¡Es
una peli porno!
Jacob
había puesto esto y ellos estaban solos, y ahora podía sentir la mano del
guerrero en la parte posterior de su cuello, sus dedos tocando y jugando con
los pequeños pelos que crecieron allí.
Ayno
tragó duro.
Su
pene reaccionó mientras observaba a los dos chicos en la pantalla besarse y
acariciarse mutuamente, y entonces comenzaron a desnudarse.
―¿Y
si alguien entra?
―Trabé
la puerta cuando llegamos. No va a entrar nadie ―dijo Jacob, y luego su boca se
movió acercándose más y más, hasta que estaba presionando suavemente sus labios
al lado del cuello de Ayno, directo donde era más vulnerable, justo donde le
hizo temblar con deseo y lujuria.
Su
corazón estaba haciendo ese ruido golpeando una vez más, y además del calor del
cuerpo de Jacob y el toque de la mano del guerrero entre las piernas de Ayno,
era prácticamente todo en lo que él podía concentrarse.
―Ven
aquí― dijo Jacob, su voz tan suave, que Ayno pensó que podría perderse en ella.
Hizo
como le dijeron, levantándose de su asiento y de pie delante de Jacob, entre
las rodillas del hombre cuando él las abrió, pero entonces él no estaba
demasiado seguro de lo que debería hacer a continuación.
Jacob
puso sus manos sobre las caderas de Ayno, pero entonces él frunció el ceño.
―No
creo que se ajuste muy bien. No, es mejor así, puesto que no puedes ver la
pantalla desde esta posición, quiero que escuches el sonido de sus gemidos.
Presta mucha atención, ¿vale?
Ayno
asintió rápidamente. Ahora su respiración se aceleró tanto como su latido.
Parecía que iba a conseguir una mamada, y la quería. Quería los labios de Jacob
extendidos alrededor de su polla. Quería el calor y quería la humedad
envolviéndolo.
Jacob
se apresuró a desabrochar el cinturón de Ayno, y entonces él estiró hacia abajo
sus pantalones vaqueros, una vez más, sin necesidad de molestarse con el botón
y la cremallera por lo estrechas que eran sus caderas.
Ayno
suspiró cuando el aire tocó su polla y él gimió cuando Jacob envolvió su mano
alrededor de la base y luego levantó la cabeza para que su lengua pudiera
saludar a la raja.
Él
echó la cabeza hacia atrás y sintió un escalofrío recorrer a lo largo de su
cuerpo, desde la parte superior de su cabeza, bajando por su columna vertebral
y en sus piernas y dedos de los pies.
Detrás
de él, podía oír a los actores haciendo sus propios ruidos.
―Sí, eso es. Oh joder,
sí. Tu boca se siente muy bien, nene.
Y
ahí fue cuando Jacob había mojado sus labios y colocó su boca alrededor de la
polla de Ayno, hundiéndose abajo y tomándolo entero. Él tragó profundo a Ayno
durante unos segundos antes de volver y menear la cabeza un poco más
superficialmente. Ayno no sabía dónde más poner sus manos a excepción de la
parte posterior de la cabeza de Jacob, dejando a sus dedos pasar por el pelo
negro del guerrero, que era sorprendentemente suave.
Los
actores continuaron gimiendo y dándose ánimos mutuamente.
―Oh sí, sí. Te gusta
tener mi polla en la boca, ¿no?
Ayno
no estaba diciendo esas cosas, él estaba recibiendo una mamada, pero de alguna
manera esas palabras, junto con los gemidos, suspiros y silbidos que llegaron
junto con ellos solo hicieron a su polla pulsar aún más. Sus bolas se
apretaron, y cada vez que los labios de Jacob apretaron alrededor de su polla
dolorida, era casi como si él trabajaba con la melodía de los hombres en la
pantalla detrás de ellos.
Ayno
no tenía que mirar detrás de él para ver algo excitante. Mirar la boca de Jacob
moverse hacia adelante y hacia atrás fue suficiente para él. Todo su cuerpo se
fue calentando, y él no podía dejar de encrespar sus dedos de los pies.
