―Entonces
no tienes que preocuparte por nada. No voy a ningún sitio.
Habría
sido un momento romántico, a pesar de las barras entre ellos, si Jooheon no
hubiera abierto su estúpida bocaza.
―Oh
Dios mío. Es patético.
Wooseok
frunció el ceño al hombre, pero Yuto estaba demasiado condenadamente feliz para
que le importara. Él no quitó sus ojos de la cara de Wooseok. Todo su cuerpo
fue calentado por lo que Wooseok le había dicho.
Su
lobo estaba realmente bailando dentro de su cabeza como si fuera un Omega. Yuto
se sentía mareado. Se sentía tan condenadamente bien, y había solamente un
lugar en que quería poner todas esas emociones de sentirse bien.
Por
desgracia, no era como si él y Wooseok pudieran tener sexo con las barras entre
ellos, y Jooheon todavía estaba sentado a pocos pies a la derecha. Yuto estaba
tan listo para él, sin embargo, que estaría más que dispuesto a dejar que Wooseok
lo follara allí y ahora independientemente de quien estaba mirando.
Wooseok
entonces se volvió a él, y su expresión era suave. No quedaba ninguna
suspicacia en su cara con la que él había llegado. Él creyó a Yuto, y eso era
todo lo que le importaba.
―Ahora
voy a volver arriba. Te prometo que volveré. Voy a hablar con Johnny. Voy a
trabajar en una solución.
―No
tienes ninguna prueba de que soy inocente. Admití la planificación para
hacerlo.
―Me
tienes a mí. Yo soy la prueba. No los dejaré matarte como si fueras un perro.
―Hey,
¿y qué pasa conmigo? ― le preguntó Jooheon, sonando ofendido como si alguien
hubiera llamado fea a su madre.
―Si
tienes suerte, sólo vas a conseguir pasar el resto de tu vida aquí.
―Que
te jodan, yo fui quien confesó y ahora todos saben lo que está pasando. Debo
obtener alguna ventaja por eso.
Wooseok
miró al hombre y Yuto observaba, fascinado, cómo escamas duras se formaban en
su piel y cómo cambiaron sus ojos, cada vez más en forma de serpiente. Yuto
medio había esperado una lengua bifurcada deslizarse fuera de la boca de Wooseok
así el hombre podría al menos intentar intimidar a Jooheon para que cerrara la
boca por una vez.
―Sí,
bien por ti, ya sabemos que la única razón por la que hiciste eso fue para que
pudieras poner a Yuto en el punto de mira antes de que él te pusiera allí.
―No
iba hacerlo incluso ― dijo Yuto. Necesitaba sacar eso por lo menos. ― Iba a
levantarme contra él. Él sólo estaba siguiendo órdenes. Él tiene que obedecer a
su Alfa. Él va a cambiar lealtades bastante rápido si puedes hacer eso.
―¡Cállate,
Yuto! ― gritó Jooheon.
―Entonces
estás diciendo que necesitamos ponerlo en el ring y hacerlo luchar con un
dragón ― dijo Wooseok, y no había nada en su voz que sugiriera que se trataba
de una pregunta. ― ¿Qué sobre ti? Me dijiste que cambiaste tus lealtades. ¿Por
qué no puede él hacer eso?
―No
es lo mismo ― dijo Yuto. Esto era donde tenía la esperanza de que su palabra
significó lo suficiente para que Wooseok le creyera. Si alguien le hubiera
dicho esto a Yuto, él segurísimo que no lo hubiera creído. ― Lo que hice fue
raro. No se considera común en absoluto, y ni siquiera sabía que lo había hecho
hasta después de que había sucedido. No puedes contar con que Jooheon haga lo
mismo contigo y Johnny, o incluso para ser honestos acerca de si lo hace. Ponlo
de vuelta en el ring, que alguien lo obligue a someterse y va a cambiar sus
lealtades. Te lo prometo. Johnny no tiene que matarlo.
―¡Dije
que cierres la puta boca, Yuto! ― gritó Jooheon, y él golpeó las manos contra
las barras. Por supuesto, no hizo nada salvo hacer un ruido muy fuerte, muy
irritante.
Wooseok
mordió sus labios. Joder, Yuto quería besarlo otra vez.
