La Familia T52... Capitulo 01


Kwon Hoshi metió las manos en los bolsillos delanteros, luchando contra el frío del invierno, mientras caminaba por la calle casi desierta, encorvando los hombros en un intento de reducir el impacto de los vientos que soplaban. Sus orejas se congelaron y ya no podía sentir su nariz.
Estaba afuera en el maldito frío.

Apretó los dedos en puños, tratando de mantener la circulación mientras se dirigía hacia la cafetería. Hoshi no estaba seguro de por qué se detuvo. Estaba en su carro con el cálido chorro de la calefacción, cuando vio la cafetería. Hoshi estaría en la ciudad por las próximas semanas, pero en realidad aún no había tenido la oportunidad de explorar lo que la villa Starhaus ofrecía. Pero la calidez del lugar había hecho a Hoshi detenerse y enfrentarse a los vientos.

Sólo estaba cruzando la calle desde su lugar de estacionamiento al otro lado, pero se sentía como si hubiera caminado un kilómetro lejos de su camioneta debido a los fuertes vientos. A regañadientes, sacó una mano del bolsillo cuando se acercaba a la puerta. Al entrar en la pequeña cafetería, Hoshi sonrió. Tenían música de navidad. Había pasado mucho tiempo desde que había oído las familiares melodías. Había estado en el extranjero el año pasado en navidad con una firma constructora y supervisando proyectos que tenían un horario estricto y se había perdido de la celebración.

Hoshi extrañó las melodías navideñas y la alegría de la ocasión en todo el mundo.

Había algo acerca de escuchar las melodías navideñas que le hacían pensar en hogares cálidos y sidra caliente. Sopló en sus manos mientras se acercaba al mostrador y esperó en la fila.

—¿Kwon Hoshi?

Hoshi se giró y vio a Lee Min Woo entrar en la cafetería.

Wow, de todos los lugares para encontrarse con alguien de su pasado. Hoshi estaba un poco aturdido. Él sonrió, extendió la mano y estrechó la de Min Woo.

—Mucho tiempo sin verte.
—No me digas —dijo Min Woo con una sonrisa sincera en su rostro—. No te había visto desde la preparatoria. ¿Cómo infiernos estas?

Hoshi se encogió de hombros mientras veía el menú.

—He estado bien. ¿Y tú?

Min Woo asintió, mientras metía las manos bajo sus brazos, viendo a Hoshi como si quisiera recordar viejos tiempos. Tan agradable como era ver al hombre, Hoshi no estaba en la ciudad para recordar.

—Estoy bien. Ahora soy un detective. No puedo creer que estés aquí en Villa Starhaus. ¿Dónde vives?

Hoshi sonrió mientras seguía viendo el menú, sin saber lo que quería beber.

—Alquilé un departamento al lado de la comisaría. Un mundo pequeño.
—Así es. ¿Qué estás haciendo ahora?

Hoshi se movió hacia adelante cuando la persona que estaba delante de él terminó y se alejó.

—¿Puedo tomar un chocolate caliente con crema batida? —Se giró hacia Min Woo—. Estoy aquí viendo algunos lugares.
—¿Para? —Min Woo preguntó mientras pedía también un chocolate caliente.

Hoshi tomó la taza de la barra, y se apartó un paso atrás para que Min Woo pudiera conseguir su orden.

—Solo viendo bienes raíces. —No se le permitía hablar de la verdadera razón para venir a Villa Starhaus.

Hoshi sabía que no sería bienvenido si le contaba a alguien que estaba aquí para comprar propiedades en el pueblo para un centro comercial. La gente por lo general no se tomaba muy bien ese tipo de noticias, en especial los residentes de los pueblos.

—Vas a tener que venir a cenar a mi casa —dijo Min Woo, mientras tomaba su taza del mostrador—. Va a ser bueno para ponernos al día desde los viejos tiempos.

Hoshi levantó su chocolate caliente.

—Lo haré. —Tomó un sorbo, se sentía un poco incómodo.


No había pensado encontrarse con alguien conocido, y mucho menos a alguien con quien fue a la escuela. Por lo que el señor Yong Ha le había dicho, el lugar se estaba muriendo y los residentes venderían con mucho gusto.

