él sabía lo tonto que sonaba. Sonaba como si estuviera tratando de ocultar algo, que sin duda era lo que estaba haciendo.

―No, no lo estoy. No soy un hombre lobo ni nada parecido, pero aún puedo oler el almizcle que exudas cuando me miras, y aunque no pudiera olerlo, no soy ciego. Puedo ver la manera en que tus ojos vuelven hacia mi polla. Bien, déjame sólo decirte que puedes mirar todo lo que quieras. No me molesta para nada.

Está bien, así que cada palabra que decía este hombre era como una lanza de humillación física y Hui estaba teniendo un momento difícil para manejarla. No tenía sentido negarlo ya, puesto que él sabía la verdad.

―No soy un violador. No voy a aprovecharme de ti.

Otros Templarios podrían haberlo hecho cuando capturaron dragones femeninos, y disfrutaron mientras lo hacían. Hui trató una vez de intervenir y decir que no era la manera correcta, que no deberían convertirse en monstruos. Su estómago aún dolía por el golpe en la tripa que había conseguido por interferir. Todavía, mientras que no había mucho que pudiera hacer para ayudar entonces, estaba en perfecto control de sí mismo ahora.

Bueno, no tenía el control sobre su polla, pero el resto de su cuerpo estaba todavía bajo su mando y ni loco iba a caminar dentro de la celda y tener relaciones sexuales con un preso. NOP, NOP, nunca.

―Oh, no sería violación – dijo el dragón, sonriendo con esa misma sexy sonrisa – De hecho, creo que lo has entendido al revés de cómo esto va a funcionar. Si vienes aquí, voy a arrancarte esas estúpidas ropas que llevas y pondré esto dentro de ti.


Está bien, así que tal vez no estaba tan completamente en control de sí mismo porque ahora estaba realmente pensando en hacerlo. Como una especie de psicosis. Hui tuvo que sacudir su cabeza y miró al dragón cuando el hombre envolvió el gran puño alrededor de su dura polla. Él no sólo hizo eso, sin embargo. Él también la acarició. Movimientos largos y pausados de su puño hacia arriba y hacia abajo, hacia adelante y hacia atrás y Hui juró que sentía cómo su polla estaba pulsando al mismo ritmo, con cada movimiento de la mano del hombre. Fue tentado a abrir sus vestiduras, tirar hacia abajo de su ropa interior y masturbarse con el chico, pero estaba bastante seguro de que esa oferta no estaba sobre la mesa, y él no quería humillarse a sí mismo mostrando lo desesperado que estaba.

Nunca había tenido sexo antes. Había besado y hecho otras cosas con su primer y único novio, pero nunca había ido todo el camino. La educación súper religiosa de Hui siempre había hecho imposible para él querer ir tan lejos, así que la oportunidad que se presentaba ahora ante él era prácticamente un milagro. Dios mío, si lo hago, voy a tirar toda mi vida por la ventana.

―¿Cómo sé que cuando entre, no vas a pegarme?
―Si quisiera hacer eso, lo hubiese hecho cuando estabas vendándome – dijo el dragón, y sostuvo su mano libre, moviendo los dedos con las vendas blancas en ellas.

Oh Dios, Hui iba a hacerlo. Ya estaba de pie, y dio dos pasos antes de detenerse. Joder, incluso moverse estaba dando a su polla una fricción que le hizo morder su labio inferior. Los ojos de color ámbar del dragón estaban entornados, y los pezones rosados del hombre se habían endurecido en su impresionante y enorme pecho. Él no paró de acariciar su polla, pero él cabeceó a la clave que Hui estaba apretando en su puño. Hui había olvidado que estaba aún allí.

―Abre la puerta de la jaula y deja la llave en la cerradura. Yo no puedo llegar a la puerta de todos modos así que no voy a poder robarla y desbloquearla yo mismo.

Es un buen punto. ¿Por qué no se me ha ocurrido? Él abrió la puerta por segunda vez esta noche, y antes de entrar miró rápidamente al reloj en la pared. ¿Cómo ha pasado tanto tiempo sin que me dé cuenta?

―Tenemos menos de dos horas antes de que mi hermano vuelva – dijo Hui, aún no totalmente seguro de qué diablos estaba haciendo, pero caminó lentamente de todos modos, un pequeño paso más cerca del dragón y dejó la llave en la puerta.

