Leesang
tuvo que liberar inmediatamente sus dientes de lobo del cuello de Jian al
segundo que San E le agarró. Si él no lo hubiera hecho, habría tomado
accidentalmente un gran trozo de carne del chico y tal vez incluso lo hubiera
matado. Luchó y luchó con el gran idiota que ni siquiera le dejaba tener a su
compañero antes de que cayera al duro suelo de la asquerosa cabaña de mala
muerte.
―¡Quítate
de encima! – gritó él y a pesar del dolor en su cuerpo desde la pelea anterior
con la que tuvo que lidiar, tenía tanto poder corriendo a través de su cuerpo
que era como si lo hubiera inyectado a sí mismo con él en forma líquida.
Especialmente cuando los lobos comenzaron a agarrar a Jian y lo sujetaron.
―¡Quítale las putas manos de encima!
San
E intentaba poner sus brazos alrededor de cuerpo de Leesang, trató de mantener
sus manos hacia abajo para que no pudiera luchar, y él tomó represalias
inmediatamente lanzando su cabeza atrás y golpeando al otro hombre justo en la
nariz.
El
sonido de huesos rotos y el aullido de dolor apenas fue satisfactorio. Su lobo
estaba demasiado interesado en hacer que todos y cada uno de estos hombres
pagaran por intentar llevarse a Jian lejos de él, por engañar al joven para que
pensara que era normal que le arrancaran las escamas. Él no podía evitarlo, y
aun si pudiera, habría luchado contra eso de todos modos. Él destrozó su ropa
cuando su lobo tomó el control. Quebró las jodidas manos de San E cuando el
hombre trató de agarrarle, y él hizo lo mismo a los hombres que estaban
tratando de sacar de la pequeña cabaña a Jian.
Soltaron
bruscamente al chico, lo que fue suficiente para hacer que Leesang se encogiera
incluso en su forma de lobo ya que Jian estaba todavía demasiado herido para
manejarse él solo. Parecía que él cayó sobre su brazo herido, también, por el
rojo brillante que floreció sobre el algodón gris de la camiseta que llevaba.
Leesang
perdió totalmente la cabeza y atacó. Todos fueron víctimas de sus afilados
colmillos y en algún momento San E logró cambiar en su forma de Lobo también,
sangre y la piel comenzó a volar. Leesang no tenía idea de cómo se las arregló
para mantener la lucha lejos de Jian, que aún yacía impotente en el suelo,
sangrando y apenas consciente. El instinto de defender a su compañero y evitar
que le hirieran fue suficiente para hacer retroceder a San E.
Pero
entonces los brazos de Hu Jak rodearon el cuello de San E y alguien agarró a Leesang,
y los dos fueron separados. Todo lo que Leesang pudo ver era a San E, y no
había terminado con él. Quería matarlo, quería poner sus dientes alrededor de
la garganta del hombre y rasgársela de una puta vez.
Él
gruñó y se volvió hacia el hombre que lo sostenía, tratando de soltarse de su
agarre para poder volver a atacar. Sus garras arañaron e incluso trató de
morderle, hasta que la voz de su padre le gritó en su oído.
―¡Leesang!
¡Para ya! ¡Basta! ¡Soy yo! ¡Soy yo!
Leesang
se detuvo inmediatamente y su lobo retrocedió lo suficiente como para que él
finalmente pudiera ver lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Era
por eso que Hu Jak estaba tirando de San E lejos de él. Yeon Seok había llegado
y tenía el olor de los dragones en él. Shownu y otros dragones estaban aquí, y Hu
Jak tenía que parecer que por lo menos estaba tratando de ser obediente.
Leesang
dejó de luchar. Él no se relajó del todo, pero dejó de luchar y tomó el tiempo
para ver realmente a su alrededor. Su padre estaba aquí, al fin, y había traído
a la caballería. Leesang cambió a su forma humana, y se dio cuenta del gran
arañazo que había dejado en la mejilla de su padre.
―Papá...
– dijo.