Pero por lo que Hoshi había visto desde que llegó a este pequeño y pintoresco pueblo, no estaba tan seguro. El lugar parecía prosperar y nuevos edificios estaban construyéndose. Este no era un pueblo moribundo en su opinión. Sin embargo, Hoshi no estaba aquí para hacer juicios.

Tenía un trabajo que hacer. La corporación Yong Ha había contratado al mejor, a, Kwon Hoshi, para hacer un trabajo, y nada iba a interponerse en su camino.

Ni siquiera un viejo amigo de la preparatoria.

—Te voy a dar mi dirección. —Min Woo dejó la taza sobre la mesa y garabateó en una servilleta. Le dio la dirección a Hoshi—. Ven esta noche. Me encantaría platicar contigo.
—Lo haré. —La oferta sorprendió a Hoshi.

Sabía que Min Woo había crecido con una madre alcohólica y un padre ausente. El hombre se había roto el culo para terminar la preparatoria, pero Hoshi había perdido el rastro del hombre cuando él se fue a la universidad. No eran lo que otros considerarían buenos amigos, pero sabía que a veces una cara conocida del pasado era bienvenida.

—Nos vemos esta noche. —Min Woo sonrió una vez más y luego salió de la cafetería.

Hoshi no estaba seguro de por qué, pero la idea de una comida casera le atraía. Había pasado demasiado tiempo desde que salió de casa y él no era el mejor de los cocineros. Aunque lo lograba. Cerró los dedos alrededor de la servilleta antes de meterla en el bolsillo delantero, preguntándose si debía ir.

No iba a dejar que sentimientos personales se interpusieran en el camino de los negocios. Le agradaba Min Woo y había incluso admirado su perseverancia. Pero este negocio era de millones. La reputación de Hoshi estaba en sus habilidades de lograr la negociación y un acuerdo antes de Navidad.

Además, Hoshi amaba lo que hacía. Conseguía sentir una enorme euforia de forma natural cada vez que cerraba un trato. El poder y la riqueza eran geniales, incluso las quería, pero para lo que él vivía era para cerrar un gran trato, le daba un subidón como ninguna otra cosa lo hacía. Hoshi aun no encontraba nada que equipara a la embriagadora emoción.

Caminando hacia la parte trasera de la cafetería, Hoshi sacó el teléfono celular. El lugar no estaba demasiado lleno, así que su conversación no se oiría. Le contestaron al segundo timbrazo.

—¿Está seguro de su investigación? —Hoshi preguntó y luego tomó un sorbo de chocolate.

Después de viajar por todo el mundo, se sorprendió al encontrar el chocolate tan rico, tan sabroso. Eso no era algo que esperara encontrar en un pueblo tan pequeño. Tomando asiento en un sillón rojo, Hoshi miró alrededor de la cómoda cafetería.

—Nuestra investigación fue exhaustiva, señor Kwon. Villa Starhaus tiene unos novecientos habitantes, y el ochenta por ciento de la población no tiene trabajo. La ciudad no ha tenido un desarrollo nuevo en años. El promedio de ingresos es tan bajo que estoy conmocionado de que el pueblo aún exista. Los residentes venderán sin problemas.

Hoshi abrió la boca para decirle a Jun Seo —asistente del señor Yong Ha— que la ciudad tenía varios desarrollos nuevos por lo que había visto, incluyendo un cine nuevo. Pero algo dentro de Hoshi le hizo quedarse con esa pequeña información para sí mismo. No tenía ninguna razón para hacerlo, pero Hoshi quería investigar un poco más antes de informarlo.

—El pueblo es extremadamente pobre. Comprarles sus propiedades será un regalo del cielo. Ellos pensaran que se sacaron la lotería. — Jun Seo hizo una pausa y luego habló en un tono preocupado—. ¿Ya tienes problemas?
—No, ninguno. Sólo quería asegurarme de que sus datos eran correctos antes de proceder.
—Oh, bueno. He investigado a fondo la ciudad. Al parecer, el alcalde, Lee Min Ho, no se preocupa por los ciudadanos. Ha dejado decaer el pueblo a su alrededor. Estoy dispuesto a apostar que él venderá tan fácilmente como todos los demás. Ve con él primero. Si el alcalde vende, todos los demás residentes verán que aferrarse al pueblo en el que crecieron no vale la pena. Si ellos no venden...

