Sam
no iba a ceder. Sabía que la había jodido a lo grande, y sabía que tendría que
arrastrarse mucho en el futuro. Pero valía la pena. Haría lo que fuera para
ganarse la confianza de su pareja. GO lo había masticado hasta dejarle un nuevo
trasero y le había dicho que Ha Jin había llorado cuando vio a Sam llevar a Hyesung
arriba.
Sam
se había defendido diciéndole firmemente que todo lo que habían hecho era
hablar y arreglar las cosas entre ellos. GO se calmó después de eso.
A
él no le importaba lo que el otro guerrero pensara de él. Todo lo que quería
era a Ha Jin. Si su bebé estaba sufriendo, Sam desesperadamente quería
calmarlo. Y eso era imposible si ni siquiera podía acercarse a su pareja.
Sam
golpeó de nuevo, oyendo su suave llanto y su corazón se quebró. Dejaría en paz
a Ha Jin por ahora, pero si su pareja no salía por la mañana él quebraría la
maldita puerta.
Se
deslizó por la pared y acomodó la espalda contra la puerta de Ha Jin. Sam no
iba a perder la oportunidad de hablar con su pareja cuando Ha Jin saliera.
También sentía la necesidad de proteger lo que era suyo así que se quedó junto
a la puerta.
—Dios,
soy un jodido idiota. —Se golpeó la parte de atrás de la cabeza.
Sam
pudo ser un tonto al esperar para reclamar a su pareja, pero él nunca se alejó
de Ha Jin. Vigilaba al pequeño que ni siquiera sabía que él estaba alrededor,
se aseguraba de que su pareja estuviera feliz. Le desgarraba ver cómo GO y TOP
cuidaban de él. Sabía que los guerreros no harían ningún movimiento hacia él,
pero eso no evitaba sentir la urgencia de desgarrarles la garganta.
Maldijo
su estupidez. Toda su vida soñó con su pareja. Incluso cuando tonteó alrededor
de su mejor amigo, parte de él lo deseaba. Cuando Ha Jin apareció, Sam perdió
el sentido común, su cerebro murió y él se quedó atascado durante dos estúpidos
meses. Parecía que sin importar cuál decisión tomara, no iba a ser la correcta.
—Apesta,
¿no es así?
Sam
levantó la vista y vio a Sung Joo parado ahí. Asintió y vio hacia el otro lado
del pasillo. Él sabía que la había jodido, no necesitaba que nadie más se lo
recordara.
—Sabes
que tienes que darle tiempo. Él está herido por tu mala decisión de esperar.
Debiste ser honesto con él desde el principio. ―Sung Joo se sentó a su lado—.
Paciencia, mi amigo.
—¿Desde
cuándo te importa cómo me siento?— Sam ladró.
—Siempre.
Solo porque nos molestamos no significa que no me importes. No soy el gran
imbécil que crees —Sung Joo se rió.
Sam
miró al lobo. Realmente nunca consideró a Sung Joo como un amigo. Ellos siempre
se atacaban a causa de Hyesung. Sung Joo siempre estaba molestando e insultando
a su pelirrojo amigo y Sam se lo había tomado como algo personal. ¿Ahora el
hombre estaba sentado aquí tratando de darle apoyo?
—Sí,
la jodí. Solo deseo que hable conmigo. —Sam se golpeó la cabeza de nuevo contra
la puerta, frustrado y cansado.
—¿Sabe
que Hyesung se fue?
—No.
¿Crees que él piense que aún sigo con él?— Sam no había pensado en eso.
Él
no había tocado a Hyesung desde que Ha Jin había entrado en su vida, pero sabía
que las parejas le habían informado sobre su romance. Nada se mantenía en
secreto en este lugar. Aunque él y Hyesung no eran abiertos acerca de su
relación, apestaba que las parejas le hubieran informado a Ha Jin. Las cosas
probablemente serían más suaves si ellos no lo hubieran hecho.
—Yo
lo pensaría si fuera él. Según Heecheol, Ha Jin no entiende totalmente las
cosas de pareja. Sé cuidadoso con él, Sam. Él es inocente e ingenuo. —Sung Joo
se puso de pie y palmeó el hombro de Sam.
