Kwon
Hoshi metió las manos en los bolsillos delanteros, luchando contra el frío del
invierno, mientras caminaba por la calle casi desierta, encorvando los hombros
en un intento de reducir el impacto de los vientos que soplaban. Sus orejas se
congelaron y ya no podía sentir su nariz.
Estaba
afuera en el maldito frío.
Apretó
los dedos en puños, tratando de mantener la circulación mientras se dirigía
hacia la cafetería. Hoshi no estaba seguro de por qué se detuvo. Estaba en su
carro con el cálido chorro de la calefacción, cuando vio la cafetería. Hoshi
estaría en la ciudad por las próximas semanas, pero en realidad aún no había
tenido la oportunidad de explorar lo que la villa Starhaus ofrecía. Pero la
calidez del lugar había hecho a Hoshi detenerse y enfrentarse a los vientos.
Sólo
estaba cruzando la calle desde su lugar de estacionamiento al otro lado, pero
se sentía como si hubiera caminado un kilómetro lejos de su camioneta debido a
los fuertes vientos. A regañadientes, sacó una mano del bolsillo cuando se
acercaba a la puerta. Al entrar en la pequeña cafetería, Hoshi sonrió. Tenían
música de navidad. Había pasado mucho tiempo desde que había oído las
familiares melodías. Había estado en el extranjero el año pasado en navidad con
una firma constructora y supervisando proyectos que tenían un horario estricto
y se había perdido de la celebración.
Hoshi
extrañó las melodías navideñas y la alegría de la ocasión en todo el mundo.
Había
algo acerca de escuchar las melodías navideñas que le hacían pensar en hogares
cálidos y sidra caliente. Sopló en sus manos mientras se acercaba al mostrador
y esperó en la fila.
—¿Kwon
Hoshi?
Hoshi
se giró y vio a Lee Min Woo entrar en la cafetería.
Wow,
de todos los lugares para encontrarse con alguien de su pasado. Hoshi estaba un
poco aturdido. Él sonrió, extendió la mano y estrechó la de Min Woo.
—Mucho
tiempo sin verte.
—No
me digas —dijo Min Woo con una sonrisa sincera en su rostro—. No te había visto
desde la preparatoria. ¿Cómo infiernos estas?
Hoshi
se encogió de hombros mientras veía el menú.
—He
estado bien. ¿Y tú?
Min
Woo asintió, mientras metía las manos bajo sus brazos, viendo a Hoshi como si
quisiera recordar viejos tiempos. Tan agradable como era ver al hombre, Hoshi
no estaba en la ciudad para recordar.
—Estoy
bien. Ahora soy un detective. No puedo creer que estés aquí en Villa Starhaus.
¿Dónde vives?
Hoshi
sonrió mientras seguía viendo el menú, sin saber lo que quería beber.
—Alquilé
un departamento al lado de la comisaría. Un mundo pequeño.
—Así
es. ¿Qué estás haciendo ahora?
Hoshi
se movió hacia adelante cuando la persona que estaba delante de él terminó y se
alejó.
—¿Puedo
tomar un chocolate caliente con crema batida? —Se giró hacia Min Woo—. Estoy
aquí viendo algunos lugares.
—¿Para? —Min Woo preguntó mientras pedía
también un chocolate caliente.
Hoshi tomó la taza de la barra, y se apartó un
paso atrás para que Min Woo pudiera conseguir su orden.
—Solo viendo bienes raíces. —No se le permitía
hablar de la verdadera razón para venir a Villa Starhaus.
Hoshi sabía que no sería bienvenido si le
contaba a alguien que estaba aquí para comprar propiedades en el pueblo para un
centro comercial. La gente por lo general no se tomaba muy bien ese tipo de
noticias, en especial los residentes de los pueblos.
—Vas a tener que venir a cenar a mi casa —dijo Min
Woo, mientras tomaba su taza del mostrador—. Va a ser bueno para ponernos al
día desde los viejos tiempos.
Hoshi levantó su chocolate caliente.
—Lo haré. —Tomó un sorbo, se sentía un poco
incómodo.
No había pensado encontrarse con alguien
conocido, y mucho menos a alguien con quien fue a la escuela. Por lo que el
señor Yong Ha le había dicho, el lugar se estaba muriendo y los residentes
venderían con mucho gusto.
