No
había visto a Minhyun desde ayer, cuando le había dicho a Jonghyun que se
perdiera. No con esas palabras exactas, pero así era como él lo había interpretado.
¿De qué manera, se suponía que lo iba a tomar? Minhyun había sido claro en su
deseo, aunque Jonghyun no estaba de acuerdo con ello.
—Hay
una mesa vacía allí. —Ryeowook, una de las parejas de Henry, señaló el extremo
derecho de la taberna. Jonghyun caminaba torpemente a lo largo, deseando que Minhyun
y Hyunbin estuvieran con él. Era difícil ver a los otros shifters que estaban
acoplados y no anhelar a sus dos parejas.
Le
hacía sentir vacío por dentro, solo.
Jonghyun
miró a su alrededor a todas las caras felices, las risas, el buen momento que
todo el mundo parecía tener, y fue entonces cuando sus ojos se posaron en un
hombre de pie sobre la barra. A él le resultaba familiar.
Jonghyun
no podía ubicar dónde había visto al chico antes, pero lo conocía de alguna
parte.
El
hombre bajó la cabeza en Jonghyun y luego se dio la vuelta, frente a la pantalla
ancha de la televisión, dando su espalda a la habitación. Jonghyun sacudió su
mente, pero no podía recordar dónde había conocido al tipo antes.
—¿Qué
quieres tomar, Jonghyun? —Eric le preguntó cuando estaba esperando a que Jonghyun
le dijera.
Jonghyun
apartó la vista del hombre y miró arriba al Alfa.
—Una
Coca- Cola está bien. —Tan pronto como dio la orden, sus ojos se posaron de
nuevo en el extraño. El hombre se había movido hacia un lado de la barra, más hacia
el cuarto de baño de los hombres, manteniendo su cara oculta.
Su
mente estaba tratando de decirle algo, traer un recuerdo de hace mucho tiempo,
pero Jonghyun no lo podía agarrar. La memoria le estaba eludiendo. Jonghyun
finalmente decidió dejarlo ir. ¿Qué sentido tenía sentarse allí tratando de
adivinar? Al infierno con ello. Tenía más acuciantes problemas que dejar
pasmado a su cerebro por un extraño al que no podía poner nombre.
—Así
que, ¿qué diablos está pasando contigo y tus parejas? — preguntó Hyesung
mientras tomaba asiento. Su pareja Andy le dio un manotazo a Hyesung, dando al
lobo una mirada severa, pero Hyesung ignoró a su pareja.
Jonghyun
deseaba que él supiera.
—Es
complicado.
Esa
fue la única respuesta que podía pensar. Decirle a Hyesung que era complicado
era decir poco. Jonghyun había pasado la mitad de la noche tratando de
averiguar qué hacer, y todavía no había llegado a una respuesta.
Jonghyun
desvió la mirada cuando sintió las lágrimas cosquillear en sus ojos. No había
manera de que fuera a sentarse en el bar de Jin y llorar como un bebé.
—Disculpadme,
—dijo mientras se levantaba y se dirigía hacia el baño.
Necesitaba
un momento para recobrar su compostura. Toda esta situación tenía sus nervios
deshilachados cuando se preocupaba por Minhyun y Hyunbin. Estaba empezando a
sentirse mal. Tenía nudos en su estómago la mayoría del tiempo.
Jonghyun
empujó la puerta del baño para abrir, se acercó al lavabo, y se echó agua fría
en la cara. Si algo no ocurría pronto, Jonghyun tenía la sensación de que se
iba a poner mucho más enfermo. Con el estrés no había que jugar, y él había
estado estresado desde hace meses ya.
Alargó
la mano hacia el dispensador de papel toalla y se secó el agua de la cara. Se
miró en el espejo para ver que oscuras ojeras comenzaban a formarse en sus
ojos. Había perdido peso y no estaba comiendo bien. No era que lo estuviera
haciendo a propósito, pero no tenía apetito últimamente.