El magnífico hombre se ajustó a sí mismo en el suelo, como si se estuviera poniendo inquieto y tuviera prisa por tomar el culo de Hui. Su cabello rubio desordenado. Entonces alzó una mano para Hui, como si él estuviera dándole la bienvenida con los brazos abiertos. Hui pensó que podría ser el caso, pero luego se detuvo antes de que sus dedos se tocaran.

―Espera un minuto – dijo.
―¿Qué? ¿Qué pasa? – exigió el dragón, y había una desesperada impaciencia en su voz y sus ojos. Él parecía francamente preocupado de que Hui se echara atrás.

¿El hombre realmente tiene tantas ganas de sexo? Tal vez solo quiere echar un polvo con quien sea antes de que le maten. O quiere fardar de haberse tirado a un Templario, suponiendo que todavía esté planeando fugarse. Si realmente era un guerrero dragón, tenía que ser lo que estaba haciendo. Y sin embargo Hui iba a pasar por esto de todos modos.

―Necesito que me prometas algo – dijo Hui – Antes de que hagamos nada.
―Vale, ¿qué? – exigió el dragón.

Era muy probable que él estuviera asumiendo que lo que Hui le iba a pedir no sería gran cosa, puesto que no había mucho que pudiera darle a Hui en su estado actual.

―Quiero que me… – Hui se mojó sus labios – Tienes que besarme, mientras lo estamos haciendo.

El dragón parpadeó, y la confusión en sus ojos rápidamente se convirtió en emoción.

―¿Besarte? ¿Es eso todo? ¿En serio?

Eso es todo, ha dicho, eso es todo. Hui fue sorprendido por lo mucho que le molestaron esas palabras.

―Es un gran problema – espetó Hui.
―¿Por qué lo sería? Solo es besarse – dijo el dragón. Casi quería golpear al hombre por hacerlo sonar como si no significara nada.
―Sin besos es solo joder.
―Es que vamos a joder – dijo el dragón.
―No, nosotros no. Yo no jodo a la gente, y no quiero que me jodan. 

Es una palabra malsonante. La he utilizado alguna vez, pero la idea de aplicarlo a algo que debería sentirse bien para los dos sólo parece demasiado… crudo. No quiero que mi primera vez sea un polvo rápido sin sentido... ¡No quiero sentirme sucio!

Esperaba discutir más con el hombre, pero no había nada. El dragón estaba extrañamente complacido, y aún sonreía, como si las palabras de Hui le complacieran.

―Vale, ven aquí, y te besaré todo lo que quieras.

Eso fue suficiente para que Hui se relajara un poco. Algo acerca de ser capaz de besar a este hombre y saber que le devolvería el beso, le hizo preocuparse un poco menos sobre lo que iban a hacer. Después de todo, ¿qué tipo de persona atacaría a alguien que está besando? Hui iba a ir a por ello. Quería hacer esto, y el dragón no estaba protestando. Parecía quererlo tanto, si no más de lo que Hui lo hacía y ¿cómo podía negarlo a cualquiera de ellos?

Hui se puso sobre sus rodillas, dejando espacio dentro del rango de distancia de las manos del dragón. Se le ocurrió justo entonces que estaba a punto de tener relaciones sexuales con un hombre cuyo nombre no sabía, pero no había nada que hacer sobre eso ahora, porque entonces el dragón tenía las manos ahuecando la mandíbula de Hui y en la parte posterior de su cuello.

Él se tensó, destellos de pensamiento inmediatamente corriendo a través de su cerebro, acerca de que era una idea terrible, acerca de lo estúpido que había sido y cómo iba a conseguir su cuello roto y dejado por muerto. Aunque no pudiera escapar, matar a un Templario probablemente valdría la pena para él. Pero no hubo ninguna presión añadida a su cuello y cabeza. En cambio, el dragón acercó su cara y presionó un suave beso en su boca. Hui inmediatamente cerró los ojos, gimió y se estremeció.

