¿Pero
ahora? Ahora ellos estaban en medio de la habitación de Yoon Gi, donde
cualquier cosa y todo era aceptable. El valor de Jimin salió corriendo tan
pronto como Yoon Gi había cerrado la puerta de la recámara.
—¿Q-Qué
es lo que quieres que haga? —«Por favor, no me pidas que baile».
—Lo
que sea que quieras, Jimin. No creas que tienes que hacer algo —Yoon Gi le
murmuró cerca de su oído y mordisqueó un lado de su cuello, Jimin gimió
mientras movía la cabeza de lado. Esa era una sensación tan malditamente buena.
Su pene comenzó a endurecer mientras los labios de Yoon Gi recorrían su
mandíbula, terminando en su otra oreja—. Porque si decides que estás listo,
quiero mostrarte lo bueno que puede ser estar con un oso.
¡Oh
infiernos!
Jimin
estaba jadeando tan intensamente que casi estaba causándole un mareo mientras Yoon
Gi pasaba sus grandes manos debajo de la parte de atrás de su camisa. El
contacto de piel con piel lo hacía estar tan caliente como una jodida y tan
necesitado como una persona podía estar. Su piel hormigueaba mientras las
puntas de las uñas de los dedos de Yoon Gi recorrían la espalda de Jimin. Su
piel estalló en piel de gallina y los vellos de sus brazos se erizaron. Jimin
se estremeció mientras sentía el cálido aliento de Yoon Gi a unas pulgadas de
su oreja. El calor estaba haciendo un lío con sus sentidos.
Yoon
Gi recorrió los labios de Jimin suavemente y cubrió su boca. Jimin gimió ante
el cálido terciopelo del beso. Era lento y dosificado, haciendo que Jimin
sintiera como si atravesara a su propio mundo. Yoon Gi pasó sus manos arriba y
abajo de la espalda de Jimin, haciendo que sintiera que era la única persona
que le importaba al oso.
Jimin
se controló, rezando porque Yoon Gi realmente le mostrara lo bueno que podía
ser. Yoon Gi lentamente se movió de adelante hacia atrás, casi danzando en el
lugar mientras una de sus manos acunaba la cara de Jimin. Jimin envolvió sus
brazos alrededor del grueso cuello de Yoon Gi mientras inclinaba la cabeza, no
quería que ese momento terminara nunca.
Gimió
cuando una mano se deslizó dentro de la pretina de sus pantalones. Yoon Gi
detuvo los dedos, no bajó más mientras profundizaba el beso. Jimin sonrió
mientras se movía detrás de él y le daba a la mano de Yoon Gi un ligero
empujón. No era valiente, ni mucho menos, pero quería que su pareja supiera que
estaba bien para él, si iba más allá.
Los
brazos de Yoon Gi parecieron tensarse alrededor de Jimin mientras sus dedos
trazaban su grieta. Jimin quebró el beso, necesitaba aire mientras enterraba la
cara en el cuello de Yoon Gi. Los labios de su pareja exploraron su piel
mientras sus dedos bajaban un poco más.
—Avísame
si quieres que me detenga. —La voz de Yoon Gi era gruesa cuando le murmuró al
oído. Jimin asintió, no quería que se detuviera. Estaba nervioso como el
infierno, pero no quería que se detuviera.
—Lo
haré.
El
calor del cuerpo de Yoon Gi confortaba a Jimin mientras uno de sus brazos aun
sostenía su espalda. Jimin cerró los ojos, disfrutando la sensación de su
pareja mientras Yoon Gi lentamente lo guiaba. Ya no estaba aterrado—nervioso,
pero no asustado. Era Yoon Gi, su oso y su pareja. Jimin confiaba en él.
El
pulgar de Yoon Gi jugaba con su espalda mientras la punta de los dedos de su
otra mano lentamente circulaba su arrugado agujero. Jimin comenzó a temblar,
quería que su pareja lo tomara rápidamente y quería que su pareja lo tomara lo
más lento posible. Las sensaciones luchaban en su interior mientras Jimin
apoyaba la cabeza en el hombro de su oso.
