Mingyu
se paseaba de un lado a otro bajo el gran árbol, esperando a Wonwoo. Se suponía
que debía encontrarse con él esta noche, y Wonu era en todo lo que había
pensado todo el día. Se moría de ganas de que sus dedos tocaran su cálida y
sedosa piel y acariciar su cabello.
Todavía
no había descubierto la manera de lograr estar alrededor de la familia de Wonwoo,
aunque era mejor decir -que el Alfa era la pesadilla de la existencia de Mingyu.
Eso había tomado mucha de la paciencia que tenía, y Mingyu estaba al final de
la cuerda con la espera. Esta noche, bajo el cielo despejado y las miles de
estrellas, le pediría a Wonwoo que se fuera a casa con él. Sólo rezaba para que
estuviera de acuerdo.
Mingyu
entendía acerca de las lealtades familiares. Honestamente lo hacía, pero sabía
que nunca iba a tener la bendición de Min Ho, al infierno con eso. Estaba
cansado de esperar, cansado de anhelar, y malditamente cansado de estar sin su
pareja.
Bueno,
aunque entendía las quejas de Min Ho. Él, después de todo, causó muchos
estragos en esa casa, pero eso fue antes de saber que el hombre de sus sueños
vivía allí. Si hubiera sabido... sí, probablemente habría seguido siendo una
mierda, pero no se hubiera quedado para ser atrapado.
Quedarse
lo agravó, Mingyu sintió a su hermano Yuvin antes de que apareciera, apoyado
contra un árbol y una sonrisa de satisfacción en su rostro.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Mingyu preguntó
mientras sus ojos recorrían la zona en busca de Wonwoo.
—Sólo quiero conocer a tu pareja —respondió Yuvin—.
No es propio de ti ocultar a alguien de la familia. Se me hizo muy curioso.
Esto venía de un hombre que tenía tanto a
hombres como a mujeres acudiendo a su cama. El alto, moreno y guapo elf nunca
había ocultado el hecho de que podía conseguir a cualquier persona que
quisiera. Si Wonwoo no fuera su pareja, Mingyu se habría preocupado acerca de
que Yuvin estuviera aquí.
Aun así eso lo tenía al borde. Incluso si Wonwoo
no encontrara atractivo a Yuvin, su hermano iba a utilizar sus encantos hasta
que lo tuviera comiendo en la palma de su mano. Yuvin no era más que un viejo y
gran puto, y no había manera de que fuera a permitir que su hermano estuviera
en algún lugar cerca de Wonwoo.
—Si yo quisiera que lo conocieras, ya lo
hubieras hecho para ahora.
Yuvin se rio y el sonido irritó los nervios de Mingyu.
—¿Él es tan desagradable a la vista que sientes
la necesidad de mantenerlo en secreto?
Mingyu estaba listo para golpear a su hermano,
pero en su lugar lo ignoró.
Yuvin sólo estaba tratando de sacarlo de
quicio. Pero no iba a funcionar porque Mingyu tenía otras cosas en mente esta
noche. Por ejemplo, cómo iba a convencer a su pareja que dejara a su familia y
viniera a vivir con él.
—¿Pensé que ibas a salir esta noche? —Mingyu
preguntó irritado. —¿Realmente por qué estás aquí?
Yuvin
cruzó los brazos sobre el pecho y se encogió de hombros.
—Realmente
quiero conocer a tu pareja.
—Bueno
—dijo, mientras le daba la espalda—. No te quiero aquí.
—Ten
cuidado, Mingyu, o podrías herir mis sentimientos.
Si
eso fuera posible. Yuvin sólo tenía un sentimiento, y ese era el estar
excitado. Ese era el único modo que el hombre parecía funcionar, y Mingyu no lo
quería cerca de Wonwoo. Wonu era un hermoso hombre que hacía que su corazón
latiera más rápido y más lento al mismo tiempo.
Lo
amaba profundamente. Era el único que lo hacía sentir de esta manera cada vez
que ponía los ojos en él. A pesar de que no había pasado mucho tiempo a su
alrededor, Mingyu estaba enamorado. Tenía los ojos azules más grandes que había
visto en su vida y cabello negro que rogaba a un hombre envolver las manos en
el hermoso cabello y mimarlo como un gatito.
Y
no iba a dejar que Yuvin arruinara esto para él.
