—¿Amigo
tuyo? —le preguntó a Jimin mientras se giraba.
Jimin
bajó rápidamente la mirada, sacudiendo la cabeza.
—Sólo
alguien que conocí hace años.
Yoon
Gi gruñó, viéndolo una vez más sobre su hombro. El pelirrojo avanzó hacia los
libros, pero Yoon Gi atrapó las disimuladas miradas que lanzaba en ese camino.
Su mandíbula se tensó cuando lo vio de nuevo viendo a su pareja. Jimin estaba
haciendo lo mismo. Está bien, tenía suficiente.
—¿Hay
algo que necesitas decirme? —El engaño rompía el trato en el libro de Yoon Gi.
No había manera de que fuera a tolerar eso. Quería ir con el pelirrojo y
aplastarle la cara en el librero.
—N–No
—Jimin contestó rápidamente, sus ojos más abiertos mientras veía fijamente a Yoon
Gi.
Algo
sucedía. No era un jodido estúpido. Yoon Gi tenía experiencia, había estado en
esa posición en varias ocasiones, nunca había encontrado a la persona con la
cual asentarse. Gracias a Dios la había encontrado. Había sido un lio cuando
encontró a Jimin. Pero que abiertamente estuviera revisando a otro hombre
mientras él estaba aquí viéndolo era más de lo que el oso podía manejar.
Su
pareja había estado un poco distraído últimamente. Se mantenía en sí mismo,
distante. No parecía el hombre que Yoon Gi había visto por primera vez hace
semanas en la comida en el patio, ni el hombre que le había ofrecido su
virginidad. ¿Estaba Jimin teniendo un amorío? Ese pensamiento hacía que el oso
de Yoon Gi cambiara y se mostrara ahí mismo en la librería.
—Necesitamos
hablar.
—Salgo
en una hora —dijo Jimin con un poco de miedo en su voz. Yoon Gi ahora no estaba
seguro de querer hablar por el tono que oyó en su pareja. ¿Le confesaría algo
que destrozaría su mundo?
—Entonces
regresaré.
—¡No!
—dijo Jimin un poco más alto, sus manos aferradas al mostrador, sus uñas se
clavaron en la madera.
Yoon
Gi inclinó su cabeza ligeramente para estudiar a su pareja. No era una mirada
de deseo la que tenía por el otro chico. Su expresión cambió a ira, cuando se
dio cuenta que la mirada de su pareja era de puro terror.
—¿Qué
sucedió? —gruñó suavemente.
No
le importó que estuvieran en público. Quería saber por qué su pareja le temía
al pelirrojo. Estaba a diez segundos de ir por el tipo y golpearlo cuando Jimin
salió de detrás del mostrador y salió por la puerta del frente.
—Joder
—Yoon Gi maldijo mientras seguía a su pareja. Atrapó a Jimin fuera de la
librería. Yoon Gi tomó a su pareja rodeándole la cintura, evitando que corriera
hacia alguno de sus padres. —Háblame.
—No
—Jimin lloró mientras envolvía su cuerpo alrededor de Yoon Gi—. Yo… Yo no
puedo. —Yoon Gi sostuvo a su pareja fuerte mientras caminaba a su camioneta.
No
había manera de que fuera a hablar con Jimin en su departamento. Él iba a ver a
su Pa. Él sabría qué hacer.
Yoon
Gi condujo tan rápidamente como pudo al rancho, sacó a su pareja del asiento
del frente y lo llevó a la casa.
—¡Pa!
—le gritó mientras llevaba a su pareja a la recámara. Su Pa los veía mientras Yoon
Gi acomodaba a Jimin en su cama. Jaló a Pa a un lado, le dijo lo qué había
sucedido y cómo Jimin había estado actuando últimamente.
—Déjame
hablar con él. Ve a sentarte en la cocina con Gyun. Finalmente logré que
intentara probar el café, y el pequeño vampiro ahora no lo deja.
Yoon
Gi no quería dejar a su pareja, pero Jimin no hablaría con él. ¿Qué más podía
hacer? Bajó corriendo las escaleras, se dirigió a la cocina. Encontró a Gyun
moviendo la cafetera.
—¿Cómo
haces que funcione esta cosa?
—Con
sangre humana.
Sanggyun
se giró viendo a Yoon Gi.
—Muy
divertido. Ahora deja de actuar como un imbécil y muéstrame cómo hacer una
jarra de café.
—Pensé
que los vampiros sólo podían beber sangre —dijo Yoon Gi mientras caminaba hacia
Sanggyun, encendiendo la cafetera.
—Sí,
yo también. Pero creo que mi estómago puede con esto —dijo Gyun, sus dedos se
aferraban al mostrador, cerca de aplastar su cara contra la jarra mientras veía
la gota caer en la jarra.
