Jihun
siseó cuando despertó, sintiendo el latido del dolor en la pierna. Nunca más en
toda su vida eterna quería sentir un dolor como este otra vez. Era como un
dolor de muelas y ser atropellado por un autobús, al mismo tiempo.
Él
se quedó quieto cuando sintió un tibio calor contra su costado. Vio hacia abajo
para ver a su pareja acurrucado a su lado, profundamente dormido. Jihun sonrió
mientras retiraba el largo y negro cabello del rostro de Heejun y recordó la
noche anterior. Había sido una de las mejores noches que había tenido. El
reclamo había sido aún más impresionante de lo que Namjoon les había descrito.
Su comandante no le había dicho a Jihun que iba a sentir una conexión tan
profunda que podría sentirla en sus huesos.
Con
cuidado de no empujar demasiado su pierna, Jihun se giró de lado, viendo
fijamente al impresionante hombre. La verdad sea dicha, el hombre era la
estrella de cada fantasía que Jihun hubiera tenido. Simplemente no había sabido
que era Heejun el protagonista de ellas hasta que había visto a su pareja. Y la
noche anterior había sido cada maldita fantasía hecha realidad.
Acarició
con la nariz a su pareja, inhalando su aroma, y luego lamiendo los puntos
gemelos, que ya habían sanada. «Qué lastima». A Jihun le hubiera
encantado ver a Heejun caminar con su marca.
—
No lamas a tu Cheerio a primera hora de la mañana — gimió Heejun dándose la
vuelta, apretando su pequeño y tentador culo contra la ingle de Jihun.
Si
a Heejun no le gustaba el sexo mañanero, entonces él debería mantener su
redondo y lindo trasero lejos de la creciente erección de Jihun. Era como
agitar una bandera roja delante de un toro. Jihun tomaría el reto feliz.
—
Ni siquiera lo pienses — advirtió Heejun mientras se hundía más profundamente
en el costado de Jihun. — Mi culo aún esta adolorido como el infierno.
Jihun
sonrió mientras movía sus caderas lejos de la tentación y besó el lado de la
oreja de Heejun.
—
Buenos días, pareja.
—
Cinco minutos más, mamá — gimió Heejun. — No soy una persona de mañanas,
todavía sigues insistiendo en que me despierte al romper el alba. ¿Qué es lo
que un tipo tiene que hacer para dormir aquí?
Jihun
tenía muchas ideas, pero sabía que Heejun no quería oírlas. Iban desde una
mamada rápida a su zaterio hasta realizar acrobacias mientras Jihun lo jodía
hasta que volvieran a dormir.
—
Hay que levantarse, Heejun. Tenemos un largo camino en carro delante de
nosotros — le recordó a su pareja, esperando que Heejun despertara para poder
ver esos ojos color café del hombre una vez más. Jihun podría acostumbrarme a
despertar así. Era como tener un pedazo de cielo a primera hora de la mañana.
Heejun
gimió, y luego rodó sobre su abdomen, su desnudo culo a la vista de Jihun lo
que causó que salivara más.
—
¿Puedo volver a dormir de camino a casa?
Jihun
asintió y se deslizó con cuidado fuera la cama, siseando cuando puso presión
sobre su pierna lesionada. No estaba acostumbrado a tratar con tanto dolor. Era
irritante como el infierno.
—
Ya que no puedo conducir, Dong Won será quien nos lleve de regreso. Puedes
dormir en la parte posterior de la Hummer.
—
¿Qué pasará con el carro de Yoshi? — Heejun preguntó mientras jalaba la sabana,
cubriendo su cuerpo desnudo. Si Heejun era tímido acerca de ser visto desnudo,
el hombre iba a tener un duro despertar. Jihun planeaba ver el hermoso cuerpo
en cada oportunidad que pudiera conseguir.
—
Namjoon va a manejarlo de regreso.
Heejun
se envolvió en la sábana mientras se bajaba de la cama y se dirigía hacia el
baño. Jihun sonrió acercándose y tomando la sabana de las manos de Heejun.
—
Lindo.
