Más allá de las estrellas T02... Capitulo 01

 Lee Taeyong se quedó en la barra dentro del club de placeres Pledician, ahogando sus penas en una botella de alcohol de colores brillantes. Él hizo girar el líquido de color púrpura-azul en el interior del cilindro de vidrio antes de tomar otro trago. El licor dulce salpicaba contra su lengua, pero el sabor cambiaba, quemando un sendero de lava por su garganta. Taeyong se encogió. Tosió y farfulló, pero Taeyong no sería disuadido. Él tomo otro trago.

Él quería olvidar. Él quería fingir que la subasta nunca había sucedido. La realización de que ninguno de los machos Pledician quería estar acoplado a él, rompió el corazón de Taeyong, rompiendo el órgano en un millón de pequeñas piezas dentro de su pecho. El dolor era tan abrumador, que Taeyong pensó que nunca volvería a recuperarse. Él todavía no podía recordar las palabras exactas del embajador Pledician.

Lo único que podía recordar claramente, era al macho diciéndole que él iba a los dormitorios individuales. A partir de ese punto, el sonido de un zumbido terrible llenó sus oídos, ahogando a todo lo demás. Él fue catapultado de nuevo a su infancia, en el orfanato en la Tierra, y recordó una vez más, que nadie lo quería.

Taeyong negó con la cabeza, cambiando rápidamente su línea de pensamiento. Él no quería pensar en la Tierra o en su situación actual. La nave llegaría mañana. Y él sería llevado a otro planeta. Uno llamado Joyful. A pesar de que Taeyong sabía lo que esperar del planeta de agua y los alienígenas que vivían allí, él todavía no quería dejar Pledis. Y él no quería dejar a sus nuevos amigos tampoco, ambos habían encontrado compañeros entre los machos Pledician.

Taeyong soltó un lamentable pequeño gemido y tomó otro trago.

―¿Qué estás haciendo, pequeño humano?
―Taeyong― Él farfulló al camarero. ―Mi nombre es Taeyong.
―Bien― El macho Pledician gruñó. ―¿Qué haces, Taeyong?
―Estoy bebiendo―Dijo él, como si no fuera obvio.
―¿Sabes que esas cosas queman tus entrañas?
―Eso es lo que estoy esperando.

El macho suspiró.

―Tu vida no puede ser tan mala.
―Tú no tienes ni idea.

El macho se apoyó en la barra.

―Pruébame.

Taeyong miró el macho. El Pledician, como el resto de su especie, era hermoso. Tenía piel blanca, y ojos negros. Él también tenía líneas negras que se arremolinaban en un patrón hasta los dos brazos musculosos y a través de su elegante pecho, desnudo, significando su nombre y rango dentro de la comunidad Pledician.

―Me ofrecí voluntariamente para venir aquí a Pledis. Yo quería un compañero. Yo quería una familia, pero nadie... ― Detuvo las lágrimas llenando sus ojos. ―Nadie... ― Taeyong se aclaró su garganta, negándose a llorar frente al desconocido. ―Ninguno de los Pledicians me eligió.

El macho frunció el ceño.

―A pesar de que somos una raza avanzada, parece que hay hombres estúpidos entre nosotros. No sé cómo alguien pudo no mirarte. Eres un joven hombre hermoso.

Taeyong se burló.

―Sí, correcto.

No era hermoso como Jonghyun o Dino, los dos seres humanos con quienes él había hecho amistad en el interior de los dormitorios. Taeyong era normal.

Trató de demostrar su valía una y otra vez, pero por alguna razón, siempre se llevaba el palo corto. A diferencia de los demás seres humanos, Taeyong había leído el manual que le fue dado cuando él se ofreció voluntariamente, del principio a fin. Él tenía una actitud positiva y llevaba una sonrisa, sin importar cuán grave parecía la situación. Pero la subasta había cambiado su punto de vista sobre el futuro. Había sido una bofetada en la cara. Demostró una vez más, que no era lo suficientemente bueno.

―Es cierto― El macho insistió. ―Eres hermoso.
―¿Tienes una pareja?

Él negó con la cabeza.