Empezó
a saltar de un pie a otro mientras la jarra se llenaba. Quizás no debió de ser
travieso y preparar una jarra de café extra fuerte. El vampiro ya se veía
suficientemente extraño.
Yoon
Gi tomó asiento ante la mesa.
—Por
cierto, se supone que bajé aquí para asegurarme de mantenerte alejado del café.
—Bueno,
ve hacia afuera. —dijo Gyun mientras levantaba el pulgar hacia Yoon Gi, nunca
quitó los ojos de la máquina. Yoon Gi sacudió la cabeza. El tipo no ajustaba
con nada de lo que sabía de los vampiros. El hombre era un enigma.
Se
levantó de la silla cuando su Pa entró a la cocina con una seria expresión en
su cara.
—¿Bueno?
—Necesito
hablar con Minho.
—¡Tonterías!
—Yoon Gi le gritó a su Pa, haciendo que Sanggyun finalmente viera otra cosa
aparte de la jarra. Los vio a ambos nervioso y salió corriendo de la cocina—.
Él es mi pareja. ¡Necesito saber lo que le sucede! —Sabía que le estaba
gritando a su Pa, pero esto era una locura.
Su
Pa sacudió la cabeza negativamente.
—No
hasta que hable con Minho.
Yoon
Gi movió la boca para discutir más, pero vio a su padre de pie con toda su
altura, desafiando a Yoon Gi a que discutiera con él. Yoon Gi cerró la boca,
echando vapor. Escuchó a su Pa hablar por teléfono con el Alfa. Todo lo que
dijo fue que necesitaba que Minho viniera y que el asunto concernía a Jimin. Yoon
Gi estaba enojado. Se paseaba por la cocina como un oso en una jaula, esperando
que el Alfa llegara.
Cuándo
no pudo más con sus nervios, Yoon Gi se dirigió a las escaleras.
—Aun
no subas hijo, dale a tu pareja tiempo para recuperarse.
Yoon
Gi se giró, golpeó con su palma la tela malla y salió al porche. Shownu estaba
sentado en el columpio del porche. Ninguno dijo nada. Su mellizo conocía su
humor y sabía cuándo mantenerse aparte. Agradecía eso.
Se
puso de pie cuando vio un oscuro vehículo entrar.
—¿Alguien
necesita ayuda para un entierro? —Shownu preguntó misteriosamente mientras
llegaba al lado de Yoon Gi.
—No.
Es Minho. —Yoon Gi regresó de nuevo al interior de la casa y al interior de la
cocina viendo a Gyun rogándole a Pa para que no tirara la jarra de café. Los
ignoró y tomó asiento. Unos minutos después, Minho y Jin Goo entraban en la
cocina, dos guerreros se quedaron en el pasillo.
Genial.
Todo lo que necesitaba era a los papás de Jimin aquí. Jin Goo lo veía
diabólicamente mientras se apoyaba contra la pared.
—Apenas
si puedo contener la ira. ¿Qué le hiciste a mi hijo?
—No
fue él —su Pa defendió a Yoon Gi.
—¿Entonces
qué sucede? —Joong Ki, el otro padre de Jimin, preguntó y entró en la cocina.
Su
Pa exhaló, colocó las manos en las caderas y vio hacia el techo. Yoon Gi tenía
un presentimiento en la boca de su estómago de que no le gustaría ni un poco lo
que iba a oír. Solo lo sabía.
—¿Recuerdas
cuando Jimin llegó aquí por primera vez?
—Claro
—Jin Goo contestó.
—¿Recuerdas
al mecánico que contrataste?
Jin
Goo asintió.
—Jin
Hwan. Él y Jimin salieron una vez. Lo despedí cuando lo atrapé robándome. La
pequeña mierda trató de mentirme para salir de eso. ¿Qué pasa con él?
El
Pa de Yoon Gi se apoyó contra el mostrador, cruzando sus brazos sobre su pecho.
Yoon Gi sostuvo el aliento, esperando que su Pa terminara. No disfrutaría lo
que iba a suceder.
—¿Qué
sucede con Jin Hwan?
Jin
Goo se enderezó, viendo a su Pa con extrañeza.
—Como
te dije ellos salieron una vez. Jimin terminó eso diciendo que Jin Hwan quería
ir más allá y que él no estaba listo para eso.
Yoon
Gi podía sentir a su oso tratar de salir a la superficie. Ya sabía lo que su Pa
iba a decir, y no quería oír eso. Quería taparse los oídos y gritar que no era
cierto, pero en lugar de eso veía fijamente sin esperanza mientras esperaba las
fatales palabras.
Su
Pa sacudió la cabeza, colocó las manos en el mostrador detrás de él.