A
través de los shorts de Jacob, Ayno podía ver cómo se estaba empalmando su dura
polla. Era todavía tan grande como siempre y de vez en cuando Jacob bajó una
mano y agarró su polla, acariciándose a sí mismo ligeramente antes de volver la
palma de su mano a la cadera de Ayno.
Eso debe ser incómodo…
Me encantaría ayudarle con eso.
Él
empujó suavemente hacia atrás contra los hombros de Jacob, impidiéndole hacer
más, lo que ocurrió justo a tiempo porque ya estaba llegando cerca del punto de
ruptura.
―Quiero
cuidar de ti ahora― dijo Ayno arrodillándose. Estaba tan ansioso que se olvidó
del yeso de Jacob y no se acordó hasta que pareció tocar su pierna.
Maldición.
Tuvo
suerte que no había hundido sus rodillas sobre el pie de Jacob por accidente.
Necesitaba obtener algún control de sí mismo.
A
Jacob no parecía importarle. El hombre movió sus caderas cuando él empujó hacia
abajo en la cintura de sus pantalones, exponiendo su polla para que Ayno la
viera.
Larga
y curvada, apenas como la última vez, con una vena que viajaba por el lado. Ya
estaba de color oscuro debido a la lujuria de Jacob, y Ayno se hundió
inmediatamente de rodillas frente al hombre, mirándolo una última vez.
―Ahora
te toca ver la pantalla y mirarme al mismo tiempo ―dijo.
Los
ojos de Jacob apenas se ensancharon un poco, pero luego sus párpados se
entornaron cuando Ayno soltó su lengua para lamer por el lado de la polla de Jacob.
Tenía
gusta a sal y piel limpia. El pesado olor de su almizcle hacía al lobo interno
de Ayno perder su condenada mente, pero tenía que mantener el control. Quería
hacerlo y él quería que fuera bueno para el guerrero.
Él
quería mostrar a Jacob lo que podía darle cada noche si quería algo más que un
amigo con beneficios.
Ayno
escuchó cada sonido que salió de la boca de Jacob. Miró hacia arriba mientras
trabajó y se provocó, viendo la manera en que Jacob luchaba por mantener sus
ojos en él, aunque seguía mirando el porno que estaba enfrente de él.
De
lo que podía oír Ayno, los dos hombres estaban ahora en el acto principal. Él
estaba medio curioso en cuanto a lo que estaban haciendo, pero no se atrevió a
mirar detrás de él todavía. No cuando estaba tan enfocado en lo que estaba
delante de él.
Puso
su boca alrededor de la cabeza bulbosa de la polla de Jacob, impregnando con su
lengua antes de sacarla y deslizando su lengua a lo largo de la columna una vez
más. Suavemente tomó los testículos de Jacob en la mano y les dio las mismas
provocaciones con su boca, chupando uno dentro y luego el otro, pero nunca
dejándolos allí por mucho tiempo.
Y
al mismo tiempo los gemidos y suspiros del porno detrás de ellos continuaron.
La
polla de Ayno palpitaba como si Jacob todavía estuviera tocándolo, aun
chupándolo y los ruidos de ambos, el video y de Jacob, no ayudaban en lo más
mínimo.
Jacob
aguantó sus provocaciones por mucho tiempo. Ayno estaba realmente impresionado.
Él no habría sido capaz de durar tanto tiempo sin correrse, eso seguro.
La
paciencia de Jacob sólo funcionó por tiempo suficiente, sin embargo, hasta que
estaba gruñendo por encima de él, como si fuese el lobo en la sala.
―Ayno,
lo entendí, eres fantástico con la boca y la lengua, ahora en serio, sácame de
mi miseria, por favor.
Estaba
a favor de hacer eso. La forma torturada en que habló Jacob, si eso tenía algún
sentido, era tan agradable a los oídos de Ayno que no tenía ninguna opción sino
rendirse y sacar al hombre fuera de su miseria.