Pero por lo que Hoshi había visto desde que
llegó a este pequeño y pintoresco pueblo, no estaba tan seguro. El lugar
parecía prosperar y nuevos edificios estaban construyéndose. Este no era un
pueblo moribundo en su opinión. Sin embargo, Hoshi no estaba aquí para hacer
juicios.
Tenía un trabajo que hacer. La corporación Yong
Ha había contratado al mejor, a, Kwon Hoshi, para hacer un trabajo, y nada iba
a interponerse en su camino.
Ni siquiera un viejo amigo de la preparatoria.
—Te voy a dar mi dirección. —Min Woo dejó la
taza sobre la mesa y garabateó en una servilleta. Le dio la dirección a Hoshi—.
Ven esta noche. Me encantaría platicar contigo.
—Lo haré. —La oferta sorprendió a Hoshi.
Sabía que Min Woo había crecido con una madre
alcohólica y un padre ausente. El hombre se había roto el culo para terminar la
preparatoria, pero Hoshi había perdido el rastro del hombre cuando él se fue a
la universidad. No eran lo que otros considerarían buenos amigos, pero
sabía que a veces una cara conocida del pasado era bienvenida.
—Nos vemos esta noche. —Min Woo sonrió una vez
más y luego salió de la cafetería.
Hoshi no estaba seguro de por qué, pero la idea
de una comida casera le atraía. Había pasado demasiado tiempo desde que salió
de casa y él no era el mejor de los cocineros. Aunque lo lograba. Cerró los
dedos alrededor de la servilleta antes de meterla en el bolsillo delantero,
preguntándose si debía ir.
No iba a dejar que sentimientos personales se
interpusieran en el camino de los negocios. Le agradaba Min Woo y había incluso
admirado su perseverancia. Pero este negocio era de millones. La reputación de Hoshi
estaba en sus habilidades de lograr la negociación y un acuerdo antes de
Navidad.
Además, Hoshi amaba lo que hacía. Conseguía
sentir una enorme euforia de forma natural cada vez que cerraba un trato. El
poder y la riqueza eran geniales, incluso las quería, pero para lo que él vivía
era para cerrar un gran trato, le daba un subidón como ninguna otra cosa lo
hacía. Hoshi aun no encontraba nada que equipara a la embriagadora emoción.
Caminando hacia la parte trasera de la
cafetería, Hoshi sacó el teléfono celular. El lugar no estaba demasiado lleno,
así que su conversación no se oiría. Le contestaron al segundo timbrazo.
—¿Está seguro de su investigación? —Hoshi
preguntó y luego tomó un sorbo de chocolate.
Después de viajar por todo el mundo, se
sorprendió al encontrar el chocolate tan rico, tan sabroso. Eso no era algo que
esperara encontrar en un pueblo tan pequeño. Tomando asiento en un sillón rojo,
Hoshi miró alrededor de la cómoda cafetería.
—Nuestra
investigación fue exhaustiva, señor Kwon. Villa Starhaus tiene unos novecientos
habitantes, y el ochenta por ciento de la población no tiene trabajo. La ciudad
no ha tenido un desarrollo nuevo en años. El promedio de ingresos es tan bajo
que estoy conmocionado de que el pueblo aún exista. Los residentes venderán sin
problemas.
Hoshi
abrió la boca para decirle a Jun Seo —asistente del señor Yong Ha— que la
ciudad tenía varios desarrollos nuevos por lo que había visto, incluyendo un
cine nuevo. Pero algo dentro de Hoshi le hizo quedarse con esa pequeña
información para sí mismo. No tenía ninguna razón para hacerlo, pero Hoshi
quería investigar un poco más antes de informarlo.
—El
pueblo es extremadamente pobre. Comprarles sus propiedades será un regalo del
cielo. Ellos pensaran que se sacaron la lotería. — Jun Seo hizo una pausa y
luego habló en un tono preocupado—. ¿Ya tienes problemas?
—No,
ninguno. Sólo quería asegurarme de que sus datos eran correctos antes de
proceder.
—Oh,
bueno. He investigado a fondo la ciudad. Al parecer, el alcalde, Lee Min Ho, no
se preocupa por los ciudadanos. Ha dejado decaer el pueblo a su alrededor.
Estoy dispuesto a apostar que él venderá tan fácilmente como todos los demás.