—¿No
tienes a alguien que tu encanto pueda llevar a tu cama, como a uno de los renos
de Nick?—Mingyu le dijo con petulancia a su hermano.
—Muy
gracioso —respondió Yuvin, enfrentándose a los insultos de Mingyu—. No, soy
todo tuyo esta noche.
Mingyu
se giró hacia su hermano y estudió al hombre. No era como si Yuvin fuera tan
inflexible acerca de estar alrededor de Mingyu. Eran hermanos, pero no era un
secreto que no eran cercanos.
—¿Qué
es lo que no me estás diciendo?
Cuando
Yuvin se movió de un pie al otro, Mingyu sintió la ira subir hacia la
superficie.
—¡Me
estas usando para ocultar tu olor!
—No lo hago —Yuvin negó, pero la forma en que
sus ojos se posaron en Mingyu le dijo que el hombre estaba mintiendo.
—Les debes a esos malditos corredores de
apuestas de nuevo, ¿no es así?
Yuvin no solo tenía predilección por el sexo,
sino también por el juego. La última vez que su hermano le debía a esos elves
de las sombras, habían estado a punto de matarlo. Le había jurado a sus padres
que había terminado con el juego, pero Mingyu conocía a su hermano.
—¿Cuánto, Yuvin?
—No estoy huyendo de los apostadores —bufó Yuvin
mientras se apartaba del árbol—. ¿Por qué automáticamente asumes lo peor, Mingyu?
¿Sólo porque quiero conocer a tu pareja, estoy haciendo algo que no es bueno?
—Suena bastante bien —dijo Mingyu—. ¿Cuánto les
debes, Yuvin?
—Sabes qué, jodete. —Yuvin desapareció, dejando
a Mingyu allí echando humo. Se habría sentido mal si no fuera por el hecho de
que sabía que tenía razón.
Cansado de esperar, Mingyu apareció en el patio
trasero de Wonwoo. Sabía cómo entrar sin ser detectado, pero Mingyu había
estado intentando todo lo posible para comportarse y no enojar a Min Ho más de
lo que ya estaba. Había tratado de enseñar a Wonwoo cómo desaparecer sin ser
detectado, pero su pequeña dulce pareja, encontró la lección difícil. Lo había
intentado en numerosas ocasiones, sólo para hacer estallar la alarma de la casa
y hacer que Mingyu rápidamente se desvaneciera antes de que le cortaran las
bolas.
Pero después de lidiar con Yuvin, Mingyu quería
saber lo que estaba evitando que su pareja se encontrara con él. Había
prometido ayudarlo con el escudo contra la desaparición cuando estuviera listo para ir con
él, pero aún no lo había llamado.
Quería
saber por qué. Usando como protección la oscuridad para cubrir su apariencia, Mingyu
miró el interior de la cocina. Vio a Minwoo y a Mark de inmediato. Estaban de
pie cerca del mostrador hablando uno con el otro.
A
Mingyu le agradaba Mark. El medio demonio había cubierto a Wonwoo muchas veces.
Le molestaba como el infierno que tuviera que cubrir a su pareja para salir con
él. Él era un hombre adulto, su pareja, y él tenía todo el derecho a estar con él.
Pero
Wonwoo no estaba listo para desafiar a su padre y realmente estar con él.
Una
parte de él se entristeció con ese pensamiento, pero Mingyu sabía que haría lo
que fuera para estar con Wonu. Wonwoo era muy dulce e inocente como para
desafiar a Min Ho, algo que Mingyu no podía negar.
Se
quedó sin aliento cuando lo vio entrar en la cocina. Dios, era tan hermoso. Era
como ver las puertas del cielo y que se le negara la entrada. Dolían sus brazos
por envolverlos alrededor de él y jalarlo hacia su cuerpo, besar el suave
cuello y morder suavemente la oreja.
Le
tomó todo lo que tenía quedarse fijo en el suelo y no irrumpir en la cocina y
tomar lo que era suyo por derecho. Mingyu debería ser nombrado el santo del año
por la paciencia que mostraba al contenerse.
Sonrió
al verlo sonreír. Le hizo bien a su corazón saber que era feliz. Eso era todo
lo que quería para él, que fuera feliz.
Eso
era por lo que estaba esperando hasta que estuviera listo para irse en lugar de
arrastrarlo lejos de su familia y reclamarlo como suyo.
Frunció
el ceño, Mingyu se preguntó a quién le estaba dando Wonwoo miradas robadas.
