La Familia T34... Capitulo 04

Jimin tragó saliva cuando Yoon Gi lo levantó y palmeó su trasero, indicándole que quería que Jimin envolviera sus piernas alrededor de su cintura. Lo había hecho antes porque sabía de hecho que ellos estaban restringidos. No podían hacer nada más mientras estuvieran en público.

¿Pero ahora? Ahora ellos estaban en medio de la habitación de Yoon Gi, donde cualquier cosa y todo era aceptable. El valor de Jimin salió corriendo tan pronto como Yoon Gi había cerrado la puerta de la recámara.

—¿Q-Qué es lo que quieres que haga? —«Por favor, no me pidas que baile».
—Lo que sea que quieras, Jimin. No creas que tienes que hacer algo —Yoon Gi le murmuró cerca de su oído y mordisqueó un lado de su cuello, Jimin gimió mientras movía la cabeza de lado. Esa era una sensación tan malditamente buena. Su pene comenzó a endurecer mientras los labios de Yoon Gi recorrían su mandíbula, terminando en su otra oreja—. Porque si decides que estás listo, quiero mostrarte lo bueno que puede ser estar con un oso.

¡Oh infiernos!

Jimin estaba jadeando tan intensamente que casi estaba causándole un mareo mientras Yoon Gi pasaba sus grandes manos debajo de la parte de atrás de su camisa. El contacto de piel con piel lo hacía estar tan caliente como una jodida y tan necesitado como una persona podía estar. Su piel hormigueaba mientras las puntas de las uñas de los dedos de Yoon Gi recorrían la espalda de Jimin. Su piel estalló en piel de gallina y los vellos de sus brazos se erizaron. Jimin se estremeció mientras sentía el cálido aliento de Yoon Gi a unas pulgadas de su oreja. El calor estaba haciendo un lío con sus sentidos.

Yoon Gi recorrió los labios de Jimin suavemente y cubrió su boca. Jimin gimió ante el cálido terciopelo del beso. Era lento y dosificado, haciendo que Jimin sintiera como si atravesara a su propio mundo. Yoon Gi pasó sus manos arriba y abajo de la espalda de Jimin, haciendo que sintiera que era la única persona que le importaba al oso.

Jimin se controló, rezando porque Yoon Gi realmente le mostrara lo bueno que podía ser. Yoon Gi lentamente se movió de adelante hacia atrás, casi danzando en el lugar mientras una de sus manos acunaba la cara de Jimin. Jimin envolvió sus brazos alrededor del grueso cuello de Yoon Gi mientras inclinaba la cabeza, no quería que ese momento terminara nunca.

Gimió cuando una mano se deslizó dentro de la pretina de sus pantalones. Yoon Gi detuvo los dedos, no bajó más mientras profundizaba el beso. Jimin sonrió mientras se movía detrás de él y le daba a la mano de Yoon Gi un ligero empujón. No era valiente, ni mucho menos, pero quería que su pareja supiera que estaba bien para él, si iba más allá.


Los brazos de Yoon Gi parecieron tensarse alrededor de Jimin mientras sus dedos trazaban su grieta. Jimin quebró el beso, necesitaba aire mientras enterraba la cara en el cuello de Yoon Gi. Los labios de su pareja exploraron su piel mientras sus dedos bajaban un poco más.

—Avísame si quieres que me detenga. —La voz de Yoon Gi era gruesa cuando le murmuró al oído. Jimin asintió, no quería que se detuviera. Estaba nervioso como el infierno, pero no quería que se detuviera.
—Lo haré.

El calor del cuerpo de Yoon Gi confortaba a Jimin mientras uno de sus brazos aun sostenía su espalda. Jimin cerró los ojos, disfrutando la sensación de su pareja mientras Yoon Gi lentamente lo guiaba. Ya no estaba aterrado—nervioso, pero no asustado. Era Yoon Gi, su oso y su pareja. Jimin confiaba en él.

El pulgar de Yoon Gi jugaba con su espalda mientras la punta de los dedos de su otra mano lentamente circulaba su arrugado agujero. Jimin comenzó a temblar, quería que su pareja lo tomara rápidamente y quería que su pareja lo tomara lo más lento posible. Las sensaciones luchaban en su interior mientras Jimin apoyaba la cabeza en el hombro de su oso.

Yoon Gi besó el lado de su cuello mientras su dedo penetraba a Jimin. Se mordió el labio inferior, cerrando los ojos ante el ardor que lo recorrió. Jimin respiró para atravesar eso, sabiendo que el dolor pronto se calmaría. Yoon Gi no empujó más. Pasó sus labios arriba y abajo del cuello de Jimin, aun moviéndose lentamente. Jimin tomó una profunda respiración y entonces asintió. Yoon Gi jaló su dedo hacia atrás y entonces lentamente lo volvió a meter, esta vez un poco más allá.

