Minhyun
parpadeó hacia abajo a su compañero, su increíblemente peludo compañero, que
estaba acurrucado en su cama, justo en el medio realmente y mirándolo hacia
arriba como si Minhyun se atrevería a tratar de moverlo de un lugar tan cálido
y confortable.
Minhyun
había visto a Jonghyun un par de veces antes en su forma de lobo, pero esta fue
la primera vez que Minhyun lo había visto cuando el lobo estaba en control
total.
Por
lo menos, fue la impresión que le dio. Había algo claramente animal sobre el
lobo en su cama, aunque no intentara atacarlo o se volviera todo territorial
sobre él tampoco.
―¿Jonghyun?
― preguntó Minhyun.
Las
orejas del lobo se crisparon y sus ojos se volvieron y lo miraron, pero de lo
contrario, el lobo no movió un músculo.
Sí, no tengo ni puta de
idea de qué hacer, pero estoy bastante seguro de que el lobo no va a
atacarme... Parece feliz justo donde está.
Minhyun
miró hacia abajo en su pecho y estómago.
¿Esto es para que el
lobo me reconozca más fácilmente como su compañero?
Tantas
preguntas, pero él iba a tener que hacer tiempo para hacerlas más adelante.
Justo ahora, él sólo quería acurrucarse junto a su compañero e ir a dormir.
―¿Tenías
que escoger el medio de la cama para acurrucarte? ― preguntó Minhyun,
refunfuñando un poco cuando subió debajo de la esquina pequeña de colchas sobre
las que el lobo no estaba acostado. La pierna de Minhyun colgaba del lado de la
cama, pero de lo contrario, cuando él alcanzó el interruptor de la lámpara y la
apagó, él estaba cómodo y feliz.
Y
por el suspiro del lobo al lado de él, el lobo también.
Por
supuesto que las cosas no podían quedarse exactamente perfectas y todos felices
para siempre como Jonghyun quería. La vida real no funciona así. La vida real
no tiene un final o un fundido a negro. Sólo continuó andando.
Hubo
otro ataque. Que sucedió tan silencioso y rápidamente que nadie incluso lo notó
hasta la mañana siguiente en el desayuno cuando absolutamente ninguno de los
Omegas no apareados llegó al gran salón para comer cualquier cosa.
Durante
los primeros diez minutos o menos, todo el mundo pensaba que era raro. Hubo
algunos hombres lobo, por supuesto, que probablemente hizo algo más difícil
notar que alguien faltaba.
Jonghyun
estaba empezando a mirar alrededor, buscando a sus amigos, y podía ver a Taeyong
haciendo lo mismo desde su lugar al lado de Johnny cuando Ziu estalló a través
de las puertas.
―¡Se
han ido! ¡Se han ido! ¡Johnny!
Confusión
y miedo fueron las reacciones naturales con uno de los guerreros corriendo a
través del gran salón así, gritando a pleno pulmón. Algunas personas se
levantaron, como preparándose para hacer una pausa para él, pero prácticamente
todo el mundo permaneció en su mesa, esperando para averiguar lo que estaba
sucediendo.
Jonghyun
quería saber también. Él agarró la mano de Minhyun.
―¿Qué
está pasando?
―Lo
voy a descubrir ahora mismo ― dijo, levantándose de su asiento y yendo hacia el
centro de la mesa donde Ziu estaba teniendo su acalorada discusión con Johnny.
Ambos hombres dragón estaban de pie, y Jonghyun tuvo que inclinarse para ver
sus expresiones.
Ziu
parecía desesperado y cabreadísimo. Johnny parecía solo algo enfadado, aunque
todavía tomaba todo lo que estaba diciendo Ziu.
Taeyong
y Ayno se precipitaron para sentarse con Jonghyun, los dos de vez en cuando
echando un vistazo detrás de ellos a sus compañeros, que ahora estaban todos de
pie. Minhyuk no era un Omega, o incluso un lobo, pero llegó a estar con ellos,
probablemente por la insistencia de Jooheon.
―¿Qué
está sucediendo? ¿Qué pasó?
Taeyong
meneó la cabeza.
―Por
lo que entendí, él fue a recoger a Ace para caminar con él a desayunar. Creo...
Creo que la habitación que comparten todos los Omegas está destrozada. Todo el
mundo se ha ido, Luna, Ace, todos ellos.
Jonghyun
sintió toda la sangre drenarse de su rostro, y entendió por qué Taeyong y Ayno
estaban tan pálidos. Jonghyun se levantó y vio a Minhyun, que estaba escuchando
todo lo que Ziu y Johnny estaban diciendo con una expresión fantasmal propia.
Él probablemente estaba pensando en cómo, hace apenas dos noches atrás Jonghyun
había aún estado durmiendo en esa habitación que había sido invadida tan
silenciosamente en la noche. Jonghyun estaba ciertamente pensando eso.