Él
nunca había golpeado a su padre. Ni en los partidos amistosos que fueron
diseñados para poner a prueba su fuerza.
―No
te preocupes – dijo Yeon Seok mientras se quitaba su chaqueta de cuero y la
ponía alrededor de los hombros de Leesang – Todo va a salir bien. Estamos aquí.
Sí,
ellos estaban aquí. Leesang miró a Jian, que todavía estaba jadeando en el suelo,
los ojos apenas abiertos y Leesang inmediatamente se retiró de los brazos de su
padre y fue a su compañero. Comprobó su cuello en primer lugar, para asegurarse
de que no se había hecho ninguna lesión grave cuando lo tiraron los dos
idiotas.
Ninguno
que pudiera apreciar, y el chico no estaba sangrado en cualquier parte excepto
la marca de la mordedura que Leesang le había dado. Su cuello estaba bien. Jian
iba a estar bien. Leesang suspiró y se inclinó para presionar un beso a la
frente del joven.
―Joder,
lo siento. Vamos a salir de aquí, no te preocupes.
―¿Presumo
que es él? – dijo Yeon Seok y caminó acercándose a ambos, y un ruido
descontento dejó su garganta – Sí, él definitivamente tiene algunas cicatrices.
―Vosotros
dos, escuchadme bien – dijo Hu Jak, recordando a Leesang que estaba aún allí.
Él y su padre volvieron la cabeza para mirar al hombre.
Hu
Jak estaba frunciendo el ceño ferozmente. Todo su cuerpo estaba temblando, los
puños cerrados hasta que sus nudillos se volvieron blancos. Leesang se estaba imaginando
la cabeza del hombre estallando con furia, pero él no rió. Todavía estaba en
modo de protección.
―Ese
de ahí es mi hijo, ¿me entiendes? Le he criado y es mío.
―Solo
le quieres por sus escamas, desgraciado – dijo Leesang, y entonces él recordó
otro pequeño detalle que casi había arruinado sus posibilidades con Jian – ¡Y
me mentiste sobre su edad!
―¡Por
supuesto que lo hice, le estaba protegiendo de ti!
―Eso
no importa ahora – dijo Yeon Seok – He traído a algunos dragones conmigo y
verán por sí mismos si lo que estás haciendo es abusivo, y no importa cuántos
papeles de adopción o cualquier otra cosa tengas, tendrán jurisdicción sobre
ti.
Estas
fueron las mejores palabras que Leesang había escuchado en toda su vida.
*****
Cuando
Jian se despertó, su brazo le dolía y le quemaba la garganta. No porque tuviera
sed, pero realmente le dolía. Lastimado de una manera que también era bueno.
Fue cuando él pensó que estaba perdiendo la cabeza. Deseaba que ese fuera el
caso cuando se dio cuenta que estaba rodeado de varios dragones. Podría decirlo
sólo con mirarlos, solo por sus tamaños. No sabía cómo podía saberlo, pero
podía.
Tal
vez fue porque él también era un dragón, pero de cualquier manera, la vista de
estos hombres le aterrorizó, especialmente cuando todos ellos le estaban
mirando.
―Hey,
no te preocupes, ahora estás a salvo – dijo uno con el pelo negro que estaba
atado en una trenza.
―Creo
que sólo le estás asustando más, Lou – dijo otro dragón, uno con pelo castaño
que era un poco largo, pero demasiado corto para la trenza estándar. Jian movió
la cabeza.
―Dónde
está... – Tuvo que detenerse cuando su voz sonó ronca.
Algunos
de los hombres se rieron entre dientes y el que se llamaba Lou le entregó un
vaso de agua, pero la enorme mano del hombre, se quedó en el vaso mientras Jian
bebía, como si estuviera preocupado de que a Jian se le cayera.
―Un
par de nosotros hemos conseguido un par de mordeduras de acoplamiento de lobos
– dijo Lou – Sabemos cómo te sientes.
―¿Dónde
está Leesang? – le preguntó Jian – Gracias por el agua – añadió rápidamente.
