Dragones y Lobos... Capitulo 81


Leesang tuvo que liberar inmediatamente sus dientes de lobo del cuello de Jian al segundo que San E le agarró. Si él no lo hubiera hecho, habría tomado accidentalmente un gran trozo de carne del chico y tal vez incluso lo hubiera matado. Luchó y luchó con el gran idiota que ni siquiera le dejaba tener a su compañero antes de que cayera al duro suelo de la asquerosa cabaña de mala muerte.

―¡Quítate de encima! – gritó él y a pesar del dolor en su cuerpo desde la pelea anterior con la que tuvo que lidiar, tenía tanto poder corriendo a través de su cuerpo que era como si lo hubiera inyectado a sí mismo con él en forma líquida. Especialmente cuando los lobos comenzaron a agarrar a Jian y lo sujetaron. ―¡Quítale las putas manos de encima!

San E intentaba poner sus brazos alrededor de cuerpo de Leesang, trató de mantener sus manos hacia abajo para que no pudiera luchar, y él tomó represalias inmediatamente lanzando su cabeza atrás y golpeando al otro hombre justo en la nariz.

El sonido de huesos rotos y el aullido de dolor apenas fue satisfactorio. Su lobo estaba demasiado interesado en hacer que todos y cada uno de estos hombres pagaran por intentar llevarse a Jian lejos de él, por engañar al joven para que pensara que era normal que le arrancaran las escamas. Él no podía evitarlo, y aun si pudiera, habría luchado contra eso de todos modos. Él destrozó su ropa cuando su lobo tomó el control. Quebró las jodidas manos de San E cuando el hombre trató de agarrarle, y él hizo lo mismo a los hombres que estaban tratando de sacar de la pequeña cabaña a Jian.

Soltaron bruscamente al chico, lo que fue suficiente para hacer que Leesang se encogiera incluso en su forma de lobo ya que Jian estaba todavía demasiado herido para manejarse él solo. Parecía que él cayó sobre su brazo herido, también, por el rojo brillante que floreció sobre el algodón gris de la camiseta que llevaba.

Leesang perdió totalmente la cabeza y atacó. Todos fueron víctimas de sus afilados colmillos y en algún momento San E logró cambiar en su forma de Lobo también, sangre y la piel comenzó a volar. Leesang no tenía idea de cómo se las arregló para mantener la lucha lejos de Jian, que aún yacía impotente en el suelo, sangrando y apenas consciente. El instinto de defender a su compañero y evitar que le hirieran fue suficiente para hacer retroceder a San E.

Pero entonces los brazos de Hu Jak rodearon el cuello de San E y alguien agarró a Leesang, y los dos fueron separados. Todo lo que Leesang pudo ver era a San E, y no había terminado con él. Quería matarlo, quería poner sus dientes alrededor de la garganta del hombre y rasgársela de una puta vez.

Él gruñó y se volvió hacia el hombre que lo sostenía, tratando de soltarse de su agarre para poder volver a atacar. Sus garras arañaron e incluso trató de morderle, hasta que la voz de su padre le gritó en su oído.

―¡Leesang! ¡Para ya! ¡Basta! ¡Soy yo! ¡Soy yo!


Leesang se detuvo inmediatamente y su lobo retrocedió lo suficiente como para que él finalmente pudiera ver lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Era por eso que Hu Jak estaba tirando de San E lejos de él. Yeon Seok había llegado y tenía el olor de los dragones en él. Shownu y otros dragones estaban aquí, y Hu Jak tenía que parecer que por lo menos estaba tratando de ser obediente.

Leesang dejó de luchar. Él no se relajó del todo, pero dejó de luchar y tomó el tiempo para ver realmente a su alrededor. Su padre estaba aquí, al fin, y había traído a la caballería. Leesang cambió a su forma humana, y se dio cuenta del gran arañazo que había dejado en la mejilla de su padre.

―Papá... – dijo.

Él nunca había golpeado a su padre. Ni en los partidos amistosos que fueron diseñados para poner a prueba su fuerza.

―No te preocupes – dijo Yeon Seok mientras se quitaba su chaqueta de cuero y la ponía alrededor de los hombros de Leesang – Todo va a salir bien. Estamos aquí.

Sí, ellos estaban aquí. Leesang miró a Jian, que todavía estaba jadeando en el suelo, los ojos apenas abiertos y Leesang inmediatamente se retiró de los brazos de su padre y fue a su compañero. Comprobó su cuello en primer lugar, para asegurarse de que no se había hecho ninguna lesión grave cuando lo tiraron los dos idiotas.