Sí, Hoshi sabía lo que sucedería después.

—Tengo los archivos en mi departamento.
—Muy bien —dijo Jun Seo —. Espero tu llamada diciéndome que el acuerdo está completo.

Hoshi colgó. Odiaba tratar con Jun Seo. El hombre era un quejumbroso besa-culos y nada profesional. El sujeto podía trabajar para un poderoso hombre, pero el trabajo de Jun Seo era cuestionable. El tipo no tenía su investigación en orden. Este pueblo no se estaba muriendo, estaba prosperando. Cómo pudo haberse perdido Jun Seo de esa pieza vital de información era una incógnita.

Hoshi decidió renunciar a la invitación a cenar. Había demasiado que investigar y tendría que realizarla por su cuenta. Esta era la primera vez que estaba prácticamente ciego en su puesto de trabajo. Jun Seo era un idiota y necesitaba ser despedido.

Dejando caer la taza en el bote de basura, Hoshi caminó de regreso a su carro. Parecía haberse puesto más frío afuera, así que corrió a través de la calle y se deslizó en el interior del carro, ahora frío. Hizo a un lado la sonrisa en el rostro de Min Woo. No tenía sentido ceder a sentimientos de nostalgia cuando estaba a punto de clausurar este pueblo.

Ya fuera que prosperara o no, él tenía un trabajo que terminar.

Y Hoshi siempre había estado a la altura de sus objetivos.

Una vez que estuvo de vuelta en su departamento, Hoshi sacó los archivos que Jun Seo le había suministrado y los comparó con lo que había visto en la Villa. No sólo Jun Seo se había perdido del nuevo cine sino también de la tienda de motocicletas Tuan. Hoshi sacudió la cabeza ante la incompetencia. Un niño podría haber elaborado un informe de investigación mejor que este.

Si el señor Yong Ha mantenía a Jun Seo como asistente, la corporación Yong Ha iba a caer.

Tomando una taza de café de la pequeña cocina, Hoshi se sentó en el sofá y empezó a hojear el archivo de Lee Min Ho.

En realidad no había mucho que leer, pero lo que llamó de inmediato su atención es que no había fecha de inicio para cuando el señor Lee se había convertido en alcalde. El hombre ni siquiera había tenido un contendiente funcionando desde… Hoshi miró el archivo... nunca. No encontró registros de alguna persona que compitiera contra el hombre, ni que le hubiera ganado, ni que lo hubieran elegido, ni siquiera un indicio de cualquier tipo de candidatura. Era como si el hombre hubiera estado presente desde que la villa fue construida hace más de doscientos años.

Pero eso era imposible. Hoshi leyó el archivo dos veces, pero sabía desde la primera lectura que no se le había pasado nada.

«Qué extraño».

Dejando el archivo a un lado, Hoshi tomó otro, marcado como el archivo Kim. Dio al expediente una lectura exhaustiva, señalando que la familia de ocho no había estado en Villa Starhaus desde hace tanto como algunos de los demás residentes. Hoshi no creía que eso fuera imposible.

—¿Qué jodidos?

Frunció el ceño mientras examinaba el informe anual de los ingresos de los Kim. Hoshi quedó desconcertado.

No había manera que Jun Seo fuera tan incompetente. Los Kim hicieron suficiente dinero para mantener a este pueblo diez veces. Algo no estaba sumando. Rascándose la incipiente barba en su mandíbula, dejó el archivo Kim a un lado y tomó la carpeta que contenía las estadísticas sobre el Taller Jin Goo, esperando ver una disminución constante de los ingresos, pero encontró lo contrario.

El Taller Jin Goo estaba fiscalmente en auge.

¿Qué infiernos estaba sucediendo aquí? Hoshi estaba completamente perplejo. Lo que le habían dicho y lo que estaba leyendo, eran dos cosas muy diferentes. Para cuando Hoshi terminó de leer todos los archivos en su poder, era algo seguro que algún otro había comprado el moribundo pueblo. Sus instintos le decían que había más en esto que simple incompetencia.

