Seo
Johnny, Gran Dragón de su Clan, apretó sus puños sobre las rodillas.
―Si
Shownu puede hacerlo, entonces sin lugar a dudas yo también podré hacerlo. Eso
es todo lo que te voy a decir sobre el tema.
―Shownu
vive en la montaña más remota del mundo― respondió Minhyun, murmurando las
palabras en voz baja, teniendo en cuenta que estaban hablando sobre mucho más
que solo aparear a Johnny, planeaban aparearse un montón de ellos.
La
Manada que les ofrecía hospitalidad en ese momento probablemente también tenía
un sistema de oídos escuchando las cosas que estaban hablando.
El
Alfa, Jong Yeon, los había invitado para tomar café y
conversar con Johnny dándole la oportunidad de echar una ojeada a quién le
gustaría tener como compañero, y Johnny había aceptado los términos si él podía
traer a su segundo al mando, Hwang Minhyun, junto con él.
A
Minhyun no le gustaban los lobos.
Por
buena razón, considerando las cosas que algunos lobos le habían hecho.
El
Alfa los había acogido amablemente, les ofreció refrescos y entonces anunció
que él tenía que dejar la habitación para comprobar algunas cosas. O él estaba
mirando a los omegas que estaba dispuesto a renunciar una última vez, o él
estaba espiándolos.
El
último era el escenario más probable, y Johnny quería tener cuidado con lo que
se dijo.
Esta
Manada y su Clan habían estado en guerra por el territorio durante años,
consiguiendo mantener el derramamiento de sangre bajo el radar de los humanos y
sus leyes, pero a duras penas. Había una buena posibilidad de que esta reunión
fuera una trampa.
Johnny
no había estado al mando cuando la Manada de Jong Yeon había estado luchando
con su Clan. No, él sólo había sido un Guerrero, obedeciendo las órdenes del
Gran Dragón anterior. Un Gran Dragón que Johnny había traicionado y matado. Una
vez que él estaba muerto, Johnny había asumido el mando de todo el Clan una vez
que él y varios otros guerreros dragones, estaban enfermos de vivir bajo el
pulgar opresivo de alguien que estaba tan embriagado de poder.
Johnny
había estado al mando durante menos de tres años, pero en aquel momento, no
había habido prácticamente combates entre los lobos y los dragones en la
Crystal Mountain. Todavía hubo alguna escaramuza siempre que un lado intentó
cazar comida y fue capturado. Todos parecían pensar que tenían derecho sobre
todos los animales y plantas que vivieron y crecieron alrededor de la montaña y
el lago, pero esos fueron llegando a ser la excepción y no la regla.
En
todo caso, no fue lo que estaba sucediendo aquí, un trato estaba siendo hecho. Jong
Yeon podría decidir tratar o acabar con ellos y olvidarse de cualquier Tratado
de supuesta paz. Sería tonto hacer algo como eso, pero tontos existían en todo
el mundo y hacían gilipolleces todo el tiempo.
―Sólo
porque Shownu hizo algo como eso no significa que tengas que hacerlo. Por el
amor de dios, estamos hablando de vendernos a un montón de hombres lobo como un
montón de putas.
―Minhyun…
―No
es demasiado tarde para cambiar de opinión sobre esto. Podemos irnos y las
cosas pueden seguir de la misma forma desde que asumiste el control. Desde
entonces las cosas han mejorado. No entiendo por qué haces esto.
―Estoy
haciendo esto, pero no estoy obligándote a hacer nada ― dijo Johnny, que silbó
un poco sus palabras.
―Todavía
no― dijo Minhyun.
Johnny
iba a disparar algo de vuelta al hombre que sabía que habría lamentado, pero
fue salvado de esa vergüenza cuando Jong Yeon volvió.
Minhyun
inmediatamente cerró la boca con la reaparición del Alfa.
Minhyun
era libre de cuestionar a Johnny todo lo que quería cuando estaban
supuestamente en privado, pero cuando estaban delante de otras personas, otras
personas que no eran dragones, ellos iban a mostrar un frente unido.
Sin
preguntas.
Sin
argumentos.
Eso
no quería decir que Minhyun no se encaró a Jong Yeon con todo lo que valía la
pena, y Johnny no podía culpar al hombre.