Ninguno que pudiera apreciar, y el chico no estaba sangrado en cualquier parte excepto la marca de la mordedura que Leesang le había dado. Su cuello estaba bien. Jian iba a estar bien. Leesang suspiró y se inclinó para presionar un beso a la frente del joven.

―Joder, lo siento. Vamos a salir de aquí, no te preocupes.
―¿Presumo que es él? – dijo Yeon Seok y caminó acercándose a ambos, y un ruido descontento dejó su garganta – Sí, él definitivamente tiene algunas cicatrices.
―Vosotros dos, escuchadme bien – dijo Hu Jak, recordando a Leesang que estaba aún allí. Él y su padre volvieron la cabeza para mirar al hombre.

Hu Jak estaba frunciendo el ceño ferozmente. Todo su cuerpo estaba temblando, los puños cerrados hasta que sus nudillos se volvieron blancos. Leesang se estaba imaginando la cabeza del hombre estallando con furia, pero él no rió. Todavía estaba en modo de protección.

―Ese de ahí es mi hijo, ¿me entiendes? Le he criado y es mío.
―Solo le quieres por sus escamas, desgraciado – dijo Leesang, y entonces él recordó otro pequeño detalle que casi había arruinado sus posibilidades con Jian – ¡Y me mentiste sobre su edad!
―¡Por supuesto que lo hice, le estaba protegiendo de ti!
―Eso no importa ahora – dijo Yeon Seok – He traído a algunos dragones conmigo y verán por sí mismos si lo que estás haciendo es abusivo, y no importa cuántos papeles de adopción o cualquier otra cosa tengas, tendrán jurisdicción sobre ti.

Estas fueron las mejores palabras que Leesang había escuchado en toda su vida.

*****

Cuando Jian se despertó, su brazo le dolía y le quemaba la garganta. No porque tuviera sed, pero realmente le dolía. Lastimado de una manera que también era bueno. Fue cuando él pensó que estaba perdiendo la cabeza. Deseaba que ese fuera el caso cuando se dio cuenta que estaba rodeado de varios dragones. Podría decirlo sólo con mirarlos, solo por sus tamaños. No sabía cómo podía saberlo, pero podía.

Tal vez fue porque él también era un dragón, pero de cualquier manera, la vista de estos hombres le aterrorizó, especialmente cuando todos ellos le estaban mirando.

―Hey, no te preocupes, ahora estás a salvo – dijo uno con el pelo negro que estaba atado en una trenza.
―Creo que sólo le estás asustando más, Lou – dijo otro dragón, uno con pelo castaño que era un poco largo, pero demasiado corto para la trenza estándar. Jian movió la cabeza.
―Dónde está... – Tuvo que detenerse cuando su voz sonó ronca.

Algunos de los hombres se rieron entre dientes y el que se llamaba Lou le entregó un vaso de agua, pero la enorme mano del hombre, se quedó en el vaso mientras Jian bebía, como si estuviera preocupado de que a Jian se le cayera.

―Un par de nosotros hemos conseguido un par de mordeduras de acoplamiento de lobos – dijo Lou – Sabemos cómo te sientes.
―¿Dónde está Leesang? – le preguntó Jian – Gracias por el agua – añadió rápidamente.

No quería ser acusado por estos hombres de tener malos modales. La última vez que estuvo entre Dragones, las cosas no habían ido precisamente a las mil maravillas. No para él o las otras crías y ahora estaba rodeado de ellos otra vez, y él necesitaba a su compañero. Sintió que se le caía el alma a los pies. Él quería a su compañero. Leesang fue la primera persona que quería que viniera y le consolara. No Hu Jak, que prácticamente lo crió y le enseñó todo lo que sabía. Jian quería a Leesang.

―¿Wonho? ¿Crees que podrías ir por él? – Preguntó Lou. Asintió con la cabeza al dragón con el pelo corto, y luego giró y salió de la cabaña.

Al menos hay un dragón menos aquí con él. Nadie tocó a Jian de ningún modo y nadie se sentó en su cama, pero Lou agarró una silla y tiró de ella más cerca del colchón. Curiosamente, él no se sentó. Por el contrario, invitó a otro dragón, alguien con grandes músculos, hombros anchos y pelo negro corto. Él tenía un pequeño tatuaje de un sol en su mejilla derecha.