Sólo que no estaba seguro de lo que podría ser. ¿Por qué la Corporación Yong Ha lo envió a comprar un pueblo que cualquier hombre ciego podía ver que no estaba muriendo, sino floreciendo?

Sólo había una manera de obtener los datos que faltaban o que estaban siendo retenidos a propósito. Marcó un número que rara vez utilizaba. Si alguien podía descubrir lo que estaba pasando en este tranquilo pequeño pueblo, ese era Gyeo Ul. El hombre podría descubrir la verdad detrás de la zona 511 si se sentía inclinado.

—Hoshi.

La voz era profunda y segura cuando Gyeo Ul contestó el teléfono. Siempre le intrigaba a Hoshi que Gyeo Ul pudiera hacer eso. Hoshi no tenía registrado su número de teléfono o su ubicación. No lo tenía configurado de esa manera.

Y aun así Gyeo Ul lo sabía.

—Te necesito para un trabajo.
—Explícate.

Hoshi le dijo a Gyeo Ul sobre el trabajo que se le entregó y la información contradictoria. Su instinto le decía que algo más estaba pasando, y Hoshi sabía que no iba a darse por vencido hasta que tuviera todas las piezas del rompecabezas en su lugar.

—Envíame los archivos.

Hoshi subió los archivos a un correo electrónico cifrado y los envió a Gyeo Ul.

—Llámame cuando sepas algo.

El teléfono se cortó.

Hoshi lanzó su teléfono satelital a la mesa de café, dejando escapar un profundo suspiro. Tenía la sensación de que acababa de entrar en un montón de mierda que no iba a lavar de sus zapatos con tanta facilidad.

Tal vez no debería haber dejado de fumar. No le vendría mal un maldito cigarrillo ahora mismo. Metió la mano en el bolsillo para un chicle y encontró la servilleta con la dirección que Min Woo escribió sobre ella.

Tal vez podría ir a cenar con Min Woo y ver si su viejo amigo estaba dispuesto a decirle algo sobre Villa Starhaus. Si alguien podía decirle algo acerca de este lugar, era un residente. Min Woo no tenía idea de por qué Hoshi estaba allí, así que no sería tan reservado en revelar los secretos de esta pequeña villa.

Hoshi tomó una larga ducha y se preparó para su visita. Min Woo no le había dicho una hora, así que el hombre no debería de quejarse de la hora. Las ocho era demasiado tarde para la cena, pero no para la información.

Hoshi no sólo quería terminar el trabajo por el cual vino a Villa Starhaus, sino que estaba malditamente determinado a averiguar por qué Jun Seo le había proporcionado un montón de archivos falsos. Hoshi sabía a ciencia cierta que el señor Yong Ha no contrataría a alguien incompetente. No, había más en juego aquí de lo que se veía.

Y de una manera u otra, Hoshi iba a saber exactamente qué era ese algo.

*****

Min Ho estaba tan agitado que le gustaría tener cinta adhesiva en sus manos en estos momentos. Geun Suk le había hablado de dejar que el guardián del inframundo colocara hechizos alrededor de la casa para avisarle cuando alguien apareciera o desapareciera. Min Ho había aceptado, y estaba agradecido por esa decisión porque Wonwoo había desconectado la alarma más veces de las que podía contar.

Parecía que últimamente cada vez que se daba la vuelta él estaba tratando de desaparecer fuera y encontrarse con... ese... ese... jodido fey. Min Ho tensó la mandíbula con tanta fuerza que juraría que escuchó sus molares posteriores agrietarse. Llámenlo un imbécil sobreprotector, pero él no estaba dispuesto a dejar ir a su hijo adoptivo, y menos con ese... ese... jodido fey.

No estaba preparado para que él fuera el hombre adulto que era, y malditamente seguro no estaba dispuesto a aceptar el hecho de que él era... la pareja de ese imbécil.

Sabía que las leyes de la manada le prohibían intervenir en cualquier tipo de apareamiento -pero era Wonwoo, su niñito. Si alguien se interponía en su camino, les aplastaría los huesos a un polvo fino.

Tal vez tenía que poner cinta adhesiva en la silla de su oficina.