Su
zaterio se sonrojó de siete tonos de rojo mientras corría al baño. Jihun pensó
que era adorable como el infierno. Se envolvió la sábana alrededor de su
cintura cuando alguien llamó a la puerta. Cojeando, Jihun cruzó la habitación
para ir a abrir. Era el médico de los shifters.
—
Buenos días — dijo el doctor Seung Ri mientras permanecía de pie al otro lado
de la puerta. — He venido para revisar tu pierna antes de que te vayas.
Jihun
caminó lenta y dolorosamente a la cama y se sentó, jalando la sabana a un lado.
Su pierna estaba matándolo.
—
Voy a necesitar que te acuestes para quitarte las vendas y ver con lo que
estamos tratando.
Jihun
se deslizó sobre la cama. Dado el dolor que se irradiaba en su pierna, se
extrañaba de haber podido reclamar a Heejun anoche. Su muslo latía tan fuerte
que Jihun prefería luchar con cien perros del infierno que soportar esta mierda
un minuto más.
Cuando
la puerta del baño se abrió, Jihun se enderezó.
—
Quédate adentro, zaterio. El médico está aquí.
El
doctor Seung Ri se reía mientras quitaba la venda de la pierna de Jihun.
—
He visto hombres desnudos antes, Jihun. Tu pareja puede salir a vestirse.
Prometo no darme la vuelta.
Jihun
vio la ropa de Heejun en el suelo.
—
¿Puedes dejar la ropa cerca de la puerta del baño? — Eso le parecía más
aceptable a Jihun a que su pareja saliera a vestirse en la habitación con otro
hombre presente. Ese solo pensamiento hacía que Jihun viera rojo.
—
Claro — dijo el médico mientras agarraba la ropa de Heejun y la dejaba junto a
la puerta. — Tu ropa está en el suelo justo delante de la puerta.
Jihun
sonrió cuando vio el brazo de Heejun tomando la ropa, y cerrando la puerta
rápidamente.
—
¿Tímido? — el doctor Seung Ri preguntó mientras terminaba de retirar el
vendaje.
Jihun
ignoró la pregunta. Él no iba a hablar de la timidez de su pareja con nadie.
Vio su pierna cuando fue descubierta, e hizo una mueca. Maldición, se veía como
un jodido lio. La piel de su muslo justo debajo de su cadera parecía que se
había derretido. No podía cambiar y sanar como un shifter, hasta donde Jihun
sabía le iba a quedar una desagradable cicatriz una vez que la herida sanara.
—
No veo ninguna pus o secreción. Creo que estás a salvo de infección, pero me
gustaría darte algunos antibióticos sólo para estar seguro.
Apretó
los dientes ante el fuerte dolor que recorría todo su cuerpo mientras observaba
al doctor Seung Ri limpiar la herida. Joder, ¡eso dolía!
—
Los antibióticos no funcionan conmigo — dijo con los dientes apretados.
—
Normalmente, estaría de acuerdo — dijo el doctor Seung Ri mientras utilizaba
una esponja de forma extraña para limpiar y quitar la piel muerta y luego
irrigó la herida. Jihun quería aullar por el dolor tan malditamente fuerte. —
Pero el doctor Tae Woo ha descubierto algo que ha estado utilizando en algunas
criaturas paranormales con éxito. Quiero que lo pruebes.
Jihun
estaba dispuesto a intentar cualquier cosa si el hombre dejaba de tocar su
maldita pierna. Heejun salió del baño con sus jeans y camiseta, cruzó la
habitación y se subió a la cama, frente al doctor.
—
¿Cómo está?
—
Va a vivir, pero va a quedar la cicatriz. Voy a darte unos medicamentos para
que lleves a casa, Heejun. Quiero que vigiles la herida. Si se pone peor,
quiero que llames al doctor Hyunbin en el hospital general del Valle Green Pea.
Él sabrá qué hacer.
Heejun
asintió mientras tomaba la mano de Jihun, sosteniéndola en su regazo mientras
veía al doctor terminar de torturar a Jihun y luego vendar la pierna.
—
Te voy a dar una hoja con instrucciones sobre los que harás cuando limpies la
herida y lo que debes buscar para ver si hay infección.