―Adelante– dijo Lou. El gran dragón despejó su garganta, como si no tuviera nada de lo que preocuparse en el mundo.
―Mi nombre es Seonhyuk, ¿entiendo que vives aquí?
―Sí – dijo Jian, pero luego miró a su alrededor – Quiero decir, no es mi habitación. Es mucho más agradable que mi habitación, pero esta es mi Manada.
―¿Y no tienes un Clan? – Preguntó Seonhyuk. Jian movió la cabeza.
―No eran gente muy agradable. Hu Jak me acogió cuando trataron de luchar contra él por el territorio.

Seonhyuk asintió, y mientras que Jian no estaba totalmente relajado alrededor del hombre, no estaba tan preocupado porque le arrancaran la cabeza si decía algo fuera de lugar.

Eso no significaba que él fuera a bajar totalmente la guardia.

―¿Por qué estás aquí? – le preguntó Jian. Seonhyuk miró hacia arriba y alrededor de él a los otros dragones.
―Me pidieron que hablara contigo acerca de tener tus escamas arrancadas. He tenido que pasar por eso, demasiadas veces, y sé que no es muy divertido.

No, no lo es. Jian odiaba cuánto dolía, y no le gustaban las cicatrices que dejada, aunque Hu Jak dijo que él debía estar orgulloso de ello, que simbolizaba su compromiso con la Manada. Pensar en ello, sin embargo, fue suficiente para avergonzarlo. Él debía estar orgulloso, pero no lo estaba.

―No me gusta cuando tengo que regalar una – dijo suavemente. Lo que era como una pequeña traición a la gente que lo había acogido, lo alimentó y lo vistió.
―Sí, conozco la sensación – dijo Seonhyuk, y el hombre abrió lentamente su chaqueta de cuero y entonces levantó su camiseta.

Jian miró hacia arriba y luego abrió la boca suavemente al reconocer lo que estaba viendo. No era en absoluto tan malo como lo que él tenía, pero definitivamente había cicatrices de escamas allí. Era tan obvio que alguien había arrancado una tira delgada de carne. Seonhyuk bajó su camiseta, y fue cuando Jian finalmente vio que había una cicatriz similar sobre la mano del hombre, también. Que tenía en todo su cuerpo también.

―Sé exactamente cómo te sientes – dijo Seonhyuk – Y también voy a intentar explicarte, lo más suavemente posible, que no debían hacerlo. Este lugar – Seonhyuk miró hacia arriba y alrededor de él – Nunca necesitó una sola de tus escamas, y está mal que te las quitaran.

Jian se quedó mirando al hombre en estado de shock. En realidad, era la única palabra que tenía para él. Su boca cayó abierta, y él no podía dejar salir una sola palabra cuando miraba a los hombres a su alrededor y entonces escuchó todo lo que dijeron.

*****

Leesang tuvo que luchar para evitar que su estúpida rodilla se moviera nerviosamente mientras su cuñado, Shownu, miró todo el papeleo que Hu Jak le había proporcionado. A pesar del desastre de oficina del hombre, al parecer podría estar un poco en el lado organizado cada vez que alguien amenazó con quitarle su gallina de los huevos de oro.

Wonho estaba parado junto a él, y había golpeado ligeramente en el hombro de Leesang, la señal de que Jian había despertado, pero Leesang estaba demasiado centrado en lo que estaba sucediendo aquí. Necesitaba saber si Hu Jak tenía cualquier poder legal sobre Jian antes de que pudiera ir con su compañero, abrazarlo y besarlo como que realmente quería.

Shownu resopló con fuerza ante lo que estaba viendo, y entonces él lanzó los documentos en el escritorio desordenado de Hu Jak, burlándose de ellos como si la vista de ellos le pusiera enfermo.

―Nada de esto significa algo para mí – dijo.
―Esto lo significa todo para esta Manada – dijo Hu Jak.

Leesang no tenía idea de lo que estaba sucediendo, y tanto como quería preguntar qué diablos había visto Shownu, él mantuvo su boca cerrada y escuchó. Shownu parecía funcionar mucho mejor cuando no se le interrumpía. El hombre puso el dedo en los papeles en el escritorio, golpeándolos.

―Esta mierda podría valer en un tribunal humano, o incluso en el Consejo de los hombres lobo, pero Jian es un dragón. No necesito el papeleo y no necesito a un abogado. Voy a llevármelo y lo que digas al respecto me la suda.
— No te lo vas a llevar – dijo Hu Jak.