No
quería ser acusado por estos hombres de tener malos modales. La última vez que
estuvo entre Dragones, las cosas no habían ido precisamente a las mil
maravillas. No para él o las otras crías y ahora estaba rodeado de ellos otra
vez, y él necesitaba a su compañero. Sintió que se le caía el alma a los pies.
Él quería a su compañero. Leesang fue la primera persona que quería que viniera
y le consolara. No Hu Jak, que prácticamente lo crió y le enseñó todo lo que
sabía. Jian quería a Leesang.
―¿Wonho?
¿Crees que podrías ir por él? – Preguntó Lou. Asintió con la cabeza al dragón
con el pelo corto, y luego giró y salió de la cabaña.
Al
menos hay un dragón menos aquí con él. Nadie tocó a Jian de ningún modo y nadie
se sentó en su cama, pero Lou agarró una silla y tiró de ella más cerca del
colchón. Curiosamente, él no se sentó. Por el contrario, invitó a otro dragón,
alguien con grandes músculos, hombros anchos y pelo negro corto. Él tenía un
pequeño tatuaje de un sol en su mejilla derecha.
―Adelante–
dijo Lou. El gran dragón despejó su garganta, como si no tuviera nada de lo que
preocuparse en el mundo.
―Mi
nombre es Seonhyuk, ¿entiendo que vives aquí?
―Sí
– dijo Jian, pero luego miró a su alrededor – Quiero decir, no es mi
habitación. Es mucho más agradable que mi habitación, pero esta es mi Manada.
―¿Y
no tienes un Clan? – Preguntó Seonhyuk. Jian movió la cabeza.
―No
eran gente muy agradable. Hu Jak me acogió cuando trataron de luchar contra él
por el territorio.
Seonhyuk
asintió, y mientras que Jian no estaba totalmente relajado alrededor del
hombre, no estaba tan preocupado porque le arrancaran la cabeza si decía algo
fuera de lugar.
Eso
no significaba que él fuera a bajar totalmente la guardia.
―¿Por
qué estás aquí? – le preguntó Jian. Seonhyuk miró hacia arriba y alrededor de
él a los otros dragones.
―Me
pidieron que hablara contigo acerca de tener tus escamas arrancadas. He tenido
que pasar por eso, demasiadas veces, y sé que no es muy divertido.
No, no lo es. Jian odiaba cuánto
dolía, y no le gustaban las cicatrices que dejada, aunque Hu Jak dijo que él
debía estar orgulloso de ello, que simbolizaba su compromiso con la Manada.
Pensar en ello, sin embargo, fue suficiente para avergonzarlo. Él debía estar
orgulloso, pero no lo estaba.
―No
me gusta cuando tengo que regalar una – dijo suavemente. Lo que era como una
pequeña traición a la gente que lo había acogido, lo alimentó y lo vistió.
―Sí,
conozco la sensación – dijo Seonhyuk, y el hombre abrió lentamente su chaqueta
de cuero y entonces levantó su camiseta.
Jian
miró hacia arriba y luego abrió la boca suavemente al reconocer lo que estaba
viendo. No era en absoluto tan malo como lo que él tenía, pero definitivamente
había cicatrices de escamas allí. Era tan obvio que alguien había arrancado una
tira delgada de carne. Seonhyuk bajó su camiseta, y fue cuando Jian finalmente
vio que había una cicatriz similar sobre la mano del hombre, también. Que tenía
en todo su cuerpo también.
―Sé
exactamente cómo te sientes – dijo Seonhyuk – Y también voy a intentar
explicarte, lo más suavemente posible, que no debían hacerlo. Este lugar – Seonhyuk
miró hacia arriba y alrededor de él – Nunca necesitó una sola de tus escamas, y
está mal que te las quitaran.
Jian
se quedó mirando al hombre en estado de shock. En realidad, era la única
palabra que tenía para él. Su boca cayó abierta, y él no podía dejar salir una
sola palabra cuando miraba a los hombres a su alrededor y entonces escuchó todo
lo que dijeron.
