La Familia T52... Capitulo 02


Mingyu se paseaba de un lado a otro bajo el gran árbol, esperando a Wonwoo. Se suponía que debía encontrarse con él esta noche, y Wonu era en todo lo que había pensado todo el día. Se moría de ganas de que sus dedos tocaran su cálida y sedosa piel y acariciar su cabello.

Todavía no había descubierto la manera de lograr estar alrededor de la familia de Wonwoo, aunque era mejor decir -que el Alfa era la pesadilla de la existencia de Mingyu. Eso había tomado mucha de la paciencia que tenía, y Mingyu estaba al final de la cuerda con la espera. Esta noche, bajo el cielo despejado y las miles de estrellas, le pediría a Wonwoo que se fuera a casa con él. Sólo rezaba para que estuviera de acuerdo.

Mingyu entendía acerca de las lealtades familiares. Honestamente lo hacía, pero sabía que nunca iba a tener la bendición de Min Ho, al infierno con eso. Estaba cansado de esperar, cansado de anhelar, y malditamente cansado de estar sin su pareja.

Bueno, aunque entendía las quejas de Min Ho. Él, después de todo, causó muchos estragos en esa casa, pero eso fue antes de saber que el hombre de sus sueños vivía allí. Si hubiera sabido... sí, probablemente habría seguido siendo una mierda, pero no se hubiera quedado para ser atrapado.

Quedarse lo agravó, Mingyu sintió a su hermano Yuvin antes de que apareciera, apoyado contra un árbol y una sonrisa de satisfacción en su rostro.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Mingyu preguntó mientras sus ojos recorrían la zona en busca de Wonwoo.
—Sólo quiero conocer a tu pareja —respondió Yuvin—. No es propio de ti ocultar a alguien de la familia. Se me hizo muy curioso.

Esto venía de un hombre que tenía tanto a hombres como a mujeres acudiendo a su cama. El alto, moreno y guapo elf nunca había ocultado el hecho de que podía conseguir a cualquier persona que quisiera. Si Wonwoo no fuera su pareja, Mingyu se habría preocupado acerca de que Yuvin estuviera aquí.

Aun así eso lo tenía al borde. Incluso si Wonwoo no encontrara atractivo a Yuvin, su hermano iba a utilizar sus encantos hasta que lo tuviera comiendo en la palma de su mano. Yuvin no era más que un viejo y gran puto, y no había manera de que fuera a permitir que su hermano estuviera en algún lugar cerca de Wonwoo.

—Si yo quisiera que lo conocieras, ya lo hubieras hecho para ahora.

Yuvin se rio y el sonido irritó los nervios de Mingyu.

—¿Él es tan desagradable a la vista que sientes la necesidad de mantenerlo en secreto?

Mingyu estaba listo para golpear a su hermano, pero en su lugar lo ignoró.

Yuvin sólo estaba tratando de sacarlo de quicio. Pero no iba a funcionar porque Mingyu tenía otras cosas en mente esta noche. Por ejemplo, cómo iba a convencer a su pareja que dejara a su familia y viniera a vivir con él.

—¿Pensé que ibas a salir esta noche? —Mingyu preguntó irritado. —¿Realmente por qué estás aquí?

Yuvin cruzó los brazos sobre el pecho y se encogió de hombros.

—Realmente quiero conocer a tu pareja.
—Bueno —dijo, mientras le daba la espalda—. No te quiero aquí.
—Ten cuidado, Mingyu, o podrías herir mis sentimientos.

Si eso fuera posible. Yuvin sólo tenía un sentimiento, y ese era el estar excitado. Ese era el único modo que el hombre parecía funcionar, y Mingyu no lo quería cerca de Wonwoo. Wonu era un hermoso hombre que hacía que su corazón latiera más rápido y más lento al mismo tiempo.


Lo amaba profundamente. Era el único que lo hacía sentir de esta manera cada vez que ponía los ojos en él. A pesar de que no había pasado mucho tiempo a su alrededor, Mingyu estaba enamorado. Tenía los ojos azules más grandes que había visto en su vida y cabello negro que rogaba a un hombre envolver las manos en el hermoso cabello y mimarlo como un gatito.

Y no iba a dejar que Yuvin arruinara esto para él.