―Vale.
Le voy a contar esto a Johnny. Voy a venir de nuevo por ti, te lo prometo. ― Wooseok
alcanzó con su mano detrás de la cabeza de Yuto una vez más, llevándolo hacia
adelante para otro beso que hizo que las barras frías presionaran contra las
mejillas de Yuto.
No
quería dejar de besar a su dragón, pero tuvo que dejar al hombre. Observó a Wooseok
alejarse de él rápidamente y correr hacia la puerta, doblando la esquina por lo
que Yuto sólo podía oír sus pasos subiendo las escaleras y luego cerrar la
pesada puerta y salir.
Jooheon
mantuvo su boca cerrada durante un feliz minuto entero.
―¿Vas
a llorar si él no vuelve por ti, precioso?
Yuto
lo ignoró, se volvió y regresó a su cama.
Se
sentó, poniendo sus pies para arriba y luego poniendo sus manos detrás de su
cabeza. Él iba a tener que contentarse con solo mirar al techo mientras
esperaba.
―Hey,
te estoy hablando a ti, traidor ― le pinchó Jooheon.
Yuto
no dijo nada.
Estaba
pensando.
Él
ya estaba preparándose para la posibilidad muy real de que Wooseok no pudiera
volver. Por lo poco del hombre que había visto Yuto, Johnny había demostrado
ser un buen líder. Un buen líder que amaba a su compañero y tenía sólo lo mejor
en mente para su pueblo, queriendo mantenerlos a salvo.
En
opinión de Yuto, un buen líder bajaría aquí y despacharía a los hombres que
pretendían dañar a su pueblo él mismo. Yuto no culparía incluso al hombre por
eso.
Él
cerró los ojos, tratando de descansar a pesar de la posibilidad de su propia
muerte colgando sobre su cabeza y Jooheon golpeando contra los barrotes de su
celda.
No esperaré que Wooseok
regrese.
Si no me permito tener
esperanzas, entonces no habrá ninguna decepción ni angustia si es un verdugo quien
viene por nosotros en su lugar.
Wooseok
le creyó y Wooseok estaba bien con el hecho de que Yuto se había acoplado con
él, y por ahora, eso era suficiente.
Yuto
cayó en un profundo sueño sin sentido. El sólo quería descansar un rato, pero
se había dormido. Ver a Wooseok por primera vez en días debería haber hecho a
su energía aumentar, pero eso no debió haber ocurrido.
Pero,
de nuevo, él suponía que era una posibilidad. Había estado arriba y andando
alrededor por casi dos días que había pasado en su celda esperando que Wooseok
viniera.
Entonces,
cuando el dragón finalmente mostró su rostro, tal vez sólo tenía sentido que Yuto
estaría cansado. Sólo despertó porque la puerta de barrotes de su celda chirrió
cuando se abrió. El mismo ruido que había hecho la última vez.
Esa
puerta necesita un poco de aceite.
Cuando
Yuto abrió los ojos y miró hacia arriba, no era Wooseok quien estaba allí para
él. Era otro guerrero de ojos que eran una sombra profunda de color azul.
Ellos
podrían haber sido de hielo mientras que estaban mirándolo hacia abajo.
Minhyun, si recuerdo
bien.
Ah, así que… es esto
entonces.
Yuto
se sentó, poniendo sus pies en el suelo de cemento. Jooheon estaba
extraordinariamente silencioso. Tomó sólo un vistazo para ver el auténtico
miedo en sus ojos. Su mandíbula colgaba ligeramente abierta mientras temblaba,
como si él no pudo reunir suficiente fuerza para cerrar la boca incluso cuando
no estaba hablando y tocando los cojones a cualquiera que estuviera alrededor.
Yuto
nunca lo había visto así antes.
Si
hubiera sido cualquier otro momento, se habría burlado del chico por esto.
―Estás
aquí para acabar con esto, ¿entonces? ― Preguntó Yuto.
Minhyun
levantó una ceja para él.
Joder.
Yuto
era todavía un Alfa, y él no iba a ser intimidado por el pensamiento de la
muerte.
