Dragones y Lobos T02... Capitulo 44


Minhyun parpadeó hacia abajo a su compañero, su increíblemente peludo compañero, que estaba acurrucado en su cama, justo en el medio realmente y mirándolo hacia arriba como si Minhyun se atrevería a tratar de moverlo de un lugar tan cálido y confortable.

Minhyun había visto a Jonghyun un par de veces antes en su forma de lobo, pero esta fue la primera vez que Minhyun lo había visto cuando el lobo estaba en control total.

Por lo menos, fue la impresión que le dio. Había algo claramente animal sobre el lobo en su cama, aunque no intentara atacarlo o se volviera todo territorial sobre él tampoco.

―¿Jonghyun? ― preguntó Minhyun.

Las orejas del lobo se crisparon y sus ojos se volvieron y lo miraron, pero de lo contrario, el lobo no movió un músculo.

Sí, no tengo ni puta de idea de qué hacer, pero estoy bastante seguro de que el lobo no va a atacarme... Parece feliz justo donde está.

Minhyun miró hacia abajo en su pecho y estómago.

¿Esto es para que el lobo me reconozca más fácilmente como su compañero?

Tantas preguntas, pero él iba a tener que hacer tiempo para hacerlas más adelante. Justo ahora, él sólo quería acurrucarse junto a su compañero e ir a dormir.

―¿Tenías que escoger el medio de la cama para acurrucarte? ― preguntó Minhyun, refunfuñando un poco cuando subió debajo de la esquina pequeña de colchas sobre las que el lobo no estaba acostado. La pierna de Minhyun colgaba del lado de la cama, pero de lo contrario, cuando él alcanzó el interruptor de la lámpara y la apagó, él estaba cómodo y feliz.

Y por el suspiro del lobo al lado de él, el lobo también.

Por supuesto que las cosas no podían quedarse exactamente perfectas y todos felices para siempre como Jonghyun quería. La vida real no funciona así. La vida real no tiene un final o un fundido a negro. Sólo continuó andando.

Hubo otro ataque. Que sucedió tan silencioso y rápidamente que nadie incluso lo notó hasta la mañana siguiente en el desayuno cuando absolutamente ninguno de los Omegas no apareados llegó al gran salón para comer cualquier cosa.

Durante los primeros diez minutos o menos, todo el mundo pensaba que era raro. Hubo algunos hombres lobo, por supuesto, que probablemente hizo algo más difícil notar que alguien faltaba.

Jonghyun estaba empezando a mirar alrededor, buscando a sus amigos, y podía ver a Taeyong haciendo lo mismo desde su lugar al lado de Johnny cuando Ziu estalló a través de las puertas.

―¡Se han ido! ¡Se han ido! ¡Johnny!


Confusión y miedo fueron las reacciones naturales con uno de los guerreros corriendo a través del gran salón así, gritando a pleno pulmón. Algunas personas se levantaron, como preparándose para hacer una pausa para él, pero prácticamente todo el mundo permaneció en su mesa, esperando para averiguar lo que estaba sucediendo.

Jonghyun quería saber también. Él agarró la mano de Minhyun.

―¿Qué está pasando?
―Lo voy a descubrir ahora mismo ― dijo, levantándose de su asiento y yendo hacia el centro de la mesa donde Ziu estaba teniendo su acalorada discusión con Johnny. Ambos hombres dragón estaban de pie, y Jonghyun tuvo que inclinarse para ver sus expresiones.

Ziu parecía desesperado y cabreadísimo. Johnny parecía solo algo enfadado, aunque todavía tomaba todo lo que estaba diciendo Ziu.

Taeyong y Ayno se precipitaron para sentarse con Jonghyun, los dos de vez en cuando echando un vistazo detrás de ellos a sus compañeros, que ahora estaban todos de pie. Minhyuk no era un Omega, o incluso un lobo, pero llegó a estar con ellos, probablemente por la insistencia de Jooheon.

―¿Qué está sucediendo? ¿Qué pasó?

Taeyong meneó la cabeza.

―Por lo que entendí, él fue a recoger a Ace para caminar con él a desayunar. Creo... Creo que la habitación que comparten todos los Omegas está destrozada. Todo el mundo se ha ido, Luna, Ace, todos ellos.

Jonghyun sintió toda la sangre drenarse de su rostro, y entendió por qué Taeyong y Ayno estaban tan pálidos. Jonghyun se levantó y vio a Minhyun, que estaba escuchando todo lo que Ziu y Johnny estaban diciendo con una expresión fantasmal propia. Él probablemente estaba pensando en cómo, hace apenas dos noches atrás Jonghyun había aún estado durmiendo en esa habitación que había sido invadida tan silenciosamente en la noche. Jonghyun estaba ciertamente pensando eso.