*****
Leesang
tuvo que luchar para evitar que su estúpida rodilla se moviera nerviosamente
mientras su cuñado, Shownu, miró todo el papeleo que Hu Jak le había
proporcionado. A pesar del desastre de oficina del hombre, al parecer podría
estar un poco en el lado organizado cada vez que alguien amenazó con quitarle
su gallina de los huevos de oro.
Wonho
estaba parado junto a él, y había golpeado ligeramente en el hombro de Leesang,
la señal de que Jian había despertado, pero Leesang estaba demasiado centrado
en lo que estaba sucediendo aquí. Necesitaba saber si Hu Jak tenía cualquier
poder legal sobre Jian antes de que pudiera ir con su compañero, abrazarlo y
besarlo como que realmente quería.
Shownu
resopló con fuerza ante lo que estaba viendo, y entonces él lanzó los
documentos en el escritorio desordenado de Hu Jak, burlándose de ellos como si
la vista de ellos le pusiera enfermo.
―Nada
de esto significa algo para mí – dijo.
―Esto
lo significa todo para esta Manada – dijo Hu Jak.
Leesang
no tenía idea de lo que estaba sucediendo, y tanto como quería preguntar qué
diablos había visto Shownu, él mantuvo su boca cerrada y escuchó. Shownu
parecía funcionar mucho mejor cuando no se le interrumpía. El hombre puso el
dedo en los papeles en el escritorio, golpeándolos.
―Esta
mierda podría valer en un tribunal humano, o incluso en el Consejo de los
hombres lobo, pero Jian es un dragón. No necesito el papeleo y no necesito a un
abogado. Voy a llevármelo y lo que digas al respecto me la suda.
—
No te lo vas a llevar – dijo Hu Jak.
Los
ojos del Alfa se volvieron rojos, y Leesang le gruñó, dejando que salieran sus
propias garras también. Al parecer Shownu no necesitaba ayuda. Debió de haber
mirado a Hu Jak de alguna manera para cerrarle el pico, o tal vez le dio un
susto de muerte con una mirada de esas de dragón del infierno, porque Hu Jak
retrocedió. Nenaza.
―Me
lo llevo hoy – dijo Shownu – Pertenece a un Clan con su propia raza, que no le
hará ninguna putada como le has estado haciendo tú.
―Él
dio sus escamas voluntariamente a la Manada. No puedes culparme – espetó Hu Jak.
Leesang
apretó los puños. Casi se cortó las palmas de las manos con sus propias garras.
―Dio
sus escamas porque lo convenciste para hacerlo – dijo Leesang, y estaba tan
tranquilo como podría estar cuando dijo esas palabras – Le has hecho pensar que
era su responsabilidad, que tenía que contribuir a la Manada con sus
cicatrices.
Y
lo más retorcido de todo era que Jian quería a este hombre. Leesang estaba
seguro. Años y años de manipular a un niño, por supuesto que Jian no había
pensado en huir, incluso de adulto. Él había sido engañado para que pensara que
su vida era perfectamente normal, y que no era nada diferente que cualquier
otra persona.
―Es
una Manada de lobos, cada uno contribuye con algo – dijo Hu Jak – Su Manada no
es diferente, y tampoco lo es tu Clan, Shownu, así que no te atrevas a mirarme
por encima del hombro.
Shownu
silbó un poco en eso. Leesang creyó ver algunas llamas saliendo de la nariz del
hombre.
―Las
crías reciben tareas básicas, como la limpieza de sus habitaciones y barrer el
suelo cuando se portan mal. Nadie en mi Clan y sobre todo no a las crías, les
ha sido hecho sentir que necesitan tener que dejarse arrancar sus escamas y
vendidas a los fabricantes de joyería.
―Que
te jodan, los dragones venden sus propias escamas todo el puto rato.