Heejun
asintió rápidamente mientras el doctor hablaba, sus ojos fijos en lo que el
doctor Seung Ri estaba haciendo en el muslo de Jihun. Jihun sintió la ternura
envolver su corazón porque Heejun siquiera considerara atender su herida. Su
zaterio parecía nervioso como el infierno, pero prestaba atención a lo que
decía el doctor.
—
¿Me puede dar su número de teléfono en caso de que tenga alguna pregunta? — Heejun
preguntó.
—
Por supuesto. — El doctor Seung Ri metió la mano en el bolsillo de atrás, sacó
su cartera, y le entregó una tarjeta de presentación a Heejun. — El número de
mi celular está en la parte inferior.
—
¿Está bien como para viajar? — Heejun preguntó mientras se guardaba la tarjeta
en el bolsillo de atrás.
—
Sí, pero yo no le permitiría hacer ningún esfuerzo hasta que su pierna haya
sanado.
Heejun
se sonrojó y Jihun se rio.
—
Ningún esfuerzo — repitió el médico, dándole un guiño a Heejun. — No más
travesuras hasta que tu pierna esté mejor. Una vez que lleguen a casa,
asegúrate de que descanse lo suficiente. — El médico se giró hacia Jihun. — Una
vez que estés mejor, puedes iniciar alguna terapia física si es necesario. Ya
he llamado al doctor Hyunbin y le informé lo sucedido, así que él podrá
revisarte cuando lo llames.
Jihun
no quería ver médicos nunca más. Él estaba bien. Unos pocos días de descanso y
estaría tan bien como nuevo. La saliva del demonio no lo iba a detener.
—
Él va a descansar — Heejun le aseguró al doctor.
Jihun
podía imaginar todo tipo de maneras en las que Heejun podría hacerle compañía
en la cama, aunque estaba seguro de que iba en contra de las órdenes del
doctor.
—
Eso es todo. Voy a tener los medicamentos listos para cuando se vayan.
Jihun
y Heejun agradecieron al doctor al salir.
—
¿Cómo vas a mantenerme en la cama? — Jihun preguntó mientras movía sus cejas y
veía a su pareja. Se asombró cuando Heejun golpeó su mano.
—
Ya has oído al doctor. No travesuras hasta que la pierna se cure. El calor del
apareamiento se ha ido, así que creo que vas a estar bien.
—
¿De verdad? — preguntó Jihun. — ¿Me vas a rechazar, por lo que el doctor dijo?
Heejun
se rio.
—
Deja de quejarte. Vas a estar bien. No creo que una semana sin sexo te vaya a
matar.
—
¡Una semana!
Dioses,
recién se acopló. No había manera de que esperara una semana entera para tener
a Heejun de nuevo debajo de él. Era duro no tener al hombre ahora. Jihun dejó
caer la cabeza sobre la almohada, gimiendo mientras veía el techo.
—
Voy a asegurarme de que todo esté listo mientras tu descansas — dijo Heejun
mientras se levantaba de la cama. — No te levantes.
—
Ni en sueños — gimió Jihun.
Heejun
sonrió mientras caminaba alrededor de la cama.
—
Deja de hacer pucheros. Esto es por tu propio bien, Jihun.
—
Entonces dame un beso.
Heejun
sacudió la cabeza.
—
Sé a dónde conduciría un beso.
—
Bien — dijo mientras señalaba la puerta. — Ve a ver a Dong Won y pregúntale
cuando infiernos nos iremos de aquí. — Estaba siendo un bebé grande, y lo
sabía. Pero la idea de que Heejun lo rechazara le agrió el carácter.
—
Regreso pronto. — Heejun salió de la habitación.
—
Voy a conseguir un poco de culo — se prometió en voz alta mientras se daba la
vuelta, haciendo una mueca de dolor. — Tan pronto como mi pierna sane.
*****
Heejun
estaba afuera de la puerta de la habitación y se preguntaba dónde podría
encontrar a Dong Won. Este lugar era enorme. Le había dado un vistazo a la casa
ayer, cuando llegó aquí, pero había estado tan preocupado por Jihun que no
había prestado mucha atención.