Minhyun
alcanzó detrás de sí mismo y sacó una bolsa negra y un par de esposas. Parecían
normales, el tipo de cosa que utiliza la policía humana. Yuto podría romper los
grilletes fácilmente, que era por lo que él sabía que había algo diferente
acerca de estas antes de que Minhyun se las arrojara.
Aterrizaron
con un clac a sus pies y la nariz de Yuto ya quemaba por el olor de la plata.
―Colócate
esas con las manos detrás de la espalda. Voy a inspeccionarlas después ― dijo
él.
—¿Y
si no? ― le preguntó Yuto, quitando los ojos muy lentamente lejos de las
esposas en el suelo así él podría mirar al dragón en la puerta.
Las
esposas no eran las únicas cosas que Minhyun se había atado a la cadera. No era
un arma de fuego. Aunque los dragones las tenían, a menudo no las utilizaban
por la misma razón que los hombres lobo no corrían con rifles.
Tenían
sus propias armas incorporadas, y siendo cazados por armas de fuego fue
suficiente para que los Shifters quisieran sostener una.
Minhyun
aseguró una taser en su mano. Yuto había sido golpeado por una de esas cosas
antes. El dolor era diferente a cualquier cosa que alguna vez sintió en su vida
antes o después.
Le
había hecho gritar, y él había caído al suelo, paralizado, incapaz de moverse
por más de un minuto. Incluso cuando él recuperó su movilidad, fue lento e
incapaz de escapar del castigo que había venido de los otros Alfas que le
habían estado probando.
―Sí,
puedo ver en tu cara que sabes lo que puede hacer este juguetito. Lo que los
seres humanos llevan alrededor se sentirá como un cosquilleo comparado con esto
― dijo Minhyun, y él hizo clic en el botón en el lado para que los choques
blanco-azul de electricidad bailaran alrededor de las clavijas en la parte
superior.
Yuto
suspiró cuando alcanzó las esposas abajo.
Sus
manos inmediatamente quemaron cuando las tocó, pero aún las puso a sus espaldas.
Este cabrón solo las pondría él mismo si Yuto intentó luchar contra él y usaría
la taser debido a eso.
Aun
así, era algo increíblemente irritante ser obligado a ponerse unos grilletes de
plata así. Él miró a Minhyun todo el tiempo, y estuvo seguro de no apretarlas
demasiado. Sus muñecas eran tan gruesas, sin embargo, que incluso tras el
primer clic sería difícil para él moverse fuera de ellas.
Hizo
todo lo posible para mantener la calma, sin embargo, no hablar o quejarse en
absoluto al menos hasta que Minhyun escuchara los clics.
Yuto
se puso de pie.
―¿Satisfecho?
―No
― dijo Minhyun. ― Apriétalas. Ahora ― Apuntó la taser directo al pecho de Yuto.
―Jesús
― dijo Jooheon, y desde la esquina de su ojo, Yuto vio al hombre alejarse de
las barras y colapsar su culo en la cama. El hombre miró a Yuto con... no fue
simpatía, pero seguro que se parecía.
Esta
vez, Yuto gruñó bajo, pero todavía hizo como le dijeron.
Se
estremeció y silbó un poco cuando la plata estaba tan apretada alrededor de sus
muñecas que podía sentir el ardor en su piel e incluso en la carne circundante
a algunos centímetros lejos del metal mismo. Su lobo se escondió al instante
del dolor dentro de la cabeza de Yuto. La criatura estúpida lloriqueó y se
acurrucó en un rincón de la mente de Yuto, como si tratara de permanecer lo más
lejos de la plata como fuera posible.
Cojonudo y Jooheon me
llama lobo traidor a mí.
Él
no se dejaría matar sin luchar. Todavía tenía todo su cuerpo. Tenía las
piernas, y parecía como si iba a ser llevado caminando. Eso significaba que
todavía podría atacar. Él podría estrellar su cuerpo contra Minhyun más tarde,
esperando golpear al frío bastardo, entonces él podría buscar una llave, y
entonces podría soltarse y escapar.
Incluso
trató de tirar de las esposas un poco, ver si él podría estirar las cadenas en
lo más mínimo, para estirarlas lo suficiente que podría tener una oportunidad
de escapar.
No.
Por
supuesto que no.