Miró
por encima del hombro cuando la puerta del baño se abrió. El familiar extraño
entró y se dirigió al urinario. Jonghyun se lavó las manos, sin querer parecer
que estaba allí de pie mirando embobado. Los hombres no veían amablemente que
otro hombre les mirara en el baño. Ya sea porque se ofenderían o pensarían que
era una insinuación. Él no quería que el extraño estuviera tampoco en su ruta.
Jonghyun
agarró más toallas de papel, prolongando su visita al baño de hombres, haciendo
todo lo posible para averiguar quién era este hombre.
El
desconocido se acercó al lavabo, dando a Jonghyun una sonrisa amable cuando él
se lavaba las manos. El extraño se secó las manos, y fue entonces cuando las
campanas de alarma sonaron en la cabeza de Jonghyun.
Sus
ojos se abrieron al recordar dónde había visto al hombre.
—Hola,
Jonghyun.
¡Hae
Chang!
Jonghyun
dio la vuelta y trató de correr. Gritó cuando el hombre le agarró un puñado de
su pelo y tiró de él hacia atrás, colocando una mano sobre su boca.
—Ahora,
¿por qué tratarías de llamar la atención sobre nosotros?
Jonghyun
luchaba al tratar de liberarse. Este era uno de los hombres de Yeon Soo. El
tipo no había jugado un papel importante en los planes de Yeon Soo para hacerse
cargo de Pledis Valley, pero era un pesado detrás de la escena. Jonghyun había
visto al hombre sólo una vez antes. Por eso le llevó tanto tiempo recordar. Sus
dedos se apoderaron del pelo de Jonghyun más fuerte y Jonghyun luchaba para
liberarse.
El
agarre alivió su pelo cuando Hae Chang alcanzó su teléfono móvil. Su brazo se
deslizó alrededor del cuello de Jonghyun, aplicando una ligera presión,
diciéndole a Jonghyun que rompería el cuello si trataba de liberarse. Jonghyun
se preguntó si esa era mejor opción que encontrarse con Yeon Soo de nuevo. El Beta
de Pledis Valley, el lugar donde Jonghyun creció, era un bastardo sádico que
estaba fuera de su alguna vez amorosa mente. Jonghyun nunca quiso ver a Yeon
Soo una vez más por el tiempo que viviera.
—Estoy
en el baño de hombres en el bar de Jin, —dijo Hae Chang y luego volvió a
deslizar su teléfono en el bolsillo.
Los
ojos de Jonghyun se abrieron ampliamente cuando un hombre relucía en el cuarto
de baño. Él luchó con todo lo que tenía, tratando desesperadamente de salir de
allí.
Prefería
tener su cuello roto antes que volver con Yeon Soo.
—Míralo
lucha. —Rió Hae Chang cuando el otro hombre puso su mano sobre el hombro de Jonghyun,
brillando los tres en el cuarto de baño.
*****
Minhyun
estacionó su camioneta en la calzada. Las cosas no habían salido exactamente
como él las quería ayer por la noche, y había pasado el día siguiente
completamente tratando de averiguar lo que iba a hacer con sus parejas.
Hyunbin
podía haberle reclamado, pero Minhyun todavía se sentía solo, frío y confuso.
Se sentía como si estuviera de pie en el exterior, aislado, viendo pasar la
vida sin él. Minhyun estaba cansado de estar cansado. Sus huesos se habían
cansado de la lucha contra sus demonios durante tanto tiempo. De alguna manera,
tenía que poner fin a este dolor que era una constante en su mente, su corazón,
y lo que quedaba de su alma.
Se
bajó de su camioneta, cerró la puerta, y luego se apoyó en ella mientras miraba
hacia el cielo.
No
era como él quisiera estar donde estaba. Odiaba sentirse como si fuera el único
en el mundo que estaba pasando por esto. Sinceramente, lo era, pero eso lo hizo
sentirse alienado. Minhyun quería tomar ese camino, pero estaba aterrado de
volver a su pasado, aterrorizado de traer ese indecible dolor a Jonghyun.