Dios,
esto era un verdadero lio. Su pareja creía que él seguía con Hyesung. Tenía que
hacerlo entender que ellos se habían separado como amantes, no como amigos. Sam
necesitaba hablar con su pareja. Ha Jin necesitaba saber que él ni en un millón
de años lo engañaría. Aunque él amaba a Hyesung como un buen amigo, ahora su
pareja tenía su corazón.
—Ha
Jin —Sam rogó a través de la puerta—, por favor. Hyesung se fue. No lo quiero a
él, te quiero a ti, mi pareja.
Nada.
¿Por qué había sido tan tonto?
Sam
cerró los ojos. Por favor deja que Ha Jin me perdone.
*****
Ha
Jin escuchó rogar a Sam. No sabía qué creer. ¿Hyesung se había ido? ¿Sam solo
lo quería porque Hyesung ya no estaba aquí? Su cabeza dolía por tratar de
entender todo esto.
Bajó
de la cama y cruzó el cuarto. Apoyó su mano en la puerta.
—Salto
de fe —murmuró—. Porque tú lastimas corazón, yo golpeé con libro. —Ha Jin
movió su puño en la puerta.
Tomó
una profunda respiración, le quitó la llave a la puerta y se apartó. Rogaba por
no estar cometiendo un gran error. Él sabía que confiaba muy fácilmente en la
gente.
La
puerta lentamente se abrió y Sam entró, cerrando detrás de él. Se apoyó contra
la puerta, su mirada baja. Ha Jin estaba ahí de pie, tenso. No estaba seguro de
qué esperar.
Parte
de él estaba emocionado con el hecho de que Sam estuviera aquí, y parte de él
quería patearlo fuera.
—Lo
siento, Ha Jin. He sido un estúpido. No quería lastimarte. ―Sam se movía de un
pie a otro. Su cabeza aun baja.
Ha
Jin no tenía ni idea de qué decir. Entendía las palabras de Sam. Solo que no
sabía cómo responder. ¿De qué estaba hablando Sam? ¿Por qué él había sido
estúpido?
—No
entiendo. —Ha Jin dio un paso atrás, cuando Sam se alejó de la puerta en la que
había estado apoyado.
Sus
ojos llenos de angustia, hicieron que Ha Jin quisiera alcanzarlo, pero el lobo
siempre huía cuando él lo intentaba. No quería ser rechazado de nuevo. Había
terminado de hacer cosas estúpidas por la gente. Su necesidad empezaba a estar
en primer lugar, porque esa era la única manera de proteger su corazón.
—Tú
eres mi pareja. Yo…yo esperé para reclamarte. Hyesung sufría, así que esperé.
Yo amo a Hyesung…
—No
—Ha Jin gritó, corrió al cuarto de baño y cerró la puerta de golpe.
Sabía
que debía de haberlo pateado fuera del cuarto. Estúpido, estúpido, estúpido.
¿Cuándo iba a aprender?
—Ha
Jin, espera. Escucha. —Ha Jin no escuchaba cuando Sam le gritaba que esperara.
Apoyó
la cabeza contra la puerta del baño, el dolor era inenarrable. Sus manos sobre
sus orejas, incapaz de aceptar el dolor que le causaba la voz de Sam.
Entonces
era cierto. Según TOP se suponía que Sam era su novio, pero el lobo le acababa
de confesar que amaba a Hyesung. Su pecho dolía con la pena que sentía en su
interior. Sus puños golpeaban la pared, enojado por la manera en que las cosas
estaban en su vida.
—Yo
amo a Hyesung como amigo, no como novio. Yo te quiero a ti como novio —Sam
gritaba a través de la puerta.
—No.
Tú no quieres a mí —Ha Jin gritó del otro lado. Se deslizó por la pared y
abrazó su estómago, tratando de controlar el dolor—. Tú no quieres a mí
—repitió suavemente para sí mismo.
—A
la mierda con esto
Oyó
al lobo gritar cuando Sam rompió la perilla y abrió la puerta. Jaló a Ha Jin a
sus brazos pero Ha Jin luchaba contra él. Si Sam pensaba que él iba a caer en
sus brazos y perdonarlo, tendría que pensar en otras cosas.
Sam
se quedó ahí sosteniendo a Ha Jin mientras él golpeaba con su puño el pecho de Sam.