Se
mantuvieron fuertes. La única manera de que él pudiera romper estas cosas era si
tenía una sólida hora a solas con ellas, o una llave, y no pensaba que Minhyun
estaría dispuesto a renunciar a una de esas.
―Vale,
¿y ahora qué? ― Preguntó Yuto. Su lobo estaba escondido en una esquina, pero Yuto
no iba a hacer eso.
No.
Quería
salir de esta celda para que pudiera encontrar y explotar cualquier debilidad
que podía salir del hombre. Por desgracia, no iba a ser sencillo.
Minhyun
hizo a Yuto darse la vuelta así él podría inspeccionar las esposas,
asegurándose que estaban lo suficientemente apretadas para su gusto.
¿Ha intentado
apretarlas más? ¡No me lo puedo creer!
Hubo
otro maldito clic. Yuto iba a perder la sensación en sus manos.
―Vale,
vamos ― dijo Minhyun después de eso, y no fue hasta que una bolsa de cuero
negra fue puesta sobre su cabeza que Yuto se dio cuenta de la gravedad que
estaba adoptando el Guerrero.
No
sólo la bolsa le impedía ver, sino que también parecía que le impidió tomar una
respiración adecuada. Él casi no podía respirar, a pesar de que no había sido
atada muy firmemente alrededor de su cuello.
Sin
visión, sin manos, sin su lobo y ninguna posibilidad de una respiración
adecuada. Rápidamente estaba perdiendo la esperanza de que iba a ser capaz de
luchar para escapar.
Minhyun
le dio un empujón en la parte trasera, no suficiente para mandarlo volando
hasta las rodillas, pero fue suficiente para sacarle de quicio ya que no podía
ver dónde cojones iba.
―Voy
regresar por ti en pocos minutos ― dijo Minhyun, disparando la promesa en Jooheon
cuando salían.
Debido
a la maldita bolsa sobre la cara, Yuto apenas podía oír cualquier cosa
sarcástica que Jooheon había contestado.
―Como
si pudiera ir a cualquier parte, imbécil.
Yuto
se concentró en mantener su respiración corta y tranquila. Si empezaba a chupar
aire a un ritmo demasiado rápido, iba a perder el oxígeno de aquí demasiado
rápido. Él se desmayaría antes de que cualquier persona incluso tuviera la
oportunidad de cortarle la garganta.
¿Así es cómo los
dragones ejecutan a sus prisioneros?
Yuto
sabía cómo lobos lo hicieron ya que él había visto uno o dos antes, pero los
dragones, a pesar de todas sus similitudes con los lobos, todavía tenían sus
propios métodos para ciertas cosas.
De
alguna manera, consiguió la impresión literal de un cepo dentro de su cabeza.
Él se imaginaba a sí mismo siendo atado a una roca mientras un hacha pesada
caía sobre su cuello.
Se
supone que Minhyun es un dragón venenoso. Tal vez él simplemente estallaría
algún veneno en la bolsa que estaba sobre la cabeza de Yuto, y Yuto se
retorcería y lucharía, tratando de no respirar hasta que se viera obligado a
hacerlo hasta la muerte. De todas las formas posibles de ser asesinado, esa le
molestó más.
Prefiero que me corten
el cuello o me arranquen la cabeza.
Él
no quería morir con las manos detrás de su espalda y una bolsa sobre su cabeza,
retorciéndose en el suelo porque estaba respirando vapores tóxicos que iban a
acabar con él. Algo sobre eso no parecía una buena manera de irse. No para él
como un Alfa y no para cualquier persona.
Caminaba
adelante, haciendo todo lo posible para al menos escuchar lo que estaba
sucediendo a su alrededor, pero la bolsa lo hacía difícil.
Contaba
sus pasos antes de cada vuelta, tratando de mantener al menos la pista de a
dónde iba. Se sentía como si él estuviera siendo llevado lejos de la mazmorra.
Incluso con sus botas en el suelo debajo de él se sentía diferente, más suave.
Estaba otra vez en la parte principal del castillo.
Jesús, ¿dónde van a
hacer esto? No creo que sea delante de todos los dragones.
Yuto
no perdió su enfoque y empezó a luchar otra vez hasta que oyó la voz de Wooseok.