Entonces
Ziu, acabó rápidamente y sin advertencia, intentó saltar por encima de la mesa
para agarrar por el cuello de la camisa a Jooheon. Lo levantó, intentado
tirarlo hacia adelante, y varios puños fueron lanzados antes de que los otros
guerreros lograran separarlos uno del otro.
―¡Tú
maldito hijo de puta! ¡Lo hiciste a propósito! ¡Cabrón, hijo de la gran puta!
―¡No
lo hice! ― gritó Jooheon, sus dientes Alfa cada vez más grandes en su boca.
Minhyuk
se abalanzó.
―¡No!
¡Parad, parad! No es culpa suya. Por favor ― dijo, agarrando a su compañero por
el brazo, como si él intentara alejarlo de la ira de Ziu. ― Fue mía. Estaba...
distrayéndolo. No creí que importaría. Yo…
―Oh
mierda ― dijo Taeyong.
Ayno
estaba sacudiendo la cabeza.
Incluso
Jonghyun sabía lo que estaba sucediendo.
Al
parecer, Jooheon había estado de guardia en esa parte del castillo. Minhyuk
debía haberlo alejado, volvieron a su habitación o en alguna otra parte del
castillo donde podrían tener sexo en privado. Jooheon nunca habría estado lo
suficientemente cerca para oír cualquier lucha o gritos de ayuda que habrían
estado ocurriendo mientras los Alfas escaparon y se llevaron a sus rehenes.
A
Ziu no parecía importarle.
Él
todavía estaba gruñendo obscenidades para Jooheon. Él apuntó con su dedo en el
hombre, como si quiso decir algo pero entonces decidió contra eso, dejando caer
su mano y sacudiendo la cabeza.
―Lo
que sea. No importa ya. Voy tras ellos.
―Déjame
ayudarte ― dijo Jooheon.
―¡No
te acerques a mí, capullo!― gritó Ziu por encima de su hombro.
Jonghyun
no podía contenerse más. Tenía que ir y estar al lado de Minhyun.
Minhyun
enganchó su brazo alrededor de la cintura de Jonghyun cuando estaba lo
suficientemente cerca, y él tiró de Jonghyun, abrazándolo como si Jonghyun
hubiera sido el único en esa habitación y apenas habían fallado en
secuestrarlo.
O
matarlo.
―¿Están
todavía vivos?
Minhyun
meneó la cabeza.
―No
lo sé. Ziu no mencionó un montón de sangre, pero había algo. Por lo menos,
alguien acabó herido y están aún desaparecidos, fuera del castillo.
―¿Cómo
entraron? La mazmorra estaba sellada.
―Sí,
pero los Alfas estuvieron todavía en el castillo el tiempo suficiente para
saber dónde están un montón de las ventanas y entradas. Podrían haber escapado
a través de una ventana. Demonios, no hay ninguna señal de ellos en cualquier
otro lugar en el castillo salvo en la sala Omega. Podrían haber entrado incluso
a través de la ventana y luego salir otra vez. Podrían haber utilizado cuerdas,
escaleras perforadas en la roca de la montaña, ¿quién sabe? Pero vamos tras
ellos.
Jonghyun
miró a Jooheon, que estaba todavía en plena ebullición. El hombre agarró su
pelo rubio de punta y luego golpeó los puños hacia abajo sobre la mesa, casi
quebrándola.
―No
creo que Jooheon tuviera algo que ver con esto ― dijo Minhyun. ―En todo caso,
es afortunado de que Minhyuk lo arrastrara lejos. Podría haber sido asesinado
si se hubiera quedado. O él habría oído algo y se hubiera precipitado en la
habitación para detener lo que estaba sucediendo. Los Alfas lo hubieran
dominado, y todavía estaría muerto. Minhyuk está aún recién acoplado, y si él
está pasando por lo que tú después de ser mordido, entonces tiene sentido que Jooheon
eludiera sus deberes por un par de minutos para atender una necesidad de su
compañero. Fui quien hizo la programación. Debí haberlo sabido mejor o poner a
dos personas vigilando. Esto es tanto culpa mía como la de cualquier otra
persona.
Jonghyun
sabía lo que venía cuando Minhyun miró hacia abajo, una disculpa en sus ojos.
―Tengo
que ocuparme de esto. Necesito ir allí con Ziu y traer a los Omegas.
Jonghyun
aspiró una respiración profunda, la retuvo durante tres segundos y luego la
dejó salir cuando asintió.
―Lo
sé. Ese es tu trabajo.
Minhyun
se apoderó de los hombros de Jonghyun.
―Volveré,
¿vale? Te lo prometo.