Yoon
Gi besó el lado de su cuello mientras su dedo penetraba a Jimin. Se mordió el
labio inferior, cerrando los ojos ante el ardor que lo recorrió. Jimin respiró
para atravesar eso, sabiendo que el dolor pronto se calmaría. Yoon Gi no empujó
más. Pasó sus labios arriba y abajo del cuello de Jimin, aun moviéndose
lentamente. Jimin tomó una profunda respiración y entonces asintió. Yoon Gi
jaló su dedo hacia atrás y entonces lentamente lo volvió a meter, esta vez un
poco más allá.
—Yo–yo
puedo tomar más.
—Lo
sé, bebé. —Pero Yoon Gi no tenía prisa. Giró su dedo alrededor del interior de Jimin,
haciendo que gimiera mientras su pareja pasaba su otra mano por el costado de Jimin.
Jimin se estremeció cuando Yoon Gi jaló su dedo hacia atrás y entonces agregó
otro dedo. Sostuvo la respiración mientras Yoon Gi caminaba hacia la cama.
«Eso
es todo».
Pero
en lugar de acostarlo, Yoon Gi buscó algo en la mesita de noche. Sacó una
botella de lubricante y retiró sus dedos, decepcionando a Jimin. Lubricó sus
dedos, presionándolos de nuevo en su interior. Joder, eso era mucho mejor. Jimin
se empujó hacia atrás, quería sentir más. Estaba impactado de que se sintiera
tan malditamente bien.
—Más,
por favor.
Yoon
Gi se rio, su pecho retumbó mientras mordía la oreja de Jimin.
—Con
calma, hon.
Jimin
quería hacer pucheros. No quería ir con calma. Se sentía fantástico. No estaba
seguro qué lo había asustado tanto…
—Oh
infiernos —Jimin gritó cuando su pareja agregó otro dedo. Maldición, eso estaba
apretado. Tenía tal sensación de llenado que Jimin apoyó la cabeza en el pecho
de su pareja y tomó profundas respiraciones.
Yoon
Gi dejó sus dedos en el interior de Jimin pero no los movió. Jimin curvó sus
dedos en la camisa de su pareja mientras atravesaba el dolor. Su pareja tenía
enormes dedos, y Jimin no estaba acostumbrado a ser llenado con ellos. Podía
sentir el estirón y el ardor hasta en la punta de sus pies.
Exhaló
y entonces se movió, gimiendo cuando los dedos de Yoon Gi rozaron su próstata. Su
pene saltó, disparando pre-semen. Jimin gritaba mientras Yoon Gi movía sus
dedos, su semilla hizo erupción bajo sus pantalones.
—Dios,
eres caliente, bebé —Yoon Gi gruñó y entonces tomó sus labios en un salvaje
beso. Jimin gimió dentro de la boca de Yoon Gi, corrientes eléctricas recorrían
su cuerpo. Yoon Gi lo besaba mientras recorría su orgasmo, su otra mano subía y
bajaba por su espalda—. Eso es, bebé, entrégate a mí.
Jimin
se estremeció y entonces se apoyó contra el fuerte hombro de su pareja, sintiéndose
débil y saciado. Ahí fue cuando Yoon Gi lo acostó sobre su espalda. Jimin
levantó la vista y vio amor en los ojos grises de su pareja. Le sonrió,
sintiéndose avergonzado por haberse corrido en sus pantalones. Yoon Gi le dio
un guiño y le quitó los zapatos a Jimin y entonces desabrochó sus pantalones.
El abdomen de Jimin se estremeció cuando sintió los dedos de Yoon Gi recorrer
su piel.
Levantó
las caderas, permitiendo que su pareja le quitara los jeans. Jimin se ruborizó.