—¿No tienes a alguien que tu encanto pueda llevar a tu cama, como a uno de los renos de Nick?—Mingyu le dijo con petulancia a su hermano.
—Muy gracioso —respondió Yuvin, enfrentándose a los insultos de Mingyu—. No, soy todo tuyo esta noche.

Mingyu se giró hacia su hermano y estudió al hombre. No era como si Yuvin fuera tan inflexible acerca de estar alrededor de Mingyu. Eran hermanos, pero no era un secreto que no eran cercanos.

—¿Qué es lo que no me estás diciendo?

Cuando Yuvin se movió de un pie al otro, Mingyu sintió la ira subir hacia la superficie.

—¡Me estas usando para ocultar tu olor!
—No lo hago —Yuvin negó, pero la forma en que sus ojos se posaron en Mingyu le dijo que el hombre estaba mintiendo.
—Les debes a esos malditos corredores de apuestas de nuevo, ¿no es así?

Yuvin no solo tenía predilección por el sexo, sino también por el juego. La última vez que su hermano le debía a esos elves de las sombras, habían estado a punto de matarlo. Le había jurado a sus padres que había terminado con el juego, pero Mingyu conocía a su hermano.

—¿Cuánto, Yuvin?
—No estoy huyendo de los apostadores —bufó Yuvin mientras se apartaba del árbol—. ¿Por qué automáticamente asumes lo peor, Mingyu? ¿Sólo porque quiero conocer a tu pareja, estoy haciendo algo que no es bueno?
—Suena bastante bien —dijo Mingyu—. ¿Cuánto les debes, Yuvin?
—Sabes qué, jodete. —Yuvin desapareció, dejando a Mingyu allí echando humo. Se habría sentido mal si no fuera por el hecho de que sabía que tenía razón.

Cansado de esperar, Mingyu apareció en el patio trasero de Wonwoo. Sabía cómo entrar sin ser detectado, pero Mingyu había estado intentando todo lo posible para comportarse y no enojar a Min Ho más de lo que ya estaba. Había tratado de enseñar a Wonwoo cómo desaparecer sin ser detectado, pero su pequeña dulce pareja, encontró la lección difícil. Lo había intentado en numerosas ocasiones, sólo para hacer estallar la alarma de la casa y hacer que Mingyu rápidamente se desvaneciera antes de que le cortaran las bolas.

Pero después de lidiar con Yuvin, Mingyu quería saber lo que estaba evitando que su pareja se encontrara con él. Había prometido ayudarlo con el escudo contra la desaparición cuando estuviera listo para ir con él, pero aún no lo había llamado.

Quería saber por qué. Usando como protección la oscuridad para cubrir su apariencia, Mingyu miró el interior de la cocina. Vio a Minwoo y a Mark de inmediato. Estaban de pie cerca del mostrador hablando uno con el otro.

A Mingyu le agradaba Mark. El medio demonio había cubierto a Wonwoo muchas veces. Le molestaba como el infierno que tuviera que cubrir a su pareja para salir con él. Él era un hombre adulto, su pareja, y él tenía todo el derecho a estar con él.

Pero Wonwoo no estaba listo para desafiar a su padre y realmente estar con él.

Una parte de él se entristeció con ese pensamiento, pero Mingyu sabía que haría lo que fuera para estar con Wonu. Wonwoo era muy dulce e inocente como para desafiar a Min Ho, algo que Mingyu no podía negar.

Se quedó sin aliento cuando lo vio entrar en la cocina. Dios, era tan hermoso. Era como ver las puertas del cielo y que se le negara la entrada. Dolían sus brazos por envolverlos alrededor de él y jalarlo hacia su cuerpo, besar el suave cuello y morder suavemente la oreja.

Le tomó todo lo que tenía quedarse fijo en el suelo y no irrumpir en la cocina y tomar lo que era suyo por derecho. Mingyu debería ser nombrado el santo del año por la paciencia que mostraba al contenerse.

Sonrió al verlo sonreír. Le hizo bien a su corazón saber que era feliz. Eso era todo lo que quería para él, que fuera feliz.

Eso era por lo que estaba esperando hasta que estuviera listo para irse en lugar de arrastrarlo lejos de su familia y reclamarlo como suyo.