Ve con él primero. Si el alcalde vende, todos los demás residentes verán que
aferrarse al pueblo en el que crecieron no vale la pena. Si ellos no venden...
Sí,
Hoshi sabía lo que sucedería después.
—Tengo
los archivos en mi departamento.
—Muy bien —dijo Jun Seo —.
Espero tu llamada diciéndome que el acuerdo está completo.
Hoshi colgó. Odiaba tratar con Jun Seo. El hombre era un quejumbroso besa-culos y nada profesional. El sujeto
podía trabajar para un poderoso hombre, pero el trabajo de Jun Seo era cuestionable. El tipo no tenía su investigación en orden.
Este pueblo no se estaba muriendo, estaba prosperando. Cómo pudo haberse
perdido Jun
Seo de esa pieza vital de información era una
incógnita.
Hoshi decidió renunciar a la invitación a cenar.
Había demasiado que investigar y tendría que realizarla por su cuenta. Esta era
la primera vez que estaba prácticamente ciego en su puesto de trabajo. Jun Seo era un idiota y necesitaba ser despedido.
Dejando caer la taza en el bote de basura, Hoshi
caminó de regreso a su carro. Parecía haberse puesto más frío afuera, así que
corrió a través de la calle y se deslizó en el interior del carro, ahora frío.
Hizo a un lado la sonrisa en el rostro de Min Woo. No tenía sentido ceder a
sentimientos de nostalgia cuando estaba a punto de clausurar este pueblo.
Ya fuera que prosperara o no, él tenía un
trabajo que terminar.
Y Hoshi siempre había estado a la altura de sus
objetivos.
Una vez que estuvo de vuelta en su
departamento, Hoshi sacó los archivos que Jun Seo le había
suministrado y los comparó con lo que había visto en la Villa. No sólo Jun Seo se había perdido del nuevo cine sino también de la tienda de
motocicletas Tuan. Hoshi sacudió la cabeza ante la incompetencia. Un niño
podría haber elaborado un informe de investigación mejor que este.
Si
el señor Yong Ha mantenía a Jun Seo como asistente, la corporación Yong Ha iba
a caer.
Tomando
una taza de café de la pequeña cocina, Hoshi se sentó en el sofá y empezó a
hojear el archivo de Lee Min Ho.
En
realidad no había mucho que leer, pero lo que llamó de inmediato su atención es
que no había fecha de inicio para cuando el señor Lee se había convertido en
alcalde. El hombre ni siquiera había tenido un contendiente funcionando desde… Hoshi
miró el archivo... nunca. No encontró registros de alguna persona que
compitiera contra el hombre, ni que le hubiera ganado, ni que lo hubieran
elegido, ni siquiera un indicio de cualquier tipo de candidatura. Era como si
el hombre hubiera estado presente desde que la villa fue construida hace más de
doscientos años.
Pero
eso era imposible. Hoshi leyó el archivo dos veces, pero sabía desde la primera
lectura que no se le había pasado nada.
«Qué
extraño».
Dejando
el archivo a un lado, Hoshi tomó otro, marcado como el archivo Kim. Dio al
expediente una lectura exhaustiva, señalando que la familia de ocho no había
estado en Villa Starhaus desde hace tanto como algunos de los demás residentes.
Hoshi no creía que eso fuera imposible.
—¿Qué
jodidos?
Frunció
el ceño mientras examinaba el informe anual de los ingresos de los Kim. Hoshi
quedó desconcertado.
No
había manera que Jun Seo fuera tan incompetente. Los Kim hicieron suficiente
dinero para mantener a este pueblo diez veces. Algo no estaba sumando.
Rascándose la incipiente barba en su mandíbula, dejó el archivo Kim a un lado y
tomó la carpeta que contenía las estadísticas sobre el Taller Jin Goo,
esperando ver una disminución constante de los ingresos, pero encontró lo
contrario.
El
Taller Jin Goo estaba fiscalmente en auge.
¿Qué
infiernos estaba sucediendo aquí? Hoshi estaba completamente perplejo. Lo que
le habían dicho y lo que estaba leyendo, eran dos cosas muy diferentes. Para
cuando Hoshi terminó de leer todos los archivos en su poder, era algo seguro
que algún otro había comprado el moribundo pueblo. Sus instintos le decían que
había más en esto que simple incompetencia.