Minhyun
no podía hacer promesas como esa, y Jonghyun estaba bastante seguro de que el
hombre lo sabía, pero de alguna manera, todavía hizo sentir a Jonghyun un poco
mejor, sabiendo que su compañero por lo menos estaba pensando en él y tendría
cuidado, tal vez un poco menos imprudente de lo que él habría sido cuando era
soltero y no había nadie de quién preocuparse.
Jonghyun
abrazó a su compañero duro y apretado alrededor de la cintura. No quería
dejarlo ir, pero él lo soltó rápidamente, sabiendo que Minhyun tenía una
reputación que mantener como Segundo al Mando del castillo.
―Tráelos
de vuelta y vuelve rápido ― dijo Jonghyun. La sonrisa que forzó en su rostro se
tambaleó un poco, pero estaba allí, y ahora Minhyun sabía que tenía el apoyo de
Jonghyun.
La
sonrisa de Minhyun era más fuerte y él se inclinó hacia abajo y presionó un
suave beso en la boca de Jonghyun, que todavía robó su aliento por cómo Minhyun
se preocupaba todavía de repartir sus besos.
―Te
amo, y te prometo que volveré. No estoy diciéndolo solo para calmarte,
¿entiendes? Volveré.
Jonghyun
asintió.
―Lo
sé. Te amo, también.
Minhyun
lo besó otra vez, rápidamente, antes de que él diera media vuelta.
Johnny
estaba gritando órdenes, los guerreros organizándose en grupos, los que se
quedarían y quienes irían. Yuto iba con Jacob y Minhyun siguiendo a Ziu. Jooheon
y Wooseok se quedarían con Johnny para vigilar la montaña.
Las
palabras de Johnny congelaron a Taeyong hasta los huesos.
―Esto
acaba ahora de una vez por todas. Jong Yeon no va a vivir después de lo que
hizo. Vamos a traer de vuelta a los miembros de nuestro Clan, y luego vamos a
limpiar su Manada de la faz de la tierra de una vez por todas.
Nadie
discutió con él, aunque nadie aplaudió tampoco.
Jonghyun
ya estaba contando los minutos para cuando Minhyun volvería a él.
Apenas estamos
solucionando nuestros problemas.
Finalmente estamos
juntos.
Sabía
que el destino podía ser cruel por decidir separarlos ahora, solo para ser una
puta rencorosa, pero él todavía esperaba y oraba que no llegara a eso.
*****
Ziu
regresó a su dormitorio, golpeando los suministros en su bolsa, armas y
cualquier otra cosa que sería capaz de llevar en su forma de dragón.
Voy a matarlos a todos.
Voy a encontrar a esos
Alfas, y desataré el puto infierno sobre sus cabezas.
Lo juró.
Y si Ace está muerto...
Él
sacudió el pensamiento de su cabeza.
No
es posible.
De ninguna puta manera Ace
podría haber sido asesinado.
Lo habría sentido.
Estoy seguro.
Ace está...
Joder,
después de todo lo que el hombre había pasado, su vida, su luz era tan
condenadamente fuerte que llamó a Ziu como una mariposa enferma de amor.
Ace está vivo.
No voy a aceptar otra
cosa.
Golpeó
un par de dagas en su bolso e incluso un par de mudas extra abrigada en caso de
que Ace la necesitara en el vuelo de regreso.
Ziu
todavía estaba sacudiendo la cabeza, en la estupidez de Jooheon y en la suya
propia.
Si
sólo hubiera hecho lo que él había querido y hubiera compartido su habitación
con Ace, el chico no estaría desaparecido ahora mismo. Todavía estaría seguro
en el castillo y justo donde Ziu podría verlo.
Todavía
tendría que ir en esta misión para rescatar a los otros Omegas, pero al menos Ace
estaría aquí, cálido y seguro, no teniendo miedo de la gente alrededor de él.
Si él todavía está
vivo…
Ziu
estrelló otro puñal forrado en el bolso tan cerca que casi rompió la correa, lo
que sólo lo enfureció más por lo que lanzó la bolsa a través de su habitación
con un grito.
Cada
músculo en su cuerpo estaba vivo y tenso.
Él
deseó golpear algo tantísimo.
Quiero golpear a Jooheon.
Me importan una puta mierda sus excusas para eludir sus obligaciones.
Si Ace está herido o
muerto, a Jooheon me lo cargo.
Ziu
iba a matar al hombre por joderla. Hizo un juramento de que él lo haría.
―Vas
a llevarme contigo ― dijo una voz suave.
Ziu
giró, dedos transformándose en garras de dragón inmediatamente, listo para
atacar.
Era
Amber.
Ziu
dejó su puerta abierta, y ella sólo la había abierto detrás de él y estaba de
pie en la puerta, mirándolo.
Ziu
le frunció el ceño mientras caminaba alrededor de su cama para agarrar su
bolso.
―¿No
sabes llamar?