―No.

Taeyong disparó al macho una mirada contrariada.

―Entonces ¿por qué no haces una oferta en mí?
―Yo no estoy en busca de un compañero, ya no más.
― ¿Por qué no? ― Pregunto Taeyong.
―Porque el humano que yo quería, fue comprado por otro.
―Oh. ―Los hombros de Taeyong cayeron. ―Lo siento.
―No había nada que pudiera hacer. El hombre que ganó la subasta fue un embajador. Se les dan privilegios especiales, debido a que pasan la mayor parte de su tiempo fuera del planeta.
―Eso no me parece justo.
―No es, pero es la ley.
―Entonces, ¿quieres una pareja? ― El macho asintió.
―Sí, pero mi compañero tendría que aceptar el hecho de que soy dueño de este club y no voy a renunciar a él.
―No deberías tener que hacerlo― Taeyong le dijo. ―No hay nada malo con el club de placer.
― ¿No crees que un compañero humano podría tener celos de que estoy rodeado de sexo sobre una base diaria?
―Supongo que esto dependerá de su nivel de actividad en el club. Tú participas en el... uh... ― Taeyong dio un vistazo a la habitación, contemplando a los hedonistas a su alrededor. ―¿Tú participas en las actividades de aquí, en el club?
―He sido conocido por jugar un poco, pero si tuviera un compañero, no habría ninguna razón para buscar en otra parte.
―Bueno, entonces ―Taeyong se encogió de hombros ― No creo que habría un problema.
―¿Deseas permanecer en Pledis, Taeyong?

Taeyong asintió con la cabeza rápidamente.

―Sí, quiero vivir aquí.

El macho apretó los antebrazos contra la barra y se inclinó hacia delante. Él bajó la voz y dijo:

―Creo que yo sé cómo resolver ambos de nuestros problemas.
― ¿Realmente? ―Taeyong se inclinó hacia adelante, presionando su pecho contra el borde de la barra. ― ¿Cómo?

El macho le hizo un guiño.

―Tú podrías convertirte en mi compañero.

Una lenta sonrisa se dibujó en los labios de Taeyong. No se oponía a la idea. De hecho, le gustaba mucho la sugerencia de aquel macho. Podía quedarse en Pledis con sus amigos. Él no tendría que ir a Joyful.

―¿Estás hablando en serio?
―Sí. ― Asintió. ―De hecho, podría llevarte hasta el centro de tratamiento en este momento y poner mi marca en ti.
―Tu marca― Murmuró Taeyong.

Taeyong bajó los ojos hacia abajo en el pecho del macho e inspeccionó su marca de cerca. Se preguntó cómo la tinta negra y espesa se vería garabateada en su propia carne.

―¿Y yo sería capaz de quedarme?

El macho asintió.

―Podrías quedarte.
― ¿Y tú quieres que yo sea tu pareja? ―Taeyong cuestionó, con ansiedad esperando escuchar lo que el macho tenía que decir.
―Quiero que seas mi compañero― Confirmó.

Taeyong colocó la botella de alcohol en la barra superior. Sonrió.

―Sí. ― El sonrió hacia el macho y asintió. ―Voy a ser tu compañero.

El macho extendió su mano.

―Seo Jaehyun.

Él tomo la mano extendida de Jaehyun.

―Lee Taeyong.
― ¿Deberíamos dirigirnos hacia el centro de tratamiento?

Taeyong asintió. Él quería ir antes de que Jaehyun cambiara de opinión.

―Está bien, déjame hacer una llamada rápida. Nos veremos en la puerta.

Taeyong se deslizó del taburete y se puso de pie. Rápidamente ajustó su ropa, enderezando la camiseta negra sin mangas y los pantalones de cuero antes de caminar hacia la entrada del club. Taeyong se trasladó a través de la multitud, tejiendo su camino alrededor de los machos Pledician y unos pocos humanos.