Sólo
que no estaba seguro de lo que podría ser. ¿Por qué la Corporación Yong Ha lo
envió a comprar un pueblo que cualquier hombre ciego podía ver que no estaba
muriendo, sino floreciendo?
Sólo
había una manera de obtener los datos que faltaban o que estaban siendo
retenidos a propósito. Marcó un número que rara vez utilizaba. Si alguien podía
descubrir lo que estaba pasando en este tranquilo pequeño pueblo, ese era Gyeo
Ul. El hombre podría descubrir la verdad detrás de la zona 511 si se sentía
inclinado.
—Hoshi.
La
voz era profunda y segura cuando Gyeo Ul contestó el teléfono. Siempre le
intrigaba a Hoshi que Gyeo Ul pudiera hacer eso. Hoshi no tenía registrado su
número de teléfono o su ubicación. No lo tenía configurado de esa manera.
Y
aun así Gyeo Ul lo sabía.
—Te
necesito para un trabajo.
—Explícate.
Hoshi
le dijo a Gyeo Ul sobre el trabajo que se le entregó y la información
contradictoria. Su instinto le decía que algo más estaba pasando, y Hoshi sabía
que no iba a darse por vencido hasta que tuviera todas las piezas del
rompecabezas en su lugar.
—Envíame
los archivos.
Hoshi
subió los archivos a un correo electrónico cifrado y los envió a Gyeo Ul.
—Llámame
cuando sepas algo.
El
teléfono se cortó.
Hoshi
lanzó su teléfono satelital a la mesa de café, dejando escapar un profundo
suspiro. Tenía la sensación de que acababa de entrar en un montón de mierda que
no iba a lavar de sus zapatos con tanta facilidad.
Tal
vez no debería haber dejado de fumar. No le vendría mal un maldito cigarrillo
ahora mismo. Metió la mano en el bolsillo para un chicle y encontró la
servilleta con la dirección que Min Woo escribió sobre ella.
Tal
vez podría ir a cenar con Min Woo y ver si su viejo amigo estaba dispuesto a
decirle algo sobre Villa Starhaus. Si alguien podía decirle algo acerca de este
lugar, era un residente. Min Woo no tenía idea de por qué Hoshi estaba allí,
así que no sería tan reservado en revelar los secretos de esta pequeña villa.
Hoshi
tomó una larga ducha y se preparó para su visita. Min Woo no le había dicho una
hora, así que el hombre no debería de quejarse de la hora. Las ocho era
demasiado tarde para la cena, pero no para la información.
Hoshi
no sólo quería terminar el trabajo por el cual vino a Villa Starhaus, sino que
estaba malditamente determinado a averiguar por qué Jun Seo le había
proporcionado un montón de archivos falsos. Hoshi sabía a ciencia cierta que el
señor Yong Ha no contrataría a alguien incompetente. No, había más en juego
aquí de lo que se veía.
Y
de una manera u otra, Hoshi iba a saber exactamente qué era ese algo.
*****
Min
Ho estaba tan agitado que le gustaría tener cinta adhesiva en sus manos en
estos momentos. Geun Suk le había hablado de dejar que el guardián del
inframundo colocara hechizos alrededor de la casa para avisarle cuando alguien
apareciera o desapareciera. Min Ho había aceptado, y estaba agradecido por esa
decisión porque Wonwoo había desconectado la alarma más veces de las que podía
contar.
Parecía
que últimamente cada vez que se daba la vuelta él estaba tratando de
desaparecer fuera y encontrarse con... ese... ese... jodido fey. Min Ho tensó
la mandíbula con tanta fuerza que juraría que escuchó sus molares posteriores
agrietarse. Llámenlo un imbécil sobreprotector, pero él no estaba dispuesto a
dejar ir a su hijo adoptivo, y menos con ese... ese... jodido fey.
No
estaba preparado para que él fuera el hombre adulto que era, y malditamente
seguro no estaba dispuesto a aceptar el hecho de que él era... la pareja de ese
imbécil.
Sabía
que las leyes de la manada le prohibían intervenir en cualquier tipo de
apareamiento -pero era Wonwoo, su niñito. Si alguien se interponía en su
camino, les aplastaría los huesos a un polvo fino.
Tal
vez tenía que poner cinta adhesiva en la silla de su oficina.