En
el reparto que habían hecho, Johnny había solicitado específicamente que nadie
relacionado con Jong Yeon sería emparejado con nadie en la montaña. Él había
hecho esa cláusula en el contrato bajo el pretexto de proteger a los Omegas en
cuestión, pero realmente, Johnny no quería a alguien relacionado con este
hombre en su montaña, teniendo en cuenta que Jong Yeon había sido encargado de
torturar a unos cuantos dragones durante su mandato como Alfa.
Minhyun
y su padre eran unos pocos ejemplos.
―Entonces―dijo
Jong Yeon, una gran sonrisa en el rostro envejecido―¿Estás listo para ver a
quién he elegido para ti?
Jong
Yeon era un joven Alfa, unos sesenta y cinco o así, pero a diferencia de otros
Alfas que permanecieron prácticamente jóvenes hasta los cien, podría pasar por
un hombre en sus cuarenta, mientras que Johnny había cumplido doscientos este
invierno pasado, y a él todavía le pedían el carnet cuando iba a bares humanos.
Era
algo que él despreciaba, especialmente en escenarios como este. Era como si
lucir más joven les diera permiso para tratarlo como un niño o un joven adulto
que todavía estaba titubeante en el mundo con ninguna pista sobre lo que estaba
haciendo especialmente con gente que era más joven que él.
―Estoy
listo ―dijo Johnny y luego sonrió un poco cuando él se levantó. Minhyun le
siguió el juego―Espero que hayas escogido unas cuantas bellezas para nosotros.
―Es
un grupo muy bello. Están alineados allí afuera, si quieres venir y echar un
vistazo.
Johnny
siguió al Alfa. Minhyun se quedó atrás todo el tiempo, y Johnny estaba bastante
seguro de que su amigo estaba incluso silbando un poco entre dientes.
Iba
a tener que hablar con el otro hombre sobre esto más adelante.
Los
Omegas, los que estaban dispuestos a estar en la montaña por unos días,
conociendo algunos dragones y quizá aparearse con ellos, de hecho, estaban
alineados fuera. Todos estaban con la espalda recta, llevando pantalones
vaqueros, camisetas, y uno o dos incluso llevaban chaquetas de primavera.
Variaban en edad y color de pelo, pero de lo contrario, se veían como personas
que venían de un entorno de clase media baja.
Fue
el hecho de que estaban alineados así, tan correctos y rectos, como si debieran
estar de esa forma específica con esas determinadas miradas en sus rostros, lo
que realmente le asustó. De repente se sintió como si estuviera comprando
esclavos en lugar de invitar a estos chicos y chicas a pasar la semana en su
casa.
De
repente no quería nada más que acabar con esto tan rápidamente como fuera
posible.
Por
el gemido de Minhyun, no le gustaba mucho la idea de elegir a alguien de la
formación delante de él. Johnny le había dicho al hombre en más de una ocasión
que no forzaría el tema, no lo forzaría a tomar a un compañero si no quería,
pero el idiota testarudo parecía pensar que era sólo cuestión de tiempo antes
de que Johnny comenzara a presionarlo.
Si
Minhyun quisiera elegir uno de estos Omegas jóvenes, Johnny iba a tener que
hablar con él sobre cómo debería tratar a todos y cada uno de ellos. Minhyun no
abusaría de un compañero, con quién se acoplara, pero Johnny no quería que el
hombre fuera excesivamente duro, o negara cariño, a un inocente tampoco.
Los
hombres lobo, especialmente los Omegas, eran aparentemente sensibles acerca de
cosas como esa.
Johnny
carraspeó y se acercó a la alineación. Él estaba parado en el medio. Había
aproximadamente doce Omegas allí, y le sorprendió notar que había más varones
que hembras. Había sólo tres mujeres. Johnny elegiría un macho, no encontraba a
las mujeres sexualmente atractivas, pero él no estaba seguro sobre el resto de
sus hombres.
¿Sólo
tres mujeres dispuestas a ir hasta la montaña? ¿Será suficiente? ¿Causará
alguna pelea?
―¿No
hay más mujeres? ― Preguntó Johnny.
Jong
Yeon se encogió de hombros, y la sonrisa que tiró en sus labios estaba
empezando a irritar a Johnny.