Además,
Ayno quería eso también. Desde el momento en que había puesto sus ojos en Jacob,
había querido esto. Así, tan terriblemente.
Así
que lo hizo. Puso su boca de vuelta alrededor de la cabeza de la polla de Jacob,
catando el pre semen que se construyó allí. El sabor solo lo hizo gemir, hizo
que su lobo saliera un poco más. Ese lado animal salvaje de sí mismo que estaba
enterrado profundamente dentro de él quería eso, quería ser tomado, ser follado
y reclamado por Jacob y nadie más.
Se
había preparado para eso, también. Después de ser liberado por Amber, se había
pasado toda la mañana trabajando en sí mismo, asegurándose de que él sería
capaz de tomar la polla grande de Jacob dentro de sí mismo sin demasiado problema,
porque no quería esperar más.
―Tus
ojos se volvieron dorados ―dijo Jacob.
Ayno
se echó hacia atrás.
―¿Qué?
Jacob
tocó su cara, lo que era extrañamente tierno, y tal vez Ayno simplemente no lo
esperaba todavía por el fuerte gemido que venía detrás de él.
―Tus
ojos. Son hermosos. ¿Supongo que es lo que pasa cuando el lobo intenta salir?
Ayno
asintió con la cabeza, parpadeando, cambiando su visión. La única cosa que
sucedió cuando sus ojos cambiaron fue que su visión se convirtió en más aguda,
pero él no lo habría notado si Jacob no lo hubiera señalado. Eso era cómo de
centrado en su tarea había estado.
―No,
no te deshagas de eso. Me gusta ―dijo Jacob.
Eso
calentó a Ayno como nada más podría.
―¿De
verdad?
Jacob
asintió con la cabeza.
―De
verdad ― dijo él ―Joder, te ves tan sexy. Quiero joderte.
Y
estas fueron las palabras que Ayno había estado esperando escuchar. Él revolvió
en su bolsillo, lo que era un poco difícil teniendo en cuenta que sus
pantalones estaban aún alrededor de sus rodillas.
Sacó
la botella de lubricante que había traído con él. Había tenido que pedírsela a Amber,
esperando contra toda esperanza que, como un sanador, la salud sexual estaría
también en su agenda. Gracias a Dios estaba, y ella había tenido algo para
darle.
―Podemos
utilizar esto si quieres.
Jacob
se echó a reír a carcajadas.
―Estabas
realmente preparado para esto, ¿no?
―Tú
también ―dijo Ayno, haciéndole gestos con la cabeza al porno que estaba detrás
de él.
Porque
ya no podía ignorar los sonidos, tuvo que mirar detrás de él y ver lo que
estaba sucediendo. Los dos hombres en la pantalla habían ido de una simple
mamada a follar, y ambos estaban en un sofá. El hombre que había estado vestido
de traje estaba acostado sobre su espalda, mientras que el otro montó su polla,
su espalda frente a su pareja.
Jacob
sonrió y lo tomó de la barbilla, girando su cara para que él mirara al guerrero
otra vez, y luego Jacob se inclinó y lo besó.
Dios,
su boca era tan suave y sabía muy buena. Sabía al refresco que él había estado bebiendo
y un poco de las palomitas de maíz saladas que había estado comiendo, lo que
hizo a Ayno querer besarlo aún más.
Jacob
se apartó, sin embargo, terminando antes de que Ayno estuviera completamente
satisfecho con su beso.
―¿Quieres
hacer esto? ―preguntó Jacob.
―Joder,
sí ―dijo y luego mordió sus labios cerrados antes de que él derramara todavía
más, estaba desesperado porque Jacob lo jodiera, que lo reclamara como su
compañero de vida.
Pero
palabras como esa no serían bienvenidas, aunque ellos se aparearan, entonces Ayno
las retuvo.
―Entonces
ven aquí.
Ayno
lo hizo.
*****
¿Qué coño estoy
haciendo?