Esa era la primera vez que estaba desnudo frente a alguien más. Estaba excitado
y asustado. Las manos en un puño a su lado deteniéndose de cubrir su ingle.
—Hermoso
—Yoon Gi murmuró mientras recorría con sus dedos la piel de Jimin. Las puntas
de los dedos recorrieron el pene de Jimin, trayéndolo de regreso a la semivida.
Jimin separó las piernas abriéndose un poco, mordiendo su labio inferior
mientras veía a su pareja—. Voy a quitarme la ropa.
Jimin
asintió mientras veía a Yoon Gi desnudarse lentamente. Una obra de arte dorada
le fue revelada. Las manos de Jimin hormigueaban por recorrer esos enormes
músculos frente a él. Yoon Gi era la perfecta personificación de cómo debe
verse un hombre montaña. Temía bajar la mirada. Jimin no estaba seguro de querer
ver lo que entraría en su cuerpo.
—Mírame,
bebé.
Jimin
lentamente, dudando, bajó la mirada, vio los largos dedos de Yoon Gi alrededor
de su pene. ¡Infiernos! Había tenido razón. Eso era un maldito pitón.
Yoon
Gi subió a la cama, y le quitó la camisa a Jimin, sus manos recorrieron el poco
masculino pecho de Jimin. Se sentía más pequeño acostado ahí abajo del enorme y
dominante macho. Yoon Gi tenía el poder de lastimarlo, pero Jimin sabía que su
oso era tan gentil como un corderito. Yoon Gi lo veía mientras se deslizaba
hacia abajo de la cama, lamiendo el medio erecto pene de Jimin, sus dedos
trazaban alrededor de la apretada entrada de Jimin.
Jimin
rodó la cabeza y arqueó la espalda, estaba obteniendo su primera mamada. Sus
rodillas temblaron cuando la lengua de Yoon Gi jugó con su eje. Pasó sus manos
por la cabeza de Yoon Gi, rezando porque su pareja no se detuviera. Gimió
cuando Yoon Gi tomó su pene totalmente dentro de su boca y al mismo tiempo
deslizaba sus dedos dentro del culo de Jimin.
—Yoon
Gi —gritó el nombre de su pareja mientras Yoon Gi lo estiraba.
Olas
de éxtasis lo recorrían mientras su pareja lo chupaba, metiéndolo y sacándolo
de su boca. Jimin ahora estaba totalmente duro, gimiendo por otra liberación.
Gruñó cuando Yoon Gi dejó su pene. Sabía lo que seguía y su cuerpo se agitó
casi despedazándose.
—Relájate,
bebé. Con calma, ¿recuerdas?
—Si
—contestó.
—Quiero
que te pongas sobre tus manos y rodillas para esta primera vez, será más fácil
para ti.
Jimin
no quería, quería quedarse sobre su espalda, pero Yoon Gi era el que tenía la
experiencia. Él sabía. Jimin se rodó cuando su pareja se apartó. Se sentía
expuesto, y vulnerable en esa posición. Su culo estaba hacia el aire para la
inspección de Yoon Gi. Tragó duro mientras esperaba a que Yoon Gi lo reclamara.
Sus
brazos temblaban cuando sintió algo mucho más grande en su entrada. Cerró los
ojos esperando que Yoon Gi entrara en él.
Una
seca mano se extendió por su espalda.
—Tienes
que tratar de relajarte, bebé.
Jimin
asintió, dejando salir el aire de los pulmones que había estado sosteniendo. Se
mordió el labio cuando sintió que su oso finalmente lo penetraba. Jimin curvó
sus dedos en las mantas mientras Yoon Gi lentamente entraba, centímetro a
centímetro. Sus manos nunca dejaron de acariciar la piel de Jimin, ayudándolo a
relajarse, cada vez más. Jimin curvó su espalda cuando necesitó
desesperadamente más que ese primer toque.