―Costó
bastante conseguir que las familias de las tres estuvieran de acuerdo en
dejarlas ir. Sabes cómo pueden ser los padres y las madres. Siempre más
protectores de las chicas.
Johnny
no lo sabía, porque él aún no podía recordar a su padre o su madre. De todos
modos, asintió creyendo que lo que Jong Yeon estaba diciendo tenía sentido,
entonces él volvió a la alineación mientras Jong Yeon comenzó a señalar a
algunos.
―Luna
es buena con los cachorros. Ayno, Jonghyun y HaeChan están ahí. Son fáciles de
convivir, supongo. El compañero de Ace está muerto, y nadie lo quiere, así que
puedes quedártelo.
Johnny
apenas podía creer la forma en que habló el hombre acerca de algo como eso, y
miró al Omega en cuestión, que tenía un interesante color de pelo. Rubio con
mechas azules.
―¿Hablas
tan a la ligera acerca de una tragedia tan terrible como esa? ―Preguntó Johnny.
― ¿Fue alguien de mi Clan quien mató a su compañero?
Las
causas naturales eran poco probables para los hombres lobos y los dragones.
Jong
Yeon sólo se encogió de hombros.
―¿Importa?
No tenemos mucho que ofrecer, y él es uno de ellos.
Johnny
miró hacia abajo al hombre más pequeño, que estaba evitando deliberadamente sus
ojos.
Johnny
no sentía ninguna atracción por él, ninguna atracción que lo hiciera querer
aparearse con él, pero si este Omega estaba siendo forzado a ofrecerse a sí
mismo, iba a hacer una nota mental para mirar por él.
Jong
Yeon fue a través de los otros nombres, pero Johnny apenas prestó atención.
Él
estaba haciendo planes.
Él
despejó su garganta antes de hablar con los Omegas.
―Bien,
están todos invitados a venir a Crystal Mountain con nosotros. Nos acompañarán
y se quedarán una semana. Se los tratará bien, habrá fiestas de bienvenida para
todos ustedes, y si alguno de ustedes encuentra a un compañero en esa montaña,
entonces permanecerá indefinidamente. Si no tienen ningún interés en aparearse
con cualquiera de mis hombres, entonces no lo harán. Nadie les obligará, y
ustedes serán escoltados abajo de la montaña al final de la semana. ¿Suena
aceptable para todos?
El
grupo delante de él tuvo una reacción que Johnny no esperaba, en lo más mínimo.
Algunos de ellos fruncieron el ceño, como si no fuera la oferta que esperaban.
Se miraron entre sí confusos, que fue cuando Johnny se dio cuenta de que Jong
Yeon no les contó la historia entera.
―Tenía
la impresión de que sabían que regresarían si querían― dijo y luego miró a Jong
Yeon, esperando que el hombre explicara por qué las reglas no habían sido
reveladas a ellos. ―Mi intención no era asustarlos dejándolos creer que nunca
iban a volver.
Jong
Yeon se encogió de hombros, otra vez. Fue otra pequeña cosa que era irritante.
―Se
me habrá olvidado. Estaba seguro de que les dije. ¿Todos conocían las reglas,
cierto?
Los
Omegas frente a Johnny asintieron con la cabeza, pero era el tipo de gesto con
los ojos abiertos y la boca abierta que él habría esperado cuando se les
ordenaba estar de acuerdo. A ellos no se les había dicho una mierda, y sólo
estaban coincidiendo con Jong Yeon porque era su Alfa.
Los
lobos eran increíblemente leales a sus líderes. Era más difícil para los Omegas
romper ese vínculo, considerando generalmente que eran la primera opción para
pasar alrededor, pero ahora era increíblemente frustrante, viendo a estos
Omegas defender a un hombre que claramente no tenía sus mejores intereses en
mente.
Johnny
podía sentir la irritación de Minhyun detrás de él. El hombre se estaba
poniendo inquieto. Johnny estaba medio asustado de mirar detrás de sí mismo, en
caso de que fuera a ver a Minhyun descargando una de sus espadas, o
preparándose para disparar un chorro de veneno a los ojos de cualquier persona
que intentara acercarse a ellos. Algo estaba muy mal aquí, y Johnny estaba
sintiendo lo mismo.