Parecía como si estuviera tratando de no ser atrapado, eso fue lo que despertó
su curiosidad. Moviéndose a la derecha, Mingyu se asomó a la cocina, y vio a un
desconocido de pie allí, mirando a Wonwoo como si estuviera abiertamente
interesado.
—¿Que
jodidos? —Mingyu murmuró para sí mismo.
Él
se rascó la mandíbula, viendo a los dos y estando malditamente seguro que se
estaban mirando uno al otro. Ira al rojo vivo se instaló en su pecho mientras
apretaba sus manos en puños a los costados.
¿Su
pareja estaba viendo a otro hombre? ¿Había perdido la maldita cabeza? Mingyu
estaba dispuesto a destripar al hombre en el acto solo por verlo de esa manera.
Sacando su teléfono celular de su bolsillo, marcó el número de Wonwoo y esperó
mientras sonaba. Lo vio sacar su teléfono de su bolsillo trasero, comprobar el
número y, luego ver a su alrededor antes de salir corriendo de la cocina.
—¿Hola?
—Hola,
hermoso. ¿Se te olvidó que se suponía que nos reuniríamos esta noche? —preguntó,
manteniendo su tono controlado a pesar del hecho de que había visto las miradas
hambrientas que habían intercambiado en la cocina.
Quería
una explicación antes de que él lo encerrara en su habitación por el resto de
su vida y matara al bastardo que estaba de pie en la cocina.
Podía
sentir la vacilación en el otro extremo del teléfono, y quiso maldecir y al
mismo tiempo pedirle que saliera a verlo. No debería de haber otro hombre
llamando su atención.
—No
me he olvidado —murmuró en el teléfono. Mingyu se colgó a su voz, dejando que
calmara esa parte de él que estaba a punto de ir todo bárbaro contra Wonu. Le
ayudó a controlar su ira y darle una pequeña sonrisa.
—Entonces,
¿cuál es la demora? Te dije que te protegería evitando que alguien lo supiera. —Él
le dio un vistazo al extraño en la cocina y vio que el hombre estaba viendo
hacia la puerta por donde Wonwoo había salido. Sus dedos se cerraron alrededor
del teléfono con más fuerza, malditamente cerca de quebrarlo—. ¿Estás listo?
—Espera,
déjame ir a mi habitación y cerrar la puerta de mi cuarto primero.
Mingyu
dejó escapar un suspiro. Podría ir tras el extraño, pero por ahora, desapareció
hacia el árbol de nuevo, esperaba que Wonu no descubriera que lo había estado
espiando.
—Está
bien, estoy listo.
Dado
que Min Ho tenía la casa protegida por Dios sabe qué, se le hizo mucho más
difícil a Mingyu usar su magia fey, pero cerró los ojos, empujó su energía
mientras lo sentía aparecer.
Guardando
su teléfono en el bolsillo de atrás, Mingyu lo envolvió en sus brazos tan
pronto como apareció frente a él. Apretó la cara contra su cabello, aspirando
su aroma, y sabía que haría cualquier cosa para mantenerlo con él.
—¿Me
extrañaste? —Wonu preguntó con una graciosa risa mientras pasaba sus manos
arriba y abajo de su espalda.
—Más
de lo que crees. —Lo besó en la sien y se apartó para ver fijamente su hermosa
cara—. ¿Qué estabas haciendo esta noche? —Su cuerpo se sentía bien apretándose
al suyo, el pecho subía y bajaba un poco más rápido. Eso sucedía siempre cuando
estaban tan cerca, pero aún Mingyu no lo había reclamado.
Wonu
no estaba listo, y él no iba a precipitarse en algo que era muy íntimo y
especial entre su pueblo. Podía ser un tipo diferente de fey, pero el lazo era
algo querido por todos sus semejantes.
Pero
eso no le impidió acariciarlo y besarlo.
Mingyu
recorrió con sus labios su cuello, disfrutando de la sensación de la suave piel
bajo sus labios mientras deslizaba las manos por sus costados y luego hacia
abajo otra vez.
—Me
es difícil pensar cuando haces eso —confesó Wonu mientras inclinaba la cabeza
hacia un lado, dándole más espacio para jugar. Sonrió en su piel mientras sus
manos se movían por su espalda, atrayéndolo más cerca, presionando su pecho
contra el suyo. Lo que no daría por tenerlo desnudo mientras exploraba cada
centímetro de su inocente cuerpo.