―¿Qué
coño es eso? ¡Quita esa cosa de su cabeza! ¡Ahora mismo!
Incluso
con las esposas de plata en él, su lobo despertó por el simple pensamiento de
que su compañero podría estar en algún tipo de peligro.
―Voy
a dejarlo cuando él deje de luchar ― dijo Minhyun. Y Yuto podría haber parado
si él lo hubiera escuchado decirlo antes, pero era como si al segundo que esas
palabras salieron de la boca de Minhyun, Yuto ya había golpeado al hombre,
golpeando su cuerpo contra él y, por el sonido, tirando al estúpido bastardo de
culo.
Hasta
que fue demasiado para él, sin embargo. Cuando la adrenalina de Yuto subió,
empezó a respirar más fuerte, y la bolsa fue empujada contra su boca una y otra
vez con la fuerza utilizada para inhalar aire.
No
había aire suficiente.
¡No puedo respirar!
―¡Para!
¡Para! Yuto, soy yo. Estás bien. Te tengo.
Manos.
Un
par de manos agarraron sobre su hombro, pero estas eran diferentes de las manos
de Minhyun. Eran todavía grandes y ásperas, pero eran manos cuidadosas esta vez
y Yuto se calmó cuando las sintió.
Él
no sentía la necesidad de luchar contra ellas. Él se relajó cuando los dedos de
Wooseok trabajaron en la pequeña cuerda que mantenía la bolsa atada alrededor
de su cuello.
Divertido,
Yuto había sido el único tratando de salvar a Wooseok.
Cuando
la bolsa salió de su rostro, aunque no hubiera estado allí por mucho tiempo, su
rostro se sintió inmediatamente frío por el aire fresco que lo había agredido.
Él
aspiró una respiración pesada, y su corazón golpeando no se calmó.
No
hasta que Wooseok puso las manos sobre las mejillas de Yuto y lo besó en la
boca y la mandíbula.
―Lo
siento. Lo siento ― dijo.
Yuto
se calmó inmediatamente.
Quería
fundirse contra el cuerpo de Wooseok, pero presionó su frente contra la de su
compañero dragón.
―No
pasa nada ― dijo Yuto, su voz sólo un poco entrecortada por la asfixia cercana.
― Lo intentaste. No pasa nada.
―Joder,
relájate la próxima vez ― dijo Minhyun y cuando Yuto miró al hombre, él estaba
de nuevo en pie y deslizando sus manos sobre su ropa, como si se estuviera
limpiando el polvo. El hombre estaba mirando a Yuto como si él fuera quien
había hecho algo malo por ser tan agresivo.
Yuto
le gruñó por su irritación al hombre.
―Sal
de aquí antes de que te arranque la puta cabeza.
Estaba
dispuesto a hacerlo, también. Todo en lo que podía pensar era que estas
personas, independientemente de si o no eran parte del Clan de Wooseok, lo
habían traído para herirlo, obligándolo a ver la ejecución de Yuto, por lo
menos. Él no confiaba en ninguno de ellos.
―Deja
de gruñir así. No estás ayudando ― dijo Wooseok, ajustando a Yuto fuera sólo un
poco mientras trabajaba la llave en las esposas de Yuto. Cuando las malditas
cosas estaban fuera de él, sin embargo, fue cuando realmente se despertó.
Yuto
puso su cuerpo enfrente de Wooseok y miró a cada Guerrero a su alrededor.
Entonces sus ojos se movieron hacia el Gran Dragón, que estaba mirando hacia
abajo en él con una expresión pensativa.
Él
estaba parado en una plataforma. Casi como un palco. De cualquier manera, se
cercioró de que todo el mundo pudiera ver la cara de Johnny.
Yuto
fue sorprendido de ver al lobo Omega, Taeyong, de pie justo al lado del hombre.
Considerando
que Taeyong estaba acoplado a Johnny, Yuto habría pensado que el hombre no
querría a su compañero más pequeño en cualquier lugar cerca de esta escena. Tal
vez Taeyong quería ver por sí mismo lo que estaba sucediendo y Johnny no había
podido hacer nada al respecto. No era un niño, después de todo.
Johnny
se volvió hacia su compañero, y chico en realidad tenía una sonrisa emocionada
mientras miraba fijamente a Yuto desde su lugar en la plataforma.