¡Oh Dios! Me había olvidado… Había olvidado lo maravilloso que esto se siente… lo increíble que era... La gran diferencia entre ahora y la última vez que Hui había sido besado por otro hombre, fue el hecho de que había pasado tanto tiempo que las sensaciones que sentía se cuadruplicaron. El placer disparó directo a la polla y las bolas de Hui. Sus testículos se apretaron más a su cuerpo y su polla se hinchaba casi dolorosamente, como si una mano física le acariciara, haciéndole gemir y sudar.

Luego le acarició con la lengua entre los labios y abrió su boca, dejándola dentro. El dragón le lamió profundo y Hui gimió impotente. Él no pudo evitarlo, y no lo vio venir hasta que ya era demasiado tarde y Hui se corrió, manchando sus boxers, y probablemente el traje Templario que llevaba.

Por supuesto, el dragón tenía que saberlo porque estaba en sintonía con el cuerpo de Hui, por alguna razón. El hombre se apartó del beso, su boca un tono más oscuro de color de rosa ahora, y Hui se sentía blindado y asándose debajo del metal de la protección metálica y túnicas rojas que llevaba.

―Eso fue tan increíblemente caliente – dijo.

Hui deseaba llevar uno de los cascos Templarios para ocultar el feo rubor que estaba probablemente en su rostro. Nunca había sido tan humillado en su vida, y ni siquiera debería de importarle la opinión de este dragón.

―Dios mío, tierra trágame. Lo he fastidiado todo.
―¿Por qué? ¿Crees que eso significa que vamos a parar?

La pregunta sorprendió a Hui.

―Pero, ¿cómo podemos...? – Entonces se dio cuenta, y él se sintió como un muñeco inflable – Oh, cierto. Creo que es justo.

El dragón le sorprendió cuando realmente le dio una colleja a Hui en la cabeza.

―¡Alza la cabeza!
―¡Ay!
―No seas idiota. Que vayamos a hacerlo no significa que voy a tratarte como un muñeco para el sexo.

Hui sintió otra descarga de humillación viniendo sobre él, pero al mismo tiempo, estaba enormemente aliviado.

―Oh – dijo. El dragón frente a él se rió entre dientes, y luego sus manos comenzaron a vagar. Como, realmente pasear.
―Creo que deberíamos sacarte de este ridículo traje de payaso, ¿qué me dices a eso?

Hui estaba demasiado interesado en lo que iba a suceder después de que el hombre acabara de insultar el uniforme que él había llevado durante los últimos dos años, y su familia había usado durante generaciones. Abrió su boca para decir... algo, él no estaba seguro de qué, tal vez sólo una rápida defensa del uniforme, y de cómo era simbólico, el rojo y el metal de los guantes y peto estaban destinados a proteger contra la feroz mordedura de un dragón.

Bueno, Hui no usaba guantes porque nunca fue a la batalla, y él se había tomado mucho tiempo de todos modos, porque poner vendas a alguien y luego leer un libro no eran exactamente cosas fáciles cuando se usan guantes que fueron hechos de metal. Por esa razón, sentía sus manos prácticamente ardiendo cuando el dragón le tomó por las muñecas y luego colocó las manos de Hui en los lados del hombre, como si él intentara traerle mucho más cerca. Y entonces las manos del hombre experto encontraron los cierres y hebillas que sujetaban la coraza de Hui en su lugar, y lo levantó sobre la cabeza de Hui, como si no pesara nada en absoluto.

Hui odiaba usar sus vestiduras rojas sin la coraza porque de lo contrario parecía que llevaba un vestido, y no le gustaba en absoluto. Por suerte para él, el dragón delante de él parecía decidido a sacar ese traje de Hui tan rápidamente como él pudiera. Estaba cerca de destrozarlo en algunos lugares.

―¡Hey! – dijo Hui, pero entonces agarró su rostro y su boca fue besada antes de que él pudiera salir con cualquier otra queja sobre el tratamiento de su ropa.

Podía no gustarle las opciones de la moda de los Templarios, pero todavía tenía que llevar bien el uniforme para evitar cualquier sospecha sobre sí mismo. Lo que le llevó a preguntarse por qué demonios estaba incluso haciendo esto. Él debería haberse vuelto completamente loco, pero no podía evitarlo. Su cuerpo estaba demasiado caliente, y la segunda mano del dragón rodeó la polla de Hui, apretando sólo lo suficiente para hacerle gemir, justo antes de acariciarle, Hui se perdió completa y totalmente.