— ¡Estás siendo tan poco razonable! —Wonwoo gritó mientras paseaba por su oficina, con las manos en puños y una mirada en su cara que debería haber matado a Min Ho en el acto—. Soy un hombre adulto, papá. ¡No me puedes mantener bajo llave!
—Mírame —respondió Min Ho.

No estaba listo para dejar que su hijo se emparejara. No estaba listo para reconocer que era un hombre adulto. Él no estaba listo... punto.

¿Y Mingyu? ¿En serio? ¿Por qué infiernos quería emparejarse con ese imbécil causador de estragos?

Min Ho sólo quería patear el culo de Mingyu de un extremo de la casa al otro. Podía imaginar sus manos alrededor del cuello del Fey mientras lentamente asfixiaba la vida de…

—Lo estás haciendo de nuevo —advirtió Hyun Joong golpeando el brazo de Min Ho—. Deja de mostrarte como si estuvieras soñando con destripar al hombre.
—Lo estoy —admitió Min Ho con los dientes apretados—. Si toca un pelo de su cuerpo lo voy a hacer.
—Oh, ya basta —dijo Wonwoo con un gruñido. Min Ho le había enseñado bien. Demasiado bien—. Si lo lastimas, nunca te lo perdonaré.
—Puedo vivir con eso —admitió Min Ho.

No podía dejar de ser un imbécil. Aún veía a Wonwoo como el dulce pequeño de cinco años que le había robado el corazón al verlo. ¿Y ahora tenía una pareja? De ninguna manera. No. No había ninguna oportunidad en el infierno para que Min Ho le permitiera correr tras Min-jodido-gyu.

Sólo la idea de que Mingyu lo tocara -bien, él oficialmente iba a convertir al bastardo en un eunuco. Entonces Wonwoo podría verlo todo lo que quisiera. Infiernos, incluso les permitiría estar a solas después de que él se encargara de ese pequeño problema.

—Min Ho —dijo Hyun Joong advirtiéndole mientras palmeaba el pecho de Min Ho—. Respira.
—Estoy respirando.
—¡Fuego de tu nariz! —Wonwoo gritó mientras dejó de pasear y lo enfrentó—. Acéptalo, papá. Soy un hombre adulto, y voy a tener una pareja. Él me va a reclamar, te guste o no.
—No uses esa palabra cuando hablas de Ming… —Dioses, ni siquiera podía decir el nombre del hombre en voz alta sin ver rojo.
—Mingyu —Wonwoo terminó por él—. Mingyu. Mingyu. Mingyu.
—Oh, cielos. —Hyun Joong rodó los ojos—. ¿Estás tratando de enloquecer a Min Ho para que mate a tu pareja?
—¡Hyun Joong! —Min Ho gruñó.
—Lo siento —dijo Hyun Joong mientras se dejaba caer en el sofá de cuero de la oficina de Min Ho—. Me olvidé que te niegas a dejarlo crecer.

Min Ho amaba a su pareja más que a su propia vida, pero entre Hyun Joong y Wonwoo, él estaba peligrosamente cerca de atarlos a ambos y meterlos en un armario... durante los próximos cien años.

—No dejaras la casa —ordenó mientras la ira hervía y se derramaba.
—¡Mírame! —Wonwoo gritó mientras se dio la vuelta y salió de la oficina de Min Ho, cerrando la puerta tras de sí con tal violencia, que las paredes temblaban.
—Te estaré observando, ¡está bien! —le gritó a la puerta cerrada—. ¡Viendo que no hagas nada!
—Muy suave —dijo Hyun Joong cuando se sentó en el sofá y lanzó un brazo sobre el respaldo—. Siento escalofríos que recorren mi brazo por tu amenaza.

Min Ho gruñó a su pareja.

—No, tú también.

Hyun Joong levantó las manos delante de él.

—Me voy a quedar neutral. Es nuestro hijo, pero tarde o temprano vas a tener que dejarlo ir. Es un hombre adulto con una pareja que ha esperado pacientemente tu aprobación. Pero tengo la sensación de que ya no puede esperarte más.
—Eso no es quedarse neutral. —Min Ho se dejó caer en su silla, pellizcándose el puente de la nariz mientras dejaba escapar un largo suspiro. ¿Por qué se volvía loco cada vez que pensaba en su hijo y Mingyu?—. ¡Maldición!