Cuando
Yoon Gi finalmente entró a fondo, Jimin no pudo contener el grito de éxtasis
que salió de sus labios. Yoon Gi había cumplido su promesa. Lo había tomado
lentamente y le había mostrado a Jimin otro reino de su mundo.
—Por
favor —rogó cuando Yoon Gi se quedó inmóvil.
—Aun
no. Deja que tu cuerpo se acostumbre al mio, Jimin. No quiero apresurarme en
esto.
—Apresúrate,
si, apresúrate —Jimin rogó con los dientes apretados. No estaba seguro qué
sucedía con su cuerpo, pero sentía como si se fuera a desmayar, trastabillando
por lo desconocido mientras Yoon Gi se arrodillaba detrás de él. Su cuerpo
tenía mente propia, tratando de que Jimin tomara algo de lo desconocido.
Yoon
Gi se rio y le dio una ligera palmada en el trasero a Jimin.
—No
te apresures.
Jimin
gimió.
—¿Qué
fue eso? ¿A mi pareja le gusta una ligera nalgada? —Yoon Gi preguntó.
Jimin
estaba demasiado avergonzado para decir que sí, así que se quedó en silencio.
Eso no fue cierto mucho tiempo. No cuando su pareja palmeó su trasero de nuevo.
Jimin se retorció, descubrió que podía obtener placer si se movía alrededor.
Infiernos si esperaba a su pareja. Jimin se empujó hacia atrás y su pareja no
lo detuvo.
—
Eso es bebé, jódete. Jódete con mi pene, hon.
Jimin
se movía hacia atrás y adelante apoyado en sus manos y rodillas, gritando como
bebé por el puro placer que lo recorría. Separó las rodillas un poco más
mientras tomaba la gratificación de su pareja.
—Joder,
bebé. Sigue gritando de esa forma. Eso me enciende.
No
era como si lo hiciera a propósito. Los ruidos salían de él con cada empujón
hacia atrás.
Los
enormes dedos de Yoon Gi se encajaron en sus caderas.
—Ahora
es mi turno de mostrarte algo nuevo.
Jimin
se quedó inmóvil, preguntándose de qué era lo que hablaba. Pronto lo descubrió
cuando Yoon Gi comenzó a empujarse hacia su culo. Él gritó como si lo
estuvieran matando mientras Yoon Gi se empujaba más duro, saliendo de Jimin y
volviendo a empujarse.
—Eso
es bebé. Grita para mí.
Jimin
no tenía problemas en seguir la orden. El grito salía de sus pulmones mientras Yoon
Gi le mostraba lo que era realmente el sexo. Sus deseos dominaban cada
sensación, mientras sentía construirse su orgasmo. Sus piernas temblaban y
también sus brazos, el sudor cubría su cara mientras gritaba de nuevo. El pene
de Jimin estaba listo para explotar mientras Yoon Gi se empujaba dentro de su
culo.
—¡Yoon
Gi! —Jimin gritó cuando su pene explotó, chorros de semilla salieron como si
fuera de un cañón. Eso era demasiado. Jimin trató de arrastrarse hacia arriba
de la cama pero Yoon Gi lo detuvo en su lugar.
—No
vas a ningún lado, hon. Aun no terminó contigo.
Yoon
Gi gruñó empujándose más duro, más profundo y con más intención. Jimin gemía
mientras su cuerpo tomaba el control de su mente. ¡Iba a volverse loco!
Yoon
Gi hacía que la cama se moviera algunos centímetros mientras empujaba su pene
como taladro neumático dentro del culo de Jimin. Se tensó y rugió detrás de Jimin,
cayendo sobre la espalda de Jimin y mordiendo su hombro.
Otro
orgasmo se formó en las bolas de Jimin mientras su pareja lo reclamaba. Jimin
aulló cuando su cuerpo se estremeció con su liberación. Sentía algo extraño en
su interior. De algún modo se sentía más cercano a Yoon Gi, como si su oso
estuviera viviendo y respirando en su interior. Jimin glorificó el lazo que
sabía que ahora compartían.