Esto
era probablemente el peor error que Jacob nunca iba a hacer en toda su vida,
pero él no parecía poder detenerse a sí mismo. Cuando Ayno subió en su regazo,
montándolo a horcajadas y presionando sus pollas juntas, el placer más
increíble recorrió el cuerpo de Jacob.
Era
algo que él no había sentido en años.
La
clase de cosa que hacía sus músculos tensarse y enrollarse los dedos del pie, y
él no podía pararlo, aun cuando ese movimiento breve causó un dolor agudo en la
pierna lesionada.
El
placer fue mayor que el dolor, lo eclipsó, y quería mucho más de eso.
Los
asientos de cuero en el cine eran grandes, así que Ayno tenía espacio para
ponerse cómodo, empujando hacia adelante a un ritmo suave que era bueno para
los dos.
La
mirada en sus ojos cuando el joven lo miró era tan condenadamente intensa.
Jacob
no podía apartar sus ojos lejos de él, y sin mirar hacia abajo entre ellos, él
agarró a ambas pollas, deleitándose en el silbido que Ayno dejó salir mientras
se follaba en el puño de Jacob.
―Sigue
moviéndote, sólo así ―dijo Jacob, y puso su otra mano por detrás de Ayno,
animándolo a subir y bajar en aquel movimiento delirante.
Tenía
que desnudar a Ayno. Ahora mismo. Lo quería fuera de esa camisa que llevaba.
La
voz de Seokwo sonaba dentro de su cabeza, casi riéndose de él.
―Siempre te gustó mucho
la piel.
Había
sido algo que Seokwo le había dicho cuando Jacob había insistido en tener al
hombre totalmente desnudo mientras lo follaba en las salas del castillo. Había
sido muy de noche, por lo que las probabilidades de una persona caminando en
ellas eran escasas, pero la emoción de joder al aire libre había sido demasiado
para resistirse.
Seokwo
había pensado que la acción podría hacerse bastante bien mientras aún llevaba
algo de ropa, pero para Jacob, necesitaba el peligro adicional de estar
completamente desnudo, sin importar dónde estaban.
A
Seokwo le había gustado provocarlo sobre eso, y Jacob había culpado al hecho de
que sólo había encontrado el cuerpo del hombre increíblemente atractivo,
entonces por supuesto él no pudo resistir conseguirlo desnudo.
Parecía
que Jacob pensaba lo mismo del cuerpo de Ayno, porque él no quería nada más que
tocarlo por todas partes, ver cada centímetro de la piel del chico, lamerlo y
besarlo todo mientras se enrollaban como si fueran adolescentes.
Jacob
había apartado su mano de sus pollas y comenzó a hurgar en los botones de la
camisa azul a cuadros de Ayno. Ayno le sonrió, dándose cuenta de lo que quería
hacer, levantándose y empezó a ayudarle con eso.
Él
se despojó de sus ropas como si estuvieran en llamas, y tiró la camisa a
cuadros que aterrizó sobre uno de los otros asientos y luego hizo lo mismo con
la camiseta blanca que estaba debajo.
Ayno
tuvo que arquearse hacia atrás un poco cuando llegó a sus zapatos, empujándolos
fuera de sí mismo que aterrizaron con golpes sordos en el piso, y luego fue
finalmente capaz de bajar sus pantalones vaqueros el resto del camino.
Ahora
estaba desnudo, como lo quería Jacob.
Quería
quitarse su ropa también, pero con el yeso en su pierna y su posición, él no
pensaba que podría manejar más que su camisa.
Ayno
no se quejó. No dijo nada mientras levantó la camiseta negra de Jacob sobre la
cabeza y la arrojó lejos. Luego se inclinó hacia abajo y presionó su boca en
uno de los pezones duros de Jacob.
Jacob
suspiró mientras observaba al muchacho. El hecho de que sólo podría chasquear
sus ojos hacia arriba y ver el porno en cualquier momento sólo aumentó su
lujuria.
Parecía
como si los dos hombres estaban a punto de alcanzar su punto culminante. Estaba
bien. Jacob no creyó que ninguno de ellos necesitara el video más para
calentarse mutuamente. Ellos estaban haciendo un buen trabajo por su propia
cuenta.