Hyun Joong se levantó y se acercó a él, deslizándose en el regazo de Min Ho y jalándole el mentón hasta que Min Ho vio los hermosos ojos amatistas de Hyun Joong.

—Enfréntalo, bebé. Ahora, ha crecido. Tienes que dejarlo ir y dejarlo vivir su propia vida. Si no lo haces, va a resentirse contigo. ¿Qué harías si alguien tratara de mantenerme alejado de ti?

Min Ho odiaba cuando Hyun Joong intentaba hacerle entrar en razón. No quería ser prudente en estos momentos. Quería ser un lunático delirante que evitaría a toda costa que alejaran a su pequeño niño de él. Min Ho apoyó su frente contra la de Hyun Joong y suspiró, sintiéndose como si estuviera luchando una batalla perdida.

No era que no quisiera que su pequeño ángel fuera feliz. Sólo que dejarlo ir era una de las cosas más difíciles que había tenido que hacer. ¿Qué padre pensaba que alguien era lo suficientemente bueno para su hijo? ¿Y de todos los hombres, Mingyu? Iba a requerir un milagro para que Min Ho lo viera como algo más que un jodido inmaduro.

—Yo los mataría.
—Exactamente —respondió Hyun Joong mientras pasaba sus manos por el pecho de Min Ho—. No puedes aferrarte a él para siempre.

«Mírame».

*****

Wonwoo enojado se dirigió a su dormitorio y cerró la puerta. Estaba tan enojado ahora que gritó con toda su capacidad pulmonar. Sabía que su papá lo quería. Se lo había demostrado a lo largo de los años, no sólo estuvo dispuesto a ir por encima de todo y más allá para mantenerlo a salvo, sino que realmente lo amaba y se preocupaba por él.

Sólo deseaba que dejara de verlo como su pequeño niño y que lo reconociera como el hombre en el que se había convertido. Todos en la casa lo trataban como un hombre y no como un niño. ¿Por qué su padre no podía hacer lo mismo?

Dejándose caer en la cama, Wonwoo se acomodó sobre su espalda y se quedó viendo el dosel de madera encima de él. Estaba cansado de esperar para estar con Mingyu. Estaba empezando a olvidarse de cómo se veía, y eso sólo le molestaba aún más.

El vio hacia la puerta cuando se entreabrió. Ya sabía quién era.

—Entra, Mark.

Con lo mucho que ellos se molestaban uno al otro, Mark era su mejor amigo. El medio demonio había pasado tantas noches con Wonwoo tratando de encontrar una manera para que escapara con Mingyu, quien era su pareja, que Jackson había empezado a quejarse.

Pero Wonwoo se sentía agradecido por Mark. La primera vez que lo conoció, eran más propensos a estrangularse entre sí que pasar el rato, pero se convirtió en la gema de sus amigos con los años.

—Escuché tormenta en el piso de abajo —confesó mientras cerraba la puerta detrás de él y se acercaba a la cama, tomando asiento en su suave edredón de encaje—. ¿Estás bien?
—No —admitió Wonwoo—. Entiendo lo que Min Ho está pasando. Sinceramente, lo entiendo, pero no puedo permitir que siga dictando mi vida. He seguido sus reglas. —Wonwoo sonrió—. Bueno, de todos modos, la mayoría de ellas. Pero Mingyu es mi pareja. ¿Cuánto tiempo cree que puede mantenernos separados?

Mark se recostó en su cama.

—Siempre puedes solo irte.
—Podría —admitió mientras se mordía el labio inferior—, pero no quiero hacer las cosas de esa manera. No quiero dejar de esa manera a mi papá. Quiero su bendición. —Y eso parecía ser lo último que iba a tener. Entendía el amor que sentía su padre por él, honestamente lo entendía, pero iba a hacer que se resintiera con él si no lo dejaba ir.
—Bueno —dijo Mark dejando escapar un largo suspiro—. Creo que esto se reduce a escoger entre tu pareja o tu papá. —Su tono era triste, y Wonwoo sabía que él tenía razón.

Pero Wonwoo no quería que él tuviera razón. No quería tener que elegir. Se le rompía el corazón con solo considerar en darle la espalda a Min Ho, el hombre que lo había criado desinteresadamente y lo había amado incondicionalmente.