Finalmente exhausto y derrotado las lágrimas empezaron a caer. No importaba lo
mucho que luchaba por mantenerlas dentro, fluían como una presa rota.
El
lobo lo llevó a la cama y se sentó. Ha Jin fue sostenido por lo que pareció una
eternidad mientras lloraba hasta quedarse seco. Sam acariciaba su espalda tratando
de calmarlo.
—¿Te
sientes mejor?— Sam preguntó cuándo empezó a hipar.
—No,
corazón roto. —Ha Jin se secó la cara tratando de nuevo de salir de los brazos
de Sam.
Se
sentía tan bien, y eso era tan malo. Él no quería acostumbrarse a ser sostenido
solo para que Sam corriera lejos de nuevo.
—Bebé,
no voy a ir a ningún lado. Lo prometo.
Los
ojos de Ha Jin se abrieron más cuando se dio cuenta que él había verbalizado
sus pensamientos en lugar de solo pensar en ellos. Escondió la cara en sus
manos, humillado. Su cerebro siempre parecía derretirse alrededor del lobo.
Sam
se reía.
—Entendí
algo, lo suficiente para conocer ahora tus miedos. —Sam besó su sien—. Mírame,
bebé.
Sam
trató de apartar las manos de Ha Jin de su cara.
—No,
roja cara. —Ha Jin sostuvo sus manos más fuerte en su cara.
—Huh,
¿quieres decir que estás avergonzado?— Sam se apartó y miró a Ha Jin a través
de sus dedos.
—Sí.
—Ha Jin asintió y cerró ambas manos juntandolas.
—No
lo estés. Nunca te avergüences conmigo. —El lobo lo abrazó más fuerte.
Ha
Jin no debería de estar feliz solo porque lo sostenía. El olor que venía de Sam
era tan bueno. Sentía calor y su piel hormigueaba cuando estaba en brazos de su
pareja.
—¿Nunca?—
Ha Jin separó los dedos y miró a Sam entre ellos.
—No,
nunca. —Sam sonrió una asimétrica sonrisa y el corazón de Ha Jin se derritió.
Trató
de no dejar que Sam entrara en su corazón. Demasiado tarde. Pero eso no quería
decir que la iba a tener tan fácil.
—Tú
no quieres a mí —dijo enojado, rehusándose a dejar que la sonrisa lo
controlara.
—Sí,
lo hago. Hyesung es mi mejor amigo desde hace mucho tiempo. No quería que
sufriera.
Ha
Jin sacó su labio inferior.
—Así
que, ¿tú actuar como si yo no aquí?
—Yo
la jodí. Lo siento.
—¿Para
que yo diga está bien?
—Porque
te lo estoy pidiendo. —Sam sonrió y Ha Jin casi cede, casi.
—No,
no bueno. —Señaló con su dedo a Sam—. Tú lastimaras de nuevo, y yo no hablo a
ti por mucho tiempo.
—No
planeo lastimarte.
—Veremos.
—Ha Jin giró los ojos y vio hacia el cuarto de baño, rehusándose a ceder, y él
lo haría si veía al hermoso lobo.
—¿No
me crees?— Sam preguntó, levantando suavemente el mentón de Ha Jin.
Ha
Jin entrecerró los ojos.
—No
tan estúpido como la gente cree. Tengo sentimientos, y ellos duelen, demasiado.
—¿Puedes
darme una oportunidad?— Sam le rogó.
Ha
Jin podía ver el miedo y la esperanza en los ojos del lobo.
—No
lastimar —Ha Jin le murmuró a Sam. No podría soportarlo si Sam lo lastimaba de
nuevo. No quería volver a experimentar ese tipo de dolor de nuevo.
—Lo
prometo. No lastimar. —El lobo besó a Ha Jin a un lado del cuello, su mano
recorrió su espalda y acunó el trasero de Ha Jin.
Ha
Jin empujó el pecho de Sam y negó con la cabeza.
—No
ganar. —Sus labios en una delgada línea cuando empujó su dedo contra el pecho
de Sam.
*****
Sam
lanzó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada. ¿Entonces él tenía que
ganarse el pene de su pareja? No era problema. Él podía hacerlo. Después de lo
que había hecho, podía caminar sobre vidrios rotos si Ha Jin se lo pedía.