Entonces Ziu, acabó rápidamente y sin advertencia, intentó saltar por encima de la mesa para agarrar por el cuello de la camisa a Jooheon. Lo levantó, intentado tirarlo hacia adelante, y varios puños fueron lanzados antes de que los otros guerreros lograran separarlos uno del otro.

―¡Tú maldito hijo de puta! ¡Lo hiciste a propósito! ¡Cabrón, hijo de la gran puta!
―¡No lo hice! ― gritó Jooheon, sus dientes Alfa cada vez más grandes en su boca.

Minhyuk se abalanzó.

―¡No! ¡Parad, parad! No es culpa suya. Por favor ― dijo, agarrando a su compañero por el brazo, como si él intentara alejarlo de la ira de Ziu. ― Fue mía. Estaba... distrayéndolo. No creí que importaría. Yo…
―Oh mierda ― dijo Taeyong.

Ayno estaba sacudiendo la cabeza.

Incluso Jonghyun sabía lo que estaba sucediendo.

Al parecer, Jooheon había estado de guardia en esa parte del castillo. Minhyuk debía haberlo alejado, volvieron a su habitación o en alguna otra parte del castillo donde podrían tener sexo en privado. Jooheon nunca habría estado lo suficientemente cerca para oír cualquier lucha o gritos de ayuda que habrían estado ocurriendo mientras los Alfas escaparon y se llevaron a sus rehenes.

A Ziu no parecía importarle.

Él todavía estaba gruñendo obscenidades para Jooheon. Él apuntó con su dedo en el hombre, como si quiso decir algo pero entonces decidió contra eso, dejando caer su mano y sacudiendo la cabeza.

―Lo que sea. No importa ya. Voy tras ellos.
―Déjame ayudarte ― dijo Jooheon.
―¡No te acerques a mí, capullo!― gritó Ziu por encima de su hombro.

Jonghyun no podía contenerse más. Tenía que ir y estar al lado de Minhyun.

Minhyun enganchó su brazo alrededor de la cintura de Jonghyun cuando estaba lo suficientemente cerca, y él tiró de Jonghyun, abrazándolo como si Jonghyun hubiera sido el único en esa habitación y apenas habían fallado en secuestrarlo.

O matarlo.

―¿Están todavía vivos?

Minhyun meneó la cabeza.

―No lo sé. Ziu no mencionó un montón de sangre, pero había algo. Por lo menos, alguien acabó herido y están aún desaparecidos, fuera del castillo.
―¿Cómo entraron? La mazmorra estaba sellada.
―Sí, pero los Alfas estuvieron todavía en el castillo el tiempo suficiente para saber dónde están un montón de las ventanas y entradas. Podrían haber escapado a través de una ventana. Demonios, no hay ninguna señal de ellos en cualquier otro lugar en el castillo salvo en la sala Omega. Podrían haber entrado incluso a través de la ventana y luego salir otra vez. Podrían haber utilizado cuerdas, escaleras perforadas en la roca de la montaña, ¿quién sabe? Pero vamos tras ellos.

Jonghyun miró a Jooheon, que estaba todavía en plena ebullición. El hombre agarró su pelo rubio de punta y luego golpeó los puños hacia abajo sobre la mesa, casi quebrándola.

―No creo que Jooheon tuviera algo que ver con esto ― dijo Minhyun. ―En todo caso, es afortunado de que Minhyuk lo arrastrara lejos. Podría haber sido asesinado si se hubiera quedado. O él habría oído algo y se hubiera precipitado en la habitación para detener lo que estaba sucediendo. Los Alfas lo hubieran dominado, y todavía estaría muerto. Minhyuk está aún recién acoplado, y si él está pasando por lo que tú después de ser mordido, entonces tiene sentido que Jooheon eludiera sus deberes por un par de minutos para atender una necesidad de su compañero. Fui quien hizo la programación. Debí haberlo sabido mejor o poner a dos personas vigilando. Esto es tanto culpa mía como la de cualquier otra persona.

Jonghyun sabía lo que venía cuando Minhyun miró hacia abajo, una disculpa en sus ojos.

―Tengo que ocuparme de esto. Necesito ir allí con Ziu y traer a los Omegas.

Jonghyun aspiró una respiración profunda, la retuvo durante tres segundos y luego la dejó salir cuando asintió.

―Lo sé. Ese es tu trabajo.

Minhyun se apoderó de los hombros de Jonghyun.

―Volveré, ¿vale? Te lo prometo.