—¿Lo
hago? —bromeó mientras le mordía la barbilla.
Wonu
se estremeció y asintió mientras Mingyu tomaba un puñado de cabello y le daba
un ligero estirón, su pene se engrosó cuando Wonu gimió. Wonu no tenía idea de
la mucha resistencia que estaba usando esta noche, sobre todo después de verlo
en la cocina con el desconocido. Con una abrumadora necesidad de reclamarlo
para que todo el mundo supiera que le pertenecía a él, presionó la espalda de Wonu
contra el árbol, tomando sus labios en un beso controlado y tierno.
Wonwoo
se derritió contra él, rindiéndose en sus brazos mientras que Mingyu se
arriesgó y presionó su muslo entre sus piernas. Wonwoo jadeó, rompiendo el beso
y viéndolo con sus confiados ojos azules.
—Mingyu,
yo…
Mingyu
robó su protesta con una suave mordida en el labio inferior.
—Nosotros
no vamos a hacer nada, hermoso. Me gusta sentirte contra mí. —Lo cual era
cierto, pero Dios él quería hacer mucho más.
Tentativamente,
Wonu deslizó sus brazos alrededor de su cuello, jalándolo más cerca.
—Ese
es mi chico —dijo mientras se inclinaba para besar su cuello. Sus manos vagaron
hasta la cintura, sujetándolo mientras lo jalaba aún más cerca, sabiendo muy
bien lo que la fricción le haría a Wonu.
Estaban
afuera para darle un placer que él sabía que nunca había experimentado antes. Mingyu
estaba utilizando todos los medios necesarios para recordarle que le
pertenecía, no a un desconocido que le había dado una mirada radiante. Estaría
maldito si dejaba que su pareja se descarriara. Mostrarle los placeres que
podría desatar dentro de su cuerpo era una forma de asegurarse de que no se
olvidara de él.
Tomando
sus labios otra vez, Mingyu comenzó una lenta danza moviéndolo hacia arriba y
abajo de su muslo. Lo mantuvo presionado firmemente entre las piernas de Wonwoo
mientras sus brazos se apretaron alrededor de él, su respiración cada vez más
desigual.
Bebió
sus gemidos mientras barría con su lengua su caliente y húmeda boca. Era el
sonido más dulce que había oído. Wonu no dudó, no le rehuía cuando él lo
presionó con más fuerza contra el árbol, devorándolo mientras le ayudaba a
subir a la ola del sensual placer erótico.
—Mingyu —dijo Wonwoo en un tono desesperado—.
Qué…
—Relájate, hermoso. —Mingyu envolvió un brazo
alrededor de su cuerpo, sosteniéndolo con fuerza. El otro lo utilizó para jalar
su cabello mientras Wonu se hacía cargo retorciéndose contra su pierna—. Eso
está bien. Toma lo que necesites de mí.
Wonwoo arqueó la espalda, Mingyu lo sostuvo con
más fuerza mientras Wonu se fragmentó entre sus brazos. Nunca había visto un
espectáculo más impresionante en su vida. Apretó su pene contra su muslo,
gritando su nombre cuando se corrió. Estaba tan jodidamente duro que estaba
matándolo no poder tomarlo, pero sabía que esto era lo más lejos que iría esta
noche.
Pero eso no le impidió acariciarlo a través de
su orgasmo. Wonu se estremeció, con los ojos abiertos y una bonita sombra color
rosa coloreó sus mejillas.
Él sonrió, besando su mandíbula cuando se
relajó en sus brazos.
—¿Te sientes mejor? —Mingyu le acarició el
cuello y luego lo lamió hasta su oreja. Era fey, por lo que sus orejitas
puntiagudas eran ultrasensibles. Tenía razón, Wonu gimió una vez más.
Podía comérselo cuando Wonu estaba así, todo
masilla y saciado en sus brazos. Sólo hacía que la esperanza de tenerlo desnudo
y reclamarlo fuera aún más dulce.
—Tengo que ir a casa —murmuró mientras le
mordió la oreja.
—No —dijo mientras lo apretaba en sus brazos—.
Quédate conmigo, Wonwoo. ¿No crees que ya es hora, hermoso?
Wonu
se apartó, lo miraba con sus iris azules desenfocados.
—Pronto,
Mingyu, lo prometo.
Le
robó otro beso antes de dejarlo firme sobre sus pies.