Los ojos del Alfa se volvieron rojos, y Leesang le gruñó, dejando que salieran sus propias garras también. Al parecer Shownu no necesitaba ayuda. Debió de haber mirado a Hu Jak de alguna manera para cerrarle el pico, o tal vez le dio un susto de muerte con una mirada de esas de dragón del infierno, porque Hu Jak retrocedió. Nenaza.

―Me lo llevo hoy – dijo Shownu – Pertenece a un Clan con su propia raza, que no le hará ninguna putada como le has estado haciendo tú.
―Él dio sus escamas voluntariamente a la Manada. No puedes culparme – espetó Hu Jak.

Leesang apretó los puños. Casi se cortó las palmas de las manos con sus propias garras.

―Dio sus escamas porque lo convenciste para hacerlo – dijo Leesang, y estaba tan tranquilo como podría estar cuando dijo esas palabras – Le has hecho pensar que era su responsabilidad, que tenía que contribuir a la Manada con sus cicatrices.

Y lo más retorcido de todo era que Jian quería a este hombre. Leesang estaba seguro. Años y años de manipular a un niño, por supuesto que Jian no había pensado en huir, incluso de adulto. Él había sido engañado para que pensara que su vida era perfectamente normal, y que no era nada diferente que cualquier otra persona.

―Es una Manada de lobos, cada uno contribuye con algo – dijo Hu Jak – Su Manada no es diferente, y tampoco lo es tu Clan, Shownu, así que no te atrevas a mirarme por encima del hombro.

Shownu silbó un poco en eso. Leesang creyó ver algunas llamas saliendo de la nariz del hombre.

―Las crías reciben tareas básicas, como la limpieza de sus habitaciones y barrer el suelo cuando se portan mal. Nadie en mi Clan y sobre todo no a las crías, les ha sido hecho sentir que necesitan tener que dejarse arrancar sus escamas y vendidas a los fabricantes de joyería.
―Que te jodan, los dragones venden sus propias escamas todo el puto rato.

Los dragones que lo hicieron, siempre lo hicieron por razones personales y Leesang no había oído hablar de muchos dragones que vendieran más de diez de sus propias escamas. Algunos dragones, según Shownu y sus hombres, incluso dejaron que les arrancaran una escama después de tomar a un compañero. Leesang se iba a asegurar de que Jian nunca sintiera la necesidad de arrancar otra escama, incluso por su causa. Todas las escamas se quedarían en su cuerpo.

―¿Y su poder? – Preguntó Leesang – Sabes el daño que le hace y le haces usarlo de todos modos.
―Lo usó conmigo primero – dijo Hu Jak – Fue totalmente voluntario.

Yeon Seok finalmente entró en la conversación.

―Hu Jak, he tenido muchos niños con los años, algunos muertos, más vivos y no soy el mejor padre del mundo, pero puedo decirles ahora que ningún niño puede ofrecer algo como eso, jamás. No son lo suficientemente inteligentes como para saber en lo que se están metiendo y tomar el acto de bondad de un niño y retorcerlo para hacerle sentir culpable para que así lo haga una vez y otra vez, está más allá del mal.
―Bien, gracias por la pequeña lección de paternidad, Yeon Seok. Estaré encantado de llamarte para futuras putas referencias.

Leesang meneó la cabeza.

―No sé por qué me estoy molestando contigo. No es como si cualquiera de nosotros pudiera decir algo que por arte de magia te hará ver el error que has cometido. No te importa una puta mierda lo que le has hecho, o te has convencido a ti mismo de que era por el bien común. De cualquier modo, eres un maldito loco y un gilipollas, y me llevo a mi compañero fuera de aquí.
―Clarooo, y apuesto a que tus razones son realmente inocentes – dijo Hu Jak – Lo quieres tanto como lo hago yo – dijo Hu Jak, alcanzó su cajón y sacó una escama roja brillante.

Los ojos de Leesang se ampliaron cuando lo vio, y Shownu silbó. Hu Jak sonrió, como si le hubiera hecho jaque mate a Leesang de alguna manera. Jodido imbécil.

―Sí, eso es, la deseas, ¿verdad? ¿Tienes alguna idea de cuantas piezas de joyería se pueden hacer con esta escama? A los humanos les encanta comprarlas, también, y apuesto a que te encantaría venderlas tú mismo. Yeon Seok y su Manada se aliaron a un Clan de dragones para mantener la paz, lo que es una carga de mierda. Todos intentáis entrar en esto.