—Yo–yo puedo tomar más.
—Lo sé, bebé. —Pero Yoon Gi no tenía prisa. Giró su dedo alrededor del interior de Jimin, haciendo que gimiera mientras su pareja pasaba su otra mano por el costado de Jimin. Jimin se estremeció cuando Yoon Gi jaló su dedo hacia atrás y entonces agregó otro dedo. Sostuvo la respiración mientras Yoon Gi caminaba hacia la cama.

«Eso es todo».

Pero en lugar de acostarlo, Yoon Gi buscó algo en la mesita de noche. Sacó una botella de lubricante y retiró sus dedos, decepcionando a Jimin. Lubricó sus dedos, presionándolos de nuevo en su interior. Joder, eso era mucho mejor. Jimin se empujó hacia atrás, quería sentir más. Estaba impactado de que se sintiera tan malditamente bien.

—Más, por favor.

Yoon Gi se rio, su pecho retumbó mientras mordía la oreja de Jimin.

—Con calma, hon.

Jimin quería hacer pucheros. No quería ir con calma. Se sentía fantástico. No estaba seguro qué lo había asustado tanto…

—Oh infiernos —Jimin gritó cuando su pareja agregó otro dedo. Maldición, eso estaba apretado. Tenía tal sensación de llenado que Jimin apoyó la cabeza en el pecho de su pareja y tomó profundas respiraciones.

Yoon Gi dejó sus dedos en el interior de Jimin pero no los movió. Jimin curvó sus dedos en la camisa de su pareja mientras atravesaba el dolor. Su pareja tenía enormes dedos, y Jimin no estaba acostumbrado a ser llenado con ellos. Podía sentir el estirón y el ardor hasta en la punta de sus pies.

Exhaló y entonces se movió, gimiendo cuando los dedos de Yoon Gi rozaron su próstata. Su pene saltó, disparando pre-semen. Jimin gritaba mientras Yoon Gi movía sus dedos, su semilla hizo erupción bajo sus pantalones.

—Dios, eres caliente, bebé —Yoon Gi gruñó y entonces tomó sus labios en un salvaje beso. Jimin gimió dentro de la boca de Yoon Gi, corrientes eléctricas recorrían su cuerpo. Yoon Gi lo besaba mientras recorría su orgasmo, su otra mano subía y bajaba por su espalda—. Eso es, bebé, entrégate a mí.

Jimin se estremeció y entonces se apoyó contra el fuerte hombro de su pareja, sintiéndose débil y saciado. Ahí fue cuando Yoon Gi lo acostó sobre su espalda. Jimin levantó la vista y vio amor en los ojos grises de su pareja. Le sonrió, sintiéndose avergonzado por haberse corrido en sus pantalones. Yoon Gi le dio un guiño y le quitó los zapatos a Jimin y entonces desabrochó sus pantalones. El abdomen de Jimin se estremeció cuando sintió los dedos de Yoon Gi recorrer su piel.

Levantó las caderas, permitiendo que su pareja le quitara los jeans. Jimin se ruborizó. Esa era la primera vez que estaba desnudo frente a alguien más. Estaba excitado y asustado. Las manos en un puño a su lado deteniéndose de cubrir su ingle.

—Hermoso —Yoon Gi murmuró mientras recorría con sus dedos la piel de Jimin. Las puntas de los dedos recorrieron el pene de Jimin, trayéndolo de regreso a la semivida. Jimin separó las piernas abriéndose un poco, mordiendo su labio inferior mientras veía a su pareja—. Voy a quitarme la ropa.

Jimin asintió mientras veía a Yoon Gi desnudarse lentamente. Una obra de arte dorada le fue revelada. Las manos de Jimin hormigueaban por recorrer esos enormes músculos frente a él. Yoon Gi era la perfecta personificación de cómo debe verse un hombre montaña. Temía bajar la mirada. Jimin no estaba seguro de querer ver lo que entraría en su cuerpo.

—Mírame, bebé.

Jimin lentamente, dudando, bajó la mirada, vio los largos dedos de Yoon Gi alrededor de su pene. ¡Infiernos! Había tenido razón. Eso era un maldito pitón.