Frunció el ceño, Mingyu se preguntó a quién le estaba dando Wonwoo miradas robadas. Parecía como si estuviera tratando de no ser atrapado, eso fue lo que despertó su curiosidad. Moviéndose a la derecha, Mingyu se asomó a la cocina, y vio a un desconocido de pie allí, mirando a Wonwoo como si estuviera abiertamente interesado.

—¿Que jodidos? —Mingyu murmuró para sí mismo.

Él se rascó la mandíbula, viendo a los dos y estando malditamente seguro que se estaban mirando uno al otro. Ira al rojo vivo se instaló en su pecho mientras apretaba sus manos en puños a los costados.

¿Su pareja estaba viendo a otro hombre? ¿Había perdido la maldita cabeza? Mingyu estaba dispuesto a destripar al hombre en el acto solo por verlo de esa manera. Sacando su teléfono celular de su bolsillo, marcó el número de Wonwoo y esperó mientras sonaba. Lo vio sacar su teléfono de su bolsillo trasero, comprobar el número y, luego ver a su alrededor antes de salir corriendo de la cocina.

—¿Hola?
—Hola, hermoso. ¿Se te olvidó que se suponía que nos reuniríamos esta noche? —preguntó, manteniendo su tono controlado a pesar del hecho de que había visto las miradas hambrientas que habían intercambiado en la cocina.

Quería una explicación antes de que él lo encerrara en su habitación por el resto de su vida y matara al bastardo que estaba de pie en la cocina.

Podía sentir la vacilación en el otro extremo del teléfono, y quiso maldecir y al mismo tiempo pedirle que saliera a verlo. No debería de haber otro hombre llamando su atención.

—No me he olvidado —murmuró en el teléfono. Mingyu se colgó a su voz, dejando que calmara esa parte de él que estaba a punto de ir todo bárbaro contra Wonu. Le ayudó a controlar su ira y darle una pequeña sonrisa.
—Entonces, ¿cuál es la demora? Te dije que te protegería evitando que alguien lo supiera. —Él le dio un vistazo al extraño en la cocina y vio que el hombre estaba viendo hacia la puerta por donde Wonwoo había salido. Sus dedos se cerraron alrededor del teléfono con más fuerza, malditamente cerca de quebrarlo—. ¿Estás listo?
—Espera, déjame ir a mi habitación y cerrar la puerta de mi cuarto primero.

Mingyu dejó escapar un suspiro. Podría ir tras el extraño, pero por ahora, desapareció hacia el árbol de nuevo, esperaba que Wonu no descubriera que lo había estado espiando.

—Está bien, estoy listo.

Dado que Min Ho tenía la casa protegida por Dios sabe qué, se le hizo mucho más difícil a Mingyu usar su magia fey, pero cerró los ojos, empujó su energía mientras lo sentía aparecer.

Guardando su teléfono en el bolsillo de atrás, Mingyu lo envolvió en sus brazos tan pronto como apareció frente a él. Apretó la cara contra su cabello, aspirando su aroma, y sabía que haría cualquier cosa para mantenerlo con él.

—¿Me extrañaste? —Wonu preguntó con una graciosa risa mientras pasaba sus manos arriba y abajo de su espalda.
—Más de lo que crees. —Lo besó en la sien y se apartó para ver fijamente su hermosa cara—. ¿Qué estabas haciendo esta noche? —Su cuerpo se sentía bien apretándose al suyo, el pecho subía y bajaba un poco más rápido. Eso sucedía siempre cuando estaban tan cerca, pero aún Mingyu no lo había reclamado.

Wonu no estaba listo, y él no iba a precipitarse en algo que era muy íntimo y especial entre su pueblo. Podía ser un tipo diferente de fey, pero el lazo era algo querido por todos sus semejantes.

Pero eso no le impidió acariciarlo y besarlo.

Mingyu recorrió con sus labios su cuello, disfrutando de la sensación de la suave piel bajo sus labios mientras deslizaba las manos por sus costados y luego hacia abajo otra vez.

—Me es difícil pensar cuando haces eso —confesó Wonu mientras inclinaba la cabeza hacia un lado, dándole más espacio para jugar. Sonrió en su piel mientras sus manos se movían por su espalda, atrayéndolo más cerca, presionando su pecho contra el suyo. Lo que no daría por tenerlo desnudo mientras exploraba cada centímetro de su inocente cuerpo.
—¿Lo hago? —bromeó mientras le mordía la barbilla.