No era eso en absoluto, pero Leesang nunca iba a convencer a Hu Jak de eso. La verdadera razón de por qué estaba tan estupefacto fue porque al mirar la escama, se dio cuenta de que nunca pensó en cómo se vería Jian en su forma de dragón. Al parecer era un dragón rojo, y si la manera en que la escama brillaba en la luz del sol a través de las ventanas era cualquier cosa, se parecía a Shownu.

Leesang no sabía mucho sobre los dragones, pero sabía que había ciertas clases que eran bastante raros. De todos en el clan de Shownu, Shownu era el único que tenía escamas de ese color. Lo que significaba que Jian no sólo era increíblemente dotado, él era también una rara especie de dragón, lo que significaba que Hu Jak había estado vendiendo las escamas por un precio bastante jugoso.

Shownu se lanzó a través de la habitación y agarró a Hu Jak por el cuello, sus propias escamas comenzaron a formar una coraza protectora alrededor de su cuerpo, pero sus ojos enojados y dientes puntiagudos todavía eran muy visibles.

―¡Hijo de puta, debería romperte el cuello ahora mismo!
―¡No!

Leesang se volvió y luego inmediatamente, se levantó de su asiento a la vista de Jian en la puerta. Llevaba el pijama que había encontrado para él, que sin duda era mejor que la ropa que él había tenido cuando Leesang le conoció, pero el horror en los ojos verdes fue desgarrador.

―Nene – dijo Leesang, y Lou y Seonhyuk se acercaron detrás de Jian, sus expresiones desalentadoras.
―¡No le hagas daño! ¡Por favor, no le hagas! – gritó Jian.

Fue una de las peores cosas del mundo, ver a su compañero suplicando por un hombre que le había mantenido atrapado aquí por todos estos años. Leesang no podía soportarlo. Él no podía soportar la manera en que Jian intentó avanzar, pero luego se detuvo cuando Lou puso las manos sobre los hombros más pequeños del chico. Odiaba especialmente las lágrimas que estaban reuniéndose en esos ojos verdes.

―Shownu – dijo Leesang – Creo que deberías dejarlo ir.

Shownu no parecía humano o dragón cuando miró a Leesang, pero Leesang no estaba preocupado. El hombre sólo estaba cabreado de que algo como esto había sido hecho a uno de los suyos. Tal vez la visión de la escama roja fue el detonante. De cualquier manera, Leesang le necesitaba para ver lo que estaba sucediendo a su alrededor.

―Le estás asustando, Shownu. Vamos a llevarnos a Jian de aquí de todos modos. Venga, suéltalo.
―Sí, Shownu, suéltame – dijo Hu Jak, como el gran capullo que era.

Shownu resopló, y empujó a Hu Jak lejos de él. Hu Jak se desempolvó a sí mismo, como si el toque de Shownu hubiera dejado algún residuo asqueroso. Luego volvió su mirada a Jian.

―Muchacho, ven aquí ahora mismo.

Leesang se tensó, y miró a su compañero. Jian estaba tan inmóvil como una estatua, pero sus ojos estaban lo suficientemente abiertos como para que pudiera ver el blanco a su alrededor.

―Y-yo…
―¿Estás tartamudeando? Ven aquí – dijo Hu Jak.
―No – dijo Leesang, y corrió a su compañero, poniéndose entre Jian y el Alfa.

Miraba fijamente al joven dragón, pero no tocó al chico porque no quería poner ningún tipo de presión sobre él. Quería que esto fuera totalmente elección de Jian

— Nene, escúchame, no tienes que hacer lo que él te diga.
―Sí, tiene que hacerlo – espetó Hu Jak – Me acusan de todas estas cosas, bueno ¿qué pasa con vosotros? Amenazando con venir aquí para secuestrarlo y alejarlo de mí.

Hu Jak hizo un ruido molesto, y Leesang solo quería darle puñetazo en su estúpida cara. Mantuvo toda su atención en Jian. Necesitaba mostrar al chico lo serio que era sobre esto.

―Esta es tu opción. Por favor, por favor, ven conmigo. No tendrás que renunciar a ninguna de tus escamas nunca más, y no tienes que volver a usar tu poder si no quieres. Estas personas aquí – dijo Leesang, mirando a todo el mundo que lo rodeaba, Shownu y Seonhyuk y Wonho y los otros dragones que se habían reunido en la puerta – Todos quieren ayudarte. Sé que no lo crees, pero lo que Hu Jak te ha hecho es abusivo. Te está haciendo daño y te hace pensar que necesitas ser herido para quedarte con la Manada. No es así como debería funcionar.

Hu Jak estaba furioso ahora, y a pesar de que Leesang no estaba mirando al hombre, Jian se inclinó hacia un lado cuando el otro Alfa comenzó a gritar.