Yoon Gi subió a la cama, y le quitó la camisa a Jimin, sus manos recorrieron el poco masculino pecho de Jimin. Se sentía más pequeño acostado ahí abajo del enorme y dominante macho. Yoon Gi tenía el poder de lastimarlo, pero Jimin sabía que su oso era tan gentil como un corderito. Yoon Gi lo veía mientras se deslizaba hacia abajo de la cama, lamiendo el medio erecto pene de Jimin, sus dedos trazaban alrededor de la apretada entrada de Jimin.

Jimin rodó la cabeza y arqueó la espalda, estaba obteniendo su primera mamada. Sus rodillas temblaron cuando la lengua de Yoon Gi jugó con su eje. Pasó sus manos por la cabeza de Yoon Gi, rezando porque su pareja no se detuviera. Gimió cuando Yoon Gi tomó su pene totalmente dentro de su boca y al mismo tiempo deslizaba sus dedos dentro del culo de Jimin.

—Yoon Gi —gritó el nombre de su pareja mientras Yoon Gi lo estiraba.

Olas de éxtasis lo recorrían mientras su pareja lo chupaba, metiéndolo y sacándolo de su boca. Jimin ahora estaba totalmente duro, gimiendo por otra liberación. Gruñó cuando Yoon Gi dejó su pene. Sabía lo que seguía y su cuerpo se agitó casi despedazándose.

—Relájate, bebé. Con calma, ¿recuerdas?
—Si —contestó.
—Quiero que te pongas sobre tus manos y rodillas para esta primera vez, será más fácil para ti.

Jimin no quería, quería quedarse sobre su espalda, pero Yoon Gi era el que tenía la experiencia. Él sabía. Jimin se rodó cuando su pareja se apartó. Se sentía expuesto, y vulnerable en esa posición. Su culo estaba hacia el aire para la inspección de Yoon Gi. Tragó duro mientras esperaba a que Yoon Gi lo reclamara.

Sus brazos temblaban cuando sintió algo mucho más grande en su entrada. Cerró los ojos esperando que Yoon Gi entrara en él.

Una seca mano se extendió por su espalda.

—Tienes que tratar de relajarte, bebé.

Jimin asintió, dejando salir el aire de los pulmones que había estado sosteniendo. Se mordió el labio cuando sintió que su oso finalmente lo penetraba. Jimin curvó sus dedos en las mantas mientras Yoon Gi lentamente entraba, centímetro a centímetro. Sus manos nunca dejaron de acariciar la piel de Jimin, ayudándolo a relajarse, cada vez más. Jimin curvó su espalda cuando necesitó desesperadamente más que ese primer toque.

Cuando Yoon Gi finalmente entró a fondo, Jimin no pudo contener el grito de éxtasis que salió de sus labios. Yoon Gi había cumplido su promesa. Lo había tomado lentamente y le había mostrado a Jimin otro reino de su mundo.

—Por favor —rogó cuando Yoon Gi se quedó inmóvil.
—Aun no. Deja que tu cuerpo se acostumbre al mio, Jimin. No quiero apresurarme en esto.
—Apresúrate, si, apresúrate —Jimin rogó con los dientes apretados. No estaba seguro qué sucedía con su cuerpo, pero sentía como si se fuera a desmayar, trastabillando por lo desconocido mientras Yoon Gi se arrodillaba detrás de él. Su cuerpo tenía mente propia, tratando de que Jimin tomara algo de lo desconocido.

Yoon Gi se rio y le dio una ligera palmada en el trasero a Jimin.

—No te apresures.

Jimin gimió.

—¿Qué fue eso? ¿A mi pareja le gusta una ligera nalgada? —Yoon Gi preguntó.

Jimin estaba demasiado avergonzado para decir que sí, así que se quedó en silencio. Eso no fue cierto mucho tiempo. No cuando su pareja palmeó su trasero de nuevo. Jimin se retorció, descubrió que podía obtener placer si se movía alrededor. Infiernos si esperaba a su pareja. Jimin se empujó hacia atrás y su pareja no lo detuvo.

— Eso es bebé, jódete. Jódete con mi pene, hon.

Jimin se movía hacia atrás y adelante apoyado en sus manos y rodillas, gritando como bebé por el puro placer que lo recorría. Separó las rodillas un poco más mientras tomaba la gratificación de su pareja.

—Joder, bebé. Sigue gritando de esa forma. Eso me enciende.

No era como si lo hiciera a propósito. Los ruidos salían de él con cada empujón hacia atrás.
Los enormes dedos de Yoon Gi se encajaron en sus caderas.

—Ahora es mi turno de mostrarte algo nuevo.

Jimin se quedó inmóvil, preguntándose de qué era lo que hablaba. Pronto lo descubrió cuando Yoon Gi comenzó a empujarse hacia su culo. Él gritó como si lo estuvieran matando mientras Yoon Gi se empujaba más duro, saliendo de Jimin y volviendo a empujarse.