— ¡Estás siendo tan poco razonable! —Wonwoo
gritó mientras paseaba por su oficina, con las manos en puños y una mirada en
su cara que debería haber matado a Min Ho en el acto—. Soy un hombre adulto,
papá. ¡No me puedes mantener bajo llave!
—Mírame —respondió Min Ho.
No estaba listo para dejar que su hijo se
emparejara. No estaba listo para reconocer que era un hombre adulto. Él no
estaba listo... punto.
¿Y Mingyu? ¿En serio? ¿Por qué infiernos quería
emparejarse con ese imbécil causador de estragos?
Min Ho sólo quería patear el culo de Mingyu de
un extremo de la casa al otro. Podía imaginar sus manos alrededor del cuello
del Fey mientras lentamente asfixiaba la vida de…
—Lo estás haciendo de nuevo —advirtió Hyun
Joong golpeando el brazo de Min Ho—. Deja de mostrarte como si estuvieras soñando
con destripar al hombre.
—Lo estoy —admitió Min Ho con los dientes
apretados—. Si toca un pelo de su cuerpo lo voy a hacer.
—Oh, ya basta —dijo Wonwoo con un gruñido. Min
Ho le había enseñado bien. Demasiado bien—. Si lo lastimas, nunca te lo perdonaré.
—Puedo vivir con eso —admitió Min Ho.
No podía dejar de ser un imbécil. Aún veía a Wonwoo
como el dulce pequeño de cinco años que le había robado el corazón al verlo. ¿Y
ahora tenía una pareja? De ninguna manera. No. No había ninguna oportunidad en el
infierno para que Min Ho le permitiera correr tras Min-jodido-gyu.
Sólo la idea de que Mingyu lo tocara -bien, él
oficialmente iba a convertir al bastardo en un eunuco. Entonces Wonwoo podría
verlo todo lo que quisiera. Infiernos, incluso les permitiría estar a solas después de
que él se encargara de ese pequeño problema.
—Min
Ho —dijo Hyun Joong advirtiéndole mientras palmeaba el pecho de Min Ho—.
Respira.
—Estoy
respirando.
—¡Fuego
de tu nariz! —Wonwoo gritó mientras dejó de pasear y lo enfrentó—. Acéptalo,
papá. Soy un hombre adulto, y voy a tener una pareja. Él me va a reclamar, te
guste o no.
—No
uses esa palabra cuando hablas de Ming… —Dioses, ni siquiera podía decir el
nombre del hombre en voz alta sin ver rojo.
—Mingyu
—Wonwoo terminó por él—. Mingyu. Mingyu. Mingyu.
—Oh,
cielos. —Hyun Joong rodó los ojos—. ¿Estás tratando de enloquecer a Min Ho para
que mate a tu pareja?
—¡Hyun Joong! —Min Ho gruñó.
—Lo
siento —dijo Hyun Joong mientras se dejaba caer en el sofá de cuero de la
oficina de Min Ho—. Me olvidé que te niegas a dejarlo crecer.
Min
Ho amaba a su pareja más que a su propia vida, pero entre Hyun Joong y Wonwoo,
él estaba peligrosamente cerca de atarlos a ambos y meterlos en un armario...
durante los próximos cien años.
—No
dejaras la casa —ordenó mientras la ira hervía y se derramaba.
—¡Mírame!
—Wonwoo gritó mientras se dio la vuelta y salió de la oficina de Min Ho,
cerrando la puerta tras de sí con tal violencia, que las paredes temblaban.
—Te estaré observando, ¡está bien! —le gritó a
la puerta cerrada—. ¡Viendo que no hagas nada!
—Muy suave —dijo Hyun Joong cuando se sentó en
el sofá y lanzó un brazo sobre el respaldo—. Siento escalofríos que recorren mi
brazo por tu amenaza.
Min Ho gruñó a su pareja.
—No, tú también.
Hyun Joong levantó las manos delante de él.
—Me voy a quedar neutral. Es nuestro hijo, pero
tarde o temprano vas a tener que dejarlo ir. Es un hombre adulto con una pareja
que ha esperado pacientemente tu aprobación. Pero tengo la sensación de que ya
no puede esperarte más.
—Eso no es quedarse neutral. —Min Ho se dejó
caer en su silla, pellizcándose el puente de la nariz mientras dejaba escapar
un largo suspiro. ¿Por qué se volvía loco cada vez que pensaba en su hijo y Mingyu?—.