―¿A
ti te parece un apareamiento Alfa? ― Preguntó Johnny.
UH, ¿qué? ¿Qué pasa
aquí?
Taeyong
asintió con la cabeza.
Su
pelo realmente se sacudió alrededor de su cara por lo rápidamente que lo había
hecho.
―Sí,
definitivamente. Los Alfas siempre son pretensiosos y protectores de sus
compañeros. Quiero decir, bueno, no siempre, pero la mayor parte del tiempo. He
visto suficientes a Alfas moverse así para saberlo cuando lo veo. Yuto está sin
duda acoplado con Wooseok.
Yuto
todavía estaba tratando de resolver esto. Por las palabras de Taeyong, sonaba
como si Yuto podría conseguir no ser ejecutado hoy después de todo, aunque él
no iba a tener esperanzas todavía.
―¿Qué
está pasando? ¿Por qué me has traído aquí para preguntar algo así si estás
pensando en matarme?
―Te
dije que no dejaría que sucediera ― dijo Wooseok y suavizó su expresión,
volviéndose un poco triste. ― Estabas tan tranquilo cuando fuiste traído aquí.
¿De verdad crees que estabas marchando a tu muerte?
―La
muerte no me asusta ― dijo Yuto.
La
idea de vivir sin Wooseok es la única cosa que me da miedo, pero no pienso a
decirlo en voz alta.
―Bastardo
arrogante ― dijo Minhyun, aunque había una sonrisa en su rostro, aun cuando él
sacudió su cabeza. Como si aprobó todo el asunto.
Johnny
se rascó la barbilla, pero también dio una pequeña sonrisa, aunque parecía
estar haciendo más para mantenerla de vuelta de lo que Taeyong y Minhyun
fueron. Por no mencionar a los otros guerreros.
―Wooseok
nos ha dicho unas cuantas cosas. Nos dijo que tú lo consideras tu Alfa y tu
compañero, pero teniendo en cuenta lo cerca que llegó de ti, simplemente no
podíamos tomar su palabra en esto.
―¿Así
que no confías en tus propios hombres ahora? ¿Es eso? ― exigió Yuto. Su lobo
parecía estar ansioso de estar a la defensiva y cabreado.
―¿Ves?
― Taeyong preguntó. ―Este es el comportamiento Alfa acoplado clásico. Si aún
piensa que insultaste a Wooseok, va a volverse una perra muy agresiva.
Escuchar
a un Omega referirse a él como perra era increíblemente molesto.
E
insultante.
Ni
de broma Taeyong se hubiera salido con eso en la Manada de Jong Yeon. Tal vez
esto era otra prueba más de lo bien que los Omegas fueron tratados en este Clan
con respecto a la Manada de Jong Yeon, y Yuto sentía más vergüenza ante la idea
de alguna vez llevarlos lejos de este lugar.
―Lo
veo ― dijo Johnny, aún dando a Yuto esa mirada curiosa. ― Bien, de todos modos,
no puedes realmente culparnos por querer asegurarnos de que Wooseok no estaba
dejando que sus emociones sacaran lo mejor de él. Yo no sería un buen líder si
sólo confiara en eso porque sentía en su corazón que no eras peligroso.
La
manera en que Johnny no se mofó cuando dijo esas palabras, como si sentir algo
en el corazón del hombre fuera lo más patético del mundo, dio a Yuto más
respeto por el hombre.
Pero
todavía tuvo que hacerse el duro.
―Tú
serías un buen líder si mataras a las amenazas a tu Clan ― dijo él.
―¡Yuto!
― Wooseok lo empujó. Fue lo suficientemente duro para hacerle dar un paso
atrás, y como la amonestación y la mirada enfadada y decepcionada procedían de
su Alfa, Yuto estaba un poco avergonzado de sí mismo. Sólo un poco.
―¿Piensas
que debo matarte entonces? ― Preguntó Johnny.
―Es
lo que hubiera hecho Jong Yeon si existía una amenaza para sí mismo o su
Manada. Sé de hecho que él aún te quiere muerto por haber tomado a Taeyong
lejos de él.
Johnny
se mofó un poco en eso y tenía los puños cerrados cuando Taeyong palideció y
avanzó más cerca de su compañero.