—Eso es bebé. Grita para mí.

Jimin no tenía problemas en seguir la orden. El grito salía de sus pulmones mientras Yoon Gi le mostraba lo que era realmente el sexo. Sus deseos dominaban cada sensación, mientras sentía construirse su orgasmo. Sus piernas temblaban y también sus brazos, el sudor cubría su cara mientras gritaba de nuevo. El pene de Jimin estaba listo para explotar mientras Yoon Gi se empujaba dentro de su culo.

—¡Yoon Gi! —Jimin gritó cuando su pene explotó, chorros de semilla salieron como si fuera de un cañón. Eso era demasiado. Jimin trató de arrastrarse hacia arriba de la cama pero Yoon Gi lo detuvo en su lugar.
—No vas a ningún lado, hon. Aun no terminó contigo.

Yoon Gi gruñó empujándose más duro, más profundo y con más intención. Jimin gemía mientras su cuerpo tomaba el control de su mente. ¡Iba a volverse loco!

Yoon Gi hacía que la cama se moviera algunos centímetros mientras empujaba su pene como taladro neumático dentro del culo de Jimin. Se tensó y rugió detrás de Jimin, cayendo sobre la espalda de Jimin y mordiendo su hombro.

Otro orgasmo se formó en las bolas de Jimin mientras su pareja lo reclamaba. Jimin aulló cuando su cuerpo se estremeció con su liberación. Sentía algo extraño en su interior. De algún modo se sentía más cercano a Yoon Gi, como si su oso estuviera viviendo y respirando en su interior. Jimin glorificó el lazo que sabía que ahora compartían.

Cayó en la cama, incapaz de sostenerse más. Yoon Gi caía con él, pero se giró en el último segundo. Jaló a Jimin más cerca mientras una de sus piernas del tamaño de jamón envolvía la mitad inferior de Jimin. Jimin se enterró bajo su pareja y cerró los ojos, sintiendo aun el pene de Yoon Gi enterrado profundamente dentro de él.

—¿Estás bien, Jimin? —Yoon Gi preguntó suavemente.

Jimin sonrió. Estaba más que bien. Ya no era virgen y su hombre montaña fue quien tomó su virginidad. Las cosas no podían ser más perfectas que eso.

—Si.

Yoon Gi gruñó mientras jalaba la cabeza de Jimin bajo su mentón, y pronto comenzó a roncar. Jimin empujó su cuerpo incluso más cerca mientras se quedaba dormido.

Maldición si no estaba dolorido.

*****

Yoon Gi veía alrededor del departamento. Había muchas cajas. Pilas de ellas. Algunas de las parejas de los lobos Timber se ofrecieron a ayudar a Jimin a mudarse a su nuevo departamento. A él seguía sin gustarle eso.

—¿Esta fue tu idea? —Jin Goo preguntó colocando sus brazos sobre su pecho, viéndolo como si quisiera dispararle a Yoon Gi.
—Infiernos, no. Traté de hablar con él para evitarlo.

Jin Goo lo miró fijamente durante un momento, casi asesinándolo antes de asentir.

—Entonces tú y yo estamos de acuerdo en algo.
—Lo estamos —dijo Yoon Gi. No trataba de quitarle la libertad a su pareja, pero le asustaba de muerte tener que dejar a Jimin solo, sin la seguridad que su manada le daba.
—Veo que lo reclamaste —dijo Jin Goo fuera del tema.

Infiernos si Yoon Gi le iba a dar detalles íntimos acerca de su emparejamiento. Eso era privado. Solo para él y su agotado Jimin. No era asunto de Jin Goo. Asintió, rehusándose a darle algo más.

—Muy justo. Su seguridad es ahora tu responsabilidad —dijo Jin Goo y cruzó el cuarto, deteniéndose completamente—. Amo a mi hijo más que a mi propia vida. No lo jodas, oso.

Yoon Gi gruñó, sus garras salieron mientras chocaba su pecho contra el de Jin Goo.

—Jimin es mi vida. Él es mi responsabilidad, sí, pero ya no tienes que regular cada una de sus acciones, ya no más. Él me pertenece ahora.

Jin Goo sonrió, retrocediendo.

—Eso era todo lo que quería saber.

Yoon Gi no estaba seguro de lo que sucedía, pero lo aceptó. Jin Goo se hizo a un lado, algo que había querido que sucediera desde que descubrió que Jimin era su pareja.