Lo
que no daría para retener a Jonghyun y reírse, abrazarlo apretado e incluso
joder a su más pequeña pareja hasta que las cejas de Jonghyun se curvaran.
Quería dejar entrar a Hyunbin, ser dominado por el león, y saber que Hyunbin no
iba a tratar de controlarlo, le dolía, y luego tirarlo a un lado. Tantos malditos
temores, y todos eran fantasmas, volutas de humo que no tenían una base sólida
para permanecer de pie.
Estaba
atrapado en una especie de abismo que desesperadamente quería arrastrarlo
fuera. El dolor se dirigía hacia él, y Minhyun se sentía como si estuviera
cayendo más profundamente dentro de ese lugar oscuro. Tenía dos parejas ahora.
Él no podía quedarse donde había vivido durante tanto tiempo en su mente.
Necesitaba luz. Quería la libertad de las cadenas de Park Joon Hyun que aún
tenía alrededor de su cuello.
Ya
era hora de que fuera un hombre y asumiera su responsabilidad.
Ya
era hora que permitiera a Jonghyun y a Hyunbin en su vida. Sus parejas se merecían
tanto. Tenía que luchar contra sus demonios y ser la pareja que se merecían. No
estaba seguro de cómo iba a lograr ese objetivo con Jonghyun, pero Minhyun
quería que el hombre más pequeño supiera lo mucho que se preocupaba por él.
Minhyun
se apartó de la camioneta, sintiendo como si estuviera caminando a su destino
cuando entró en la casa, en busca de Jonghyun.
—¿Por
qué coño no has contestado a tu teléfono? —Gritó Eric mientras caminaba hacia Minhyun.
Minhyun se encolerizó con el tono indignado.
No
tomaba demasiado bien que nadie hablara así con él. Había caminado por el
infierno y se ganó sus galones al respecto.
—Está
apagado. ¿Por qué? —Él marcó, mirando a Eric a sus ojos.
Sabía
que era un desafío hacerlo, pero Minhyun ya había tenido suficiente de Alfa
dominante para que le durara toda la vida.
Minhyun
bajó la cabeza hacia un lado, mirando hacia atrás a Eric para ver por lo menos
a siete soldados de pie detrás del Alfa. Un escalofrío corrió por su espina
dorsal y se instaló en su estómago cuando miró a Eric.
—¿Qué
pasa? —Susurró al ver la mirada sombría en el rostro de Eric.
—Se
han llevado a Jonghyun.
Minhyun
dio un paso atrás cuando asimiló las palabras y su cabeza comenzó a girar. Miró
a los soldados que lo miraban con una mezcla de simpatía y rabia, y algo se
liberó dentro de Minhyun.
Podía
sentir el monstruo resurgir que Park Joon Hyun había intentado tan duro crear,
y salivaba sangre. Minhyun echó atrás la cabeza y aulló, y luego giró sobre sus
talones y se fue hacia la puerta.
—Nos
dirigíamos a Pledis Vall...
Minhyun
estaba fuera de la puerta antes de que Eric pudiera acabar la frase. Él
parpadeó un par de veces, tratando de aplacar la cosa horrible que vivía dentro
de él. Tan desesperadamente como él quería que Jonghyun volviera, no podía
permitir que eso se apoderara de él.
Justo
cuando llegó a su camioneta, un coche negro brillante se detuvo en la entrada,
y Hyunbin salió. Minhyun desgarró la puerta del conductor de su camioneta,
subiendo al interior. Nada más le importaba en este momento, excepto conseguir
que Jonghyun volviera.
La
puerta del pasajero se abrió de golpe, Hyunbin de pie mirándole.
—
¿A dónde demonios vas?
—Entra
o lárgate de aquí.
Hyunbin
saltó y cerró la puerta cuando se volvió en su asiento.
—
Háblame, Minhyun, —exigió.