―Joder,
hace tanto que nadie me besa ahí ―dijo.
Él
se congeló al instante que las palabras salieron de su boca. Ayno se apartó y
miró arriba, sus ojos solo un poco anchos, pero él parecía querer ser cuidadoso
con sus palabras.
―¿No
quieres? ―preguntó.
Jacob
meneó la cabeza. Él no tenía que pensar en ello.
―Tú
puedes hacerlo tanto como desees― dijo él.
Ayno
sonrió, y aunque él no devolvió su boca a los pezones de Jacob, sus dedos
descendieron y empezaron a hacer un trabajo suficientemente bueno por cuenta
propia.
―¿Te
gusta esto?
Jacob
asintió.
―Sí.
No
sólo eran los dedos de Ayno pellizcando sus pezones que le gustaba tanto. Le
gustaba también la sensación de las manos del Omega en su pecho. Le gustaba
mirar los ojos de Ayno cambiar de azul a dorado cuando su salvaje lobo interior
luchaba por salir. Él quería follar a este chico, y no de la misma manera que
había jodido a algunos de sus otras citas de una noche desde que Seokwo había
sido asesinado.
Esto es diferente. Esto
es tan diferente de todas las otras veces.
Otra
de las citas provocantes de Seokwo vino a él.
―Siempre fuiste un
romántico en secreto―
él había dicho, justo después de que hicieron el amor en la cama y Jacob no
pudo resistir acurrucarse o besar su piel suave, musculosa mientras le decía al
hombre cuánto lo amaba.
A
veces él y Seokwo podrían follar duro, áspero y crudo, pero otras veces Jacob
estaba sólo en el estado de ánimo para lento y dulce. Generalmente era lo
último, y tanto como sabía que Seokwo amaba aquellas veces, al hombre le
gustaba todavía bromear sobre ello.
Si
estuviera aquí ahora él le estaría tomando el pelo a Jacob por todavía estar
tratando de ser amable y suave, incluso cuando había hecho algo tan lascivo
como poner una película porno en el cine donde él y Ayno estaban tratando de
tener su cita.
Hablando
de eso, él había pasado tanto tiempo mirando la cara de Ayno cuando el chaval
lo tocó y él no había notado que el proyector se había vuelto a apagar. El
video terminó. Ayno no parecía darse cuenta de que los únicos sonidos en el
cine fueron procedentes de los dos tampoco.
Jacob
no iba a apuntar eso, quería ver lo que Ayno planeaba hacer.
El
chico no lo decepcionó cuando se inclinó y comenzó a presionar su boca en el
cuello de Jacob. Suponía que los besos y caricias en el cuello eran algo muy
importante para los hombres lobo. Algo que transmitió confianza, en cuanto a lo
que Jacob entendía.
Entonces,
él inclinó su cuello hacia el lado y Ayno besó y chupó tanto como quiso. Ayno
gimió cuando le dio a Jacob un chupetón, así que, sí, al parecer fue buena idea
dejarlo hacer eso.
De
hecho, Jacob quería saber si Ayno confiaba lo suficiente para hacer lo mismo,
por lo que se inclinó hacia adelante y arrastró sus labios a lo largo de la
laringe de Ayno.
Un
leve suspiro sonó del muchacho, pero entonces Ayno cerró los ojos, como si él
todavía estuviera empujando en la mano de Jacob y luego inclinó su cabeza hacia
atrás para que Jacob hiciera lo que él deseara.
Impresionante.
Jacob
presionó un beso justo en el centro del cuello de Ayno, y luego se trasladó
alrededor del lado. Sentía cada vez que Ayno tragó, y sintió cada pulso del
corazón del chico contra su boca.
Él
no pudo resistir más.
No
podía esperar.
Dejó
que sus manos se deslizaran por la piel de la espalda y dejó descansar sus
palmas en los globos de las mejillas del culo de Ayno. Exprimió y amasó,
escuchando los suspiros de placer de Ayno y luego el pequeño jadeo que provenía
de su garganta cuando Jacob presionó sus dedos más profundos dentro.