Los
dragones que lo hicieron, siempre lo hicieron por razones personales y Leesang
no había oído hablar de muchos dragones que vendieran más de diez de sus
propias escamas. Algunos dragones, según Shownu y sus hombres, incluso dejaron
que les arrancaran una escama después de tomar a un compañero. Leesang se iba a
asegurar de que Jian nunca sintiera la necesidad de arrancar otra escama,
incluso por su causa. Todas las escamas se quedarían en su cuerpo.
―¿Y
su poder? – Preguntó Leesang – Sabes el daño que le hace y le haces usarlo de
todos modos.
―Lo
usó conmigo primero – dijo Hu Jak – Fue totalmente voluntario.
Yeon
Seok finalmente entró en la conversación.
―Hu
Jak, he tenido muchos niños con los años, algunos muertos, más vivos y no soy
el mejor padre del mundo, pero puedo decirles ahora que ningún niño puede
ofrecer algo como eso, jamás. No son lo suficientemente inteligentes como para
saber en lo que se están metiendo y tomar el acto de bondad de un niño y retorcerlo
para hacerle sentir culpable para que así lo haga una vez y otra vez, está más
allá del mal.
―Bien,
gracias por la pequeña lección de paternidad, Yeon Seok. Estaré encantado de
llamarte para futuras putas referencias.
Leesang
meneó la cabeza.
―No
sé por qué me estoy molestando contigo. No es como si cualquiera de nosotros
pudiera decir algo que por arte de magia te hará ver el error que has cometido.
No te importa una puta mierda lo que le has hecho, o te has convencido a ti
mismo de que era por el bien común. De cualquier modo, eres un maldito loco y
un gilipollas, y me llevo a mi compañero fuera de aquí.
―Clarooo,
y apuesto a que tus razones son realmente inocentes – dijo Hu Jak – Lo quieres
tanto como lo hago yo – dijo Hu Jak, alcanzó su cajón y sacó una escama roja
brillante.
Los
ojos de Leesang se ampliaron cuando lo vio, y Shownu silbó. Hu Jak sonrió, como
si le hubiera hecho jaque mate a Leesang de alguna manera. Jodido imbécil.
―Sí,
eso es, la deseas, ¿verdad? ¿Tienes alguna idea de cuantas piezas de joyería se
pueden hacer con esta escama? A los humanos les encanta comprarlas, también, y
apuesto a que te encantaría venderlas tú mismo. Yeon Seok y su Manada se
aliaron a un Clan de dragones para mantener la paz, lo que es una carga de
mierda. Todos intentáis entrar en esto.
No
era eso en absoluto, pero Leesang nunca iba a convencer a Hu Jak de eso. La
verdadera razón de por qué estaba tan estupefacto fue porque al mirar la
escama, se dio cuenta de que nunca pensó en cómo se vería Jian en su forma de
dragón. Al parecer era un dragón rojo, y si la manera en que la escama brillaba
en la luz del sol a través de las ventanas era cualquier cosa, se parecía a Shownu.
Leesang
no sabía mucho sobre los dragones, pero sabía que había ciertas clases que eran
bastante raros. De todos en el clan de Shownu, Shownu era el único que tenía
escamas de ese color. Lo que significaba que Jian no sólo era increíblemente
dotado, él era también una rara especie de dragón, lo que significaba que Hu
Jak había estado vendiendo las escamas por un precio bastante jugoso.
Shownu
se lanzó a través de la habitación y agarró a Hu Jak por el cuello, sus propias
escamas comenzaron a formar una coraza protectora alrededor de su cuerpo, pero
sus ojos enojados y dientes puntiagudos todavía eran muy visibles.
―¡Hijo
de puta, debería romperte el cuello ahora mismo!
―¡No!
Leesang
se volvió y luego inmediatamente, se levantó de su asiento a la vista de Jian
en la puerta. Llevaba el pijama que había encontrado para él, que sin duda era
mejor que la ropa que él había tenido cuando Leesang le conoció, pero el horror
en los ojos verdes fue desgarrador.
―Nene
– dijo Leesang, y Lou y Seonhyuk se acercaron detrás de Jian, sus expresiones
desalentadoras.