—Jonghyun
ha sido secuestrado. ¿Es eso suficiente hablar para ti? —Minhyun estaba siendo
un idiota, y lo sabía. Apartó la vista de Hyunbin cuando dio marcha atrás a la
carretera, los neumáticos girando mientras apuñalaba el volante y se alejó de Green
Pea Valley.
—¿Quién?
—Tronó Hyunbin a su lado. Minhyun cambió de marcha y disparó la camioneta a la
carretera, saliendo a encontrar a su pareja.
—Su
viejo Beta fue injusto con él.
—¿Estás
seguro de que él es el que se llevó a Jonghyun? —preguntó Hyunbin, cuando se
abrochó el cinturón.
—Sino,
entonces los dos mejor empezamos a rezar porque no tengo ni jodida idea, dónde
más buscarlo, —dijo Minhyun cuando apretó el pie en el aceñerador. Miró por el
espejo retrovisor, viendo por lo menos cuatro camionetas siguiendo detrás de él
a una gran velocidad.
Minhyun
se apoderó firmemente del volante mientras miraba la larga y oscura carretera
por delante de él.
—Llegué
a casa para aceptar a Jonghyun. Yo quiero a ambos en mi vida, —confesó en voz
baja dentro del oscuro interior de la camioneta.
Hyunbin
estaba en silencio a su lado. Minhyun quería saber lo que Hyunbin estaba
pensando. Era posible que hubiese despotricado cuando su pareja le reclamó,
pero él no era un total gilipollas.
Él
quería a sus parejas.
Él
no sabía cómo dejar entrar a nadie. Todo su tiempo con Park Joon Hyun lo había
pasado tratando de mantener a todo el mundo fuera, tratando de proteger su
corazón y su cordura.
No
estaba seguro de cómo revertir eso. Minhyun estaba aterrorizado de dar su
confianza a otra persona más, a abrirse y dejar a Jonghyun y Hyunbin entrar.
Él
sabía que había decidido dejarlos entrar por la parte trasera de la casa.
Pero
ahora era el momento para manejarlo o callarse, Minhyun se sintió apagarse.
Todo
en él gritaba desconectar y mantener a los dos hombres fuera.
Minhyun
sabía que no podía hacer eso con Jonghyun y Hyunbin. Él tenía que dejarles entrar
si iba a liberarse, o perdería a los dos.
Iban
en silencio, cuando Minhyun presionó más allá del límite de velocidad. Todo
tipo de escenarios estaban pasando por su cabeza acerca de lo que el Beta
podría estar haciendo a su pareja. Minhyun había visto verdaderos horrores y
rezó para que Jonghyun no estuviera experimentando incluso lo más suave de lo
que había pasado Minhyun.
—¿Le
dolería a Jonghyun? —Hyunbin preguntó desde su lado.
Minhyun
podía oír el miedo en la voz de Hyunbin y quiso consolar a su pareja. Él no
estaba seguro de cómo enfocar eso.
Tragó
saliva el nudo seco en la garganta y tomó la oportunidad.
Minhyun
se acercó y agarró la mano de Hyunbin, entrelazando sus dedos en los de Hyunbin.
Sus palmas estaban húmedas de miedo mientras se obligó a aguantar.
Minhyun
no sabía cómo consolar a nadie. Era un concepto extraño para él.
Pero
iba a tratar con Hyunbin.
—No
sé, —respondió Minhyun con honestidad.
No
iba a acaramelar una maldita cosa. Hyunbin necesitaba estar preparado para lo
peor. El lobo de Minhyun se sentó sobre sus patas traseras con impaciencia. Él
sabía que una vez que llegara a Pledis Valley su lobo lucharía por la libertad.
Tenía que pensar con la cabeza clara y no dejar que sus emociones le guiaran.
Esa era una tarea difícil, pero necesaria para conseguir a Jonghyun de vuelta
de una sola pieza.
Después
de lo que parecía ser para siempre, ellos pasaron una señal de bienvenida a Pledis
Valley. La camioneta de Eric pasó al frente de Minhyun, desacelerando en una
parada. Minhyun puso su camioneta en el parque, viendo a Eric salir.