—Papá, ¡no quiero cámaras en mi maldito cuarto! —Jimin se quejó entrando a la sala. Woozi lo seguía de cerca—. Yo acepté cuando quisiste que las instalaran, pero estoy seguro. No, estoy positivamente seguro que no quiero que veas lo que hago ahí.

Jin Goo frunció el ceño como si hubiera mordido una docena de limones.

—No quiero verlo.
—Entonces dile a Woozi que no instale cámaras ahí, o te prometo que te daré la actuación de tu vida.

Yoon Gi se rio disimuladamente ante la amonestación de su pareja. Le encendía ver a Jimin enfrentar a su papá. «Grr». Él quería ver la actuación de su vida. Su pene estaba duro al imaginar lo que podría ser.

—No cámaras en la recámara, Woozi —Jin Goo dijo y entonces le sonrió a su hijo.
—Si eso es lo que quieres. Pero aun digo que él debería de estar monitorizado veinticuatro horas, siete días a la semana, en cada ángulo. Esto no es bueno. Para nada es bueno. Puedo borrar los detalles íntimos de mi monitor.

Yoon Gi gruñó. Nadie vería ‘ningún detalle intimo’ de nada concerniente a Jimin.

—Ninguna cámara en la recámara —ladró a la pareja.
—Bien. —Woozi hizo un puchero mientras caminaba hacia la cocina, su pareja S. Coups, lo siguió. S. Coups se giró antes de desaparecer, le dio un guiño a Yoon Gi y una sonrisa.
—¿Por qué usa guantes azules? —Yoon Gi le preguntó a Jin Goo después de que S. Coups salió detrás de Woozi, murmurándole algo acerca de los monitores.
—Larga historia. Tiene demasiadas fobias para incluso enlistarlas.

Joder, gracias que no era su pareja. Woozi podría hacer que subiera paredes. Yoon Gi rodó los ojos cuando tocaron a la puerta. La manada había estado entrando y saliendo todo el día. Incluso su mellizo Shownu y su hermano Eunwoo, habían subido a inspeccionar el lugar. Eso era como un maldito zoológico.

—Adelante —ladró.

Estaba intrigado cuando tres hombres entraron. Dos de ellos eran policías. ¿Habrían estado haciendo demasiado ruido? Sabía que había habido mucho movimiento entrando y saliendo del departamento, pero ¿por qué llegarían detectives? Ellos tenían que ser detectives. Tenían las placas alrededor del cuello y usaban ropa de civil.

—Yoon Gi, él es Min Woo y su pareja, Jun Jin. No sé quién sea el otro hombre —dijo Jin Goo, acercándose a Yoon Gi mientras el desconocido entraba.
—Él es mi compañero, detective —Min Woo lo presentó.

Joder si el lugar no se sentía demasiado pequeño. Había demasiada gente alrededor. Yoon Gi mantuvo las quejas para sí mismo viendo a todos los que ayudaban.

—No se ofendan, pero ¿qué hacen aquí?

Min Woo se rio.

—Jin Goo quería que el detective conociera a Jimin.

Yoon Gi dio un bajo gruñido y miró a su suegro.

―¿Casamentero?
—Demasiado tarde para eso. No. Quiero que la fuerza de la ley conozca a mi hijo. Que mantengan un ojo en él.

Yoon Gi pasó la siguiente hora o dos horas caminando al lado de las pequeñas parejas y grandes guerreros, acomodando muebles y utensilios de cocina. Después de un tiempo, se dejó caer en el sofá. Con todo el movimiento del día estaba exhausto. Levantó la cabeza cuando tocaron a la puerta. Estaba a punto de decir a quien fuera que entrara que se fuera cuando vio quién era.

Minho se inclinó ligeramente para cruzar el marco de la puerta, sus ojos viendo el lugar mientras entraba.

BTS

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4 Comentarios

  1. O sea que bastó que Yoon Gi confirmara su reclamo sobre Jimin convirtiéndolo en su prioridad número uno, para que Jin Goo los dejará en paz??!!... lo que hay que ver y no, no Woozi, no cámaras en el cuarto de Jimin… pero si lo haces sin que se entere… yo no me molestaría… jijiji… hasta MinHo ha querido ver el lugar donde vivirá Jimin… hummm.

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  2. Vaya con la pareja, ninguno de los consejos de las demas parejas fue aplicado y me alegra, cada quien toma las cosas a su ritmo... Ahora que se mudo a su nuevo departamento y casi todos fueron a conocer el lugar incluyendo a Minho espero que no llamaran mucho la atención y lo conviertan en un blanco...

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  3. Si solo antes confirmaba su relación con Jimin ya lo hubiera reclamado.....

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