―E-eso se siente bien – dijo en gemido.

El dragón lo empujó hacia abajo sobre el duro suelo, pero no estaba exactamente frío. Hui se dio cuenta de que el hombre había puesto sus túnicas rojas debajo de ellos, para separarlos de la dura tierra. No mucho, pero por lo menos Hui no tendría el culo desnudo en el suelo de cemento. Él podría concentrarse más en el hombre absolutamente impresionante por encima de él.

―¿Es... este es tu poder? – preguntó Hui, luchando por respirar, por pensar, cuando el dragón por encima de él tocó el pecho de Hui, pellizcó sus pezones, luego besó y lamió su cuello. Al mismo tiempo, esa mano nunca dejaba de moverse hacia arriba y hacia abajo a lo largo del eje de Hui. Pre semen se formó en la raja, y el dragón lo utilizó como algún tipo de lubricante en la polla. Y se sentía tan increíblemente bien. Hui se arqueó contra él. Le llevó un segundo darse cuenta de que el hombre que le estaba tocando con tanto cariño le hablaba, y el dragón tuvo que repetirse.
―¿El qué es mi poder?
―E-este ― dijo Hui, todavía luchando por conseguir que su mente funcionara. Apenas podía mantener los ojos abiertos por culpa del intenso placer. Le estaba volviendo completamente loco ―Esta lujuria con la que me tienes hechizado – dijo finalmente, y fue un maldito milagro que él hubiera logrado decir todas las palabras sin tropezar sobre ellas.

Luego echó la cabeza hacia atrás, su cabeza golpeando en el duro suelo debajo de sus ropas y no le importó ya que el placer que sentía era tan bueno que él apenas podía notar el dolor de cabeza. El dragón estaba provocándole ahora, apretándole contra su mano y soltando para que él que apenas estuviera tocando la polla de Hui en absoluto.

―Oh joder – dijo, jadeando las palabras y perdiéndose completamente a sí mismo – Joder sí.
―Quizás solo debería decir que tengo poderes como este – dijo el dragón, y Hui sentía sus piernas siendo separadas para que el dragón pudiera conseguir meterse entre ellas, y luego sus duras pollas se acariciaron cuando el hombre por encima de él se apoderó de sus dos ejes juntos y entonces comenzó a empujar hacia adelante – Pero entonces podrías usar eso como excusa más adelante para decir que me aproveché de ti – dijo con un gemido – Así que no, saca de tu cabecita que el deseo que sientes por mí es uno de mis poderes, pero gracias por el piropo.

A Hui ya no le importaba. Lo único que le importaba era la sensación de sus pollas acariciándose y tener mucho más de lo mismo.

―Oh Dios, cállate – dijo, y agarró las caderas del dragón con sus muslos, manteniéndolo en su lugar para que él no tuviera dónde ir sino hacia adelante y hacia atrás contra la polla de Hui. Y eso fue exactamente lo que hizo. Adelante y atrás, adelante y atrás.

No había mucho de cualquier cosa sobre él que era suave. Había un montón de duros gruñidos, jadeos y juramentos, y mucho de eso provenía de la garganta de Hui mientras luchaba contra el placer que sentía en su cuerpo. Quería más de él, sin duda, pero también quería quedarse tan lúcido como sea posible durante todo el asunto. Si el dragón intentaba atacarlo, o envolver las cadenas al cuello de Hui, necesitaba estar totalmente preparado para defenderse. ¿Y por qué coño me estoy preparando para que me ataque el hombre que me está metiendo la lengua hasta la campanilla?

El dragón se estaba apoyando en una mano ahora, usando la otra para inclinarse hacia abajo y presionar su boca sobre la de Hui en los besos más suaves, más dulces que él alguna vez podría recordar haber tenido. Estaban a la par de los besos que había robado con su primer novio, tan electrizante y chocantes, como despertar, pero de alguna manera mejor, mucho mejor. El toque de la lengua del dragón contra sus labios fue mejor cada vez que lo hizo, y Hui tenía casi la vergonzosa experiencia de que se correría por segunda vez en un lapso de pocos minutos. Pero luego el dragón se apartó rápidamente hacia atrás, y lo miró con esos grandes ojos brillantes.