Inclinándose
sobre él, Wonwoo no tuvo más remedio que inclinarse hacia atrás en el árbol.
Con el pulgar, le levantó la barbilla para verlo a los ojos.
—Voy
a darte cinco días, hermoso. Cuando esos cinco días pasen, voy a tomar lo que
es mío.
*****
Hoshi
miró la puerta de la cocina, una vez más, pero él no veía que regresara el
impresionante joven. No estaba seguro de lo que había en él, aparte de la
evidente belleza que poseía, que le hacía seguir viendo si regresaba.
—Entonces,
Hoshi —Minwoo comenzó—, dime lo que has estado haciendo todos estos años.
Él
apartó la mirada de la puerta mientras se encogía de hombros.
—Principalmente
trabajo corporativo en el extranjero.
—Eso
es muy vago —comentó Minwoo con una risita.
No
había manera de que pudiera decirle al hombre que ayudaba a las empresas en
adquisiciones hostiles. No quería levantar su mano acerca de su presencia en
Villa Starhaus. No hasta no tener el informe de Gyeo Ul y descubrir por qué Jun
Seo había enviado esos archivos incompletos.
—Es
todo jerga legal.
No
era realmente una mentira.
—¿Cuánto
tiempo planeas quedarte en la ciudad? —Minwoo le preguntó mientras dejaba su
taza y se giraba hacia Hoshi.
—A
lo sumo unas semanas. —Tenía que cambiar de tema antes de que su viejo
compañero de clase le preguntara por qué estaba allí—. Entonces —empezó a
decir, señalando con su brazo la gran cocina—, ¿vives aquí?
—Elegante,
¿no es así? —Minwoo le preguntó con una sonrisa—. Pero no soy el propietario
del lugar. Mi novio y yo alquilamos una habitación aquí.
Hoshi
se quedó atónito en silencio por un momento. El mundo en el que vivía se había
movido alrededor, expresando abiertamente relaciones gays. Le tomó por sorpresa
el oír que Minwoo lo admitiera tan libremente. No estaba acostumbrado a eso. Hoshi
estaba acostumbrado a que todo lo referente a los hombres gay se escondiera
detrás de puertas cerradas, sólo se murmuraba, y las reuniones con otro hombre
se mantenían en secreto.
—Cierra
la boca, Hoshi —dijo Minwoo—. Sí, soy gay.
Hoshi
rápidamente cerró la boca, sintiendo el rubor de la vergüenza en su cara.
—Lo
siento. No era mi intención ofenderte. No estoy acostumbrado a escuchar a
alguien admitirlo abiertamente.
—No
hay ofensa. ¿Te gustaría un tour?
Eso
le ayudaría con su investigación. Eso llenaría los huecos en los expedientes.
—Por
supuesto.
Minwoo
le señaló a Hoshi que lo siguiera, y salieron de la cocina.
Hoshi
no sólo prestaba atención a la gran casa que estaban recorriendo, sino que
mantuvo un ojo buscando a Wonwoo. Mientras caminaba por los pasillos con Minwoo,
Hoshi estaba impresionado de lo ricamente decorado del lugar. Esto no era un
hogar de alguien que estaba en la miseria y en busca de vender. Solo los pisos
de mármol en el vestíbulo deberían de haber costado una fortuna, por no hablar
de la rica madera barnizada de la escalera y las paredes.
—¿De quién es esta casa? —le preguntó.
—De Lee Min Ho —respondió Minwoo—. Pero él
tiene un montón de familia alojándose aquí.
Hoshi dejó de caminar cuando un niño salió
corriendo de uno de los dormitorios, corriendo por el pasillo usando solamente
una sonrisa mientras se reía.
—¡Vuelve aquí! —Un muy grande, hombre perseguía
al niño, agarrándolo en sus brazos—. Tomaras un baño lo quieras o no.
Hoshi se sorprendió de lo suave que el gigante
era con el niño pequeño. Él regañaba al niño, pero sus ojos brillaban con
diversión.
—Ese es Kyuhyun y su hijo —Minwoo le informó.
Hoshi asintió y comenzó a caminar mientras Minwoo
le mostraba los muchos pasillos del lugar. ¿Cuántos dormitorios tendría esta
casa, y cuántos estarían llenos de gente?