—¿Qué
está pasando? —Preguntó Hyunbin.
—No
estoy seguro, —dijo Minhyun mientras miraba por el espejo retrovisor. Las otras
camionetas se había detenido también y los soldados salían—. Quédate aquí.
—Como
el infierno, —gruñó Hyunbin mientras salía de la camioneta.
Minhyun
rodó los ojos. ¿Por qué el destino le da una pareja de cabeza dura? Él era el
soldado no, Hyunbin. Su pareja no tenía ni idea de en qué tipo de mierda podrían
estar entrando. Dejó la voluntariedad de Hyunbin ir por ahora. No había nada
malo con que Hyunbin escuchara. Él podía querer que Hyunbin lo dominara, pero
aún así era trabajo de Minhyun proteger a sus parejas.
—Leo
ha estado aquí antes, —dijo Eric cuando Minhyun, y los otros hombres se unieron
al Alfa—. Así que él conoce el lugar mejor que nosotros. Tenemos que idear un
plan.
—¿Qué
hay de asaltarlo allí y pasar sus culos por sus gargantas? — dijo Minhyun con
vehemencia.
Sabía
que el Alfa estaba en lo cierto, pero su lobo estaba demasiado cerca de la
superficie y esa bestia parda que habitaba en el fondo dentro de él. Minhyun
tuvo que luchar mentalmente para que ambas aparecieran.
—Quiere
libertad, hermano, lo sé —Yixuan puso una mano sobre el hombro de Minhyun—,
pero no puedes dejarle ver la luz del día.
Minhyun
asintió y frunció las manos en puños. Hyunbin le miró con extrañeza, pero no
dijo una palabra. Minhyun estaba agradecido por ese pequeño favor. No quería
explicar a su pareja acerca de lo que Park Joon Hyun les había hecho a todos
ellos, y hecho con él.
—Él
está en una costosa casa a dos manzanas de aquí, —dijo Leo cuando miró a Minhyun—.
El muy hijo de puta tiene un montón de hombres que trabajan para él, y llevan
armas.
Los
nueve hombres escucharon cuando Eric explicó su plan. Ellos estaban lo
suficiente lejos en las afueras de la ciudad que ninguno de los hombres de Yeon
Soo debería verlos. Por lo menos Minhyun esperaba que fuera cierto. El elemento
sorpresa era su as en la manga.
—Vamos
a conducir nuestros vehículos en el bosque y esconderlos y luego cambiar,
—terminó Eric.
—Tú
te quedas aquí con las camionetas, —Minhyun dijo a Hyunbin.
Hyunbin
apretó la mandíbula mientras movió la cabeza.
—Yo
me quedaré con las camionetas tan pronto como esté de acuerdo en utilizar una caja
de arena.
Un
estallido de risas arrancó del pecho de Minhyun. Se sentía ajeno y extraño en
sus labios. La risa era tan rara que lo tomó por sorpresa, y todas las
expresiones de los demás, les tomó por sorpresa también. Hyunbin sonrió de oreja
a oreja, una espectacular vista en opinión de Minhyun, mientras movía las
cejas.
—Justo
así ¿no?
Minhyun
sintió que su cara se ruborizaba cuando miró hacia otro lado.
Había
cambios produciéndose dentro de él, y él estaba cagado de miedo.
No
estaba seguro de qué hacer con ellos, por lo que lo empujó fuera. Minhyun gruñó
cuando dio la vuelta para ver a los hombres desvistiéndose, incluyendo a Hyunbin.
—¡Tú
no va a desnudarte delante de ellos! —Las palabras arrancaron de sus labios
mientras miraba a su pareja. El veneno detrás de su tono de voz le sorprendió.
Hyunbin
sonrió a Minhyun y luego miró por encima de él.
—¿Podéis
daros la vuelta antes de que a Minhyun se le rompa un vaso sanguíneo?