—Entonces
vamos a comer. —Sam se puso de pie con Ha Jin en sus brazos, y su corazón lo
sentía más ligero cuando bajaron a la cocina. Él sabía que su pareja se había
saltado la cena, y Sam no iba a dejar que se quedara sin nada.
Sentó
a Ha Jin en una de las sillas y sacó unas tiras de pollo del congelador. Sam
sabía que a Ha Jin le encantaban. Él no era el mejor cocinero del
mundo—realmente apestaba—pero podría freírlas.
Sam
se movió por la cocina consciente de que Ha Jin observaba cada movimiento. Si,
él le mostraría sus proezas a su pequeño. Se flexionaba más de lo que debería y
movía sus caderas de lado a lado, viendo que Ha Jin veía fijamente su trasero. Sam
abrió un gabinete y flexionó sus bíceps, sonrió cuando oyó a Ha Jin jadear.
—Ten,
bebé —Sam dejó el plato frente a él. Se sentó al lado de su pareja y cortó las
tiras de pollo alimentándolo con ellas.
—Yo
no un bebé. —Ha Jin hizo pucheros.
Sam
sonrió, viendo a Ha Jin de arriba abajo.
—No
bebé, claro —gruñó suavemente mientras se inclinaba y besaba a Ha Jin.
Ha
Jin hizo un puchero hacia Sam apartándose y deteniéndolo con la mano.
—No.
Dije no ganar.
—Está
bien —Sam cedió—. ¿Puedo al menos besarte?
Los
ojos de Ha Jin lo veían con cautela.
—¿Tratas
de engañarme?
—Prometo
que no. —Sam le juró.
Ha
Jin asintió.
—Solo
un beso. Yo vigilo tus manos —le advirtió.
Sam
jaló a Ha Jin a sus brazos, acunando su cara. Sam dudó. No quería apresurarse
sabiendo que su pareja era inocente. ¿Podría este ser su primer beso?
—Ha
Jin, ¿has besado antes?
—No.
—Ha Jin se ruborizó inclinando su cabeza hacia atrás y haciendo un puchero con
sus labios.
El
corazón de Sam se hinchó. Él era tan malditamente adorable. Se inclinó y
ligeramente trazó con su lengua el puchero en la boca de Ha Jin.
Ha
Jin gimió.
—¿Te
gusta?— Sam sintió a su pareja temblar. Su pene se movió y Sam se recordó que Ha
Jin solo le había permitido un beso.
Abajo,
niño.
—Uh-huh.
—Los ojos de Ha Jin seguían cerrados, su cabeza inclinada hacia atrás.
Sam
podría devorarlo. Él era malditamente demasiado lindo, lamible, chupable y
comible.
Ha
Jin sostuvo sus manos frente a él, casi en un puño como si estuviera rezando. Sam
vio cómo lentamente abría los ojos.
—¿Más?—
dijo en un grueso murmullo.
Sam
pasó su mano por el cuello de Ha Jin, dándole un suave beso en los labios, lo
suficientemente cerca para sentir el caliente aliento de Ha Jin.
—¿Más?—
Ha Jin preguntó de nuevo.
Sam
sonrió entonces su lengua recorrió los dientes de Ha Jin. Cuando Ha Jin jadeó, Sam
empujó su lengua al interior, explorando la dulzura de Ha Jin.
—¿Qué
infiernos sucede aquí, Ha Jin?
Sam
gruñó mientras sus brazos envolvían al hombre.
—No
le gruñas a mi pareja, Sam —Siwan le advirtió.
—Entonces
dile que no le grite a la mía —Sam respondió.
Siwan
y Heecheol tenían el shock escrito en toda su cara.
—¿Tú?
¿Tú eres su pareja?— La expresión de Heecheol cambió de shock a ira, su rostro
cambió peligrosamente—. Pensé que jodías con Hyesung —siseó.
Sam
se puso de pie tan rápido que la silla cayó al suelo.
—Ni
siquiera he tocado a Hyesung desde que Ha Jin entró por la puerta del frente.
—¡Déjalo!—
Heecheol dio un paso al frente, pero Siwan tomó su brazo y lo jaló hacia atrás.