―¿Y crees que va a ser diferente con alguno de ellos? Todos ellos trabajan en sus Manadas y Clanes. Así es como funciona, y no vas a ser nada especial si vas con él.
―Pero... pero quiero estar con mi pareja – dijo Jian.

Leesang inmediatamente dejó escapar un suspiro aliviado, y esta vez él no pudo evitar poner sus manos en el hombro de Jian y en su mejilla.

―Puedes quedarte conmigo. Todo el tiempo que quieras.

Hu Jak no había terminado todavía.

―Si te vas con él, ni siquiera pienses en volver.
―Pero... – los ojos de Jian se abrieron como platos – pero... pero dijiste…
―No importa lo que dije – espetó Hu Jak – Si deseas darle la espalda a la gente que te acogió y cuidó de ti, entonces es tu problema. ¿Tienes alguna idea de lo mucho que nos sacrificamos por ti? ¿Para alimentarte y darte un lugar para dormir?
―Pero él es mi compañero – dijo Jian – Otras personas se han ido de la Manada por sus compañeros.
―Elije – Hu Jak no atendía a razones – Elije ahora mismo. Tu familia, o este lobo que apenas conociste esta mañana.

Algunas lágrimas se derramaron de los ojos de Jian, y Leesang casi arremetió contra Hu Jak por lo mamón que estaba siendo. Se contuvo. Tenía que contenerse, tanto como su lobo quería hundir sus dientes en el hombre y hacer que lamentara cada dura palabra, tenía que aprender a mantener la maldita boca cerrada. Le dijo a su lobo una y otra vez que habría tiempo para ese tipo de cosas más adelante. Podría luchar y tomar su agresión en otra cosa más adelante. Cuando su pareja no estuviera justo aquí y a punto de perderlo.

Jian se mantuvo fuerte, sin embargo. Tan fuerte como un hombre joven podría serlo en su situación. Frotó sus puños a través de sus ojos, desterrando las lágrimas. Su barbilla temblaba todavía, y definitivamente parecía que estaba lidiando con sus emociones, pero él se mantuvo firme.

―Yo... Quiero estar con mi pareja – dijo él. Gracias Dios mío.

Hu Jak frunció el ceño y sus ojos rojos estaban de vuelta, Jian se agachó detrás de Leesang.

―Fuera de mi propiedad de una puta vez – Hu Jak apuntó con un dedo a Jian, que seguía escondido detrás de Leesang, agarrando su camiseta con fuerza como si buscara consuelo – Y no volváis aquí, ¿entendido?
―Entendido – dijo Shownu, y el hombre dio dos pasos adelante y lanzó su puño en la cara de Hu Jak.

El Alfa salió volando hacia atrás, la sangre salía a chorros de la nariz como si fuera una fuente. Shownu agarró la escama roja que estaba sobre la mesa.

―No es tuya. Todo el mundo, ya le habéis oído. Ya no somos bien recibidos. Vámonos.

Jian seguía agarrando la camiseta de Leesang con todas sus fuerzas, y cuando miró hacia arriba a la cara de Leesang, Leesang puso su mejor sonrisa hacia el chico, para mostrarle que había hecho la decisión correcta. Él no estaba seguro de lo exitoso que fue, considerando que Jian todavía parecía completamente miserable.

―Venga, te llevaré a casa – dijo Leesang, acariciando con su dedo pulgar a lo largo de la mejilla de Jian y sobre su cicatriz.

Jian asintió, y salieron.

Hu Jak gritaba todo tipo de amenazas y groserías, maldiciendo peor que un marinero.

IMFACT

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5 Comentarios

  1. Hu Jak sí que no tiene sangre en la cara, lo cínico que fue al seguir defendiendo con total desfachatez el haber manipulado a Jian para robarle sus muy extrañas, valoradas escamas rojas y abusar de su don… merecido golpe que Shownu le dio, una vez que el pequeño dragón repitió una y otra vez que su lugar es junto a Leesang, por fin sabrá lo que en verdad significa la palabra familia.

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  2. ese maldito hu jak..... leesang debió haber dejado que shownu acabará con el ....

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  3. Al menos Jian decico quedarse con Leesang y no creo que Hu Jak se quede quieto ya que se llevan su minita de oro.

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  4. Siiiiiii!!!! Venganza!!! Vayamos a casa 😵

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  5. Me hubiera gustado que Shownu acabara con ese hombre, realmente se merece el peor de los castigos...

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