Las lágrimas brotaron de sus ojos mientras pensaba en no volver a ver a su padre de nuevo, pero Mark estaba en lo cierto. En un momento Wonwoo tendría que abrazar su destino y encontrar su futuro con su pareja. No quería irse así. Una parte de se moriría sin él.

—Voy a hacerlo —dijo con el corazón herido—. Voy a ir a verlo mañana por la noche.

Mark se giró, dándole unas palmaditas en la rodilla.

—Sabes que siempre estaré aquí para ti, Wonu. Incluso después de que te vayas, llámame, aunque sea sólo para hablar.

Wonwoo luchó para ocultar las lágrimas. La decisión no había sido fácil, pero no podía negar a Mingyu y vivir bajo el techo de Min Ho por el resto de su vida. No, tenía que vivir su propia vida, aunque fuera sin su papá.

—Vamos —dijo Mark mientras se levantaba y le tendía la mano—. Vamos a tomar un poco de chocolate caliente en la cocina.

Wonwoo no tenía ganas de ir a ninguna parte, pero tomó la mano de Mark y le permitió que lo sacara de la cama. Tan pronto como se puso de pie, él lo abrazó en un abrazo fraternal, pasando su mano por su espalda.

—Vas a estar bien, te lo prometo. Min Ho se va a enojar, pero confía en mí, no va a darte la espalda. Eres su pequeño principito.

Wonwoo levantó la mano y se limpió las lágrimas mientras apoyaba la cabeza en el hombro de Mark.

—Espero que tengas razón. —Deseaba que su hermano Thunder estuviera aquí, pero él y su pareja, GO, se encontraban en un lugar de Jeju ayudando a unos shifter que estaban teniendo problemas con un techo con goteras.

A pesar de que era genial tener a su mejor amigo ayudándolo, Wonwoo necesitaba el abrazo de su hermano. Siempre ahuyentaba su mal humor. Pero, de nuevo, Wonwoo sabía que no podría resolver esto. Quería a Mingyu, lo ansiaba, y lentamente se estaba marchitando en su interior sin él. Apartándose de Mark, le dio al medio demonio una temblorosa sonrisa y luego lo siguió desde su habitación.

Wonwoo sabía que Mark tenía razón, pero tomar la decisión no era más fácil. Esta era su casa y había soñado con tener a su pareja bajo el mismo techo que los demás, pero parecía que no iba a tener su sueño. A pesar de que vivir fuera de la manada mataba algo dentro de él, Wonwoo estaba cansado de esperar.

Al llegar al vestíbulo, el timbre de la puerta sonó. Se separó de Mark y le dijo:

—Ve por nuestro chocolate caliente mientras yo abro la puerta.

Mark asintió y se fue a la cocina mientras Wonwoo caminaba hacia la puerta, pensando profundamente en sus problemas. Tenía que haber una manera de estar con su pareja Mingyu y vivir con su manada. Podía no ser un lobo, pero desde que tenía cinco años, este había sido su hogar.

Wonwoo agarró la manija y abrió la puerta, con la mente en otra parte hasta que vio al hombre de pie en el escalón de la entrada, mirándolo como si él estuviera en trance.

Wonwoo sabía cómo se sentía.

Era como si el aire fuera golpeado de su estómago mientras estaba allí luchando por respirar. Su mente no podía procesar la implicación de quien estaba de pie justo en frente de él. Su cerebro daba vueltas ante la imposibilidad.

—Hola.

Wonwoo se quedó allí parpadeando ante el hombre, incapaz de responder. El corazón le latía más rápido mientras veía fijamente los ojos de color azul pálido. Le recordaba los ojos de un husky siberiano, tan claros y cristalinos.

—¿Te importa si entro? Está muy frío aquí afuera. —Su voz era cálida, rica y se deslizó sobre Wonwoo como una suave piel.
—Por supuesto. —Wonwoo dio un paso atrás, absorbiendo su cabello corto y oscuro, sus ojos de color azul pálido y una expresión en su rostro que decía que estaba disfrutando la mirada abierta que le estaba dando.

«Humano».