—No,
pantera. Está prohibido meterse entre las parejas. ―Siwan vio a su pareja
tristemente.
—No,
Ha Jin. No lo hagas —Heecheol rogó.
Ha
Jin se aferró a Sam.
—Ojos
Siwan, llévate a Heecheol —Ha Jin rogó.
—Si
lo lastimas, personalmente me convertiré en tu peor pesadilla, Sam. —La cara de
Siwan estaba llena de ira al pronunciar la promesa.
Sam
estaba enojado pero sabía que ellos tenían derecho a estar enojados. Él había
esperado demasiado, meses evitando a Ha Jin en cada oportunidad. Todo lo que
podía hacer era probarle a todo el mundo que sus intenciones eran verdaderas.
Él amaba a Ha Jin, lo amó desde el momento en que puso los ojos en él. Ahora
todo lo que tenía que hacer era convencer a Ha Jin y el resto caería en su
lugar.
Sam
inclinó la cabeza.
—Nunca.
Fui un tonto una vez. Nunca de nuevo.
Siwan
asintió, pero sus ojos le decían a Sam que él lo estaría vigilando.
Sam
tomó el plato de Ha Jin y salió de la cocina, con su pareja colgada frente a
él. Llevó a Ha Jin a su cuarto, dejó el plato en la cómoda y se sentó en la
silla al pie de la ventana. Aun no estaba listo para dejar a su pareja, así que
la sostuvo en sus brazos.
—¿Más?—
Ha Jin subió por el pecho de Sam, frunciendo los labios.
Sam
estaba asombrado de que Ha Jin aún quisiera besarlo después de la explosión en
la cocina. Pasó sus dedos a través de su sedoso cabello, disfrutando de su
suavidad. Sam jaló a Ha Jin más arriba sentándolo derecho.
—¿Quieres
besarme?— Sam quería que Ha Jin se sintiera un poco más cómodo tocándolo y
explorándolo.
Ha
Jin jaló la cabeza de Sam hacia él, pasando su lengua por los labios de Sam,
imitando lo que Sam había hecho abajo. Él iba a tener muchas sesiones de
masturbación hasta que Ha Jin accediera a que lo reclamara. Tenerlo besándolo
era el más puro erotismo. Luchaba contra sus caninos, para que no descendieran,
la urgencia por reclamar a su pareja se hacía más fuerte, con el anhelo de
tocar y besarlo.
—¿Más?—
Sam imitó la palabra de Ha Jin.
Ha
Jin sonrió y profundizó el beso, su lengua barrió el interior de la boca de Sam.
Sam podía sentir la erección de Ha Jin, y eso hizo que su erección pulsara bajo
los jeans.
Quebrando
el beso, Ha Jin lo vio fijamente a los ojos.
—Yo
gusta —sonrió tímidamente.
—Bueno.
Quiero más. —Sam bebía de sus labios mientras sus manos recorrían los lados de Ha
Jin.
Si
besar era todo lo que se le permitiría se convertiría en un maestro en eso. Sus
labios podrían estar permanentemente pegados a los de Ha Jin.
Su
pareja empujó el pecho de Sam, sus ojos con miedo.
—¿Qué
sucede?— Todo lo que ellos habían hecho era besarse. Sam no lo había presionado
para nada más. Sus ojos revisaron el cuarto. Ellos aún estaban solos. Escuchó,
pero solo se oía el silencio. Entonces, ¿qué había asustado tanto a su pareja?
—Nada.
—Ha Jin bajó la cabeza, su cara se volvió roja.
¿Estaba
Ha Jin avergonzado por su erección? Eso era lo único que Sam podía pensar
porque Ha Jin estaba tratando de esconderla con sus manos en su regazo.
—No
lo hagas. Se supone que te sientas de esa manera conmigo. —Sam tomó sus muñecas
y apartó sus manos, besó cada una y entonces las llevó a su pecho.
—Yo
no entiendo. —Ha Jin giró la cabeza hacia un lado, viendo al suelo.
—Lo
harás —Sam prometió, pasando el dorso de su mano por la hermosa cara de Ha Jin.