Cuando llegó a la puerta de cristal opaco, la abrió, y salió al exterior. Taeyong tomó una respiración profunda. El mercado, que estaba normalmente lleno de gente durante las horas diurnas, se había vaciado un poco, aunque todavía había algunas personas en la zona. Algunos estaban sentados en el interior de los restaurantes, mientras que otros pasaron junto a Taeyong, en dirección a la entrada y salida del club de placeres. Él estaba de pie, a un lado, a la espera de Jaehyun unirse a él. Ahora que estaba solo, Taeyong se sentía tímido. Él no tenía miedo de convertirse en el compañero del macho, pero estaba preocupado de que Jaehyun podría decidir que no quería estar con él.

La energía nerviosa corrió a través de su sistema, y en poco tiempo, Taeyong comenzó a sentirse enfermo del estómago. Está bien. Todo va a estar bien. Él charló un poco con sí mismo, con la esperanza de que las palabras pudieran aliviar su malestar. Taeyong mantuvo un ojo en la puerta, observando y esperando. Después de varios minutos, Jaehyun cruzó el umbral. Él hizo contacto visual con Taeyong y sonrió. La sensación de malestar en la boca del estómago de Taeyong al instante desapareció, y sus músculos se relajaron.

Jaehyun extendió su mano, y Taeyong la tomó, entrelazando sus dedos juntos. Se quedó mirando sus manos, los dedos fuertes y blancos de Jaehyun se envolvieron alrededor de su mano más pequeña. Jaehyun dio al brazo de Taeyong un suave tirón, y los dos comenzaron a caminar hacia la cinta de transporte. Taeyong se subió a la vía en movimiento y se agarró a la barandilla con su mano derecha. La cinta se movía a un ritmo rápido. Ellos se trasladaron de una cinta a la otra, dirigiéndose a la planta superior donde estaba el centro de tratamiento y el dormitorio.

Cuando llegaron al centro de tratamiento, Jaehyun empujó la pesada puerta, y entraron. En su mayor parte, el lugar estaba a oscuras, a excepción de una fuente de luz. En la esquina, Taeyong pudo ver una sola luz por encima del cilindro de vidrio. Era similar a los que él había visto en el mercado, salvo que ésta era más amplia.

Taeyong había leído sobre esta máquina en particular en el manual, y sabía a lo que esperarse. Su cuerpo iba a ser medido y, a continuación, una réplica exacta de la marca de Jaehyun sería quemada bajo varias capas de la carne de Taeyong. Después de eso, ellos serían oficialmente compañeros.

―Así que, es esto― Dijo Taeyong.
―Venga. ― Jaehyun llevó a Taeyong a la parte posterior de la habitación. A medida que se acercaban, Taeyong se dio cuenta que no estaban solos. Un macho Pledician, que llevaba un uniforme azul, estaba de pie junto a la máquina.
―Me lo debes― Dijo.
―Y yo siempre pago mis deudas―Respondió Jaehyun.

El macho dio un sutil movimiento de cabeza antes de volver su atención a Taeyong y preguntando,

―¿Tienes alguna pregunta antes de empezar?

Sólo tenía una pregunta.

―¿Me dolerá?
―Puede haber una pequeña molestia, pero te voy a dar algo para el dolor. ― El macho sacó una jeringuilla del bolsillo. Taeyong asintió.
―Ok.
―Necesito que te quites la ropa y entres en el interior del cilindro. Esto no llevará mucho tiempo.

Taeyong se quitó la ropa y entregó el material a Jaehyun. El macho lo cogió, colgando la ropa de Taeyong sobre su antebrazo musculoso. Una vez desnudo, Taeyong dio un paso dentro del cilindro. Se dio la vuelta y miró hacia delante.

Taeyong echó un vistazo hacia Jaehyun y vio una mirada intensa en los ojos del macho. En todos sus años, Taeyong nunca había estado en el extremo receptor de una mirada así. El deseo inundó su sistema, y se estremeció involuntariamente. En ese momento, el macho Pledician pinchó la jeringa en el muslo de Taeyong. Él dejó escapar un grito.

―Ay. ― Antes de que pudiera decir nada más, una sensación de entumecimiento se abrió camino a través de su cuerpo, dejándolo un poco mareado. El macho deslizó la jeringa en el bolsillo.
―No deberías sentir ningún dolor.