―¡No
te los lleves!
Johnny
se volvió. Un joven estaba corriendo hacia ellos, corriendo rápidamente en su
dirección, no podría tener más de veinte años, corto pelo rubio bañado de sudor
mientras corría lejos de dos lobos mucho más grandes que lo perseguían.
―¡No
te los lleves! ¡Es una trampa!
―¿Qué?―gritó
Johnny, mirando a Jong Yeon, pero luego sus ojos volvieron al joven que corrió
hacia él como si su vida dependiera de ello. Fue apresado a veinte metros de
distancia cuando uno de los mayores shifters estiró un brazo largo, peludo y
envolvió los dedos con garras alrededor de la muñeca del muchacho. Él fue
arrancado de vuelta, y un puño gigante del Alfa fue cerrado de golpe en su
estómago, haciéndole jadear y resoplar para respirar. Se derrumbó sobre sus
rodillas y se rodeó la cintura con su brazo libre. Parecía que el otro Alfa
estaba a punto de agarrar su otra mano y tirarlo hacia arriba mientras él casi
no podía respirar, cuando cada suspiro sonaba desigual, como si estuviera
asfixiándose hasta la muerte.
La
presa que contenía la rabia de Johnny explotó dentro de él.
―¡Para!
– Él estaba ya yendo hacia adelante, aunque miró atrás a Minhyun el tiempo
suficiente para apuntar en el hombre – Asegúrate de que ninguno de ellos se
mueve― espetó, mientras siguió moviéndose hasta los Alfas.
Que
estaban gruñendo con los colmillos feroces de lobo fuera y sus ojos se habían
vuelto rojos, desafiándole con la mirada, pero joder, él podría enfrentarlos.
Johnny
era un dragón de metal. Él dejó que sus escamas crecieran en su cuerpo, sólo lo
suficiente para cubrir sus brazos y la cara, para dejar saber a estos Alfas que
se preparaba para una pelea, pero él también dejó su puño cambiar
completamente.
Las
escamas de Johnny no solo eran del color del acero, sino que eran tan fuertes
como el metal, y por eso el sonido metálico resonó cuando lanzó su puño contra
los dientes del Alfa que había golpeado al pequeño Omega.
El
alfa voló, aterrizó duramente sobre su cóccix, y Johnny miró al otro hombre, su
mirada dura, a la espera de qué haría el otro Alfa, cualquier cosa que le diera
el incentivo que necesitaba para noquearle también.
El
Alfa en el suelo tosió y se atragantó, y Johnny estaba bastante seguro de que
el hombre se había tragado sus dos dientes delanteros. Bueno. Los ruidos de
atragantamiento claramente daban al Alfa frente a él algo para pensar.
El
hombre levantó sus manos y dio dos pasos hacia atrás, entregando la custodia
del Omega a Johnny.
Johnny
miró hacia abajo al chico, quien aún estaba tosiendo, intentando respirar y
tenía los ojos rojos y llorosos, que parecía algo natural considerando que los
Omegas no estaban hechos para cualquier tipo de batalla contra un Alfa, y este
chico era claramente un Omega.
Él
también parecía delicioso, más delicioso que el chocolate. Fue suficiente para
hacer que Johnny diera un paso mental para atrás ya que él no creía que tener
ese tipo de reacción por un chico que estaba sufriendo de dolor fuera bueno.
―¿Estás
bien?― preguntó, arrodillándose sobre una rodilla.
No
fue hasta que el chico realmente lo miró y sus ojos se encontraron, que el
corazón de Johnny hizo algo que nunca había hecho antes. Se había saltado un
latido. Los ojos azul grisáceo más bonitos que Johnny había visto antes le
miraban de vuelta directos hacia él. Incluso el leve rojo acuoso no podía
ocultar ese tipo de belleza.
―No
― dijo él ―Eres el único que está de mierda hasta el cuello.
―¡Taeyong!
¡Regresa a tu cuarto ahora mismo!― gritó Jong Yeon, y por el rabillo de su ojo,
Taeyong vio a su Alfa sobre ellos. Necesitaba conseguir decírselo todo
rápidamente antes de que este Dragón fuera emboscado o algo. ―Los Omegas van a
subir a la montaña y matar a todos. Les ordenaron engañaros, quedarse en la cama
con quien les pidiera sexo y luego atacar cuando no estuvieran siendo
observados.