―Él
va a tener que hacer mucho más que enviar a dos Alfas aquí si eso es lo que
está intentando ― dijo, y cuando Taeyong estuvo lo suficientemente cerca, puso
su brazo alrededor de la cintura del chico.
Yuto
sabía de hecho que iba a pasar, aunque él no sabía lo que Jong Yeon iba a hacer
una vez que se diera cuenta de que sus dos espías no iban a regresar.
Yuto
miró a su alrededor a los guerreros que lo estaban mirando y se dio cuenta por
primera vez que Wooseok estaba mirando a muchos de ellos. Él estaba defendiendo
a Yuto mientras Yuto quería defenderlo.
Yuto
despejó su garganta.
―Si
no fui traído aquí para ser ejecutado, entonces ¿por qué estoy aquí? ¿Por qué
está Wooseok aquí?
Los
ojos de Johnny brillaron. Él estaba todavía claramente molesto sobre el
comentario acerca de Jong Yeon.
―Dices
que eres fiel a Wooseok, bien, quiero ver la prueba de eso. La lucha fue
interrumpida hace un par de días, así que ahora vamos a hacer algo al respecto.
Yuto
frunció el ceño.
―Si
todo esto era sólo para conseguir una pelea Alfa, entonces ¿por qué montar el
numerito en la planta baja? Jooheon piensa que todo ha terminado para mí y que
ahora mismo estáis desgarrándome o cortándome la cabeza.
Johnny
sonrió, y esa sonrisa era sólo un poco maligna cuando mostró sus dientes.
―Ese
es el punto ― dijo. ― Deja que el malparido se mee encima de miedo. Él va a
estar implorando por una pelea Alfa para el momento que lo traigamos aquí, y yo
se la voy a dar. Él será leal a mí al final del día, y tal vez seré capaz de
encontrar a alguien para aparearse con él que será capaz de mantener un ojo
sobre él.
Los
ojos de Yuto se ensancharon, y su respeto por el Gran Dragón subió otra muesca.
Otras diez muescas era más como eso.
―Bien,
entonces ¿con quién voy a luchar?
―Yo
― dijo Wooseok. ― ¿Quién sino?
Yuto
lo miró y luego sonrió y meneó la cabeza.
―Debí
haberlo sabido ― dijo.
Wooseok
estaba sonriéndole ahora mientras se quitaba su camisa, exponiendo ese pecho
hermoso y su piel bronceada.
―Para
que lo sepas, no tengo ningún poder especial como los demás. No soy un dragón
de roca, y yo no puedo escupir fuego o hielo.
―Me
preguntaba por qué nunca te vi hacer nada de eso ― dijo Yuto.
Wooseok
asintió.
―Sí,
pero soy bastante fuerte. Tenía que serlo para ser un guerrero que no tiene
poderes. Te prometí que no tendrías que luchar y siento tener que retirar esa
promesa, pero no seré suave tampoco. Voy a hacerte someterte a mí.
Yuto
rápidamente se sacó su ropa, su lobo ya picando por una pelea, queriendo salir,
así que él acabó desnudo muy rápidamente.
Wooseok
ya tenía la ventaja por ser compañero de Yuto. El Lobo de Yuto no iba a querer
herirlo, pero todavía anhelaba la emoción y la adrenalina que venía de una
buena pelea.
―No
seas suave conmigo ― dijo Yuto y luego cayó abajo en cuatro patas, piel y cola,
su lobo completamente expuesto y él mismo balanceándose.
Los
ojos de Wooseok cambiaron, convirtiéndose en su forma de dragón mientras sus
garras y escamas se formaron.
―No
soñaría con herir tu orgullo, cariño ― dijo.
Se
lanzaron uno contra el otro.
Pentagon
1 Comentarios
Por eso Johnny es el Gran Dragón, un plan muy bien elaborado, tan real que en verdad parecía que Yuto iba a enfrentar la muerte por traición, sin embargo, probó su lealtad a Wooseok y por ende al clan, cuando una vez liberado su objetivo siempre fue protegerlo, pero falta una prueba más, una lucha que quedó inconclusa... sufre Jooheon, sufre... jajaja.
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