Cayó
en la cama, incapaz de sostenerse más. Yoon Gi caía con él, pero se giró en el
último segundo. Jaló a Jimin más cerca mientras una de sus piernas del tamaño
de jamón envolvía la mitad inferior de Jimin. Jimin se enterró bajo su pareja y
cerró los ojos, sintiendo aun el pene de Yoon Gi enterrado profundamente dentro
de él.
—¿Estás
bien, Jimin? —Yoon Gi preguntó suavemente.
Jimin
sonrió. Estaba más que bien. Ya no era virgen y su hombre montaña fue quien
tomó su virginidad. Las cosas no podían ser más perfectas que eso.
—Si.
Yoon
Gi gruñó mientras jalaba la cabeza de Jimin bajo su mentón, y pronto comenzó a
roncar. Jimin empujó su cuerpo incluso más cerca mientras se quedaba dormido.
Maldición
si no estaba dolorido.
*****
Yoon
Gi veía alrededor del departamento. Había muchas cajas. Pilas de ellas. Algunas
de las parejas de los lobos Timber se ofrecieron a ayudar a Jimin a mudarse a
su nuevo departamento. A él seguía sin gustarle eso.
—¿Esta
fue tu idea? —Jin Goo preguntó colocando sus brazos sobre su pecho, viéndolo
como si quisiera dispararle a Yoon Gi.
—Infiernos,
no. Traté de hablar con él para evitarlo.
Jin
Goo lo miró fijamente durante un momento, casi asesinándolo antes de asentir.
—Entonces
tú y yo estamos de acuerdo en algo.
—Lo
estamos —dijo Yoon Gi. No trataba de quitarle la libertad a su pareja, pero le
asustaba de muerte tener que dejar a Jimin solo, sin la seguridad que su manada
le daba.
—Veo
que lo reclamaste —dijo Jin Goo fuera del tema.
Infiernos
si Yoon Gi le iba a dar detalles íntimos acerca de su emparejamiento. Eso era
privado. Solo para él y su agotado Jimin. No era asunto de Jin Goo. Asintió,
rehusándose a darle algo más.
—Muy
justo. Su seguridad es ahora tu responsabilidad —dijo Jin Goo y cruzó el
cuarto, deteniéndose completamente—. Amo a mi hijo más que a mi propia vida. No
lo jodas, oso.
Yoon
Gi gruñó, sus garras salieron mientras chocaba su pecho contra el de Jin Goo.
—Jimin
es mi vida. Él es mi responsabilidad, sí, pero ya no tienes que regular cada
una de sus acciones, ya no más. Él me pertenece ahora.
Jin
Goo sonrió, retrocediendo.
—Eso
era todo lo que quería saber.
Yoon
Gi no estaba seguro de lo que sucedía, pero lo aceptó. Jin Goo se hizo a un
lado, algo que había querido que sucediera desde que descubrió que Jimin era su
pareja.
—Papá,
¡no quiero cámaras en mi maldito cuarto! —Jimin se quejó entrando a la sala. Woozi
lo seguía de cerca—. Yo acepté cuando quisiste que las instalaran, pero estoy
seguro. No, estoy positivamente seguro que no quiero que veas lo que hago ahí.
Jin
Goo frunció el ceño como si hubiera mordido una docena de limones.
—No
quiero verlo.
—Entonces
dile a Woozi que no instale cámaras ahí, o te prometo que te daré la actuación
de tu vida.
Yoon
Gi se rio disimuladamente ante la amonestación de su pareja. Le encendía ver a Jimin
enfrentar a su papá. «Grr». Él quería ver la actuación de su vida. Su
pene estaba duro al imaginar lo que podría ser.
—No
cámaras en la recámara, Woozi —Jin Goo dijo y entonces le sonrió a su hijo.