Wonu se estremeció y asintió mientras Mingyu tomaba un puñado de cabello y le daba un ligero estirón, su pene se engrosó cuando Wonu gimió. Wonu no tenía idea de la mucha resistencia que estaba usando esta noche, sobre todo después de verlo en la cocina con el desconocido. Con una abrumadora necesidad de reclamarlo para que todo el mundo supiera que le pertenecía a él, presionó la espalda de Wonu contra el árbol, tomando sus labios en un beso controlado y tierno.

Wonwoo se derritió contra él, rindiéndose en sus brazos mientras que Mingyu se arriesgó y presionó su muslo entre sus piernas. Wonwoo jadeó, rompiendo el beso y viéndolo con sus confiados ojos azules.

—Mingyu, yo…

Mingyu robó su protesta con una suave mordida en el labio inferior.

—Nosotros no vamos a hacer nada, hermoso. Me gusta sentirte contra mí. —Lo cual era cierto, pero Dios él quería hacer mucho más.

Tentativamente, Wonu deslizó sus brazos alrededor de su cuello, jalándolo más cerca.

—Ese es mi chico —dijo mientras se inclinaba para besar su cuello. Sus manos vagaron hasta la cintura, sujetándolo mientras lo jalaba aún más cerca, sabiendo muy bien lo que la fricción le haría a Wonu.

Estaban afuera para darle un placer que él sabía que nunca había experimentado antes. Mingyu estaba utilizando todos los medios necesarios para recordarle que le pertenecía, no a un desconocido que le había dado una mirada radiante. Estaría maldito si dejaba que su pareja se descarriara. Mostrarle los placeres que podría desatar dentro de su cuerpo era una forma de asegurarse de que no se olvidara de él.

Tomando sus labios otra vez, Mingyu comenzó una lenta danza moviéndolo hacia arriba y abajo de su muslo. Lo mantuvo presionado firmemente entre las piernas de Wonwoo mientras sus brazos se apretaron alrededor de él, su respiración cada vez más desigual.

Bebió sus gemidos mientras barría con su lengua su caliente y húmeda boca. Era el sonido más dulce que había oído. Wonu no dudó, no le rehuía cuando él lo presionó con más fuerza contra el árbol, devorándolo mientras le ayudaba a subir a la ola del sensual placer erótico.

—Mingyu —dijo Wonwoo en un tono desesperado—. Qué…
—Relájate, hermoso. —Mingyu envolvió un brazo alrededor de su cuerpo, sosteniéndolo con fuerza. El otro lo utilizó para jalar su cabello mientras Wonu se hacía cargo retorciéndose contra su pierna—. Eso está bien. Toma lo que necesites de mí.

Wonwoo arqueó la espalda, Mingyu lo sostuvo con más fuerza mientras Wonu se fragmentó entre sus brazos. Nunca había visto un espectáculo más impresionante en su vida. Apretó su pene contra su muslo, gritando su nombre cuando se corrió. Estaba tan jodidamente duro que estaba matándolo no poder tomarlo, pero sabía que esto era lo más lejos que iría esta noche.

Pero eso no le impidió acariciarlo a través de su orgasmo. Wonu se estremeció, con los ojos abiertos y una bonita sombra color rosa coloreó sus mejillas.

Él sonrió, besando su mandíbula cuando se relajó en sus brazos.

—¿Te sientes mejor? —Mingyu le acarició el cuello y luego lo lamió hasta su oreja. Era fey, por lo que sus orejitas puntiagudas eran ultrasensibles. Tenía razón, Wonu gimió una vez más.

Podía comérselo cuando Wonu estaba así, todo masilla y saciado en sus brazos. Sólo hacía que la esperanza de tenerlo desnudo y reclamarlo fuera aún más dulce.

—Tengo que ir a casa —murmuró mientras le mordió la oreja.
—No —dijo mientras lo apretaba en sus brazos—. Quédate conmigo, Wonwoo. ¿No crees que ya es hora, hermoso?

Wonu se apartó, lo miraba con sus iris azules desenfocados.

—Pronto, Mingyu, lo prometo.