Hoshi empujó su espalda contra la pared, con
los brazos extendidos y todos los músculos tensos en su lugar cuando un jodido
tigre rodeó la esquina. No estaba seguro de estar viendo las cosas
correctamente. ¿Era eso realmente un tigre en dirección a ellos? ¿Qué infiernos
estaba pasando en esa casa?
—Relájate, Hoshi. Ha Jin es inofensivo.
Hoshi no estaba dispuesto a tomar la palabra de
Minwoo. Nunca había estado tan cerca de un animal exótico antes, y él no estaba
dispuesto a estar más cerca.
—¿Podrías ponerlo en una habitación? —le
preguntó, odiando oírse como un cobarde, pero maldición, era un tigre.
Un real tigre vivo.
—Ve a buscar a Sam —le dijo Minwoo al animal
mientras se inclinaba y frotaba detrás de la oreja al tigre—. Adelante.
El tigre se lo quedó viendo por un momento,
como si lo estudiara, y luego hizo lo que Minwoo le pidió. Hoshi no estaba tan
seguro de querer terminar el tour.
—¿Más sorpresas?
—No —respondió Minwoo y luego agregó—, sólo un
montón de alborotadores y un puñado de bebés.
Hoshi estaba listo para decirle a Minwoo que
había terminado con el tour y que estaba listo para irse cuando vio a Wonwoo
por el pasillo caminando hacia ellos. Ahora podría acercarse a la belleza
exótica tanto como quisiera. Había algo en él que hacía que corriera la sangre
de Hoshi caliente y su imaginación se volviera salvaje. Todo lo estaba
volviendo loco, el cuerpo y el culo para morir que tenía.
—Yo no seguiría comiéndome con los ojos a mi
sobrino si fuera tú —dijo Minwoo, por lo que Hoshi apartó los ojos de el para
ver al hombre—. No está en el recorrido turístico.
La advertencia fue fuerte y clara. Mostrándole
un lado de Minwoo que nunca había visto antes. «Bastante justo». Pero no
era fácil. Podía realmente sentirla moverse hacia él.
—¿Haciendo un recorrido? —Wonwoo preguntó, su
voz tan jodidamente hipnótica que Hoshi tuvo que esforzarse para no verlo
abiertamente. ¿Qué infiernos le sucedía?
Ninguna mujer jamás le había afectado tanto
como éste hombre antes, y había dado la vuelta al mundo. Él normalmente era más
controlado y no actuaba como un adolescente caliente queriendo anotar.
Pero maldición si todos sus sentidos no estaban
volviéndose locos.
—Estábamos a punto de terminar —dijo Minwoo. Hoshi
podía oír la irritación en el tono. No había querido ser grosero pero parecía
que Wonwoo lo estaba afectando de una manera que nunca antes le había sucedido.
—Sí, se está haciendo tarde —dijo Hoshi
girándose y comenzando a regresar hacia el vestíbulo.
Tenía suficiente por ahora para actualizar sus
archivos. Estaba allí para comprar este pueblo y destruirlo. Ese pensamiento
necesitaba mantenerse en la vanguardia de su mente. No importaba cuan hermoso
fuera Lee Wonwoo o lo mucho que le afectaba. Hoshi no estaba aquí para conocer
gente nueva.
Él estaba aquí con un solo propósito, y le
haría bien recordarlo. Hoshi se reprendió mentalmente por dejar que alguien le
llegara de la manera en que Wonwoo parecía estar haciéndolo. No era débil y no
era alguien que dejaba que sus hormonas lo gobiernen.
Cuando llegó a la puerta principal, Hoshi
volvió a estrechar la mano de Minwoo, listo para salir rápidamente de allí.
—Fue bueno verte de nuevo.
La irritación se había ido, y el hombre le dio
una sonrisa.
—Fue bueno, Hoshi. Tal vez nos encontremos en
el pueblo.
Hoshi se alejó antes de ceder a la tentación de
levantar la vista de la escalera. Podía sentir a Wonwoo de pie allí, viéndolo,
y él estaba teniendo dificultades para no ver. Dando un paso de nuevo hacia el
frío, Hoshi utilizó el aire frio para despejar su mente mientras se dirigía
hacia su carro.
Cada señal de alarma en su cabeza le decía que
algo raro estaba pasando en esa casa. Pero Hoshi no estaba aquí para averiguar
quién era cada quien. Estaba allí para comprarle a todo el mundo y entregar los
contratos a la corporación Yong Ha.