—Si
eso es lo que quieres. Pero aun digo que él debería de estar monitorizado
veinticuatro horas, siete días a la semana, en cada ángulo. Esto no es bueno.
Para nada es bueno. Puedo borrar los detalles íntimos de mi monitor.
Yoon
Gi gruñó. Nadie vería ‘ningún detalle intimo’ de nada concerniente a Jimin.
—Ninguna
cámara en la recámara —ladró a la pareja.
—Bien.
—Woozi hizo un puchero mientras caminaba hacia la cocina, su pareja S. Coups,
lo siguió. S. Coups se giró antes de desaparecer, le dio un guiño a Yoon Gi y
una sonrisa.
—¿Por
qué usa guantes azules? —Yoon Gi le preguntó a Jin Goo después de que S. Coups
salió detrás de Woozi, murmurándole algo acerca de los monitores.
—Larga
historia. Tiene demasiadas fobias para incluso enlistarlas.
Joder,
gracias que no era su pareja. Woozi podría hacer que subiera paredes. Yoon Gi
rodó los ojos cuando tocaron a la puerta. La manada había estado entrando y
saliendo todo el día. Incluso su mellizo Shownu y su hermano Eunwoo, habían
subido a inspeccionar el lugar. Eso era como un maldito zoológico.
—Adelante
—ladró.
Estaba
intrigado cuando tres hombres entraron. Dos de ellos eran policías. ¿Habrían
estado haciendo demasiado ruido? Sabía que había habido mucho movimiento
entrando y saliendo del departamento, pero ¿por qué llegarían detectives? Ellos
tenían que ser detectives. Tenían las placas alrededor del cuello y usaban ropa
de civil.
—Yoon
Gi, él es Min Woo y su pareja, Jun Jin. No sé quién sea el otro hombre —dijo Jin
Goo, acercándose a Yoon Gi mientras el desconocido entraba.
—Él
es mi compañero, detective —Min Woo lo presentó.
Joder
si el lugar no se sentía demasiado pequeño. Había demasiada gente alrededor. Yoon
Gi mantuvo las quejas para sí mismo viendo a todos los que ayudaban.
—No
se ofendan, pero ¿qué hacen aquí?
Min
Woo se rio.
—Jin
Goo quería que el detective conociera a Jimin.
Yoon
Gi dio un bajo gruñido y miró a su suegro.
―¿Casamentero?
—Demasiado
tarde para eso. No. Quiero que la fuerza de la ley conozca a mi hijo. Que
mantengan un ojo en él.
Yoon
Gi pasó la siguiente hora o dos horas caminando al lado de las pequeñas parejas
y grandes guerreros, acomodando muebles y utensilios de cocina. Después de un
tiempo, se dejó caer en el sofá. Con todo el movimiento del día estaba
exhausto. Levantó la cabeza cuando tocaron a la puerta. Estaba a punto de decir
a quien fuera que entrara que se fuera cuando vio quién era.
Minho
se inclinó ligeramente para cruzar el marco de la puerta, sus ojos viendo el
lugar mientras entraba.
BTS

4 Comentarios
O sea que bastó que Yoon Gi confirmara su reclamo sobre Jimin convirtiéndolo en su prioridad número uno, para que Jin Goo los dejará en paz??!!... lo que hay que ver y no, no Woozi, no cámaras en el cuarto de Jimin… pero si lo haces sin que se entere… yo no me molestaría… jijiji… hasta MinHo ha querido ver el lugar donde vivirá Jimin… hummm.
ResponderBorrar💜💜💜💜💜
ResponderBorrarVaya con la pareja, ninguno de los consejos de las demas parejas fue aplicado y me alegra, cada quien toma las cosas a su ritmo... Ahora que se mudo a su nuevo departamento y casi todos fueron a conocer el lugar incluyendo a Minho espero que no llamaran mucho la atención y lo conviertan en un blanco...
ResponderBorrarSi solo antes confirmaba su relación con Jimin ya lo hubiera reclamado.....
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