—Acabo
de hablar con Jimin —su Pa dijo mientras giraba la cabeza, viendo a Yoon Gi con
tristeza en los ojos antes de ver a Jin Goo—. Jin Hwan violó a Jimin.
La
cabeza de Yoon Gi se fue hacia atrás mientras rugía, su oso se liberó. Puro y
profundo odio lo inundó mientras se dirigía a la puerta. ¡Iba a matar al hijo
de perra! ¡Había tenido a ese bastardo a la vista y lo había dejado ir!
Yoon
Gi rugió de nuevo cuando un fuerte peso cayó sobre su espalda. Luchó por
liberarse, arañaba y mordía. Quería sangre. ¡Jin Hwan iba a morir!
—No,
hijo —dijo su Pa luchando por detenerlo—. No puede ser de esa manera.
Esa
era la única manera. La venganza, tenía que pagar con sangre. Yoon Gi se aferró
al suelo, tratando de liberarse de su Pa. El hombre ni siquiera estaba en su
forma de oso, pero aun así lograba detener a Yoon Gi.
—¿Yoon
Gi?
Se
quedó inmóvil cuando oyó la voz de su pareja. Yoon Gi estaba aterrado de
girarse. No sabía qué decirle. Su Pa lo liberó, y Yoon Gi se puso de pie,
viendo hacia la puerta trasera por un segundo antes de que su pareja le hablara
de nuevo. Podía oír el llanto en la voz de Jimin.
Yoon
Gi giró la cabeza, vio a su pareja en el arco de la cocina, su papá detrás de
él. Jin Goo se veía devastado mientras veía a su hijo. Joong Ki lloraba. Jimin
se veía tan perdido, su cuerpo entero temblaba mientras veía a Yoon Gi.
—¿Estás
enojado conmigo?
Yoon
Gi bajó la cabeza, sintiéndose tan perdido como se veía Jimin. Se acercó a su
pareja y lamió su brazo empujando la cabeza con la de su pareja antes de
cambiar. Tomó a Jimin en un fuerte abrazo, sintiendo las lágrimas bajar por su
cara.
―Nunca,
honey bunny.
Jimin
seguía temblando, pero envolvió sus brazos alrededor de Jimin y lo sostuvo
fuerte contra su pecho. Notó que Min Woo estaba ahí.
—Necesito
tomar tu declaración. Aunque hayan pasado años, puedo levantarle cargos.
Yoon
Gi no quería que su pareja atravesara por esto. Quería a Jin Hwan muerto y
terminar con eso. Pero sabía que no podía ser tan fácil. Shownu entró en la
cocina llevándole unos jeans a Yoon Gi, su mirada prometía que hablarían
después.
Todos
ellos se dirigieron a la sala. Yoon Gi tomó asiento, su pareja en su regazo
mientras relataba lo que había sucedido esa noche. Yoon Gi sentía que iba a
vomitar cuando Jimin decía que Jin Hwan lo había forzado a hacerle sexo oral.
Cuándo el bastardo había tratado de tomar a Jimin analmente, él había tomado
una roca y golpeado con ella a Jin Hwan en la cabeza, huyendo tan rápido como
había podido. Confesó haber estado demasiado avergonzado como para decirle a
alguien.
Jin
Goo se puso de pie, cruzó el cuarto y se arrodilló frente a Jimin, lágrimas
bajaban lentamente de sus ojos, ojos que eran como los de Jimin.
—Tú
no hiciste nada malo. Todo esto es culpa de Jin Hwan. ¿Lo entiendes?
Yoon
Gi envolvió sus brazos alrededor de su pareja, dándole el confort que sabía que
Jimin necesitaba. Su pareja asintió hacia su papá, pero seguía en los brazos de
Yoon Gi. Podía sentir un pozo negro de odio hirviendo y agitándose en su
estómago mientras todo el mundo salía. Minho fue el último en salir.
—Sé
que quieres matarlo. También lo quiero. Deja que la ley se encargue, y si eso
no funciona, vendré por ti.
Yoon
Gi asintió, se puso de pie y llevó a su pareja a su recámara. Subió a la cama y
envolvió su cuerpo alrededor de su pareja mientras lo mecía suavemente hasta
que Jimin se durmió. Tan pronto como su pareja estaba roncando, Yoon Gi se puso
de pie y fue a buscar a Sanggyun.
—Necesito
que cuides a mi pareja.
Gyun
sacudió la cabeza y se apoyó en la pared.
—Sé
lo que vas a hacer, y si Pa descubre que te ayudé, me mata.
—Ya
estás muerto —Yoon Gi gruñó.
—Gran
equivocación —contestó—. Te diré qué. Vigilaré a tu pareja si me consigues una
jarra de café.
—Trato.
—Oh,
¿y Yoon Gi?