*****
Ha
Jin bajó los escalones saltando. Llevaba los collares que había hecho para las
parejas en sus manos. Esperaba que a ellos les gustaran. Ha Jin había trabajado
duro en ellos y estaba emocionado por sorprender a las parejas con los regalos.
Pensó
en Sam y los besos que habían tenido. Bueno, al parecer él cedió un poco
demasiado fácil. ¿Por qué no lo haría con un hombre tan hermoso como su pareja?
El masculino olor lo había llevado a la locura y Ha Jin ahora era adicto a esos
suaves labios.
Eso
no significaba que Sam ya estuviera fuera de la casa del gato. Él tenía que
hacer mucho para merecerlo y Ha Jin se aseguraría de que Sam lo besara como
parte del castigo. Él se rio graciosamente ante su tonto pensamiento.
Rodeó
la esquina y entraba al estudio cuando Heecheol lo detuvo.
—¿Sam
te reclamó?— Heecheol jaló el cuello de la camisa de Ha Jin para ver la marca
de la mordida que su pareja le haría al reclamarlo.
—Detente
—Ha Jin empujó a su primo alejándolo.
En
su lengua nativa, Heecheol le habló enojado.
—¿Qué
estás haciendo con él, Ha Jin?
—Ese
no es tu asunto. Nosotros somos pareja, y eso es íntimo. Sabes bien que no
discutiré esas cosas contigo,— Ha Jin se apartó irritado de que Heecheol no
pudiera aceptar el hecho de que él era un adulto y podía tomar sus propias
decisiones.
—¿Lo
besaste? ¿Tu pene se puso duro?— Heecheol jaló el antebrazo de Ha Jin.
Ha
Jin lo jaló alejándose y bajó la cabeza. ¿Por qué Heecheol estaba siendo tan
molesto? Lo que Sam y él hicieran no era asunto de Heecheol.
—Creo
que no sabes lo que Sam va a hacer con su duro pene.— Heecheol jaló la cabeza
de Ha Jin para hacer que lo viera a los ojos.
Ha
Jin dio un paso atrás. Heecheol no debería de decirle esas cosas. Eso era privado.
Él no tenía idea de lo que hablaba, pero no debería estar hablando de esa forma
de Sam.
La
mirada de Heecheol se suavizó.
—No
estoy tratando de ser molesto, Ha Jin. Estoy tratando de que sepas que no estás
listo.
—Ese
es mi asunto —le gritó con ira y corrió al estudio. Él se dejó caer en la
alfombra. ¿Por qué no podía Heecheol ser feliz por él? Eso no era justo. Cerró
sus manos en un puño y golpeó el suelo, lanzando los collares por el cuarto.
¿Por
qué no podía ser una feliz pareja como todos los demás? Parecía que los mismos
dioses trataban de separarlo de Sam.
Lunafly

20 Comentarios
Esta bn que Sam no fue un,santo pero podrían dejarlos en paz... Especialmente Heecheol... O sea HaJin es adulto!!!!
ResponderBorrarEntiendo perfectamente por que es que Heecheol está tan preocupado, espero que todo logre calmarse. A pesar de todo, Ha jin es adulto.
ResponderBorrarQue vaina, ni sam ni hajin serán los culpables que su relación no se de,si no los externos, principalmente Heecheol
ResponderBorrarjajaja ese Heecheol quiere que Sam vaya a comer al baño y se lo merece por esperar tanto; aunque ya es tiempo que el acepte que el dulce Ha Jin es un adulto.
ResponderBorrarSi, Sam fue un idiota. Pero esta tratando de arreglarlo y eso es lo que cuenta. Y me encanta que Ha Jin se haga el "difícil". Entiendo la actitud de Heecheol, sólo espero que Ha Jin no le haga casi y le siga dando una oportunidad a Sam.
ResponderBorraral fin sam decidió decir la verdad sobre ha jin, pero tendrá que hacer muchos méritos para que este lo perdone y le permita reclamarlo.....
ResponderBorrarla actitud de heecheol fue horrible, esta bien que quiera cuidarlo pero esa no es la manera de hacerlo.....
ha esperar como se irán resolviendo las cosas de ahora en adelante ...
Saludos ^^
No soy fan de Heecheol pero me cajia bien hasta este capitulo donde tengo ganas de meterle unnpar de cachetadas por molestar a Ha Jin, es su primo no su hijo y si asi fuera por que no lo deja vivir su vida.