―¡No
le hagas daño! ¡Por favor, no le hagas! – gritó Jian.
Fue
una de las peores cosas del mundo, ver a su compañero suplicando por un hombre
que le había mantenido atrapado aquí por todos estos años. Leesang no podía
soportarlo. Él no podía soportar la manera en que Jian intentó avanzar, pero
luego se detuvo cuando Lou puso las manos sobre los hombros más pequeños del
chico. Odiaba especialmente las lágrimas que estaban reuniéndose en esos ojos
verdes.
―Shownu
– dijo Leesang – Creo que deberías dejarlo ir.
Shownu
no parecía humano o dragón cuando miró a Leesang, pero Leesang no estaba
preocupado. El hombre sólo estaba cabreado de que algo como esto había sido
hecho a uno de los suyos. Tal vez la visión de la escama roja fue el detonante.
De cualquier manera, Leesang le necesitaba para ver lo que estaba sucediendo a
su alrededor.
―Le
estás asustando, Shownu. Vamos a llevarnos a Jian de aquí de todos modos.
Venga, suéltalo.
―Sí,
Shownu, suéltame – dijo Hu Jak, como el gran capullo que era.
Shownu
resopló, y empujó a Hu Jak lejos de él. Hu Jak se desempolvó a sí mismo, como
si el toque de Shownu hubiera dejado algún residuo asqueroso. Luego volvió su
mirada a Jian.
―Muchacho,
ven aquí ahora mismo.
Leesang
se tensó, y miró a su compañero. Jian estaba tan inmóvil como una estatua, pero
sus ojos estaban lo suficientemente abiertos como para que pudiera ver el
blanco a su alrededor.
―Y-yo…
―¿Estás
tartamudeando? Ven aquí – dijo Hu Jak.
―No
– dijo Leesang, y corrió a su compañero, poniéndose entre Jian y el Alfa.
Miraba
fijamente al joven dragón, pero no tocó al chico porque no quería poner ningún
tipo de presión sobre él. Quería que esto fuera totalmente elección de Jian
—
Nene, escúchame, no tienes que hacer lo que él te diga.
―Sí,
tiene que hacerlo – espetó Hu Jak – Me acusan de todas estas cosas, bueno ¿qué
pasa con vosotros? Amenazando con venir aquí para secuestrarlo y alejarlo de
mí.
Hu
Jak hizo un ruido molesto, y Leesang solo quería darle puñetazo en su estúpida
cara. Mantuvo toda su atención en Jian. Necesitaba mostrar al chico lo serio
que era sobre esto.
―Esta
es tu opción. Por favor, por favor, ven conmigo. No tendrás que renunciar a
ninguna de tus escamas nunca más, y no tienes que volver a usar tu poder si no
quieres. Estas personas aquí – dijo Leesang, mirando a todo el mundo que lo
rodeaba, Shownu y Seonhyuk y Wonho y los otros dragones que se habían reunido
en la puerta – Todos quieren ayudarte. Sé que no lo crees, pero lo que Hu Jak
te ha hecho es abusivo. Te está haciendo daño y te hace pensar que necesitas
ser herido para quedarte con la Manada. No es así como debería funcionar.
Hu
Jak estaba furioso ahora, y a pesar de que Leesang no estaba mirando al hombre,
Jian se inclinó hacia un lado cuando el otro Alfa comenzó a gritar.
―¿Y
crees que va a ser diferente con alguno de ellos? Todos ellos trabajan en sus
Manadas y Clanes. Así es como funciona, y no vas a ser nada especial si vas con
él.
―Pero...
pero quiero estar con mi pareja – dijo Jian.
Leesang
inmediatamente dejó escapar un suspiro aliviado, y esta vez él no pudo evitar
poner sus manos en el hombro de Jian y en su mejilla.
―Puedes
quedarte conmigo. Todo el tiempo que quieras.
Hu
Jak no había terminado todavía.
―Si
te vas con él, ni siquiera pienses en volver.