Él era humano. Dios, Wonwoo estaba tan jodido. Si pensaba que Min Ho había enloquecido por Mingyu, espera a que se entere que el destino quiso torturar al Alfa hasta la locura, dándole a Wonwoo una segunda pareja.

«Una segunda pareja».

Quizás era a Wonwoo al que iban a torturar hasta la locura porque no tenía ni idea de cómo iba a manejar dos magníficas parejas. Dios, había estado preocupándose por uno tal como estaba.

—¿Puedo ayudarte?

Wonwoo cerró los ojos ante el sonido de la voz de Min Ho. Parecía que tenía un radar cuando se trataba de alguien que tenía la capacidad para llevarlo lejos de la casa. Pero Wonwoo sabía que no podía permitir que el Alfa se enterara de quién era ese hombre. Él lo echaría antes de que siquiera conociera su nombre.

Su nombre.

—Papá, él es... —Wonwoo se giró a verlo—. ¿Cuál es tu nombre?

Hubo un gruñido salvaje detrás de él, que le dijo a Wonwoo que su padre estaba enojado de que hubiera dejado entrar a alguien a la casa sin saber primero quién era.

Con una traviesa sonrisa, el desconocido levantó su mano, sus dedos fuertes tomaron los suyos y le dio un ligero apretón. Tan pronto como tocó su piel, Wonwoo sintió como si sus rodillas fueran a ceder.

«Contrólate, maldición. Si Min Ho sospecha algo, va a echar a tu pareja».

—Kwon Hoshi. —Le dio a Wonwoo una sonrisa encantadora, con todos sus rectos dientes blancos y... maldición, tenía hoyuelos. Pero rápidamente apartó la mano, temiendo que a su papá le diera un infarto.
—Soy Lee Wonwoo. ¿Qué te trae por aquí, señor Kwon? —preguntó Wonwoo, incapaz de apartar los ojos de él. Nunca antes había visto ojos como los suyos. Eran tan pálidos que casi carecían de color.
—Él está aquí para verme —dijo Minwoo mientras bajaba las escaleras—. Bueno. Gracias por venir, Hoshi. —Los dos hombres se estrecharon las manos, dándose un rápido empujón antes de que Minwoo se separara y palmeara la espalda de Hoshi—. Fuimos a la escuela juntos, y me encontré con él en el pueblo hoy.

Bueno, al menos Wonwoo sabía que tenía a alguien a quien torturar para obtener información acerca de Hoshi, una vez que se fuera en la noche.

—Lo siento por haber venido tan tarde. No tenía ni idea de que vivías con una gran familia. —Hoshi miró a Wonwoo por un segundo y luego miró a Minwoo—. Por el aspecto de todos los vehículos afuera, yo diría que este lugar está lleno hasta el tope.
—Vamos a la cocina. Si tienes hambre, estoy seguro de que podemos encontrar algo para que puedas comer. —Hoshi comenzó a caminar al lado de Minwoo, pero vio por encima del hombro a Wonwoo, una mirada de asombro en sus ojos.

Wonwoo sabía que él sentía la conexión, pero al ser humano, no le cabía duda de que no entendía la atracción.

—Hay algo en él que no me da confianza —dijo Min Ho, mientras caminaba hacia su oficina.

Wonwoo cerró los ojos y se pellizcó el puente de la nariz, preguntándose si iba a sobrevivir a esto en una sola pieza o si el destino iba a añadir otra perversa vuelta de tuerca a una situación ya retorcida.

SVT

Publicar un comentario

2 Comentarios

  1. En verdad que resulta todo un misterio el por qué Yong Ha quiere comprar Villa Starhaus y quien será ese tal Gyeo UI al que recurre Hoshi… mi querida familia!!!... MinHo lo está haciendo mal, muy muy mal, nada va a conseguir retando a Wonu, tan solo míralo y escúchalo… debe aceptar que Hyung tiene la razón… no puede interferir entre Wonu, Mingyu y… Hoshi… esto se va a poner buenazo!!!!

    ResponderBorrar
  2. Si Minho no saca la cabeza del culo ca a perder a su hijo..... Lo mejor que puede hacer es aceptar y será feliz con tres hijo.... 😂😂

    ResponderBorrar