Yoon
Gi se giró hacia el vampiro, no quería desperdiciar otro minuto.
—¿Qué?
—Mata
al bastardo.
Yoon
Gi asintió con un leve movimiento de cabeza antes de bajar los escalones. Salió
al porche, sabiendo quién lo esperaba. Shownu no dijo una palabra mientras se
desnudaban y cambiaban, saliendo a cazar.
*****
Yoon
Gi entró por la puerta de la cocina, enojado de que Jin Goo y Minho lo
estuvieran esperando en la granja de Jin Hwan y lo detuvieran. De cualquier
manera eso no era necesario. Nadie pudo encontrar a Jin Hwan. La madre le dijo
al Alfa que ella no lo había visto en años, lo que era extraño, considerando
que él lo había estado viendo en el pueblo últimamente.
Subió
los escalones, y se dirigió a su recámara. Una vez en la puerta, Yoon Gi cambió
y entró.
—Ponte
algo de ropa —Sanggyun se quejó mientras se cubría los ojos—. ¿Quieres dejarme
ciego?
—Hay
una jarra de café esperándote abajo.
Gyun
salió sin decir otra palabra, mientras Yoon Gi entraba al cuarto de baño y
cerraba la puerta tras él. Se apoyó contra la pared, viendo al techo y
preguntándose qué iba hacer con su pareja. Nunca había tratado con nada como
eso antes, no a un nivel personal.
Y
eso era tan personal como podía ser.
Reguló
el agua de la ducha y entró, lavándose el lodo del bosque de su piel. Se sentía
inútil. No había nada que pudiera hacer por su pareja en este momento. Mataría
cualquier dragón que pudiera por Jimin, pero ¿cómo podía matar lo que estaba en
el interior de su pareja?
Jimin
había estado solo, tratando durante años con eso. Yoon Gi hubiera querido estar
ahí para él. Sabía que haría lo que fuera para ayudar a su pareja a atravesar
esto.
Los
pensamientos de Yoon Gi cambiaron de giro. ¿Por qué Jin Hwan estaba aquí ahora?
¿Por qué se burlaba de Jimin? ¿Qué posible motivo tendría? ¿Qué ganaría con
aterrorizar a Jimin? Yoon Gi golpeó con el puño los azulejos. No le gustaba
esto. No le gustaba nada de esto. Quería encontrar al jodido y golpearlo hasta
encontrar respuestas.
A
Yoon Gi no le importaba lo que los otros dijeran. No iba a dejar a Jin Hwan con
Min Woo. Él exactamente iba a vengarse de lo que el jodido le había hecho a su
pareja. Yoon Gi cerró el agua y salió de la ducha, se secó antes de regresar a
la recámara. Tomó ropa interior del cajón y se la puso.
Se
quedó ahí un momento viendo a su pareja dormir. Jimin se veía tan pacifico. Sus
rasgos eran impactantes. Su corazón se oprimió por lo que Jimin había soportado
durante tantos años. Cruzó la habitación subió a la cama con su pareja y jaló a
Jimin hacia su pecho.
—¿A
dónde fuiste? —Jimin preguntó suavemente mientras su mano recorría el pecho de Yoon
Gi.
Tragó
varias veces. Eso era más duro que el infierno. No quería mentirle a Jimin.
—Fui a buscarlo.
Jimin
no dijo nada. Por un momento Yoon Gi pensó que se había quedado dormido. Se
acurrucó con su pareja acomodando la cabeza de Jimin bajo su mentón, viendo a
la pared.
—Por
favor, no mates a nadie por mi causa. No podría vivir con eso.
Yoon
Gi no tenía una respuesta. No iba a prometer nada. Se conocía bien y conocía
sus limitaciones y sabiendo que alguien había lastimado a su pareja y que aún
seguía provocándolo, eso hacía que sus colmillos dolieran por hundirlos en el
bastardo y hacerlo trocitos.
No,
era mejor que se quedara en silencio. No había manera de que permitiera que Jin
Hwan saliera libre por lo que había hecho.
BTS

4 Comentarios
La muerte sería una salida demasiado fácil para Jin Hwan… es comprensible la sed de venganza de Yoon Gi, pero debe dejar que Min Woo haga su trabajo… y Jimin, recuerda esto, “tu no hiciste nada malo”… Pero como no todo son lágrimas en esta vida, las risas están aseguradas con Gyun, se imaginan a él y Luizy en la misma habitación??... jajaja.
ResponderBorrar💜💜💜💜💜
ResponderBorrarYo también quisiera matar al maldito pero espero que pronto se haga justicia....
ResponderBorrarJajajaja amo al vampiro sediento de café...
Maldito desgraciado, como se atreve a lastimar a Jimin.... Matarlo no es la solución tiene que recibir su merecido..
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