Minhyun no podía hacer promesas como esa, y Jonghyun estaba bastante seguro de que el hombre lo sabía, pero de alguna manera, todavía hizo sentir a Jonghyun un poco mejor, sabiendo que su compañero por lo menos estaba pensando en él y tendría cuidado, tal vez un poco menos imprudente de lo que él habría sido cuando era soltero y no había nadie de quién preocuparse.

Jonghyun abrazó a su compañero duro y apretado alrededor de la cintura. No quería dejarlo ir, pero él lo soltó rápidamente, sabiendo que Minhyun tenía una reputación que mantener como Segundo al Mando del castillo.

―Tráelos de vuelta y vuelve rápido ― dijo Jonghyun. La sonrisa que forzó en su rostro se tambaleó un poco, pero estaba allí, y ahora Minhyun sabía que tenía el apoyo de Jonghyun.

La sonrisa de Minhyun era más fuerte y él se inclinó hacia abajo y presionó un suave beso en la boca de Jonghyun, que todavía robó su aliento por cómo Minhyun se preocupaba todavía de repartir sus besos.

―Te amo, y te prometo que volveré. No estoy diciéndolo solo para calmarte, ¿entiendes? Volveré.

Jonghyun asintió.

―Lo sé. Te amo, también.

Minhyun lo besó otra vez, rápidamente, antes de que él diera media vuelta.

Johnny estaba gritando órdenes, los guerreros organizándose en grupos, los que se quedarían y quienes irían. Yuto iba con Jacob y Minhyun siguiendo a Ziu. Jooheon y Wooseok se quedarían con Johnny para vigilar la montaña.

Las palabras de Johnny congelaron a Taeyong hasta los huesos.

―Esto acaba ahora de una vez por todas. Jong Yeon no va a vivir después de lo que hizo. Vamos a traer de vuelta a los miembros de nuestro Clan, y luego vamos a limpiar su Manada de la faz de la tierra de una vez por todas.

Nadie discutió con él, aunque nadie aplaudió tampoco.

Jonghyun ya estaba contando los minutos para cuando Minhyun volvería a él.

Apenas estamos solucionando nuestros problemas.

Finalmente estamos juntos.

Sabía que el destino podía ser cruel por decidir separarlos ahora, solo para ser una puta rencorosa, pero él todavía esperaba y oraba que no llegara a eso.

*****

Ziu regresó a su dormitorio, golpeando los suministros en su bolsa, armas y cualquier otra cosa que sería capaz de llevar en su forma de dragón.

Voy a matarlos a todos.

Voy a encontrar a esos Alfas, y desataré el puto infierno sobre sus cabezas.

Lo juró.

Y si Ace está muerto...

Él sacudió el pensamiento de su cabeza.

No es posible.

De ninguna puta manera Ace podría haber sido asesinado.

Lo habría sentido. Estoy seguro.

Ace está...

Joder, después de todo lo que el hombre había pasado, su vida, su luz era tan condenadamente fuerte que llamó a Ziu como una mariposa enferma de amor.

Ace está vivo.

No voy a aceptar otra cosa.

Golpeó un par de dagas en su bolso e incluso un par de mudas extra abrigada en caso de que Ace la necesitara en el vuelo de regreso.

Ziu todavía estaba sacudiendo la cabeza, en la estupidez de Jooheon y en la suya propia.

Si sólo hubiera hecho lo que él había querido y hubiera compartido su habitación con Ace, el chico no estaría desaparecido ahora mismo. Todavía estaría seguro en el castillo y justo donde Ziu podría verlo.

Todavía tendría que ir en esta misión para rescatar a los otros Omegas, pero al menos Ace estaría aquí, cálido y seguro, no teniendo miedo de la gente alrededor de él.

Si él todavía está vivo…

Ziu estrelló otro puñal forrado en el bolso tan cerca que casi rompió la correa, lo que sólo lo enfureció más por lo que lanzó la bolsa a través de su habitación con un grito.

Cada músculo en su cuerpo estaba vivo y tenso.

Él deseó golpear algo tantísimo.

Quiero golpear a Jooheon. Me importan una puta mierda sus excusas para eludir sus obligaciones.

Si Ace está herido o muerto, a Jooheon me lo cargo.

Ziu iba a matar al hombre por joderla. Hizo un juramento de que él lo haría.

―Vas a llevarme contigo ― dijo una voz suave.

Ziu giró, dedos transformándose en garras de dragón inmediatamente, listo para atacar.

Era Amber.

Ziu dejó su puerta abierta, y ella sólo la había abierto detrás de él y estaba de pie en la puerta, mirándolo.

Ziu le frunció el ceño mientras caminaba alrededor de su cama para agarrar su bolso.