¡Maldición!
Hyun Joong se levantó y se acercó a él,
deslizándose en el regazo de Min Ho y jalándole el mentón hasta que Min Ho vio
los hermosos ojos amatistas de Hyun Joong.
—Enfréntalo, bebé. Ahora, ha crecido. Tienes
que dejarlo ir y dejarlo vivir su propia vida. Si no lo haces, va a resentirse
contigo. ¿Qué harías si alguien tratara de mantenerme alejado de ti?
Min Ho odiaba cuando Hyun Joong intentaba
hacerle entrar en razón. No quería ser prudente en estos momentos. Quería ser
un lunático delirante que evitaría a toda costa que alejaran a su pequeño niño
de él. Min Ho apoyó su frente contra la de Hyun Joong y suspiró, sintiéndose
como si estuviera luchando una batalla perdida.
No era que no quisiera que su pequeño ángel
fuera feliz. Sólo que dejarlo ir era una de las cosas más difíciles que había
tenido que hacer. ¿Qué padre pensaba que alguien era lo suficientemente bueno
para su hijo? ¿Y de todos los hombres, Mingyu? Iba a requerir un milagro para que Min Ho
lo viera como algo más que un jodido inmaduro.
—Yo
los mataría.
—Exactamente
—respondió Hyun Joong mientras pasaba sus manos por el pecho de Min Ho—. No
puedes aferrarte a él para siempre.
«Mírame».
*****
Wonwoo
enojado se dirigió a su dormitorio y cerró la puerta. Estaba tan enojado ahora
que gritó con toda su capacidad pulmonar. Sabía que su papá lo quería. Se lo
había demostrado a lo largo de los años, no sólo estuvo dispuesto a ir por
encima de todo y más allá para mantenerlo a salvo, sino que realmente lo amaba
y se preocupaba por él.
Sólo
deseaba que dejara de verlo como su pequeño niño y que lo reconociera
como el hombre en el que se había convertido. Todos en la casa lo trataban como
un hombre y no como un niño. ¿Por qué su padre no podía hacer lo mismo?
Dejándose
caer en la cama, Wonwoo se acomodó sobre su espalda y se quedó viendo el dosel
de madera encima de él. Estaba cansado de esperar para estar con Mingyu. Estaba
empezando a olvidarse de cómo se veía, y eso sólo le molestaba aún más.
El
vio hacia la puerta cuando se entreabrió. Ya sabía quién era.
—Entra,
Mark.
Con
lo mucho que ellos se molestaban uno al otro, Mark era su mejor amigo. El medio
demonio había pasado tantas noches con Wonwoo tratando de encontrar una manera
para que escapara con Mingyu, quien era su pareja, que Jackson había empezado a
quejarse.
Pero
Wonwoo se sentía agradecido por Mark. La primera vez que lo conoció, eran más
propensos a estrangularse entre sí que pasar el rato, pero se convirtió en la
gema de sus amigos con los años.
—Escuché
tormenta en el piso de abajo —confesó mientras cerraba la puerta detrás de él y
se acercaba a la cama, tomando asiento en su suave edredón de encaje—. ¿Estás
bien?
—No
—admitió Wonwoo—. Entiendo lo que Min Ho está pasando. Sinceramente, lo
entiendo, pero no puedo permitir que siga dictando mi vida. He seguido sus
reglas. —Wonwoo sonrió—. Bueno, de todos modos, la mayoría de ellas. Pero Mingyu
es mi pareja. ¿Cuánto tiempo cree que puede mantenernos separados?
Mark
se recostó en su cama.
—Siempre
puedes solo irte.
—Podría
—admitió mientras se mordía el labio inferior—, pero no quiero hacer las cosas
de esa manera. No quiero dejar de esa manera a mi papá. Quiero su bendición. —Y
eso parecía ser lo último que iba a tener. Entendía el amor que sentía su padre
por él, honestamente lo entendía, pero iba a hacer que se resintiera con él si
no lo dejaba ir.
—Bueno
—dijo Mark dejando escapar un largo suspiro—. Creo que esto se reduce a escoger
entre tu pareja o tu papá. —Su tono era triste, y Wonwoo sabía que él tenía
razón.