Le robó otro beso antes de dejarlo firme sobre sus pies.

Inclinándose sobre él, Wonwoo no tuvo más remedio que inclinarse hacia atrás en el árbol. Con el pulgar, le levantó la barbilla para verlo a los ojos.

—Voy a darte cinco días, hermoso. Cuando esos cinco días pasen, voy a tomar lo que es mío.

*****

Hoshi miró la puerta de la cocina, una vez más, pero él no veía que regresara el impresionante joven. No estaba seguro de lo que había en él, aparte de la evidente belleza que poseía, que le hacía seguir viendo si regresaba.

—Entonces, Hoshi —Minwoo comenzó—, dime lo que has estado haciendo todos estos años.

Él apartó la mirada de la puerta mientras se encogía de hombros.

—Principalmente trabajo corporativo en el extranjero.
—Eso es muy vago —comentó Minwoo con una risita.

No había manera de que pudiera decirle al hombre que ayudaba a las empresas en adquisiciones hostiles. No quería levantar su mano acerca de su presencia en Villa Starhaus. No hasta no tener el informe de Gyeo Ul y descubrir por qué Jun Seo había enviado esos archivos incompletos.

—Es todo jerga legal.

No era realmente una mentira.

—¿Cuánto tiempo planeas quedarte en la ciudad? —Minwoo le preguntó mientras dejaba su taza y se giraba hacia Hoshi.
—A lo sumo unas semanas. —Tenía que cambiar de tema antes de que su viejo compañero de clase le preguntara por qué estaba allí—. Entonces —empezó a decir, señalando con su brazo la gran cocina—, ¿vives aquí?
—Elegante, ¿no es así? —Minwoo le preguntó con una sonrisa—. Pero no soy el propietario del lugar. Mi novio y yo alquilamos una habitación aquí.

Hoshi se quedó atónito en silencio por un momento. El mundo en el que vivía se había movido alrededor, expresando abiertamente relaciones gays. Le tomó por sorpresa el oír que Minwoo lo admitiera tan libremente. No estaba acostumbrado a eso. Hoshi estaba acostumbrado a que todo lo referente a los hombres gay se escondiera detrás de puertas cerradas, sólo se murmuraba, y las reuniones con otro hombre se mantenían en secreto.

—Cierra la boca, Hoshi —dijo Minwoo—. Sí, soy gay.

Hoshi rápidamente cerró la boca, sintiendo el rubor de la vergüenza en su cara.

—Lo siento. No era mi intención ofenderte. No estoy acostumbrado a escuchar a alguien admitirlo abiertamente.
—No hay ofensa. ¿Te gustaría un tour?

Eso le ayudaría con su investigación. Eso llenaría los huecos en los expedientes.

—Por supuesto.

Minwoo le señaló a Hoshi que lo siguiera, y salieron de la cocina.

Hoshi no sólo prestaba atención a la gran casa que estaban recorriendo, sino que mantuvo un ojo buscando a Wonwoo. Mientras caminaba por los pasillos con Minwoo, Hoshi estaba impresionado de lo ricamente decorado del lugar. Esto no era un hogar de alguien que estaba en la miseria y en busca de vender. Solo los pisos de mármol en el vestíbulo deberían de haber costado una fortuna, por no hablar de la rica madera barnizada de la escalera y las paredes.

—¿De quién es esta casa? —le preguntó.
—De Lee Min Ho —respondió Minwoo—. Pero él tiene un montón de familia alojándose aquí.

Hoshi dejó de caminar cuando un niño salió corriendo de uno de los dormitorios, corriendo por el pasillo usando solamente una sonrisa mientras se reía.

—¡Vuelve aquí! —Un muy grande, hombre perseguía al niño, agarrándolo en sus brazos—. Tomaras un baño lo quieras o no.

Hoshi se sorprendió de lo suave que el gigante era con el niño pequeño. Él regañaba al niño, pero sus ojos brillaban con diversión.

—Ese es Kyuhyun y su hijo —Minwoo le informó.

Hoshi asintió y comenzó a caminar mientras Minwoo le mostraba los muchos pasillos del lugar. ¿Cuántos dormitorios tendría esta casa, y cuántos estarían llenos de gente?