―Pero...
– los ojos de Jian se abrieron como platos – pero... pero dijiste…
―No
importa lo que dije – espetó Hu Jak – Si deseas darle la espalda a la gente que
te acogió y cuidó de ti, entonces es tu problema. ¿Tienes alguna idea de lo
mucho que nos sacrificamos por ti? ¿Para alimentarte y darte un lugar para
dormir?
―Pero
él es mi compañero – dijo Jian – Otras personas se han ido de la Manada por sus
compañeros.
―Elije
– Hu Jak no atendía a razones – Elije ahora mismo. Tu familia, o este lobo que
apenas conociste esta mañana.
Algunas
lágrimas se derramaron de los ojos de Jian, y Leesang casi arremetió contra Hu
Jak por lo mamón que estaba siendo. Se contuvo. Tenía que contenerse, tanto
como su lobo quería hundir sus dientes en el hombre y hacer que lamentara cada
dura palabra, tenía que aprender a mantener la maldita boca cerrada. Le dijo a
su lobo una y otra vez que habría tiempo para ese tipo de cosas más adelante.
Podría luchar y tomar su agresión en otra cosa más adelante. Cuando su pareja
no estuviera justo aquí y a punto de perderlo.
Jian
se mantuvo fuerte, sin embargo. Tan fuerte como un hombre joven podría serlo en
su situación. Frotó sus puños a través de sus ojos, desterrando las lágrimas.
Su barbilla temblaba todavía, y definitivamente parecía que estaba lidiando con
sus emociones, pero él se mantuvo firme.
―Yo...
Quiero estar con mi pareja – dijo él. Gracias
Dios mío.
Hu
Jak frunció el ceño y sus ojos rojos estaban de vuelta, Jian se agachó detrás
de Leesang.
―Fuera
de mi propiedad de una puta vez – Hu Jak apuntó con un dedo a Jian, que seguía
escondido detrás de Leesang, agarrando su camiseta con fuerza como si buscara
consuelo – Y no volváis aquí, ¿entendido?
―Entendido
– dijo Shownu, y el hombre dio dos pasos adelante y lanzó su puño en la cara de
Hu Jak.
El
Alfa salió volando hacia atrás, la sangre salía a chorros de la nariz como si
fuera una fuente. Shownu agarró la escama roja que estaba sobre la mesa.
―No
es tuya. Todo el mundo, ya le habéis oído. Ya no somos bien recibidos. Vámonos.
Jian
seguía agarrando la camiseta de Leesang con todas sus fuerzas, y cuando miró
hacia arriba a la cara de Leesang, Leesang puso su mejor sonrisa hacia el
chico, para mostrarle que había hecho la decisión correcta. Él no estaba seguro
de lo exitoso que fue, considerando que Jian todavía parecía completamente
miserable.
―Venga,
te llevaré a casa – dijo Leesang, acariciando con su dedo pulgar a lo largo de
la mejilla de Jian y sobre su cicatriz.
Jian
asintió, y salieron.
Hu
Jak gritaba todo tipo de amenazas y groserías, maldiciendo peor que un
marinero.
IMFACT

5 Comentarios
Hu Jak sí que no tiene sangre en la cara, lo cínico que fue al seguir defendiendo con total desfachatez el haber manipulado a Jian para robarle sus muy extrañas, valoradas escamas rojas y abusar de su don… merecido golpe que Shownu le dio, una vez que el pequeño dragón repitió una y otra vez que su lugar es junto a Leesang, por fin sabrá lo que en verdad significa la palabra familia.
ResponderBorrarese maldito hu jak..... leesang debió haber dejado que shownu acabará con el ....
ResponderBorrarAl menos Jian decico quedarse con Leesang y no creo que Hu Jak se quede quieto ya que se llevan su minita de oro.
ResponderBorrarSiiiiiii!!!! Venganza!!! Vayamos a casa 😵
ResponderBorrarMe hubiera gustado que Shownu acabara con ese hombre, realmente se merece el peor de los castigos...
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