Él salió y cerró la puerta del cilindro, Taeyong fue bloqueado en el interior. Un brazo metálico, sosteniendo un plato redondo, se acercó a él. El objeto se movía alrededor de su cuerpo, tomando las medidas necesarias para el tatuaje. Le tomó varios minutos, pero cuando su trabajo fue completado, el brazo se movió de nuevo a su posición original.

―La banda va a caer hacia abajo, así que no te muevas.

Una gruesa pieza de material bajó, rodeando a Taeyong por completo. La cortina bloqueó su visión, dejando fuera a Jaehyun. Una serie de luces brillantes se encendieron, y Taeyong cerró los ojos, apretando los párpados. Se quedó congelado en el interior del cilindro, esperando pacientemente a que la máquina hiciera su trabajo. Su piel se erizó cuando las luces quemaron en su carne el diseño, pero no era un dolor real.

―Estás haciéndolo muy bien― Jaehyun le dijo, alentándolo con su voz.

Cuando las luces brillantes se apagaron, Taeyong abrió los ojos. La cortina, revelando lentamente a Jaehyun. La puerta se abrió y Taeyong dio un paso fuera del cilindro. Se miró las gruesas marcas negras en su piel, inspeccionando su nueva tinta. Las marcas eran increíbles. Ellas corrieron hasta sus brazos y sobre los hombros. Hubo incluso unos pocos remolinos en el pecho de Taeyong. Jaehyun extendió el brazo, y Taeyong sonrió.

―Gracias. ―Agarró los pantalones y tiró de ellos, cubriendo su desnudez.

Taeyong cogió la camiseta negra sin mangas y sostuvo con fuerza su puño alrededor del material. No quería cubrir sus marcas. Él quería que todo el planeta Pledis vea que estaba acoplado a Jaehyun.

―Felicidades. ― El macho se volvió hacia la máquina y propulsó hacia abajo.
―Gracias, mi amigo― Dijo Jaehyun.
―No lo menciones. ― El macho los desechó.

Jaehyun cogió la mano de Taeyong, presionando sus palmas juntas. Él tomo la iniciativa, guiando a Taeyong fuera del centro de tratamiento.

―¿Estás listo para ir a casa?

Casa. Esa sola palabra llenó el corazón de Taeyong, pegando el destrozado órgano de nuevo. Tenía una casa. Él tenía un compañero, y pronto, tendría una familia.


Taeyong lo miró con sus ojos multicolores -de oro mezclado con verde- y sonrió.

―Sí.

Se inclinó y apretó sus labios contra la frente de Taeyong en un beso rápido. Enderezándose en toda su altura, Jaehyun dio en el brazo de Taeyong un suave tirón. Él llevó a Taeyong a la cinta transportadora y por el pasillo, hacia su hogar.

Seo Jaehyun sabía que estaba rompiendo una media docena de leyes Pledician, pero eso no le impidió reclamar al ser humano. El aceptaría de buen grado cualquier castigo, mientras Taeyong fuera su compañero. Con sus marcas de forma permanente grabadas a fuego en la piel del ser humano, nadie sería capaz de llevar a Taeyong de él. Ahora, sólo necesitaba reclamar el cuerpo de su compañero.

Ser el propietario de uno de los clubes de placer más populares del planeta, dio a Jaehyun el acceso a personas poderosas. Él tenía amigos en lugares altos, y como tal, había sido capaz de ver los documentos del humano antes de que alguna vez haya puesto un pie en Pledis. Lee Taeyong se destacaba entre los otros voluntarios humanos.

La imagen adjunta a su expediente atrajo a Jaehyun, capturando su atención. Fueron los ojos del humano. Parecía triste y emocionalmente roto, a pesar de que llevaba una sonrisa. Era una clara contradicción. A partir de ese punto, la curiosidad de Jaehyun creció. Él no podía quitarse a Taeyong de su cabeza. Su obsesión aumentó mientras esperó tres largos meses para que la nave espacial llegara a Pledis.