Taeyong
gritó de dolor cuando su pelo fue cogido para arriba en el puño fuerte de Jong
Yeon, y él tiró hasta levantarlo sobre sus pies. Y luego fue inmediatamente
liberado otra vez cuando el Gran Dragón-hombre con puños y garras con aspecto
de metal abrió su boca y gritó.
Era
un sonido mucho más aterrador que nada que Taeyong hubiera oído jamás viniendo
de un Alfa. Tal vez fue porque nunca había oído a un dragón hacer ese ruido
antes.
El
otro dragón, quien estaba empezando a parecer un poco enfermo con las escamas
púrpura creciendo en su piel, llamó a su líder.
―¿Johnny?
―Sólo
un segundo ― dijo Johnny, ni siquiera mirando hacia atrás a su amigo cuando
llegó por Taeyong. Y aunque su control no fue más suave del de Jong Yeon,
cuando él lo tomó por el brazo y lo apretó, colocándolo detrás de su espalda, Taeyong
fue con gusto sólo para la protección.
Dios, me duele.
Sentía
como que iba a ponerse enfermo. Dolía demasiado, así que se dejó caer de
rodillas, apenas para hacer la necesidad de vomitar desaparecer un poco.
―¿Lo
que él dijo es cierto? ―Preguntó a Johnny.
Jong
Yeon se puso inmediatamente a la defensiva.
―Ahora,
escúchame, es solo un débil Omega, no es ni siquiera inteligente. Él se
confunde y lo he tenido a mi cuidado desde que era un cachorro, así que no me
hables en ese tono en mi territorio.
Taeyong
tenía que mirar al dragón, aunque sólo fuera para ver la mirada en su rostro
cuando Jong Yeon anunció que esta tierra era su territorio. Que era discutible,
considerando que lobos y dragones lucharon por el territorio durante mucho
tiempo, y ninguno de los dos quiso nunca abandonarlo.
El
cuello de Johnny estaba tenso, una vena palpitaba allí y sus ojos centelleaban,
esos brillantes ojos verdes que tenía, como su nariz acampanada. Estaba
cabreado. Cuando miró hacia abajo a Taeyong, Taeyong vaciló.
Joder, esa expresión
acojona.
―Dime
lo que está sucediendo. Quiero saber lo que tienes que decir sobre todo esto.
Los
ojos de Taeyong se ampliaron un poco. Estaba, así, aturdido. Nadie nunca quiso
escuchar lo que tenía que decir sobre cualquier cosa.
Jong
Yeon gruñó un poco, un sonido tan bajo que Taeyong apenas lo escuchó, aunque lo
hizo, y consiguió también la clara amenaza que vino con él. Taeyong tragó y
miró a la fila. Jonghyun estaba allí, y el chico estaba mordiendo su labio
inferior mientras miraba fijamente a Taeyong. Si Taeyong decía algo equivocado,
su amigo iba a morir, y eso quedaría en su cabeza.
Joder, este dragón
podría decidir no ayudarnos en absoluto.
Podía
usar sus poderes de dragón para castigar a muchos de ellos y luego dejarlos aquí,
todavía al cuidado de Jong Yeon, y entonces Jong Yeon podría acabar con él de
la manera más dolorosa posible por joder su plan maestro de deshacerse
finalmente de los dragones.
―Si
te lo cuento, tienes que prometerme nos llevarás a todos a la montaña contigo.
Yo también. Quiero ir contigo.
―¡Tú
no vas a ningún sitio!―gritó Jong Yeon.
Johnny
levantó una de sus cejas oscuras cuando miró hacia abajo.
―¿Quieres
venir a la montaña con nosotros?
Al
otro dragón no parecía que le gustara esa idea en lo más mínimo.
―¡Johnny!
¡Tienes que estar de broma! ¡Ellos iban a matarnos!
―Cállate,
Minhyun ― dijo Johnny, sin quitar nunca su dura mirada de Taeyong. ―Dime por
qué quieres ir a la montaña.