Tocó
la entrada fruncida del chico, pero por supuesto no intentó profundizar más que
eso. Él no había lubricado sus dedos todavía, y quería ver cómo reaccionaría el
pequeño lobo.
En
otro suspiro, Ayno abrió más los ojos y miró hacia abajo en Jacob. Sus ojos
eran otra vez dorados, y hubo indicios de pequeños colmillos en su boca. Jacob
se estremeció con la vista.
―Eres
tan sexy ―dijo, inclinándose hacia adelante y presionando un beso en la boca de
Ayno. ―¿Quieres mi polla dentro de ti?
Ayno
asintió inmediatamente.
―Sí
―dijo, su voz sin aliento. Jacob miró el pulso de su garganta trabajando horas
extras. Su corazón debía estar latiendo tan rápido como el de Jacob.
Jacob
miró a su alrededor buscando el lubricante. Estaba todavía al lado de ellos, y
rápidamente lo recogió y lo abrió. Lo primero que hizo fue manchar sus dedos.
Él iba a tener que asegurarse de que Ayno estaba bien estirado antes de
cualquier otra cosa.
Cuando
dejó que sus dedos se movieron hacia atrás a la grieta del culo de Ayno y luego
a su agujero una vez más, estaba un poco sorprendido con la facilidad con que
fue capaz de empujar sus dedos dentro. Su segundo dedo fue aceptado fácilmente
también.
Ayno
solo suspiró cuando él empujó hacia abajo en los dedos de Jacob.
―Yo...
Yo me estiré antes. Quería asegurarme de que podía manejarlo, ¿sabes?
Jacob
lanzó un suspiro ahogado.
―Tiene
que ser la cosa más erótica que podrías haberme dicho.
Las
mejillas ya rojas de Ayno se oscurecieron más. Si era rubor por las palabras de
Jacob o solo estaba reaccionando por tener los dedos de Jacob empujando dentro
de él, no podía decirlo con seguridad. Pero sabía qué era lo más erótico que
hubiera visto antes.
Aunque
Ayno parecía haber hecho un buen trabajo preparándose, Jacob todavía quería
hacer su parte. Había algo íntimo acerca de esta parte del sexo y él lo había
extrañado más de lo que imaginaba.
Siempre
que estaba con un hombre que había recogido en un club nocturno, o incluso la
gente que tuvo que pagar más a menudo que no, se habían ya preparado porque
sabían que querían sexo y estaban planeando conseguirlo de la manera más fácil
posible.
Besarse
mientras él empujó su dedo hacia adelante en un cuerpo cálido y dispuesto era algo
que él había echado muchísimo de menos. Ayno fue un asombroso besador, y si el
movimiento de su cuerpo era cualquier cosa cerca, él quería esto tanto como Jacob.
Si
el estremecimiento y agudo gemido era cualquier cosa cerca, Jacob también
encontró la próstata del chico muy rápidamente.
―Ungh,
estoy listo, Jacob, estoy listo. Jódeme, ahora mismo.
Jacob
no pudo resistir presionar los dedos contra ese rinconcito dentro de Ayno una
última vez y luego dejarlos permanecer en la glándula de todos modos sólo para
oírlo gemir una vez más antes de que finalmente mostró cierta misericordia y
retiró sus dedos.
Los
dedos embadurnados de Jacob se deslizaron un poco cuando alcanzó otra vez la
botella de lubricante. Él tenía sólo un poco de dificultad para conseguir la
maldita cosa abierta y verter lo que necesitaba en su palma.
Cuando
lo hizo, él acarició su polla y se apoderó de ella por la base cuando Ayno se
levantó un poco más sobre sus rodillas. El extendió la mano, y juntos
mantuvieron la polla de Jacob mientras la cabeza presionaba contra su agujero
que se extendía.
Estalló
por el anillo de músculo con poca dificultad, y Ayno dejó escapar un largo,
prolongado suspiro.