Jaehyun planeó hacer una oferta en los documentos de Taeyong en la subasta, pero nunca se le dio la oportunidad. Otra persona se abalanzó y compró a Taeyong antes de que la subasta se abriera al público. Enojado por la pérdida, Jaehyun intentó hacer una oferta en otro ser humano, pero no pudo conseguir olvidar a Taeyong.

Jaehyun pensó que sus posibilidades de tener a la pareja que realmente deseaba se acabaron, hasta que Taeyong entró en su club. El ser humano estaba evidentemente con malestar. Él no sabía que un embajador había comprado sus documentos antes de que la subasta incluso comenzase. Taeyong suponía que él no era deseado, pero Jaehyun sabía la verdad, y había tomado ventaja de la situación. A pesar de que le hizo sentir algo de culpa, nunca se arrepentiría de reclamar a Taeyong.

Cuando llegaron a su destino, Jaehyun colocó su palma contra el escáner de la puerta situada en la pared interior del pasillo. La puerta de cristal silbó y se abrió. Cuando pasaron por encima del umbral, las luces se encendieron de forma automática. Cuando la puerta se cerró, Jaehyun apretó la mano en el control de seguro. Su casa, su hogar, era cálida y acogedora. Era similar a las otras casas Pledician, con altos techos de piedra, una sala de estar abierta con muebles cómodos, y una amplia cocina. Abajo por el pasillo había tres dormitorios. La suite principal, una sala de ejercicios, y, con suerte, un día, un cuarto para niños.

―Es hermoso― Murmuró Taeyong en agradecimiento. El pecho de Jaehyun se hinchó de orgullo.
―Me alegro de que te gusta. ― Él asintió con la cabeza.
―Lo hago. Realmente me gusta mucho.
―¿Te gustaría mirar alrededor?

Taeyong a regañadientes soltó la mano de Jaehyun y comenzó a mirar alrededor.

Sus ojos rebotaron alrededor del gran espacio, tomando todo. Cuando Taeyong caminó por el pasillo, Jaehyun fue a la cocina. Él esperó, dando a Taeyong algún tiempo para investigar su nuevo hogar. Después de un rato, la curiosidad de Jaehyun sacó lo mejor de él, y comenzó a buscar a Taeyong.

Jaehyun llegó a una brusca parada en el umbral de la habitación principal. Él aspiró en un aliento agudo mientras miraba a su compañero. Taeyong estaba tumbado desnudo en la cama, completamente expuesto. La mirada de Jaehyun vagó por la forma del joven hombre, tratando de memorizar cada pulgada cuadrada. Taeyong era impresionante. Era la criatura más bella que Jaehyun había visto en toda su vida.

El pene de Jaehyun se endureció dentro de los confines de sus pantalones, presionando contra los lazos de cuero. Entró en la habitación y se paró a los pies de la cama. Jaehyun comenzó a quitarse la ropa, ni una sola vez quitó los ojos de su nuevo compañero. Los ojos de Taeyong se ampliaron cuando él miro la polla dura de Jaehyun. Se quedó de pie, congelado, dando a su compañero tiempo para inspeccionar su cuerpo.

La polla de Jaehyun era diferente de los seres humanos, no sólo en tamaño, sino también debido a la crestas y protuberancias que corrían a lo largo de la longitud y los pequeños adornos a lo largo de la punta. Jaehyun mismo fue alrededor de diez pulgadas de largo y dos de diámetro. El lubricante natural que todos los Pledicians poseen se filtraba a lo largo de su longitud, recubriendo su eje, preparando su cuerpo para que pudiera golpear a Taeyong, sin causar al hombre ninguna molestia. Taeyong se levantó sobre sus codos.

―Quiero que me reclames.

NCT

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2 Comentarios

  1. Así que Taeyong nunca dejó Pledis y siempre si tuvo un compañero, Jaehyun, quien no pudo hacer nada ante la intervención del embajador, quien brilla por su ausencia… y sin perder tiempo alguno ha marcado a Taeyong como su compañero, el cual deseoso al igual que él, quiere ser reclamado… hasta el momento todo bien, como debió ser… pero cuando aparezca el embajador… uuyyy.

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