*****
Min
Ho estaba junto a la ventana de su oficina, viendo como el hombre se alejaba.
—No
confió en él.
—Eso
se debe a que estaba viendo a Wonwoo y no lo ocultó —dijo Yunho, el segundo al
mando de Min Ho, sentado en el sillón de cuero frente a su escritorio—.
Cualquier persona que abiertamente se lo come con los ojos inmediatamente se
pone en tu lista negra.
Min
Ho sacudió la cabeza mientras se apartaba de la ventana una vez que el Mercedes
tomó el camino de la entrada y salía de su vista.
—Hay
mucho más que sólo eso. —El hombre vestía un suéter costoso, jeans y chaqueta,
y Min Ho, olía las segundas intenciones—. Quiero que alguien mantenga un ojo
sobre él, mientras que este en la ciudad.
—Voy
a decirle a Hyuk Jae que envié a algunos hombres a vigilar al señor Kwon Hoshi —dijo
Yunho mientras Min Ho se sentaba tras su escritorio y subía sus pies calzados
con botas.
Sabía
que no se sentía de esa manera sólo porque el cabrón había estado revisando a
su hijo. Claro que eso ponía al hombre en la lista de la gente menos favorita
de Min Ho, pero había algo más que eso. No había permanecido como Alfa por
tanto tiempo sin tener instintos que le dijeran que había algo más en el hombre
que lo que se veía.
—Quiero
que Woozi verifique sus antecedentes —dijo Min Ho—. Si hay algo sospechoso
acerca de ese humano, quiero saberlo.
Yunho
asintió mientras se levantaba.
—Voy
a ir a la oficina de Woozi al otro lado del pasillo antes de ver a Hyuk Jae.
Min
Ho jaló el vello debajo de su labio, preguntándose quién era Kwon Hoshi y lo
que estaba haciendo en Villa Starhaus.
—¿Estás
planeando la muerte de Mingyu de nuevo? —Hyun Joong le preguntó mientras
entraba a la oficina y se dejaba caer en el sofá.
—No
lo hacía, pero gracias por recordarme al imbécil.
Hyun
Joong rodó los ojos y se recostó en el sofá, usando el brazo como un apoyo para
la cabeza.
—Necesitas
un poco de profunda e intensa psicoterapia, Min Ho. Quizás puedas lograr que Seungri
consiga un loquero que te enseñe cómo cortar el cordón.
Min
Ho entrecerró los ojos a su razón de vivir.
—Se
supone que debes estar de mi lado, pareja.
—Y
la mayoría de las veces lo estoy. Pero en este tema, estas solo mi pareja.
Sabes que estoy de acuerdo con Wonwoo.
Min
Ho decidió dejar el tema en paz antes de explotar. Eso no le haría ningún bien.
Él y Wonwoo se encontraban en un callejón sin salida, ambos negándose a ver el
punto de vista del otro. A él le importaba una mierda si todo el mundo pensaba
que estaba siendo irracional y prepotente. Wonu era su niño, y no estaba
dispuesto a dejarlo ir.
—¿Woozi
ha finalizado la configuración de tu red? —Min Ho preguntó cambiando el tema de
la conversación.
Hyun
Joong se sentó, dando a Min Ho una mirada que decía que él sabía lo que el
hombre estaba haciendo.
—Lo
hizo. También envió un mensaje a las otras manadas y al aquelarre de Yoochun
para que cada pareja configure una cuenta bajo un nombre de usuario y una
contraseña.
Min
Ho se alegró de ver a Hyun Joong tan involucrado en cosas de la manada en lugar
de meterse en problemas. No era tan tonto como para creer que su pareja había
dejado de causar estragos, pero también era bueno verlo meterse en otras cosas.
Min
Ho se giró justo cuando la puerta de la oficina se abrió, los hermanos mellizos
entraron corriendo y se dirigieron directamente a su escritorio o para ser más
precisos, detrás de la silla.
—¿No
es tarde para que ustedes dos estén corriendo alrededor?
Min
Ho preguntó mientras Hyung Sik entraba corriendo recorriendo con los ojos la
oficina.
—¿Has
visto a mis hijos?
Min
Ho hizo todo lo posible para mantener la cara seria mientras negaba con la
cabeza.
—No
en los últimos cinco segundos. —Hyung Sik se dio la vuelta y salió de la
oficina. Pequeñas risas sonaban detrás de su silla.