―¿Estás
bien? ―Le preguntó Jacob, pero incluso entonces él tuvo que preguntar a través
de los dientes apretados.
Dioses,
se sentía tan bueno tener ese calor apretando alrededor de su polla así. Jacob
se apoderó de las mejillas del culo de Ayno mientras luchaba para evitar
golpear hacia adelante como él quería. No estaba aun completamente dentro todavía.
A
Ayno le tomó unos segundos antes de que él fuera capaz de responder.
―S-sí.
Dios, eres muy grande, eso es todo.
―Eso
es todo, ¿Eh? ―Le preguntó Jacob. ―No acaricies mi ego ni nada.
―¿Por
qué no derramas algo para mí?― Preguntó Ayno, pero no era realmente una
pregunta cuando llegó adelante y tomó la mano de Jacob antes de dirigirla a su
polla.
Ahora,
sólo estaba medio duro, lo que tenía sentido, teniendo en cuenta que él estaba
teniendo un pequeño problema para manejar el tamaño de Jacob.
Con
su mano todavía con lubricante, Jacob trabajó su polla.
Experimentó
con la presión que utilizó y prestó atención a la cabeza en lugar de en
cualquier otro lugar. Ayno era muy vocal acerca de lo que él quería, así que Jacob
no tenía que hacer cualquier conjetura.
―Sí,
aprieta justo allí. Joder, eso es genial ―dijo. Sus instrucciones fueron y
vinieron mientras su polla se endurecía hasta que estaba a pleno rendimiento
una vez más, y entonces, él había logrado hundirse hacia abajo todo el camino
para que Jacob estuviera completamente sumergido dentro de él.
Ese
calor era increíble y Jacob tuvo que envolver uno de sus brazos alrededor de la
cintura del chico, porque él estaba preocupado que Ayno se decidiría a
levantarse y lo dejaría colgando después de que tomó mucho trabajo conseguirlos
donde estaban ahora.
Jacob
no pudo evitarlo. Estaba ya empujando sus caderas hacia arriba y adelante,
enterrándose a sí mismo una y otra vez dentro de ese espacio reducido. Para su
crédito, sin embargo, él lo hizo lentamente.
―¿Estás
listo? ―preguntó, aunque él ya se estaba moviendo.
Ayno
asintió con la cabeza frenéticamente, y Dios, esos ojos dorados eran tan
sensuales.
―Sí,
sí, estoy listo ―dijo.
Jacob
comenzó realmente a moverse entonces. Agarró las caderas de Ayno firmemente
mientras él disparó hacia adelante, duro y rápido. Ayno cerró los ojos
apretados, arqueando su columna vertebral hacia atrás y gemía cada vez que Jacob
empujó de vuelta.
Jacob
no pudo dejar de admirar la visión delante de él.
No
se parecía en nada a Seokwo ni de lejos en el tamaño y músculo, pero era aún
hermoso. La piel manchada de sudor mientras él montó la polla de Jacob, sus
caderas moviéndose como si fueran hechas para montarlo.
Perfecto.
Era
la única palabra que el cerebro nublado de sexo de Jacob podría describirlo.
Esto es perfecto, él es
perfecto.
Necesitaba
esto y él no estaba seguro de por qué había estado tanto tiempo sin tenerlo.
―Sí,
así. Solo… así… ―dijo Ayno, gimiendo las palabras cuando él se enderezó en el
regazo de Jacob, envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de Jacob y
abrazándose a él mientras lo montó.
Los
labios calientes del hombre descendieron en el cuello de Jacob, besando y
chupándolo allí mientras su respiración rozaba sobre la piel de Jacob cada vez
que él gimió y abrió la boca.
Jacob
se iba a correr vergonzosamente rápido.
Podía
decirlo ahora.
VAV

1 Comentarios
Que bueno que algo de oxigeno haya llegado al "cerebro nublado" de Jacob, pues ya es hora de que deje descansar la memoria de SeokWo y que reconozca que Ayno es más que un "amigo con beneficios", él es su perfecto compañero.
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