Hoshi empujó su espalda contra la pared, con los brazos extendidos y todos los músculos tensos en su lugar cuando un jodido tigre rodeó la esquina. No estaba seguro de estar viendo las cosas correctamente. ¿Era eso realmente un tigre en dirección a ellos? ¿Qué infiernos estaba pasando en esa casa?

—Relájate, Hoshi. Ha Jin es inofensivo.

Hoshi no estaba dispuesto a tomar la palabra de Minwoo. Nunca había estado tan cerca de un animal exótico antes, y él no estaba dispuesto a estar más cerca.

—¿Podrías ponerlo en una habitación? —le preguntó, odiando oírse como un cobarde, pero maldición, era un tigre.

Un real tigre vivo.

—Ve a buscar a Sam —le dijo Minwoo al animal mientras se inclinaba y frotaba detrás de la oreja al tigre—. Adelante.

El tigre se lo quedó viendo por un momento, como si lo estudiara, y luego hizo lo que Minwoo le pidió. Hoshi no estaba tan seguro de querer terminar el tour.

—¿Más sorpresas?
—No —respondió Minwoo y luego agregó—, sólo un montón de alborotadores y un puñado de bebés.

Hoshi estaba listo para decirle a Minwoo que había terminado con el tour y que estaba listo para irse cuando vio a Wonwoo por el pasillo caminando hacia ellos. Ahora podría acercarse a la belleza exótica tanto como quisiera. Había algo en él que hacía que corriera la sangre de Hoshi caliente y su imaginación se volviera salvaje. Todo lo estaba volviendo loco, el cuerpo y el culo para morir que tenía.

—Yo no seguiría comiéndome con los ojos a mi sobrino si fuera tú —dijo Minwoo, por lo que Hoshi apartó los ojos de el para ver al hombre—. No está en el recorrido turístico.

La advertencia fue fuerte y clara. Mostrándole un lado de Minwoo que nunca había visto antes. «Bastante justo». Pero no era fácil. Podía realmente sentirla moverse hacia él.

—¿Haciendo un recorrido? —Wonwoo preguntó, su voz tan jodidamente hipnótica que Hoshi tuvo que esforzarse para no verlo abiertamente. ¿Qué infiernos le sucedía?

Ninguna mujer jamás le había afectado tanto como éste hombre antes, y había dado la vuelta al mundo. Él normalmente era más controlado y no actuaba como un adolescente caliente queriendo anotar.

Pero maldición si todos sus sentidos no estaban volviéndose locos.

—Estábamos a punto de terminar —dijo Minwoo. Hoshi podía oír la irritación en el tono. No había querido ser grosero pero parecía que Wonwoo lo estaba afectando de una manera que nunca antes le había sucedido.
—Sí, se está haciendo tarde —dijo Hoshi girándose y comenzando a regresar hacia el vestíbulo.

Tenía suficiente por ahora para actualizar sus archivos. Estaba allí para comprar este pueblo y destruirlo. Ese pensamiento necesitaba mantenerse en la vanguardia de su mente. No importaba cuan hermoso fuera Lee Wonwoo o lo mucho que le afectaba. Hoshi no estaba aquí para conocer gente nueva.

Él estaba aquí con un solo propósito, y le haría bien recordarlo. Hoshi se reprendió mentalmente por dejar que alguien le llegara de la manera en que Wonwoo parecía estar haciéndolo. No era débil y no era alguien que dejaba que sus hormonas lo gobiernen.

Cuando llegó a la puerta principal, Hoshi volvió a estrechar la mano de Minwoo, listo para salir rápidamente de allí.

—Fue bueno verte de nuevo.

La irritación se había ido, y el hombre le dio una sonrisa.

—Fue bueno, Hoshi. Tal vez nos encontremos en el pueblo.

Hoshi se alejó antes de ceder a la tentación de levantar la vista de la escalera. Podía sentir a Wonwoo de pie allí, viéndolo, y él estaba teniendo dificultades para no ver. Dando un paso de nuevo hacia el frío, Hoshi utilizó el aire frio para despejar su mente mientras se dirigía hacia su carro.

Cada señal de alarma en su cabeza le decía que algo raro estaba pasando en esa casa. Pero Hoshi no estaba aquí para averiguar quién era cada quien. Estaba allí para comprarle a todo el mundo y entregar los contratos a la corporación Yong Ha.