ResponderBorrarTT___TT
ResponderBorrarAww~
Sho quiero que Hajin sonría mucho mucho...
Ese niño merece ser muy muy feliz!
Sam, esta consiente de sus errores y trata de corregirlos!
La verdad Heecheol si esta siendo muy muy molesto con su primo!!!
HeeCheol tan preocupado de HaJin :'( lo ha cuidado por mucho tiempo es obvio que iba a seguir con ese instinto u.u pero por el bien de ambos tiene que dejarlo ser (?)
ResponderBorrarHeecheol esta siendo muy injusto con HaJin, entiendo que este molesto con Sam y que quiera proteger a HaJin pero si sigue así al que va a terminar hiriendo va ha ser a su querido primo...
ResponderBorrarAdemas Sam ya entendió que actuó mal y esta tratando de corregir sus herrores...
Por otra parte HaJin ya lo esta castigando... aunque de una manera muy tierna jajajaja
Yo juraba que a Sam le iban a volar patadas, o le iban a lanzar mínimo jitomatazos y afortunadamente no *w*
ResponderBorrarEs que es un amor con Ha Jin. Bastante torpe he de decir xD Pero todo lindo *w*
Y Ha Jin es ternurita, tan cute él *w* Sus pucheros y su berrinche de "No te perdono... aún".
Y Heecheol... bueno, él tiene a Siwan y tiene salud. Necesita en qué entretenerse para no tener tanto tiempo libre xD
No soy fan de Heecheol pero me cajia bien hasta este capitulo donde tengo ganas de meterle unnpar de cachetadas por molestar a Ha Jin, es su primo no su hijo y si asi fuera por que no lo deja vivir su vida.
ResponderBorrarporque se meten en los asusntos de las otras parejas dejen en paz a hajin y sam ellos arreglaran sus asuntos heecheol esta haciendo mal solo ganara el odio de su primo jum
ResponderBorrarHeecheol quiere proteger a su primo de que no se burlen de él pero no entiende que ya esta mayorcito para tomar sus propias decisiones y lo único que hace es perjudicarlo siwan debería ponerle un alto
ResponderBorrarDesde ahora será mi pequeño Ha Jin, en serio es muy dulce e inocente, pero a pesar de eso él es un hombrecito que ya puede tomar sus propias decisiones, y aunque a Hee Cheol le caiga como una patada en las bolas, Sam es su pareja y punto, aunque haya hecho las cosas mal antes, está dispuesto a enmendarlas y ganarse a su terroncito de azúcar que tiene por pareja destinada, y no hay nada que Hee Cheol pueda hacer, así se pare de cabeza le traiga al Papa, ¡nada! Y nada jodido infierno! Ay lo siento, es que Hee Cheol en serio me da rabia ¬¬’ trato de entenderle pero no puedo, Ha Jin no es su hijo, es su primo y ni así fuera hijo.
ResponderBorrarLas cosas ya se están acomodando, y aunque Ha Jin decidió que Sam va a tener que hacer de todo para ganarlo es válido.
ResponderBorrarLo feo es que Hee Cheol pos según quiere protegerle y se anda queriendo entrometer, pero debe entender que no es un niño pequeño.
Que poca fuerza de voluntad tienes Ha Jin… yo lo hubiera hecho sufrir un poco más… jiji!! Y cuando el romance iniciaba con buen pie que aparece Heecheol a fastidiarlo todo, cuando entenderá Heecheol que Ha Jin ya no es un niño al cual deba sobreproteger ni mucho menos decidir por él, si Ha Jin quiere darle una oportunidad a Sam, es problema de él y de nadie más, acaso no se da cuenta que ya Ha Jin ha sufrido lo suficiente para que ahora no quiera que él y Sam consuman su relación o es que Ha Jin no merece ser tan feliz como lo es él con Siwan, eso me suena a puro egoísmo.
ResponderBorrarSam ha sido demasiado idiota es obvio que desconfíen de él.
ResponderBorrarcada vez me gusta menos siwan!!
♥♥♥♥♥
ResponderBorrarHeecheol tendrá que aprender a dejar de meterse en los asuntos de HaJin y Sam.
ResponderBorrar