Minhyun
se volvió a ver a algunos de los soldados sonrientes, pero todos le dieron la
espalda, entre ellos el Alfa. Tragó saliva, por temor a mirar a Hyunbin. No
estaba seguro de lo que iba a hacer si veía a Hyunbin completamente desnudo. No
se había atrevido a mirar en la habitación del hospital cuando Hyunbin le tomó
por sorpresa, pero ahora Minhyun giró lentamente la cabeza hacia atrás, incapaz
de resistir la tentación.
Respiró
cuando asumió la fuerte estructura de Hyunbin. Era impresionante. Su cuerpo
parecía cincelado en líneas de profundidad y dimensión que hicieron a Minhyun
jadear y gemir.
Hyunbin
no era voluminoso, con músculos como la mayoría de los soldados. Tenía un
físico más refinado, desde sus hombros fuertes hasta su delgado y ondulado
estómago y caderas estrechas. Los ojos de Minhyun vagaron hacia abajo para ver
que Hyunbin estaba duro como el acero. Su corazón empezó a martillear detrás de
las costillas al tomar la vista completa. Incluso los muslos de Hyunbin estaban
esculpidos a la perfección.
Maldito.
—¿Te
gusta lo que ves? —Preguntó Hyunbin en broma, con una profunda seducción
enlazando su pregunta.
Gustar
ni
siquiera era algo aproximado. Minhyun estaba mucho más allá de querer de lo que
sus ojos estaban empapándose.
—Cambia,
—ordenó. Si continuaba comiéndose con los ojos a su pareja, ellos estarían en
el suelo, como animales salvajes en celo.
Hyunbin
se inclinó hacia adelante, apretando la mano detrás del cuello de Minhyun, y
tomando los labios en un beso que todo lo consumía antes de que diera un paso
atrás, él cambió en su forma de león. Minhyun se quedó allí atónito, mientras
miraba a su pareja. Hyunbin había dicho que era un león, se lo había dicho
después de haber reclamado a Minhyun, pero en realidad verle en su forma de
shifter era un espectáculo para la vista.
—¿Tu
pareja es un león? —preguntó con asombro Dong Hyun.
—Bueno.
¡Habrase visto! —dijo Eric, cuando los hombres comenzaron a darse la vuelta,
todos mirando a Hyunbin.
—¡No
es un monstruo! —Dijo Minhyun al tiempo que miraba a los hombres a su
alrededor. Se quedó inmóvil, cuando Hyunbin saltó sobre él, metiendo cabeza en
el muslo de Minhyun. Alargó una mano temblorosa, corriendo por la melena de Hyunbin.
—Nadie
dijo que fuera un monstruo. Creo que es jodidamente genial, —dijo Dong Hyun
cuando él asintió con la cabeza hacia Hyunbin—. Es genial como el infierno,
hombre.
La
ira de Minhyun hacia sus hermanos se disipó mientras se desnudaba y cambiaba.
No estaba seguro de lo que pensaba ahora. Hyunbin era hermoso, y su manada
pensó lo mismo.
Él
sonrió mentalmente mientras trotaba en el bosque, sintiéndose orgulloso por
primera vez desde que podía recordar.
Nu'est

5 Comentarios
Y tenía que ser justo cuando Minhyun se decide a luchar por sus parejas y enfrentar sus propios demonios, que Jonghyun es secuestrado… ahora él y Hyunbin están en una carrera contra el tiempo para rescatar a su omega, por suerte Leo sabe dónde lo tiene Hae Chang… que nervios!!!
ResponderBorrarjusto cuando minhyun ha decidido dejar entrar a sus parejas aparece un malvado y secuestra a jonghyun creando un estrés adicional a la ya caótica relación.....solo espero que lo salven antes de que algo muy malo le ocurra...
ResponderBorrar💜💜💜💜💜
ResponderBorrarUna relación super caótica, no se soluciona un problema cuando aparece otro...
ResponderBorrarLos problemas les llueven a montones..
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