—
¿Necesitas ayuda? — un hombre delgado le preguntó mientras caminaba hacia Heejun.
— Te ves un poco perdido.
—
Estoy buscando a Dong Won.
El
hombre se rascó la barbilla.
—
¿Es una de las bestias aladas de las que he oído?
Heejun
asintió.
—
Entonces, es probable que tengas que preguntarle a Min Ho. Él sabe todo lo que
pasa aquí.
Heejun
se encogió de hombros y siguió al hombre por una gran escalera. El lugar era
muy lindo. No estaba seguro de cual casa era más bonita, esta o la de Jihun.
Las dos eran muy elegantes. Se dio cuenta de que el hombre lo seguía viendo por
encima del hombro.
—
¿Sucede algo?
—
No, nada en absoluto. Nunca he visto una bestia alada antes — el hombre dijo
rápidamente. — Por cierto, soy Mak.
—
Heejun.
—
¿Me puedes mostrar como se ve una bestia alada? — Mak preguntó. — Siempre y
cuando él no esté armado.
Heejun
ladeó la cabeza. ¿Qué infiernos significaba eso?
—
No importa. De todos modos, ahora mismo no tengo tiempo. Tengo que ver la
novela. Si sigues por ese pasillo, te encontraras con la oficina de Min Ho a tu
derecha.
—
Gracias — dijo Heejun, viendo al extraño hombre una vez más antes de seguir por
el pasillo.
¿Y
él creía que sus compañeros de cuarto estaban locos? Heejun se sintió aliviado
cuando vio a Dong Won y Namjoon de pie en el pasillo con Min Ho. No tenía ganas
de buscar por el lugar.
—
¿Cómo esta Jihun? — Namjoon preguntó.
—
Mejor, pero su pierna va a necesitar tiempo para recuperarse. — Heejun
lentamente se acercó a los hombres. Eran muy, muy grandes, sobre todo el que
parecía un motociclista. Por lo general no se dejaba intimidar, pero el saber
que esos hombres no eran humanos no ayudaba a sus nervios.
—
¿El doctor autorizo el viaje? — Dong Won preguntó.
—
Sí, pero dijo que no hiciera ningún esfuerzo.
Dong
Won se rio, como si conociera la broma privada. Heejun estaba avergonzado como
el infierno de que alguno de ellos supiera lo que habían hecho Jihun y él. No
es que él negara a Jihun, pero tampoco quería sentarse a tomar el té y hablar
de ello.
—
Va a ser un viaje tranquilo — prometió Dong Won. — Namjoon y yo bajaremos a Jihun.
Puedes esperar en el vestíbulo.
Heejun
asintió y se giró hacia Min Ho.
—
Gracias por ayudarme... con todo.
—
Eres bienvenido, Heejun. — Min Ho observaba a Heejun con esos espeluznantes
ojos grises hasta que Dong Won y Namjoon se fueron, y luego se apoyó contra la
pared y cruzó los brazos sobre su gran pecho. — ¿Vas a huir de nuevo?
—
No tengo pensado hacer eso, pero si te estás preguntando si voy a traer más
problemas a tu pueblo, la respuesta es no.
—
Puedo manejar mi pueblo, como lo viste. Lo que quiero que sepas es que
encontrar una pareja para cualquiera de las especies es muy raro. Me gustaría
que pensaras largo y duro la próxima vez que entres en pánico y huyas. — Min Ho
se separó de la pared y entró en la habitación detrás de él, dejando a Heejun
de pie en el pasillo, solo.
No
iba a sentirse culpable por huir. Pero odiaba el hecho de que los problemas lo
hubieran seguido. La gente en este pueblo había sido muy buena en ofrecerle
ayuda, y Heejun había traído a los perros y a los demonios a su puerta.
Estaba
dispuesto a salir de aquí.
—
¡Puedo caminar!
Heejun
corrió por el pasillo cuando escuchó los gritos de Jihun. Nunca había oído al
hombre gritar así. No estaba seguro de por qué su pareja estaba gritando, pero Heejun
sabía que tenía que ver con lo que estaba pasando.