*****

Min Ho estaba junto a la ventana de su oficina, viendo como el hombre se alejaba.

—No confió en él.
—Eso se debe a que estaba viendo a Wonwoo y no lo ocultó —dijo Yunho, el segundo al mando de Min Ho, sentado en el sillón de cuero frente a su escritorio—. Cualquier persona que abiertamente se lo come con los ojos inmediatamente se pone en tu lista negra.

Min Ho sacudió la cabeza mientras se apartaba de la ventana una vez que el Mercedes tomó el camino de la entrada y salía de su vista.

—Hay mucho más que sólo eso. —El hombre vestía un suéter costoso, jeans y chaqueta, y Min Ho, olía las segundas intenciones—. Quiero que alguien mantenga un ojo sobre él, mientras que este en la ciudad.
—Voy a decirle a Hyuk Jae que envié a algunos hombres a vigilar al señor Kwon Hoshi —dijo Yunho mientras Min Ho se sentaba tras su escritorio y subía sus pies calzados con botas.

Sabía que no se sentía de esa manera sólo porque el cabrón había estado revisando a su hijo. Claro que eso ponía al hombre en la lista de la gente menos favorita de Min Ho, pero había algo más que eso. No había permanecido como Alfa por tanto tiempo sin tener instintos que le dijeran que había algo más en el hombre que lo que se veía.

—Quiero que Woozi verifique sus antecedentes —dijo Min Ho—. Si hay algo sospechoso acerca de ese humano, quiero saberlo.

Yunho asintió mientras se levantaba.

—Voy a ir a la oficina de Woozi al otro lado del pasillo antes de ver a Hyuk Jae.

Min Ho jaló el vello debajo de su labio, preguntándose quién era Kwon Hoshi y lo que estaba haciendo en Villa Starhaus.

—¿Estás planeando la muerte de Mingyu de nuevo? —Hyun Joong le preguntó mientras entraba a la oficina y se dejaba caer en el sofá.
—No lo hacía, pero gracias por recordarme al imbécil.

Hyun Joong rodó los ojos y se recostó en el sofá, usando el brazo como un apoyo para la cabeza.

—Necesitas un poco de profunda e intensa psicoterapia, Min Ho. Quizás puedas lograr que Seungri consiga un loquero que te enseñe cómo cortar el cordón.

Min Ho entrecerró los ojos a su razón de vivir.

—Se supone que debes estar de mi lado, pareja.
—Y la mayoría de las veces lo estoy. Pero en este tema, estas solo mi pareja. Sabes que estoy de acuerdo con Wonwoo.

Min Ho decidió dejar el tema en paz antes de explotar. Eso no le haría ningún bien. Él y Wonwoo se encontraban en un callejón sin salida, ambos negándose a ver el punto de vista del otro. A él le importaba una mierda si todo el mundo pensaba que estaba siendo irracional y prepotente. Wonu era su niño, y no estaba dispuesto a dejarlo ir.

—¿Woozi ha finalizado la configuración de tu red? —Min Ho preguntó cambiando el tema de la conversación.

Hyun Joong se sentó, dando a Min Ho una mirada que decía que él sabía lo que el hombre estaba haciendo.

—Lo hizo. También envió un mensaje a las otras manadas y al aquelarre de Yoochun para que cada pareja configure una cuenta bajo un nombre de usuario y una contraseña.

Min Ho se alegró de ver a Hyun Joong tan involucrado en cosas de la manada en lugar de meterse en problemas. No era tan tonto como para creer que su pareja había dejado de causar estragos, pero también era bueno verlo meterse en otras cosas.

Min Ho se giró justo cuando la puerta de la oficina se abrió, los hermanos mellizos entraron corriendo y se dirigieron directamente a su escritorio o para ser más precisos, detrás de la silla.

—¿No es tarde para que ustedes dos estén corriendo alrededor?

Min Ho preguntó mientras Hyung Sik entraba corriendo recorriendo con los ojos la oficina.

—¿Has visto a mis hijos?

Min Ho hizo todo lo posible para mantener la cara seria mientras negaba con la cabeza.

—No en los últimos cinco segundos. —Hyung Sik se dio la vuelta y salió de la oficina. Pequeñas risas sonaban detrás de su silla.
—Ustedes dos pueden salir ahora —dijo Hyun Joong—. Se ha ido.