―¿No sabes llamar?
―Dije que me vas a llevar contigo. Secuestraron a Luna. Voy a ayudar a asegurarme de que ella vuelve con seguridad.
―Luna es otra traidora que merece estar con esa Manada. ¿Se te olvidó lo que hizo mientras estabas ocupada follándola?

Por lo que Ziu sabía, Luna tenía algo que ver con todo esto. Estaba tan cabreado que todo era una posibilidad en ese momento.

Amber, para su crédito, ni siquiera pestañeó.

―Soy una sanadora. Me necesites.
―Todavía estás lesionada.
―Estoy lo suficientemente bien para volar y viajar. Mis huesos están curados, y no es que tenga planes para combatir. Ese es tu trabajo.
―Entonces, ¿por qué estás desperdiciando mi tiempo con esto? Necesito combatientes.
―No, no. Estás pensando en ir solo. Lo puedo decir.
―Bueno. Entonces tú sabes que no te llevaré.
―¿Y si Ace está herido? ¿Si se está muriendo cuando lo encuentres? Vas desear entonces haberme llevado.

Ziu cerró de golpe su bolsa de suministros hacia abajo sobre su cama, y él miró a la mujer. Cuanto trató de pensar en todas las razones de por qué no llevarla, ninguna de ellas era más importante que la razón que le dio.

―Si te llevo conmigo, te vas a quedar fuera de mi camino, ¿me has entendido? Puedo mezclarme con mi entorno. Tú no puedes. Eres un sanador, por lo que serás inútil en batalla.
―En la batalla, pero no para interrogatorios ― dijo.

Ziu frunció el ceño.

―¿Qué?

Amber lo miró fijamente a los ojos, sus azules ojos más duros que nunca antes en toda su vida.

―Yo soy una sanadora. Si atrapas a un Alfa y deseas respuestas de él, como lo que pasó con los Omegas, cuántos todavía están vivos, si ese con el pelo teñido que tanto te gusta está todavía vivo, y se niega a contestarte, sólo puedes romperle el brazo o los dedos. No me importa. Puedo curarlos realmente rápido, y si todavía se niega a contestarte, puedes romperlos otra vez.
―Pensé que tu poder curativo era limitado. No serás capaz de curar a alguien así indefinidamente.
―No, pero cualquier rehén que llegue a tus manos no necesita saberlo.

Era lo más horrible que jamás había escuchado salir de boca de Amber.

Normalmente era tan tranquila, amable y dulce con cualquier paciente que vino a verla. Nunca había visto este lado de ella antes, y en ese instante, lo entendió.

Ella estaba pasando por lo mismo que él.

―Vale. Pero no uses demasiada cantidad de tu energía. Podríamos necesitarla para Ace.
―O Luna.
―Cierto, cierto ― dijo Ziu. ―Date prisa y consigue una bolsa. Nos vamos ahora mismo. Por lo que sabemos, los Omegas ya fueron llevados a la Manada de Jong Yeon.
―Si está todavía allí.

Ziu frunció el ceño.

Amber apretó sus puños.

―Jong Yeon tiene que saber que estamos yendo a por él. Esto es, ya sea un truco para conseguir a tantos guerreros como sea posible fuera del castillo, o él va a abandonar su territorio y dejarlo para buscar algo mejor. Tenemos que descubrir lo que está haciendo rápidamente antes de que nos muerda el culo.

Ziu había colgado su bolso sobre su hombro.

―De acuerdo, entonces. Consigue tus cosas y encuéntrate conmigo en los jardines. Saldremos desde allí.
―Ya estoy lista ― dijo Amber y ella retrocedió un par de pasos fuera del dormitorio de Ziu. Ella se agachó y sacó una pequeña bolsa de sus propios suministros, fuera de donde se ocultaban en la esquina.

Ziu no dudó.

En todo caso, él estaba complacido por su previsión.

―Vale. Vamos.

Juntos caminaron fuera del dormitorio de Ziu, y se apresuraron a los jardines donde podrían cambiar en sus formas de dragón y despegar antes de que los otros estuvieran aún listos.

Amber tenía razón.

Allí no había manera de saber lo que Jong Yeon planeaba o incluso cuánta ventaja tenía.

Ziu se preocupaba solamente por Ace.

Voy por ti, mi amor.

Resiste.

Nu'est/VAV

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1 Comentarios

  1. Los omegas han sido capturados, entre ellos a Ace y Luna, lo que desata, no solo la furia de Ziu, también la de Johnny, Jonghyun sabe que debe separarse de Minhyun, pues la prioridad es el rescate sus amigos, Amber se une al equipo, pueda que su presencia sea de mucha ayuda... esto se va a poner feo.

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