—
Está bien, idiota. — Dong Won soltó a Jihun en respuesta y luego se alejó. Heejun
gritó cuando Jihun comenzó a caer hacia adelante, pero Dong Won lo atrapó a
tiempo antes de que su cara golpeara contra el suelo. — ¿He hecho mi punto?
—
Jódete — gruñó Jihun mientras Dong Won se reía.
Namjoon
tomó a Jihun del otro lado, su expresión sombría mientras empezaban a llevar
con cuidado a Jihun hacia la puerta. Heejun corrió hacia la puerta, abriéndola
para que pudieran cruzar a Jihun sin obstáculos.
—
¿Puedes abrir la puerta de la Hummer? — Namjoon preguntó.
—
Por supuesto. — Heejun salió y miró a su alrededor, asegurándose de que no
había criaturas con la palabra infierno agregadas a su nombre antes de cruzar
el jardín y abrir la puerta trasera de la camioneta.
—
No toques mi culo — Jihun le ladró a Dong Won.
—
¡No lo hice!
—
Te conozco demasiado bien — respondió Jihun.
—
Serás afortunado si no pateo tu culo en la camioneta — murmuró Dong Won
apartándose y cerrando la puerta. — Si no dejas de quejarte como una vieja, voy
a dejarte inconsciente. Infierno si estaré escuchando esa mierda todo el camino
a casa.
Heejun
regresó corriendo a la casa y tomó la bolsa que el doctor Seung Ri quien había
salido por la puerta principal le tenía preparada para Jihun. Rezó mientras
regresaba corriendo a la camioneta para que Jihun no enojara más a Dong Won.
Después de todo el hombre los llevaría a casa.
—
Llévame al pueblo para que tome el carro y lo lleve a casa — dijo Namjoon
cuando Heejun subía a la parte trasera de la camioneta.
—
Lo haré, jefe — respondió Dong Won encendiendo la camioneta y tomando el camino
de grava.
Heejun
estaba contento de salir de allí. Él no se sentía seguro en el castillo al que
se dirigían, pero dado que se había acoplado con Jihun, iba a tener que
acostumbrarse a eso.
—
Gracias por ayudarnos — dijo Heejun desde el asiento trasero.
Namjoon
asintió.
Heejun
se recargó y soltó un largo suspiro. Sabía que los chicos alados estaban
enojados con él por huir. Todo tipo de basura había sucedido desde que tomó esa
decisión. Lamentaba lo que pasó, pero maldición, él tenía miedo. ¿Qué parte de
eso no entendían?
—
Puedo sentir tu ira, zaterio. ¿Qué sucede? — Jihun acercó a Heejun, quien se acurrucó
a un lado de su cuerpo.
—
Todo el mundo está enojado conmigo.
—
¿Están enojados con mi pareja? — Jihun les preguntó a los hombres que iban
adelante.
Heejun
se quedó asombrado con Jihun y luego lo golpeó en el pecho.
—
¡No se suponía que preguntaras!
—
Entonces, ¿cómo lo sabrías?
—
Nadie está enfadado contigo, Heejun — respondió Dong Won. — Estamos
preocupados, pero no enojados.
—
Es mucho para que un humano tome — agregó Namjoon. — Al menos mi pareja ya
sabía sobre el mundo paranormal aunque no sabía nada de las bestias aladas. Fue
un poco más fácil para él adaptarse.
Heejun
hizo una mueca al recordar cómo había sido dejado bajo la protección de Jin y
escapó del tipo. Estaba seguro de que Jin estaba furioso con él. Todo el mundo
lo estaba, aunque dijeran que no. Heejun podía sentir la tensión aumentar en la
camioneta. Las emociones estaban corriendo fuerte, y Heejun estaba bastante
seguro de que eran negativas y dirigidas en su dirección.
—
¿Dónde está Jin? — preguntó Jihun.
Heejun
casi golpeó al hombre otra vez cuando Namjoon rodó los ojos. ¿Por qué su pareja
no se callaba o se desmayaba o algo así?