―Para
estar lejos de Jong Yeon. Él es... ― Taeyong salvó una mirada al hombre. ―No es
un buen Alfa. Nos hace hacer cosas que no queremos hacer. Alfas, todo el mundo.
Los omegas aquí, sólo iban a seguir sus órdenes. Jong Yeon tenía a todos ellos
convencidos de que les llevarían a la montaña para forzar apareamientos sobre
ellos. Para violarlos. Ellos no sabían nada. Lo descubrí y ellos no querían que
te dijera nada.
―¿Es
por eso qué no estás en la alineación? ―Preguntó Johnny.
Taeyong
bajó la cabeza.
―No
estoy… no estoy en la alineación porque soy su compañero.
El
silbido que provino del Gran Dragón por encima de él fue un poco chocante.
Tenía que mirar hacia atrás y para arriba en el hombre, y vio la sorpresa y el
dolor, que estaba en su rostro.
¿De verdad? ¿Se siente
herido? ¿Por qué?
―¿Estás…
estás acoplado a él?
Taeyong
asintió.
―Sí,
de palabra sólo, sin embargo, a menos que algún otro Alfa quiera hacer un
reclamo sobre mí.
Qué
era lo que él realmente estaba esperando.
Quiero ir a la montaña
y alejarme de Jong Yeon, no quiero estar acoplado a él… No quiero compartir una
cama con el hombre o esquivar sus manos…
Esta
era su única oportunidad de salir de aquí, para que sus amigos salieran de
aquí, y él necesitaba esto.
Johnny
estaba tranquilo por lo que tuvo que ser el minuto más largo de la vida de Taeyong.
Este era el Gran Dragón, y Taeyong sólo había marginado a su Manada entera como
un puñado de traidores.
El
hecho de que Johnny no hablaba en absoluto hizo parecer más importante que Taeyong
se mantuviera hablando.
―Por
favor no mates a mis amigos. Ellos no hicieron nada malo. Nosotros solo…
―Quédate
tranquilo― dijo Johnny, su voz tan afilada como un cuchillo, tan afilada que Taeyong
no tenía más remedio que obedecer. El Omega en él estaba naturalmente dispuesto
a seguir las órdenes dichas en palabras tan agudas como aquellas. Este chico
era un dragón, pero era definitivamente un Alfa.
Taeyong
disimuladamente dio miradas a Jonghyun y a los demás. Luna estaba temblando en
sus shorts, y Ayno parecía tan verde que Taeyong pensó que iba a vomitar.
Jonghyun
era el único que seguía de pie con la espalda recta. De hecho, miraba fijamente
directo al segundo al mando de Johnny, Minhyun. El shifter dragón con las
escamas púrpuras miró de vuelta para él. Era una mirada que Taeyong medio no
entendía cuando Jonghyun no podía apartar la mirada lejos de él. El chico
estaba mirando a Minhyun como si su vida dependiera de ello.
―Está
bien, hecho. Voy a llevarlos a la montaña, como se acordó, ―dijo Johnny, y las
palabras fueron tan repentinas que Taeyong casi se las perdió.
Él
miró al hombre.
―¿D-de
verdad? ¿De verdad vas a hacerlo?
Johnny
miró hacia abajo, hasta que incluso, el estúpidamente ceño fruncido en su
rostro, le pareció adorable.
―¡Preferirías
que no lo hiciera?
―¡No!
¡No quise decir eso! ―exclamó Taeyong, moviendo rápidamente la cabeza.
Johnny
se agachó y Taeyong vaciló, pero las garras de aspecto metálico del dragón eran
asombrosamente suaves, si un poco frías al tacto, cuando el hombre lo agarró y
le ayudó a volver a ponerse de pie.
―¿Puedes
estar de pie? ¿Puedes caminar?
―Yo...
Yo creo que sí ― dijo Taeyong. Sus entrañas todavía dolían, y estaba bastante
seguro que volvería la necesidad de vomitar, pero el hecho de que este hombre
estaba siendo tan amable con él, enseguida le hizo pensar que podía manejar
cualquier cosa.
De
hecho, a pesar del palpitar y las leves náuseas, Taeyong sentía que él podría
asumir a todo el maldito mundo. Él había tomado el riesgo. Él había tomado el
maldito mayor riesgo de su vida y realmente valió la pena. Las películas de
Disney no le habían mentido mientras crecía. Era mejor decir la verdad.