—Ustedes
dos pueden salir ahora —dijo Hyun Joong—. Se ha ido.
Jeno
asomó la cabeza y miró alrededor de la oficina.
—Él
va a regresar. Está tratando de engañarnos. —Su cabeza desapareció detrás de la
silla de Min Ho cuando Hyung Sik apareció en la puerta de nuevo, viendo
alrededor de la oficina, y luego se alejó, murmurando por lo bajo.
—Ahora
debe de haberse ido —anunció Jaemin mientras salía de detrás del otro lado de
la silla de Min Ho—. Eso estuvo cerca.
—Ahora,
¿cuáles son sus diabólicos planes? —Hyun Joong preguntó.
Los
mellizos se quedaron viéndose uno al otro y luego a Min Ho.
—No
sabemos. ¿Qué deberíamos hacer?
Eso
sorprendió a Min Ho, si bien estos dos eran mellizos, cuanto más crecían, Jeno
se parecía más a Hyung Sik y los suaves rasgos de Minu se veían más en Jaemin.
Incluso sus personalidades coincidan con la del padre al que se parecían. Jeno
era de los dos, el verdadero Alfa. Él era el líder, el que movía a Jaemin y
lograba que ambos entraran en problemas mientras que Jaemin lo seguía
obedientemente. No tenía la menor duda que huir de su padre fue idea de Jeno.
Aunque Min Ho no estaba tan seguro considerando que Jaemin era un artista del
escape.
—Vamos
chicos. Estoy seguro de que podemos encontrar algunos problemas para entrar —dijo
Hyun Joong mientras guiaba a los mellizos fuera de la oficina de Min Ho.
—¡Solo
no los lleves a un maldito club de striptease! —Min Ho le gritó a su pareja. No
estaba seguro si debía rescatar a los niños de Minu y Hyung Sik o confiar en
que su pareja tuviera un poco de sentido común... Min Ho se levantó y fue tras Hyun
Joong.
Justo
cuando llegó a la puerta, Hyeong Kon y Simba lo detuvieron.
—¿Qué
quieres que investiguemos sobre ese Kwon Hoshi?
Min
Ho vio como Hyun Joong se dirigía a la cocina y rezó para que su pareja fuera
por galletas y no saliera a hurtadillas por la puerta trasera. Regresó su
atención a Hyeong Kon.
—Nada
en estos momentos. Woozi está trabajando en el pasado del humano.
—Entonces
¿por qué la vigilancia? —Simba preguntó.
—Mi
instinto —respondió Min Ho—. Hay algo raro en ese hombre, y quiero saberlo ya
que está en mi maldito pueblo.
—Podemos sólo interrogarlo como lo hacíamos en
los buenos viejos tiempos —sugirió Hyeong Kon con una siniestra sonrisa. Los
oscuros ojos del lobo parecieron iluminarse ante la perspectiva.
—Si todo se redujera a eso —respondió Min Ho—.
Por ahora, sólo mantén un ojo en él y quiero saber lo que está haciendo.
Mientras los dos se alejaban, Min Ho se dirigió
a la oficina frente a la suya, encontrando a Woozi detrás de su escritorio,
escribiendo.
—¿Aun nada?
Woozi tecleó unas cuantas teclas más y la
impresora volvió a la vida, algunas páginas se deslizaron en la bandeja.
—No hay mucho sobre él. No mucho en absoluto —dijo
Woozi en su normal tono nervioso—. Pero me las arreglé para averiguar que
trabaja como consultor independiente de la construcción.
Min Ho cruzó el despacho y tomó las páginas de
la impresora, de lo que Woozi había encontrado. Al parecer el señor Kwon había
pasado mucho tiempo en el extranjero trabajando en varios proyectos para
algunas empresas, pero nada que le dijera por qué el hombre estaba en Villa Starhaus.
—Sigue buscando. —Le dijo y salió de la
oficina, más decidido que nunca a descubrir los secretos que el humano
escondía.
SVT

2 Comentarios
Quien dijera que Hoshi atraería tantas miradas y no todas como las de Wonwoo, quien tiene una clara advertencia parte Mingyu, quien tiene otro problema que cargar a los que ya tiene por ser tan “travieso” y hacer que MinHo quiera matarlo lentamente, su hermano Yuvin… y hablando del alfa, su instinto no lo engaña al desconfiar de Hoshi… wow!
ResponderBorrarNo todo será fácil para este trío..
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