Pero
Wonwoo no quería que él tuviera razón. No quería tener que elegir. Se le rompía
el corazón con solo considerar en darle la espalda a Min Ho, el hombre que lo
había criado desinteresadamente y lo había amado incondicionalmente.
Las
lágrimas brotaron de sus ojos mientras pensaba en no volver a ver a su padre de
nuevo, pero Mark estaba en lo cierto. En un momento Wonwoo tendría que abrazar
su destino y encontrar su futuro con su pareja. No quería irse así. Una parte
de se moriría sin él.
—Voy
a hacerlo —dijo con el corazón herido—. Voy a ir a verlo mañana por la noche.
Mark
se giró, dándole unas palmaditas en la rodilla.
—Sabes
que siempre estaré aquí para ti, Wonu. Incluso después de que te vayas,
llámame, aunque sea sólo para hablar.
Wonwoo
luchó para ocultar las lágrimas. La decisión no había sido fácil, pero no podía
negar a Mingyu y vivir bajo el techo de Min Ho por el resto de su vida. No,
tenía que vivir su propia vida, aunque fuera sin su papá.
—Vamos
—dijo Mark mientras se levantaba y le tendía la mano—. Vamos a tomar un poco de
chocolate caliente en la cocina.
Wonwoo
no tenía ganas de ir a ninguna parte, pero tomó la mano de Mark y le permitió
que lo sacara de la cama. Tan pronto como se puso de pie, él lo abrazó en un
abrazo fraternal, pasando su mano por su espalda.
—Vas
a estar bien, te lo prometo. Min Ho se va a enojar, pero confía en mí, no va a
darte la espalda. Eres su pequeño principito.
Wonwoo
levantó la mano y se limpió las lágrimas mientras apoyaba la cabeza en el
hombro de Mark.
—Espero
que tengas razón. —Deseaba que su hermano Thunder estuviera aquí, pero él y su
pareja, GO, se encontraban en un lugar de Jeju ayudando a unos shifter que
estaban teniendo problemas con un techo con goteras.
A
pesar de que era genial tener a su mejor amigo ayudándolo, Wonwoo necesitaba el
abrazo de su hermano. Siempre ahuyentaba su mal humor. Pero, de nuevo, Wonwoo
sabía que no podría resolver esto. Quería a Mingyu, lo ansiaba, y lentamente se
estaba marchitando en su interior sin él. Apartándose de Mark, le dio al medio
demonio una temblorosa sonrisa y luego lo siguió desde su habitación.
Wonwoo
sabía que Mark tenía razón, pero tomar la decisión no era más fácil. Esta era
su casa y había soñado con tener a su pareja bajo el mismo techo que los demás,
pero parecía que no iba a tener su sueño. A pesar de que vivir fuera de la
manada mataba algo dentro de él, Wonwoo estaba cansado de esperar.
Al
llegar al vestíbulo, el timbre de la puerta sonó. Se separó de Mark y le dijo:
—Ve
por nuestro chocolate caliente mientras yo abro la puerta.
Mark
asintió y se fue a la cocina mientras Wonwoo caminaba hacia la puerta, pensando
profundamente en sus problemas. Tenía que haber una manera de estar con su
pareja Mingyu y vivir con su manada. Podía no ser un lobo, pero desde que tenía
cinco años, este había sido su hogar.
Wonwoo
agarró la manija y abrió la puerta, con la mente en otra parte hasta que vio al
hombre de pie en el escalón de la entrada, mirándolo como si él estuviera en
trance.
Wonwoo
sabía cómo se sentía.
Era
como si el aire fuera golpeado de su estómago mientras estaba allí luchando por
respirar. Su mente no podía procesar la implicación de quien estaba de pie
justo en frente de él. Su cerebro daba vueltas ante la imposibilidad.
—Hola.
Wonwoo
se quedó allí parpadeando ante el hombre, incapaz de responder. El corazón le
latía más rápido mientras veía fijamente los ojos de color azul pálido. Le
recordaba los ojos de un husky siberiano, tan claros y cristalinos.
—¿Te
importa si entro? Está muy frío aquí afuera. —Su voz era cálida, rica y se
deslizó sobre Wonwoo como una suave piel.
—Por
supuesto. —Wonwoo dio un paso atrás, absorbiendo su cabello corto y oscuro, sus
ojos de color azul pálido y una expresión en su rostro que decía que estaba
disfrutando la mirada abierta que le estaba dando.