―No
vas a llevarte a Taeyong, ¡él es mío! ―gritó Jong Yeon.
Esa
sensación alta que montó inmediatamente se estrelló en una espiral descendente
antes de estallar a la tierra, y todos los colores de las casas de la manada
monótonas a su alrededor parecía aburridos una vez más.
Joder, espero escapar
impune.
Johnny
se volvió a Jong Yeon.
―Ibas
a intentar traicionarme y a mis guerreros, mientras estábamos trabajando en un
acuerdo de paz. La única razón de que ahora no aplaste tu tráquea es porque
quiero que los Omegas aquí presentes vean que soy mejor que lo que tú nos
hiciste parecer.
―¡Es
mi compañero! ¡No puedes simplemente robarme a mi compañero!
Sin
pensar, Taeyong se acercó y agarró la mano de Johnny.
―No
quiero ser su compañero. No fue decisión mía.
Johnny
miró hacia él, y los duros ojos verdes del hombre se suavizaron por una fracción
de segundo antes de que regresar a mirar a Jong Yeon.
―Él
dice que no quiere ser tu pareja. Eso suena bastante claro para mí.
―¡Él
es mi compañero! ¡Puse mi aroma en él! ¡Él es mío y no puedes llevártelo, no
vas a llevarte a ninguno de ellos! Si lo haces, ¡lo declaro como un acto de
guerra!
Johnny
silbó entre dientes, y Taeyong estaba bastante seguro de que escuchó a Minhyun
hacer lo mismo.
Taeyong
sentía la necesidad de vomitar subiendo dentro de él, más fuerte que nunca.
Esto no era lo que quería. No era lo que quería.
―Por
favor, no nos dejes atrás ― dijo Taeyong.
―Johnny―
llamó Minhyun. ―Tenemos que irnos.
―¡No,
no te vayas! ―gritó Jonghyun detrás en él. El chico cerró rápidamente su boca
cuando Minhyun lo miró.
Ahora
estaba empezando a asustarse. Si los dragones se iban, entonces no sólo Taeyong
tendría que enfrentar el castigo por arruinar los planes de Jong Yeon, sino que
los demás también. Aunque el fallo no fuera su culpa, ellos serían castigados
igual.
Johnny
se quedó mirando a Jong Yeon duramente. El hombre estaba dando todo tipo de
vibraciones de miedo, y a pesar de que Jong Yeon parecía mucho que quería dar
marcha atrás, con la forma en que sus ojos continuamente se desviaban, él se
mantuvo firme.
―¿Los
Alfas luchan para reclamar a sus compañeros todo el tiempo, no? Lucharé por él.
Taeyong
abrió la boca.
―¡Tú
no eres un Alfa!
―No
importa. ¿Tanto lo quieres? Entonces vas a tener que pelear conmigo por él,
delante de tu Manada. Como el Líder de tu Manada, si pierdes frente a mí, no
sólo me quedo con él, sino que me quedo con la Manada entera, los Alfas, Omegas
y la tierra, y no tendrás ninguna opción salvo sacar tu feo culo fuera de mi
propiedad. Ahora, piensa y decide si eso es lo que quieres.
El
corazón de Taeyong tronaba en su pecho.
Hostia puta.
Jong
Yeon miró duramente a Johnny, a Taeyong y luego al otro dragón que todavía
estaba vigilando a los otros Omegas, como si esperara que atacaran en cualquier
segundo.
―Esto
no acaba aquí― espetó Jong Yeon. ―Tómalos y salgan de aquí. No voy a olvidar lo
que has hecho. Él es mío.
―No,
él es mío ― dijo Johnny.
―No
pertenezco a ninguno de vosotros― dijo Taeyong, murmurando las palabras sin
pensar realmente en las consecuencias. O incluso en lo fuerte que él había
hablado.
Inmediatamente
vaciló y miró a Johnny, el hombre que iba a ser su nuevo Alfa, su nuevo
compañero. De cualquier manera, un rápido golpe en la parte posterior de la
cabeza no hizo su camino. Johnny sólo levantó una ceja hacia él, otra vez, y Taeyong
estaba rápidamente dándose cuenta que no sólo el hombre lo hacía mucho, sino
que él se veía sexy cuando lo hacía.