Jeno asomó la cabeza y miró alrededor de la oficina.

—Él va a regresar. Está tratando de engañarnos. —Su cabeza desapareció detrás de la silla de Min Ho cuando Hyung Sik apareció en la puerta de nuevo, viendo alrededor de la oficina, y luego se alejó, murmurando por lo bajo.
—Ahora debe de haberse ido —anunció Jaemin mientras salía de detrás del otro lado de la silla de Min Ho—. Eso estuvo cerca.
—Ahora, ¿cuáles son sus diabólicos planes? —Hyun Joong preguntó.

Los mellizos se quedaron viéndose uno al otro y luego a Min Ho.

—No sabemos. ¿Qué deberíamos hacer?

Eso sorprendió a Min Ho, si bien estos dos eran mellizos, cuanto más crecían, Jeno se parecía más a Hyung Sik y los suaves rasgos de Minu se veían más en Jaemin. Incluso sus personalidades coincidan con la del padre al que se parecían. Jeno era de los dos, el verdadero Alfa. Él era el líder, el que movía a Jaemin y lograba que ambos entraran en problemas mientras que Jaemin lo seguía obedientemente. No tenía la menor duda que huir de su padre fue idea de Jeno. Aunque Min Ho no estaba tan seguro considerando que Jaemin era un artista del escape.

—Vamos chicos. Estoy seguro de que podemos encontrar algunos problemas para entrar —dijo Hyun Joong mientras guiaba a los mellizos fuera de la oficina de Min Ho.
—¡Solo no los lleves a un maldito club de striptease! —Min Ho le gritó a su pareja. No estaba seguro si debía rescatar a los niños de Minu y Hyung Sik o confiar en que su pareja tuviera un poco de sentido común... Min Ho se levantó y fue tras Hyun Joong.

Justo cuando llegó a la puerta, Hyeong Kon y Simba lo detuvieron.

—¿Qué quieres que investiguemos sobre ese Kwon Hoshi?

Min Ho vio como Hyun Joong se dirigía a la cocina y rezó para que su pareja fuera por galletas y no saliera a hurtadillas por la puerta trasera. Regresó su atención a Hyeong Kon.

—Nada en estos momentos. Woozi está trabajando en el pasado del humano.
—Entonces ¿por qué la vigilancia? —Simba preguntó.
—Mi instinto —respondió Min Ho—. Hay algo raro en ese hombre, y quiero saberlo ya que está en mi maldito pueblo.
—Podemos sólo interrogarlo como lo hacíamos en los buenos viejos tiempos —sugirió Hyeong Kon con una siniestra sonrisa. Los oscuros ojos del lobo parecieron iluminarse ante la perspectiva.
—Si todo se redujera a eso —respondió Min Ho—. Por ahora, sólo mantén un ojo en él y quiero saber lo que está haciendo.

Mientras los dos se alejaban, Min Ho se dirigió a la oficina frente a la suya, encontrando a Woozi detrás de su escritorio, escribiendo.

—¿Aun nada?

Woozi tecleó unas cuantas teclas más y la impresora volvió a la vida, algunas páginas se deslizaron en la bandeja.

—No hay mucho sobre él. No mucho en absoluto —dijo Woozi en su normal tono nervioso—. Pero me las arreglé para averiguar que trabaja como consultor independiente de la construcción.

Min Ho cruzó el despacho y tomó las páginas de la impresora, de lo que Woozi había encontrado. Al parecer el señor Kwon había pasado mucho tiempo en el extranjero trabajando en varios proyectos para algunas empresas, pero nada que le dijera por qué el hombre estaba en Villa Starhaus.

—Sigue buscando. —Le dijo y salió de la oficina, más decidido que nunca a descubrir los secretos que el humano escondía.

SVT

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2 Comentarios

  1. Quien dijera que Hoshi atraería tantas miradas y no todas como las de Wonwoo, quien tiene una clara advertencia parte Mingyu, quien tiene otro problema que cargar a los que ya tiene por ser tan “travieso” y hacer que MinHo quiera matarlo lentamente, su hermano Yuvin… y hablando del alfa, su instinto no lo engaña al desconfiar de Hoshi… wow!

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