―Dime que tienes algo en esa bolsa tuya que podamos usar.
―¿Qué? – le preguntó Hui, sin comprender. El dragón inició el movimiento de sus caderas.
―Podemos seguir y divertirnos, pero quiero follarte, quiero estar dentro de ti. No quiero solo restregarnos y una mamada. Pero no quiero hacerte daño.

Parecía tan increíblemente crudo, pero Hui entendió inmediatamente lo que el hombre estaba pidiendo. Quería lubricante. Tenía razón. Dos hombres exactamente no podían tener sexo sin él. Bueno, podrían, pero alguien tendría dolor durante días y podría necesitar un médico. Hui nunca tuvo una pareja, por lo que nunca tuvo una razón para comprar esas cosas. Él incluso no lo utilizaba para masturbarse. Pero había algo que era capaz de llevar y usar de vez en cuando que nadie alguna vez pudiera cuestionar. Él consiguió tener la piel seca en las manos de vez en cuando. Se burlaron de él por ello, los otros Templarios pensaban que era sólo otra señal de lo débil que era, pero por esa razón, Hui siempre tuvo una razón de llevar una pequeña botella y llevaba una en su bolso.

―En mi bolsa, voy por ella – dijo. Al principio el dragón no se movía. Ni un músculo. El hombre le miraba con mucha suspicacia, y Hui lo entendía – No voy a irme. Está justo allí. Volveré.

Hui estaba empezando a preocuparse. ¿Qué pasa si el dragón decide no dejarme salir? ¿Qué hago? Incluso con los grilletes para contener cualquier fuerza o poder que tener en esos poderosos músculos, el hombre era lo suficientemente fuerte para dominar a Hui fácilmente si quería. Hui podría ser su prisionero y no había nada que pudiera hacer al respecto. Entonces el hombre le sorprendió levantando silenciosamente su cuerpo fuera de Hui, y el dragón se puso de rodillas y le miró.

―Bien entonces, ve a buscarlo.

Hui se quedó en silencio y muy quieto, durante unos breves segundos. Entonces decidió dejar de ser tan miedica, se puso de pie y corrió fuera de la jaula a donde estaba su bolso. Durante unos segundos, calculó que ahora era el momento de retirarse. Él no tenía que regresar a esa jaula y terminar esto. Estaría increíblemente caliente, por supuesto. Su polla estaba completamente empalada, como si estuviera acusándolo de no cuidar de ella a propósito, pero él no tenía que volver allí. No era demasiado tarde para dejar que algo de sentido común le ayudara.

Por supuesto, no pensaba que sería fácil conseguir su uniforme de nuevo, pero él siempre podría hacer algo al respecto. Él agarró la pequeña botella de loción de mano de su bolso y miró al dragón en la jaula, encadenado y aun mirándolo con calma. Él podía alejarse. Él había tenido unos treinta segundos de no ser tocado por esas manos increíbles, de no sentir el deseo nublando su cerebro y haciéndole pensar únicamente con su polla.

Pero incluso cuando empezó a pensar con su cerebro, todavía quería hacer esto. Quiero tener sexo con otro hombre y saber lo que realmente se siente. Mi familia nunca va a aceptarme si lo hago con otro chico o no, así que ¿por qué no puedo por lo menos disfrutar de esto antes de tener que volver a qué me torturen psicológicamente?

Era como si cada paso que tomó de nuevo en la jaula silenciara de una puta vez todo lo que creían su madre y su hermano, porque por una vez, Hui no quería ser enjaulado por esos ideales. Nunca más. Es irónico que entrar en una verdadera jaula, me haga sentir libre.

Pentagon

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4 Comentarios

  1. wow.......me parece que voy a amar a esta pareja, hui es tan tierno....

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  2. Lindo Hui, está tan cerca de probar la libertad en brazos de E´dwan...y una vez que lo hagas no querras dejarla nunca más... ojalá ambos puedan encontarla antes de que alguien los descubra.

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  3. Hijo... Vas a llorar por la libertad que te van a dar!!! Solo espero que logren consumarse antes de que el hermano llegue por el... Debe pasar algún milagro

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  4. Aun no son pareja y ya los amo... que esperas para entrar en esa jaula!

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