Joder.
Johnny
se volvió a Minhyun.
―Si
tienen todo listo, entonces nos vamos. Necesitamos regresar a la montaña antes
de que el sol se ponga.
Minhyun
no parecía nada feliz, aunque estaba haciendo su mejor esfuerzo para contener
su ira sobre Jong Yeon, eso era seguro. Para empezar, no estaba teniendo una
rabieta como Jong Yeon, y su rostro no estaba rojo tampoco. Lo peor que hizo
fue silbar entre dientes un poco antes de girar hacia los Omegas.
―Recojan
su mierda. Nos vamos.
Taeyong
suspiró cuando todos hicieron como se les dijo, agarrando sus bolsos y mochilas
que habían estado a sus pies. En un principio, se dio cuenta de que ni por todo
el oro del mundo, Jong Yeon le dejaría tomar cualquier cosa que le
perteneciera, ninguna de las fotos de su padre, sus libros y ropa. Estos Omegas
tuvieron la suerte que sus cosas ya estaban listas. La envidia lo inundó y la
tristeza lo superó pensando en eso, que suponía que era estúpido ya que él sólo
estaba de luto por artículos físicos.
Johnny
puso una mano sobre su hombro, y Taeyong miró para arriba.
―¿Tienes
algo que deseas llevarte?
La
pregunta lo sorprendió, y Taeyong se encontró mirando a Jong Yeon, como si aún
necesitara permiso del hombre. El hombre meneó la cabeza y fue una clara
advertencia, pero Taeyong lo ignoró y miró de vuelta a su nuevo Alfa.
―Solo
algunas cosas― dijo.
―Johnny,
no tenemos tiempo― llamó Minhyun.
Johnny
miró a su segundo al mando, el único otro dragón que había traído con él y
entonces de vuelta a Taeyong.
―¿Si
te doy cinco minutos, juntarías todo lo que necesitas por ti mismo? Voy a hacer
que todo el mundo se quede aquí y nadie te moleste.
―Yo...
― Taeyong dio una última mirada a Jong Yeon. Al hombre parecía que le iba a
estallar una vena en su cuello, su rostro estaba rojo y su cuerpo temblaba
mucho. ―Un par de cosas, vuelvo en dos minutos. ¡No te vayas sin mí!― dijo, ya
corriendo.
Detrás
de él, oyó a Johnny decir el nombre de Jong Yeon. Parecía que el Alfa iba a
intentar seguir a Taeyong a su habitación de todos modos. Afortunadamente Johnny
había puesto fin a eso.
Taeyong
tenía tantas ganas de salir de esa horrible habitación que él apenas tuvo tiempo
para pensar acerca de lo que metió en su bolsa de gimnasia. Cogió sus fotos,
seguro, algo de ropa y libros que podrían caber en la bolsa junto con su iPad y
teclado. Fue tan deprisa que casi olvidó meter su cepillo de dientes y
maquinilla de afeitar.
Entonces
él se fue corriendo fuera de la habitación, el corazón disparado con la idea de
que él podría encontrar que los dragones y los Omegas se habían ido, pero no,
estaban todavía allí, y Johnny incluso sonrió cuando él reapareció.
―¿Listo?
― preguntó el hombre.
Taeyong
asintió con la cabeza. Si se le olvidó algo, ni loco iba a correr de vuelta y
conseguirlo.
―Sí,
definitivamente ― dijo y mantuvo deliberadamente sus ojos lejos de Jong Yeon,
sin ninguna gana de ver el odio que estaba sin duda en el rostro del hombre.
Sintió
una oleada de calidez y seguridad inesperada, cuando Johnny puso su brazo
alrededor del hombro de Taeyong.
―Muy
bien, vámonos.
NCT

1 Comentarios
El valiente acto de Tae al develar las verdaderas y crueles intenciones de Jong Yeon tuvo una recompensa inesperada para él, pues no solo consiguió su tan ansiada libertad, al igual que los otros omegas, en especial Jonghyun, sino que también, aun sin saberlo estar junto a su verdadero compañero Johnny… ME GUSTA, ME GUSTA!!!
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