«Humano».
Él
era humano. Dios, Wonwoo estaba tan jodido. Si pensaba que Min Ho había
enloquecido por Mingyu, espera a que se entere que el destino quiso torturar al
Alfa hasta la locura, dándole a Wonwoo una segunda pareja.
«Una
segunda pareja».
Quizás
era a Wonwoo al que iban a torturar hasta la locura porque no tenía ni idea de
cómo iba a manejar dos magníficas parejas. Dios, había estado preocupándose por
uno tal como estaba.
—¿Puedo
ayudarte?
Wonwoo
cerró los ojos ante el sonido de la voz de Min Ho. Parecía que tenía un radar
cuando se trataba de alguien que tenía la capacidad para llevarlo lejos de la
casa. Pero Wonwoo sabía que no podía permitir que el Alfa se enterara de quién
era ese hombre. Él lo echaría antes de que siquiera conociera su nombre.
Su
nombre.
—Papá, él es... —Wonwoo se giró a
verlo—. ¿Cuál es tu nombre?
Hubo un gruñido salvaje detrás de él,
que le dijo a Wonwoo que su padre estaba enojado de que hubiera dejado entrar a
alguien a la casa sin saber primero quién era.
Con una traviesa sonrisa, el
desconocido levantó su mano, sus dedos fuertes tomaron los suyos y le dio un
ligero apretón. Tan pronto como tocó su piel, Wonwoo sintió como si sus
rodillas fueran a ceder.
«Contrólate, maldición. Si Min Ho
sospecha algo, va a echar a tu pareja».
—Kwon Hoshi. —Le dio a Wonwoo una
sonrisa encantadora, con todos sus rectos dientes blancos y... maldición, tenía
hoyuelos. Pero rápidamente apartó la mano, temiendo que a su papá le diera un
infarto.
—Soy Lee Wonwoo. ¿Qué te trae por
aquí, señor Kwon? —preguntó Wonwoo, incapaz de apartar los ojos de él. Nunca
antes había visto ojos como los suyos. Eran tan pálidos que casi carecían de
color.
—Él está aquí para verme —dijo Minwoo
mientras bajaba las escaleras—. Bueno. Gracias por venir, Hoshi. —Los dos
hombres se estrecharon las manos, dándose un rápido empujón antes de que Minwoo
se separara y palmeara la espalda de Hoshi—. Fuimos a la escuela juntos, y me
encontré con él en el pueblo hoy.
Bueno, al menos Wonwoo sabía que
tenía a alguien a quien torturar para obtener información acerca de Hoshi, una
vez que se fuera en la noche.
—Lo siento por haber venido tan
tarde. No tenía ni idea de que vivías con una gran familia. —Hoshi miró a Wonwoo
por un segundo y luego miró a Minwoo—. Por el aspecto de todos los vehículos
afuera, yo diría que este lugar está lleno hasta el tope.
—Vamos
a la cocina. Si tienes hambre, estoy seguro de que podemos encontrar algo para
que puedas comer. —Hoshi comenzó a caminar al lado de Minwoo, pero vio por
encima del hombro a Wonwoo, una mirada de asombro en sus ojos.
Wonwoo
sabía que él sentía la conexión, pero al ser humano, no le cabía duda de que no
entendía la atracción.
—Hay
algo en él que no me da confianza —dijo Min Ho, mientras caminaba hacia su
oficina.
Wonwoo
cerró los ojos y se pellizcó el puente de la nariz, preguntándose si iba a
sobrevivir a esto en una sola pieza o si el destino iba a añadir otra perversa
vuelta de tuerca a una situación ya retorcida.
SVT

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En verdad que resulta todo un misterio el por qué Yong Ha quiere comprar Villa Starhaus y quien será ese tal Gyeo UI al que recurre Hoshi… mi querida familia!!!... MinHo lo está haciendo mal, muy muy mal, nada va a conseguir retando a Wonu, tan solo míralo y escúchalo… debe aceptar que Hyung tiene la razón… no puede interferir entre Wonu, Mingyu y… Hoshi… esto se va a poner buenazo!!!!
ResponderBorrarSi Minho no saca la cabeza del culo ca a perder a su hijo..... Lo mejor que puede hacer es aceptar y será feliz con tres hijo.... 😂😂
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