—
Él está en casa. — Namjoon le dio una mirada mordaz a Heejun. — En donde todas
las parejas deberían de estar.
Ahora,
fue el turno de Heejun de rodar los ojos.
—
No soy Suzy Ama de Casa. Tengo un trabajo, sabes. Una vida. — No es que su
trabajo fuera fantástico, pero era un trabajo. No tenía mucho dinero, pero al
menos no vivía a expensas de nadie. Había noches en que todo lo que tenía para
comer eran macarrones con queso, pero al menos él había pagado eso.
—
Zaterio, tu no…
Las
cejas de Heejun se elevaron cuando de repente las cejas de Jihun se elevaron y
cerró la boca, tensando los labios con tanta fuerza que se volvieron blancos.
Se inclinó hacia Jihun, menos preocupado acerca de su trabajo y más preocupado
de lo que su pareja estaba sufriendo.
—
Jihun ¿Te duele?
—
Estoy bien, zaterio.
No
sonaba muy bien. De hecho, Jihun sonaba francamente enojado, como los otros en
la camioneta. Heejun se dejó caer en su asiento, cruzó los brazos sobre el
pecho y se giró para ver por la ventana. Si Jihun quería estar enojado con él
por lo que había hecho, entonces que se joda.
Heejun
vio cómo el paisaje cambiaba a medida que recorrían la carretera. El campo se
convertía en las casas de Villa Starhaus y luego se desvanecían y de nuevo el
campo, después una breve parada para dejar que Namjoon saliera para poder
conducir el carro de Yoshi de regreso al Valle Pride. Después de un tiempo, los
campos y las granjas se desvanecieron y árboles frondosos tomaron su lugar.
Heejun
no tenía ni idea de dónde estaban, excepto que se dirigían de regreso al
castillo en donde vivía su pareja, y que ahora, suponía, también él viviría. Se
giró para ver a Jihun, sonriendo al ver a Jihun con la cabeza inclinada hacia
la ventana, suaves ronquidos saliendo de sus labios.
Se
giró para ver al hombre en la parte delantera del vehículo.
—
Asumo que mi domicilio ha cambiado. — De alguna manera, no veía a Jihun
aceptando quedarse en la casita que compartía con Yoshi y su otro compañero Ju
Ne. La bestia alada probablemente tendría un infarto.
—
Supones correctamente — respondió Dong Won.
—
Entonces, ¿crees que pueda pasar por mi casa para que pueda recoger algunas
cosas? Tan agradable como es usar la camisa de Jihun de vez en cuando, me
gustaría tener mi propia ropa, y mi laptop. — Realmente necesitaba su laptop.
Un buen juego de disparos le vendría como anillo al dedo en estos momentos.
Tenía un montón de agresión reprimida que necesitaba una salida antes de
golpear a su pareja o un amigo de su pareja.
—
Creo que podemos hacerlo, pero hay que ser rápidos. Cuanto más rápido llevemos
a Jihun al castillo y a su cama, él podrá descansar, mejor.
«Oh...
¡Maldición!» Heejun
no había pensado en eso.
—
Quizás solo deberíamos ir al castillo. Puedo sacar mis cosas otro día.
—
No, está bien pequeño hermano. Podemos detenernos el tiempo suficiente para que
tomes una bolsa de ropa.
Heejun
aún se sentía mal, pero en realidad quería algunas de sus propias cosas. Tenía
una maleta en el carro que conducía Namjoon, pero había algunos artículos especiales
que realmente quería recoger, incluyendo un par de esposas forradas de piel que
le pertenecían a Yoshi. Si Jihun le causaba cualquier mierda con lo del reposo
en cama, Heejun las iba a usar, y no de la manera divertida.
KNK

2 Comentarios
Ok chicos, creo que Heejun ya entendió que su reacción no fue la más acertada cuando supo que era el “cheerio” de Jihun, además de las personas que se vieron involucrados en su huida y el peligro en el que estuvieron, pero como dijo Namjoon “es mucho para que un humano tome”… lo importante es que Jihun descanse... aunque tenga que esposarlo.
ResponderBorrarHeejun solo tienes que adaptarte y ya está...
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