―Dije
que me vas a llevar contigo. Secuestraron a Luna. Voy a ayudar a asegurarme de
que ella vuelve con seguridad.
―Luna
es otra traidora que merece estar con esa Manada. ¿Se te olvidó lo que hizo
mientras estabas ocupada follándola?
Por
lo que Ziu sabía, Luna tenía algo que ver con todo esto. Estaba tan cabreado
que todo era una posibilidad en ese momento.
Amber,
para su crédito, ni siquiera pestañeó.
―Soy
una sanadora. Me necesites.
―Todavía
estás lesionada.
―Estoy
lo suficientemente bien para volar y viajar. Mis huesos están curados, y no es
que tenga planes para combatir. Ese es tu trabajo.
―Entonces,
¿por qué estás desperdiciando mi tiempo con esto? Necesito combatientes.
―No,
no. Estás pensando en ir solo. Lo puedo decir.
―Bueno.
Entonces tú sabes que no te llevaré.
―¿Y
si Ace está herido? ¿Si se está muriendo cuando lo encuentres? Vas desear
entonces haberme llevado.
Ziu
cerró de golpe su bolsa de suministros hacia abajo sobre su cama, y él miró a
la mujer. Cuanto trató de pensar en todas las razones de por qué no llevarla,
ninguna de ellas era más importante que la razón que le dio.
―Si
te llevo conmigo, te vas a quedar fuera de mi camino, ¿me has entendido? Puedo
mezclarme con mi entorno. Tú no puedes. Eres un sanador, por lo que serás
inútil en batalla.
―En
la batalla, pero no para interrogatorios ― dijo.
Ziu
frunció el ceño.
―¿Qué?
Amber
lo miró fijamente a los ojos, sus azules ojos más duros que nunca antes en toda
su vida.
―Yo
soy una sanadora. Si atrapas a un Alfa y deseas respuestas de él, como lo que
pasó con los Omegas, cuántos todavía están vivos, si ese con el pelo teñido que
tanto te gusta está todavía vivo, y se niega a contestarte, sólo puedes
romperle el brazo o los dedos. No me importa. Puedo curarlos realmente rápido,
y si todavía se niega a contestarte, puedes romperlos otra vez.
―Pensé
que tu poder curativo era limitado. No serás capaz de curar a alguien así
indefinidamente.
―No,
pero cualquier rehén que llegue a tus manos no necesita saberlo.
Era
lo más horrible que jamás había escuchado salir de boca de Amber.
Normalmente
era tan tranquila, amable y dulce con cualquier paciente que vino a verla.
Nunca había visto este lado de ella antes, y en ese instante, lo entendió.
Ella
estaba pasando por lo mismo que él.
―Vale.
Pero no uses demasiada cantidad de tu energía. Podríamos necesitarla para Ace.
―O
Luna.
―Cierto,
cierto ― dijo Ziu. ―Date prisa y consigue una bolsa. Nos vamos ahora mismo. Por
lo que sabemos, los Omegas ya fueron llevados a la Manada de Jong Yeon.
―Si
está todavía allí.
Ziu
frunció el ceño.
Amber
apretó sus puños.
―Jong
Yeon tiene que saber que estamos yendo a por él. Esto es, ya sea un truco para
conseguir a tantos guerreros como sea posible fuera del castillo, o él va a
abandonar su territorio y dejarlo para buscar algo mejor. Tenemos que descubrir
lo que está haciendo rápidamente antes de que nos muerda el culo.
Ziu
había colgado su bolso sobre su hombro.
―De
acuerdo, entonces. Consigue tus cosas y encuéntrate conmigo en los jardines.
Saldremos desde allí.
―Ya
estoy lista ― dijo Amber y ella retrocedió un par de pasos fuera del dormitorio
de Ziu. Ella se agachó y sacó una pequeña bolsa de sus propios suministros,
fuera de donde se ocultaban en la esquina.
Ziu
no dudó.
En
todo caso, él estaba complacido por su previsión.
―Vale.
Vamos.
Juntos
caminaron fuera del dormitorio de Ziu, y se apresuraron a los jardines donde
podrían cambiar en sus formas de dragón y despegar antes de que los otros
estuvieran aún listos.
Amber
tenía razón.
Allí
no había manera de saber lo que Jong Yeon planeaba o incluso cuánta ventaja tenía.
Ziu
se preocupaba solamente por Ace.
Voy por ti, mi amor.
Resiste.
Nu'est/VAV

1 Comentarios
Los omegas han sido capturados, entre ellos a Ace y Luna, lo que desata, no solo la furia de Ziu, también la de Johnny, Jonghyun sabe que debe separarse de Minhyun, pues la prioridad es el rescate sus amigos, Amber se une al equipo, pueda que su presencia sea de mucha ayuda... esto se va a poner feo.
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